{"id":71800,"date":"2017-02-20T11:06:22","date_gmt":"2017-02-20T17:06:22","guid":{"rendered":"http:\/\/istmo.mx\/?p=71800"},"modified":"2017-02-20T11:06:22","modified_gmt":"2017-02-20T17:06:22","slug":"el-oro-negro-de-los-banquetes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2017\/02\/20\/el-oro-negro-de-los-banquetes\/","title":{"rendered":"El oro negro de los banquetes"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"71800\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>Hoy en d\u00eda la sal y la pimienta son elementos indispensables de una mesa bien puesta, salvo en los restaurantes de la Ciudad de M\u00e9xico donde la ley proh\u00edbe ponerlos a menos que el cliente solicite el salero. Pero fuera de Chilangolandia, hasta la fondita m\u00e1s rascuache ofrece sal y pimienta como condici\u00f3n sine qua non del pipirr\u00edn. Parad\u00f3jicamente, su omnipresencia las ha convertido en algo que ya raya en la vulgaridad. \u00bfNunca los rega\u00f1aron en su casa dici\u00e9ndoles que era de \u201cmala educaci\u00f3n\u201d ponerle demasiada sal y pimienta a la comida?<br>\nPero hubo un tiempo en el que, excederse con la pimienta, hubiera sido propio de un rey. Durante la Edad Media, la pimienta era tan cara que se sol\u00eda usar como moneda de intercambio. \u00bfSe imaginan que Wall Street cotizara en pimienta? \u00bfO que la Reserva Federal de los EUA cambiara los lingotes de oro por contenedores enormes de clavo y nuez moscada? \u00bfO al Banco de M\u00e9xico atesorando toneladas de canela? Bueno, algo parecido ocurr\u00eda hace no muchos a\u00f1os. Para ser exactos, hace cuatro siglos, nada m\u00e1s.<br>\nY hab\u00eda razones para que, por ejemplo, la pimienta fuera tan cara: se importaba de la lejana India. Se dice que la pimienta fue introducida en Europa por Alejandro Magno y sus huestes. Los antiguos romanos parecen haber sido ya devotos de esta especia en sus memorables banquetes caligulescos. Los europeos medievales le habr\u00e1n dado un uso poco menos refinado, pero igualmente caro. En la cocina de los castillos, las carnes se condimentaban profusamente y se preparaban salsas picantes y especiosas, antepasados de los filetes au poivre\u00a0 y, aunque ustedes no lo crean, del mole poblano. Todo ello era comida de nobles. La pimienta, el oro negro, nunca dej\u00f3 de cotizarse a un alto precio.<br>\nLas cosas no pudieron haberse puesto econ\u00f3micamente peor, cuando Constantinopla cay\u00f3 en manos de los otomanos en 1453. Eso equivaldr\u00eda a \u201cganar el monopoly en veinte pasos\u201d, como dice wikihow.<br>\nFue la jugada perfecta. Los otomanos se hicieron del control de la venta de las especias que, insisto, eran muy caras en su tiempo. Alguien m\u00e1s elegante que yo dir\u00eda que fue una jugada maestra de estrategia empresarial pues, no lo olvidemos, los grandes negocios han ido de la mano de la pol\u00edtica.<br>\nPara justificar el alza en los precios, los mercaderes otomanos hicieron correr la leyenda de que en los \u00e1rboles de la pimienta habitaban unas serpientes sumamente venenosas. Para ahuyentarlas, contaban, hab\u00eda que provocar un incendio. La pimienta, con el fuego, se volv\u00eda negra. Y el precio volaba por las nubes<br>\nDada las circunstancias, la Rep\u00fablica de Venecia, patria de comerciantes, se avino a negociar con los otomanos. Los venecianos se hicieron socios de los turcos y monopolizaron el comercio de las especies en Europa. La actitud de los mercaderes venecianos me recuerda a algunos constructores mexicanos que ya est\u00e1n apunt\u00e1ndose a levantar el muro de Trump.<br>\nCon todo y sabor literario, la toma de Constantinopla s\u00ed que fue un jaque mate al comercio europeo; el chistecito les dur\u00f3 40 a\u00f1os. Pero las ganas de comer bien y, obvio, la ambici\u00f3n pudieron m\u00e1s que un monopolio perfecto. Surgi\u00f3 un Deal Breaker financiero inconmensurable: el descubrimiento de Am\u00e9rica. La corona de la gula y la avaricia.<br>\n<strong>STEVE JOBS Y LAS TRES CARABELAS<\/strong><br>\nSteve Jobs en 1492 quiz\u00e1 no hubiera inventado el iPhone; pero seguro que hubiera puesto sus ojos en el Nuevo Mundo. Visi\u00f3n de negocios, le dicen. Crist\u00f3bal Col\u00f3n hizo lo propio; claro que el descubridor genov\u00e9s era \u00e9ticamente indefendible: decapitaciones, violaciones, torturas y esclavizaci\u00f3n son algunas de sus gracias. Y eso, por cierto, deja como una hermanita de la caridad al neur\u00f3tico de Steve Jobs.<br>\nPese a sus cr\u00edmenes, Col\u00f3n era indiscutiblemente un genio. En clases de innovaci\u00f3n y empresa no s\u00f3lo deber\u00edamos hablar de Henry Ford, Bill Gates y Steve Jobs. Tambi\u00e9n deber\u00edamos fijarnos en Crist\u00f3bal Col\u00f3n. Este navegante los supera. Les dir\u00e9 por qu\u00e9.<br>\nNo hablo solamente de su m\u00e9rito hist\u00f3rico. Adem\u00e1s de todo, Col\u00f3n tuvo la suficiente inteligencia para reconocer una crisis de mercado (el monopolio turco-veneciano) y dio con la soluci\u00f3n perfecta: crear nuevas rutas. Col\u00f3n se propon\u00eda descubrir una nueva ruta a las Indias, para conseguir especias como la pimienta. Accidentalmente descubri\u00f3 un nuevo continente. Aunque los otomanos ten\u00edan indiscutiblemente la mejor mano; y aun as\u00ed, Col\u00f3n y la corona espa\u00f1ola les remontaron el partido.<br>\n<strong>INTERLUDIO GASTRON\u00d3MICO<\/strong><br>\nEl t\u00e9rmino \u201cespecia\u201d nos es, por supuesto, un concepto cient\u00edfico, pero podr\u00edamos describirla como semillas y cortezas arom\u00e1ticas que se usan para condimentar. Pimienta negra, canela, nuez moscada cumplen con esta descripci\u00f3n. Sin embargo, el clavo de olor, no es sino el bot\u00f3n seco de su flor. \u00bfPero qui\u00e9n le negar\u00eda al clavo el nombre de \u201cespecia\u201d? Actualmente, estos condimentos siguen produci\u00e9ndose en Indonesia, la India, Sri Lanka y otros pa\u00edses c\u00e1lidos de oriente.<br>\nEmparentadas con las especias est\u00e1n las hierbas arom\u00e1ticas, que tampoco cantan mal las rancheras. La importancia de las hierbas de olor se refleja en el habla. La palabra \u201cor\u00e9gano\u201d significa en griego: \u201cadorno de las monta\u00f1as\u201d. \u201cRomero\u201d, que parece un nombre muy poco po\u00e9tico, viene del lat\u00edn ros marinus, que significa \u201croc\u00edo del mar\u201d. La poes\u00eda, aunque sea involuntariamente, suele volcarse en lo importante.<br>\nNo es exagerado decir que la historia de las especias se parece mucho a la de la humanidad. Comer \u2013y comer bien\u2013 ha tenido su juego en la historia. Hay quien afirma que cocinar es lo que nos diferencia de los animales. Creo que no les falta algo de raz\u00f3n; la gastronom\u00eda va de la mano de la historia del comercio y del desarrollo tecnol\u00f3gico de una civilizaci\u00f3n.<br>\nAl parecer, los egipcios, fueron pioneros en la comercializaci\u00f3n de las especies, porque se utilizaban en el proceso de momificaci\u00f3n. Los fenicios, luego los griegos y finalmente los romanos continuaron esta tradici\u00f3n durante la antig\u00fcedad.<br>\nSentarse a la mesa puede ser un motivo para convivir con la historia. Las especias, que ahora no solemos valorar, porque ya est\u00e1n al alcance de cualquiera, son esos personajes an\u00f3nimos que en un platillo nos recuerdan las historias de nuestros descubrimientos, tropezones econ\u00f3micos e ingenios comerciales. Pero dejemos la mesa y regresemos al mundo de los negocios.<br>\n<strong>ENTREPENEUR RENACENTISTA<\/strong><br>\nY pues s\u00ed, en una escena digna de Dragon\u2019s Den, Crist\u00f3bal Col\u00f3n se pase\u00f3 por las cortes europeas para proponer lo que llamar\u00edamos un \u201cmodelo de negocio\u201d. En aquella \u00e9poca, ese proceso se llamaba \u201cbusca de patronazgo\u201d. Pero era exactamente lo mismo que lo que hacemos hoy: buscar a alguien obscenamente rico que se pueda dar el lujo de invertir en negocios disparatados pero muy lucrativos, para hacerlos a\u00fan m\u00e1s ricos.<br>\nCol\u00f3n se plant\u00f3 primero frente a Juan II, rey de Portugal, quien consult\u00f3 con sus cosm\u00f3grafos si la empresa era viable. Para desgracia de Portugal, que pudo haberse convertido en uno de los imperios m\u00e1s grandes y poderosos de la historia, el rey desech\u00f3 la propuesta. Nada tonto, cuentan que Juan II envi\u00f3 una nave esp\u00eda detr\u00e1s de Col\u00f3n, en su viaje a Am\u00e9rica; pero le perdieron la vista.<br>\nLos reinos de Castilla y Arag\u00f3n, cuya \u201cfusi\u00f3n empresarial\u201d puede contarse como una de las m\u00e1s exitosas en la historia, no dejaron pasar la oportunidad, en cambio. Pero antes se hicieron del rogar, porque las consecuencias pol\u00edticas y econ\u00f3micas de dicha inversi\u00f3n eran muy riesgosas.<br>\nCol\u00f3n, para subsistir, se dedic\u00f3 entre tanto a vender mapas. Castilla y Arag\u00f3n, por otra parte, ten\u00eda muy pocos recursos, despu\u00e9s de haber reconquistado Granada. El proyecto estaba a punto de zozobrar.<br>\nPero Castilla y Arag\u00f3n, al final, lograron recaudar entre sus millonarios los maraved\u00edes necesarios para dicha \u201cempresa\u201d, de donde por cierto viene el sentido original de formar una empresa. Un negocio es una aventura incierta, donde el riesgo pero tambi\u00e9n la inteligencia se conjugan, para dar sus mejores frutos econ\u00f3micos y, c\u00f3mo no, gastron\u00f3micos\u2026&lt;\/&gt;<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"71800\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer despu\u00e9s 0Hoy en d\u00eda la sal y la pimienta son elementos indispensables de una mesa bien puesta, salvo en los restaurantes de la Ciudad de M\u00e9xico donde la ley proh\u00edbe ponerlos a menos que el cliente solicite el salero. Pero fuera de Chilangolandia, hasta la fondita m\u00e1s rascuache ofrece sal y pimienta como condici\u00f3n sine qua non del pipirr\u00edn. Parad\u00f3jicamente, su omnipresencia las ha convertido en algo que ya raya en la vulgaridad. \u00bfNunca los rega\u00f1aron en su casa dici\u00e9ndoles que era de \u201cmala educaci\u00f3n\u201d ponerle demasiada sal y pimienta a la comida? Pero hubo un tiempo en el que, excederse con la pimienta, hubiera sido propio de un rey. Durante la Edad Media, la pimienta era tan cara que se sol\u00eda usar como moneda de intercambio. \u00bfSe imaginan que Wall Street cotizara en pimienta? \u00bfO que la Reserva Federal de los EUA cambiara los lingotes de oro por contenedores enormes de clavo y nuez moscada? \u00bfO al Banco de M\u00e9xico atesorando toneladas de canela? Bueno, algo parecido ocurr\u00eda hace no muchos a\u00f1os. Para ser exactos, hace cuatro siglos, nada m\u00e1s. Y hab\u00eda razones para que, por ejemplo, la pimienta fuera tan cara: se importaba de la lejana India. Se dice que la pimienta fue introducida en Europa por Alejandro Magno y sus huestes. Los antiguos romanos parecen haber sido ya devotos de esta especia en sus memorables banquetes caligulescos. Los europeos medievales le habr\u00e1n dado un uso poco menos refinado, pero igualmente caro. En la cocina de los castillos, las carnes se condimentaban profusamente y se preparaban salsas picantes y especiosas, antepasados de los filetes au poivre\u00a0 y, aunque ustedes no lo crean, del mole poblano. Todo ello era comida de nobles. La pimienta, el oro negro, nunca dej\u00f3 de cotizarse a un alto precio. Las cosas no pudieron haberse puesto econ\u00f3micamente peor, cuando Constantinopla cay\u00f3 en manos de los otomanos en 1453. Eso equivaldr\u00eda a \u201cganar el monopoly en veinte pasos\u201d, como dice wikihow. Fue la jugada perfecta. Los otomanos se hicieron del control de la venta de las especias que, insisto, eran muy caras en su tiempo. Alguien m\u00e1s elegante que yo dir\u00eda que fue una jugada maestra de estrategia empresarial pues, no lo olvidemos, los grandes negocios han ido de la mano de la pol\u00edtica. Para justificar el alza en los precios, los mercaderes otomanos hicieron correr la leyenda de que en los \u00e1rboles de la pimienta habitaban unas serpientes sumamente venenosas. Para ahuyentarlas, contaban, hab\u00eda que provocar un incendio. La pimienta, con el fuego, se volv\u00eda negra. Y el precio volaba por las nubes Dada las circunstancias, la Rep\u00fablica de Venecia, patria de comerciantes, se avino a negociar con los otomanos. Los venecianos se hicieron socios de los turcos y monopolizaron el comercio de las especies en Europa. La actitud de los mercaderes venecianos me recuerda a algunos constructores mexicanos que ya est\u00e1n apunt\u00e1ndose a levantar el muro de Trump. Con todo y sabor literario, la toma de Constantinopla s\u00ed que fue un jaque mate al comercio europeo; el chistecito les dur\u00f3 40 a\u00f1os. Pero las ganas de comer bien y, obvio, la ambici\u00f3n pudieron m\u00e1s que un monopolio perfecto. Surgi\u00f3 un Deal Breaker financiero inconmensurable: el descubrimiento de Am\u00e9rica. La corona de la gula y la avaricia. STEVE JOBS Y LAS TRES CARABELAS Steve Jobs en 1492 quiz\u00e1 no hubiera inventado el iPhone; pero seguro que hubiera puesto sus ojos en el Nuevo Mundo. Visi\u00f3n de negocios, le dicen. Crist\u00f3bal Col\u00f3n hizo lo propio; claro que el descubridor genov\u00e9s era \u00e9ticamente indefendible: decapitaciones, violaciones, torturas y esclavizaci\u00f3n son algunas de sus gracias. Y eso, por cierto, deja como una hermanita de la caridad al neur\u00f3tico de Steve Jobs. Pese a sus cr\u00edmenes, Col\u00f3n era indiscutiblemente un genio. En clases de innovaci\u00f3n y empresa no s\u00f3lo deber\u00edamos hablar de Henry Ford, Bill Gates y Steve Jobs. Tambi\u00e9n deber\u00edamos fijarnos en Crist\u00f3bal Col\u00f3n. Este navegante los supera. Les dir\u00e9 por qu\u00e9. No hablo solamente de su m\u00e9rito hist\u00f3rico. Adem\u00e1s de todo, Col\u00f3n tuvo la suficiente inteligencia para reconocer una crisis de mercado (el monopolio turco-veneciano) y dio con la soluci\u00f3n perfecta: crear nuevas rutas. Col\u00f3n se propon\u00eda descubrir una nueva ruta a las Indias, para conseguir especias como la pimienta. Accidentalmente descubri\u00f3 un nuevo continente. Aunque los otomanos ten\u00edan indiscutiblemente la mejor mano; y aun as\u00ed, Col\u00f3n y la corona espa\u00f1ola les remontaron el partido. INTERLUDIO GASTRON\u00d3MICO El t\u00e9rmino \u201cespecia\u201d nos es, por supuesto, un concepto cient\u00edfico, pero podr\u00edamos describirla como semillas y cortezas arom\u00e1ticas que se usan para condimentar. Pimienta negra, canela, nuez moscada cumplen con esta descripci\u00f3n. Sin embargo, el clavo de olor, no es sino el bot\u00f3n seco de su flor. \u00bfPero qui\u00e9n le negar\u00eda al clavo el nombre de \u201cespecia\u201d? Actualmente, estos condimentos siguen produci\u00e9ndose en Indonesia, la India, Sri Lanka y otros pa\u00edses c\u00e1lidos de oriente. Emparentadas con las especias est\u00e1n las hierbas arom\u00e1ticas, que tampoco cantan mal las rancheras. La importancia de las hierbas de olor se refleja en el habla. La palabra \u201cor\u00e9gano\u201d significa en griego: \u201cadorno de las monta\u00f1as\u201d. \u201cRomero\u201d, que parece un nombre muy poco po\u00e9tico, viene del lat\u00edn ros marinus, que significa \u201croc\u00edo del mar\u201d. La poes\u00eda, aunque sea involuntariamente, suele volcarse en lo importante. No es exagerado decir que la historia de las especias se parece mucho a la de la humanidad. Comer \u2013y comer bien\u2013 ha tenido su juego en la historia. Hay quien afirma que cocinar es lo que nos diferencia de los animales. Creo que no les falta algo de raz\u00f3n; la gastronom\u00eda va de la mano de la historia del comercio y del desarrollo tecnol\u00f3gico de una civilizaci\u00f3n. Al parecer, los egipcios, fueron pioneros en la comercializaci\u00f3n de las especies, porque se utilizaban en el proceso de momificaci\u00f3n. Los fenicios, luego los griegos y finalmente los romanos continuaron esta tradici\u00f3n durante la antig\u00fcedad. Sentarse a la mesa puede ser un motivo para convivir con la historia. 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Y hab\u00eda razones para que, por ejemplo, la pimienta fuera tan cara: se importaba de la lejana India. Se dice que la pimienta fue introducida en Europa por Alejandro Magno y sus huestes. Los antiguos romanos parecen haber sido ya devotos de esta especia en sus memorables banquetes caligulescos. Los europeos medievales le habr\u00e1n dado un uso poco menos refinado, pero igualmente caro. En la cocina de los castillos, las carnes se condimentaban profusamente y se preparaban salsas picantes y especiosas, antepasados de los filetes au poivre\u00a0 y, aunque ustedes no lo crean, del mole poblano. Todo ello era comida de nobles. La pimienta, el oro negro, nunca dej\u00f3 de cotizarse a un alto precio. Las cosas no pudieron haberse puesto econ\u00f3micamente peor, cuando Constantinopla cay\u00f3 en manos de los otomanos en 1453. Eso equivaldr\u00eda a \u201cganar el monopoly en veinte pasos\u201d, como dice wikihow. Fue la jugada perfecta. Los otomanos se hicieron del control de la venta de las especias que, insisto, eran muy caras en su tiempo. Alguien m\u00e1s elegante que yo dir\u00eda que fue una jugada maestra de estrategia empresarial pues, no lo olvidemos, los grandes negocios han ido de la mano de la pol\u00edtica. Para justificar el alza en los precios, los mercaderes otomanos hicieron correr la leyenda de que en los \u00e1rboles de la pimienta habitaban unas serpientes sumamente venenosas. Para ahuyentarlas, contaban, hab\u00eda que provocar un incendio. La pimienta, con el fuego, se volv\u00eda negra. Y el precio volaba por las nubes Dada las circunstancias, la Rep\u00fablica de Venecia, patria de comerciantes, se avino a negociar con los otomanos. Los venecianos se hicieron socios de los turcos y monopolizaron el comercio de las especies en Europa. La actitud de los mercaderes venecianos me recuerda a algunos constructores mexicanos que ya est\u00e1n apunt\u00e1ndose a levantar el muro de Trump. Con todo y sabor literario, la toma de Constantinopla s\u00ed que fue un jaque mate al comercio europeo; el chistecito les dur\u00f3 40 a\u00f1os. Pero las ganas de comer bien y, obvio, la ambici\u00f3n pudieron m\u00e1s que un monopolio perfecto. Surgi\u00f3 un Deal Breaker financiero inconmensurable: el descubrimiento de Am\u00e9rica. La corona de la gula y la avaricia. STEVE JOBS Y LAS TRES CARABELAS Steve Jobs en 1492 quiz\u00e1 no hubiera inventado el iPhone; pero seguro que hubiera puesto sus ojos en el Nuevo Mundo. Visi\u00f3n de negocios, le dicen. Crist\u00f3bal Col\u00f3n hizo lo propio; claro que el descubridor genov\u00e9s era \u00e9ticamente indefendible: decapitaciones, violaciones, torturas y esclavizaci\u00f3n son algunas de sus gracias. Y eso, por cierto, deja como una hermanita de la caridad al neur\u00f3tico de Steve Jobs. Pese a sus cr\u00edmenes, Col\u00f3n era indiscutiblemente un genio. En clases de innovaci\u00f3n y empresa no s\u00f3lo deber\u00edamos hablar de Henry Ford, Bill Gates y Steve Jobs. Tambi\u00e9n deber\u00edamos fijarnos en Crist\u00f3bal Col\u00f3n. Este navegante los supera. Les dir\u00e9 por qu\u00e9. No hablo solamente de su m\u00e9rito hist\u00f3rico. Adem\u00e1s de todo, Col\u00f3n tuvo la suficiente inteligencia para reconocer una crisis de mercado (el monopolio turco-veneciano) y dio con la soluci\u00f3n perfecta: crear nuevas rutas. Col\u00f3n se propon\u00eda descubrir una nueva ruta a las Indias, para conseguir especias como la pimienta. Accidentalmente descubri\u00f3 un nuevo continente. Aunque los otomanos ten\u00edan indiscutiblemente la mejor mano; y aun as\u00ed, Col\u00f3n y la corona espa\u00f1ola les remontaron el partido. INTERLUDIO GASTRON\u00d3MICO El t\u00e9rmino \u201cespecia\u201d nos es, por supuesto, un concepto cient\u00edfico, pero podr\u00edamos describirla como semillas y cortezas arom\u00e1ticas que se usan para condimentar. Pimienta negra, canela, nuez moscada cumplen con esta descripci\u00f3n. Sin embargo, el clavo de olor, no es sino el bot\u00f3n seco de su flor. \u00bfPero qui\u00e9n le negar\u00eda al clavo el nombre de \u201cespecia\u201d? Actualmente, estos condimentos siguen produci\u00e9ndose en Indonesia, la India, Sri Lanka y otros pa\u00edses c\u00e1lidos de oriente. Emparentadas con las especias est\u00e1n las hierbas arom\u00e1ticas, que tampoco cantan mal las rancheras. La importancia de las hierbas de olor se refleja en el habla. La palabra \u201cor\u00e9gano\u201d significa en griego: \u201cadorno de las monta\u00f1as\u201d. \u201cRomero\u201d, que parece un nombre muy poco po\u00e9tico, viene del lat\u00edn ros marinus, que significa \u201croc\u00edo del mar\u201d. La poes\u00eda, aunque sea involuntariamente, suele volcarse en lo importante. No es exagerado decir que la historia de las especias se parece mucho a la de la humanidad. Comer \u2013y comer bien\u2013 ha tenido su juego en la historia. Hay quien afirma que cocinar es lo que nos diferencia de los animales. Creo que no les falta algo de raz\u00f3n; la gastronom\u00eda va de la mano de la historia del comercio y del desarrollo tecnol\u00f3gico de una civilizaci\u00f3n. Al parecer, los egipcios, fueron pioneros en la comercializaci\u00f3n de las especies, porque se utilizaban en el proceso de momificaci\u00f3n. Los fenicios, luego los griegos y finalmente los romanos continuaron esta tradici\u00f3n durante la antig\u00fcedad. Sentarse a la mesa puede ser un motivo para convivir con la historia. 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Pero fuera de Chilangolandia, hasta la fondita m\u00e1s rascuache ofrece sal y pimienta como condici\u00f3n sine qua non del pipirr\u00edn. Parad\u00f3jicamente, su omnipresencia las ha convertido en algo que ya raya en la vulgaridad. \u00bfNunca los rega\u00f1aron en su casa dici\u00e9ndoles que era de \u201cmala educaci\u00f3n\u201d ponerle demasiada sal y pimienta a la comida? Pero hubo un tiempo en el que, excederse con la pimienta, hubiera sido propio de un rey. Durante la Edad Media, la pimienta era tan cara que se sol\u00eda usar como moneda de intercambio. \u00bfSe imaginan que Wall Street cotizara en pimienta? \u00bfO que la Reserva Federal de los EUA cambiara los lingotes de oro por contenedores enormes de clavo y nuez moscada? \u00bfO al Banco de M\u00e9xico atesorando toneladas de canela? Bueno, algo parecido ocurr\u00eda hace no muchos a\u00f1os. Para ser exactos, hace cuatro siglos, nada m\u00e1s. Y hab\u00eda razones para que, por ejemplo, la pimienta fuera tan cara: se importaba de la lejana India. Se dice que la pimienta fue introducida en Europa por Alejandro Magno y sus huestes. Los antiguos romanos parecen haber sido ya devotos de esta especia en sus memorables banquetes caligulescos. Los europeos medievales le habr\u00e1n dado un uso poco menos refinado, pero igualmente caro. En la cocina de los castillos, las carnes se condimentaban profusamente y se preparaban salsas picantes y especiosas, antepasados de los filetes au poivre\u00a0 y, aunque ustedes no lo crean, del mole poblano. Todo ello era comida de nobles. La pimienta, el oro negro, nunca dej\u00f3 de cotizarse a un alto precio. Las cosas no pudieron haberse puesto econ\u00f3micamente peor, cuando Constantinopla cay\u00f3 en manos de los otomanos en 1453. Eso equivaldr\u00eda a \u201cganar el monopoly en veinte pasos\u201d, como dice wikihow. Fue la jugada perfecta. Los otomanos se hicieron del control de la venta de las especias que, insisto, eran muy caras en su tiempo. Alguien m\u00e1s elegante que yo dir\u00eda que fue una jugada maestra de estrategia empresarial pues, no lo olvidemos, los grandes negocios han ido de la mano de la pol\u00edtica. Para justificar el alza en los precios, los mercaderes otomanos hicieron correr la leyenda de que en los \u00e1rboles de la pimienta habitaban unas serpientes sumamente venenosas. Para ahuyentarlas, contaban, hab\u00eda que provocar un incendio. La pimienta, con el fuego, se volv\u00eda negra. Y el precio volaba por las nubes Dada las circunstancias, la Rep\u00fablica de Venecia, patria de comerciantes, se avino a negociar con los otomanos. Los venecianos se hicieron socios de los turcos y monopolizaron el comercio de las especies en Europa. La actitud de los mercaderes venecianos me recuerda a algunos constructores mexicanos que ya est\u00e1n apunt\u00e1ndose a levantar el muro de Trump. Con todo y sabor literario, la toma de Constantinopla s\u00ed que fue un jaque mate al comercio europeo; el chistecito les dur\u00f3 40 a\u00f1os. Pero las ganas de comer bien y, obvio, la ambici\u00f3n pudieron m\u00e1s que un monopolio perfecto. Surgi\u00f3 un Deal Breaker financiero inconmensurable: el descubrimiento de Am\u00e9rica. La corona de la gula y la avaricia. STEVE JOBS Y LAS TRES CARABELAS Steve Jobs en 1492 quiz\u00e1 no hubiera inventado el iPhone; pero seguro que hubiera puesto sus ojos en el Nuevo Mundo. Visi\u00f3n de negocios, le dicen. Crist\u00f3bal Col\u00f3n hizo lo propio; claro que el descubridor genov\u00e9s era \u00e9ticamente indefendible: decapitaciones, violaciones, torturas y esclavizaci\u00f3n son algunas de sus gracias. Y eso, por cierto, deja como una hermanita de la caridad al neur\u00f3tico de Steve Jobs. Pese a sus cr\u00edmenes, Col\u00f3n era indiscutiblemente un genio. En clases de innovaci\u00f3n y empresa no s\u00f3lo deber\u00edamos hablar de Henry Ford, Bill Gates y Steve Jobs. Tambi\u00e9n deber\u00edamos fijarnos en Crist\u00f3bal Col\u00f3n. Este navegante los supera. Les dir\u00e9 por qu\u00e9. No hablo solamente de su m\u00e9rito hist\u00f3rico. Adem\u00e1s de todo, Col\u00f3n tuvo la suficiente inteligencia para reconocer una crisis de mercado (el monopolio turco-veneciano) y dio con la soluci\u00f3n perfecta: crear nuevas rutas. Col\u00f3n se propon\u00eda descubrir una nueva ruta a las Indias, para conseguir especias como la pimienta. Accidentalmente descubri\u00f3 un nuevo continente. Aunque los otomanos ten\u00edan indiscutiblemente la mejor mano; y aun as\u00ed, Col\u00f3n y la corona espa\u00f1ola les remontaron el partido. INTERLUDIO GASTRON\u00d3MICO El t\u00e9rmino \u201cespecia\u201d nos es, por supuesto, un concepto cient\u00edfico, pero podr\u00edamos describirla como semillas y cortezas arom\u00e1ticas que se usan para condimentar. Pimienta negra, canela, nuez moscada cumplen con esta descripci\u00f3n. Sin embargo, el clavo de olor, no es sino el bot\u00f3n seco de su flor. \u00bfPero qui\u00e9n le negar\u00eda al clavo el nombre de \u201cespecia\u201d? Actualmente, estos condimentos siguen produci\u00e9ndose en Indonesia, la India, Sri Lanka y otros pa\u00edses c\u00e1lidos de oriente. Emparentadas con las especias est\u00e1n las hierbas arom\u00e1ticas, que tampoco cantan mal las rancheras. La importancia de las hierbas de olor se refleja en el habla. La palabra \u201cor\u00e9gano\u201d significa en griego: \u201cadorno de las monta\u00f1as\u201d. \u201cRomero\u201d, que parece un nombre muy poco po\u00e9tico, viene del lat\u00edn ros marinus, que significa \u201croc\u00edo del mar\u201d. La poes\u00eda, aunque sea involuntariamente, suele volcarse en lo importante. No es exagerado decir que la historia de las especias se parece mucho a la de la humanidad. Comer \u2013y comer bien\u2013 ha tenido su juego en la historia. Hay quien afirma que cocinar es lo que nos diferencia de los animales. Creo que no les falta algo de raz\u00f3n; la gastronom\u00eda va de la mano de la historia del comercio y del desarrollo tecnol\u00f3gico de una civilizaci\u00f3n. Al parecer, los egipcios, fueron pioneros en la comercializaci\u00f3n de las especies, porque se utilizaban en el proceso de momificaci\u00f3n. Los fenicios, luego los griegos y finalmente los romanos continuaron esta tradici\u00f3n durante la antig\u00fcedad. Sentarse a la mesa puede ser un motivo para convivir con la historia. 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