{"id":71240,"date":"2016-11-11T16:25:05","date_gmt":"2016-11-11T22:25:05","guid":{"rendered":"http:\/\/istmo.mx\/?p=71240"},"modified":"2023-11-04T12:58:39","modified_gmt":"2023-11-04T17:58:39","slug":"mi-medio-tiempo-la-crisis-de-la-mitad-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2016\/11\/11\/mi-medio-tiempo-la-crisis-de-la-mitad-de-la-vida\/","title":{"rendered":"Mi medio tiempo. La crisis de la mitad de la vida"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"71240\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p><\/p><strong><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-71282 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/IS346_Miscelanea_01.jpg?resize=800%2C370&#038;ssl=1\" alt=\"IS346_Miscelanea_01\" width=\"800\" height=\"370\" data-wp-pid=\"71282\" loading=\"lazy\">Es frecuente que al alcanzar la mitad de la edad que nos ofrece nuestra expectativa de vida, una crisis nos empuje a modificar \u00e1mbitos personales, a replantearnos metas, anhelos y significados profundos antes de pasar a un nuevo estadio. El autor, que ha vivido con intensidad esta transici\u00f3n, narra su experiencia que puede ser \u00fatil para muchas etapas.<\/strong><br>\n\u00a0<br>\n<em>En medio del camino de la vida<\/em><br>\n<em>me encontr\u00e9 por una selva oscura\u2026<\/em><br>\nD. Alighieri. <em>La Divina Comedia.<\/em> Canto primero<br>\n\u00a0<br>\nNadie me avis\u00f3 que llegar\u00eda. Me ten\u00eda desconcertado. Cuando aparecieron las primeras se\u00f1ales, las ignor\u00e9, no supe interpretarlas\u00a0y continu\u00e9 con mi habitual ritmo fren\u00e9tico: volcado en el siguiente proyecto, el siguiente cliente, el siguiente cierre. Al cumplir cincuenta a\u00f1os, aparentemente todo iba muy bien. La firma de abogados hab\u00eda crecido incluso m\u00e1s de lo esperado, los clientes multinacionales no dejaban de buscarnos, y el posicionamiento profesional hab\u00eda superado cualquier expectativa\u2026 pero la idea de que algo faltaba, segu\u00eda tomando forma dentro de m\u00ed.<br>\nDescubrirlo, entenderlo y enfrentarlo me tiene inmerso en una intensa, desconcertante y riqu\u00edsima transici\u00f3n, que sin duda me ha marcado. Esta transici\u00f3n \u2013que lleva ya m\u00e1s de un a\u00f1o\u2013 ha implicado una introspecci\u00f3n a fondo, que me ha obligado a enfrentar algunas preguntas que siempre cre\u00ed tener muy claras, y cuyas respuestas han sido m\u00e1s dif\u00edciles de lo que pens\u00e9. S\u00e9 que de esas respuestas depende mi proyecto personal para la segunda parte de mi vida.<br>\nEmpecemos por afirmar un hecho innegable. Todos envejecemos y todos morimos. Por lo tanto, todos aspiramos a transitar de la juventud a la madurez y luego a la vejez; a menos que encontremos antes el final del camino.<br>\nEs sencillo ignorar este proceso durante la juventud, cuando estamos a\u00fan llenos de energ\u00eda, de sue\u00f1os, de metas y, sobre todo, ocupados sacando adelante la empresa, forjando un patrimonio, atendiendo a la familia y comprando cosas y casas que pretendemos nos aporten cuotas de felicidad que nunca llegan con la intensidad que esper\u00e1bamos. Con demasiada frecuencia vivimos inmersos en la acci\u00f3n permanente \u2013en el activismo\u2013, sin apenas disfrutar nuestros logros, y lanz\u00e1ndonos continuamente al siguiente proyecto, al siguiente reto. Sin pausa, sin sosiego, ebrios de hacer y tener. Volcados hacia el futuro e ignorando la val\u00eda de vivir en el presente.<br>\nSin embargo, la huella de los a\u00f1os va dejando, primero en nuestro cuerpo y despu\u00e9s en nuestra mente, se\u00f1ales de que ya no somos los j\u00f3venes que fuimos. Pero nos sentimos \u2013nos sabemos\u2013 a\u00fan vigentes, activos y con mucho por hacer.<br>\nHay quienes se aferran a esta juventud perdida y se convierten en caricaturas de s\u00ed mismos. En M\u00e9xico se les conoce como chavorrucos o se dice que est\u00e1n en \u00abla crisis de los cuarenta\u00bb. Son los ejecutivos canosos que compran coches deportivos y ropa ajustada, se dejan crecer el pelo, vuelven a los antros y cambian de pareja con el af\u00e1n de autoafirmarse como los j\u00f3venes que ya no son. Y sobre todo, buscando en la juventud perdida la plenitud que a\u00fan no logran.<br>\nSin embargo, as\u00ed como todos envejecemos, todos pasamos por la crisis de la mitad de la vida. Es algo de lo que no podemos escapar. Es tan natural como envejecer y morir. Lo que s\u00ed podemos es elegir c\u00f3mo enfrentarla. Y aqu\u00ed yace la verdadera cuesti\u00f3n.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>Una crisis necesaria<\/strong><br>\nEn El retrato de Dorian Gray, Oscar Wilde nos presenta el drama del miedo a la vejez en la historia de un joven que pacta para recibir el don de la eterna juventud. Todo parece ir bien \u2013diversi\u00f3n, fama y riqueza\u2013, hasta que se encuentra a s\u00ed mismo, y se descubre falto de prop\u00f3sito, muerto por dentro, con el alma agotada e incapaz de amar. Su don se convierte en su condena.<br>\nEn japon\u00e9s la palabra \u00abcrisis\u00bb al escribirse contiene en s\u00ed misma el t\u00e9rmino \u00aboportunidad\u00bb. Esta crisis del medio tiempo no es excepci\u00f3n: te obliga a plantearte cuestiones de fondo, a reflexionar si vale la pena seguir viviendo al ritmo fren\u00e9tico del primer tiempo. Persiguiendo afanosamente el \u00e9xito econ\u00f3mico o profesional que pretendemos nos aporte la cuota de plenitud y felicidad a la que leg\u00edtimamente aspiramos. \u00abCuando cierre esa venta, cuanto gane esa licitaci\u00f3n, cuando tenga la casa grande\u2026\u00bb.<br>\nY de pronto, en medio de esta carrera tras el \u00ab\u00e9xito\u00bb, la crisis de la mitad de la vida nos sorprende, nos enfrenta, nos cuestiona y nos confunde al demostrarnos que el \u00e9xito alcanzado no ha sido capaz de llenar un hueco en nuestro coraz\u00f3n, que a estas alturas del partido, yace a\u00fan vac\u00edo.<br>\nLos s\u00edntomas externos de la crisis pueden ser m\u00e1s o menos evidentes; m\u00e1s o menos graves en distintas personas. Las causas, sin embargo, suelen ser las mismas. Esta crisis tiene una profundidad y un calado distinto: se trata de una crisis positiva, de darse el tiempo de hacer un inventario y un balance personal, de una introspecci\u00f3n a fondo para reconectar con lo verdaderamente importante. Nos enfrenta con la dolorosa realidad de que plenitud y \u00e9xito no son la misma cosa: y desenmara\u00f1arlas es un aspecto central en esta transici\u00f3n.<br>\nAunque pudiera parecer que este concepto aplica s\u00f3lo a los hombres, la realidad es que las mujeres tambi\u00e9n transitan por esta crisis, aun cuando su \u00abprofesi\u00f3n\u00bb en el primer tiempo haya sido su familia. Los hijos se van y la realidad del nido vac\u00edo las enfrenta a una nueva vida. No es tampoco cuesti\u00f3n de dinero o estatus sino consecuencia de la b\u00fasqueda de sentido propia de la naturaleza humana.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>Cambian par\u00e1metros y perspectiva<\/strong><br>\nEl autor norteamericano Bob Buford, en su libro HalfTime, desarrolla el tema con amplitud y llama a esta crisis el medio tiempo, en alusi\u00f3n a la mitad de un partido de futbol: una parada obligada para replantear la estrategia para el segundo tiempo de nuestra vida.<br>\nLa transici\u00f3n del medio tiempo es un proceso \u00edntimo, personal. Cada quien lo vive a su manera, a su tiempo, de acuerdo con su personalidad, circunstancias y filosof\u00eda de vida. Las pasiones, talentos, anhelos y valores son \u00fanicos en cada persona y son nuestras herramientas para definir nuestro proyecto de vida para el segundo tiempo.<br>\nTenemos un ejemplo vivo de las diferentes formas de enfrentar este proceso en dos reconocidos magnates de las \u00faltimas d\u00e9cadas: Steve Jobs y Bill Gates. Mientras que el primero, ya enfermo de c\u00e1ncer, segu\u00eda trabajando intensamente, volcado en satisfacer los resultados de sus accionistas; el segundo decidi\u00f3 renunciar a su puesto de CEO de Microsoft a los cincuenta y tres a\u00f1os, en la cumbre de su carrera, para dedicar su vida a su fundaci\u00f3n y otros proyectos de alto impacto social, y sin duda m\u00e1s cercanos a su coraz\u00f3n.<br>\nEl medio tiempo no significa retirarse, ni quedar muerto en vida; sino revitalizar las ilusiones y los sue\u00f1os para enfrentarlas con las herramientas de la madurez, y con la curiosidad de la juventud. Puede \u2013y debe\u2013 ser una etapa incluso m\u00e1s productiva e intensa, pero con otros par\u00e1metros, otros indicadores, otra perspectiva.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>Silencio y tres ideas centrales<\/strong><br>\nCuando descubr\u00ed que estaba entrando en \u00abmi medio tiempo\u00bb, decid\u00ed enfrentar el proceso a fondo y dedicar tiempo a la introspecci\u00f3n, meditaci\u00f3n y oraci\u00f3n que \u2013intu\u00eda\u2013 se requieren para abordarlo seriamente. Me propuse rodearme \u2013en los espacios que mi intensa agenda me lo permit\u00eda\u2013 del silencio y la soledad que sab\u00eda indispensables para entrar al fondo del coraz\u00f3n.<br>\nLe\u00ed la poca literatura disponible, coment\u00e9 con familia y amigos el tema e incluso acud\u00ed con un par de amigos psic\u00f3logos para tratar de entender el origen de esta confusi\u00f3n que era sin duda inusual en m\u00ed. En este camino tambi\u00e9n me di cuenta de que muchos amigos y conocidos pasaban por esta crisis sin saberlo, sin entenderlo, sin plante\u00e1rselo, pero que inconscientemente hab\u00edan decidido sacarle la vuelta al tema al no saber c\u00f3mo enfrentarlo.<br>\nAsist\u00ed a un par de retiros espirituales de silencio, para facilitar la escucha de la voz de Dios en el proceso \u2013que me parece fundamental\u2013 y me ayudaron a poner en contexto algunas preguntas que en el primer tiempo hab\u00eda aprendido a ignorar. \u00bfQui\u00e9n soy, d\u00f3nde estoy, a d\u00f3nde voy, para qu\u00e9 estoy aqu\u00ed? y sobre todo \u00bfsoy feliz?<br>\nMe di cuenta que unos d\u00edas de silencio no bastaban para dar una respuesta de fondo a esas preguntas fundamentales; reorganic\u00e9 mi agenda y los compromisos profesionales y personales y decid\u00ed tomar dos semanas para hacer \u2013solo por supuesto\u2013 el \u00abCamino de Santiago\u00bb. Pensaba que quienes dec\u00edan que el Camino es un cambiavidas exageraban. Me di cuenta que se quedaron cortos.<br>\nOtro aspecto esencial del proceso, fue un programa al que asist\u00ed, en un instituto de Texas especializado en c\u00f3mo afrontar la crisis del medio tiempo y planear el segundo. En una palabra: c\u00f3mo transitar adecuadamente del \u00e9xito hacia la plenitud.<br>\nEste programa incluy\u00f3 la asignaci\u00f3n de un coach personal quien me acompa\u00f1\u00f3 durante un a\u00f1o en este intenso, desafiante y riqu\u00edsimo trayecto en el camino hacia el segundo tiempo.<br>\nReferir el alcance, aprendizaje y efectos de estos procesos, llevar\u00eda muchas p\u00e1ginas, pero me quedo con tres ideas centrales que hicieron especial eco en mi persona.<br>\n\u00a0\n<ol>\n<li><strong>Ruthlessly erradicate hurry<\/strong> que yo interpreto como \u00abelimina las prisas a cualquier precio\u00bb. En mi caso, una de mis batallas personales es \u2013sin duda\u2013 reducir la velocidad a la que vivo, y que si bien me ha generado grandes logros, el precio de desasosiego y falta de paz interior ha sido evidente. Ese activismo se ha convertido en una forma de estar en la vida que ya no estoy dispuesto a tolerar. Como un tipo organizado y disciplinado que soy, s\u00e9 que hago bien en estar ocupado. Pero ya no m\u00e1s apresurado.<\/li>\n<li><strong>Stop and smell the flowers,<\/strong> \u00abdetente a oler las flores\u00bb. Este mensaje es especialmente importante para m\u00ed, porque al vivir en ese ritmo fren\u00e9tico, necesario para conseguir \u00e9xito profesional y econ\u00f3mico, claramente he dejado de vivir en el instante presente y he perdido en cierta medida la capacidad de disfrute y de asombro ante la cantidad de bendiciones de que vivo rodeado.<\/li>\n<li><strong>Define your One thing,<\/strong> \u00abElige una cosa que te defina\u00bb: (s\u00ed: una sola cosa) que se anida en la intimidad de tu coraz\u00f3n y que es lo que te mueve, te apasiona, te inspira, te define como persona y ser\u00e1 lo que te lleve a descubrir la misi\u00f3n \u00fanica e irrepetible para la que Dios te ha creado. En el descubrimiento de esta misi\u00f3n y en su cumplimiento se encuentran, en mi opini\u00f3n, la plenitud, la felicidad y la trascendencia a la que aspiramos.<\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00a0<br>\n<strong>Indicadores de la trascendencia<\/strong><br>\nEste proceso me ha dejado claro que, aunque el tiempo merma nuestras facultades f\u00edsicas, no ocurre lo mismo con otras facultades m\u00e1s valiosas.<br>\nNuestro intelecto y esp\u00edritu son, sin duda, hoy m\u00e1s ricos, m\u00e1s profundos, m\u00e1s habitables que en nuestra juventud y son fundamentales para colmar la cuota de plenitud y felicidad que no hemos logrado en el primer tiempo. Quiz\u00e1s a estas alturas del partido, ya no podemos seguir el ritmo a los j\u00f3venes; pero, \u00bfde verdad queremos hacerlo?<br>\nLa escuela \u2013en sus distintos niveles\u2013 y el entorno econ\u00f3mico y profesional nos preparan para la primera parte de la vida; pero ignoran la necesidad de prepararnos para la segunda. En el mundo occidental la transici\u00f3n profesional pasa, de ser hoy un ejecutivo, empresario o funcionario, para al d\u00eda siguiente estar retirado, sin un proceso de por medio. Es como pasar de la juventud a la tercera edad. No es extra\u00f1o que esa transici\u00f3n resulte deprimente para tantos. Un d\u00eda eres un CEO encumbrado; al otro juegas golf todos los d\u00edas, y en poco tiempo, juegas bingo en un asilo. No, gracias.<br>\nLa realidad es que con los a\u00f1os, hemos adquirido experiencia, recursos, relaciones, visi\u00f3n, sabidur\u00eda de vida y otras herramientas que son fundamentales en esta etapa de la vida y que podemos y debemos invertir en el aspecto espiritual e intelectual de nuestra persona. Aspectos que siguen vigentes, y que ser\u00e1n muy \u00fatiles en los pr\u00f3ximos, diez, veinte o treinta a\u00f1os de vida activa a que a\u00fan aspiramos. Hemos adquirido una capacidad de gesti\u00f3n que nos permitir\u00e1 llevar a t\u00e9rmino pr\u00e1cticamente cualquier proyecto que emprendamos y en los que decidamos invertir nuestros talentos. De ah\u00ed la importancia de que esos proyectos sean nobles, valiosos y apasionantes.<br>\nParece una contradicci\u00f3n, pero estoy convencido de que el segundo tiempo puede ser m\u00e1s productivo, m\u00e1s apasionante y m\u00e1s pleno que el primero. Retirarse en este momento ser\u00eda un desperdicio, cuando queda tanto por hacer. Y cuando hablo de plenitud me refiero al balance que buscamos entre los distintos \u00e1mbitos de nuestra vida, con la correspondiente satisfacci\u00f3n familiar, espiritual y social.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>\u00bfCu\u00e1nto es suficiente?<\/strong><br>\nEs una pregunta que normalmente evadimos. Quiz\u00e1s cuando comenzamos nuestra vida profesional o empresarial hab\u00eda un n\u00famero en nuestra cabeza; pero ese n\u00famero aumenta con cada nuevo logro. Vivimos persiguiendo metas siempre crecientes y cada vez con menos tiempo para disfrutar lo que tenemos. Caemos presos de nuestro pobre y deformado concepto del \u00e9xito, al que en cuanto nos acercamos, se aleja a mayor distancia. Como galgo tras un conejo de pl\u00e1stico.<br>\nTener la valent\u00eda de decir \u00abes suficiente\u00bb es tarea compleja, que debemos plantearnos seriamente. Y sobre todo, una vez alcanzadas determinadas metas, actuar en consecuencia.<br>\nLa revista Expansi\u00f3n en su n\u00famero 944 de julio del 2006, muestra en portada la imagen de un ejecutivo, de traje y corbata, corriendo dentro de una rueda para h\u00e1mster. El t\u00edtulo es tambi\u00e9n sugerente: \u00abLa carrera sin fin\u00bb.<br>\nPara muchos ejecutivos, el destino parece ser perseguir un \u00e9xito siempre insuficiente, a\u00fan a costa de su salud, su familia, sus amigos y su propia persona. \u00a1Cu\u00e1ntos hemos vivido as\u00ed durante a\u00f1os!, y el precio pagado por estar donde estamos, pudo ser muy costoso o peor a\u00fan, irreversible.<br>\nEl segundo tiempo no implica parar en seco, sino seguir persiguiendo la presa pero de otra forma, con otra intensidad y otro enfoque. No se trata de work harder sino de work smarter. De perseguir \u2013 a la par que las profesionales o empresariales\u2013 otras metas m\u00e1s ricas, m\u00e1s profundas, que no huyan, y que nos permitan dejar nuestra huella en el mundo.<br>\nEste cambio de estrategia suele abrirnos los ojos de formas que nunca hubi\u00e9ramos imaginado. Entonces, y s\u00f3lo entonces, podemos redescubrir las otras dimensiones que constituyen nuestra verdadera riqueza: nuestros verdaderos tesoros: la familia, Dios, los amigos, nosotros mismos.<br>\nQuiz\u00e1s no todos estamos listos para bajarnos de la monta\u00f1a rusa del primer tiempo.\u00a0 No se trata de forzar a nadie, cada quien sabe su tiempo. Sin embargo te aseguro que estas ideas te ser\u00e1n \u00fatiles para cuando llegue tu momento, y cuando llegue, te ser\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil saber que est\u00e1s entrando a tu medio tiempo.<br>\nTe recomiendo que no seas como muchos de los que viven posponiendo la toma de conciencia y, a los setenta, siguen pensando que a\u00fan no est\u00e1n listos. Seguro conoces a m\u00e1s de uno al que su medio tiempo le pas\u00f3 de noche, hace ya muchos a\u00f1os.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>\u00bfDe qu\u00e9 se trata la vida?<\/strong><br>\nCreo que la respuesta a esta pregunta estar\u00e1 incompleta si no incluye una referencia a la felicidad a la que leg\u00edtimamente aspiramos. Se trata de aprender a ser feliz en esta vida y en la otra.<br>\nCuando se lo preguntaron a Soren Kierkegaard \u2013reconocido fil\u00f3sofo dan\u00e9s\u2013 dio una respuesta que me parece de lo m\u00e1s acertada. \u00abEl tema es entenderme a m\u00ed mismo, saber qu\u00e9 quiere Dios de m\u00ed, encontrar las razones por las que quiera vivir y est\u00e9 dispuesto a morir\u00bb.<br>\nUna definici\u00f3n muy valiosa que describe perfectamente en qu\u00e9 consiste el medio tiempo al que me refiero. Si pudiera a\u00f1adirle algo, en mi opini\u00f3n ser\u00eda el de usar esta transici\u00f3n tambi\u00e9n para aprender a amar. \u00bfQue c\u00f3mo se aprende a amar? igual que a nadar: amando.<br>\nPor m\u00e1s que pensemos que se trata de un concepto cursi o impropio para un empresario de tu nivel, te dir\u00eda que si no hacemos lo que hacemos con amor, \u2013y mejor a\u00fan\u2013 por amor, todo queda inconcluso, inacabado. El amor, es la sal de la vida. La dota de otra dimensi\u00f3n. Le da peso y volumen.<br>\nPero amar \u00bfa qui\u00e9n?, \u00bfc\u00f3mo?, \u00bfcu\u00e1ndo? La versi\u00f3n corta de mi opini\u00f3n ser\u00eda: a Dios sobre todo y a los dem\u00e1s como a ti. Ni m\u00e1s ni menos.<br>\nDe ah\u00ed que no sorprenden las frases de San Agust\u00edn de Hipona \u00abama y haz lo que quieras\u00bb; \u00abla medida del amor es amar sin medida\u00bb. Sin amor nos quedamos cortos en cualquier proyecto que emprendamos en el segundo tiempo.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>Una carrera paralela<\/strong><br>\nEn mi caso, mi actividad profesional sigue siendo el centro de mi vida. Me apasiona igual, la hago bien y sigo vigente. No puedo, ni quiero ni debo retirarme. Por eso en mi medio tiempo decid\u00ed abrir una carrera paralela y reduje mi jornada profesional de diez a ocho horas; sigue siendo una jornada completa pero hoy, tras 25 a\u00f1os de experiencia, logro lo mismo o m\u00e1s que antes con diez. He aprendido a hacer m\u00e1s con menos. Con orden y disciplina se hacen maravillas en esas dos horas al d\u00eda.<br>\nEsas horas de \u00abahorro\u00bb las he invertido en proyectos extraprofesionales que me apasionan. Un programa de radio, una asociaci\u00f3n de consultor\u00eda familiar, un Think Tank enfocado en proyectos sociales, en difundir el concepto del medio tiempo, en la educaci\u00f3n, y por supuesto en tiempo de calidad para mi familia, para Dios, mis amigos y para mi persona. Suena redituable \u00bfno? para m\u00ed lo ha sido. Y mucho.<br>\nIndependientemente del marcador del partido, el medio tiempo nos ayudar\u00e1 \u2013con nueva visi\u00f3n y experiencia\u2013 a tener un segundo tiempo mucho m\u00e1s rico, m\u00e1s pleno, y que nos permita generar los frutos con los que habremos de rendir cuentas de los talentos recibidos, ya que debemos tener claro que \u00ab\u2026al que mucho se le diere, mucho se le pedir\u00e1\u2026\u00bb. Y me parece cuesti\u00f3n de abrir los ojos para darnos cuenta de lo privilegiados que somos.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>Los primeros pasos<\/strong><br>\nSi percibes que te acercas o ya est\u00e1s en tu medio tiempo, dejo aqu\u00ed algunas ideas que te pueden servir.<\/p>\n<ol>\n<li>Has un alto y reflexiona. Pide perd\u00f3n, desintox\u00edcate de ese ritmo fren\u00e9tico que te tiene atrapado. Recuerda: el silencio y la soledad son necesarios para dise\u00f1ar el segundo tiempo.<\/li>\n<li>Reconecta seriamente con tus relaciones personales: Dios, familia, amigos, y por supuesto contigo mismo.<\/li>\n<li>Pide ayuda. Un coach, mentor, tu familia o un buen amigo te ayudar\u00e1 a ser objetivo y no perder foco.<\/li>\n<li>Explora tus talentos y pasiones. Este maridaje te ayudar\u00e1 a encontrar tu misi\u00f3n \u00fanica e irrepetible, detr\u00e1s de la que se esconde la felicidad que tanto anhelas.<\/li>\n<li>No es necesario abandonar tu negocio o empresa, ni mudarte al T\u00edbet. Empieza por invertir un n\u00famero de horas adecuado a la semana en tu \u00abcarrera paralela\u00bb.<\/li>\n<li>Dise\u00f1a tu estrategia para el segundo tiempo de tu vida con base en tu realidad, tu filosof\u00eda de vida, tus pasiones y tus talentos, y sobre todo termina el proceso con tu Mission life statement que es tu plan de vida para el segundo tiempo.<\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00a0<br>\n<strong>Cambiar el mundo<\/strong><br>\nGeorge Orwell escribi\u00f3: \u00abno es posible que una persona pensante viva en nuestra sociedad sin querer cambiarla\u00bb. El M\u00e9xico que hoy vivimos nos interpela y reclama nuestra intervenci\u00f3n ante los graves retos que enfrenta. Con cuarenta millones de pobres, inmersos en una espiral de violencia, rodeados de promotores de la cultura de la muerte, en medio de una corrupci\u00f3n galopante y con la familia bajo ataque, alguien tiene que dar la batalla. Si no somos t\u00fa y yo, dudo que alguien lo haga.<br>\nYo siempre pens\u00e9 que ser\u00edan los j\u00f3venes quienes con su energ\u00eda, su pasi\u00f3n y natural rebeld\u00eda ser\u00edan capaces de cambiar el mundo. Al entrar en este proceso he visto con claridad que somos los que transitamos por esta etapa de la vida quienes contamos con las herramientas para hacerlo. Nos guste o no, las circunstancias nos han puesto en una coyuntura hist\u00f3rica que definir\u00e1 el futuro de nuestro pa\u00eds y nuestro mundo. De lo que hagamos o dejemos de hacer t\u00fa y yo dependen muchas cosas. \u00bfSeremos capaces de ignorar nuestra responsabilidad, cerrar los ojos con tal de seguir en la carrera del \u00e9xito, o dedicarnos a jugar golf o bingo? Ser\u00eda una grave irresponsabilidad y un gran desperdicio.<br>\nPero\u2026 \u00bfCu\u00e1ndo? El tiempo no perdona. Espero que el silbatazo final no te sorprenda en el primer tiempo.<br>\nAtr\u00e9vete. No te vas a arrepentir.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"71240\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer despu\u00e9s 0Es frecuente que al alcanzar la mitad de la edad que nos ofrece nuestra expectativa de vida, una crisis nos empuje a modificar \u00e1mbitos personales, a replantearnos metas, anhelos y significados profundos antes de pasar a un nuevo estadio. El autor, que ha vivido con intensidad esta transici\u00f3n, narra su experiencia que puede ser \u00fatil para muchas etapas. \u00a0 En medio del camino de la vida me encontr\u00e9 por una selva oscura\u2026 D. Alighieri. La Divina Comedia. Canto primero \u00a0 Nadie me avis\u00f3 que llegar\u00eda. Me ten\u00eda desconcertado. Cuando aparecieron las primeras se\u00f1ales, las ignor\u00e9, no supe interpretarlas\u00a0y continu\u00e9 con mi habitual ritmo fren\u00e9tico: volcado en el siguiente proyecto, el siguiente cliente, el siguiente cierre. Al cumplir cincuenta a\u00f1os, aparentemente todo iba muy bien. La firma de abogados hab\u00eda crecido incluso m\u00e1s de lo esperado, los clientes multinacionales no dejaban de buscarnos, y el posicionamiento profesional hab\u00eda superado cualquier expectativa\u2026 pero la idea de que algo faltaba, segu\u00eda tomando forma dentro de m\u00ed. Descubrirlo, entenderlo y enfrentarlo me tiene inmerso en una intensa, desconcertante y riqu\u00edsima transici\u00f3n, que sin duda me ha marcado. Esta transici\u00f3n \u2013que lleva ya m\u00e1s de un a\u00f1o\u2013 ha implicado una introspecci\u00f3n a fondo, que me ha obligado a enfrentar algunas preguntas que siempre cre\u00ed tener muy claras, y cuyas respuestas han sido m\u00e1s dif\u00edciles de lo que pens\u00e9. S\u00e9 que de esas respuestas depende mi proyecto personal para la segunda parte de mi vida. Empecemos por afirmar un hecho innegable. Todos envejecemos y todos morimos. Por lo tanto, todos aspiramos a transitar de la juventud a la madurez y luego a la vejez; a menos que encontremos antes el final del camino. Es sencillo ignorar este proceso durante la juventud, cuando estamos a\u00fan llenos de energ\u00eda, de sue\u00f1os, de metas y, sobre todo, ocupados sacando adelante la empresa, forjando un patrimonio, atendiendo a la familia y comprando cosas y casas que pretendemos nos aporten cuotas de felicidad que nunca llegan con la intensidad que esper\u00e1bamos. Con demasiada frecuencia vivimos inmersos en la acci\u00f3n permanente \u2013en el activismo\u2013, sin apenas disfrutar nuestros logros, y lanz\u00e1ndonos continuamente al siguiente proyecto, al siguiente reto. Sin pausa, sin sosiego, ebrios de hacer y tener. Volcados hacia el futuro e ignorando la val\u00eda de vivir en el presente. Sin embargo, la huella de los a\u00f1os va dejando, primero en nuestro cuerpo y despu\u00e9s en nuestra mente, se\u00f1ales de que ya no somos los j\u00f3venes que fuimos. Pero nos sentimos \u2013nos sabemos\u2013 a\u00fan vigentes, activos y con mucho por hacer. Hay quienes se aferran a esta juventud perdida y se convierten en caricaturas de s\u00ed mismos. En M\u00e9xico se les conoce como chavorrucos o se dice que est\u00e1n en \u00abla crisis de los cuarenta\u00bb. Son los ejecutivos canosos que compran coches deportivos y ropa ajustada, se dejan crecer el pelo, vuelven a los antros y cambian de pareja con el af\u00e1n de autoafirmarse como los j\u00f3venes que ya no son. Y sobre todo, buscando en la juventud perdida la plenitud que a\u00fan no logran. Sin embargo, as\u00ed como todos envejecemos, todos pasamos por la crisis de la mitad de la vida. Es algo de lo que no podemos escapar. 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Persiguiendo afanosamente el \u00e9xito econ\u00f3mico o profesional que pretendemos nos aporte la cuota de plenitud y felicidad a la que leg\u00edtimamente aspiramos. \u00abCuando cierre esa venta, cuanto gane esa licitaci\u00f3n, cuando tenga la casa grande\u2026\u00bb. Y de pronto, en medio de esta carrera tras el \u00ab\u00e9xito\u00bb, la crisis de la mitad de la vida nos sorprende, nos enfrenta, nos cuestiona y nos confunde al demostrarnos que el \u00e9xito alcanzado no ha sido capaz de llenar un hueco en nuestro coraz\u00f3n, que a estas alturas del partido, yace a\u00fan vac\u00edo. Los s\u00edntomas externos de la crisis pueden ser m\u00e1s o menos evidentes; m\u00e1s o menos graves en distintas personas. Las causas, sin embargo, suelen ser las mismas. Esta crisis tiene una profundidad y un calado distinto: se trata de una crisis positiva, de darse el tiempo de hacer un inventario y un balance personal, de una introspecci\u00f3n a fondo para reconectar con lo verdaderamente importante. Nos enfrenta con la dolorosa realidad de que plenitud y \u00e9xito no son la misma cosa: y desenmara\u00f1arlas es un aspecto central en esta transici\u00f3n. Aunque pudiera parecer que este concepto aplica s\u00f3lo a los hombres, la realidad es que las mujeres tambi\u00e9n transitan por esta crisis, aun cuando su \u00abprofesi\u00f3n\u00bb en el primer tiempo haya sido su familia. Los hijos se van y la realidad del nido vac\u00edo las enfrenta a una nueva vida. No es tampoco cuesti\u00f3n de dinero o estatus sino consecuencia de la b\u00fasqueda de sentido propia de la naturaleza humana. \u00a0 Cambian par\u00e1metros y perspectiva El autor norteamericano Bob Buford, en su libro HalfTime, desarrolla el tema con amplitud y llama a esta crisis el medio tiempo, en alusi\u00f3n a la mitad de un partido de futbol: una parada obligada para replantear la estrategia para el segundo tiempo de nuestra vida. La transici\u00f3n del medio tiempo es un proceso \u00edntimo, personal. 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Es sencillo ignorar este proceso durante la juventud, cuando estamos a\u00fan llenos de energ\u00eda, de sue\u00f1os, de metas y, sobre todo, ocupados sacando adelante la empresa, forjando un patrimonio, atendiendo a la familia y comprando cosas y casas que pretendemos nos aporten cuotas de felicidad que nunca llegan con la intensidad que esper\u00e1bamos. Con demasiada frecuencia vivimos inmersos en la acci\u00f3n permanente \u2013en el activismo\u2013, sin apenas disfrutar nuestros logros, y lanz\u00e1ndonos continuamente al siguiente proyecto, al siguiente reto. Sin pausa, sin sosiego, ebrios de hacer y tener. Volcados hacia el futuro e ignorando la val\u00eda de vivir en el presente. Sin embargo, la huella de los a\u00f1os va dejando, primero en nuestro cuerpo y despu\u00e9s en nuestra mente, se\u00f1ales de que ya no somos los j\u00f3venes que fuimos. Pero nos sentimos \u2013nos sabemos\u2013 a\u00fan vigentes, activos y con mucho por hacer. Hay quienes se aferran a esta juventud perdida y se convierten en caricaturas de s\u00ed mismos. En M\u00e9xico se les conoce como chavorrucos o se dice que est\u00e1n en \u00abla crisis de los cuarenta\u00bb. Son los ejecutivos canosos que compran coches deportivos y ropa ajustada, se dejan crecer el pelo, vuelven a los antros y cambian de pareja con el af\u00e1n de autoafirmarse como los j\u00f3venes que ya no son. Y sobre todo, buscando en la juventud perdida la plenitud que a\u00fan no logran. Sin embargo, as\u00ed como todos envejecemos, todos pasamos por la crisis de la mitad de la vida. Es algo de lo que no podemos escapar. Es tan natural como envejecer y morir. Lo que s\u00ed podemos es elegir c\u00f3mo enfrentarla. Y aqu\u00ed yace la verdadera cuesti\u00f3n. \u00a0 Una crisis necesaria En El retrato de Dorian Gray, Oscar Wilde nos presenta el drama del miedo a la vejez en la historia de un joven que pacta para recibir el don de la eterna juventud. 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La crisis de la mitad de la vida - Revista ISTMO","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2016\/11\/11\/mi-medio-tiempo-la-crisis-de-la-mitad-de-la-vida\/","og_locale":"es_MX","og_type":"article","og_title":"Mi medio tiempo. La crisis de la mitad de la vida","og_description":"Leer despu\u00e9s 0Es frecuente que al alcanzar la mitad de la edad que nos ofrece nuestra expectativa de vida, una crisis nos empuje a modificar \u00e1mbitos personales, a replantearnos metas, anhelos y significados profundos antes de pasar a un nuevo estadio. El autor, que ha vivido con intensidad esta transici\u00f3n, narra su experiencia que puede ser \u00fatil para muchas etapas. \u00a0 En medio del camino de la vida me encontr\u00e9 por una selva oscura\u2026 D. Alighieri. La Divina Comedia. Canto primero \u00a0 Nadie me avis\u00f3 que llegar\u00eda. Me ten\u00eda desconcertado. Cuando aparecieron las primeras se\u00f1ales, las ignor\u00e9, no supe interpretarlas\u00a0y continu\u00e9 con mi habitual ritmo fren\u00e9tico: volcado en el siguiente proyecto, el siguiente cliente, el siguiente cierre. Al cumplir cincuenta a\u00f1os, aparentemente todo iba muy bien. La firma de abogados hab\u00eda crecido incluso m\u00e1s de lo esperado, los clientes multinacionales no dejaban de buscarnos, y el posicionamiento profesional hab\u00eda superado cualquier expectativa\u2026 pero la idea de que algo faltaba, segu\u00eda tomando forma dentro de m\u00ed. Descubrirlo, entenderlo y enfrentarlo me tiene inmerso en una intensa, desconcertante y riqu\u00edsima transici\u00f3n, que sin duda me ha marcado. Esta transici\u00f3n \u2013que lleva ya m\u00e1s de un a\u00f1o\u2013 ha implicado una introspecci\u00f3n a fondo, que me ha obligado a enfrentar algunas preguntas que siempre cre\u00ed tener muy claras, y cuyas respuestas han sido m\u00e1s dif\u00edciles de lo que pens\u00e9. S\u00e9 que de esas respuestas depende mi proyecto personal para la segunda parte de mi vida. Empecemos por afirmar un hecho innegable. Todos envejecemos y todos morimos. Por lo tanto, todos aspiramos a transitar de la juventud a la madurez y luego a la vejez; a menos que encontremos antes el final del camino. Es sencillo ignorar este proceso durante la juventud, cuando estamos a\u00fan llenos de energ\u00eda, de sue\u00f1os, de metas y, sobre todo, ocupados sacando adelante la empresa, forjando un patrimonio, atendiendo a la familia y comprando cosas y casas que pretendemos nos aporten cuotas de felicidad que nunca llegan con la intensidad que esper\u00e1bamos. Con demasiada frecuencia vivimos inmersos en la acci\u00f3n permanente \u2013en el activismo\u2013, sin apenas disfrutar nuestros logros, y lanz\u00e1ndonos continuamente al siguiente proyecto, al siguiente reto. Sin pausa, sin sosiego, ebrios de hacer y tener. Volcados hacia el futuro e ignorando la val\u00eda de vivir en el presente. Sin embargo, la huella de los a\u00f1os va dejando, primero en nuestro cuerpo y despu\u00e9s en nuestra mente, se\u00f1ales de que ya no somos los j\u00f3venes que fuimos. Pero nos sentimos \u2013nos sabemos\u2013 a\u00fan vigentes, activos y con mucho por hacer. Hay quienes se aferran a esta juventud perdida y se convierten en caricaturas de s\u00ed mismos. En M\u00e9xico se les conoce como chavorrucos o se dice que est\u00e1n en \u00abla crisis de los cuarenta\u00bb. Son los ejecutivos canosos que compran coches deportivos y ropa ajustada, se dejan crecer el pelo, vuelven a los antros y cambian de pareja con el af\u00e1n de autoafirmarse como los j\u00f3venes que ya no son. Y sobre todo, buscando en la juventud perdida la plenitud que a\u00fan no logran. Sin embargo, as\u00ed como todos envejecemos, todos pasamos por la crisis de la mitad de la vida. Es algo de lo que no podemos escapar. Es tan natural como envejecer y morir. Lo que s\u00ed podemos es elegir c\u00f3mo enfrentarla. Y aqu\u00ed yace la verdadera cuesti\u00f3n. \u00a0 Una crisis necesaria En El retrato de Dorian Gray, Oscar Wilde nos presenta el drama del miedo a la vejez en la historia de un joven que pacta para recibir el don de la eterna juventud. Todo parece ir bien \u2013diversi\u00f3n, fama y riqueza\u2013, hasta que se encuentra a s\u00ed mismo, y se descubre falto de prop\u00f3sito, muerto por dentro, con el alma agotada e incapaz de amar. Su don se convierte en su condena. En japon\u00e9s la palabra \u00abcrisis\u00bb al escribirse contiene en s\u00ed misma el t\u00e9rmino \u00aboportunidad\u00bb. Esta crisis del medio tiempo no es excepci\u00f3n: te obliga a plantearte cuestiones de fondo, a reflexionar si vale la pena seguir viviendo al ritmo fren\u00e9tico del primer tiempo. Persiguiendo afanosamente el \u00e9xito econ\u00f3mico o profesional que pretendemos nos aporte la cuota de plenitud y felicidad a la que leg\u00edtimamente aspiramos. \u00abCuando cierre esa venta, cuanto gane esa licitaci\u00f3n, cuando tenga la casa grande\u2026\u00bb. Y de pronto, en medio de esta carrera tras el \u00ab\u00e9xito\u00bb, la crisis de la mitad de la vida nos sorprende, nos enfrenta, nos cuestiona y nos confunde al demostrarnos que el \u00e9xito alcanzado no ha sido capaz de llenar un hueco en nuestro coraz\u00f3n, que a estas alturas del partido, yace a\u00fan vac\u00edo. Los s\u00edntomas externos de la crisis pueden ser m\u00e1s o menos evidentes; m\u00e1s o menos graves en distintas personas. Las causas, sin embargo, suelen ser las mismas. Esta crisis tiene una profundidad y un calado distinto: se trata de una crisis positiva, de darse el tiempo de hacer un inventario y un balance personal, de una introspecci\u00f3n a fondo para reconectar con lo verdaderamente importante. Nos enfrenta con la dolorosa realidad de que plenitud y \u00e9xito no son la misma cosa: y desenmara\u00f1arlas es un aspecto central en esta transici\u00f3n. Aunque pudiera parecer que este concepto aplica s\u00f3lo a los hombres, la realidad es que las mujeres tambi\u00e9n transitan por esta crisis, aun cuando su \u00abprofesi\u00f3n\u00bb en el primer tiempo haya sido su familia. Los hijos se van y la realidad del nido vac\u00edo las enfrenta a una nueva vida. No es tampoco cuesti\u00f3n de dinero o estatus sino consecuencia de la b\u00fasqueda de sentido propia de la naturaleza humana. \u00a0 Cambian par\u00e1metros y perspectiva El autor norteamericano Bob Buford, en su libro HalfTime, desarrolla el tema con amplitud y llama a esta crisis el medio tiempo, en alusi\u00f3n a la mitad de un partido de futbol: una parada obligada para replantear la estrategia para el segundo tiempo de nuestra vida. La transici\u00f3n del medio tiempo es un proceso \u00edntimo, personal. Cada quien lo vive a su manera, a su tiempo, de acuerdo con su personalidad, circunstancias y filosof\u00eda de","og_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2016\/11\/11\/mi-medio-tiempo-la-crisis-de-la-mitad-de-la-vida\/","og_site_name":"Revista ISTMO","article_published_time":"2016-11-11T22:25:05+00:00","article_modified_time":"2023-11-04T17:58:39+00:00","og_image":[{"url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/IS346_Miscelanea_01.jpg","type":"","width":"","height":""}],"author":"Hugo G. Cuesta Lea\u00f1o","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Hugo G. 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