{"id":71235,"date":"2016-11-11T16:22:06","date_gmt":"2016-11-11T22:22:06","guid":{"rendered":"http:\/\/istmo.mx\/?p=71235"},"modified":"2016-11-11T16:22:06","modified_gmt":"2016-11-11T22:22:06","slug":"aprende-a-perder-el-tiempo-y-da-sentido-a-tu-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2016\/11\/11\/aprende-a-perder-el-tiempo-y-da-sentido-a-tu-vida\/","title":{"rendered":"Aprende a perder el tiempo y da sentido a tu vida"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"71235\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p><\/p><strong><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-71280 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/IS346_Miscelanea_03.jpg?resize=800%2C370&#038;ssl=1\" alt=\"IS346_Miscelanea_03\" width=\"800\" height=\"370\" data-wp-pid=\"71280\" loading=\"lazy\">Curiosamente, personas con grandes conquistas no saben disfrutar de lo que construyen en su camino. Parten del paradigma enga\u00f1oso de trabajar duro muchos a\u00f1os para luego vivir c\u00f3modamente tras el retiro. Pero resulta que a descansar tambi\u00e9n se aprende, alimentando la imaginaci\u00f3n, la creatividad y la mente.<\/strong><br>\nLlama la atenci\u00f3n en ciertos ambientes el n\u00famero de personas que tienen aparentemente una vida envidiable, \u00e9xito profesional, grandes logros econ\u00f3micos y reconocimiento social, pero basta profundizar un poco para advertir que no est\u00e1n contentas con lo que tienen o con lo que hacen.<br>\nCon frecuencia escuchamos historias de gente que se lamenta por el tiempo perdido. Directores que han alcanzado un importante desarrollo profesional y reconocen amargamente: \u00abSe me ha ido la vida y el ritmo vertiginoso que \u00e9sta ha adquirido s\u00f3lo parece ir en aumento\u00bb. Un ritmo que compromete, por lo menos, la posibilidad de tener control sobre la propia vida.<br>\nHay quienes se han dedicado completamente a su trabajo, comprometidos hasta los huesos, entregando todas sus capacidades y todo su tiempo, desarrollando su oficio hasta niveles verdaderamente excepcionales. Sin embargo, no alcanzan a ver, o no quieren aceptar, que no podr\u00e1n realizar esa funci\u00f3n para siempre: \u00ab\u00a1No quiero dejarle el puesto! \u00bfQu\u00e9 sigue para m\u00ed?\u00bb. Al final de su carrera profesional se encuentran desprevenidos y desarmados. A veces tristes, a veces solos o simplemente aburridos.<br>\nOtros m\u00e1s previsores amasan fortunas y construyen grandes patrimonios despu\u00e9s de a\u00f1os de intenso trabajo, pero tambi\u00e9n experimentan desconcierto: \u00abNo me prepar\u00e9 para este momento\u00bb, \u00absoy un desconocido en mi casa\u00bb. Con la mira puesta en el retiro, descubren, para su sorpresa, que no saben disfrutar de todo aquello que han construido porque su cabeza y su coraz\u00f3n se enfocaron \u00fanicamente en construir, sin preguntarse por el sentido de aquello o sin haber creado o sostenido las relaciones para compartirlo. En estos casos, la riqueza material no parece ser el factor que determina el nivel de satisfacci\u00f3n o de desconcierto.<br>\nTambi\u00e9n conocemos historias m\u00e1s dram\u00e1ticas, alg\u00fan empresario optimista que se hab\u00eda fijado un momento en el futuro, por ejemplo los 55 a\u00f1os, para empezar a vivir el segundo tiempo, pero su vida no lleg\u00f3 a dicha edad, de modo que tampoco disfrut\u00f3 lo que iba consiguiendo.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>Urge aprender a descansar<\/strong><br>\nEs curioso c\u00f3mo, casi contraintuitivamente, algunas personas educadas e inteligentes, con grandes logros y conquistas, no saben disfrutar. Resulta que a disfrutar tambi\u00e9n se aprende. Y se aprende no en los libros o en las aulas: se requiere entrenamiento. Hay que declarar con Arist\u00f3teles: Cuanto m\u00e1s perfecto es un individuo, m\u00e1s pura es la felicidad que busca y m\u00e1s elevado su origen, con lo cual, para ocupar dignamente el tiempo, hay necesidad de conocimientos y de una educaci\u00f3n especial\u00bb.1<br>\nImpera, en esta \u00e9poca, el enga\u00f1oso paradigma de trabajar duro muchos a\u00f1os para luego retirarnos y vivir c\u00f3modamente los que nos queden. Es enga\u00f1oso, de entrada, porque no sabemos ni podemos controlar el n\u00famero de a\u00f1os \u00abque nos queden\u00bb. Es una apuesta arriesgada. El viejo esquema de trabajo arduo seguido de un retiro relajado debe ser desechado,2 tanto por el bien del trabajo arduo, como por el bien del retiro, tanto por la eficacia en la actividad profesional, como por la fecundidad fuera de ella. Prepararse para disfrutar de la vida es un ejercicio que debemos iniciar con sentido de urgencia.3<br>\n\u00a0<br>\n<strong>La clave del entrenamiento<\/strong><br>\n\u00bfExiste alguna gu\u00eda para empezar el entrenamiento requerido para disfrutar la vida? La clave est\u00e1 en vivir un peque\u00f1o domingo cada d\u00eda (tomo prestada la expresi\u00f3n a Scott Hahn, te\u00f3logo norteamericano). Los directores necesitan descanso, y \u00a1a descansar tambi\u00e9n se aprende!<br>\nEl domingo refiere al descanso, pero no al ocio sin m\u00e1s, al sof\u00e1, las pantuflas o la televisi\u00f3n, a ese no hacer nada que termina en un sentimiento de vac\u00edo o, cuando menos, en aburrimiento.<br>\nVivir un peque\u00f1o domingo cada d\u00eda es la clave del entrenamiento y la preparaci\u00f3n para disfrutar de la vida; es aprender a descansar activamente, alimentando la imaginaci\u00f3n, la creatividad, la mente. El domingo es el descanso en la belleza, en la amistad, en la familia, en la oraci\u00f3n, en las actividades que podemos compartir. Ese descanso invita a volver a lo m\u00e1s fundamental de la vida humana.<br>\nVivir un peque\u00f1o domingo cada d\u00eda es descubrir esas fiestas que no terminan en resacas f\u00edsicas, emocionales o morales, sino aquellas verdaderamente reparadoras del cuerpo y del esp\u00edritu. Son descansos que llenan de energ\u00eda para volver con m\u00e1s pasi\u00f3n, m\u00e1s eficacia y con m\u00e1s recursos interiores a las labores propias del directivo. Vivir un peque\u00f1o domingo no s\u00f3lo prepara para trabajar con m\u00e1s intensidad y de mejor manera, tambi\u00e9n dispone para \u00abel segundo tiempo de la vida\u00bb (si se nos regala vida para llegar a ese momento), y adem\u00e1s, permite disfrutar el camino.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>Descansar es imprescindible <\/strong><br>\nEl trabajo no es s\u00f3lo el medio para conseguir el alimento (o la riqueza material), no es ese mal necesario para satisfacer otras necesidades: es en s\u00ed mismo humanizante y disfrutable. Pero requiere descanso y diversi\u00f3n que, bien llevados, tambi\u00e9n nos enriquecen y expanden. \u00abEl juego es principalmente \u00fatil en medio del trabajo\u00bb, dice Arist\u00f3teles (aunque alguien podr\u00eda pensar que es una idea innovadora de alguna empresa funky de nuestro siglo), \u00abel hombre que trabaja tiene necesidad de descanso, y el juego no tiene otro objeto que procurarlo. El trabajo produce siempre fatiga y una fuerte tensi\u00f3n de nuestras facultades, y es preciso, por lo mismo, saber emplear oportunamente el juego como un remedio saludable. El movimiento que el juego proporciona afloja el esp\u00edritu y le procura descanso mediante el placer que causa\u00bb.4<br>\nEl descanso requiere de una medida humana para ser verdaderamente reparador, esto es, que sea razonable en cuanto a calidad y a cantidad.5 Se puede fallar en la medida por el lado de la cantidad, por falta de organizaci\u00f3n. El descanso debe distribuirse en el tiempo, como el alimento, para que pueda aprovecharse: no conviene dejar de comer toda la semana y atiborrarse el fin de semana, nuestro cuerpo no funciona as\u00ed. Sin embargo, siendo tan obvio, se nos olvida este principio con respecto al sue\u00f1o o a la diversi\u00f3n. Ese peque\u00f1o domingo se requiere, efectivamente, cada d\u00eda. Tambi\u00e9n erramos contra esa medida humana por el lado de la calidad, cuando se malgasta el tiempo en diversiones que menguan la dignidad de la persona o de su profesi\u00f3n. Cualquier tipo de falla en esa medida razonable, aunque se \u00abdescanse\u00bb, limita la posibilidad de obtener los frutos que el descanso ofrece.<br>\nEl principal enemigo del descanso no es el trabajo o la falta de tiempo, como podr\u00eda pensarse de manera superficial: el principal enemigo es uno mismo. El tiempo, lo sabemos perfectamente, es un recurso limitado: debemos cambiar la intenci\u00f3n de manejar el tiempo por la idea de manejarnos a nosotros mismos en el tiempo disponible.6 Es nuestra propia necesidad de reconocimiento la que nos mantiene demasiadas horas en la oficina, nuestra propia ambici\u00f3n la que no nos permite detenernos, nuestra curiosidad o nuestra flojera la que nos distrae de las cosas en que deber\u00edamos estar concentrados, nuestra inseguridad la que no nos permite decir que no cuando deber\u00edamos, nuestro ego\u00edsmo el que no nos deja dimensionar adecuadamente nuestros propios objetivos.7<br>\nVivir un peque\u00f1o domingo cada d\u00eda significa arriesgarse a \u00abperder el tiempo\u00bb en actividades reparadoras para el cuerpo y el esp\u00edritu, para que as\u00ed la vida adquiera nuevos relieves y acentos, para que dimensionemos nuestras distintas actividades, las ordenemos, jerarquicemos y adquieran sentido. Tomar un descanso activo nos permitir\u00e1 descubrir las cosas m\u00e1s fundamentales y reservar en la agenda espacios razonables para ellas.<br>\nSin descanso, lo importante se desdibuja: \u00bfcu\u00e1nto espacio ocupan en nuestra agenda la diversi\u00f3n, los amigos, la familia, Dios? Estos \u00abasuntos\u00bb no suelen figurar en la agenda. Nos llenamos de reuniones y tareas por hacer y lo m\u00e1s fundamental se relega al tiempo sobrante. Pero, \u00bfen verdad tenemos tiempo de sobra? No es lo habitual. Y la consecuencia l\u00f3gica es que no le dedicamos suficiente tiempo.<br>\nSi no nos enfocamos en lo importante, el tiempo y la energ\u00eda se malgastan, se despilfarran. Este despilfarro genera ansiedad, estr\u00e9s, resultados pobres e insatisfacci\u00f3n. En contraste, el tiempo bien empleado es fuente de serenidad y alegr\u00eda.8<br>\nNo se trata de cuidar la salud y recuperar la energ\u00eda f\u00edsica para volver como brutos a trabajar m\u00e1s, sino de recobrar la claridad y la lucidez para trabajar con m\u00e1s intensidad, productividad y eficiencia, concentrados en las cosas m\u00e1s importantes y dedicando m\u00e1s energ\u00eda a lo que objetivamente conviene. Es, en suma, restablecer el orden de nuestra actividad y el orden interior.<br>\nCuando en una ocasi\u00f3n le preguntaron a Carlos Llano sobre la relaci\u00f3n entre el trabajo y la felicidad coment\u00f3: \u00abla felicidad es inasequible sin el buen trabajo. Sin embargo, no basta trabajar bien para ser feliz. El trabajo, por muy importante que sea, est\u00e1 inserto en una variedad m\u00e1s rica de las facetas del hombre. Uno, adem\u00e1s de trabajar bien, debe tener familia, amistades, un hobby\u2026 Todo ello tambi\u00e9n constituye la felicidad. Buscarla s\u00f3lo por una de las fibras del hombre es reducirlo. Debemos buscar la felicidad en un radio omniabarcante\u00bb. Y aunque parece obvio, vale la pena recordar, porque solemos olvidarlo, que no basta tener una familia, tener amistades o tener un hobby, sino que cada una de estas facetas de nuestra vida reclama cierto tiempo de dedicaci\u00f3n. Reclamo que no debe entenderse como una carga, sino como una oportunidad de ampliar nuestros propios horizontes.9<br>\nEl ritmo vertiginoso de la vida nos plantea un gran reto: no ser esclavos de las circunstancias, tomar el control de la propia vida y estar atentos a aquello que nos permita recuperar lo m\u00e1s humano, sin volcarnos hacia afuera en un activismo que puede terminar siendo poco f\u00e9rtil. Evitar el riesgo de \u00abperder el tiempo\u00bb en el recogimiento, en la apertura a los dem\u00e1s, en la diversi\u00f3n sana, conduce a un riego m\u00e1s grave: el riesgo de vivir una vida sin fecundidad, en un mundo en que, sin fecundidad, la vida no se puede aprovechar ni disfrutar.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>Notas finales<\/strong><br>\n<sup>1<\/sup> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Arist\u00f3teles. <em>Pol\u00edtica.<\/em> Libro V, cap. 2.<br>\n<sup>2<\/sup>\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Jim Collins <\/em>en el pr\u00f3logo de \u00abHalf Time\u00bb de Bob Buford.<br>\n\u00b3\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cfr. Druker, P. (2005)<br>\n\u2074\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Arist\u00f3teles. <em>Pol\u00edtica. <\/em>Libro VIII, 1337b20.<br>\n<sup>5 <\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cfr. <em>S.Th.<\/em> II-II, q. 168 a. 3.<br>\n<sup>6 <\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cfr. MacKenzie, A. (1997)<br>\n\u2077\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cfr. Armenta, A. (2006)<br>\n\u2078\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Ibid<\/em><br>\n<sup>9 <\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En una charla en su visita a la Cl\u00ednica Universitaria de la Universidad de Navarra, publicada en la p\u00e1gina web de la C\u00e1tedra Carlos Llano UP-IPADE<br>\n\u00a0<br>\n<strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><br>\nArmenta, Alejandro. (2006) <em>Aprovechamiento del tiempo,<\/em> pro manuscripto.<br>\nArist\u00f3teles (1988) <em>Pol\u00edtica. <\/em>Gredos.<br>\nBuford, Bob (2008) <em>Halftime: Moving from Success to Significance. <\/em>Zondervan.<br>\nde Aquino, Tom\u00e1s (1989) <em>Suma de Teolog\u00eda. Tratado de la templanza. <\/em>BAC.<br>\nDruker, Peter (2005) \u00abGestionarse a s\u00ed mismo\u00bb. <em>Harvard Business Review.<\/em><br>\nHahn, Scott (2007) <em>Trabajo ordinario, gracia extraordinaria<\/em>. Rialp.<br>\nMacKenzie, Alec (1997) <em>The time trap,<\/em> AMACOM.\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"71235\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer despu\u00e9s 0Curiosamente, personas con grandes conquistas no saben disfrutar de lo que construyen en su camino. Parten del paradigma enga\u00f1oso de trabajar duro muchos a\u00f1os para luego vivir c\u00f3modamente tras el retiro. Pero resulta que a descansar tambi\u00e9n se aprende, alimentando la imaginaci\u00f3n, la creatividad y la mente. Llama la atenci\u00f3n en ciertos ambientes el n\u00famero de personas que tienen aparentemente una vida envidiable, \u00e9xito profesional, grandes logros econ\u00f3micos y reconocimiento social, pero basta profundizar un poco para advertir que no est\u00e1n contentas con lo que tienen o con lo que hacen. Con frecuencia escuchamos historias de gente que se lamenta por el tiempo perdido. Directores que han alcanzado un importante desarrollo profesional y reconocen amargamente: \u00abSe me ha ido la vida y el ritmo vertiginoso que \u00e9sta ha adquirido s\u00f3lo parece ir en aumento\u00bb. Un ritmo que compromete, por lo menos, la posibilidad de tener control sobre la propia vida. Hay quienes se han dedicado completamente a su trabajo, comprometidos hasta los huesos, entregando todas sus capacidades y todo su tiempo, desarrollando su oficio hasta niveles verdaderamente excepcionales. Sin embargo, no alcanzan a ver, o no quieren aceptar, que no podr\u00e1n realizar esa funci\u00f3n para siempre: \u00ab\u00a1No quiero dejarle el puesto! \u00bfQu\u00e9 sigue para m\u00ed?\u00bb. Al final de su carrera profesional se encuentran desprevenidos y desarmados. A veces tristes, a veces solos o simplemente aburridos. Otros m\u00e1s previsores amasan fortunas y construyen grandes patrimonios despu\u00e9s de a\u00f1os de intenso trabajo, pero tambi\u00e9n experimentan desconcierto: \u00abNo me prepar\u00e9 para este momento\u00bb, \u00absoy un desconocido en mi casa\u00bb. Con la mira puesta en el retiro, descubren, para su sorpresa, que no saben disfrutar de todo aquello que han construido porque su cabeza y su coraz\u00f3n se enfocaron \u00fanicamente en construir, sin preguntarse por el sentido de aquello o sin haber creado o sostenido las relaciones para compartirlo. En estos casos, la riqueza material no parece ser el factor que determina el nivel de satisfacci\u00f3n o de desconcierto. Tambi\u00e9n conocemos historias m\u00e1s dram\u00e1ticas, alg\u00fan empresario optimista que se hab\u00eda fijado un momento en el futuro, por ejemplo los 55 a\u00f1os, para empezar a vivir el segundo tiempo, pero su vida no lleg\u00f3 a dicha edad, de modo que tampoco disfrut\u00f3 lo que iba consiguiendo. \u00a0 Urge aprender a descansar Es curioso c\u00f3mo, casi contraintuitivamente, algunas personas educadas e inteligentes, con grandes logros y conquistas, no saben disfrutar. Resulta que a disfrutar tambi\u00e9n se aprende. Y se aprende no en los libros o en las aulas: se requiere entrenamiento. Hay que declarar con Arist\u00f3teles: Cuanto m\u00e1s perfecto es un individuo, m\u00e1s pura es la felicidad que busca y m\u00e1s elevado su origen, con lo cual, para ocupar dignamente el tiempo, hay necesidad de conocimientos y de una educaci\u00f3n especial\u00bb.1 Impera, en esta \u00e9poca, el enga\u00f1oso paradigma de trabajar duro muchos a\u00f1os para luego retirarnos y vivir c\u00f3modamente los que nos queden. Es enga\u00f1oso, de entrada, porque no sabemos ni podemos controlar el n\u00famero de a\u00f1os \u00abque nos queden\u00bb. Es una apuesta arriesgada. El viejo esquema de trabajo arduo seguido de un retiro relajado debe ser desechado,2 tanto por el bien del trabajo arduo, como por el bien del retiro, tanto por la eficacia en la actividad profesional, como por la fecundidad fuera de ella. Prepararse para disfrutar de la vida es un ejercicio que debemos iniciar con sentido de urgencia.3 \u00a0 La clave del entrenamiento \u00bfExiste alguna gu\u00eda para empezar el entrenamiento requerido para disfrutar la vida? La clave est\u00e1 en vivir un peque\u00f1o domingo cada d\u00eda (tomo prestada la expresi\u00f3n a Scott Hahn, te\u00f3logo norteamericano). Los directores necesitan descanso, y \u00a1a descansar tambi\u00e9n se aprende! El domingo refiere al descanso, pero no al ocio sin m\u00e1s, al sof\u00e1, las pantuflas o la televisi\u00f3n, a ese no hacer nada que termina en un sentimiento de vac\u00edo o, cuando menos, en aburrimiento. Vivir un peque\u00f1o domingo cada d\u00eda es la clave del entrenamiento y la preparaci\u00f3n para disfrutar de la vida; es aprender a descansar activamente, alimentando la imaginaci\u00f3n, la creatividad, la mente. El domingo es el descanso en la belleza, en la amistad, en la familia, en la oraci\u00f3n, en las actividades que podemos compartir. Ese descanso invita a volver a lo m\u00e1s fundamental de la vida humana. Vivir un peque\u00f1o domingo cada d\u00eda es descubrir esas fiestas que no terminan en resacas f\u00edsicas, emocionales o morales, sino aquellas verdaderamente reparadoras del cuerpo y del esp\u00edritu. Son descansos que llenan de energ\u00eda para volver con m\u00e1s pasi\u00f3n, m\u00e1s eficacia y con m\u00e1s recursos interiores a las labores propias del directivo. Vivir un peque\u00f1o domingo no s\u00f3lo prepara para trabajar con m\u00e1s intensidad y de mejor manera, tambi\u00e9n dispone para \u00abel segundo tiempo de la vida\u00bb (si se nos regala vida para llegar a ese momento), y adem\u00e1s, permite disfrutar el camino. \u00a0 Descansar es imprescindible El trabajo no es s\u00f3lo el medio para conseguir el alimento (o la riqueza material), no es ese mal necesario para satisfacer otras necesidades: es en s\u00ed mismo humanizante y disfrutable. Pero requiere descanso y diversi\u00f3n que, bien llevados, tambi\u00e9n nos enriquecen y expanden. \u00abEl juego es principalmente \u00fatil en medio del trabajo\u00bb, dice Arist\u00f3teles (aunque alguien podr\u00eda pensar que es una idea innovadora de alguna empresa funky de nuestro siglo), \u00abel hombre que trabaja tiene necesidad de descanso, y el juego no tiene otro objeto que procurarlo. 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Parten del paradigma enga\u00f1oso de trabajar duro muchos a\u00f1os para luego vivir c\u00f3modamente tras el retiro. Pero resulta que a descansar tambi\u00e9n se aprende, alimentando la imaginaci\u00f3n, la creatividad y la mente. Llama la atenci\u00f3n en ciertos ambientes el n\u00famero de personas que tienen aparentemente una vida envidiable, \u00e9xito profesional, grandes logros econ\u00f3micos y reconocimiento social, pero basta profundizar un poco para advertir que no est\u00e1n contentas con lo que tienen o con lo que hacen. Con frecuencia escuchamos historias de gente que se lamenta por el tiempo perdido. Directores que han alcanzado un importante desarrollo profesional y reconocen amargamente: \u00abSe me ha ido la vida y el ritmo vertiginoso que \u00e9sta ha adquirido s\u00f3lo parece ir en aumento\u00bb. Un ritmo que compromete, por lo menos, la posibilidad de tener control sobre la propia vida. Hay quienes se han dedicado completamente a su trabajo, comprometidos hasta los huesos, entregando todas sus capacidades y todo su tiempo, desarrollando su oficio hasta niveles verdaderamente excepcionales. Sin embargo, no alcanzan a ver, o no quieren aceptar, que no podr\u00e1n realizar esa funci\u00f3n para siempre: \u00ab\u00a1No quiero dejarle el puesto! \u00bfQu\u00e9 sigue para m\u00ed?\u00bb. Al final de su carrera profesional se encuentran desprevenidos y desarmados. A veces tristes, a veces solos o simplemente aburridos. Otros m\u00e1s previsores amasan fortunas y construyen grandes patrimonios despu\u00e9s de a\u00f1os de intenso trabajo, pero tambi\u00e9n experimentan desconcierto: \u00abNo me prepar\u00e9 para este momento\u00bb, \u00absoy un desconocido en mi casa\u00bb. Con la mira puesta en el retiro, descubren, para su sorpresa, que no saben disfrutar de todo aquello que han construido porque su cabeza y su coraz\u00f3n se enfocaron \u00fanicamente en construir, sin preguntarse por el sentido de aquello o sin haber creado o sostenido las relaciones para compartirlo. En estos casos, la riqueza material no parece ser el factor que determina el nivel de satisfacci\u00f3n o de desconcierto. Tambi\u00e9n conocemos historias m\u00e1s dram\u00e1ticas, alg\u00fan empresario optimista que se hab\u00eda fijado un momento en el futuro, por ejemplo los 55 a\u00f1os, para empezar a vivir el segundo tiempo, pero su vida no lleg\u00f3 a dicha edad, de modo que tampoco disfrut\u00f3 lo que iba consiguiendo. \u00a0 Urge aprender a descansar Es curioso c\u00f3mo, casi contraintuitivamente, algunas personas educadas e inteligentes, con grandes logros y conquistas, no saben disfrutar. Resulta que a disfrutar tambi\u00e9n se aprende. Y se aprende no en los libros o en las aulas: se requiere entrenamiento. Hay que declarar con Arist\u00f3teles: Cuanto m\u00e1s perfecto es un individuo, m\u00e1s pura es la felicidad que busca y m\u00e1s elevado su origen, con lo cual, para ocupar dignamente el tiempo, hay necesidad de conocimientos y de una educaci\u00f3n especial\u00bb.1 Impera, en esta \u00e9poca, el enga\u00f1oso paradigma de trabajar duro muchos a\u00f1os para luego retirarnos y vivir c\u00f3modamente los que nos queden. Es enga\u00f1oso, de entrada, porque no sabemos ni podemos controlar el n\u00famero de a\u00f1os \u00abque nos queden\u00bb. Es una apuesta arriesgada. El viejo esquema de trabajo arduo seguido de un retiro relajado debe ser desechado,2 tanto por el bien del trabajo arduo, como por el bien del retiro, tanto por la eficacia en la actividad profesional, como por la fecundidad fuera de ella. Prepararse para disfrutar de la vida es un ejercicio que debemos iniciar con sentido de urgencia.3 \u00a0 La clave del entrenamiento \u00bfExiste alguna gu\u00eda para empezar el entrenamiento requerido para disfrutar la vida? La clave est\u00e1 en vivir un peque\u00f1o domingo cada d\u00eda (tomo prestada la expresi\u00f3n a Scott Hahn, te\u00f3logo norteamericano). Los directores necesitan descanso, y \u00a1a descansar tambi\u00e9n se aprende! El domingo refiere al descanso, pero no al ocio sin m\u00e1s, al sof\u00e1, las pantuflas o la televisi\u00f3n, a ese no hacer nada que termina en un sentimiento de vac\u00edo o, cuando menos, en aburrimiento. Vivir un peque\u00f1o domingo cada d\u00eda es la clave del entrenamiento y la preparaci\u00f3n para disfrutar de la vida; es aprender a descansar activamente, alimentando la imaginaci\u00f3n, la creatividad, la mente. El domingo es el descanso en la belleza, en la amistad, en la familia, en la oraci\u00f3n, en las actividades que podemos compartir. Ese descanso invita a volver a lo m\u00e1s fundamental de la vida humana. Vivir un peque\u00f1o domingo cada d\u00eda es descubrir esas fiestas que no terminan en resacas f\u00edsicas, emocionales o morales, sino aquellas verdaderamente reparadoras del cuerpo y del esp\u00edritu. Son descansos que llenan de energ\u00eda para volver con m\u00e1s pasi\u00f3n, m\u00e1s eficacia y con m\u00e1s recursos interiores a las labores propias del directivo. Vivir un peque\u00f1o domingo no s\u00f3lo prepara para trabajar con m\u00e1s intensidad y de mejor manera, tambi\u00e9n dispone para \u00abel segundo tiempo de la vida\u00bb (si se nos regala vida para llegar a ese momento), y adem\u00e1s, permite disfrutar el camino. \u00a0 Descansar es imprescindible El trabajo no es s\u00f3lo el medio para conseguir el alimento (o la riqueza material), no es ese mal necesario para satisfacer otras necesidades: es en s\u00ed mismo humanizante y disfrutable. Pero requiere descanso y diversi\u00f3n que, bien llevados, tambi\u00e9n nos enriquecen y expanden. \u00abEl juego es principalmente \u00fatil en medio del trabajo\u00bb, dice Arist\u00f3teles (aunque alguien podr\u00eda pensar que es una idea innovadora de alguna empresa funky de nuestro siglo), \u00abel hombre que trabaja tiene necesidad de descanso, y el juego no tiene otro objeto que procurarlo. 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Parten del paradigma enga\u00f1oso de trabajar duro muchos a\u00f1os para luego vivir c\u00f3modamente tras el retiro. Pero resulta que a descansar tambi\u00e9n se aprende, alimentando la imaginaci\u00f3n, la creatividad y la mente. Llama la atenci\u00f3n en ciertos ambientes el n\u00famero de personas que tienen aparentemente una vida envidiable, \u00e9xito profesional, grandes logros econ\u00f3micos y reconocimiento social, pero basta profundizar un poco para advertir que no est\u00e1n contentas con lo que tienen o con lo que hacen. Con frecuencia escuchamos historias de gente que se lamenta por el tiempo perdido. Directores que han alcanzado un importante desarrollo profesional y reconocen amargamente: \u00abSe me ha ido la vida y el ritmo vertiginoso que \u00e9sta ha adquirido s\u00f3lo parece ir en aumento\u00bb. Un ritmo que compromete, por lo menos, la posibilidad de tener control sobre la propia vida. Hay quienes se han dedicado completamente a su trabajo, comprometidos hasta los huesos, entregando todas sus capacidades y todo su tiempo, desarrollando su oficio hasta niveles verdaderamente excepcionales. Sin embargo, no alcanzan a ver, o no quieren aceptar, que no podr\u00e1n realizar esa funci\u00f3n para siempre: \u00ab\u00a1No quiero dejarle el puesto! \u00bfQu\u00e9 sigue para m\u00ed?\u00bb. Al final de su carrera profesional se encuentran desprevenidos y desarmados. A veces tristes, a veces solos o simplemente aburridos. Otros m\u00e1s previsores amasan fortunas y construyen grandes patrimonios despu\u00e9s de a\u00f1os de intenso trabajo, pero tambi\u00e9n experimentan desconcierto: \u00abNo me prepar\u00e9 para este momento\u00bb, \u00absoy un desconocido en mi casa\u00bb. Con la mira puesta en el retiro, descubren, para su sorpresa, que no saben disfrutar de todo aquello que han construido porque su cabeza y su coraz\u00f3n se enfocaron \u00fanicamente en construir, sin preguntarse por el sentido de aquello o sin haber creado o sostenido las relaciones para compartirlo. En estos casos, la riqueza material no parece ser el factor que determina el nivel de satisfacci\u00f3n o de desconcierto. Tambi\u00e9n conocemos historias m\u00e1s dram\u00e1ticas, alg\u00fan empresario optimista que se hab\u00eda fijado un momento en el futuro, por ejemplo los 55 a\u00f1os, para empezar a vivir el segundo tiempo, pero su vida no lleg\u00f3 a dicha edad, de modo que tampoco disfrut\u00f3 lo que iba consiguiendo. \u00a0 Urge aprender a descansar Es curioso c\u00f3mo, casi contraintuitivamente, algunas personas educadas e inteligentes, con grandes logros y conquistas, no saben disfrutar. Resulta que a disfrutar tambi\u00e9n se aprende. Y se aprende no en los libros o en las aulas: se requiere entrenamiento. Hay que declarar con Arist\u00f3teles: Cuanto m\u00e1s perfecto es un individuo, m\u00e1s pura es la felicidad que busca y m\u00e1s elevado su origen, con lo cual, para ocupar dignamente el tiempo, hay necesidad de conocimientos y de una educaci\u00f3n especial\u00bb.1 Impera, en esta \u00e9poca, el enga\u00f1oso paradigma de trabajar duro muchos a\u00f1os para luego retirarnos y vivir c\u00f3modamente los que nos queden. Es enga\u00f1oso, de entrada, porque no sabemos ni podemos controlar el n\u00famero de a\u00f1os \u00abque nos queden\u00bb. Es una apuesta arriesgada. El viejo esquema de trabajo arduo seguido de un retiro relajado debe ser desechado,2 tanto por el bien del trabajo arduo, como por el bien del retiro, tanto por la eficacia en la actividad profesional, como por la fecundidad fuera de ella. Prepararse para disfrutar de la vida es un ejercicio que debemos iniciar con sentido de urgencia.3 \u00a0 La clave del entrenamiento \u00bfExiste alguna gu\u00eda para empezar el entrenamiento requerido para disfrutar la vida? La clave est\u00e1 en vivir un peque\u00f1o domingo cada d\u00eda (tomo prestada la expresi\u00f3n a Scott Hahn, te\u00f3logo norteamericano). Los directores necesitan descanso, y \u00a1a descansar tambi\u00e9n se aprende! El domingo refiere al descanso, pero no al ocio sin m\u00e1s, al sof\u00e1, las pantuflas o la televisi\u00f3n, a ese no hacer nada que termina en un sentimiento de vac\u00edo o, cuando menos, en aburrimiento. Vivir un peque\u00f1o domingo cada d\u00eda es la clave del entrenamiento y la preparaci\u00f3n para disfrutar de la vida; es aprender a descansar activamente, alimentando la imaginaci\u00f3n, la creatividad, la mente. 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El trabajo produce siempre fatiga y una fuerte tensi\u00f3n de nuestras facultades, y es preciso, por lo mismo, saber emplear oportunamente el juego como un remedio saludable. El movimiento que el juego proporciona afloja el esp\u00edritu y le procura descanso mediante el placer que causa\u00bb.4 El descanso requiere de una medida humana para ser verdaderamente reparador, esto es, que sea razonable en cuanto a calidad y a cantidad.5 Se puede fallar en la medida por el lado de la cantidad, por falta de organizaci\u00f3n. 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