{"id":70948,"date":"2016-09-01T11:52:26","date_gmt":"2016-09-01T17:52:26","guid":{"rendered":"http:\/\/istmo.mx\/?p=70948"},"modified":"2023-11-08T06:04:43","modified_gmt":"2023-11-08T11:04:43","slug":"el-eje-de-la-economia-creativa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2016\/09\/01\/el-eje-de-la-economia-creativa\/","title":{"rendered":"El eje de la econom\u00eda creativa"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"70948\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p><\/p><strong><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-70983 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/IS345_Coloquio_01_principal.jpg?resize=800%2C370&#038;ssl=1\" alt=\"IS345_Coloquio_01_principal\" width=\"800\" height=\"370\" data-wp-pid=\"70983\" loading=\"lazy\"><\/strong><br>\n\u00a0<br>\n<strong>La globalizaci\u00f3n y el estilo de vida actual han propiciado que la cultura y sus m\u00e9todos para idear, crear, producir y distribuir se adapten a los nuevos tiempos. Hoy las Industrias Culturales y las Industrias Creativas brindan dos alternativas a la producci\u00f3n art\u00edstica: generar entretenimiento que reproduzca los valores actuales o desarrollar un sistema que abra la puerta a un entendimiento profundo.<\/strong><br>\n\u00a0<br>\n<strong>UN TAB\u00da<\/strong><br>\nCuando hablamos de financiamiento, ingresos, plusval\u00eda, beneficios, inversi\u00f3n, mercado, redes y canales de distribuci\u00f3n, burbujas de mercado, depreciaci\u00f3n o rentabilidad de la cultura, suele producirse un silencio inc\u00f3modo, un halo de sospecha. La sensaci\u00f3n de que cruzamos una barrera peligrosa que no debe de tocarse marca cada paso y dificulta cada argumento.<br>\nYa sea por la contemplaci\u00f3n desinteresada kantiana; por el mito de los genios atormentados alejados de los circuitos comerciales; por el an\u00e1lisis de la cultura vista como un campo que posee una suerte de superautonom\u00eda del mundo o por la mirada que insiste en que las producciones de \u00ablos pueblos\u00bb deben conservarse s\u00f3lo a partir de sus estructuraciones simb\u00f3licas, pareciera que hay una barrera que pretende separar a un conjunto de fen\u00f3menos de una realidad concreta.<br>\nEs cierto, existen m\u00faltiples formas de coexistencia que no se encuentran articuladas exclusivamente por las reglas del mercado, que las alternativas de solidaridad social, de producci\u00f3n comunitaria y de intercambios que no est\u00e1n mediados por un af\u00e1n de plusval\u00eda, no s\u00f3lo est\u00e1n presentes a diversos niveles de la estructuraci\u00f3n social, sino que ofrecen alternativas inmensamente poderosas frente a un capitalismo cada vez m\u00e1s especulativo y asim\u00e9trico. Pero pensar en los financiamientos, las l\u00f3gicas de intercambio y las capacidades productivas no es un asunto privativo de un sistema econ\u00f3mico hegem\u00f3nico, sino que tambi\u00e9n tiene correlatos en las corrientes contra-hegem\u00f3nicas.<br>\nEn la actualidad podemos atestiguar la existencia de diversos paradigmas y formas de organizaci\u00f3n, vinculadas a la producci\u00f3n cultural. No s\u00f3lo presente en los cambios de las industrias culturales y la emergencia de las industrias creativas, sino tambi\u00e9n en las nuevas formas de adaptar los modelos estatales de financiamiento, las coinversiones y sociedades mixtas de producci\u00f3n o en los modelos emergentes de visibilidad, circulaci\u00f3n y validaci\u00f3n de fen\u00f3menos culturales que no pueden restringirse a las categor\u00edas de mercanc\u00eda, experiencia o propiedad intelectual.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>\u00bfQU\u00c9 ENTENDEMOS POR CULTURA?<\/strong><br>\nSi bien existe una noci\u00f3n muy diseminada de que el concepto cultura se refiere a las producciones m\u00e1s acabadas o refinadas del pensamiento humano, la revoluci\u00f3n que introdujo el concepto antropol\u00f3gico de cultura radica en que \u00abcultura\u00bb no es m\u00e1s entendida como el conocimiento, dominio y elaboraci\u00f3n a partir de un canon universal de valores y c\u00f3digos, sino el reconocimiento de que toda producci\u00f3n humana expresa una serie de valores, tradiciones, saberes, c\u00f3digos sem\u00e1nticos y simb\u00f3licos en los que podemos conocer las distintas formas de entender el mundo, de asignar valores o de organizar nuestra vida en com\u00fan. Vivimos en un constante flujo de expresiones que mantienen, transforman y actualizan una multiplicad de mundos en coexistencia. En t\u00e9rminos simples, cultura no es la adecuaci\u00f3n a un patr\u00f3n pre-establecido, (por lo general occidental) sino que todos poseemos cultura.<br>\nOtro elemento importante es el paso de una cultura eminentemente material al reconocimiento de las dimensiones inmateriales que son transmitidas de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Un legado que coexiste en la continua adaptaci\u00f3n de los sistemas preexistentes frente a los cambios que se experimentan en el entorno.<br>\nNi los formatos ni los c\u00f3digos estil\u00edsticos permanecen est\u00e1ticos a trav\u00e9s del tiempo. Los conflictos sociopol\u00edticos, las transformaciones del entorno natural y los cambios en los modos de producci\u00f3n, circulaci\u00f3n y consumo inciden de forma clara en las maneras en que cada generaci\u00f3n y cada grupo social hacen frente a la producci\u00f3n simb\u00f3lica. Aquello que hoy vemos emerger como producci\u00f3n cultural no puede entenderse sin esa continua tensi\u00f3n entre lo que se hereda y la necesidad de adaptarlo a las nuevas condiciones de vida.<br>\nEsto implica tanto los h\u00edbridos resultantes del encuentro de la tradici\u00f3n con las nuevas tecnolog\u00edas, como los v\u00ednculos interculturales o los nuevos \u00e1mbitos de institucionalidad, de consumo o de producci\u00f3n.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>ENTRE LA TRADICI\u00d3N Y LAS NUEVAS NECESIDADES<\/strong><br>\nPensar en la posici\u00f3n simb\u00f3lica que ocupan los productores culturales al interior de un determinado grupo humano nos permite tener una dimensi\u00f3n de la valoraci\u00f3n que se hace de este campo. De los tlacuilos en el mundo prehisp\u00e1nico, a los pintores flamencos en el siglo XVII, en cada caso su ubicaci\u00f3n al interior del tejido de una comunidad espec\u00edfica experimenta cambios. Por poner un ejemplo un tanto m\u00e1s claro, pensemos en las variaciones que ha experimentado la valoraci\u00f3n de los expertos en zarzuela en tan s\u00f3lo cien a\u00f1os.<br>\nEl debate sobre la posici\u00f3n que ocupan los actores culturales en las sociedades contempor\u00e1neas tambi\u00e9n tiene que ver con el tipo de estructura sociopol\u00edtica. En los estados de la Commonwealth, el financiamiento estatal es m\u00ednimo y la mayor parte de la carga financiera se encuentra soportada por agentes privados, mientras que la tradici\u00f3n centroeuropea le asigna al Estado un papel central en el sostenimiento de las actividades culturales.<br>\nCada uno de estos modelos tiene sus complejidades inherentes. Por un lado la participaci\u00f3n de agentes privados se encuentra vinculada a intercambios de capital econ\u00f3mico por capital social o cultural bajo la asociaci\u00f3n simb\u00f3lica a esquemas de prestigio y visibilidad que se cruza con intereses comerciales; por el lado de la participaci\u00f3n estatal, el bien com\u00fan suele tener un correlato de propaganda ideol\u00f3gica o de posicionamiento de alg\u00fan funcionario espec\u00edfico.<br>\nEl modelo se complejiza con los esquemas mixtos, en los que convergen m\u00faltiples intereses y necesidades y en los que frecuentemente se privilegian las demandas de los donantes.<br>\nA nivel institucional se suele hablar de entidades sin fines de lucro, \u2013que re invierten las ganancias obtenidas\u2013 frente a aquellas que persiguen beneficios econ\u00f3micos. Sin embargo para gran parte de las producciones culturales, el esquema prevaleciente es el de una subsistencia precaria, generalmente de corta duraci\u00f3n.<br>\nEsto puede explicarse desde un punto de vista sociol\u00f3gico ampliamente difundido. Cuando los actores culturales exploran soluciones que dialoguen entre la tradici\u00f3n y las nuevas necesidades, suelen producir nuevos c\u00f3digos, formatos y lenguajes que se encuentran alejados de aquellos que el p\u00fablico reconoce.<br>\nEs por esto que los grandes \u00e9xitos de taquilla est\u00e1n vinculados com\u00fanmente con estilos o c\u00f3digos ampliamente difundidos y que no demandan un gran capital educativo o cultural.<br>\nLo anterior se\u00f1ala un problema importante en el \u00e1mbito de la valoraci\u00f3n social de las producciones culturales, ya que es m\u00e1s f\u00e1cil tener un impacto masivo cuando se apela a los signos f\u00e1cilmente reconocibles de producciones pasadas que cuando se postula una aproximaci\u00f3n m\u00e1s arriesgada.<br>\nPor otra parte, cuando se trata de soluciones novedosas, es necesario contar con conocimientos sobre los lenguajes precedentes, pues de otra forma se experimenta una sensaci\u00f3n de p\u00e9rdida frente a la densidad de los c\u00f3digos con los que dialoga la nueva producci\u00f3n. Esto implica limitar el alcance a un p\u00fablico con un nivel de educaci\u00f3n, acceso y familiaridad con las tradiciones culturales espec\u00edficas que, por lo general, se encuentra relacionado con capacidades econ\u00f3micas y sociales.<br>\nEn un estudio reciente del comportamiento de los mercados del arte (visual) contempor\u00e1neo, era notable la relaci\u00f3n casi mec\u00e1nica que manten\u00eda el \u00edndice de adquisiciones, con el mercado de productos de lujo de alta gama como los de la casa LVMH (inicialmente las siglas de Louis Vuitton Mo\u00ebt Hennessy). Por lo tanto es importante distinguir si estamos ante servicios, entretenimiento, mercanc\u00edas, bienes de lujo, econom\u00eda de la experiencia, productos simb\u00f3licos, operaciones art\u00edsticas (o alguna hibridaci\u00f3n entre las anteriores) y analizar las formas en que \u00e9stos son valorados al interior de una configuraci\u00f3n social determinada.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>INDUSTRIAS CULTURALES O INDUSTRIAS CREATIVAS<\/strong><br>\nLas condiciones de producci\u00f3n cultural son fen\u00f3menos inmensamente complejos, para los que se han propuesto m\u00faltiples metodolog\u00edas y v\u00edas de an\u00e1lisis. En el presente texto s\u00f3lo nos enfocaremos en la tensi\u00f3n que se desarrolla actualmente entre dos modelos productivos: las Industrias Culturales y las Industrias Creativas.<br>\nEs importante mencionar que estos modelos no alcanzan a cubrir a cabalidad el campo cultural y que a este an\u00e1lisis habr\u00eda que a\u00f1adir algunos de los elementos expuestos l\u00edneas arriba: ubicaci\u00f3n de la producci\u00f3n cultural al interior de una estructuraci\u00f3n social espec\u00edfica; modelo de gesti\u00f3n estatal, privada y mixta; incentivos fiscales a la inversi\u00f3n en cultura, sistemas de becas y apoyos, etc\u00e9tera.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>LAS INDUSTRIAS CULTURALES <\/strong><br>\nHay una dimensi\u00f3n amarga vinculada al concepto de Industrias Culturales, tal como fue propuesto por Adorno y Horkheimer, pues en su libro Dial\u00e9ctica de la Ilustraci\u00f3n, este concepto es usado como un ejemplo de formas de racionalidad que se desv\u00edan del llamado a asumir la mayor\u00eda de edad y arriesgarse a pensar por uno mismo.<br>\nUn impulso inicial que libera de m\u00faltiples ataduras at\u00e1vicas, pero que con la producci\u00f3n de instituciones y ante la confianza en los \u00e9xitos logrados va perdiendo su capacidad cr\u00edtica y sedimenta nuevas formas de conformidad y tutela social.<br>\nEn las Industrias Culturales, la raz\u00f3n enfocada en los medios productivos, introduce y adapta procesos industriales a la elaboraci\u00f3n de fen\u00f3menos culturales. Esto implica el an\u00e1lisis de las demandas de la audiencia, seriaci\u00f3n y repetici\u00f3n, as\u00ed como el uso de formatos preestablecidos a los que se introducen cambios de forma y no de fondo.<br>\nLa respuesta calculada de las audiencias, abandona el impulso transformador del ejercicio de libertad del esp\u00edritu y deviene constantemente en entretenimiento. Dar al p\u00fablico lo que se sabe de antemano que le va a gustar.<br>\nEsta forma de generaci\u00f3n de productos culturales se encuentra fuertemente vinculada a instituciones s\u00f3lidas que controlan los encadenamientos productivos de principio a fin y que establecen est\u00e1ndares y una vigilancia estricta a los procesos.<br>\nVinculado generalmente con las estructuras estatales centrales y con el capitalismo tradicional, provee a los actores involucrados una cierta seguridad laboral al desarrollarse en un entorno de estabilidad, planeaci\u00f3n y evaluaci\u00f3n de resultados.<br>\nLas Industrias Culturales tradicionales, centran su acci\u00f3n en la generaci\u00f3n de productos terminados. A diferencia de lo que ocurre con la producci\u00f3n individual o la artesanal, los productos son generados para un mercado espec\u00edfico, cuentan con canales de distribuci\u00f3n, valoraci\u00f3n y comercializaci\u00f3n claramente delimitados.<br>\nEs aqu\u00ed cuando reaparece una vieja conocida de las expresiones culturales, pero que durante los tiempos de mayor optimismo en el proceso de ilustraci\u00f3n hab\u00eda quedado desterrada la ecuaci\u00f3n: la mercanc\u00eda cultural. Parafraseando una de las citas cl\u00e1sicas de los estudios culturales: si bien Marx consideraba que la m\u00fasica que ejecutaba el pianista no ten\u00eda lugar en el mercado de bienes y servicios, con la adscripci\u00f3n de la cultura al terreno de la gesti\u00f3n, se desarrolla toda una l\u00f3gica mercantil para los registros f\u00edsicos de esa m\u00fasica y una log\u00edstica cuidadosamente desarrollada para comercializar esta experiencia.<br>\nLa industria del disco, de los libros, del cine, un mercado sistematizado del arte y una nueva racionalidad para la venta de experiencias performativas, compet\u00edan ahora con procesos de producci\u00f3n cultural que se desarrollaban en l\u00f3gicas completamente distintas.<br>\nJunto a lo anterior se rasga el velo que separaba la alta de la baja cultura y los mercados se expanden hacia sectores que antes no ten\u00edan acceso o participaci\u00f3n a esta oferta cultural. Se desarrollan productos de \u00abnicho\u00bb que atraen lo mismo que disciplinan a un gran p\u00fablico que ahora se encuentra cuidadosamente segmentado.<br>\nEsto conlleva a una gesti\u00f3n y protecci\u00f3n de los derechos detr\u00e1s del producto. Por lo general, los derechos patrimoniales quedan depositados en aquellos que financian los procesos y los participantes reciben un cr\u00e9dito individual que ampara su participaci\u00f3n y sus derechos morales. Con el tiempo, en el sistema anglosaj\u00f3n se privilegia una nueva forma de protecci\u00f3n que ya no tiene al centro a la obra intelectual sino al producto final: el Copyright.<br>\nEn t\u00e9rminos econ\u00f3micos las Industrias Culturales, no s\u00f3lo se concentran en la elaboraci\u00f3n de productos, sino que tambi\u00e9n van modelando un mercado y una forma de asignar valor a su oferta. Se conforma paulatinamente un sistema de valoraci\u00f3n que descansa en los \u00e9xitos de taquilla, en la innovaci\u00f3n t\u00e9cnica, en la adaptaci\u00f3n de obras populares a nuevos formatos y en la capacidad de resonar y vincular su producto en plataformas comerciales complementarias.<br>\nEsto no fue posible sin la participaci\u00f3n de estructuras de divulgaci\u00f3n; anclajes f\u00e1cilmente reconocibles por el p\u00fablico como las \u00abestrellas\u00bb o \u00abgenios\u00bb (cuya valoraci\u00f3n sobrepasa su \u00e1mbito productivo y se dirige hacia su personalidad); y la repetici\u00f3n sistem\u00e1tica a trav\u00e9s de medios masivos de comunicaci\u00f3n que modelan las expectativas de recepci\u00f3n.<br>\nFinalmente, las Industrias Culturales, que alcanzaron su mayor auge a mediados del siglo XX, son producto de su contexto socio-hist\u00f3rico, de la capacidad de circulaci\u00f3n de contenidos, de las condiciones propias del uso de formatos establecidos y del uso de un sistema que nutre a diversas plataformas a partir de ideas concisas y de f\u00e1cil consumo. La sociedad del espect\u00e1culo.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>LAS INDUSTRIAS CREATIVAS<\/strong><br>\nLas Industrias Creativas obedecen a otra configuraci\u00f3n espacio-temporal y se ubican como consecuencia del capitalismo tard\u00edo. No se trata de un proyecto program\u00e1tico, como pudieron serlo en su momento las Industrias Culturales, sino que son el resultado de un conjunto de fen\u00f3menos derivados de una econom\u00eda global. Frecuentemente relacionadas con el despectivo despachismo o con la llamada Econom\u00eda Naranja. Las Industrias Creativas se desarrollan en un \u00e1mbito vinculado fuertemente con la flexibilidad laboral, la terciarizaci\u00f3n y el llamado precariato.<br>\nAqu\u00ed no es m\u00e1s una industria monol\u00edtica que controla la totalidad de los procesos. Hablamos de una serie de agentes articulados en una compleja red en la que actores altamente especializados desarrollan componentes espec\u00edficos al interior de m\u00faltiples l\u00f3gicas productivas.<br>\nEstos actores se caracterizan por la aproximaci\u00f3n creativa a fen\u00f3menos que bien pueden estar ubicados en su entorno o que son conducidos a trav\u00e9s de los canales globales; por su capacidad para traducir los c\u00f3digos de sus propias culturas y vincularlos con las problem\u00e1ticas contempor\u00e1neas; por el dominio de las nuevas herramientas digitales; y por su flexibilidad y capacidad de adaptaci\u00f3n en entornos cada vez m\u00e1s competitivos.<br>\nEsto implica que las relaciones que se establecen con otros actores son temporales, que no existe la seguridad de un futuro y que los actores de menor tama\u00f1o dentro de esta compleja red afrontan un nivel de riesgo mucho m\u00e1s alto que aquellos que poseen un mayor dominio del campo.<br>\nEsta asimetr\u00eda no s\u00f3lo aumenta la intensidad de la competencia, sino que ofrece un doble juego de alto riesgo. Por un lado la posibilidad de insertar los trabajos realizados en circuitos y mercados inalcanzables en otros tiempos, pero por el otro, coloca a los actores incipientes o peque\u00f1os en un campo altamente competido, en el que su capacidad de resiliencia ante el fracaso es inmensamente desventajosa.<br>\nEl grado de preparaci\u00f3n o la capacidad de abrevar en tradiciones culturales ajenas a los circuitos hegem\u00f3nicos se vuelve un factor decisivo en un mercado altamente comunicado y en continua transformaci\u00f3n. El \u00e9xito de inserci\u00f3n nunca estaba tan aparejado con una incertidumbre de continuidad.<br>\nEn un mercado con una oferta tan vasta y en constante renovaci\u00f3n, la carga del riesgo es asumida mayoritariamente por productores peque\u00f1os que dif\u00edcilmente encuentran apoyos que les permitan un horizonte de continuidad.<br>\nLa inversi\u00f3n necesaria para que un artista pueda sobrevivir no s\u00f3lo a la etapa de formaci\u00f3n sino al tiempo en que su trabajo puede alcanzar el plano m\u00ednimo de supervivencia o de continuidad productiva, puede ser mayor al de una empresa lucrativa promedio. Si a esto a\u00f1adimos los requerimientos de autopromoci\u00f3n, gesti\u00f3n financiera, inserci\u00f3n en las estructuras de visibilidad y recursos para la producci\u00f3n, veremos que esto coloca a muchos actores culturales en una situaci\u00f3n inicial claramente desventajosa, dadas las diferencias en acceso a educaci\u00f3n, contactos en el medio y medios productivos al interior de una sociedad con inmensas desigualdades econ\u00f3micas.<br>\nEl actor cultural, en la l\u00f3gica de la Industrias Creativas, se convierte en gestor de su propia empresa.<br>\nOtro cambio que se empieza a ver de forma cada vez m\u00e1s clara, es la transformaci\u00f3n de la noci\u00f3n de expresi\u00f3n cultural por la de contenido. Fragmentos que se pueden insertar en m\u00faltiples formatos, con mayores posibilidades de circulaci\u00f3n ya que pueden acudir tanto a canales institucionales, como a canales alternativos, pero que en muchas ocasiones no pueden ser fijados a una concreci\u00f3n material espec\u00edfica.<br>\nEsto complejiza a\u00fan m\u00e1s la gesti\u00f3n de los derechos autorales, ya que no s\u00f3lo tenemos simult\u00e1neamente a los derechos de autor y el copyright, sino que a\u00f1adimos el copyleft, el copy controled, los cr\u00e9ditos de secciones espec\u00edficas de un proyecto de acuerdo a los despachos o entidades que participan y los proyectos multicolaborativos flexibles (en los que es imposible asignar una delimitaci\u00f3n precisa al grado de participaci\u00f3n de cada actor).<br>\nLas Industrias Creativas, en tanto que sector emergente, ofrecen grandes posibilidades para la introducci\u00f3n de nuevas voces en el campo cultural. Amparadas bajo el esquema del multiculturalismo, permiten el di\u00e1logo de m\u00faltiples formas de entender el mundo actual y, posiblemente, podr\u00edan ofrecer alternativas a las tendencias que apuntan hacia la homogeneizaci\u00f3n de los signos culturales.<br>\nSin embargo existe tambi\u00e9n la posibilidad de que as\u00ed como la mirada cr\u00edtica de Adorno y Horkheimer se\u00f1alaba un empobrecimiento espiritual en las Industrias Culturales, el modelo de Industrias Creativas puede ser la criba a partir de la cual quienes tengan una mayor incidencia en los canales de distribuci\u00f3n puedan optar por soluciones que se adecuen m\u00e1s a su forma de entender e incidir en el mundo.<br>\nBajo un esquema productivo marcado por las asimetr\u00edas, es importante recordar que la producci\u00f3n cultural no tiene como finalidad otorgarle al cliente lo que pide sino, en muchas ocasiones, ofrecer algo que no conoce.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>ALGUNAS IDEAS<\/strong><br>\nAqu\u00ed se han presentado dos de los esquemas productivos que co-existen en la actualidad. La pregunta por el financiamiento deber\u00eda tomar en cuenta el nivel de necesidad que se tiene de una producci\u00f3n cultural s\u00f3lida.<br>\nSi lo que se busca es un entretenimiento generador de catarsis que desactiva las necesidades del individuo o la reproducci\u00f3n de los valores actuales, es claro que el modelo de mercado libre es el adecuado. En este esquema, s\u00f3lo sobrevivir\u00e1n aquellos actores que sepan satisfacer las necesidades de distracci\u00f3n y confirmaci\u00f3n de expectativas de los sectores mayoritarios del p\u00fablico.<br>\nSi, por otro lado, se busca algo que m\u00e1s que reproducir los esquemas aprobados de belleza, verdad, comprensi\u00f3n del mundo y valores heredados, una producci\u00f3n que abra las posibilidades a un entendimiento m\u00e1s profundo de estos y otros aspectos vitales para la forma en que habitamos este mundo y construimos las bases de un futuro com\u00fan, se requiere una responsabilidad social en la que los riesgos sean tambi\u00e9n compartidos.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><br>\nAdorno, Theodor y Horkheimer, Max. \u00abIndustrias culturales\u00bb en <em>Dial\u00e9ctica de la Ilustraci\u00f3n,<\/em> AKAL, 2007<br>\nBourdieu, Pierre y Alicia B. Guti\u00e9rrez. <em>El sentido social del gusto: elementos para una sociolog\u00eda de la cultura.<\/em> Siglo Veintiuno, 2010.<br>\nBuitrago, Felipe e Iv\u00e1n Duque. <em>La econom\u00eda naranja, una oportunidad infinita.<\/em> BID-Fundaci\u00f3n Santillana, 2013.<br>\nGuy, Debord. <em>La sociedad del espect\u00e1culo.<\/em> Valencia: Pretextos. 2003<br>\nHeinrich, Nathalie. <em>Sociolog\u00eda del arte. <\/em>Nueva Visi\u00f3n, 2003<br>\nKant, Emmanuel. <em>\u00bfQu\u00e9 es la ilustraci\u00f3n?,<\/em> Alianza, 2004<br>\nMartel, Fr\u00e9d\u00e9ric. <em>Cultura Mainstream. C\u00f3mo nacen los fen\u00f3menos de masas. <\/em>Taurus, 2011.<br>\nSkate. <em>Annual investment Report, State of the Global Art Industry Part 2, <\/em>Skate\u2019s Art Maket Research 2012. Skatepress, 2012<br>\nUNCTAD. <em>Creative Industries and Development,<\/em> United Nations Conference on Trade and Development, ONU, 2004<br>\nV.V.A.A. <em>Design For social Impact, <\/em>IDEO, Rockefeller Foundation, San Francisco, 2009<br>\nWilliams, Raymond, Josep Maria Castellet, y Pablo Di Masso. \u00abTeor\u00eda cultural\u00bb en: <em>Marxismo y literatura.<\/em> Pen\u00ednsula, 1980.<br>\nZizek, Slavoj y Antonio Ant\u00f3n. <em>En defensa de la intolerancia.<\/em> Sequitur, 2007.\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"70948\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer despu\u00e9s 0 \u00a0 La globalizaci\u00f3n y el estilo de vida actual han propiciado que la cultura y sus m\u00e9todos para idear, crear, producir y distribuir se adapten a los nuevos tiempos. Hoy las Industrias Culturales y las Industrias Creativas brindan dos alternativas a la producci\u00f3n art\u00edstica: generar entretenimiento que reproduzca los valores actuales o desarrollar un sistema que abra la puerta a un entendimiento profundo. \u00a0 UN TAB\u00da Cuando hablamos de financiamiento, ingresos, plusval\u00eda, beneficios, inversi\u00f3n, mercado, redes y canales de distribuci\u00f3n, burbujas de mercado, depreciaci\u00f3n o rentabilidad de la cultura, suele producirse un silencio inc\u00f3modo, un halo de sospecha. La sensaci\u00f3n de que cruzamos una barrera peligrosa que no debe de tocarse marca cada paso y dificulta cada argumento. Ya sea por la contemplaci\u00f3n desinteresada kantiana; por el mito de los genios atormentados alejados de los circuitos comerciales; por el an\u00e1lisis de la cultura vista como un campo que posee una suerte de superautonom\u00eda del mundo o por la mirada que insiste en que las producciones de \u00ablos pueblos\u00bb deben conservarse s\u00f3lo a partir de sus estructuraciones simb\u00f3licas, pareciera que hay una barrera que pretende separar a un conjunto de fen\u00f3menos de una realidad concreta. Es cierto, existen m\u00faltiples formas de coexistencia que no se encuentran articuladas exclusivamente por las reglas del mercado, que las alternativas de solidaridad social, de producci\u00f3n comunitaria y de intercambios que no est\u00e1n mediados por un af\u00e1n de plusval\u00eda, no s\u00f3lo est\u00e1n presentes a diversos niveles de la estructuraci\u00f3n social, sino que ofrecen alternativas inmensamente poderosas frente a un capitalismo cada vez m\u00e1s especulativo y asim\u00e9trico. Pero pensar en los financiamientos, las l\u00f3gicas de intercambio y las capacidades productivas no es un asunto privativo de un sistema econ\u00f3mico hegem\u00f3nico, sino que tambi\u00e9n tiene correlatos en las corrientes contra-hegem\u00f3nicas. En la actualidad podemos atestiguar la existencia de diversos paradigmas y formas de organizaci\u00f3n, vinculadas a la producci\u00f3n cultural. No s\u00f3lo presente en los cambios de las industrias culturales y la emergencia de las industrias creativas, sino tambi\u00e9n en las nuevas formas de adaptar los modelos estatales de financiamiento, las coinversiones y sociedades mixtas de producci\u00f3n o en los modelos emergentes de visibilidad, circulaci\u00f3n y validaci\u00f3n de fen\u00f3menos culturales que no pueden restringirse a las categor\u00edas de mercanc\u00eda, experiencia o propiedad intelectual. \u00a0 \u00bfQU\u00c9 ENTENDEMOS POR CULTURA? Si bien existe una noci\u00f3n muy diseminada de que el concepto cultura se refiere a las producciones m\u00e1s acabadas o refinadas del pensamiento humano, la revoluci\u00f3n que introdujo el concepto antropol\u00f3gico de cultura radica en que \u00abcultura\u00bb no es m\u00e1s entendida como el conocimiento, dominio y elaboraci\u00f3n a partir de un canon universal de valores y c\u00f3digos, sino el reconocimiento de que toda producci\u00f3n humana expresa una serie de valores, tradiciones, saberes, c\u00f3digos sem\u00e1nticos y simb\u00f3licos en los que podemos conocer las distintas formas de entender el mundo, de asignar valores o de organizar nuestra vida en com\u00fan. Vivimos en un constante flujo de expresiones que mantienen, transforman y actualizan una multiplicad de mundos en coexistencia. En t\u00e9rminos simples, cultura no es la adecuaci\u00f3n a un patr\u00f3n pre-establecido, (por lo general occidental) sino que todos poseemos cultura. Otro elemento importante es el paso de una cultura eminentemente material al reconocimiento de las dimensiones inmateriales que son transmitidas de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Un legado que coexiste en la continua adaptaci\u00f3n de los sistemas preexistentes frente a los cambios que se experimentan en el entorno. Ni los formatos ni los c\u00f3digos estil\u00edsticos permanecen est\u00e1ticos a trav\u00e9s del tiempo. Los conflictos sociopol\u00edticos, las transformaciones del entorno natural y los cambios en los modos de producci\u00f3n, circulaci\u00f3n y consumo inciden de forma clara en las maneras en que cada generaci\u00f3n y cada grupo social hacen frente a la producci\u00f3n simb\u00f3lica. Aquello que hoy vemos emerger como producci\u00f3n cultural no puede entenderse sin esa continua tensi\u00f3n entre lo que se hereda y la necesidad de adaptarlo a las nuevas condiciones de vida. Esto implica tanto los h\u00edbridos resultantes del encuentro de la tradici\u00f3n con las nuevas tecnolog\u00edas, como los v\u00ednculos interculturales o los nuevos \u00e1mbitos de institucionalidad, de consumo o de producci\u00f3n. \u00a0 ENTRE LA TRADICI\u00d3N Y LAS NUEVAS NECESIDADES Pensar en la posici\u00f3n simb\u00f3lica que ocupan los productores culturales al interior de un determinado grupo humano nos permite tener una dimensi\u00f3n de la valoraci\u00f3n que se hace de este campo. De los tlacuilos en el mundo prehisp\u00e1nico, a los pintores flamencos en el siglo XVII, en cada caso su ubicaci\u00f3n al interior del tejido de una comunidad espec\u00edfica experimenta cambios. Por poner un ejemplo un tanto m\u00e1s claro, pensemos en las variaciones que ha experimentado la valoraci\u00f3n de los expertos en zarzuela en tan s\u00f3lo cien a\u00f1os. El debate sobre la posici\u00f3n que ocupan los actores culturales en las sociedades contempor\u00e1neas tambi\u00e9n tiene que ver con el tipo de estructura sociopol\u00edtica. En los estados de la Commonwealth, el financiamiento estatal es m\u00ednimo y la mayor parte de la carga financiera se encuentra soportada por agentes privados, mientras que la tradici\u00f3n centroeuropea le asigna al Estado un papel central en el sostenimiento de las actividades culturales. Cada uno de estos modelos tiene sus complejidades inherentes. Por un lado la participaci\u00f3n de agentes privados se encuentra vinculada a intercambios de capital econ\u00f3mico por capital social o cultural bajo la asociaci\u00f3n simb\u00f3lica a esquemas de prestigio y visibilidad que se cruza con intereses comerciales; por el lado de la participaci\u00f3n estatal, el bien com\u00fan suele tener un correlato de propaganda ideol\u00f3gica o de posicionamiento de alg\u00fan funcionario espec\u00edfico. El modelo se complejiza con los esquemas mixtos, en los que convergen m\u00faltiples intereses y necesidades y en los que frecuentemente se privilegian las demandas de los donantes. A nivel institucional se suele hablar de entidades sin fines de lucro, \u2013que re invierten las ganancias obtenidas\u2013 frente a aquellas que persiguen beneficios econ\u00f3micos. Sin embargo para gran parte de las producciones culturales, el esquema prevaleciente es el de una subsistencia precaria, generalmente de corta duraci\u00f3n. Esto puede explicarse desde un punto de vista sociol\u00f3gico ampliamente difundido.<\/p>\n","protected":false},"author":278,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1218],"tags":[1163,1221,33,1467,1468,1343,368,1469,1470,110,1471,1472,111],"class_list":["post-70948","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-coloquio","tag-1163","tag-codigos","tag-cultura","tag-economia-creativa","tag-estilo-de-vida","tag-globalizacion","tag-humanismo","tag-industria-creativa","tag-industria-cultural","tag-istmo","tag-liderago","tag-sociedad-contemporanea","tag-valores"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>El eje de la econom\u00eda creativa - Revista ISTMO<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2016\/09\/01\/el-eje-de-la-economia-creativa\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El eje de la econom\u00eda creativa\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Leer despu\u00e9s 0 \u00a0 La globalizaci\u00f3n y el estilo de vida actual han propiciado que la cultura y sus m\u00e9todos para idear, crear, producir y distribuir se adapten a los nuevos tiempos. 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No s\u00f3lo presente en los cambios de las industrias culturales y la emergencia de las industrias creativas, sino tambi\u00e9n en las nuevas formas de adaptar los modelos estatales de financiamiento, las coinversiones y sociedades mixtas de producci\u00f3n o en los modelos emergentes de visibilidad, circulaci\u00f3n y validaci\u00f3n de fen\u00f3menos culturales que no pueden restringirse a las categor\u00edas de mercanc\u00eda, experiencia o propiedad intelectual. \u00a0 \u00bfQU\u00c9 ENTENDEMOS POR CULTURA? 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Hoy las Industrias Culturales y las Industrias Creativas brindan dos alternativas a la producci\u00f3n art\u00edstica: generar entretenimiento que reproduzca los valores actuales o desarrollar un sistema que abra la puerta a un entendimiento profundo. \u00a0 UN TAB\u00da Cuando hablamos de financiamiento, ingresos, plusval\u00eda, beneficios, inversi\u00f3n, mercado, redes y canales de distribuci\u00f3n, burbujas de mercado, depreciaci\u00f3n o rentabilidad de la cultura, suele producirse un silencio inc\u00f3modo, un halo de sospecha. La sensaci\u00f3n de que cruzamos una barrera peligrosa que no debe de tocarse marca cada paso y dificulta cada argumento. Ya sea por la contemplaci\u00f3n desinteresada kantiana; por el mito de los genios atormentados alejados de los circuitos comerciales; por el an\u00e1lisis de la cultura vista como un campo que posee una suerte de superautonom\u00eda del mundo o por la mirada que insiste en que las producciones de \u00ablos pueblos\u00bb deben conservarse s\u00f3lo a partir de sus estructuraciones simb\u00f3licas, pareciera que hay una barrera que pretende separar a un conjunto de fen\u00f3menos de una realidad concreta. Es cierto, existen m\u00faltiples formas de coexistencia que no se encuentran articuladas exclusivamente por las reglas del mercado, que las alternativas de solidaridad social, de producci\u00f3n comunitaria y de intercambios que no est\u00e1n mediados por un af\u00e1n de plusval\u00eda, no s\u00f3lo est\u00e1n presentes a diversos niveles de la estructuraci\u00f3n social, sino que ofrecen alternativas inmensamente poderosas frente a un capitalismo cada vez m\u00e1s especulativo y asim\u00e9trico. Pero pensar en los financiamientos, las l\u00f3gicas de intercambio y las capacidades productivas no es un asunto privativo de un sistema econ\u00f3mico hegem\u00f3nico, sino que tambi\u00e9n tiene correlatos en las corrientes contra-hegem\u00f3nicas. En la actualidad podemos atestiguar la existencia de diversos paradigmas y formas de organizaci\u00f3n, vinculadas a la producci\u00f3n cultural. No s\u00f3lo presente en los cambios de las industrias culturales y la emergencia de las industrias creativas, sino tambi\u00e9n en las nuevas formas de adaptar los modelos estatales de financiamiento, las coinversiones y sociedades mixtas de producci\u00f3n o en los modelos emergentes de visibilidad, circulaci\u00f3n y validaci\u00f3n de fen\u00f3menos culturales que no pueden restringirse a las categor\u00edas de mercanc\u00eda, experiencia o propiedad intelectual. \u00a0 \u00bfQU\u00c9 ENTENDEMOS POR CULTURA? Si bien existe una noci\u00f3n muy diseminada de que el concepto cultura se refiere a las producciones m\u00e1s acabadas o refinadas del pensamiento humano, la revoluci\u00f3n que introdujo el concepto antropol\u00f3gico de cultura radica en que \u00abcultura\u00bb no es m\u00e1s entendida como el conocimiento, dominio y elaboraci\u00f3n a partir de un canon universal de valores y c\u00f3digos, sino el reconocimiento de que toda producci\u00f3n humana expresa una serie de valores, tradiciones, saberes, c\u00f3digos sem\u00e1nticos y simb\u00f3licos en los que podemos conocer las distintas formas de entender el mundo, de asignar valores o de organizar nuestra vida en com\u00fan. Vivimos en un constante flujo de expresiones que mantienen, transforman y actualizan una multiplicad de mundos en coexistencia. En t\u00e9rminos simples, cultura no es la adecuaci\u00f3n a un patr\u00f3n pre-establecido, (por lo general occidental) sino que todos poseemos cultura. Otro elemento importante es el paso de una cultura eminentemente material al reconocimiento de las dimensiones inmateriales que son transmitidas de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Un legado que coexiste en la continua adaptaci\u00f3n de los sistemas preexistentes frente a los cambios que se experimentan en el entorno. Ni los formatos ni los c\u00f3digos estil\u00edsticos permanecen est\u00e1ticos a trav\u00e9s del tiempo. Los conflictos sociopol\u00edticos, las transformaciones del entorno natural y los cambios en los modos de producci\u00f3n, circulaci\u00f3n y consumo inciden de forma clara en las maneras en que cada generaci\u00f3n y cada grupo social hacen frente a la producci\u00f3n simb\u00f3lica. Aquello que hoy vemos emerger como producci\u00f3n cultural no puede entenderse sin esa continua tensi\u00f3n entre lo que se hereda y la necesidad de adaptarlo a las nuevas condiciones de vida. Esto implica tanto los h\u00edbridos resultantes del encuentro de la tradici\u00f3n con las nuevas tecnolog\u00edas, como los v\u00ednculos interculturales o los nuevos \u00e1mbitos de institucionalidad, de consumo o de producci\u00f3n. \u00a0 ENTRE LA TRADICI\u00d3N Y LAS NUEVAS NECESIDADES Pensar en la posici\u00f3n simb\u00f3lica que ocupan los productores culturales al interior de un determinado grupo humano nos permite tener una dimensi\u00f3n de la valoraci\u00f3n que se hace de este campo. De los tlacuilos en el mundo prehisp\u00e1nico, a los pintores flamencos en el siglo XVII, en cada caso su ubicaci\u00f3n al interior del tejido de una comunidad espec\u00edfica experimenta cambios. Por poner un ejemplo un tanto m\u00e1s claro, pensemos en las variaciones que ha experimentado la valoraci\u00f3n de los expertos en zarzuela en tan s\u00f3lo cien a\u00f1os. El debate sobre la posici\u00f3n que ocupan los actores culturales en las sociedades contempor\u00e1neas tambi\u00e9n tiene que ver con el tipo de estructura sociopol\u00edtica. En los estados de la Commonwealth, el financiamiento estatal es m\u00ednimo y la mayor parte de la carga financiera se encuentra soportada por agentes privados, mientras que la tradici\u00f3n centroeuropea le asigna al Estado un papel central en el sostenimiento de las actividades culturales. Cada uno de estos modelos tiene sus complejidades inherentes. Por un lado la participaci\u00f3n de agentes privados se encuentra vinculada a intercambios de capital econ\u00f3mico por capital social o cultural bajo la asociaci\u00f3n simb\u00f3lica a esquemas de prestigio y visibilidad que se cruza con intereses comerciales; por el lado de la participaci\u00f3n estatal, el bien com\u00fan suele tener un correlato de propaganda ideol\u00f3gica o de posicionamiento de alg\u00fan funcionario espec\u00edfico. El modelo se complejiza con los esquemas mixtos, en los que convergen m\u00faltiples intereses y necesidades y en los que frecuentemente se privilegian las demandas de los donantes. A nivel institucional se suele hablar de entidades sin fines de lucro, \u2013que re invierten las ganancias obtenidas\u2013 frente a aquellas que persiguen beneficios econ\u00f3micos. Sin embargo para gran parte de las producciones culturales, el esquema prevaleciente es el de una subsistencia precaria, generalmente de corta duraci\u00f3n. Esto puede explicarse desde un punto de vista sociol\u00f3gico ampliamente difundido.","og_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2016\/09\/01\/el-eje-de-la-economia-creativa\/","og_site_name":"Revista ISTMO","article_published_time":"2016-09-01T17:52:26+00:00","article_modified_time":"2023-11-08T11:04:43+00:00","og_image":[{"url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/IS345_Coloquio_01_principal.jpg","type":"","width":"","height":""}],"author":"Alejandro Sabido S\u00e1nchez Ju\u00e1rez","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Alejandro Sabido S\u00e1nchez Ju\u00e1rez","Tiempo de lectura":"18 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2016\/09\/01\/el-eje-de-la-economia-creativa\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2016\/09\/01\/el-eje-de-la-economia-creativa\/"},"author":{"name":"Alejandro Sabido S\u00e1nchez Ju\u00e1rez","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/0c3c178e5442607965cd6aa22ccba2cc"},"headline":"El eje de la econom\u00eda creativa","datePublished":"2016-09-01T17:52:26+00:00","dateModified":"2023-11-08T11:04:43+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2016\/09\/01\/el-eje-de-la-economia-creativa\/"},"wordCount":3587,"commentCount":0,"image":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2016\/09\/01\/el-eje-de-la-economia-creativa\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/IS345_Coloquio_01_principal.jpg","keywords":["345","c\u00f3digos","cultura","econom\u00eda creativa","estilo de vida","globalizaci\u00f3n","humanismo","industria creativa","industria cultural","istmo","liderago","sociedad contempor\u00e1nea","valores"],"articleSection":["Coloquio"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2016\/09\/01\/el-eje-de-la-economia-creativa\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2016\/09\/01\/el-eje-de-la-economia-creativa\/","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2016\/09\/01\/el-eje-de-la-economia-creativa\/","name":"El eje de la econom\u00eda creativa - 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