{"id":69314,"date":"2015-10-30T22:27:11","date_gmt":"2015-10-30T22:27:11","guid":{"rendered":"http:\/\/istmo.mx\/?p=69314"},"modified":"2015-10-30T22:27:11","modified_gmt":"2015-10-30T22:27:11","slug":"crisis-ecologica-camuflaje-de-una-crisis-espiritual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/10\/30\/crisis-ecologica-camuflaje-de-una-crisis-espiritual\/","title":{"rendered":"Crisis ecol\u00f3gica. Camuflaje de una crisis espiritual"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"69314\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p><\/p><span style=\"color: #0000ff;\"><em><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/IS340_Coloquio_03_principal.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-69371\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/IS340_Coloquio_03_principal.jpg?resize=714%2C380&#038;ssl=1\" alt=\"IS340_Coloquio_03_principal\" width=\"714\" height=\"380\" loading=\"lazy\"><\/a><\/em><\/span><br>\n<span style=\"color: #0000ff;\"><em>La humanidad ha dominado al mundo sin saber utilizar su poder. La ra\u00edz del deterioro actual de la naturaleza es la soberbia humana, que se empe\u00f1a en concebirse superior.<\/em><\/span><br>\n\u00a0\n<p style=\"text-align: right;\"><em>La relaci\u00f3n del hombre con la naturaleza<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>(que ya no es vista como creaci\u00f3n) es de manipulaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>y no llega a ser de escucha. Es una relaci\u00f3n de dominio.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Joseph Ratzinger<\/p>\n<p>La naturaleza no admite paz. La vida s\u00f3lo ocurre luego de un proceso fren\u00e9tico cuyo saldo huele a muerte; en el ciclo generaci\u00f3n y corrupci\u00f3n no cabe el sosiego. Y a la naturaleza no le pesa regirse por una violencia desbordada que lo mismo permite que los brotes de alfalfa salgan de las semillas, que un hurac\u00e1n arrase con un campo de trigo o que una loba d\u00e9 de comer a sus cr\u00edas la carne fresca de unas ardillas. Por decir.<br>\nA pesar de ello, a la humanidad nos cuesta comprender esa ira natural. Nos sobrecoge la perra que lanza ladridos al posible enemigo y nos aterra el crujir del cielo antes de la tormenta. Incapaces de entender por qu\u00e9 la naturaleza impone sus reglas con exagerada violencia, hemos construido un mundo aparte, tranquilo y pac\u00edfico, gobernado por la correcci\u00f3n pol\u00edtica y los eufemismos. Nos hemos hecho de un universo de hadas donde el sol brilla; pero, no quema; donde el caf\u00e9 no tiene cafe\u00edna y donde el az\u00facar no engorda. Afuera de este cosmos indoloro, la naturaleza amenaza con acabar con nosotros: sus bichos y bacterias, sus bestias iracundas, sus plantas venenosas, su caudal fuera de madre. \u00bfQu\u00e9 nos queda? El inquebrantable blindaje de la inteligencia. Gracias a la t\u00e9cnica, estamos convirtiendo al mundo en una revista perfecta, un desfile de fotos de rostros sin arrugas, donde el riesgo m\u00e1s peligroso es que una hoja nos corte la yema de un dedo. La vida nos aterra.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>SIN ESPACIO PARA EL MALESTAR<\/strong><br>\nComo los protagonistas de Un mundo feliz, de Aldous Huxley, nos aislamos de la naturaleza. La reproducci\u00f3n humana sucede en un laboratorio, lo mismo que el amor. S\u00f3lo mediante el c\u00e1lculo logramos la perfecci\u00f3n social; la vida es buena porque se rige por las constantes de una f\u00f3rmula: lo que necesitamos para ser felices es un manual. El engranaje humano aceitado sin las afectaciones sentimentales ni los arrebatos de la pasi\u00f3n marcha con la precisi\u00f3n de una m\u00e1quina inmaculada. Por supuesto, en ese engranaje no cabe todo; no cabe el malestar. En su funcionamiento, tampoco encajan los imprevistos. \u00bfQu\u00e9 hacemos si nos electrocuta un rayo, si se estrella el avi\u00f3n? No queda m\u00e1s que combatir a la naturaleza, nuestro extra\u00f1o y furioso enemigo.<br>\nSin embargo, la bondad social no consiente tal tipo de beligerancia. Lo correcto es sonre\u00edr y elegir algunas muestras inofensivas del mundo hostil que nos acecha. Igual que en la f\u00e1bula de Huxley, hemos reservado peque\u00f1os e inofensivos trozos de la naturaleza en una suerte de museos virtuales. Las p\u00e1ginas de nuestra revista no estar\u00edan completas sin las esplendorosas fotos de gatitos y arroyuelos. Disponemos de la naturaleza a capricho; pero, como somos buenos, la guerra contra ella es velada y esquizofr\u00e9nica.<br>\nNuestra idea de naturaleza est\u00e1 construida desde esos registros de limpieza plastificada: nuestro bosque no provoca alergia porque huele a coche nuevo. Inyectamos al perro y le quitamos una gl\u00e1ndula para que no apeste la casa. Como la naturaleza nos da un asco profundo, la inundamos de \u00abOdorono\u00bb. La pestilencia del proceso de la vida y la muerte nos resulta tan insoportable, que hemos olvidado que somos parte de un ciclo de transformaci\u00f3n constante.<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n<strong>NO SOMOS CAPACES DE CUALQUIER EMPRESA<\/strong><br>\nEn la carta enc\u00edclica Laudato Si\u2019, el Papa Francisco no hace m\u00e1s que insistir en una idea medular, enterrada en las arenas de nuestra soberbia: la armon\u00eda es la condici\u00f3n de posibilidad para una vida lograda. Quien vive con miedo, es incapaz de establecer cualquier tipo de v\u00ednculo, incluido el que nos une al mundo; es m\u00e1s c\u00f3modo y menos riesgoso anular esa posible relaci\u00f3n, aniquilarla. La posici\u00f3n del fan\u00e1tico parte del miedo y, por eso, tiende a polarizarse entre el sometimiento y el fervor, porque no contempla la posibilidad de la armon\u00eda, que supone entender el lugar que cada parte ocupa en el todo, desde la finalidad de cada componente. Es como ese juguete infantil, un poliedro en el que se meten figuras de colores en huecos con distintas formas. El primer paso para que un ni\u00f1o lo logre es asumir que no depende de su deseo, sino de algo dado, de una realidad externa a \u00e9l, de la que forma parte. S\u00f3lo el que entiende la l\u00f3gica del juego completar\u00e1 la haza\u00f1a.<br>\nLa arrogancia atenta contra esa comprensi\u00f3n: yo lo puedo todo a pesar del entorno. Nos creemos capaces de cualquier empresa: querer es poder. Porque nada obsta entre nuestro deseo y su realizaci\u00f3n, nos empe\u00f1amos en levantar una torre de Babel y, como a los antiguos edificadores, la realidad nos ha dado un rev\u00e9s. Aunque no hay mundo que alcance a satisfacer nuestra voluntad, vivimos pensando lo contrario. En la Laudato Si\u2019, Francisco explica esta fascinaci\u00f3n en las propias capacidades con palabras de Romano Guardini: \u00abSe tiende a creer \u2018que todo incremento del poder constituye sin m\u00e1s un progreso, un aumento de seguridad, de utilidad, de bien estar, de energ\u00eda vital, de plenitud de los valores\u2019 como si la realidad, el bien y la verdad brotaran espont\u00e1neamente del mismo poder tecnol\u00f3gico y econ\u00f3mico. El hecho es que \u2018el hombre moderno no est\u00e1 preparado para utilizar el poder con acierto\u2019, porque el inmenso crecimiento tecnol\u00f3gico no estuvo acompa\u00f1ado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores, conciencia\u00bb. Y agrega: \u00abLa intervenci\u00f3n humana en la naturaleza siempre ha acontecido, pero durante mucho tiempo tuvo la caracter\u00edstica de acompa\u00f1ar, de plegarse a las posibilidades que ofrecen las cosas mismas. Se trataba de recibir lo que la realidad natural de suyo permite, como tendiendo la mano. En cambio ahora, lo que interesa es extraer todo lo posible de las cosas por la imposici\u00f3n de la mano humana, que tiende a ignorar u olvidar la realidad misma que tiene por delante\u00bb. Vivir a capricho hasta anular lo que se interpone entre mi apetito y su satisfacci\u00f3n: no hay l\u00edmite para el imperio aplastante de mi voluntad, que le pasa por encima a la naturaleza.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>LA SOBERBIA HUMANA<\/strong><br>\nA lo largo de la enc\u00edclica, el Papa insiste en recordar que todo est\u00e1 conectado y que la causa del aniquilamiento de la naturaleza es, precisamente, el ensoberbecimiento humano, el empe\u00f1o en vernos a nosotros mismos muy por encima de ella. \u00abLa falta de preocupaci\u00f3n por medir el da\u00f1o a la naturaleza y el impacto ambiental de las decisiones es s\u00f3lo el reflejo muy visible de un desinter\u00e9s por reconocer el mensaje que la naturaleza lleva inscrito en sus mismas estructuras. Cuando no se reconoce en la realidad misma el valor de un pobre, de un embri\u00f3n humano, de una persona con discapacidad \u2013por poner s\u00f3lo algunos ejemplos\u2013, dif\u00edcilmente se escuchar\u00e1n los gritos de la propia naturaleza. Todo est\u00e1 conectado. Si el ser humano se declara aut\u00f3nomo de la realidad y se constituye en dominador absoluto, la misma base de su existencia se desmorona\u00bb.<br>\nEsta incapacidad para comprender la tensi\u00f3n humana entre la conciencia de lo que somos capaces y la contundente grandeza de la realidad, nos coloca en una permanente lucha interna. En Creaci\u00f3n y pecado \u2013concebido en 1981 a manera de conferencias y publicado hasta 1985\u2013, el entonces cardenal Joseph Ratzinger ya advert\u00eda las consecuencias de resistirse a entender la grandeza de la naturaleza y la necedad de considerarla enemiga. \u00abEl Universo no es producto de la oscuridad ni de la sinraz\u00f3n. Procede del entendimiento, procede de la libertad, procede de la belleza que es amor. Ver esto nos da el valor necesario para vivir; nos fortalece para sobrellevar sin miedo la aventura de la vida\u00bb.<br>\nDeudor del pensamiento de su predecesor, el Papa Francisco se\u00f1ala las repercusiones de no alcanzar a ver la delicada perfecci\u00f3n con la que opera la naturaleza: \u00abEsta situaci\u00f3n nos lleva a una constante esquizofrenia, que va de la exaltaci\u00f3n tecnocr\u00e1tica que no reconoce a los dem\u00e1s seres un valor propio, hasta la reacci\u00f3n de negar todo valor peculiar al ser humano. Pero no se puede prescindir de la humanidad. No habr\u00e1 una nueva relaci\u00f3n con la naturaleza sin un nuevo ser humano. No hay ecolog\u00eda sin una adecuada antropolog\u00eda\u00bb. En la b\u00fasqueda de una vida arm\u00f3nica, el primer deber ambiental es con cada uno, con el otro. Sin embargo, nuestra \u00e9poca ha erigido como autoridad moral y pol\u00edtica al mercantilismo, cuyas reglas se oponen a las de la naturaleza.<br>\nAl mercado le crispan tres elementos medulares para la vida arm\u00f3nica: la gratuidad, la hospitalidad y la justicia, que, a su vez, llevan a la capacidad de donaci\u00f3n. Hemos construido una atm\u00f3sfera hostil donde todos sonr\u00eden a fuerza o por miedo a ser exhibidos. La amabilidad social es un disfraz que asegura clientes; pero, no consigue amigos: la sociedad, como una subasta donde la lealtad se debe al mejor postor. Una humanidad arrogante que ha erigido una \u00e9tica del r\u00e9dito, apostando todo a la mercadocracia \u2013perm\u00edtaseme el neologismo\u2013, no comprende la vida en armon\u00eda con la naturaleza y la aplasta para construir su entorno de acuerdo con sus caprichos.<br>\nLa respuesta del Papa a este desaf\u00edo es contundente: \u00abSi la crisis ecol\u00f3gica es una eclosi\u00f3n o una manifestaci\u00f3n externa de la crisis \u00e9tica, cultural y espiritual de la modernidad, no podemos pretender sanar nuestra relaci\u00f3n con la naturaleza ni el ambiente sin sanar todas las relaciones b\u00e1sicas del ser humano. Cuando el pensamiento cristiano reclama un valor peculiar para el ser humano por encima de las dem\u00e1s criaturas, da lugar a la valoraci\u00f3n de cada persona humana, y as\u00ed provoca el reconocimiento del otro. La apertura a un \u2018t\u00fa\u2019 capaz de conocer, amar y dialogar sigue siendo la gran nobleza de la persona humana. Por eso, para una adecuada relaci\u00f3n con el mundo creado no hace falta debilitar la dimensi\u00f3n social del ser humano ni tampoco su dimensi\u00f3n trascendente, su apertura al \u2018T\u00fa\u2019 divino\u00bb.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>LA NATURALEZA NO REDIT\u00daA<\/strong><br>\nLos tiempos de la naturaleza son mucho m\u00e1s lentos que los de la cadena de producci\u00f3n, que no entiende de la lenta maduraci\u00f3n de la naturaleza. Seg\u00fan la consigna de que el tiempo es oro hemos anulado la paciencia necesaria para la cosecha. El \u00e9xito no espera: en el mercado no hay lugar para la pausa ni la sobriedad. La principal amenaza de un sistema cimentado en el consumo es, evidentemente, que se deje de consumir; por ello, hoy es m\u00e1s barato comprar un tel\u00e9fono nuevo que reparar el viejo. Bajo los principios de esta \u00e9tica del reemplazo consumimos mucho m\u00e1s de lo que necesitamos y asfixiamos alegremente a la naturaleza: \u00absi aumenta la producci\u00f3n \u2013se\u00f1ala el Papa\u2013, interesa poco que se produzca a costa de los recursos futuros o de la salud del ambiente\u00bb.<br>\nDicha maximizaci\u00f3n mercantil depende, en buena medida, de la insatisfacci\u00f3n permanente: siempre habr\u00e1 algo por comprar. La moda es ef\u00edmera porque asegura las ventas de la pr\u00f3xima temporada: si todo es subjetivo es para asegurar la \u00e9tica de la sustituci\u00f3n. Nada puede permanecer para siempre, incluso nuestros valores. \u00abTodo es provisional \u2013lanza el publicista que protagoniza la escandalosa novela 13.99 euros\u2013: el amor, el arte, el planeta Tierra, ustedes, yo (\u2026). Todo se compra: el amor, el arte, el planeta Tierra, ustedes, yo (\u2026). Todo es provisional y todo se compra. El hombre es un producto como cualquier otro, con fecha de caducidad\u00bb. El sufrimiento humano estimula al comercio: lo espolea. Cuando, despu\u00e9s de mucho esfuerzo y ahorros, compramos el tel\u00e9fono so\u00f1ado, ya hay uno nuevo a la venta. El mercado es un tirano que, si es capaz de llevarnos varias temporadas de ventaja para anticiparse a nuestros propios deseos, es porque nada es objetivo. \u00abSi no hay verdades objetivas \u2013advierte Francisco\u2013 ni principios s\u00f3lidos, fuera de la satisfacci\u00f3n de los propios proyectos y necesidades inmediatas, \u00bfqu\u00e9 l\u00edmites puede tener la trata de seres humanos, la criminalidad organizada, el narcotr\u00e1fico, el comercio de diamantes ensangrentados y de pieles de animales en v\u00edas de extinci\u00f3n? \u00bfNo es la misma l\u00f3gica relativista la que justifica la compra de \u00f3rganos a los pobres con el fin de venderlos o de utilizarlos para experimentaci\u00f3n, o el descarte de ni\u00f1os porque no responden al deseo de sus padres?\u00bb.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>CUIDAR LA CASA COM\u00daN<\/strong><br>\nInmersos en este marasmo de r\u00e9ditos, hemos constatado que los elementos m\u00e1s fr\u00e1giles de la naturaleza estorban. Cuidar la casa com\u00fan implica comprender que el mundo no es exclusivo de cada hombre que lo habita y, ello, supone tambi\u00e9n la generosidad suficiente para restaurar nuestra capacidad de donaci\u00f3n. El rescate ecol\u00f3gico seguir\u00e1 pendiente si no admitimos la peque\u00f1ez humana y seguimos alz\u00e1ndonos sobre el mundo como sus propietarios divinos. \u00abEl papa Benedicto \u2013recuerda su sucesor al inicio de la Laudato Si\u2019\u2013 nos propuso reconocer que el ambiente natural est\u00e1 lleno de heridas producidas por nuestro comportamiento irresponsable. Tambi\u00e9n el ambiente social tiene sus heridas. Pero todas ellas se deben en el fondo al mismo mal, es decir, a la idea de que no existen verdades indiscutibles que gu\u00eden nuestras vidas, por lo cual la libertad humana no tiene l\u00edmites (\u2026). Con paternal preocupaci\u00f3n, nos invit\u00f3 a tomar conciencia de que la creaci\u00f3n se ve perjudicada \u2018donde nosotros mismos somos las \u00faltimas instancias, donde el conjunto es simplemente una propiedad nuestra y el consumo es s\u00f3lo para nosotros mismos. El derroche de la creaci\u00f3n comienza donde no reconocemos ya ninguna instancia por encima de nosotros, sino que s\u00f3lo nos vemos a nosotros mismos\u2019\u00bb.<br>\nVivir sin la conciencia de que no estamos solos, de que toda la realidad est\u00e1 vinculada, lleva a la devastaci\u00f3n ecol\u00f3gica. La primera batalla ambiental que debe ganarse es en contra de la soberbia y el ego\u00edsmo que terminan por convertir la comunidad humana en un mercado regido por criterios meramente comerciales. La valent\u00eda del Papa Francisco es cada vez m\u00e1s patente; este llamado para alzar las banderas de gratuidad, hospitalidad y justicia \u2013que nos abrir\u00e1n el paso a una existencia arm\u00f3nica\u2013 es un argumento m\u00e1s para enfrentar la arrogancia, esa que nos empuja a aplastar a la naturaleza y que nace del miedo: nuestro principal enemigo.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"69314\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer despu\u00e9s 0 La humanidad ha dominado al mundo sin saber utilizar su poder. 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Incapaces de entender por qu\u00e9 la naturaleza impone sus reglas con exagerada violencia, hemos construido un mundo aparte, tranquilo y pac\u00edfico, gobernado por la correcci\u00f3n pol\u00edtica y los eufemismos. Nos hemos hecho de un universo de hadas donde el sol brilla; pero, no quema; donde el caf\u00e9 no tiene cafe\u00edna y donde el az\u00facar no engorda. Afuera de este cosmos indoloro, la naturaleza amenaza con acabar con nosotros: sus bichos y bacterias, sus bestias iracundas, sus plantas venenosas, su caudal fuera de madre. \u00bfQu\u00e9 nos queda? El inquebrantable blindaje de la inteligencia. Gracias a la t\u00e9cnica, estamos convirtiendo al mundo en una revista perfecta, un desfile de fotos de rostros sin arrugas, donde el riesgo m\u00e1s peligroso es que una hoja nos corte la yema de un dedo. La vida nos aterra. \u00a0 SIN ESPACIO PARA EL MALESTAR Como los protagonistas de Un mundo feliz, de Aldous Huxley, nos aislamos de la naturaleza. 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Igual que en la f\u00e1bula de Huxley, hemos reservado peque\u00f1os e inofensivos trozos de la naturaleza en una suerte de museos virtuales. Las p\u00e1ginas de nuestra revista no estar\u00edan completas sin las esplendorosas fotos de gatitos y arroyuelos. Disponemos de la naturaleza a capricho; pero, como somos buenos, la guerra contra ella es velada y esquizofr\u00e9nica. Nuestra idea de naturaleza est\u00e1 construida desde esos registros de limpieza plastificada: nuestro bosque no provoca alergia porque huele a coche nuevo. Inyectamos al perro y le quitamos una gl\u00e1ndula para que no apeste la casa. Como la naturaleza nos da un asco profundo, la inundamos de \u00abOdorono\u00bb. 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Camuflaje de una crisis espiritual - Revista ISTMO<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/10\/30\/crisis-ecologica-camuflaje-de-una-crisis-espiritual\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Crisis ecol\u00f3gica. Camuflaje de una crisis espiritual\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Leer despu\u00e9s 0 La humanidad ha dominado al mundo sin saber utilizar su poder. La ra\u00edz del deterioro actual de la naturaleza es la soberbia humana, que se empe\u00f1a en concebirse superior. \u00a0 La relaci\u00f3n del hombre con la naturaleza (que ya no es vista como creaci\u00f3n) es de manipulaci\u00f3n y no llega a ser de escucha. Es una relaci\u00f3n de dominio. 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