{"id":69312,"date":"2015-10-30T22:25:57","date_gmt":"2015-10-30T22:25:57","guid":{"rendered":"http:\/\/istmo.mx\/?p=69312"},"modified":"2015-10-30T22:25:57","modified_gmt":"2015-10-30T22:25:57","slug":"cdmx-la-capital-del-pecado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/10\/30\/cdmx-la-capital-del-pecado\/","title":{"rendered":"#CDMX. La capital del pecado"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"69312\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p><\/p><strong>\u00a0<a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/IS340_Zagal_original.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-69369\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/IS340_Zagal_original.jpg?resize=800%2C159&#038;ssl=1\" alt=\"IS340_Zagal_original\" width=\"800\" height=\"159\" loading=\"lazy\"><\/a><\/strong>\u00abLos pecados capitales est\u00e1n en cada esquina, en todos los hogares, y siempre los toleramos. Los toleramos porque son algo com\u00fan, trivial\u00bb. Aunque usted no lo crea, estas provocadoras palabras no provienen de una enc\u00edclica ni de un santo\u2026 Las dice el asesino serial John Doe, antagonista de Se7en; cuyo modus operandi es volver el pecado contra el pecador. La palabra \u00abpecado\u00bb remite a Dios, pues el pecador se elige a s\u00ed mismo y olvida de su creador. Quiz\u00e1 por eso hoy, en nuestro mundo ego\u00edsta, lo trivializamos. Seamos realistas, cada vez menos personas practican el cristianismo y, al menos entre las elites culturales occidentales, se equipara al Dios de la Biblia con una fuerza mitol\u00f3gica que aparece en las monedas de EU.<br>\nSin embargo, no pretendo hablar del pecado desde la teolog\u00eda, sino desde su concepci\u00f3n de olvido del hombre por el hombre. Aunque los griegos de la \u00e9poca cl\u00e1sica no ten\u00edan el mismo sentido de la moralidad que la cultura judeocristiana, s\u00ed usaban el t\u00e9rmino hamart\u00eda (desmesura, arrogancia, exceso, hybris) que m\u00e1s tarde dar\u00eda pie a la noci\u00f3n cristiana de pecado.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>LO QUE OCURRE EN LAS VEGAS\u2026<\/strong><br>\n\u00bfDe verdad el pecado es com\u00fan y trivial? Responder que s\u00ed da miedo, porque entonces el mal es m\u00e1s poderoso y extenso de lo que solemos reconocer. Despu\u00e9s de todo, el hecho de que exista un lugar como Las Vegas, \u00abLa ciudad del pecado\u00bb, es una manera de hacernos sentir mejor, \u00bfno creen? Nos hace pensar que el pecado existe, pero que lo podemos controlar. Visitamos la playa o Nevada y creemos que lo que ah\u00ed sucede no repercute en el resto de nuestra vida. Encapsulamos el pecado, como quien pone en cuarentena el virus de una computadora.<br>\nYo no vine a sacudir el avispero. Esa fue la intenci\u00f3n de S\u00f3crates y Jesucristo, y les fue como en feria. Lo que quiero decir es que resulta ingenuo creer que el pecado lo tenemos domesticado y que podemos se\u00f1alar con el dedo d\u00f3nde flaquea nuestra moralidad y d\u00f3nde florecen nuestras virtudes.<br>\nEquivale a afirmar que los seres humanos pecamos en un lugar y un momento definidos. Ya despu\u00e9s, y fuera de estos lugares, seguimos nuestras vidas de perfecta rectitud moral. No en balde algunos conocidos m\u00edos se justifican mediante esta frase tan socorrida: \u00abLo que ocurre en Las Vegas, se queda en Las Vegas\u00bb. Pero, \u00bfa poco uno se quita tan f\u00e1cilmente el trajecito de pecador? \u00bfEso se puede?<br>\nEl pecado, tarde o temprano, se convierte en una estructura, en un estilo de vida colectivo, en una cultura. Pensemos, si no, en nuestra querida capital.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>LOS 120 D\u00cdAS DE TENOCHTITL\u00c1N<\/strong><br>\nLa ciudad de M\u00e9xico, con la mano en la cintura, podr\u00eda adjudicarse tambi\u00e9n el t\u00edtulo de \u00abLa ciudad del pecado\u00bb, despu\u00e9s de todo, Las Vegas tan s\u00f3lo monopoliza la lujuria y la avaricia. Pero el DF ha creado un campo de oportunidad m\u00e1s amplio para el resto de los desenfrenos humanos.<br>\nSeg\u00fan John Milton, Satan\u00e1s, por culpa de su b\u00edblico error, est\u00e1 cayendo eternamente a las profundidades del infierno. \u00bfEl pecado que lo provoc\u00f3? La soberbia.<br>\nAlgo parecido ocurri\u00f3 con el DF. La fundaci\u00f3n de Tenochtitl\u00e1n fue un primer pecado demasiado fat\u00eddico, un acto de entera soberbia. Podremos echarle la culpa a Huitzilopochtli y sus desconcertantes augurios, pero seamos honestos: s\u00f3lo a nosotros se nos ocurre construir una ciudad sobre un lago, pr\u00e1cticamente en arenas movedizas. Bien nos ense\u00f1\u00f3 Jesucristo que hab\u00eda que construir nuestras casas sobre piedra firme, para que la corriente del r\u00edo no nos arrastrara. Pero con cada \u00abcordonazo de san Francisco\u00bb el perif\u00e9rico se convierte en un tobog\u00e1n gigante; Tl\u00e1loc nos obliga a admitir que nos ceg\u00f3 la soberbia. Nunca podremos superar a la naturaleza. Los conquistadores espa\u00f1oles, encima de todo, reconstruyeron la ciudad en el mismo lugar. Como aderezo a esta soberbia fundacional, el regente Uruchurtu hace unas d\u00e9cadas decidi\u00f3 entubar los r\u00edos; s\u00f3lo Dios sabe por qu\u00e9. Pero las lluvias torrenciales siguen sintiendo nostalgia de inundar Churubusco, Mixcoac y Chalco. Y los automovilistas en el pecado llevamos la penitencia.<br>\nComo si esto fuera poco, los defe\u00f1os (me han dicho mis conocidos) somos insoportablemente soberbios frente a los provincianos. Ya de por s\u00ed la palabra \u00abprovinciano\u00bb la usamos inapropiadamente y con desprecio. Nos jactamos de tener cines, universidades, restaurantes, espect\u00e1culos, etc\u00e9tera. Pero, \u00bfqu\u00e9 se esconde tras esa soberbia? Un pecado llama a los otros; y en este caso la soberbia no es m\u00e1s que la m\u00e1scara de una profunda envidia. No s\u00f3lo porque \u00abprovincia\u00bb est\u00e1 mucho mejor ubicada que nuestro lago. Se trata de una envidia por la tranquilidad de sus vidas, por los altos \u00edndices de bienestar fuera de la mancha urbana, por esa alt\u00edsima esperanza de vida de quienes no respiran esmog d\u00eda y noche. Cada ma\u00f1ana, cuando salgo rumbo a la universidad para enfrentarme a un raudal de luces rojas que se mueven a paso de tortuga, siento envidia de mis colegas que no necesitan gastar tres horas al d\u00eda en autom\u00f3vil.<br>\nDante Alighieri, retomando la teolog\u00eda de Tom\u00e1s de Aquino, considera que la ira es el deseo de causar da\u00f1o a alguien bajo el pretexto de justa venganza. En el quinto c\u00edrculo del infierno, los iracundos est\u00e1n atrapados en las fangosas aguas del lago Estigia, condenados a darse golpes y mordiscos eternamente. Obviamente esto es un piropo frente al tr\u00e1fico de viernes de quincena, que despierta en nosotros a la bestia del Apocalipsis. La ira es la v\u00e1lvula de escape para el rencor hist\u00f3rico que nos guardamos en el coraz\u00f3n. No s\u00f3lo se trata de desquitarnos con los coches de placas de provincia, a los que claramente queremos hacer la vida de cuadritos; salvo los mexiquenses, que ya se defienden mucho mejor que nosotros. Pero es que detr\u00e1s de esa urbanizaci\u00f3n de la ira se esconde el sentimiento de que no nos merecemos este suplicio.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>NO HAY DIABLO CHIQUITO<\/strong><br>\nLa gente cree que la pereza es un pecado inofensivo. Acapulquito en la azotea, \u00bfqu\u00e9 mal le hace al mundo? Pero est\u00e1n muy equivocados. El pecado capital no es propiamente la pereza. Los te\u00f3logos medievales le llamaron m\u00e1s bien \u00abacedia\u00bb, que etimol\u00f3gicamente significa \u00abnegligencia\u00bb. Si saben qu\u00e9 es la evasi\u00f3n, ya entienden este pecado capital. Se trata de una profunda desesperaci\u00f3n que se expresa como un reiterado descuidado de las obligaciones propias.<br>\nEs cierto que los defe\u00f1os trabajamos durante jornadas largu\u00edsimas, comparables a la esclavitud. Pero tambi\u00e9n nos evadimos a la menor provocaci\u00f3n, y eso es lo m\u00e1s peligroso del asunto. Nada hay de malo en bajar el switch el domingo de 3 a 5 para ver el futbol; no es acedia, sino un merecido descanso para regresar el lunes a la oficina. La acedia es desesperanza, y por eso se nutre de droga que aturde la mente. Un partido de la selecci\u00f3n mexicana, as\u00ed sea amistoso contra la selecci\u00f3n suplente de Trinidad y Tobago, puede paralizar la ciudad como un infarto. Estamos tan cansados y aburridos, que necesitamos aferrarnos al menor pretexto.<br>\nY hablando de infartos, como acompa\u00f1ante predilecto de este pecado, la gula se manifiesta en cada salida del metro o parada del cami\u00f3n. Se trata de un perenne aroma a fritanga que envuelve la ciudad. Incluso en los sem\u00e1foros, las monjitas se han vuelto agentes del mal, que incentivan nuestro constante antojo de carbohidratos con sus galletitas. Todo sea por una ventana para escapar del infierno que hemos ido cimentando con varilla y concreto. La gula chilanga tiene un toque de evasi\u00f3n.<br>\nA estas alturas s\u00f3lo nos quedan los dos grandes pecados que han convertido a Las Vegas en la capital mundial del pecado. Quienquiera podr\u00e1 ir con toda paz a empaparse de perversiones una vez al a\u00f1o en el desierto de Nevada. Pero la verdad no les hace falta el viajecito, como para destramparse en lujuria y avaricia. Aqu\u00ed hay suficiente pretexto para condenar nuestras almas.<br>\nNo estaba pensando, por supuesto, en las incontables casas de masajes de Pedregal y Lomas de Chapultepec, que han venido a suplir los Table Dance. Tampoco era mi idea se\u00f1alar ese templo del consumo llamado Centro comercial Santa Fe, donde todos nosotros nos engolosinamos con el deseo de poseer y poseer.<br>\nLa lujuria y la avaricia son casi lo mismo: avidez de placer y riqueza. La ra\u00edz de lujuria es luxus, lujo. Pero el lujo nunca es instant\u00e1neo. Se acumula por generaciones y hasta tiene apellido. Se regionaliza y acapara zonas de la ciudad que se convierten en bastiones de la desigualdad institucional; fortalezas impenetrables donde no se conoce la pobreza y hasta se desprecia. Ya se ve que el pecado est\u00e1 en cada esquina y lo hemos vuelto un asunto trivial.<br>\n\u00a0<br>\n* Con la colaboraci\u00f3n de V\u00edctor G\u00f3mez Villanueva\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"69312\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer despu\u00e9s 0\u00a0\u00abLos pecados capitales est\u00e1n en cada esquina, en todos los hogares, y siempre los toleramos. Los toleramos porque son algo com\u00fan, trivial\u00bb. Aunque usted no lo crea, estas provocadoras palabras no provienen de una enc\u00edclica ni de un santo\u2026 Las dice el asesino serial John Doe, antagonista de Se7en; cuyo modus operandi es volver el pecado contra el pecador. La palabra \u00abpecado\u00bb remite a Dios, pues el pecador se elige a s\u00ed mismo y olvida de su creador. Quiz\u00e1 por eso hoy, en nuestro mundo ego\u00edsta, lo trivializamos. Seamos realistas, cada vez menos personas practican el cristianismo y, al menos entre las elites culturales occidentales, se equipara al Dios de la Biblia con una fuerza mitol\u00f3gica que aparece en las monedas de EU. Sin embargo, no pretendo hablar del pecado desde la teolog\u00eda, sino desde su concepci\u00f3n de olvido del hombre por el hombre. Aunque los griegos de la \u00e9poca cl\u00e1sica no ten\u00edan el mismo sentido de la moralidad que la cultura judeocristiana, s\u00ed usaban el t\u00e9rmino hamart\u00eda (desmesura, arrogancia, exceso, hybris) que m\u00e1s tarde dar\u00eda pie a la noci\u00f3n cristiana de pecado. \u00a0 LO QUE OCURRE EN LAS VEGAS\u2026 \u00bfDe verdad el pecado es com\u00fan y trivial? Responder que s\u00ed da miedo, porque entonces el mal es m\u00e1s poderoso y extenso de lo que solemos reconocer. Despu\u00e9s de todo, el hecho de que exista un lugar como Las Vegas, \u00abLa ciudad del pecado\u00bb, es una manera de hacernos sentir mejor, \u00bfno creen? Nos hace pensar que el pecado existe, pero que lo podemos controlar. Visitamos la playa o Nevada y creemos que lo que ah\u00ed sucede no repercute en el resto de nuestra vida. Encapsulamos el pecado, como quien pone en cuarentena el virus de una computadora. Yo no vine a sacudir el avispero. Esa fue la intenci\u00f3n de S\u00f3crates y Jesucristo, y les fue como en feria. Lo que quiero decir es que resulta ingenuo creer que el pecado lo tenemos domesticado y que podemos se\u00f1alar con el dedo d\u00f3nde flaquea nuestra moralidad y d\u00f3nde florecen nuestras virtudes. Equivale a afirmar que los seres humanos pecamos en un lugar y un momento definidos. Ya despu\u00e9s, y fuera de estos lugares, seguimos nuestras vidas de perfecta rectitud moral. No en balde algunos conocidos m\u00edos se justifican mediante esta frase tan socorrida: \u00abLo que ocurre en Las Vegas, se queda en Las Vegas\u00bb. Pero, \u00bfa poco uno se quita tan f\u00e1cilmente el trajecito de pecador? \u00bfEso se puede? El pecado, tarde o temprano, se convierte en una estructura, en un estilo de vida colectivo, en una cultura. Pensemos, si no, en nuestra querida capital. \u00a0 LOS 120 D\u00cdAS DE TENOCHTITL\u00c1N La ciudad de M\u00e9xico, con la mano en la cintura, podr\u00eda adjudicarse tambi\u00e9n el t\u00edtulo de \u00abLa ciudad del pecado\u00bb, despu\u00e9s de todo, Las Vegas tan s\u00f3lo monopoliza la lujuria y la avaricia. Pero el DF ha creado un campo de oportunidad m\u00e1s amplio para el resto de los desenfrenos humanos. Seg\u00fan John Milton, Satan\u00e1s, por culpa de su b\u00edblico error, est\u00e1 cayendo eternamente a las profundidades del infierno. \u00bfEl pecado que lo provoc\u00f3? La soberbia. Algo parecido ocurri\u00f3 con el DF. La fundaci\u00f3n de Tenochtitl\u00e1n fue un primer pecado demasiado fat\u00eddico, un acto de entera soberbia. Podremos echarle la culpa a Huitzilopochtli y sus desconcertantes augurios, pero seamos honestos: s\u00f3lo a nosotros se nos ocurre construir una ciudad sobre un lago, pr\u00e1cticamente en arenas movedizas. Bien nos ense\u00f1\u00f3 Jesucristo que hab\u00eda que construir nuestras casas sobre piedra firme, para que la corriente del r\u00edo no nos arrastrara. Pero con cada \u00abcordonazo de san Francisco\u00bb el perif\u00e9rico se convierte en un tobog\u00e1n gigante; Tl\u00e1loc nos obliga a admitir que nos ceg\u00f3 la soberbia. Nunca podremos superar a la naturaleza. Los conquistadores espa\u00f1oles, encima de todo, reconstruyeron la ciudad en el mismo lugar. Como aderezo a esta soberbia fundacional, el regente Uruchurtu hace unas d\u00e9cadas decidi\u00f3 entubar los r\u00edos; s\u00f3lo Dios sabe por qu\u00e9. Pero las lluvias torrenciales siguen sintiendo nostalgia de inundar Churubusco, Mixcoac y Chalco. Y los automovilistas en el pecado llevamos la penitencia. Como si esto fuera poco, los defe\u00f1os (me han dicho mis conocidos) somos insoportablemente soberbios frente a los provincianos. Ya de por s\u00ed la palabra \u00abprovinciano\u00bb la usamos inapropiadamente y con desprecio. Nos jactamos de tener cines, universidades, restaurantes, espect\u00e1culos, etc\u00e9tera. Pero, \u00bfqu\u00e9 se esconde tras esa soberbia? Un pecado llama a los otros; y en este caso la soberbia no es m\u00e1s que la m\u00e1scara de una profunda envidia. No s\u00f3lo porque \u00abprovincia\u00bb est\u00e1 mucho mejor ubicada que nuestro lago. 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La capital del pecado - Revista ISTMO<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/10\/30\/cdmx-la-capital-del-pecado\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"#CDMX. La capital del pecado\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Leer despu\u00e9s 0\u00a0\u00abLos pecados capitales est\u00e1n en cada esquina, en todos los hogares, y siempre los toleramos. Los toleramos porque son algo com\u00fan, trivial\u00bb. Aunque usted no lo crea, estas provocadoras palabras no provienen de una enc\u00edclica ni de un santo\u2026 Las dice el asesino serial John Doe, antagonista de Se7en; cuyo modus operandi es volver el pecado contra el pecador. 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Ya despu\u00e9s, y fuera de estos lugares, seguimos nuestras vidas de perfecta rectitud moral. No en balde algunos conocidos m\u00edos se justifican mediante esta frase tan socorrida: \u00abLo que ocurre en Las Vegas, se queda en Las Vegas\u00bb. Pero, \u00bfa poco uno se quita tan f\u00e1cilmente el trajecito de pecador? \u00bfEso se puede? El pecado, tarde o temprano, se convierte en una estructura, en un estilo de vida colectivo, en una cultura. Pensemos, si no, en nuestra querida capital. \u00a0 LOS 120 D\u00cdAS DE TENOCHTITL\u00c1N La ciudad de M\u00e9xico, con la mano en la cintura, podr\u00eda adjudicarse tambi\u00e9n el t\u00edtulo de \u00abLa ciudad del pecado\u00bb, despu\u00e9s de todo, Las Vegas tan s\u00f3lo monopoliza la lujuria y la avaricia. Pero el DF ha creado un campo de oportunidad m\u00e1s amplio para el resto de los desenfrenos humanos. 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Los conquistadores espa\u00f1oles, encima de todo, reconstruyeron la ciudad en el mismo lugar. Como aderezo a esta soberbia fundacional, el regente Uruchurtu hace unas d\u00e9cadas decidi\u00f3 entubar los r\u00edos; s\u00f3lo Dios sabe por qu\u00e9. Pero las lluvias torrenciales siguen sintiendo nostalgia de inundar Churubusco, Mixcoac y Chalco. Y los automovilistas en el pecado llevamos la penitencia. Como si esto fuera poco, los defe\u00f1os (me han dicho mis conocidos) somos insoportablemente soberbios frente a los provincianos. Ya de por s\u00ed la palabra \u00abprovinciano\u00bb la usamos inapropiadamente y con desprecio. Nos jactamos de tener cines, universidades, restaurantes, espect\u00e1culos, etc\u00e9tera. Pero, \u00bfqu\u00e9 se esconde tras esa soberbia? Un pecado llama a los otros; y en este caso la soberbia no es m\u00e1s que la m\u00e1scara de una profunda envidia. No s\u00f3lo porque \u00abprovincia\u00bb est\u00e1 mucho mejor ubicada que nuestro lago. 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Seamos realistas, cada vez menos personas practican el cristianismo y, al menos entre las elites culturales occidentales, se equipara al Dios de la Biblia con una fuerza mitol\u00f3gica que aparece en las monedas de EU. Sin embargo, no pretendo hablar del pecado desde la teolog\u00eda, sino desde su concepci\u00f3n de olvido del hombre por el hombre. Aunque los griegos de la \u00e9poca cl\u00e1sica no ten\u00edan el mismo sentido de la moralidad que la cultura judeocristiana, s\u00ed usaban el t\u00e9rmino hamart\u00eda (desmesura, arrogancia, exceso, hybris) que m\u00e1s tarde dar\u00eda pie a la noci\u00f3n cristiana de pecado. \u00a0 LO QUE OCURRE EN LAS VEGAS\u2026 \u00bfDe verdad el pecado es com\u00fan y trivial? Responder que s\u00ed da miedo, porque entonces el mal es m\u00e1s poderoso y extenso de lo que solemos reconocer. Despu\u00e9s de todo, el hecho de que exista un lugar como Las Vegas, \u00abLa ciudad del pecado\u00bb, es una manera de hacernos sentir mejor, \u00bfno creen? Nos hace pensar que el pecado existe, pero que lo podemos controlar. Visitamos la playa o Nevada y creemos que lo que ah\u00ed sucede no repercute en el resto de nuestra vida. Encapsulamos el pecado, como quien pone en cuarentena el virus de una computadora. Yo no vine a sacudir el avispero. Esa fue la intenci\u00f3n de S\u00f3crates y Jesucristo, y les fue como en feria. Lo que quiero decir es que resulta ingenuo creer que el pecado lo tenemos domesticado y que podemos se\u00f1alar con el dedo d\u00f3nde flaquea nuestra moralidad y d\u00f3nde florecen nuestras virtudes. Equivale a afirmar que los seres humanos pecamos en un lugar y un momento definidos. Ya despu\u00e9s, y fuera de estos lugares, seguimos nuestras vidas de perfecta rectitud moral. No en balde algunos conocidos m\u00edos se justifican mediante esta frase tan socorrida: \u00abLo que ocurre en Las Vegas, se queda en Las Vegas\u00bb. Pero, \u00bfa poco uno se quita tan f\u00e1cilmente el trajecito de pecador? \u00bfEso se puede? El pecado, tarde o temprano, se convierte en una estructura, en un estilo de vida colectivo, en una cultura. Pensemos, si no, en nuestra querida capital. \u00a0 LOS 120 D\u00cdAS DE TENOCHTITL\u00c1N La ciudad de M\u00e9xico, con la mano en la cintura, podr\u00eda adjudicarse tambi\u00e9n el t\u00edtulo de \u00abLa ciudad del pecado\u00bb, despu\u00e9s de todo, Las Vegas tan s\u00f3lo monopoliza la lujuria y la avaricia. Pero el DF ha creado un campo de oportunidad m\u00e1s amplio para el resto de los desenfrenos humanos. Seg\u00fan John Milton, Satan\u00e1s, por culpa de su b\u00edblico error, est\u00e1 cayendo eternamente a las profundidades del infierno. \u00bfEl pecado que lo provoc\u00f3? La soberbia. Algo parecido ocurri\u00f3 con el DF. La fundaci\u00f3n de Tenochtitl\u00e1n fue un primer pecado demasiado fat\u00eddico, un acto de entera soberbia. Podremos echarle la culpa a Huitzilopochtli y sus desconcertantes augurios, pero seamos honestos: s\u00f3lo a nosotros se nos ocurre construir una ciudad sobre un lago, pr\u00e1cticamente en arenas movedizas. Bien nos ense\u00f1\u00f3 Jesucristo que hab\u00eda que construir nuestras casas sobre piedra firme, para que la corriente del r\u00edo no nos arrastrara. Pero con cada \u00abcordonazo de san Francisco\u00bb el perif\u00e9rico se convierte en un tobog\u00e1n gigante; Tl\u00e1loc nos obliga a admitir que nos ceg\u00f3 la soberbia. Nunca podremos superar a la naturaleza. Los conquistadores espa\u00f1oles, encima de todo, reconstruyeron la ciudad en el mismo lugar. Como aderezo a esta soberbia fundacional, el regente Uruchurtu hace unas d\u00e9cadas decidi\u00f3 entubar los r\u00edos; s\u00f3lo Dios sabe por qu\u00e9. Pero las lluvias torrenciales siguen sintiendo nostalgia de inundar Churubusco, Mixcoac y Chalco. Y los automovilistas en el pecado llevamos la penitencia. Como si esto fuera poco, los defe\u00f1os (me han dicho mis conocidos) somos insoportablemente soberbios frente a los provincianos. Ya de por s\u00ed la palabra \u00abprovinciano\u00bb la usamos inapropiadamente y con desprecio. Nos jactamos de tener cines, universidades, restaurantes, espect\u00e1culos, etc\u00e9tera. Pero, \u00bfqu\u00e9 se esconde tras esa soberbia? Un pecado llama a los otros; y en este caso la soberbia no es m\u00e1s que la m\u00e1scara de una profunda envidia. No s\u00f3lo porque \u00abprovincia\u00bb est\u00e1 mucho mejor ubicada que nuestro lago. Se trata de una envidia por la tranquilidad de sus vidas, por los altos \u00edndices de bienestar fuera de la mancha urbana, por esa alt\u00edsima esperanza de vida de quienes no respiran esmog d\u00eda y noche. Cada ma\u00f1ana, cuando salgo rumbo a la universidad para enfrentarme a un raudal de luces rojas que se mueven a paso de tortuga, siento envidia de mis colegas que no necesitan gastar tres horas al d\u00eda en autom\u00f3vil. Dante Alighieri, retomando la teolog\u00eda de Tom\u00e1s de Aquino, considera que la ira es el deseo de causar da\u00f1o a alguien bajo el pretexto de justa venganza. En el quinto c\u00edrculo del infierno, los iracundos est\u00e1n atrapados en las fangosas aguas del lago Estigia, condenados a darse golpes y mordiscos eternamente. Obviamente esto es un piropo frente al tr\u00e1fico de viernes de quincena, que despierta en nosotros a la bestia del Apocalipsis. La ira es la v\u00e1lvula de escape para el rencor hist\u00f3rico que nos guardamos en el coraz\u00f3n. No s\u00f3lo se trata de desquitarnos con los coches de placas de provincia, a los que claramente queremos hacer la vida de cuadritos; salvo los mexiquenses, que ya se defienden mucho mejor que nosotros. Pero es que detr\u00e1s de esa urbanizaci\u00f3n de la ira se esconde el sentimiento de que no nos merecemos este suplicio. \u00a0 NO HAY DIABLO CHIQUITO La gente cree que la pereza es un pecado inofensivo. 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