{"id":69162,"date":"2015-09-02T17:52:59","date_gmt":"2015-09-02T17:52:59","guid":{"rendered":"http:\/\/istmo.mx\/?p=69162"},"modified":"2023-11-08T06:07:15","modified_gmt":"2023-11-08T11:07:15","slug":"antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\/","title":{"rendered":"Ant\u00eddotos contra la inhospitalidad, el mal contempor\u00e1neo de la empresa"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"69162\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p><\/p><span style=\"color: #0000ff\"><em><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/IS339_Carlosllano_5o_principal.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-69107 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/IS339_Carlosllano_5o_principal.jpg?resize=714%2C380&#038;ssl=1\" alt=\"IS339_Carlosllano_5o_principal\" width=\"714\" height=\"380\" loading=\"lazy\"><\/a><\/em><\/span><br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n<span style=\"color: #0000ff\"><em>La empresa moderna se ha vuelto inh\u00f3spita y un tanto hostil pues ha olvidado su verdadero eje: la persona. En julio de 1990, el doctor Llano dict\u00f3 el presente discurso en la ceremonia de graduaci\u00f3n del Programa M\u00e1ster en Direcci\u00f3n de Empresas de la generaci\u00f3n 1988-1990, en \u00e9l destac\u00f3 que la empresa, y por ende las personas que la forman, tienen una misi\u00f3n: ayudar a los dem\u00e1s, servirlos y darles lo que les corresponde.<\/em><\/span><br>\n\u00a0<br>\nMi maestro Eduardo Nicol, profesor hu\u00e9sped de la Universidad Panamericana, recientemente fallecido (6 de mayo de 1990), nos confes\u00f3 que cuando terminaba de escribir una obra, surg\u00eda en \u00e9l un importuno deseo de volverla a escribir, mejor\u00e1ndola; e incluso lleg\u00f3 a hacerlo con su libro m\u00e1s importante, redact\u00e1ndolo, literalmente, otra vez.<br>\nCon motivo de su muerte, pens\u00e9 que ser\u00eda triste en ese momento crucial de nuestra existencia, tener el af\u00e1n de volver a vivir, no la vida que se vivi\u00f3, sino otra distinta. Pues bien: hoy, cuando los protagonistas de este acto reciben su t\u00edtulo de \u00abM\u00e1ster en Direcci\u00f3n de Empresas\u00bb, a m\u00ed me invade una sensaci\u00f3n an\u00e1loga a la del profesor Nicol, aunque menos dram\u00e1tica. Aparece en m\u00ed el importuno deseo de volver a hacer la tarea, pero mejor. Sentimos que se vayan, dej\u00e1ndoles tan poco. En medio de nuestra ineptitud y torpeza hemos querido escribir, en ese profundo libro de sus personas, palabras importantes y decisivas, que quedaran impresas como huellas indelebles; y ustedes no s\u00f3lo las recibieron con la atenta docilidad de una p\u00e1gina en blanco, sino que las incorporaron y absorbieron en su vida personal.<br>\nQuisi\u00e9ramos hacerlo otra vez, de nuevo, pero mejor hecho, con mayor profundidad, con m\u00e1s eficacia. Por fortuna para ustedes, no lo podemos hacer, y nuestros irrefrenables deseos quedar\u00e1n sin cumplimiento. Pero a\u00fan me queda un reducto, una reserva. Aunque decimos que el buen profesor del IPADE es quien transmite los valores, no tanto por su menci\u00f3n en la c\u00e1tedra, cuanto por el reflejo de su propia vida, me atrevo a infringir las reglas del buen profesor, porque no lo soy, y desarrollar ahora, aprovechando este momento, una \u00faltima, aunque breve, lecci\u00f3n. Quisiera decirles otra vez algo que ya saben pero que quiz\u00e1, por ser las \u00faltimas palabras que escuchen cuando ya est\u00e1n a punto de dejar de ser nuestros alumnos, tengan ahora mayor incidencia.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>AYUDAR, SERVIR Y DAR<\/strong><br>\nEl t\u00edtulo que hoy reciben implica una importante carga de responsabilidades. Aunque todas las etapas de la vida son aptas para la entrega generosa, la que marca su inicio con este acto lo es de una manera especial. Si quisiera hacer un resumen de este compromiso; lo dir\u00eda en tres breves frases: ayudar a los dem\u00e1s, servir a los dem\u00e1s y darles lo que les corresponde.<br>\nParecer\u00eda que, terminados sus estudios de posgrado, cuentan con un t\u00edtulo que es valioso utensilio para la consecuci\u00f3n del provecho propio. Pero no es as\u00ed: no recibir\u00edan este documento con manos nobles si no lo convirtieran en una inapreciable oportunidad para ayudar a los otros. Y yo no cumplir\u00eda con mi deber si no les advirtiese que tal disposici\u00f3n, ahora que pueden ser instrumentos de ayuda, resultar\u00e1, parad\u00f3jicamente, m\u00e1s dif\u00edcil que antes, cuando no pod\u00edan proporcionarla.<br>\nA partir de ahora aparecer\u00e1 con m\u00e1s insistencia la misma tentaci\u00f3n ya conocida de ustedes: \u00abSi no tengo tiempo para hacer mi trabajo, \u00bfc\u00f3mo voy a hacer el de los otros?\u00bb. El ego\u00edsta de su tiempo y dinero nunca piensa tener lo suficiente para prestar ayuda a los dem\u00e1s. Muchas personas que culpan a los ricos por no repartir su dinero no reparan en que, en el fondo, ellos mismos tambi\u00e9n forman parte del grupo que podr\u00edamos llamar \u00abcapitalistas de su tiempo\u00bb. Si fueran millonarios, har\u00edan lo mismo con su dinero. El capital del tiempo, las 24 horas de cada d\u00eda, es igual para todos. Podemos demostrar con nuestra ayuda franca, seamos ricos o pobres, el nivel de nuestra generosidad.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>CON AMOR, LOS PROBLEMAS NO PESAN<\/strong><br>\nEl problema no consiste en tener mucho o en tener poco. El problema es de amor. Repito una historia tal como la o\u00ed: una joven china llevaba, de acuerdo con las costumbres de su pa\u00eds, una criatura en la espalda: ojos rasgados, sonrisa enigm\u00e1tica, actitud paciente\u2026 Alguien le pregunt\u00f3: \u00abMuchacha, \u00bfpesa mucho?\u00bb, y ella respondi\u00f3 \u00abNo, es mi hermano\u00bb. Porque lo quer\u00eda, el hermano a la espalda no le pesaba. Por cari\u00f1o a su esposa, un hombre prescinde con alegr\u00eda de sus gustos personales; por amor, una madre pasa noches ininterrumpidas al lado de la cama del hijo enfermo; y no de mala gana, sino, con palabras de Pablo de Tarso, \u00absobreabundando de gozo en todas sus tribulaciones\u00bb (2 Co. 7:4).<br>\nParece que este suceso, casi rom\u00e1ntico, no guarda relaci\u00f3n con el mundo serio de las organizaciones mercantiles en donde a partir de ahora pasar\u00e1n quiz\u00e1 la mayor parte del resto de su vida. Y ello es precisamente lo que quiero se\u00f1alar: que no hay ninguna relaci\u00f3n, cuando deber\u00eda haberla.<br>\nLa empresa moderna se encuentra regida por dos instancias que la monopolizan: el racionalismo y el economicismo. Por el racionalismo, toda la realidad vital se ve como susceptible de regularse y planearse. Por el economicismo, todas las cosas que nos rodean se ven como objetos de compra y de venta, como materia de negociaci\u00f3n. Para ese mundo serio de la empresa lo que no es regulable racionalmente o negociable mercantilmente resulta l\u00fadico o l\u00edrico, jocoso o sentimental. Se ha expulsado de ella lo que certeramente Edmund Husserl llam\u00f3 el lebenswelt y que Jos\u00e9 Gaos tradujo como \u00abel mundo de la vida corriente\u00bb, ese mundo de las relaciones fiduciales, de los nexos de amistad, de la proximidad del cari\u00f1o, es decir, las verdaderas relaciones entre las personas.<br>\nAl haber expulsado de su \u00e1mbito las genuinas y profundas vinculaciones que nos unen entre nosotros, la empresa se ha hecho tal vez no hostil, pero s\u00ed inh\u00f3spita. Si la hospitalidad es esa cualidad por la que los extra\u00f1os son tratados como propios, lo inh\u00f3spito es el ambiente en el que los que son propios se tratan como extra\u00f1os. Y lo extra\u00f1o es siempre m\u00e1s pesado, mucho m\u00e1s pesado que lo propio, como acert\u00f3 a decirnos esa joven china de la an\u00e9cdota.<br>\nAgust\u00edn de Hipona comenta que \u00abtodo lo que puede haber de pesado [\u2026] se torna leve por el amor. Ved c\u00f3mo trabajan los que aman: no sienten lo que padecen, redoblando sus esfuerzos al ritmo de las dificultades. Ubi amatur, aut non laboratur, aut et labor amatur\u00bb. Donde hay amor, o no existe pena, o se ama la pena misma.<br>\n\u00bfC\u00f3mo podremos llevar las cargas los unos de los otros? En primer lugar, no siendo nosotros mismos onerosos para nadie. No ser\u00eda l\u00f3gico que pretendi\u00e9ramos, por un lado, facilitar la vida de los dem\u00e1s, prestarles una ayuda que acaso no nos pidieron, y, por otro, sobrecargarlos con actitudes poco adecuadas, quiz\u00e1 irresponsables, que representan para ellos un verdadero fardo. La lucha por vencer los defectos que hacen menos grata o desabrida la convivencia; disfrazar con una sonrisa el cansancio o un malestar pasajero; contentarse con poco; no dar trabajo a los dem\u00e1s; evitar que tengan que tratarnos con cuidados especiales o medir las palabras para hablar con nosotros del asunto m\u00e1s insignificante\u2026 todos esos detalles ser\u00e1n medios extraordinariamente \u00fatiles para que llevemos las cargas ajenas, comenzando por no representar una carga para los que nos rodean.<br>\n\u00a0<br>\n<a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/IS339_Carlosllano_5o_imagen01.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-69106 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/IS339_Carlosllano_5o_imagen01.jpg?resize=550%2C319&#038;ssl=1\" alt=\"IS339_Carlosllano_5o_imagen01\" width=\"550\" height=\"319\" loading=\"lazy\"><\/a><br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n<strong>AMOR Y SERVICIO <em>VS.<\/em> ESCLAVITUD Y LIBERTAD<\/strong><br>\nEsta ayuda ha de redefinir en nosotros, que muy posiblemente trabajaremos el resto de nuestra vida en tareas directivas de las organizaciones, la dimensi\u00f3n de servicio.<br>\nEn el ambiente en el que vivimos flota una especie de aversi\u00f3n a esta palabra: servicio. En todos los aspectos de la vida familiar, social y profesional, parece que las personas reh\u00fayen el prestar servicios o para decirlo en una forma expresiva se resisten a entrar por la \u00abpuerta de servicio\u00bb: se sienten venidas a menos, quieren entrar siempre por la puerta principal.<br>\nLos hombres del siglo XX dejaron el esp\u00edritu de servicio relegado a un plano que parece pertenecer a edades hist\u00f3ricas menos \u00abdemocr\u00e1ticas\u00bb. Es nota caracter\u00edstica de nuestra \u00e9poca, en efecto, una marcada altivez que desprecia este esp\u00edritu indispensable. Algunas profesiones consideradas de servicio puro: enfermeras, empleadas dom\u00e9sticas, asistentes sociales se est\u00e1n desvalorizando. La propia funci\u00f3n de madre en la medida en que amorosamente sirve y se sacrifica por la familia est\u00e1 perdiendo categor\u00eda: se halla a la baja en la \u00abbolsa de los valores humanos\u00bb.<br>\nEl hombre de nuestro tiempo evita asumir una actitud de servicio porque teme rebajarse. Est\u00e1 con eso divinizando una concepci\u00f3n aut\u00f3noma y egoc\u00e9ntrica. Confunde esp\u00edritu de servicio con esclavitud. No percibe que, cuanto m\u00e1s sirve, m\u00e1s se\u00f1or se vuelve. Todo hombre est\u00e1 destinado a ser se\u00f1or y servidor al mismo tiempo. Es se\u00f1or porque es hijo de Dios. Es servidor porque es propio de la cualidad se\u00f1orial: saber servir. Las grandes figuras humanas fueron siempre grandes servidores, porque con su existencia estuvieron siempre al servicio de la gran misi\u00f3n que les correspondi\u00f3 realizar.<br>\nAmor y servicio, esclavitud y libertad parecen conceptos antit\u00e9ticos y, sin embargo, son complementarios, seg\u00fan aquel bell\u00edsimo epigrama del fil\u00f3sofo Ram\u00f3n Llull: \u00abDime, loco, \u00bfqu\u00e9 es el amor? Y el loco respondi\u00f3: amor es aquello que hace esclavos a los que son libres y libres a los esclavos. Y no se sabe en qu\u00e9 consiste esencialmente el amor, si en esa esclavitud o en esa libertad\u00bb.<br>\nEste amor transformado en servicio tiende a traducirse en mil peque\u00f1os detalles de la vida cotidiana: en la diligencia para colaborar con el trabajo de los dem\u00e1s, en la buena disposici\u00f3n de asumir las tareas m\u00e1s pesadas, que frecuentemente son las m\u00e1s necesarias; en la elecci\u00f3n del peor lugar en las reuniones; en la presteza para ejecutar las peque\u00f1as tareas de orden, de cuidado; en la prontitud para anticiparse a atender el tel\u00e9fono; en la buena voluntad para suplir la ausencia de la persona que habitualmente cuida determinada funci\u00f3n; en la aceptaci\u00f3n de un trabajo \u00abextra\u00bb que contraria nuestros planes; en el cambio en la programaci\u00f3n de nuestro d\u00eda para beneficiar a los dem\u00e1s; en prestarnos a ir en autob\u00fas para que los otros puedan utilizar el autom\u00f3vil; en la renuncia de un fin de semana para que los dem\u00e1s puedan descansar mejor.<br>\nLa regla para ayudarnos a vivir este esp\u00edritu de servicio es tan simple como eficaz: todas las cosas que queramos que los hombres hagan con nosotros, hag\u00e1moslas nosotros con ellos (Cfr. Mt. 7:12). La experiencia de lo que nos agrada o nos mortifica, de lo que nos beneficia o nos perjudica, es un buen criterio para determinar aquello que debemos hacer o evitar en el trato con los dem\u00e1s. Todos nosotros sabemos muy bien lo que nos impulsa, estimula y consuela: el aliento en los fracasos, la comprensi\u00f3n en los errores, el apoyo en los defectos, la cordialidad en el trabajo, el bienestar en el hogar, la amabilidad en la exigencia, la lealtad en la cr\u00edtica, el cari\u00f1o en la enfermedad, el incentivo en la depresi\u00f3n, la oraci\u00f3n en el desamparo\u2026 Pues bien, son precisamente todas esas connotaciones cualitativas las que deben acompa\u00f1ar nuestra relaci\u00f3n con los dem\u00e1s, si en verdad queremos vivir el esp\u00edritu de servicio.<br>\nPero adem\u00e1s de una regla, el esp\u00edritu de servicio posee una actitud simpl\u00edsima, que llamaremos sonrisa.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>CAMBIAR QUEJUMBRES POR SONRISAS<\/strong><br>\nLos orientales tienen un refr\u00e1n sabio y pr\u00e1ctico, como todos los refranes orientales: \u00abQuien no sepa sonre\u00edr, que no abra una tienda\u00bb. Nosotros podr\u00edamos agregar: quien no sepa sonre\u00edr, que no funde una familia, que no pretenda ser amado, que no aspire a cargos directivos en una organizaci\u00f3n.<br>\nUna sonrisa puede ser m\u00e1s elegante que un largo discurso; una sonrisa es capaz de representar la clara se\u00f1al de un perd\u00f3n que no se sabe expresar con palabras; una sonrisa que acompa\u00f1e un favor prestado es como si se dijera: \u00abNo fue nada, para eso estamos\u00bb; una sonrisa puede ser especialmente una forma delicada de esconder las penas o un medio heroico de no dejar aparecer un dolor profundo.<br>\nHemos de cultivar el arte de ser amables, rechazando cualquier forma de altivez que nos vuelva distantes, quiz\u00e1 fr\u00edos. La sonrisa cumple el oficio de aproximaci\u00f3n, de amabilidad calurosa, como si se estuvieran abriendo las puertas del alma de par en par, como si se estuviera murmurando: \u00abPuedes entrar, est\u00e1s en tu casa, ponte c\u00f3modo\u2026\u00bb, aunque a veces el propio coraz\u00f3n esconda el dolor m\u00e1s \u00edntimo. La sonrisa es el mejor ant\u00eddoto de la inhospitalidad, el mal contempor\u00e1neo, como dije, de la empresa.<br>\nEn su biograf\u00eda sobre Benjamin Disraeli, Andr\u00e9 Maurois describe las dificultades con las que el primer ministro ingl\u00e9s luch\u00f3 para traspasar los primeros pelda\u00f1os de su carrera pol\u00edtica y la ayuda insustituible que le prest\u00f3 en esa lucha su esposa, quien lo amaba profundamente.<br>\nDespu\u00e9s de muchos esfuerzos, consigui\u00f3 un asiento en la C\u00e1mara de los Comunes. Llegado el gran d\u00eda de pronunciar su primer discurso en el Parlamento, la esposa lo acompa\u00f1\u00f3 en el carruaje hasta la entrada. Disraeli baj\u00f3 y se despidi\u00f3 cari\u00f1osamente a trav\u00e9s de la ventana. Cuando cerr\u00f3 la puerta, su esposa sonre\u00eda, pero no dijo una sola palabra; sonre\u00eda, sonre\u00eda\u2026 En cuanto el marido se alej\u00f3, cay\u00f3 desmayada en el asiento: la puerta, al cerrarse, le hab\u00eda apresado la mano y aplastado los dedos. En vez de gritar, consigui\u00f3 sonre\u00edr. Escondi\u00f3 as\u00ed un dolor insoportable; sab\u00eda que el marido no habr\u00eda estado en condiciones psicol\u00f3gicas de pronunciar su discurso si hubiera visto su mano en aquellas circunstancias. Una sonrisa sangrienta, una sonrisa heroica.<br>\nProbablemente la vida no nos exigir\u00e1 tanto, pero podremos ir creando una especie de esquema psicol\u00f3gico que sustituya poco a poco nuestras quejumbres habituales por nuestras sonrisas permanentes.<br>\nEl correr de los a\u00f1os, las decepciones del pasado, las preocupaciones por el futuro, el cansancio y las enfermedades posiblemente tender\u00e1n a robarnos esa capacidad de dar un poco de nuestra alma en forma de sonrisa. Pero, aunque nos cueste, no dejemos que nos arrebaten ese don. Entonces la sonrisa acaso se convertir\u00e1, sin duda en el mejor de los sacrificios, en el esfuerzo por tornar m\u00e1s grata la vida de los dem\u00e1s.<br>\n\u00a0<br>\n<a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/IS339_Carlosllano_5o_imagen02.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-69105\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/IS339_Carlosllano_5o_imagen02.jpg?resize=400%2C426&#038;ssl=1\" alt=\"IS339_Carlosllano_5o_imagen02\" width=\"400\" height=\"426\" loading=\"lazy\"><\/a><br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n<strong>LA JUSTICIA COMO BASE<\/strong><br>\nAyudar a los dem\u00e1s, servir a los dem\u00e1s, y, finalmente, darles lo que les corresponda. El amor, para que sea ordenado, tiene que fundamentarse en la justicia. La justicia es el cimiento.<br>\nLa justicia, seg\u00fan la defin\u00eda Ulpiano, el jurista romano, es \u00abla constante y perpetua aspiraci\u00f3n de dar a cada uno lo que le corresponde\u00bb. Este deber no se limita a la justicia legal o conmutativa, determinada por la ley positiva de cada pa\u00eds. Hay un modo de proceder que no se detiene en las prescripciones de un c\u00f3digo concreto, sino que se abre a un c\u00f3digo superior escrito en el coraz\u00f3n humano, que nos lleva a vivir una equidad m\u00e1s amplia, una justicia social que perfecciona, corrige y ampl\u00eda la mera justicia legal. Y esta justicia social nos dice que cualquier bien, cualquier propiedad personal tiene una funci\u00f3n social \u2013una hipoteca social, dijo Juan Pablo II hace a\u00f1os en Puebla\u2013, porque, en \u00faltima instancia, la finalidad de la justicia no atiende al bien particular, sino al bien com\u00fan de toda la sociedad, en t\u00e9rminos nacionales e internacionales.<br>\nTodo esto quiere decir que no podr\u00edamos erigir nuestra ayuda y servicio individual sobre una estructura legal injusta. Todos los cristianos deber\u00edamos preocuparnos por la recta constituci\u00f3n de ese orden social. No podemos quedarnos tranquilos frente a un sistema social injusto, ante un aparato estatal que, por decirlo de alguna manera, estuviera creando inv\u00e1lidos en serie, alegando que nosotros, los particulares, vendr\u00edamos despu\u00e9s, con nuestras obras de misericordia, a proporcionarles caritativamente las muletas necesarias. Parecer\u00eda ingenuo concluir que es indispensable y urgente cambiar las m\u00e1quinas mutiladoras antes que perfeccionar las t\u00e9cnicas ortop\u00e9dicas, pero, en ocasiones, determinadas mentalidades dan la impresi\u00f3n de que no entienden que la caridad sin justicia tiene tambi\u00e9n mucho de ingenuo, por no decir de macabro.<br>\nHay personas que parecen dedicarse a \u00abcultivar sus pobres\u00bb. Experimentan la sensaci\u00f3n sentimentaloide de ser \u00abmisericordiosos\u00bb y, quiz\u00e1s, en el fondo est\u00e9n tratando de anestesiar a su conciencia que les acusa de vivir en medio de un lujo excesivo o de no tener ninguna medida razonable, ya no digamos cristiana, en la satisfacci\u00f3n de sus refinados, abundantes e inestables caprichos.<br>\nLa responsabilidad de la justicia social es de todos, y por tanto, por un imperativo de coherencia, tambi\u00e9n de nosotros que queremos ser hombres de una pieza, en el sentido cabal de la palabra; hombre y mujer, que no somos ni nos sentimos ciudadanos de segunda clase, que no podremos nunca escondernos en el anonimato o diluir nuestras responsabilidades en el conjunto, sino que debemos someternos a una sincera autocr\u00edtica, utilizando como refuerzo de nuestros criterios de evaluaci\u00f3n un modelo de hombre coherente con esta apertura de s\u00ed mismo a los dem\u00e1s.<br>\nObservamos un contraste radical entre el esp\u00edritu de hero\u00edsmo cristiano en la esfera particular o privada, y la ausencia de ciudadanos que proyecten ese esp\u00edritu en la vida p\u00fablica. No existe nada tan conmovedor como el ejercicio de la caridad cristiana en los siglos XIX y XX, en los hospitales, escuelas, en tierras misioneras, y nada tan desalentador como la ineficacia de los principios cristianos en grandes parcelas de la vida p\u00fablica de diversas naciones. Lamentable constataci\u00f3n que pone de manifiesto c\u00f3mo es urgente y necesaria la tarea de reformar las estructuras de acuerdo con los moldes de una genuina justicia social. Por eso \u00abel letargo del esp\u00edritu, la anemia de la voluntad y la frialdad de los corazones\u00bb en relaci\u00f3n a esa inmensa tarea, nunca dejar\u00e1 de sernos gravemente imputable a todos los que, con mayor o menor incidencia, somos autores de ese estado de cosas; a todos los que, por razones de nuestra preparaci\u00f3n acad\u00e9mica, tenemos la misi\u00f3n de arreglarlo y de darle un cauce humano.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>\u00abLOS ENEMIGOS TAMBI\u00c9N TIENEN VOZ HUMANA\u00bb <\/strong><br>\nNo podemos olvidar que hay algo inalienable que nos corresponde dar a los dem\u00e1s con un t\u00edtulo fundamental y b\u00e1sico, que constituye la expresi\u00f3n cimera de la justicia: el respeto a su condici\u00f3n de personas. Nosotros, que trabajaremos muy posiblemente en formas asociadas de actividad, que constituiremos tarde o temprano el punto neur\u00e1lgico de alguna organizaci\u00f3n, tendremos la proclividad de considerar a los hombres de muchas maneras: listos o tontos, trabajadores o perezosos, leales o hip\u00f3critas, superiores o subalternos. Pero siempre ser\u00e1n para nosotros, en cualquier circunstancia, en cualquier condici\u00f3n, personas dotadas de una dignidad individual insustituible, meritorias de nuestro respeto y consideraci\u00f3n, destinatarias a su vez de nuestras mejores cualidades; valdr\u00e1 para nosotros indeleblemente el segundo imperativo de Immanuel Kant: comp\u00f3rtate de tal manera que los dem\u00e1s hombres, y t\u00fa mismo, nunca sean considerados como medio sino s\u00f3lo como fin.<br>\nEn su obra Peque\u00f1a cr\u00f3nica de grandes d\u00edas, Octavio Paz recoge un episodio de su vida que alude de manera primaria a lo que estamos diciendo: \u00abEn una ocasi\u00f3n visit\u00e9 con un peque\u00f1o grupo la Ciudad Universitaria de Madrid, que era parte del frente de guerra. Guiados por un oficial recorrimos aquellos edificios y salones que hab\u00edan sido aulas y bibliotecas, transformadas en trincheras y puestos militares. Al llegar a un amplio recinto, cubierto de sacos de arena, el oficial nos pidi\u00f3 con un gesto, que guard\u00e1semos silencio. O\u00edmos del otro lado del muro, claras y distintas, voces y risas. Pregunt\u00e9 en voz baja: \u00bfqui\u00e9nes son? Son los otros, me dijo el oficial. Sus palabras me causaron estupor y, despu\u00e9s, una pena inmensa. Hab\u00eda descubierto de pronto y para siempre que los enemigos tambi\u00e9n tienen voz humana\u00bb.<br>\nEl t\u00edtulo que hoy, por conducto m\u00edo, les entrega el IPADE querr\u00eda ser \u2013no lo es, pero querr\u00eda serlo\u2013 la garant\u00eda de que estamos ante hombres y mujeres que, en los m\u00e1s diversos avatares de la existencia, en los m\u00e1s diversos cap\u00edtulos de su vida, sabr\u00e1n ver en los dem\u00e1s \u2013sean listos o tontos, trabajadores o perezosos, altos o bajos, amigos o enemigos\u2013 en cada uno, por encima de todo, a una persona humana con toda la fuerza de esa expresi\u00f3n.\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"69162\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer despu\u00e9s 0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 La empresa moderna se ha vuelto inh\u00f3spita y un tanto hostil pues ha olvidado su verdadero eje: la persona. En julio de 1990, el doctor Llano dict\u00f3 el presente discurso en la ceremonia de graduaci\u00f3n del Programa M\u00e1ster en Direcci\u00f3n de Empresas de la generaci\u00f3n 1988-1990, en \u00e9l destac\u00f3 que la empresa, y por ende las personas que la forman, tienen una misi\u00f3n: ayudar a los dem\u00e1s, servirlos y darles lo que les corresponde. \u00a0 Mi maestro Eduardo Nicol, profesor hu\u00e9sped de la Universidad Panamericana, recientemente fallecido (6 de mayo de 1990), nos confes\u00f3 que cuando terminaba de escribir una obra, surg\u00eda en \u00e9l un importuno deseo de volverla a escribir, mejor\u00e1ndola; e incluso lleg\u00f3 a hacerlo con su libro m\u00e1s importante, redact\u00e1ndolo, literalmente, otra vez. Con motivo de su muerte, pens\u00e9 que ser\u00eda triste en ese momento crucial de nuestra existencia, tener el af\u00e1n de volver a vivir, no la vida que se vivi\u00f3, sino otra distinta. Pues bien: hoy, cuando los protagonistas de este acto reciben su t\u00edtulo de \u00abM\u00e1ster en Direcci\u00f3n de Empresas\u00bb, a m\u00ed me invade una sensaci\u00f3n an\u00e1loga a la del profesor Nicol, aunque menos dram\u00e1tica. Aparece en m\u00ed el importuno deseo de volver a hacer la tarea, pero mejor. Sentimos que se vayan, dej\u00e1ndoles tan poco. En medio de nuestra ineptitud y torpeza hemos querido escribir, en ese profundo libro de sus personas, palabras importantes y decisivas, que quedaran impresas como huellas indelebles; y ustedes no s\u00f3lo las recibieron con la atenta docilidad de una p\u00e1gina en blanco, sino que las incorporaron y absorbieron en su vida personal. Quisi\u00e9ramos hacerlo otra vez, de nuevo, pero mejor hecho, con mayor profundidad, con m\u00e1s eficacia. Por fortuna para ustedes, no lo podemos hacer, y nuestros irrefrenables deseos quedar\u00e1n sin cumplimiento. Pero a\u00fan me queda un reducto, una reserva. Aunque decimos que el buen profesor del IPADE es quien transmite los valores, no tanto por su menci\u00f3n en la c\u00e1tedra, cuanto por el reflejo de su propia vida, me atrevo a infringir las reglas del buen profesor, porque no lo soy, y desarrollar ahora, aprovechando este momento, una \u00faltima, aunque breve, lecci\u00f3n. Quisiera decirles otra vez algo que ya saben pero que quiz\u00e1, por ser las \u00faltimas palabras que escuchen cuando ya est\u00e1n a punto de dejar de ser nuestros alumnos, tengan ahora mayor incidencia. \u00a0 AYUDAR, SERVIR Y DAR El t\u00edtulo que hoy reciben implica una importante carga de responsabilidades. Aunque todas las etapas de la vida son aptas para la entrega generosa, la que marca su inicio con este acto lo es de una manera especial. Si quisiera hacer un resumen de este compromiso; lo dir\u00eda en tres breves frases: ayudar a los dem\u00e1s, servir a los dem\u00e1s y darles lo que les corresponde. Parecer\u00eda que, terminados sus estudios de posgrado, cuentan con un t\u00edtulo que es valioso utensilio para la consecuci\u00f3n del provecho propio. Pero no es as\u00ed: no recibir\u00edan este documento con manos nobles si no lo convirtieran en una inapreciable oportunidad para ayudar a los otros. Y yo no cumplir\u00eda con mi deber si no les advirtiese que tal disposici\u00f3n, ahora que pueden ser instrumentos de ayuda, resultar\u00e1, parad\u00f3jicamente, m\u00e1s dif\u00edcil que antes, cuando no pod\u00edan proporcionarla. A partir de ahora aparecer\u00e1 con m\u00e1s insistencia la misma tentaci\u00f3n ya conocida de ustedes: \u00abSi no tengo tiempo para hacer mi trabajo, \u00bfc\u00f3mo voy a hacer el de los otros?\u00bb. El ego\u00edsta de su tiempo y dinero nunca piensa tener lo suficiente para prestar ayuda a los dem\u00e1s. Muchas personas que culpan a los ricos por no repartir su dinero no reparan en que, en el fondo, ellos mismos tambi\u00e9n forman parte del grupo que podr\u00edamos llamar \u00abcapitalistas de su tiempo\u00bb. Si fueran millonarios, har\u00edan lo mismo con su dinero. El capital del tiempo, las 24 horas de cada d\u00eda, es igual para todos. Podemos demostrar con nuestra ayuda franca, seamos ricos o pobres, el nivel de nuestra generosidad. \u00a0 CON AMOR, LOS PROBLEMAS NO PESAN El problema no consiste en tener mucho o en tener poco. El problema es de amor. Repito una historia tal como la o\u00ed: una joven china llevaba, de acuerdo con las costumbres de su pa\u00eds, una criatura en la espalda: ojos rasgados, sonrisa enigm\u00e1tica, actitud paciente\u2026 Alguien le pregunt\u00f3: \u00abMuchacha, \u00bfpesa mucho?\u00bb, y ella respondi\u00f3 \u00abNo, es mi hermano\u00bb. Porque lo quer\u00eda, el hermano a la espalda no le pesaba. Por cari\u00f1o a su esposa, un hombre prescinde con alegr\u00eda de sus gustos personales; por amor, una madre pasa noches ininterrumpidas al lado de la cama del hijo enfermo; y no de mala gana, sino, con palabras de Pablo de Tarso, \u00absobreabundando de gozo en todas sus tribulaciones\u00bb (2 Co. 7:4). Parece que este suceso, casi rom\u00e1ntico, no guarda relaci\u00f3n con el mundo serio de las organizaciones mercantiles en donde a partir de ahora pasar\u00e1n quiz\u00e1 la mayor parte del resto de su vida. Y ello es precisamente lo que quiero se\u00f1alar: que no hay ninguna relaci\u00f3n, cuando deber\u00eda haberla. La empresa moderna se encuentra regida por dos instancias que la monopolizan: el racionalismo y el economicismo. Por el racionalismo, toda la realidad vital se ve como susceptible de regularse y planearse. Por el economicismo, todas las cosas que nos rodean se ven como objetos de compra y de venta, como materia de negociaci\u00f3n. Para ese mundo serio de la empresa lo que no es regulable racionalmente o negociable mercantilmente resulta l\u00fadico o l\u00edrico, jocoso o sentimental. Se ha expulsado de ella lo que certeramente Edmund Husserl llam\u00f3 el lebenswelt y que Jos\u00e9 Gaos tradujo como \u00abel mundo de la vida corriente\u00bb, ese mundo de las relaciones fiduciales, de los nexos de amistad, de la proximidad del cari\u00f1o, es decir, las verdaderas relaciones entre las personas. Al haber expulsado de su \u00e1mbito las genuinas y profundas vinculaciones que nos unen entre nosotros, la empresa se ha hecho tal vez no hostil, pero s\u00ed<\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2239],"tags":[27,2452,109,280,1848,110,198,2453,111],"class_list":["post-69162","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-carlos_llano","tag-carlos-llano","tag-eficacia","tag-empresa","tag-etica","tag-hospitalidad","tag-istmo","tag-liderazgo","tag-profundidad","tag-valores"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>Ant\u00eddotos contra la inhospitalidad, el mal contempor\u00e1neo de la empresa - Revista ISTMO<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Ant\u00eddotos contra la inhospitalidad, el mal contempor\u00e1neo de la empresa\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Leer despu\u00e9s 0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 La empresa moderna se ha vuelto inh\u00f3spita y un tanto hostil pues ha olvidado su verdadero eje: la persona. En julio de 1990, el doctor Llano dict\u00f3 el presente discurso en la ceremonia de graduaci\u00f3n del Programa M\u00e1ster en Direcci\u00f3n de Empresas de la generaci\u00f3n 1988-1990, en \u00e9l destac\u00f3 que la empresa, y por ende las personas que la forman, tienen una misi\u00f3n: ayudar a los dem\u00e1s, servirlos y darles lo que les corresponde. \u00a0 Mi maestro Eduardo Nicol, profesor hu\u00e9sped de la Universidad Panamericana, recientemente fallecido (6 de mayo de 1990), nos confes\u00f3 que cuando terminaba de escribir una obra, surg\u00eda en \u00e9l un importuno deseo de volverla a escribir, mejor\u00e1ndola; e incluso lleg\u00f3 a hacerlo con su libro m\u00e1s importante, redact\u00e1ndolo, literalmente, otra vez. Con motivo de su muerte, pens\u00e9 que ser\u00eda triste en ese momento crucial de nuestra existencia, tener el af\u00e1n de volver a vivir, no la vida que se vivi\u00f3, sino otra distinta. Pues bien: hoy, cuando los protagonistas de este acto reciben su t\u00edtulo de \u00abM\u00e1ster en Direcci\u00f3n de Empresas\u00bb, a m\u00ed me invade una sensaci\u00f3n an\u00e1loga a la del profesor Nicol, aunque menos dram\u00e1tica. Aparece en m\u00ed el importuno deseo de volver a hacer la tarea, pero mejor. Sentimos que se vayan, dej\u00e1ndoles tan poco. En medio de nuestra ineptitud y torpeza hemos querido escribir, en ese profundo libro de sus personas, palabras importantes y decisivas, que quedaran impresas como huellas indelebles; y ustedes no s\u00f3lo las recibieron con la atenta docilidad de una p\u00e1gina en blanco, sino que las incorporaron y absorbieron en su vida personal. Quisi\u00e9ramos hacerlo otra vez, de nuevo, pero mejor hecho, con mayor profundidad, con m\u00e1s eficacia. Por fortuna para ustedes, no lo podemos hacer, y nuestros irrefrenables deseos quedar\u00e1n sin cumplimiento. Pero a\u00fan me queda un reducto, una reserva. Aunque decimos que el buen profesor del IPADE es quien transmite los valores, no tanto por su menci\u00f3n en la c\u00e1tedra, cuanto por el reflejo de su propia vida, me atrevo a infringir las reglas del buen profesor, porque no lo soy, y desarrollar ahora, aprovechando este momento, una \u00faltima, aunque breve, lecci\u00f3n. Quisiera decirles otra vez algo que ya saben pero que quiz\u00e1, por ser las \u00faltimas palabras que escuchen cuando ya est\u00e1n a punto de dejar de ser nuestros alumnos, tengan ahora mayor incidencia. \u00a0 AYUDAR, SERVIR Y DAR El t\u00edtulo que hoy reciben implica una importante carga de responsabilidades. Aunque todas las etapas de la vida son aptas para la entrega generosa, la que marca su inicio con este acto lo es de una manera especial. Si quisiera hacer un resumen de este compromiso; lo dir\u00eda en tres breves frases: ayudar a los dem\u00e1s, servir a los dem\u00e1s y darles lo que les corresponde. Parecer\u00eda que, terminados sus estudios de posgrado, cuentan con un t\u00edtulo que es valioso utensilio para la consecuci\u00f3n del provecho propio. Pero no es as\u00ed: no recibir\u00edan este documento con manos nobles si no lo convirtieran en una inapreciable oportunidad para ayudar a los otros. Y yo no cumplir\u00eda con mi deber si no les advirtiese que tal disposici\u00f3n, ahora que pueden ser instrumentos de ayuda, resultar\u00e1, parad\u00f3jicamente, m\u00e1s dif\u00edcil que antes, cuando no pod\u00edan proporcionarla. A partir de ahora aparecer\u00e1 con m\u00e1s insistencia la misma tentaci\u00f3n ya conocida de ustedes: \u00abSi no tengo tiempo para hacer mi trabajo, \u00bfc\u00f3mo voy a hacer el de los otros?\u00bb. El ego\u00edsta de su tiempo y dinero nunca piensa tener lo suficiente para prestar ayuda a los dem\u00e1s. Muchas personas que culpan a los ricos por no repartir su dinero no reparan en que, en el fondo, ellos mismos tambi\u00e9n forman parte del grupo que podr\u00edamos llamar \u00abcapitalistas de su tiempo\u00bb. Si fueran millonarios, har\u00edan lo mismo con su dinero. El capital del tiempo, las 24 horas de cada d\u00eda, es igual para todos. Podemos demostrar con nuestra ayuda franca, seamos ricos o pobres, el nivel de nuestra generosidad. \u00a0 CON AMOR, LOS PROBLEMAS NO PESAN El problema no consiste en tener mucho o en tener poco. El problema es de amor. Repito una historia tal como la o\u00ed: una joven china llevaba, de acuerdo con las costumbres de su pa\u00eds, una criatura en la espalda: ojos rasgados, sonrisa enigm\u00e1tica, actitud paciente\u2026 Alguien le pregunt\u00f3: \u00abMuchacha, \u00bfpesa mucho?\u00bb, y ella respondi\u00f3 \u00abNo, es mi hermano\u00bb. Porque lo quer\u00eda, el hermano a la espalda no le pesaba. Por cari\u00f1o a su esposa, un hombre prescinde con alegr\u00eda de sus gustos personales; por amor, una madre pasa noches ininterrumpidas al lado de la cama del hijo enfermo; y no de mala gana, sino, con palabras de Pablo de Tarso, \u00absobreabundando de gozo en todas sus tribulaciones\u00bb (2 Co. 7:4). Parece que este suceso, casi rom\u00e1ntico, no guarda relaci\u00f3n con el mundo serio de las organizaciones mercantiles en donde a partir de ahora pasar\u00e1n quiz\u00e1 la mayor parte del resto de su vida. Y ello es precisamente lo que quiero se\u00f1alar: que no hay ninguna relaci\u00f3n, cuando deber\u00eda haberla. La empresa moderna se encuentra regida por dos instancias que la monopolizan: el racionalismo y el economicismo. Por el racionalismo, toda la realidad vital se ve como susceptible de regularse y planearse. Por el economicismo, todas las cosas que nos rodean se ven como objetos de compra y de venta, como materia de negociaci\u00f3n. Para ese mundo serio de la empresa lo que no es regulable racionalmente o negociable mercantilmente resulta l\u00fadico o l\u00edrico, jocoso o sentimental. Se ha expulsado de ella lo que certeramente Edmund Husserl llam\u00f3 el lebenswelt y que Jos\u00e9 Gaos tradujo como \u00abel mundo de la vida corriente\u00bb, ese mundo de las relaciones fiduciales, de los nexos de amistad, de la proximidad del cari\u00f1o, es decir, las verdaderas relaciones entre las personas. Al haber expulsado de su \u00e1mbito las genuinas y profundas vinculaciones que nos unen entre nosotros, la empresa se ha hecho tal vez no hostil, pero s\u00ed\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2015-09-02T17:52:59+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2023-11-08T11:07:15+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/IS339_Carlosllano_5o_principal.jpg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Carlos Llano Cifuentes\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Carlos Llano Cifuentes\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"18 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2015\\\/09\\\/02\\\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2015\\\/09\\\/02\\\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Carlos Llano Cifuentes\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/469f3a430b5936ba056b6a1b66fe8d25\"},\"headline\":\"Ant\u00eddotos contra la inhospitalidad, el mal contempor\u00e1neo de la empresa\",\"datePublished\":\"2015-09-02T17:52:59+00:00\",\"dateModified\":\"2023-11-08T11:07:15+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2015\\\/09\\\/02\\\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\\\/\"},\"wordCount\":3668,\"commentCount\":0,\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2015\\\/09\\\/02\\\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/istmo.mx\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2015\\\/09\\\/IS339_Carlosllano_5o_principal.jpg\",\"keywords\":[\"Carlos Llano\",\"eficacia\",\"empresa\",\"\u00e9tica\",\"hospitalidad\",\"istmo\",\"liderazgo\",\"profundidad\",\"valores\"],\"articleSection\":[\"Carlos Llano\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2015\\\/09\\\/02\\\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2015\\\/09\\\/02\\\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2015\\\/09\\\/02\\\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\\\/\",\"name\":\"Ant\u00eddotos contra la inhospitalidad, el mal contempor\u00e1neo de la empresa - Revista ISTMO\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2015\\\/09\\\/02\\\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2015\\\/09\\\/02\\\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/istmo.mx\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2015\\\/09\\\/IS339_Carlosllano_5o_principal.jpg\",\"datePublished\":\"2015-09-02T17:52:59+00:00\",\"dateModified\":\"2023-11-08T11:07:15+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/469f3a430b5936ba056b6a1b66fe8d25\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2015\\\/09\\\/02\\\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2015\\\/09\\\/02\\\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2015\\\/09\\\/02\\\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/istmo.mx\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2015\\\/09\\\/IS339_Carlosllano_5o_principal.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/istmo.mx\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2015\\\/09\\\/IS339_Carlosllano_5o_principal.jpg\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2015\\\/09\\\/02\\\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Ant\u00eddotos contra la inhospitalidad, el mal contempor\u00e1neo de la empresa\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\",\"name\":\"Revista ISTMO\",\"description\":\"Liderazgo con valores\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/469f3a430b5936ba056b6a1b66fe8d25\",\"name\":\"Carlos Llano Cifuentes\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/4ddf47482768e1e9bca0a155cc68ce6ce2dedeb9fec08c3ee4348a19a5049abc?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/4ddf47482768e1e9bca0a155cc68ce6ce2dedeb9fec08c3ee4348a19a5049abc?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/4ddf47482768e1e9bca0a155cc68ce6ce2dedeb9fec08c3ee4348a19a5049abc?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Carlos Llano Cifuentes\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/author\\\/carlosllanocifuentes\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Ant\u00eddotos contra la inhospitalidad, el mal contempor\u00e1neo de la empresa - Revista ISTMO","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\/","og_locale":"es_MX","og_type":"article","og_title":"Ant\u00eddotos contra la inhospitalidad, el mal contempor\u00e1neo de la empresa","og_description":"Leer despu\u00e9s 0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 La empresa moderna se ha vuelto inh\u00f3spita y un tanto hostil pues ha olvidado su verdadero eje: la persona. En julio de 1990, el doctor Llano dict\u00f3 el presente discurso en la ceremonia de graduaci\u00f3n del Programa M\u00e1ster en Direcci\u00f3n de Empresas de la generaci\u00f3n 1988-1990, en \u00e9l destac\u00f3 que la empresa, y por ende las personas que la forman, tienen una misi\u00f3n: ayudar a los dem\u00e1s, servirlos y darles lo que les corresponde. \u00a0 Mi maestro Eduardo Nicol, profesor hu\u00e9sped de la Universidad Panamericana, recientemente fallecido (6 de mayo de 1990), nos confes\u00f3 que cuando terminaba de escribir una obra, surg\u00eda en \u00e9l un importuno deseo de volverla a escribir, mejor\u00e1ndola; e incluso lleg\u00f3 a hacerlo con su libro m\u00e1s importante, redact\u00e1ndolo, literalmente, otra vez. Con motivo de su muerte, pens\u00e9 que ser\u00eda triste en ese momento crucial de nuestra existencia, tener el af\u00e1n de volver a vivir, no la vida que se vivi\u00f3, sino otra distinta. Pues bien: hoy, cuando los protagonistas de este acto reciben su t\u00edtulo de \u00abM\u00e1ster en Direcci\u00f3n de Empresas\u00bb, a m\u00ed me invade una sensaci\u00f3n an\u00e1loga a la del profesor Nicol, aunque menos dram\u00e1tica. Aparece en m\u00ed el importuno deseo de volver a hacer la tarea, pero mejor. Sentimos que se vayan, dej\u00e1ndoles tan poco. En medio de nuestra ineptitud y torpeza hemos querido escribir, en ese profundo libro de sus personas, palabras importantes y decisivas, que quedaran impresas como huellas indelebles; y ustedes no s\u00f3lo las recibieron con la atenta docilidad de una p\u00e1gina en blanco, sino que las incorporaron y absorbieron en su vida personal. Quisi\u00e9ramos hacerlo otra vez, de nuevo, pero mejor hecho, con mayor profundidad, con m\u00e1s eficacia. Por fortuna para ustedes, no lo podemos hacer, y nuestros irrefrenables deseos quedar\u00e1n sin cumplimiento. Pero a\u00fan me queda un reducto, una reserva. Aunque decimos que el buen profesor del IPADE es quien transmite los valores, no tanto por su menci\u00f3n en la c\u00e1tedra, cuanto por el reflejo de su propia vida, me atrevo a infringir las reglas del buen profesor, porque no lo soy, y desarrollar ahora, aprovechando este momento, una \u00faltima, aunque breve, lecci\u00f3n. Quisiera decirles otra vez algo que ya saben pero que quiz\u00e1, por ser las \u00faltimas palabras que escuchen cuando ya est\u00e1n a punto de dejar de ser nuestros alumnos, tengan ahora mayor incidencia. \u00a0 AYUDAR, SERVIR Y DAR El t\u00edtulo que hoy reciben implica una importante carga de responsabilidades. Aunque todas las etapas de la vida son aptas para la entrega generosa, la que marca su inicio con este acto lo es de una manera especial. Si quisiera hacer un resumen de este compromiso; lo dir\u00eda en tres breves frases: ayudar a los dem\u00e1s, servir a los dem\u00e1s y darles lo que les corresponde. Parecer\u00eda que, terminados sus estudios de posgrado, cuentan con un t\u00edtulo que es valioso utensilio para la consecuci\u00f3n del provecho propio. Pero no es as\u00ed: no recibir\u00edan este documento con manos nobles si no lo convirtieran en una inapreciable oportunidad para ayudar a los otros. Y yo no cumplir\u00eda con mi deber si no les advirtiese que tal disposici\u00f3n, ahora que pueden ser instrumentos de ayuda, resultar\u00e1, parad\u00f3jicamente, m\u00e1s dif\u00edcil que antes, cuando no pod\u00edan proporcionarla. A partir de ahora aparecer\u00e1 con m\u00e1s insistencia la misma tentaci\u00f3n ya conocida de ustedes: \u00abSi no tengo tiempo para hacer mi trabajo, \u00bfc\u00f3mo voy a hacer el de los otros?\u00bb. El ego\u00edsta de su tiempo y dinero nunca piensa tener lo suficiente para prestar ayuda a los dem\u00e1s. Muchas personas que culpan a los ricos por no repartir su dinero no reparan en que, en el fondo, ellos mismos tambi\u00e9n forman parte del grupo que podr\u00edamos llamar \u00abcapitalistas de su tiempo\u00bb. Si fueran millonarios, har\u00edan lo mismo con su dinero. El capital del tiempo, las 24 horas de cada d\u00eda, es igual para todos. Podemos demostrar con nuestra ayuda franca, seamos ricos o pobres, el nivel de nuestra generosidad. \u00a0 CON AMOR, LOS PROBLEMAS NO PESAN El problema no consiste en tener mucho o en tener poco. El problema es de amor. Repito una historia tal como la o\u00ed: una joven china llevaba, de acuerdo con las costumbres de su pa\u00eds, una criatura en la espalda: ojos rasgados, sonrisa enigm\u00e1tica, actitud paciente\u2026 Alguien le pregunt\u00f3: \u00abMuchacha, \u00bfpesa mucho?\u00bb, y ella respondi\u00f3 \u00abNo, es mi hermano\u00bb. Porque lo quer\u00eda, el hermano a la espalda no le pesaba. Por cari\u00f1o a su esposa, un hombre prescinde con alegr\u00eda de sus gustos personales; por amor, una madre pasa noches ininterrumpidas al lado de la cama del hijo enfermo; y no de mala gana, sino, con palabras de Pablo de Tarso, \u00absobreabundando de gozo en todas sus tribulaciones\u00bb (2 Co. 7:4). Parece que este suceso, casi rom\u00e1ntico, no guarda relaci\u00f3n con el mundo serio de las organizaciones mercantiles en donde a partir de ahora pasar\u00e1n quiz\u00e1 la mayor parte del resto de su vida. Y ello es precisamente lo que quiero se\u00f1alar: que no hay ninguna relaci\u00f3n, cuando deber\u00eda haberla. La empresa moderna se encuentra regida por dos instancias que la monopolizan: el racionalismo y el economicismo. Por el racionalismo, toda la realidad vital se ve como susceptible de regularse y planearse. Por el economicismo, todas las cosas que nos rodean se ven como objetos de compra y de venta, como materia de negociaci\u00f3n. Para ese mundo serio de la empresa lo que no es regulable racionalmente o negociable mercantilmente resulta l\u00fadico o l\u00edrico, jocoso o sentimental. Se ha expulsado de ella lo que certeramente Edmund Husserl llam\u00f3 el lebenswelt y que Jos\u00e9 Gaos tradujo como \u00abel mundo de la vida corriente\u00bb, ese mundo de las relaciones fiduciales, de los nexos de amistad, de la proximidad del cari\u00f1o, es decir, las verdaderas relaciones entre las personas. Al haber expulsado de su \u00e1mbito las genuinas y profundas vinculaciones que nos unen entre nosotros, la empresa se ha hecho tal vez no hostil, pero s\u00ed","og_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\/","og_site_name":"Revista ISTMO","article_published_time":"2015-09-02T17:52:59+00:00","article_modified_time":"2023-11-08T11:07:15+00:00","og_image":[{"url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/IS339_Carlosllano_5o_principal.jpg","type":"","width":"","height":""}],"author":"Carlos Llano Cifuentes","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Carlos Llano Cifuentes","Tiempo de lectura":"18 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\/"},"author":{"name":"Carlos Llano Cifuentes","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/469f3a430b5936ba056b6a1b66fe8d25"},"headline":"Ant\u00eddotos contra la inhospitalidad, el mal contempor\u00e1neo de la empresa","datePublished":"2015-09-02T17:52:59+00:00","dateModified":"2023-11-08T11:07:15+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\/"},"wordCount":3668,"commentCount":0,"image":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/IS339_Carlosllano_5o_principal.jpg","keywords":["Carlos Llano","eficacia","empresa","\u00e9tica","hospitalidad","istmo","liderazgo","profundidad","valores"],"articleSection":["Carlos Llano"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\/","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\/","name":"Ant\u00eddotos contra la inhospitalidad, el mal contempor\u00e1neo de la empresa - Revista ISTMO","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/IS339_Carlosllano_5o_principal.jpg","datePublished":"2015-09-02T17:52:59+00:00","dateModified":"2023-11-08T11:07:15+00:00","author":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/469f3a430b5936ba056b6a1b66fe8d25"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\/#primaryimage","url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/IS339_Carlosllano_5o_principal.jpg","contentUrl":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/IS339_Carlosllano_5o_principal.jpg"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/antidotos-contra-la-inhospitalidad-el-mal-contemporaneo-de-la-empresa\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Ant\u00eddotos contra la inhospitalidad, el mal contempor\u00e1neo de la empresa"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/","name":"Revista ISTMO","description":"Liderazgo con valores","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/469f3a430b5936ba056b6a1b66fe8d25","name":"Carlos Llano Cifuentes","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/4ddf47482768e1e9bca0a155cc68ce6ce2dedeb9fec08c3ee4348a19a5049abc?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/4ddf47482768e1e9bca0a155cc68ce6ce2dedeb9fec08c3ee4348a19a5049abc?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/4ddf47482768e1e9bca0a155cc68ce6ce2dedeb9fec08c3ee4348a19a5049abc?s=96&d=mm&r=g","caption":"Carlos Llano Cifuentes"},"url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/carlosllanocifuentes\/"}]}},"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/69162","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=69162"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/69162\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2661559,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/69162\/revisions\/2661559"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=69162"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=69162"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=69162"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}