{"id":69149,"date":"2015-09-02T17:05:26","date_gmt":"2015-09-02T17:05:26","guid":{"rendered":"http:\/\/istmo.mx\/?p=69149"},"modified":"2023-11-08T06:07:52","modified_gmt":"2023-11-08T11:07:52","slug":"dosis-de-dolor-para-una-cultura-light","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/dosis-de-dolor-para-una-cultura-light\/","title":{"rendered":"Dosis de dolor para una \u00abcultura light\u00bb"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"69149\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p><\/p>\n<h3><span style=\"color: #000000\">Nadie quiere sufrir, nuestra sociedad est\u00e1 llena de placebos que fomentan una felicidad aparente y ef\u00edmera. Sin embargo, buscar el placer y evadir el dolor trae serias implicaciones, pues nos impide conocernos, crecer moralmente\u2026 y termina por anular nuestra humanidad. El que la culpa, la verg\u00fcenza, la aflicci\u00f3n o la compasi\u00f3n \u00abnos duelan\u00bb tiene un papel formativo en el car\u00e1cter: estructurar nuestra identidad y hacernos mejorar<\/span><br>\n<span style=\"color: #000000\">\u00a0<\/span><\/h3>\n<p>La sociedad hedonista actual es mucho m\u00e1s pretenciosa e ingenua que los hedonismos precedentes en la tradici\u00f3n filos\u00f3fica. Epicuro y Stuart Mill buscaban el placer y el bienestar, pero eran conscientes de que es imposible eliminar todo rastro de dolor de la vida humana. Hoy, en cambio, bajo la l\u00f3gica de la eficiencia y la comodidad (como se ve en el trato a los ancianos y la promoci\u00f3n de una eutanasia instrumentalista, en ciertos intentos de justificar el aborto, en las expectativas desmedidas en la tecnolog\u00eda m\u00e9dica o en la pr\u00e1ctica terap\u00e9utica), lo que se pretende es una vida sin dolor.1<br>\nAnte ese miedo al dolor, buscamos tambi\u00e9n rehuir a la vulnerabilidad, que se experimenta en la dependencia respecto a otros seres humanos. No es extra\u00f1o que varias series de televisi\u00f3n \u2013algunas de ellas bien hechas y quiz\u00e1 el producto cultural por antonomasia de estos d\u00edas\u2013 nos repitan una y otra vez que es mejor no depender de nadie ni confiar en nadie: pues nuestro propio esposo (ante lo poco redituable de su carrera docente) puede cocinar anfetaminas en el s\u00f3tano a nuestras espaldas (Breaking Bad); nunca estamos seguros si los vecinos o nuestro mejor amigo son esp\u00edas de una potencia enemiga (The Americans\/The Company); o si tus propios colegas te abandonar\u00e1n en peligro de muerte tras aprovechar tus servicios (Homeland). Alg\u00fan protagonista elige una vida solitaria ante el desagrado que le causa la humanidad en su conjunto (True Detectives). Al final, es mejor hacerlo todo por ti mismo porque todos mienten y son incompetentes (House M.D.).<br>\nNo depender de nadie es una completa locura, hasta las redes de delincuencia operan \u00abcon\u00bb y dependen \u00abde\u00bb estructuras complejas para lograr sus objetivos m\u00e1s bajos. As\u00ed como Walter White (protagonista de Breaking Bad) necesit\u00f3 de Jesse Pinkman para vender su producto, ser\u00eda ingenuo pensar que el Chapo Guzm\u00e1n se escap\u00f3 con sus solas fuerzas, inspirado en un personaje de Stephen King.2<\/p>\n<p><strong>\u00abNO\u00bb A LA EVASI\u00d3N DE EMOCIONES <\/strong><br>\nEl intento de rehuir de la dependencia y la vulnerabilidad tampoco es nuevo. De alguna manera, ya los fil\u00f3sofos estoicos pretend\u00edan el autodominio como virtud para alcanzar la imperturbabilidad, la tranquilidad completa y la autosuficiencia; no admit\u00edan expectativa alguna sobre bienes que quedaran fuera del pleno control del individuo. Para ello, al menos los m\u00e1s radicales, propon\u00edan eliminar las emociones \u2013en tanto \u00e9stas generan juicios y apegos obsesivos a los bienes externos\u2013, como si toda reacci\u00f3n afectiva se tratase de una patolog\u00eda que hubi\u00e9semos de suprimir, mientras no se fuera virtuoso.<br>\nEl hedonismo actual tampoco quiere \u00abdepender de\u00bb nada ni de nadie, pero por una raz\u00f3n y con una estrategia completamente diferentes: no es que se pretenda \u2013como los estoicos\u2013 un autocontrol virtuoso (que resulta, adem\u00e1s, enormemente dif\u00edcil y exigente), ni evadir toda emoci\u00f3n, sino s\u00f3lo las profundas y las desagradables. Esta actitud vuelve a las personas, parad\u00f3jicamente, m\u00e1s dependientes y vulnerables frente al mundo, en tanto fomenta un talante de desapego frente a las personas mas no frente a los objetos materiales, y las sumerge todav\u00eda m\u00e1s en una vida contingente y fuera de su control.<br>\nComo es de esperar en una \u00abcultura\u00bb light y evasiva \u2013que quiere comer sin engordar y adelgazar sin esforzarse\u2013, tambi\u00e9n se quiere vivir la plenitud emocional con meros estados de \u00e1nimo fugaces, superficiales, que no comprometan demasiado. No se cierra la puerta al afecto o al sentimiento, pero tampoco se conf\u00eda mucho en \u00e9l, pues pronto vendr\u00e1 otro a sustituirlo. No se le permite echar ra\u00edces ni construir, mucho menos, si ello involucra seriamente, con largo alcance, a otra persona, porque ello expondr\u00eda a la responsabilidad y a la desilusi\u00f3n. Se intenta, por tanto, llenar el vac\u00edo, no con una emoci\u00f3n profunda y con sentido, sino con una cadena de estados de \u00e1nimo superficiales, de usar y tirar, que se esfuman con facilidad e incluso con indiferencia.<br>\nEste art\u00edculo no tiene como finalidad manejar un discurso que le d\u00e9 rienda suelta a las emociones; ya hace dos mil a\u00f1os S\u00e9neca, en su obra De ira, nos advirti\u00f3 que estar rodeados de narcisistas autorreferenciales y de col\u00e9ricos agresivos es lo m\u00e1s destructivo para cualquier comunidad.3 Lo que har\u00e9 es echar mano de algunas ideas de la propia tradici\u00f3n filos\u00f3fica y del ensayista y literato C.S. Lewis, para defender no solamente que podemos confiar en nuestras emociones, sino que debemos cultivarlas adecuadamente y dejar que estructuren nuestra identidad. A\u00fan m\u00e1s: tratar\u00e9 de esbozar que incluso las emociones dolorosas (culpa, verg\u00fcenza, aflicci\u00f3n, compasi\u00f3n, etc\u00e9tera) tienen un papel formativo en el car\u00e1cter de la persona y que cerrarles la puerta, implica perder una invaluable oportunidad de autoconocimiento, crecimiento moral y entrega; ser\u00eda perder buena parte de nuestra humanidad.<\/p>\n<p><strong><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/IS339_Coloquio_01_imagen01.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-69088 size-medium\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/IS339_Coloquio_01_imagen01-300x274.jpg?resize=300%2C274&#038;ssl=1\" alt=\"dolo_enfrentar_03\" width=\"300\" height=\"274\" loading=\"lazy\"><\/a>A VECES SE NECESITA SUFRIR<\/strong><br>\nUno de los legados m\u00e1s relevantes del pensamiento socr\u00e1tico es el descubrimiento de que, cuando estamos equivocados creemos estar en lo correcto. Todo error tiene un componente de autoenga\u00f1o4 \u2013de ignorancia inadvertida y arrogancia\u2013, pues estar en el error supone que \u00e9ste no se detecta como tal. Por ello, el que est\u00e1 equivocado no se ve en la necesidad de una correcci\u00f3n: los que mataron a S\u00f3crates5 no le estaban agradecidos porque quisiera ense\u00f1ar la virtud, le odiaban porque los refutaba en cosas que estaban seguros de saber.<br>\nDe ello se sigue que, para salir del error, necesitamos una experiencia de contraste \u2013a veces dolorosa\u2013, una vivencia que nos sacuda y que nos ayude a ser veraces con nosotros mismos, a superar la vanidad. Tampoco se trata de caer en la autocompasi\u00f3n o de depender de los juicios de los dem\u00e1s; mucho menos de compararnos con ellos, con todo lo enga\u00f1oso que tienen las apariencias de lo ajeno6 (como cuando se juzga la felicidad de alguien por sus fotos de Facebook o su moralidad por sus quejas en Twitter). Suele suceder, si nos comparamos con otros, que lo hacemos desde una lectura exterior de las cosas, con un gran margen de error y ciegos ante obviedades como que encontrar a alguien peor no significa que uno est\u00e9 bien o que, en todo caso, \u00e9se no es asunto nuestro.<br>\nEs extraordinariamente dif\u00edcil conocerse a uno mismo sin vanidad ni ofuscamiento. Rebajarse de m\u00e1s \u2013con una autocompasi\u00f3n exagerada\u2013 puede ser tambi\u00e9n una de las muchas caras de la vanidad, la misma que nos persuade de justificar nuestros vicios como excepciones y minimizar nuestras faltas con victimismo o condescendencia.<br>\nEl dolor reclama sin trabas nuestra atenci\u00f3n, desenmascara el error y la vanidad. Por s\u00ed mismo no genera la humildad, pero tras reconocer la falta, fomenta esa virtud y nos lleva al reencuentro con el otro, cosa que el puro placer no hace:<\/p>\n<p><em>El dolor no es s\u00f3lo un mal inmediatamente reconocible, sino una ignominia imposible de ignorar. Podemos descansar satisfechos en nuestras estupideces; cualquiera que haya observado a un glot\u00f3n engullendo los manjares m\u00e1s exquisitos como si no apreciara lo que realmente come, deber\u00e1 admitir la capacidad humana de ignorar incluso el placer. Pero el dolor, en cambio, reclama insistentemente nuestra atenci\u00f3n.7<\/em><\/p>\n<p>Aunque nadie elegir\u00eda el dolor por s\u00ed mismo a nivel emocional, ni deber\u00edamos hacerlo, si se presenta puede ser una oportunidad para aprender de uno mismo y crecer en sabidur\u00eda. As\u00ed como el dolor al nivel de la sensaci\u00f3n es un s\u00edntoma que puede develar una enfermedad \u2013y abrir paso a la curaci\u00f3n\u2013, a nivel emocional, como congoja, sufrimiento, tribulaci\u00f3n o angustia, nos revela algo importante sobre nuestra alma. Como dice Plat\u00f3n en el Gorgias respecto al castigo,8 \u00e9ste no se justifica por su efecto disuasorio en los dem\u00e1s, sino porque abre una posibilidad a la reflexi\u00f3n y con ello a la moderaci\u00f3n, a la justicia y a la verdad.<\/p>\n<p><strong>CONSTRUYENDO UNA SOCIEDAD DE SINVERG\u00dcENZAS<\/strong><br>\nA nadie le gusta admitir un error;9 mucho menos reconocer un acto moralmente malo. Eso sin duda duele y m\u00e1s si es frente a otro. La sociedad actual, en su repulsi\u00f3n al dolor y su b\u00fasqueda de evitar el conflicto interior a toda costa, considera a la culpa y al sentimiento de verg\u00fcenza como algo peligroso y alienante, que habr\u00edamos de extirpar y, a cambio, hacer lo que nos venga en gana, incluso sin tomarnos la necesidad de justificar nuestras acciones.<br>\nPor supuesto, una conciencia escrupulosa es asfixiante y enfermiza, sin duda hay que evitarla; no se trata de sentir culpas exageradas o por cualquier motivo. Pero la sociedad contempor\u00e1nea ha incurrido en el extremo contrario y parece aspirar a una vida sin ninguna culpa ni verg\u00fcenza. Lewis insiste en que todas las culturas han coincidido en que, de hecho, algunas cosas merecen ser repudiadas: como la cobard\u00eda, la envidia y la falsedad. Si perdemos esto de vista, dejamos entrar en las relaciones humanas un caballo de Troya que las destruir\u00e1 desde dentro: no subsistir\u00e1 una sociedad de sinverg\u00fcenzas. Si toda culpa fuera impertinente, cualquier reproche que hagamos al flojo, al ego\u00edsta o al cruel ser\u00eda un acto de violencia, de opresi\u00f3n \u00abinjustificada\u00bb que s\u00f3lo generar\u00e1 resentimiento.10 Sin una culpa oportuna, razonable y sincera, no hay posibilidad de cambio ni de conversi\u00f3n moral; ni se diga de di\u00e1logo o de amistad.<br>\nLas debilidades humanas pueden perdonarse, pero ello no disculpa las acciones repugnantes y s\u00f3rdidas, sin m\u00e1s. Vale la pena que la culpa duela si nos lleva a ser mejores. Arist\u00f3teles distingu\u00eda dos tipos de car\u00e1cter, uno completamente vicioso y otro con un problema de incongruencia interior. Llamaba al primero intemperante y al segundo incontinente. El primero no tiene posibilidad de cambiar porque ni siquiera es capaz de reconocer su mal, y se complace en ello de un modo necio.11 El segundo sufre, pues se percata de lo malo que ha cometido y se arrepiente por ello, aunque le falte la fuerza para cambiarlo del todo. No obstante, pese a que el incontinente tenga momentos de desgarre interior y de tristeza, su situaci\u00f3n es mejor, porque no es impermeable a la correcci\u00f3n y por tanto tiene remedio.<br>\nC.S. Lewis expresa lo da\u00f1ino que ser\u00eda tratar de extirpar los escr\u00fapulos, por mucho que duelan, de nuestra conciencia. Ello significar\u00eda asumir una ceguera moral, donde lo bueno y lo malo no se distinguen. Ser\u00eda como mutilar nuestra percepci\u00f3n moral del mundo, algo tan absurdo como renunciar al sentido del olfato y perder para siempre el aroma de las rosas \u00abpor el hecho de que nuestro aliento huela mal\u00bb.12<br>\nAlguien podr\u00eda decir que no corremos este riesgo, que nadie se propone eliminar todo remordimiento. Sin embargo, esto puede pasar inadvertidamente. Lewis dice que una forma de evadir la culpa personal es la \u00abculpa corporativa\u00bb, en la que para liberarnos de la responsabilidad personal, la trasladamos al sistema y la hacemos colectiva, con lo cual pierde intensidad porque se reparte proporcionalmente. Otro modo de evasi\u00f3n es pensar que el tiempo, por s\u00ed solo, sin perd\u00f3n ni arrepentimiento, borrar\u00e1 las faltas. Que algo haya quedado lejano en el pasado no disminuye su gravedad. Una forma m\u00e1s de huir del dolor de la culpa consiste en atribuir todas las crueldades a \u00e9pocas y culturas anteriores.13 Nuestra generaci\u00f3n tiene sus propias formas de crueldad, pues \u00e9sta se esconde tras muchos vicios de indiferencia, pereza y hasta en ansias de comodidad.<\/p>\n<p><strong>APUESTA POR UNA VIDA DE DESAPEGO Y GENEROSIDAD<\/strong><br>\nYa Kant nos ha advertido de los riesgos de actuar motivados s\u00f3lo por amor propio, de tener una voluntad \u00abinflamada\u00bb que degenera en ego\u00edsmo y contradice el correcto sentimiento de respeto con uno mismo y con los dem\u00e1s. C.S. Lewis reconoce en el fil\u00f3sofo alem\u00e1n el acierto de retomar la intuici\u00f3n popular de que hacer las cosas s\u00f3lo en tanto \u00e9stas nos gustan acarrea poco m\u00e9rito; porque ello no supone ninguna \u00abrenuncia de s\u00ed mismo\u00bb, estas acciones no ser\u00edan intr\u00ednsecamente buenas. Esto por dos razones: primero, cuando las circunstancias son otras, el incentivo de placer no est\u00e1 presente y la acci\u00f3n \u00abbuena\u00bb no se repite; adem\u00e1s ser\u00eda actuar movidos s\u00f3lo por placer y no por amor al pr\u00f3jimo.14<br>\nPor otro lado, el dolor tambi\u00e9n \u00abtira\u00bb nuestras expectativas y creencias como si se tratara de naipes. En Una pena en observaci\u00f3n15, ante la sorpresiva enfermedad de su esposa que la llev\u00f3 a la muerte, Lewis se da cuenta de la necedad que implica mantener una vida con itinerarios fijos, como si las desgracias no fueran a alcanzarnos. Frente a \u00abprogramas\u00bb que se desploman una y otra vez, expectativas que se frustran, flexibilidad y apertura son necesarias para la adaptaci\u00f3n y captaci\u00f3n de las necesidades de los dem\u00e1s.<br>\nNo se trata de eliminar el dolor. Para eso no hay f\u00f3rmula: \u00abel taladro taladra igual\u00bb. Lo que se afirma es que, ya sumergidos en el dolor, podemos cuestionar la posibilidad de una vida autosuficiente, sustentada en nuestras solas fuerzas y pertenencias y revalorar nuestros fines y el sentido \u00faltimo de la misma. El dolor es \u00ab\u00fatil\u00bb en tanto nos permite enderezar \u00abrumbos equivocados\u00bb y en cuanto nos propone una vida no s\u00f3lo de desapego, sino de generosidad.<br>\nAceptar el dolor y darle sentido es lo que distingue el verdadero amor de una benevolencia que se queda corta. \u00c9sta podr\u00eda conformarse con ver contentos a los dem\u00e1s. Si no cumple con otros elementos del amor (compasi\u00f3n, justicia, compromiso, constancia\u2026), la benevolencia termina en una relativa indiferencia, que se asemeja a una actitud de desprecio, pues s\u00f3lo importar\u00eda que aparentemente el destinatario de la ayuda lo pase bien. Lo que el amor aut\u00e9ntico espera es un compromiso, que supone estar dispuesto a sufrir en primera persona, a tomarse \u00abinfinitas molestias\u00bb por el otro. El amor tambi\u00e9n supone exigencia, pues Lewis subraya que un padre amoroso es el que prefiere que su hijo sufra en la lucha por buscar algo mejor, a que se resigne con una \u00abfelicidad\u00bb alienante. Por eso, \u00abel amor tiene una capacidad de perd\u00f3n superior a cualquier otro poder. Pero es tambi\u00e9n el menos dispuesto de todos a tolerar las manchas del amado, y aunque se satisface con poco, lo exige todo\u00bb.16<br>\nEsa exigencia no puede venir de cualquiera, sino del que es en realidad cercano; el amor es tambi\u00e9n intimidad.17 Censurar, corregir y reprender cualquiera lo hace, y muchas veces por motivos ajenos al amor (i.e. poder, vanidad, envidia, etc\u00e9tera, motivos espurios que Nietzsche acierta al decir que est\u00e1n al alcance de todos). La intimidad que permite una correcci\u00f3n sincera tambi\u00e9n supone estar dispuesto a sufrir con la persona amada.<\/p>\n<p><strong>CERRARSE A LAS EMOCIONES MUTILA LA EXPERIENCIA HUMANA<\/strong><br>\nPara el literato ingl\u00e9s \u2013y es imposible no evocar la insistencia del Papa Francisco en esta misma idea\u2013, la virtud m\u00e1xima es la misericordia. Esta disposici\u00f3n no elimina el sufrimiento, sino que busca erradicar la crueldad del mundo. La misericordia dista de un sentimentalismo o de una mera filantrop\u00eda, porque se compromete, porque est\u00e1 dispuesta a acompa\u00f1ar en el sufrimiento y el sacrificio.18<br>\nSin duda, el dolor de la compasi\u00f3n puede llevar a la ayuda o caridad: \u00abTodos hemos comprobado alguna vez la eficacia de la compasi\u00f3n para abrirnos al amor de lo indigno de \u00e9l, para movernos a amar a los hombres no por resultarnos agradables de una u otra manera, sino por ser hermanos nuestros\u00bb.19<br>\nEn suma: las emociones no son un elemento del cual debamos de protegernos, ni reacciones patol\u00f3gicas contrarias a la raz\u00f3n. Si nos hacen vulnerables y nos abren al dolor, es porque en \u00faltima instancia son juicios valorativos que nos conectan con lo valioso de la vida. Cerrarnos a ellas ser\u00eda mutilar la experiencia humana.<br>\nC.S. Lewis, que vivi\u00f3 en carne propia la fragilidad de lo humano ante la guerra y la enfermedad, nos recuerda que por lo general, la aflicci\u00f3n abre la puerta a una especial belleza del esp\u00edritu. Aunque el dolor f\u00edsico sea incomunicable, la pena como emoci\u00f3n humana nos invita a solidarizarnos con el otro. El hombre sufriente que sabe dar sentido a su dolor es un ejemplo para todos de entereza y fortaleza; m\u00e1s a\u00fan cuando este modelo se encuentra entre los m\u00e1s pobres, los bienaventurados del Cristianismo, cuyo sufrimiento debe interpelar a la Humanidad en su conjunto.20<\/p>\n<p><strong>NOTAS FINALES<\/strong><br>\n<sup>1<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El ejemplo paradigm\u00e1tico lo tenemos en el controvertido fil\u00f3sofo de Princeton, Peter Singer, quien sin reparos trata de construir una postura moral donde lo \u00fanico bueno es el placer y lo \u00fanico malo el dolor (sin importar qui\u00e9n lo experimente o por qu\u00e9), lo cual le ha llevado a sostener absurdos y contradicciones como la defensa de los derechos animales (pues sienten dolor) por encima incluso de los derechos de un infante (que en principio no tendr\u00eda, seg\u00fan \u00e9l, \u00abintereses a considerar\u00bb). Cfr. Peter Singer: <em>Animal Liberation: a New Ethics for Our Treatment of Animals,<\/em> HarperCollins, 1975; \u00abDe compras en el supermercado gen\u00e9tico\u00bb, en Florencia Luna y Eduardo Rivera L\u00f3pez (Comps.): <em>Los desaf\u00edos \u00e9ticos de la gen\u00e9tica humana, <\/em>M\u00e9xico, UNAM-FCE, 2005, pp. 131- 146.<br>\n<sup>2<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Me refiero a Andy Dufresne de la novela de Stephen King: <em>Rita Hayworth and the Shawshank Redemption,<\/em> 1982. Texto que se adapt\u00f3 para la pantalla en <em>Sue\u00f1os de fuga<\/em> (1994).<br>\n<sup>3<\/sup> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abVer\u00e1s asesinatos y venenos e incriminaciones mutuas de los reos, y descalabros de ciudades y exterminos de naciones enteras y cabezas de pr\u00edncipes a la venta en subasta p\u00fablica (\u2026) Observa los cimientos a duras penas visibles de ciudades celeb\u00e9rrimas: las arras\u00f3 la ira. Observa los desiertos abandonados sin h\u00e1bitantes en un radio de muchas millas: los despobl\u00f3 la ira\u00bb. S\u00e9neca: <em>De ira,<\/em> I.2, 1-3, Juan Marin\u00e9 Isidro (Trad.), Madrid, Gredos, 2001.<br>\n<sup>4<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Vid.<\/em> Alejandro G. Vigo: \u00abEl ideal filos\u00f3fico de la vida en Grecia cl\u00e1sica\u00bb, Limes 18 (2006), pp. 62-78.<br>\n<sup>5<\/sup> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Vid.<\/em> Plat\u00f3n: <em>Apolog\u00eda.<\/em> El problema del autoenga\u00f1o lo discute expl\u00edcitamente Plat\u00f3n en <em>Alcib\u00edades<\/em> y <em>Gorgias.<\/em> Aqu\u00ed aparecen dos casos diferentes de pol\u00edticos, uno joven e inexperto (Alcib\u00edades) y un h\u00e1bil tirano (Arquelao), que por falta de autoconocimiento se inflingen da\u00f1o a s\u00ed mismos y a la ciudad a la que gobiernan o pretenden gobernar, en tanto no son conscientes de sus males y por no tener un marco de referencia verdadero de vida buena.<br>\n<sup>6<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Cfr.<\/em> C.S. Lewis: <em>El problema del dolor,<\/em> Jos\u00e9 Luis del Barco (trad.), Rayo, 2006, p. 65.<br>\n<sup>7<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 C.S. Lewis: <em>El problema del dolor,<\/em> <em>op. cit.<\/em>, p. 97.<br>\n<sup>8<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Cfr.<\/em> Plat\u00f3n: <em>Gorgias,<\/em> 479a-480d.<br>\n<sup>9<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Incluso para Arist\u00f3teles, los actos involuntarios siempre vienen acompa\u00f1ados de \u00abpesar\u00bb, pues lo que se hizo no era lo que se pretend\u00eda, por lo que el agente, tambi\u00e9n bajo estas circunstancias, experimenta el arrepentimiento (aunque no haya incurrido en culpa moral) y no se excusa con \u00abindiferencia\u00bb diciendo \u00abese no es mi problema\u00bb.<em> Cfr.<\/em> Arist\u00f3teles: <em>\u00c9tica Nicomaquea,<\/em> 110b18-25.<br>\n<sup>10<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Cfr.<\/em> C.S. Lewis: <em>El problema del dolor, <\/em>pp. 62-63.<br>\n<sup>11<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Cfr.<\/em> Arist\u00f3teles: <em>\u00c9tica Nicomaquea,<\/em> 1150b30-1151a29.<br>\n<sup>12<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 C.S. Lewis: <em>El problema del dolor, op. cit.,<\/em>p. 64<br>\n<sup>13<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Cfr. \u00cdbid., <\/em>p. 66.<br>\n<sup>14 <\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por eso son cuestionables aquellas cr\u00edticas a Kant como si el fil\u00f3sofo propusiera un \u00abdeber por el deber\u00bb ciego y mec\u00e1nico. Al contrario, para Kant un m\u00ednimo de sentimientos es necesario para la experiencia moral. Su postura no contradice del todo a la de Arist\u00f3teles respecto al hombre virtuoso, a quien hacer el bien ya no le cuesta e incluso lo disfruta, pero tras haber pasado por un proceso dif\u00edcil de formaci\u00f3n del car\u00e1cter. <em>Cfr. \u00cdbid.,<\/em> pp. 103-104<br>\n<sup>15<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Vid. <\/em>C.S. Lewis: <em>Una pena en observaci\u00f3n,<\/em> Carmen Mart\u00edn Gaite (trad.), Rayo, 2006. Una estupenda adaptaci\u00f3n de las obras biogr\u00e1ficas de C.S. Lewis, y que recoge la obra citada, es la pel\u00edcula <em>Shadowlands,<\/em> con Anthony Hopkins en el papel protag\u00f3nico.<br>\n<sup>16<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 C.S. Lewis: <em>El problema del dolor, <\/em>p. 53.<br>\n<sup>17\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/sup><em>Cfr. \u00cdbid., <\/em>pp. 47-52.<br>\n<sup>18<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>Cfr. \u00cdbid.,<\/em> p. 62<br>\n<sup>19<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>\u00cdbid.,<\/em> p. 108.\u00a0 Aunque esto ya queda fuera del alcance de este art\u00edculo, cabe al menos mencionar que otra emoci\u00f3n \u00abdesagradable\u00bb que, si es desplegada virtuosamente, desempe\u00f1a una importante funci\u00f3n moral, es la ira. Un enojo justo es la respuesta adecuada para la defensa del m\u00e1s importante de los bienes humanos, que es la dignidad, propia y ajena. Sin embargo, no basta indignarse sino que hay que hacerlo de la manera correcta, sin atropellar siquiera la dignidad del agresor. Por eso dice el Estagirita que enojarse por los motivos correctos, con las personas correctas, como se debe, cuando se debe y por el tiempo que debe, es alabado <em>(Cfr. EN <\/em>1125b32-33). No presentar un sano enojo ser\u00eda muestra de tonter\u00eda o de servilismo <em>(Cfr. EN<\/em> 1126a2-8).<br>\n<sup>20<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 C.S. Lewis: <em>El problema del dolor, <\/em>pp. 110-111.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"69149\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer despu\u00e9s 0Nadie quiere sufrir, nuestra sociedad est\u00e1 llena de placebos que fomentan una felicidad aparente y ef\u00edmera. Sin embargo, buscar el placer y evadir el dolor trae serias implicaciones, pues nos impide conocernos, crecer moralmente\u2026 y termina por anular nuestra humanidad. El que la culpa, la verg\u00fcenza, la aflicci\u00f3n o la compasi\u00f3n \u00abnos duelan\u00bb tiene un papel formativo en el car\u00e1cter: estructurar nuestra identidad y hacernos mejorar \u00a0 La sociedad hedonista actual es mucho m\u00e1s pretenciosa e ingenua que los hedonismos precedentes en la tradici\u00f3n filos\u00f3fica. Epicuro y Stuart Mill buscaban el placer y el bienestar, pero eran conscientes de que es imposible eliminar todo rastro de dolor de la vida humana. Hoy, en cambio, bajo la l\u00f3gica de la eficiencia y la comodidad (como se ve en el trato a los ancianos y la promoci\u00f3n de una eutanasia instrumentalista, en ciertos intentos de justificar el aborto, en las expectativas desmedidas en la tecnolog\u00eda m\u00e9dica o en la pr\u00e1ctica terap\u00e9utica), lo que se pretende es una vida sin dolor.1 Ante ese miedo al dolor, buscamos tambi\u00e9n rehuir a la vulnerabilidad, que se experimenta en la dependencia respecto a otros seres humanos. No es extra\u00f1o que varias series de televisi\u00f3n \u2013algunas de ellas bien hechas y quiz\u00e1 el producto cultural por antonomasia de estos d\u00edas\u2013 nos repitan una y otra vez que es mejor no depender de nadie ni confiar en nadie: pues nuestro propio esposo (ante lo poco redituable de su carrera docente) puede cocinar anfetaminas en el s\u00f3tano a nuestras espaldas (Breaking Bad); nunca estamos seguros si los vecinos o nuestro mejor amigo son esp\u00edas de una potencia enemiga (The Americans\/The Company); o si tus propios colegas te abandonar\u00e1n en peligro de muerte tras aprovechar tus servicios (Homeland). Alg\u00fan protagonista elige una vida solitaria ante el desagrado que le causa la humanidad en su conjunto (True Detectives). Al final, es mejor hacerlo todo por ti mismo porque todos mienten y son incompetentes (House M.D.). No depender de nadie es una completa locura, hasta las redes de delincuencia operan \u00abcon\u00bb y dependen \u00abde\u00bb estructuras complejas para lograr sus objetivos m\u00e1s bajos. As\u00ed como Walter White (protagonista de Breaking Bad) necesit\u00f3 de Jesse Pinkman para vender su producto, ser\u00eda ingenuo pensar que el Chapo Guzm\u00e1n se escap\u00f3 con sus solas fuerzas, inspirado en un personaje de Stephen King.2 \u00abNO\u00bb A LA EVASI\u00d3N DE EMOCIONES El intento de rehuir de la dependencia y la vulnerabilidad tampoco es nuevo. De alguna manera, ya los fil\u00f3sofos estoicos pretend\u00edan el autodominio como virtud para alcanzar la imperturbabilidad, la tranquilidad completa y la autosuficiencia; no admit\u00edan expectativa alguna sobre bienes que quedaran fuera del pleno control del individuo. Para ello, al menos los m\u00e1s radicales, propon\u00edan eliminar las emociones \u2013en tanto \u00e9stas generan juicios y apegos obsesivos a los bienes externos\u2013, como si toda reacci\u00f3n afectiva se tratase de una patolog\u00eda que hubi\u00e9semos de suprimir, mientras no se fuera virtuoso. El hedonismo actual tampoco quiere \u00abdepender de\u00bb nada ni de nadie, pero por una raz\u00f3n y con una estrategia completamente diferentes: no es que se pretenda \u2013como los estoicos\u2013 un autocontrol virtuoso (que resulta, adem\u00e1s, enormemente dif\u00edcil y exigente), ni evadir toda emoci\u00f3n, sino s\u00f3lo las profundas y las desagradables. Esta actitud vuelve a las personas, parad\u00f3jicamente, m\u00e1s dependientes y vulnerables frente al mundo, en tanto fomenta un talante de desapego frente a las personas mas no frente a los objetos materiales, y las sumerge todav\u00eda m\u00e1s en una vida contingente y fuera de su control. Como es de esperar en una \u00abcultura\u00bb light y evasiva \u2013que quiere comer sin engordar y adelgazar sin esforzarse\u2013, tambi\u00e9n se quiere vivir la plenitud emocional con meros estados de \u00e1nimo fugaces, superficiales, que no comprometan demasiado. No se cierra la puerta al afecto o al sentimiento, pero tampoco se conf\u00eda mucho en \u00e9l, pues pronto vendr\u00e1 otro a sustituirlo. No se le permite echar ra\u00edces ni construir, mucho menos, si ello involucra seriamente, con largo alcance, a otra persona, porque ello expondr\u00eda a la responsabilidad y a la desilusi\u00f3n. Se intenta, por tanto, llenar el vac\u00edo, no con una emoci\u00f3n profunda y con sentido, sino con una cadena de estados de \u00e1nimo superficiales, de usar y tirar, que se esfuman con facilidad e incluso con indiferencia. Este art\u00edculo no tiene como finalidad manejar un discurso que le d\u00e9 rienda suelta a las emociones; ya hace dos mil a\u00f1os S\u00e9neca, en su obra De ira, nos advirti\u00f3 que estar rodeados de narcisistas autorreferenciales y de col\u00e9ricos agresivos es lo m\u00e1s destructivo para cualquier comunidad.3 Lo que har\u00e9 es echar mano de algunas ideas de la propia tradici\u00f3n filos\u00f3fica y del ensayista y literato C.S. Lewis, para defender no solamente que podemos confiar en nuestras emociones, sino que debemos cultivarlas adecuadamente y dejar que estructuren nuestra identidad. A\u00fan m\u00e1s: tratar\u00e9 de esbozar que incluso las emociones dolorosas (culpa, verg\u00fcenza, aflicci\u00f3n, compasi\u00f3n, etc\u00e9tera) tienen un papel formativo en el car\u00e1cter de la persona y que cerrarles la puerta, implica perder una invaluable oportunidad de autoconocimiento, crecimiento moral y entrega; ser\u00eda perder buena parte de nuestra humanidad. A VECES SE NECESITA SUFRIR Uno de los legados m\u00e1s relevantes del pensamiento socr\u00e1tico es el descubrimiento de que, cuando estamos equivocados creemos estar en lo correcto. Todo error tiene un componente de autoenga\u00f1o4 \u2013de ignorancia inadvertida y arrogancia\u2013, pues estar en el error supone que \u00e9ste no se detecta como tal. Por ello, el que est\u00e1 equivocado no se ve en la necesidad de una correcci\u00f3n: los que mataron a S\u00f3crates5 no le estaban agradecidos porque quisiera ense\u00f1ar la virtud, le odiaban porque los refutaba en cosas que estaban seguros de saber. De ello se sigue que, para salir del error, necesitamos una experiencia de contraste \u2013a veces dolorosa\u2013, una vivencia que nos sacuda y que nos ayude a ser veraces con nosotros mismos, a superar la vanidad. Tampoco se trata de caer en la autocompasi\u00f3n o de depender de los juicios de los dem\u00e1s; mucho menos de compararnos con ellos, con todo<\/p>\n","protected":false},"author":220,"featured_media":2655909,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[44,1218],"tags":[33,906,718,1402,110,198,111],"class_list":["post-69149","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-gestionincertidumbre","category-coloquio","tag-cultura","tag-dolor","tag-emociones","tag-evasion","tag-istmo","tag-liderazgo","tag-valores"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>Dosis de dolor para una \u00abcultura light\u00bb - Revista ISTMO<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/dosis-de-dolor-para-una-cultura-light\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Dosis de dolor para una \u00abcultura light\u00bb\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Leer despu\u00e9s 0Nadie quiere sufrir, nuestra sociedad est\u00e1 llena de placebos que fomentan una felicidad aparente y ef\u00edmera. Sin embargo, buscar el placer y evadir el dolor trae serias implicaciones, pues nos impide conocernos, crecer moralmente\u2026 y termina por anular nuestra humanidad. El que la culpa, la verg\u00fcenza, la aflicci\u00f3n o la compasi\u00f3n \u00abnos duelan\u00bb tiene un papel formativo en el car\u00e1cter: estructurar nuestra identidad y hacernos mejorar \u00a0 La sociedad hedonista actual es mucho m\u00e1s pretenciosa e ingenua que los hedonismos precedentes en la tradici\u00f3n filos\u00f3fica. Epicuro y Stuart Mill buscaban el placer y el bienestar, pero eran conscientes de que es imposible eliminar todo rastro de dolor de la vida humana. Hoy, en cambio, bajo la l\u00f3gica de la eficiencia y la comodidad (como se ve en el trato a los ancianos y la promoci\u00f3n de una eutanasia instrumentalista, en ciertos intentos de justificar el aborto, en las expectativas desmedidas en la tecnolog\u00eda m\u00e9dica o en la pr\u00e1ctica terap\u00e9utica), lo que se pretende es una vida sin dolor.1 Ante ese miedo al dolor, buscamos tambi\u00e9n rehuir a la vulnerabilidad, que se experimenta en la dependencia respecto a otros seres humanos. No es extra\u00f1o que varias series de televisi\u00f3n \u2013algunas de ellas bien hechas y quiz\u00e1 el producto cultural por antonomasia de estos d\u00edas\u2013 nos repitan una y otra vez que es mejor no depender de nadie ni confiar en nadie: pues nuestro propio esposo (ante lo poco redituable de su carrera docente) puede cocinar anfetaminas en el s\u00f3tano a nuestras espaldas (Breaking Bad); nunca estamos seguros si los vecinos o nuestro mejor amigo son esp\u00edas de una potencia enemiga (The Americans\/The Company); o si tus propios colegas te abandonar\u00e1n en peligro de muerte tras aprovechar tus servicios (Homeland). Alg\u00fan protagonista elige una vida solitaria ante el desagrado que le causa la humanidad en su conjunto (True Detectives). Al final, es mejor hacerlo todo por ti mismo porque todos mienten y son incompetentes (House M.D.). No depender de nadie es una completa locura, hasta las redes de delincuencia operan \u00abcon\u00bb y dependen \u00abde\u00bb estructuras complejas para lograr sus objetivos m\u00e1s bajos. As\u00ed como Walter White (protagonista de Breaking Bad) necesit\u00f3 de Jesse Pinkman para vender su producto, ser\u00eda ingenuo pensar que el Chapo Guzm\u00e1n se escap\u00f3 con sus solas fuerzas, inspirado en un personaje de Stephen King.2 \u00abNO\u00bb A LA EVASI\u00d3N DE EMOCIONES El intento de rehuir de la dependencia y la vulnerabilidad tampoco es nuevo. De alguna manera, ya los fil\u00f3sofos estoicos pretend\u00edan el autodominio como virtud para alcanzar la imperturbabilidad, la tranquilidad completa y la autosuficiencia; no admit\u00edan expectativa alguna sobre bienes que quedaran fuera del pleno control del individuo. Para ello, al menos los m\u00e1s radicales, propon\u00edan eliminar las emociones \u2013en tanto \u00e9stas generan juicios y apegos obsesivos a los bienes externos\u2013, como si toda reacci\u00f3n afectiva se tratase de una patolog\u00eda que hubi\u00e9semos de suprimir, mientras no se fuera virtuoso. El hedonismo actual tampoco quiere \u00abdepender de\u00bb nada ni de nadie, pero por una raz\u00f3n y con una estrategia completamente diferentes: no es que se pretenda \u2013como los estoicos\u2013 un autocontrol virtuoso (que resulta, adem\u00e1s, enormemente dif\u00edcil y exigente), ni evadir toda emoci\u00f3n, sino s\u00f3lo las profundas y las desagradables. Esta actitud vuelve a las personas, parad\u00f3jicamente, m\u00e1s dependientes y vulnerables frente al mundo, en tanto fomenta un talante de desapego frente a las personas mas no frente a los objetos materiales, y las sumerge todav\u00eda m\u00e1s en una vida contingente y fuera de su control. Como es de esperar en una \u00abcultura\u00bb light y evasiva \u2013que quiere comer sin engordar y adelgazar sin esforzarse\u2013, tambi\u00e9n se quiere vivir la plenitud emocional con meros estados de \u00e1nimo fugaces, superficiales, que no comprometan demasiado. No se cierra la puerta al afecto o al sentimiento, pero tampoco se conf\u00eda mucho en \u00e9l, pues pronto vendr\u00e1 otro a sustituirlo. No se le permite echar ra\u00edces ni construir, mucho menos, si ello involucra seriamente, con largo alcance, a otra persona, porque ello expondr\u00eda a la responsabilidad y a la desilusi\u00f3n. Se intenta, por tanto, llenar el vac\u00edo, no con una emoci\u00f3n profunda y con sentido, sino con una cadena de estados de \u00e1nimo superficiales, de usar y tirar, que se esfuman con facilidad e incluso con indiferencia. Este art\u00edculo no tiene como finalidad manejar un discurso que le d\u00e9 rienda suelta a las emociones; ya hace dos mil a\u00f1os S\u00e9neca, en su obra De ira, nos advirti\u00f3 que estar rodeados de narcisistas autorreferenciales y de col\u00e9ricos agresivos es lo m\u00e1s destructivo para cualquier comunidad.3 Lo que har\u00e9 es echar mano de algunas ideas de la propia tradici\u00f3n filos\u00f3fica y del ensayista y literato C.S. Lewis, para defender no solamente que podemos confiar en nuestras emociones, sino que debemos cultivarlas adecuadamente y dejar que estructuren nuestra identidad. A\u00fan m\u00e1s: tratar\u00e9 de esbozar que incluso las emociones dolorosas (culpa, verg\u00fcenza, aflicci\u00f3n, compasi\u00f3n, etc\u00e9tera) tienen un papel formativo en el car\u00e1cter de la persona y que cerrarles la puerta, implica perder una invaluable oportunidad de autoconocimiento, crecimiento moral y entrega; ser\u00eda perder buena parte de nuestra humanidad. A VECES SE NECESITA SUFRIR Uno de los legados m\u00e1s relevantes del pensamiento socr\u00e1tico es el descubrimiento de que, cuando estamos equivocados creemos estar en lo correcto. Todo error tiene un componente de autoenga\u00f1o4 \u2013de ignorancia inadvertida y arrogancia\u2013, pues estar en el error supone que \u00e9ste no se detecta como tal. Por ello, el que est\u00e1 equivocado no se ve en la necesidad de una correcci\u00f3n: los que mataron a S\u00f3crates5 no le estaban agradecidos porque quisiera ense\u00f1ar la virtud, le odiaban porque los refutaba en cosas que estaban seguros de saber. De ello se sigue que, para salir del error, necesitamos una experiencia de contraste \u2013a veces dolorosa\u2013, una vivencia que nos sacuda y que nos ayude a ser veraces con nosotros mismos, a superar la vanidad. 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Sin embargo, buscar el placer y evadir el dolor trae serias implicaciones, pues nos impide conocernos, crecer moralmente\u2026 y termina por anular nuestra humanidad. El que la culpa, la verg\u00fcenza, la aflicci\u00f3n o la compasi\u00f3n \u00abnos duelan\u00bb tiene un papel formativo en el car\u00e1cter: estructurar nuestra identidad y hacernos mejorar \u00a0 La sociedad hedonista actual es mucho m\u00e1s pretenciosa e ingenua que los hedonismos precedentes en la tradici\u00f3n filos\u00f3fica. Epicuro y Stuart Mill buscaban el placer y el bienestar, pero eran conscientes de que es imposible eliminar todo rastro de dolor de la vida humana. Hoy, en cambio, bajo la l\u00f3gica de la eficiencia y la comodidad (como se ve en el trato a los ancianos y la promoci\u00f3n de una eutanasia instrumentalista, en ciertos intentos de justificar el aborto, en las expectativas desmedidas en la tecnolog\u00eda m\u00e9dica o en la pr\u00e1ctica terap\u00e9utica), lo que se pretende es una vida sin dolor.1 Ante ese miedo al dolor, buscamos tambi\u00e9n rehuir a la vulnerabilidad, que se experimenta en la dependencia respecto a otros seres humanos. No es extra\u00f1o que varias series de televisi\u00f3n \u2013algunas de ellas bien hechas y quiz\u00e1 el producto cultural por antonomasia de estos d\u00edas\u2013 nos repitan una y otra vez que es mejor no depender de nadie ni confiar en nadie: pues nuestro propio esposo (ante lo poco redituable de su carrera docente) puede cocinar anfetaminas en el s\u00f3tano a nuestras espaldas (Breaking Bad); nunca estamos seguros si los vecinos o nuestro mejor amigo son esp\u00edas de una potencia enemiga (The Americans\/The Company); o si tus propios colegas te abandonar\u00e1n en peligro de muerte tras aprovechar tus servicios (Homeland). Alg\u00fan protagonista elige una vida solitaria ante el desagrado que le causa la humanidad en su conjunto (True Detectives). Al final, es mejor hacerlo todo por ti mismo porque todos mienten y son incompetentes (House M.D.). No depender de nadie es una completa locura, hasta las redes de delincuencia operan \u00abcon\u00bb y dependen \u00abde\u00bb estructuras complejas para lograr sus objetivos m\u00e1s bajos. As\u00ed como Walter White (protagonista de Breaking Bad) necesit\u00f3 de Jesse Pinkman para vender su producto, ser\u00eda ingenuo pensar que el Chapo Guzm\u00e1n se escap\u00f3 con sus solas fuerzas, inspirado en un personaje de Stephen King.2 \u00abNO\u00bb A LA EVASI\u00d3N DE EMOCIONES El intento de rehuir de la dependencia y la vulnerabilidad tampoco es nuevo. De alguna manera, ya los fil\u00f3sofos estoicos pretend\u00edan el autodominio como virtud para alcanzar la imperturbabilidad, la tranquilidad completa y la autosuficiencia; no admit\u00edan expectativa alguna sobre bienes que quedaran fuera del pleno control del individuo. Para ello, al menos los m\u00e1s radicales, propon\u00edan eliminar las emociones \u2013en tanto \u00e9stas generan juicios y apegos obsesivos a los bienes externos\u2013, como si toda reacci\u00f3n afectiva se tratase de una patolog\u00eda que hubi\u00e9semos de suprimir, mientras no se fuera virtuoso. El hedonismo actual tampoco quiere \u00abdepender de\u00bb nada ni de nadie, pero por una raz\u00f3n y con una estrategia completamente diferentes: no es que se pretenda \u2013como los estoicos\u2013 un autocontrol virtuoso (que resulta, adem\u00e1s, enormemente dif\u00edcil y exigente), ni evadir toda emoci\u00f3n, sino s\u00f3lo las profundas y las desagradables. Esta actitud vuelve a las personas, parad\u00f3jicamente, m\u00e1s dependientes y vulnerables frente al mundo, en tanto fomenta un talante de desapego frente a las personas mas no frente a los objetos materiales, y las sumerge todav\u00eda m\u00e1s en una vida contingente y fuera de su control. Como es de esperar en una \u00abcultura\u00bb light y evasiva \u2013que quiere comer sin engordar y adelgazar sin esforzarse\u2013, tambi\u00e9n se quiere vivir la plenitud emocional con meros estados de \u00e1nimo fugaces, superficiales, que no comprometan demasiado. No se cierra la puerta al afecto o al sentimiento, pero tampoco se conf\u00eda mucho en \u00e9l, pues pronto vendr\u00e1 otro a sustituirlo. No se le permite echar ra\u00edces ni construir, mucho menos, si ello involucra seriamente, con largo alcance, a otra persona, porque ello expondr\u00eda a la responsabilidad y a la desilusi\u00f3n. Se intenta, por tanto, llenar el vac\u00edo, no con una emoci\u00f3n profunda y con sentido, sino con una cadena de estados de \u00e1nimo superficiales, de usar y tirar, que se esfuman con facilidad e incluso con indiferencia. Este art\u00edculo no tiene como finalidad manejar un discurso que le d\u00e9 rienda suelta a las emociones; ya hace dos mil a\u00f1os S\u00e9neca, en su obra De ira, nos advirti\u00f3 que estar rodeados de narcisistas autorreferenciales y de col\u00e9ricos agresivos es lo m\u00e1s destructivo para cualquier comunidad.3 Lo que har\u00e9 es echar mano de algunas ideas de la propia tradici\u00f3n filos\u00f3fica y del ensayista y literato C.S. Lewis, para defender no solamente que podemos confiar en nuestras emociones, sino que debemos cultivarlas adecuadamente y dejar que estructuren nuestra identidad. A\u00fan m\u00e1s: tratar\u00e9 de esbozar que incluso las emociones dolorosas (culpa, verg\u00fcenza, aflicci\u00f3n, compasi\u00f3n, etc\u00e9tera) tienen un papel formativo en el car\u00e1cter de la persona y que cerrarles la puerta, implica perder una invaluable oportunidad de autoconocimiento, crecimiento moral y entrega; ser\u00eda perder buena parte de nuestra humanidad. A VECES SE NECESITA SUFRIR Uno de los legados m\u00e1s relevantes del pensamiento socr\u00e1tico es el descubrimiento de que, cuando estamos equivocados creemos estar en lo correcto. Todo error tiene un componente de autoenga\u00f1o4 \u2013de ignorancia inadvertida y arrogancia\u2013, pues estar en el error supone que \u00e9ste no se detecta como tal. Por ello, el que est\u00e1 equivocado no se ve en la necesidad de una correcci\u00f3n: los que mataron a S\u00f3crates5 no le estaban agradecidos porque quisiera ense\u00f1ar la virtud, le odiaban porque los refutaba en cosas que estaban seguros de saber. De ello se sigue que, para salir del error, necesitamos una experiencia de contraste \u2013a veces dolorosa\u2013, una vivencia que nos sacuda y que nos ayude a ser veraces con nosotros mismos, a superar la vanidad. Tampoco se trata de caer en la autocompasi\u00f3n o de depender de los juicios de los dem\u00e1s; mucho menos de compararnos con ellos, con todo","og_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/dosis-de-dolor-para-una-cultura-light\/","og_site_name":"Revista ISTMO","article_published_time":"2015-09-02T17:05:26+00:00","article_modified_time":"2023-11-08T11:07:52+00:00","og_image":[{"width":1037,"height":480,"url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/revistaIstmo_dosis-de-dolor-para-una-cultura-light.png","type":"image\/png"}],"author":"Casandra Fern\u00e1ndez","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Casandra Fern\u00e1ndez","Tiempo de lectura":"18 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/dosis-de-dolor-para-una-cultura-light\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/dosis-de-dolor-para-una-cultura-light\/"},"author":{"name":"Casandra Fern\u00e1ndez","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/168db2b2740cec2a462b8f7070ecb8de"},"headline":"Dosis de dolor para una \u00abcultura light\u00bb","datePublished":"2015-09-02T17:05:26+00:00","dateModified":"2023-11-08T11:07:52+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/dosis-de-dolor-para-una-cultura-light\/"},"wordCount":3669,"commentCount":0,"image":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/dosis-de-dolor-para-una-cultura-light\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/revistaIstmo_dosis-de-dolor-para-una-cultura-light.png?fit=1037%2C480&ssl=1","keywords":["cultura","dolor","emociones","evasi\u00f3n","istmo","liderazgo","valores"],"articleSection":["#Gesti\u00f3nIncertidumbre","Coloquio"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/dosis-de-dolor-para-una-cultura-light\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/dosis-de-dolor-para-una-cultura-light\/","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/09\/02\/dosis-de-dolor-para-una-cultura-light\/","name":"Dosis de dolor para una \u00abcultura light\u00bb - 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