{"id":68832,"date":"2015-07-02T17:05:27","date_gmt":"2015-07-02T17:05:27","guid":{"rendered":"http:\/\/istmo.mx\/?p=68832"},"modified":"2015-07-02T17:05:27","modified_gmt":"2015-07-02T17:05:27","slug":"fracaso-elemento-de-una-estrategia-exitosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/07\/02\/fracaso-elemento-de-una-estrategia-exitosa\/","title":{"rendered":"Fracaso, elemento de una estrategia exitosa"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"68832\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/IS338_AltaDir_04_principal.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-68891 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/IS338_AltaDir_04_principal.jpg?resize=714%2C380&#038;ssl=1\" alt=\"IS338_AltaDir_04_principal\" width=\"714\" height=\"380\" loading=\"lazy\"><\/a>El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con m\u00e1s inteligencia<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Henry Ford<\/p>\n<p>\u00a0<br>\n<span style=\"color: #0000ff;\"><em>La afamada frase \u00abRoma no se hizo en un d\u00eda\u00bb describe el arduo trabajo que demanda la b\u00fasqueda del \u00e9xito, donde siempre hay subidas y bajadas. En el mundo de los negocios pareciera que los errores son tab\u00fa, sin embargo, s\u00f3lo las empresas que han sufrido alguna derrota tienen la oportunidad de perfeccionar un plan y convertir el error en elemento de una estrategia para mejorar, no para culpar, castigar o fracasar.<\/em><\/span><br>\n\u00a0<br>\nLos negocios fracasan todo el tiempo. La lista de compa\u00f1\u00edas con futuro prometedor que sucumbieron por diversos factores es extensa. Tenemos los casos de Enron, Polaroid, Delorean Motor Company, Pan Am, Woolworth, IndyMac, etc\u00e9tera. Sin embargo, la lista de empresas que sobrevivieron a las peores crisis tambi\u00e9n es grande. Tal vez sea momento de prestar atenci\u00f3n, no s\u00f3lo a aquellos modelos de negocio que han demostrado asombrosas estrategias para salir adelante y alcanzar el \u00e9xito a largo plazo, sino tambi\u00e9n a aquellos que aprovecharon lo que en apariencia era un fracaso inminente como la mejor oportunidad en la vida de su empresa.<br>\nPodr\u00edamos empezar por preguntarnos, \u00bfqu\u00e9 constituye realmente un fracaso? Contrario al \u00e9xito, parecer\u00eda que fracasar ser\u00eda no alcanzar un resultado esperado. La palabra proviene del italiano fracassare, y si se rastrea su ra\u00edz latina podr\u00eda decirse que se compone de los verbos frangere (romper) y quassere (hacer pedazos).<sup>1<\/sup> Independientemente del significado etimol\u00f3gico de la palabra, todos comprendemos que fracasar es algo doloroso y dif\u00edcil de afrontar. Posiblemente fracasar sea el miedo con el que cientos de personas se levantan todos los d\u00edas.<br>\nA nivel personal, sobrevivir a la frustraci\u00f3n que implica no llevar a cabo un proyecto profesional supone enfrentar una crisis. Por otro lado, en el \u00e1mbito empresarial, \u00abfracasar\u00bb es sin\u00f3nimo de ruina absoluta personal<sup>2<\/sup> y econ\u00f3mica. En el mundo de los negocios equivocarse no est\u00e1 permitido, no es una opci\u00f3n. Pero s\u00ed es una realidad inevitable, y m\u00e1s importante a\u00fan: es un requisito para el \u00e9xito.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>EL MIEDO A EQUIVOCARSE: ESPERANZA Y TEMOR<\/strong><br>\nAntes de hablar sobre el fracaso empresarial tal vez sea conveniente analizar brevemente c\u00f3mo es que ocurre la frustraci\u00f3n de proyectos a nivel personal. Todos nos proponemos alcanzar determinados objetivos en los distintos \u00e1mbitos de la vida (familiar, emocional, financiero, de salud, profesional), y tan s\u00f3lo vislumbrar la falta de realizaci\u00f3n de los mismos puede generar temor y sufrimiento. Posiblemente sea un buen momento para reflexionar sobre la actitud que adoptamos cuando obtenemos resultados inesperados o cuando el objetivo que perseguimos nos parece demasiado inasequible o dif\u00edcil de alcanzar, de manera que decidimos interrumpir el curso de acci\u00f3n que en un principio nos llevar\u00eda a conseguir lo que queremos.<br>\nConsideremos pues el primer caso: lidiar con el hecho de no obtener lo que se pretend\u00eda. En realidad parece que no existen muchas opciones para responder ante este supuesto fracaso, pues, o se corrigen las aspiraciones y estrategias que resultaron ser equivocadas, o se elige caer en la desesperaci\u00f3n y el abatimiento.\u00a0 Cuando decidimos hacer algo, como por ejemplo, fundar un negocio, decidimos ponernos a trabajar y a hacer lo necesario para lograr que la idea tenga \u00e9xito, debido a que a nuestra acci\u00f3n subyace la esperanza de que nuestro plan se lleve a cabo. Por otro lado, nadie espera algo que se puede conseguir inmediatamente, pues lo que distingue a la esperanza es precisamente que se fundamenta en el futuro; no es una pasi\u00f3n que se refiera a algo que ya se posee.<sup>3<\/sup> Nadie espera tampoco conseguir algo que en primera instancia considera imposible. Es por esto que cuando alguien decide emprender alg\u00fan proyecto, lo hace con la esperanza de que en efecto sus planes funcionar\u00e1n. Pero la experiencia nos demuestra que no siempre es as\u00ed. Toda esperanza se destruye cuando las cosas no salen de acuerdo con el plan inicial. Por lo tanto, regresamos a tener en cuenta las reacciones planteadas en un principio: o respondemos con audacia corrigiendo lo que sali\u00f3 mal, o dejamos que la tristeza del fracaso nos consuma.<br>\nExploremos el segundo caso: cuando lo que queremos conseguir nos parece demasiado dif\u00edcil e imposible de alcanzar. \u00bfA qu\u00e9 realidad responde el hecho de que consideremos que nuestros planes saldr\u00e1n mal? Podemos observar que sucede algo opuesto a aquella situaci\u00f3n en la que esperamos que nuestros planes se lleven a cabo. A diferencia de la esperanza que mira a un bien futuro que, aunque arduo es posible, el temor es la pasi\u00f3n que mira al mal futuro.4 Arist\u00f3teles dice en el segundo libro de su Ret\u00f3rica que el temor \u00abproviene de la imaginaci\u00f3n de un mal futuro que destruye o contrista\u00bb. Cuando pensamos que somos incapaces de obtener lo que queremos o que tenemos miedo de fracasar inminentemente, podemos decir que s\u00f3lo ocurre una cosa: abandonamos el proyecto. El temor excesivo paraliza, perturba la raz\u00f3n. Parece que no hay m\u00e1s qu\u00e9 hacer cuando el miedo a fracasar se apodera de nosotros.<br>\nPor lo tanto, es posible concluir que en ambos casos, la tristeza y el temor impiden continuar con cualquier intento de realizar algo. Por otro lado, podemos esperar un resultado que termine por frustrarse, pero tambi\u00e9n observamos que existe una salida a esa crisis: caer en la cuenta de qu\u00e9 es lo que sali\u00f3 mal y por qu\u00e9, para volver a intentar el plan de diferente manera. Cuando un plan se frustra violentamente, por lo general, tambi\u00e9n se abandona y se cambia por otro, pues como se apunt\u00f3, nadie espera alcanzar lo que no puede. Es por todo esto que parecer\u00eda que equivocarse brinda la oportunidad de perfeccionar un plan.<br>\n\u00a0<br>\n<strong><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/IS338_AltaDir_04_imagen01.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-68890 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/IS338_AltaDir_04_imagen01.jpg?resize=500%2C350&#038;ssl=1\" alt=\"IS338_AltaDir_04_imagen01\" width=\"500\" height=\"350\" loading=\"lazy\"><\/a>LA NECESIDAD DE FRACASAR<\/strong><br>\nAs\u00ed como hay quienes intentan sobrevivir con p\u00e1nico ante la idea de fracasar, existen aquellos que no se paralizan ante sus errores: los emprendedores. Toda empresa exitosa comenz\u00f3 con alguien que quer\u00eda innovar y que jam\u00e1s consider\u00f3 que triunfar era imposible.<br>\nEl libro publicado en 2011 por Harvard Business Review Press, El ADN del Innovador,\u00a0 sostiene que los innovadores no s\u00f3lo nacen sino que se hacen. El estudio expuesto en el libro distingue cinco habilidades t\u00edpicas de un innovador<sup>5<\/sup>: asociar conocimientos, cuestionar, observar, crear redes y experimentar. Sin embargo, a pesar de lo interesante que resulta descubrir que es posible ser disruptivo mediante la pr\u00e1ctica de las habilidades anteriores, se necesita algo m\u00e1s para la reinvenci\u00f3n: el deseo de cambiar lo establecido.<br>\nHay personas que heredan inteligencia y habilidades privilegiadas, pero de acuerdo con los autores del libro, adem\u00e1s de ejercer determinadas habilidades, lo que distingue a los grandes innovadores como Jeff Bezos (Amazon), Steve Jobs (Apple), Pierre Omidyar (eBay) y muchos otros, es que tienen el valor para innovar. Sin mencionar las circunstancias favorecedoras en las que todas las personas evidentemente exitosas pudieron haber estado, \u00bfcu\u00e1l es su secreto para seguir obteniendo resultados? \u00bfQu\u00e9 es lo que los hace diferentes? Estos innovadores no tienen miedo a fracasar, un error es s\u00f3lo un paso m\u00e1s en la b\u00fasqueda de un sinn\u00famero de oportunidades para mejorar, transformar el mundo y avanzar en los proyectos que se quieren lograr. Esta actitud demuestra un gran entendimiento sobre la realidad: siempre se puede mejorar. El innovador no se derrumba ante el fracaso, saca provecho de \u00e9l.<br>\nHay varios ejemplos que demuestran que el camino rumbo al \u00e9xito est\u00e1 plagado de intentos fallidos. Henry Ford (Ford Motor Co.), Walt Disney (The Walt Disney Co.), Mary Kay Ash (Mary Kay Cosmetics Co.), Steve Jobs (Apple Computer), Bill Gates (Microsoft Corp.), Harland David Sanders (Kentucky Fried Chicken) y Frederick W. Smith (Federal Express), fracasaron en algunos de los proyectos que los llevar\u00edan a triunfar:<br>\n\u00a0<\/p>\n<ul>\n<li>El primer autom\u00f3vil de Henry Ford (el cuadrimoto) fue rechazado por las personas que lo financiaban, la mesa de directores disolvi\u00f3 dos veces su compa\u00f1\u00eda, y se tard\u00f3 tres a\u00f1os en conseguir apoyo de la industria automovil\u00edstica para construir el coche ideal.<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00a0<\/p>\n<ul>\n<li>Las primeras caricaturas de Walt Disney lo llevaron a la bancarrota, antes de Mickey Mouse, el \u00abconejo Oswaldo\u00bb de Disney pas\u00f3 completamente desapercibido.<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00a0<\/p>\n<ul>\n<li>Mary Kay Ash trabaj\u00f3 durante a\u00f1os como vendedora en dos compa\u00f1\u00edas de cosm\u00e9ticos y nunca consigui\u00f3 el ascenso que merec\u00eda, por lo que decidi\u00f3 fundar su propio negocio de maquillaje.<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00a0<\/p>\n<ul>\n<li>La primera empresa de Bill Gates fracas\u00f3, pues la m\u00e1quina que dise\u00f1\u00f3 para procesar informaci\u00f3n sobre el tr\u00e1fico en las carreteras (Traf-O-Data 8008) nunca funcion\u00f3.<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00a0<\/p>\n<ul>\n<li>Incluso despu\u00e9s de fundar Apple Computer e implementar la interfaz gr\u00e1fica de usuario en las computadoras de uso personal, Steve Jobs fue el responsable de que su compa\u00f1\u00eda perdiera millones de d\u00f3lares, y cuando dej\u00f3 Apple por un tiempo, fund\u00f3 la empresa NeXT, la cual fracas\u00f3 por completo.<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00a0<\/p>\n<ul>\n<li>El coronel Harland David Sanders comenz\u00f3 a vender su receta secreta de pollo frito a restaurantes a los 65 a\u00f1os, y la historia cuenta que antes de eso, su f\u00f3rmula recibi\u00f3 1009 rechazos.<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00a0<\/p>\n<ul>\n<li>Durante a\u00f1os, el monopolio de servicio postal le impidi\u00f3 a Frederick W. Smith hacer sus entregas durante la noche, lo cual pretend\u00eda ser el distintivo de FedEx.<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00a0<br>\nEstos ejemplos parecen demostrar que, si se pretende lograr algo, se debe estar dispuesto a enfrentar adversidades inminentes. Estos emprendedores se vieron obligados a reinventar sus planes para conseguir lo que buscaban. A continuaci\u00f3n expondremos algunos ejemplos de grandes organizaciones que no han sucumbido ante sus errores.<br>\n\u00a0<br>\n<strong><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/IS338_AltaDir_04_imagen02.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-68889 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/IS338_AltaDir_04_imagen02.jpg?resize=500%2C464&#038;ssl=1\" alt=\"IS338_AltaDir_04_imagen02\" width=\"500\" height=\"464\" loading=\"lazy\"><\/a>ERRORES INTELIGENTES<\/strong><br>\nLidiar con el cambio es complicado. Por un lado, lo nuevo y diferente puede representar una amenaza para la estabilidad que con tanto trabajo y esfuerzo se ha logrado; por otro, el cambio de estrategias puede provocar grandes avances y descubrimientos que contribuyan al crecimiento de una organizaci\u00f3n, haci\u00e9ndola a\u00fan m\u00e1s exitosa. En cualquiera de los dos casos, el cambio supone un riesgo. Ahora bien, sabemos que \u00abel que no arriesga no gana\u00bb, pero tambi\u00e9n, si no ganamos, tal vez ser\u00eda recomendable vislumbrar la salida del supuesto fracaso, sacar el mayor provecho de lo aprendido, rectificar\u2026 y no s\u00f3lo hundirnos en la desesperaci\u00f3n (lo cual supondr\u00eda un fracaso real).<br>\nParece que la mejor estrategia para evitar fracasos graves (como la quiebra definitiva), la presentan aquellas organizaciones que se encuentran en un estado permanente de renovaci\u00f3n, pues como apunta Miguel Ochoa en su libro El fracaso del \u00e9xito. Invitaci\u00f3n a la reflexi\u00f3n, las empresas encuentran en la autocomplacencia su propia destrucci\u00f3n: \u00ab\u2026su problema es un exceso de \u00e9xito mal manejado. La incapacidad de una empresa para ir m\u00e1s all\u00e1 de sus \u00e9xitos actuales se debe m\u00e1s a la falta de visi\u00f3n, formaci\u00f3n de equipos de alto rendimiento, alineaci\u00f3n y de valor, que a la ausencia de oportunidades.\u00bb<sup>6<\/sup><br>\nLa organizaci\u00f3n especializada en Reestructuraci\u00f3n Corporativa: Turnaround Management Society (TMS), registr\u00f3<sup>7<\/sup> que la mayor\u00eda de las crisis ocurren por errores cometidos por los altos mandos de una organizaci\u00f3n. La principal causa de una crisis en una empresa con frecuencia se debe a que la mesa directiva contin\u00faa utilizando la misma estrategia cuando \u00e9sta ya ha dejado de funcionar.<br>\nEn una entrevista realizada por Harvard Business Review<sup>8,<\/sup> Rita McGrath, profesora de la escuela de negocios de la Universidad de Columbia, menciona que en su libro Discovery-Driven Growth promueve manejar el fracaso de tal manera que los errores que se cometan sean \u00abinteligentes\u00bb que, entre otras cosas, consisten en planear cuidadosamente lo que sea necesario para evitar que vuelva a ocurrir, reparar los inconvenientes y prestar mayor atenci\u00f3n a los gastos: los errores deben costar poco y ocurrir r\u00e1pido. Equivocarse se convierte en elemento de una estrategia para mejorar, no para culpar, castigar, fracasar o paralizarse.<br>\nEstos son algunos ejemplos de empresas que han aprovechado lo que parec\u00eda ser una estrepitosa ca\u00edda para recuperarse con m\u00e1s fuerza:<br>\n\u00a0<\/p>\n<ul>\n<li>La revoluci\u00f3n que ocasion\u00f3 la creaci\u00f3n de la PC en los a\u00f1os noventa supuso un cambio radical en la manera de comprar tecnolog\u00eda y afect\u00f3 las relaciones que IBM cosech\u00f3 con sus clientes m\u00e1s antiguos. La venta de computadoras personales desplaz\u00f3 a los grandes equipos de tabulaci\u00f3n monopolizados y fabricados por IBM, generando para 1993 una p\u00e9rdida de 8 mil millones de d\u00f3lares.<sup>9<\/sup> IBM incluso lleg\u00f3 a considerar la divisi\u00f3n de la compa\u00f1\u00eda. Louis V. Gerstner se encarg\u00f3 de dar a IBM lo que le faltaba: sensibilidad orientada al cliente. Advirti\u00f3 que dividir la compa\u00f1\u00eda no era la mejor estrategia y estabiliz\u00f3 la empresa recordando al cliente que IBM era el principal proveedor de tecnolog\u00eda en niveles corporativos.<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00a0<\/p>\n<ul>\n<li>General Motors. Durante la crisis financiera de 2008, General Motors comenz\u00f3 a perder miles de millones ante la escandalosa ca\u00edda de ventas de autom\u00f3viles, pero la empresa logr\u00f3 recuperarse gracias a la ayuda econ\u00f3mica que recibi\u00f3 por parte del gobierno estadounidense. Sin embargo, Jay Alix (amigo y consultor de Rick Wagoner, exdirector de GM) public\u00f3 en la revista Forbes en noviembre de 2013<sup>10<\/sup> que la verdadera reestructuraci\u00f3n de General Motors consisti\u00f3 en seguir el modelo de negocios \u00abNewCo\u00bb que pretende promover un curso de renovaci\u00f3n en una organizaci\u00f3n que opta por transformarse en otro negocio para evitar desmoronarse. General Motors conserv\u00f3 su nombre al obtener ayuda financiera por parte del gobierno, y, deslindarse de \u00abOldCo\u00bb, es decir, de la quiebra inevitable que atravesaba la compa\u00f1\u00eda. En 2013 General Motors ya era una empresa nueva. Desde hac\u00eda tiempo, la direcci\u00f3n requer\u00eda un cambio de estrategia.<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00a0<\/p>\n<ul>\n<li>En 2001, el proveedor de fotocopiadoras m\u00e1s grande del mundo intentaba recuperarse de una p\u00e9rdida de 367 millones de d\u00f3lares. Anne Mulcahy fue elegida para rescatar la compa\u00f1\u00eda y se convirti\u00f3 en la directora. Mulcahy recort\u00f3 2,500 millones del costo de la estructura de capital de Xerox; con firmeza, redujo todos los costos posibles. Al llegar 2006, las ganancias de Xerox exced\u00edan los mil millones de d\u00f3lares.<sup>11<\/sup><\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00a0<\/p>\n<ul>\n<li>Johnson &amp; Johnson. En 1982 la compa\u00f1\u00eda enfrent\u00f3 su peor crisis cuando siete personas murieron por consumir Tylenol Extra Fuerte con cianuro de potasio. R\u00e1pidamente, la compa\u00f1\u00eda recogi\u00f3 del mercado 31 millones de botellas (generando una p\u00e9rdida de 100 millones de d\u00f3lares), interrumpi\u00f3 la producci\u00f3n y la publicidad de las pastillas y se involucr\u00f3 con la Polic\u00eda de Chicago, el FBI y la FDA (Food and Drug Administration) para encontrar al culpable. No fue posible descubrir al infractor, pero despu\u00e9s de esta crisis, la empresa introdujo las c\u00e1psulas en un empaque con un sistema de seguridad nuevo y un gran descuento en cupones.<sup>12<\/sup> El resultado: los medios de comunicaci\u00f3n apreciaron la preocupaci\u00f3n mostrada por el consumidor y la compa\u00f1\u00eda conserv\u00f3 una buena imagen, lo cual le permiti\u00f3 recuperarse.<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00a0<\/p>\n<ul>\n<li>Hace cinco a\u00f1os ocurrieron muchos accidentes debido al mal funcionamiento del acelerador, Toyota se vio obligado a sacar del mercado 8.8 millones de autom\u00f3viles defectuosos. La reacci\u00f3n de la empresa fue lenta y los altos directivos decidieron permanecer silenciosos. Al principio, esta manera de lidiar con el problema no fue la mejor, pero sirvi\u00f3 para reconocer que era necesaria una reestructura. El p\u00fablico no tard\u00f3 en recordar la excelente reputaci\u00f3n de Toyota, la compa\u00f1\u00eda ofreci\u00f3 nuevas garant\u00edas, increment\u00f3 y mejor\u00f3 sus estrategias de mercado para recuperar la confianza de sus clientes y los ejecutivos se mostraron abiertos ante los medios al aceptar el desastre en el que hab\u00edan incurrido, enfatizando el cuidado especial que ahora se prestaba para mejorar la seguridad de los coches.<sup>13<\/sup><\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00a0<\/p>\n<ul>\n<li>En 2003 se encontraron dos barras de chocolate Cadbury infestadas de gusanos en Bombay, India.<sup>14<\/sup> Cadbury neg\u00f3 que la plaga hubiera ocurrido durante el proceso de manufactura pero la FDA declar\u00f3 lo contrario, provocando un gran ataque por parte de los medios. Cadbury decidi\u00f3 interrumpir su campa\u00f1a publicitaria pero, a trav\u00e9s de comunicados de prensa, mantuvo al tanto a los medios de las nuevas medidas que incorpor\u00f3 para corregir los procesos de manufactura y almacenamiento. La compa\u00f1\u00eda tambi\u00e9n import\u00f3 maquinaria nueva y cambi\u00f3 la envoltura de sus productos. Ocho semanas despu\u00e9s del lanzamiento de su nueva envoltura y publicidad, el porcentaje de venta de los chocolates era casi igual al porcentaje previo a la crisis. A la fecha, Cadbury se ha mantenido entre los primeros lugares de la industria del chocolate en la India.<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00a0<br>\nNo es posible que una organizaci\u00f3n no cometa errores. Jim Collins advierte en su libro How The Mighty Fall que no existe una f\u00f3rmula que conduzca a la infalibilidad: \u00abToda instituci\u00f3n es vulnerable. No importa cu\u00e1nto haya logrado, lo lejos que haya llegado, cu\u00e1nto poder haya adquirido\u2026 Si se descuida, es vulnerable al fracaso. No hay ley que garantice que el m\u00e1s poderoso permanecer\u00e1, siempre, en la cima. Todos podemos caer. La realidad lo confirma.\u00bb<sup>15<\/sup><br>\nSin duda, fracasar en cualquier nivel es una acci\u00f3n detonante para fortalecer la decisi\u00f3n, las situaciones cr\u00edticas exigen soluci\u00f3n. Es necesario decidirse por el cambio, y equivocarnos nos ofrece entendimiento respecto a esta realidad. El fracaso obliga a la reinvenci\u00f3n y la reinvenci\u00f3n ofrece nuevas oportunidades de triunfar. Fracasar, tal vez s\u00f3lo sea un recordatorio alarmante que ocurre cuando olvidamos seguir luchando por el ideal de perfecci\u00f3n que pretend\u00edamos alcanzar en un principio.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>Notas finales<\/strong><br>\n<sup>1<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Alejandro Armenta y Jorge Merodio. La Actividad Profesional: Reflexiones sobre el \u00e9xito y el fracaso: situaciones comunes. IPADE Business School.\u00a0 M\u00e9xico, 2010. pp 5-6<br>\n<sup>2<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 M\u00e1s all\u00e1 de las habilidades intelectuales con las que se pueda contar, el talento emocional y las virtudes del car\u00e1cter juegan un papel muy importante para el \u00e9xito en la vida profesional, pero por ahora no nos concentraremos en este punto.<br>\n<sup>3<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tom\u00e1s de Aquino. Suma Teol\u00f3gica. I-IIae q. 40 a. 1.<br>\n<sup>4<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tom\u00e1s de Aquino. Suma Teol\u00f3gica. I-IIae q. 41 a. 1.<br>\n<sup>5<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Jeff Dyer, Hal Gregersen y Clayton M. Christensen. The Innovator\u2019s DNA. Harvard Business Review Press. USA, 2011. Pp. 23-25.<br>\n<sup>6<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Miguel Ochoa. El fracaso del \u00e9xito. Una invitaci\u00f3n a la reflexi\u00f3n. Brainware S.C. M\u00e9xico, 2010. Pp. 63<br>\n<sup>7<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Christoph Lymbersky. Why Do companies fail? Survey results 2014.\u00a0 http:\/\/turnaround-society.com\/companies-fail-2014-survey-results\/#!prettyPhoto. Febrero 2014.<br>\n<sup>8<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Paul Michelman. \u00abUse failure to grow your business\u00bb. Innovation. Harvard Business Review. https:\/\/hbr.org\/2009\/04\/use-failure-to-grow-your-busin-2\/. Abril 2009.<br>\n<sup>9<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 IBM.com. https:\/\/www-03.ibm.com\/ibm\/history\/history\/decade_1990.html. Febrero 2015.<br>\n<sup>10<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Jay Alix. \u00abHow General Motors Was Really Saved: The Untold True Story of the Most Important Bankruptcy in U.S History\u00bb. Forbes. com. http:\/\/www.forbes.com\/sites\/danbigman\/2013\/10\/30\/how-general-motors-was-really-saved-the-untold-true-story-of-the-most-important-bankruptcy-in-u-s-history\/\u00a0 Noviembre 18, 2013.<br>\n<sup>11<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Jim Collins. How The Mighty Fall. HarperCollins. USA, 2009. P. 113-116.<br>\n<sup>12<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tamara Kaplan. \u00abThe Tylenol Crisis: How Effective Public Relations Saved Johnson &amp; Johnson\u00bb. http:\/\/www.aerobiologicalengineering.com\/wxk116\/TylenolMurders\/crisis.html. Mayo 2015.<br>\n<sup>13<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Jonathan Hemus. \u00abAccelerating towards crisis: a PR view of Toyota\u2019s recall\u00bb. http:\/\/www.theguardian.com\/business\/2010\/feb\/09\/pr-view-toyota-reputation-management.Mayo 2015.<br>\n<sup>14<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Molshree Vaid. \u00abHow Cadbury\u2019s won the battle of worms\u00bb. http:\/\/www.rediff.com\/money\/2006\/dec\/24cad.htm. Mayo 2015<br>\n<sup>15<\/sup>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Jim Collins. How The Mighty Fall. HarperCollins. USA, 2009. P. 8.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"68832\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer despu\u00e9s 0El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con m\u00e1s inteligencia. Henry Ford \u00a0 La afamada frase \u00abRoma no se hizo en un d\u00eda\u00bb describe el arduo trabajo que demanda la b\u00fasqueda del \u00e9xito, donde siempre hay subidas y bajadas. En el mundo de los negocios pareciera que los errores son tab\u00fa, sin embargo, s\u00f3lo las empresas que han sufrido alguna derrota tienen la oportunidad de perfeccionar un plan y convertir el error en elemento de una estrategia para mejorar, no para culpar, castigar o fracasar. \u00a0 Los negocios fracasan todo el tiempo. La lista de compa\u00f1\u00edas con futuro prometedor que sucumbieron por diversos factores es extensa. Tenemos los casos de Enron, Polaroid, Delorean Motor Company, Pan Am, Woolworth, IndyMac, etc\u00e9tera. Sin embargo, la lista de empresas que sobrevivieron a las peores crisis tambi\u00e9n es grande. Tal vez sea momento de prestar atenci\u00f3n, no s\u00f3lo a aquellos modelos de negocio que han demostrado asombrosas estrategias para salir adelante y alcanzar el \u00e9xito a largo plazo, sino tambi\u00e9n a aquellos que aprovecharon lo que en apariencia era un fracaso inminente como la mejor oportunidad en la vida de su empresa. Podr\u00edamos empezar por preguntarnos, \u00bfqu\u00e9 constituye realmente un fracaso? Contrario al \u00e9xito, parecer\u00eda que fracasar ser\u00eda no alcanzar un resultado esperado. La palabra proviene del italiano fracassare, y si se rastrea su ra\u00edz latina podr\u00eda decirse que se compone de los verbos frangere (romper) y quassere (hacer pedazos).1 Independientemente del significado etimol\u00f3gico de la palabra, todos comprendemos que fracasar es algo doloroso y dif\u00edcil de afrontar. Posiblemente fracasar sea el miedo con el que cientos de personas se levantan todos los d\u00edas. A nivel personal, sobrevivir a la frustraci\u00f3n que implica no llevar a cabo un proyecto profesional supone enfrentar una crisis. Por otro lado, en el \u00e1mbito empresarial, \u00abfracasar\u00bb es sin\u00f3nimo de ruina absoluta personal2 y econ\u00f3mica. En el mundo de los negocios equivocarse no est\u00e1 permitido, no es una opci\u00f3n. Pero s\u00ed es una realidad inevitable, y m\u00e1s importante a\u00fan: es un requisito para el \u00e9xito. \u00a0 EL MIEDO A EQUIVOCARSE: ESPERANZA Y TEMOR Antes de hablar sobre el fracaso empresarial tal vez sea conveniente analizar brevemente c\u00f3mo es que ocurre la frustraci\u00f3n de proyectos a nivel personal. Todos nos proponemos alcanzar determinados objetivos en los distintos \u00e1mbitos de la vida (familiar, emocional, financiero, de salud, profesional), y tan s\u00f3lo vislumbrar la falta de realizaci\u00f3n de los mismos puede generar temor y sufrimiento. Posiblemente sea un buen momento para reflexionar sobre la actitud que adoptamos cuando obtenemos resultados inesperados o cuando el objetivo que perseguimos nos parece demasiado inasequible o dif\u00edcil de alcanzar, de manera que decidimos interrumpir el curso de acci\u00f3n que en un principio nos llevar\u00eda a conseguir lo que queremos. Consideremos pues el primer caso: lidiar con el hecho de no obtener lo que se pretend\u00eda. En realidad parece que no existen muchas opciones para responder ante este supuesto fracaso, pues, o se corrigen las aspiraciones y estrategias que resultaron ser equivocadas, o se elige caer en la desesperaci\u00f3n y el abatimiento.\u00a0 Cuando decidimos hacer algo, como por ejemplo, fundar un negocio, decidimos ponernos a trabajar y a hacer lo necesario para lograr que la idea tenga \u00e9xito, debido a que a nuestra acci\u00f3n subyace la esperanza de que nuestro plan se lleve a cabo. Por otro lado, nadie espera algo que se puede conseguir inmediatamente, pues lo que distingue a la esperanza es precisamente que se fundamenta en el futuro; no es una pasi\u00f3n que se refiera a algo que ya se posee.3 Nadie espera tampoco conseguir algo que en primera instancia considera imposible. Es por esto que cuando alguien decide emprender alg\u00fan proyecto, lo hace con la esperanza de que en efecto sus planes funcionar\u00e1n. Pero la experiencia nos demuestra que no siempre es as\u00ed. Toda esperanza se destruye cuando las cosas no salen de acuerdo con el plan inicial. Por lo tanto, regresamos a tener en cuenta las reacciones planteadas en un principio: o respondemos con audacia corrigiendo lo que sali\u00f3 mal, o dejamos que la tristeza del fracaso nos consuma. Exploremos el segundo caso: cuando lo que queremos conseguir nos parece demasiado dif\u00edcil e imposible de alcanzar. \u00bfA qu\u00e9 realidad responde el hecho de que consideremos que nuestros planes saldr\u00e1n mal? Podemos observar que sucede algo opuesto a aquella situaci\u00f3n en la que esperamos que nuestros planes se lleven a cabo. A diferencia de la esperanza que mira a un bien futuro que, aunque arduo es posible, el temor es la pasi\u00f3n que mira al mal futuro.4 Arist\u00f3teles dice en el segundo libro de su Ret\u00f3rica que el temor \u00abproviene de la imaginaci\u00f3n de un mal futuro que destruye o contrista\u00bb. Cuando pensamos que somos incapaces de obtener lo que queremos o que tenemos miedo de fracasar inminentemente, podemos decir que s\u00f3lo ocurre una cosa: abandonamos el proyecto. El temor excesivo paraliza, perturba la raz\u00f3n. Parece que no hay m\u00e1s qu\u00e9 hacer cuando el miedo a fracasar se apodera de nosotros. Por lo tanto, es posible concluir que en ambos casos, la tristeza y el temor impiden continuar con cualquier intento de realizar algo. Por otro lado, podemos esperar un resultado que termine por frustrarse, pero tambi\u00e9n observamos que existe una salida a esa crisis: caer en la cuenta de qu\u00e9 es lo que sali\u00f3 mal y por qu\u00e9, para volver a intentar el plan de diferente manera. Cuando un plan se frustra violentamente, por lo general, tambi\u00e9n se abandona y se cambia por otro, pues como se apunt\u00f3, nadie espera alcanzar lo que no puede. Es por todo esto que parecer\u00eda que equivocarse brinda la oportunidad de perfeccionar un plan. \u00a0 LA NECESIDAD DE FRACASAR As\u00ed como hay quienes intentan sobrevivir con p\u00e1nico ante la idea de fracasar, existen aquellos que no se paralizan ante sus errores: los emprendedores. Toda empresa exitosa comenz\u00f3 con alguien que quer\u00eda innovar y que jam\u00e1s consider\u00f3 que triunfar era imposible. 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Tal vez sea momento de prestar atenci\u00f3n, no s\u00f3lo a aquellos modelos de negocio que han demostrado asombrosas estrategias para salir adelante y alcanzar el \u00e9xito a largo plazo, sino tambi\u00e9n a aquellos que aprovecharon lo que en apariencia era un fracaso inminente como la mejor oportunidad en la vida de su empresa. Podr\u00edamos empezar por preguntarnos, \u00bfqu\u00e9 constituye realmente un fracaso? Contrario al \u00e9xito, parecer\u00eda que fracasar ser\u00eda no alcanzar un resultado esperado. La palabra proviene del italiano fracassare, y si se rastrea su ra\u00edz latina podr\u00eda decirse que se compone de los verbos frangere (romper) y quassere (hacer pedazos).1 Independientemente del significado etimol\u00f3gico de la palabra, todos comprendemos que fracasar es algo doloroso y dif\u00edcil de afrontar. Posiblemente fracasar sea el miedo con el que cientos de personas se levantan todos los d\u00edas. A nivel personal, sobrevivir a la frustraci\u00f3n que implica no llevar a cabo un proyecto profesional supone enfrentar una crisis. Por otro lado, en el \u00e1mbito empresarial, \u00abfracasar\u00bb es sin\u00f3nimo de ruina absoluta personal2 y econ\u00f3mica. En el mundo de los negocios equivocarse no est\u00e1 permitido, no es una opci\u00f3n. Pero s\u00ed es una realidad inevitable, y m\u00e1s importante a\u00fan: es un requisito para el \u00e9xito. \u00a0 EL MIEDO A EQUIVOCARSE: ESPERANZA Y TEMOR Antes de hablar sobre el fracaso empresarial tal vez sea conveniente analizar brevemente c\u00f3mo es que ocurre la frustraci\u00f3n de proyectos a nivel personal. Todos nos proponemos alcanzar determinados objetivos en los distintos \u00e1mbitos de la vida (familiar, emocional, financiero, de salud, profesional), y tan s\u00f3lo vislumbrar la falta de realizaci\u00f3n de los mismos puede generar temor y sufrimiento. Posiblemente sea un buen momento para reflexionar sobre la actitud que adoptamos cuando obtenemos resultados inesperados o cuando el objetivo que perseguimos nos parece demasiado inasequible o dif\u00edcil de alcanzar, de manera que decidimos interrumpir el curso de acci\u00f3n que en un principio nos llevar\u00eda a conseguir lo que queremos. Consideremos pues el primer caso: lidiar con el hecho de no obtener lo que se pretend\u00eda. En realidad parece que no existen muchas opciones para responder ante este supuesto fracaso, pues, o se corrigen las aspiraciones y estrategias que resultaron ser equivocadas, o se elige caer en la desesperaci\u00f3n y el abatimiento.\u00a0 Cuando decidimos hacer algo, como por ejemplo, fundar un negocio, decidimos ponernos a trabajar y a hacer lo necesario para lograr que la idea tenga \u00e9xito, debido a que a nuestra acci\u00f3n subyace la esperanza de que nuestro plan se lleve a cabo. Por otro lado, nadie espera algo que se puede conseguir inmediatamente, pues lo que distingue a la esperanza es precisamente que se fundamenta en el futuro; no es una pasi\u00f3n que se refiera a algo que ya se posee.3 Nadie espera tampoco conseguir algo que en primera instancia considera imposible. Es por esto que cuando alguien decide emprender alg\u00fan proyecto, lo hace con la esperanza de que en efecto sus planes funcionar\u00e1n. Pero la experiencia nos demuestra que no siempre es as\u00ed. Toda esperanza se destruye cuando las cosas no salen de acuerdo con el plan inicial. Por lo tanto, regresamos a tener en cuenta las reacciones planteadas en un principio: o respondemos con audacia corrigiendo lo que sali\u00f3 mal, o dejamos que la tristeza del fracaso nos consuma. Exploremos el segundo caso: cuando lo que queremos conseguir nos parece demasiado dif\u00edcil e imposible de alcanzar. \u00bfA qu\u00e9 realidad responde el hecho de que consideremos que nuestros planes saldr\u00e1n mal? Podemos observar que sucede algo opuesto a aquella situaci\u00f3n en la que esperamos que nuestros planes se lleven a cabo. A diferencia de la esperanza que mira a un bien futuro que, aunque arduo es posible, el temor es la pasi\u00f3n que mira al mal futuro.4 Arist\u00f3teles dice en el segundo libro de su Ret\u00f3rica que el temor \u00abproviene de la imaginaci\u00f3n de un mal futuro que destruye o contrista\u00bb. Cuando pensamos que somos incapaces de obtener lo que queremos o que tenemos miedo de fracasar inminentemente, podemos decir que s\u00f3lo ocurre una cosa: abandonamos el proyecto. El temor excesivo paraliza, perturba la raz\u00f3n. Parece que no hay m\u00e1s qu\u00e9 hacer cuando el miedo a fracasar se apodera de nosotros. Por lo tanto, es posible concluir que en ambos casos, la tristeza y el temor impiden continuar con cualquier intento de realizar algo. Por otro lado, podemos esperar un resultado que termine por frustrarse, pero tambi\u00e9n observamos que existe una salida a esa crisis: caer en la cuenta de qu\u00e9 es lo que sali\u00f3 mal y por qu\u00e9, para volver a intentar el plan de diferente manera. Cuando un plan se frustra violentamente, por lo general, tambi\u00e9n se abandona y se cambia por otro, pues como se apunt\u00f3, nadie espera alcanzar lo que no puede. Es por todo esto que parecer\u00eda que equivocarse brinda la oportunidad de perfeccionar un plan. \u00a0 LA NECESIDAD DE FRACASAR As\u00ed como hay quienes intentan sobrevivir con p\u00e1nico ante la idea de fracasar, existen aquellos que no se paralizan ante sus errores: los emprendedores. Toda empresa exitosa comenz\u00f3 con alguien que quer\u00eda innovar y que jam\u00e1s consider\u00f3 que triunfar era imposible. 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Henry Ford \u00a0 La afamada frase \u00abRoma no se hizo en un d\u00eda\u00bb describe el arduo trabajo que demanda la b\u00fasqueda del \u00e9xito, donde siempre hay subidas y bajadas. En el mundo de los negocios pareciera que los errores son tab\u00fa, sin embargo, s\u00f3lo las empresas que han sufrido alguna derrota tienen la oportunidad de perfeccionar un plan y convertir el error en elemento de una estrategia para mejorar, no para culpar, castigar o fracasar. \u00a0 Los negocios fracasan todo el tiempo. La lista de compa\u00f1\u00edas con futuro prometedor que sucumbieron por diversos factores es extensa. Tenemos los casos de Enron, Polaroid, Delorean Motor Company, Pan Am, Woolworth, IndyMac, etc\u00e9tera. Sin embargo, la lista de empresas que sobrevivieron a las peores crisis tambi\u00e9n es grande. Tal vez sea momento de prestar atenci\u00f3n, no s\u00f3lo a aquellos modelos de negocio que han demostrado asombrosas estrategias para salir adelante y alcanzar el \u00e9xito a largo plazo, sino tambi\u00e9n a aquellos que aprovecharon lo que en apariencia era un fracaso inminente como la mejor oportunidad en la vida de su empresa. Podr\u00edamos empezar por preguntarnos, \u00bfqu\u00e9 constituye realmente un fracaso? Contrario al \u00e9xito, parecer\u00eda que fracasar ser\u00eda no alcanzar un resultado esperado. La palabra proviene del italiano fracassare, y si se rastrea su ra\u00edz latina podr\u00eda decirse que se compone de los verbos frangere (romper) y quassere (hacer pedazos).1 Independientemente del significado etimol\u00f3gico de la palabra, todos comprendemos que fracasar es algo doloroso y dif\u00edcil de afrontar. Posiblemente fracasar sea el miedo con el que cientos de personas se levantan todos los d\u00edas. A nivel personal, sobrevivir a la frustraci\u00f3n que implica no llevar a cabo un proyecto profesional supone enfrentar una crisis. Por otro lado, en el \u00e1mbito empresarial, \u00abfracasar\u00bb es sin\u00f3nimo de ruina absoluta personal2 y econ\u00f3mica. En el mundo de los negocios equivocarse no est\u00e1 permitido, no es una opci\u00f3n. Pero s\u00ed es una realidad inevitable, y m\u00e1s importante a\u00fan: es un requisito para el \u00e9xito. \u00a0 EL MIEDO A EQUIVOCARSE: ESPERANZA Y TEMOR Antes de hablar sobre el fracaso empresarial tal vez sea conveniente analizar brevemente c\u00f3mo es que ocurre la frustraci\u00f3n de proyectos a nivel personal. Todos nos proponemos alcanzar determinados objetivos en los distintos \u00e1mbitos de la vida (familiar, emocional, financiero, de salud, profesional), y tan s\u00f3lo vislumbrar la falta de realizaci\u00f3n de los mismos puede generar temor y sufrimiento. Posiblemente sea un buen momento para reflexionar sobre la actitud que adoptamos cuando obtenemos resultados inesperados o cuando el objetivo que perseguimos nos parece demasiado inasequible o dif\u00edcil de alcanzar, de manera que decidimos interrumpir el curso de acci\u00f3n que en un principio nos llevar\u00eda a conseguir lo que queremos. Consideremos pues el primer caso: lidiar con el hecho de no obtener lo que se pretend\u00eda. En realidad parece que no existen muchas opciones para responder ante este supuesto fracaso, pues, o se corrigen las aspiraciones y estrategias que resultaron ser equivocadas, o se elige caer en la desesperaci\u00f3n y el abatimiento.\u00a0 Cuando decidimos hacer algo, como por ejemplo, fundar un negocio, decidimos ponernos a trabajar y a hacer lo necesario para lograr que la idea tenga \u00e9xito, debido a que a nuestra acci\u00f3n subyace la esperanza de que nuestro plan se lleve a cabo. Por otro lado, nadie espera algo que se puede conseguir inmediatamente, pues lo que distingue a la esperanza es precisamente que se fundamenta en el futuro; no es una pasi\u00f3n que se refiera a algo que ya se posee.3 Nadie espera tampoco conseguir algo que en primera instancia considera imposible. Es por esto que cuando alguien decide emprender alg\u00fan proyecto, lo hace con la esperanza de que en efecto sus planes funcionar\u00e1n. Pero la experiencia nos demuestra que no siempre es as\u00ed. Toda esperanza se destruye cuando las cosas no salen de acuerdo con el plan inicial. Por lo tanto, regresamos a tener en cuenta las reacciones planteadas en un principio: o respondemos con audacia corrigiendo lo que sali\u00f3 mal, o dejamos que la tristeza del fracaso nos consuma. Exploremos el segundo caso: cuando lo que queremos conseguir nos parece demasiado dif\u00edcil e imposible de alcanzar. \u00bfA qu\u00e9 realidad responde el hecho de que consideremos que nuestros planes saldr\u00e1n mal? Podemos observar que sucede algo opuesto a aquella situaci\u00f3n en la que esperamos que nuestros planes se lleven a cabo. A diferencia de la esperanza que mira a un bien futuro que, aunque arduo es posible, el temor es la pasi\u00f3n que mira al mal futuro.4 Arist\u00f3teles dice en el segundo libro de su Ret\u00f3rica que el temor \u00abproviene de la imaginaci\u00f3n de un mal futuro que destruye o contrista\u00bb. Cuando pensamos que somos incapaces de obtener lo que queremos o que tenemos miedo de fracasar inminentemente, podemos decir que s\u00f3lo ocurre una cosa: abandonamos el proyecto. El temor excesivo paraliza, perturba la raz\u00f3n. Parece que no hay m\u00e1s qu\u00e9 hacer cuando el miedo a fracasar se apodera de nosotros. Por lo tanto, es posible concluir que en ambos casos, la tristeza y el temor impiden continuar con cualquier intento de realizar algo. Por otro lado, podemos esperar un resultado que termine por frustrarse, pero tambi\u00e9n observamos que existe una salida a esa crisis: caer en la cuenta de qu\u00e9 es lo que sali\u00f3 mal y por qu\u00e9, para volver a intentar el plan de diferente manera. Cuando un plan se frustra violentamente, por lo general, tambi\u00e9n se abandona y se cambia por otro, pues como se apunt\u00f3, nadie espera alcanzar lo que no puede. Es por todo esto que parecer\u00eda que equivocarse brinda la oportunidad de perfeccionar un plan. \u00a0 LA NECESIDAD DE FRACASAR As\u00ed como hay quienes intentan sobrevivir con p\u00e1nico ante la idea de fracasar, existen aquellos que no se paralizan ante sus errores: los emprendedores. Toda empresa exitosa comenz\u00f3 con alguien que quer\u00eda innovar y que jam\u00e1s consider\u00f3 que triunfar era imposible. 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