{"id":68149,"date":"2015-01-09T19:51:10","date_gmt":"2015-01-09T19:51:10","guid":{"rendered":"http:\/\/istmo.mx\/?p=68149"},"modified":"2023-11-04T14:20:38","modified_gmt":"2023-11-04T19:20:38","slug":"la-ciudadania-en-mexico-amanecer-u-ocaso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/01\/09\/la-ciudadania-en-mexico-amanecer-u-ocaso\/","title":{"rendered":"La ciudadan\u00eda en M\u00e9xico \u00bfAmanecer u ocaso?"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"68149\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p><\/p><span style=\"color: #3366ff\"><em><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/IS335_Coloquio_01_original.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-68229\" style=\"margin: 5px\" title=\"IS335_Coloquio_01_original\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/IS335_Coloquio_01_original-1024x658.jpg?resize=800%2C514&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"514\" loading=\"lazy\"><\/a>No es f\u00e1cil ser ciudadano en una sociedad que vive una guerra no declarada y, en ese contexto, tampoco es f\u00e1cil ser agente de cambio. Se avecinan d\u00edas m\u00e1s duros, dice el autor, pero hay que permanecer firmes y construir un refugio a trav\u00e9s de eso que llamamos cultura que nos permita sobrellevar el invierno y preparar el renacer.<\/em><\/span><br>\nEs sorprendente la gran homogeneidad que existe en el presente entre el discurso acad\u00e9mico y el intelectual sobre la ciudadan\u00eda en M\u00e9xico, y la poca relevancia que ese discurso ejerce sobre nuestra vida cotidiana y nuestras instituciones pol\u00edticas.<br>\nEn el papel, pr\u00e1cticamente todos estamos de acuerdo en que es indispensable rescatar o reinstaurar el estado de derecho, promover la transparencia y rendici\u00f3n de cuentas en todos los niveles de gobierno y en los tres poderes, resanar el tejido social, aliviar la pobreza que padecen millones de mexicanos, combatir cualquier forma de discriminaci\u00f3n, eliminar la violencia intrafamiliar y detener al crimen organizado. Y que para lograr esto, lo m\u00e1s importante es la educaci\u00f3n en la cultura democr\u00e1tica y en la defensa de los derechos humanos.<br>\nCiertamente existen a\u00fan posiciones extremas que rechazan pilares de la democracia como los derechos humanos o la idea de la libertad de prensa, por considerarlas nociones burguesas al servicio de la clase empresarial occidental. La extrema izquierda desconf\u00eda de la democracia porque le parece demasiado respetuosa de los derechos individuales, y del individuo en general. Para los ultras de izquierda la democracia es demasiado lenta en sus procesos reivindicatorios de justicia social, y demasiado suave en la sanci\u00f3n de los due\u00f1os del capital.<br>\nTambi\u00e9n la extrema derecha desconf\u00eda de la democracia por ser demasiado \u00ablaxa\u00bb en costumbres, sobre todo sexuales, o bien, por ser demasiado incluyente, porque s\u00ed, todos somos iguales, pero hay unos m\u00e1s iguales que otros.<br>\nEstas posiciones extremas sin embargo no suelen tener ecos m\u00e1s all\u00e1 de los \u00e1mbitos de los fervorosos creyentes de las ideolog\u00edas. Creyentes que afectan a toda democracia, no s\u00f3lo a la mexicana.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>GROTESCA DISPARIDAD<\/strong><br>\nLo que s\u00ed llama la atenci\u00f3n, es la notoria disparidad entre este discurso de los derechos humanos y las libertades civiles, y la realidad del ejercicio arbitrario del poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico que padecemos los mexicanos, sumado a la amenaza permanente del crimen organizado y del crimen freelance: de todos aquellos que, cuando pueden, roban y abusan de los dem\u00e1s, quiz\u00e1 no pongan en peligro la vida de nadie, pero s\u00ed vuelven miserable la vida de muchos.<br>\n\u00bfC\u00f3mo se explica que el discurso tan loable y tan sensato sobre la democracia discurso que se predica lo mismo en aulas, que en estudios de televisi\u00f3n y en numerosas publicaciones del pa\u00eds sea tan irrelevante? \u00bfA qu\u00e9 se debe la grotesca disparidad entre lo que decimos y lo que vivimos y sufrimos en las calles?<br>\nSin \u00e1nimo exhaustivo se pueden se\u00f1alar tres grandes grupos responsables de esta disparidad. En primer lugar, por supuesto, los pol\u00edticos, los de los partidos pol\u00edticos, que ocupan cargos de representaci\u00f3n popular; los que nos fastidian cada elecci\u00f3n con espectaculares en calles, carreteras, paradas de autob\u00fas y hasta en el Metro con sus rostros, sus nombres y alg\u00fan eslogan m\u00e1s o menos ocurrente, m\u00e1s o menos trillado.<br>\nEn segundo lugar, tenemos la culpa los acad\u00e9micos, intelectuales y periodistas de medio pelo y de pelo largo. Quienes hemos hecho del hablar sobre la pol\u00edtica un modo de ganarnos la vida. En tercer lugar tiene la culpa la ciudadan\u00eda, los que gustan nombrarse a s\u00ed mismos \u00abciudadanos de-a-pi\u00e9\u00bb (as\u00ed, con acento en la e), aquellos que ni hacen pol\u00edtica, ni viven de ella (sino de un trabajo decente) ni escriben, ni se pronuncian p\u00fablicamente sobre pol\u00edtica.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>EL DEPORTE NACIONAL DE LA CR\u00cdTICA<\/strong><br>\nDe entrada, la clase pol\u00edtica se ha dedicado durante d\u00e9cadas a desprestigiar sistem\u00e1ticamente la misma pol\u00edtica. Sobre todo a trav\u00e9s de pr\u00e1cticas de corrupci\u00f3n, esc\u00e1ndalos, dispendio, ineptitud y en general de mal gobierno y mal uso del poder p\u00fablico y las facultades y privilegios que conlleva.<br>\nEn los \u00faltimos a\u00f1os (desde poco antes de la primera transici\u00f3n y el arribo del PAN al poder ejecutivo) han desprestigiado a la pol\u00edtica a trav\u00e9s de las ma\u00f1as nefastas y generalizadas del llamado \u00abmarketing pol\u00edtico\u00bb ese hijo bastardo de la pol\u00edtica que naci\u00f3 con la propaganda sovi\u00e9tica y nazi, les ha ense\u00f1ado que lo importante no es el \u00abser\u00bb sino el \u00abaparecer\u00bb.<br>\nAd intra, en los war rooms de las campa\u00f1as de aire y de tierra los gur\u00fas del marketing pol\u00edtico refritean y caricaturizan las ideas de pensadores como Maquiavelo o repiten frases como la del militar prusiano Carl von Clausewitz (\u00abla guerra es la continuaci\u00f3n de la pol\u00edtica\u2026\u00bb).<br>\nAd extra, en sus omnipresentes anuncios electoreros y en las palabras que ponen en boca de sus clientes, los marketeros se sirven sin empacho de todos los conceptos en boga para pensar la pol\u00edtica: \u00abempoderamiento\u00bb, \u00abigualdad de oportunidades\u00bb, \u00abderechos culturales\u00bb, \u00abequidad\u00bb, \u00abrendici\u00f3n de cuentas\u00bb, \u00abfederalismo\u00bb y claro, \u00abciudadan\u00eda\u00bb.<br>\nNada, ni la noci\u00f3n de justicia social, ni la tan humana virtud de la esperanza escapa a la mordaz lengua de los marketeros pol\u00edticos dispuestos a pervertir cualquier noci\u00f3n, con tal de ganar algunos votos para sus clientes y muchos pesos para su cuenta.<br>\nNo hace falta decir m\u00e1s de la clase pol\u00edtica. Criticar a nuestros pol\u00edticos es el deporte nacional. Esta costumbre tan nuestra es parte de nuestro problema.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>BIZANCIO EN LLAMAS<\/strong><br>\nDel lado de quienes hemos hecho del hablar y escribir sobre pol\u00edtica una forma de ganarnos la vida, nuestros errores cr\u00f3nicos tambi\u00e9n saltan a la vista.<br>\nPor una parte nos hemos orientado demasiado a repetir y glosar el pensamiento pol\u00edtico de otras latitudes. Evidentemente es indispensable para cualquier propuesta seria de pensamiento pol\u00edtico tomar en cuenta a las grandes escuelas y tradiciones de pensamiento pol\u00edtico, sobre todo las que se cultivan en Europa y en Estados Unidos. Pero, a diferencia del pensamiento pol\u00edtico respecto otras \u00e1reas del conocimiento, las circunstancias particulares culturales, hist\u00f3ricas y econ\u00f3micas de una sociedad, en este caso de M\u00e9xico, deben tomarse en cuenta e incorporarse en el an\u00e1lisis, si se espera que los diagn\u00f3sticos y propuestas derivadas de la reflexi\u00f3n y el estudio tengan alguna relevancia y alg\u00fan impacto real en la organizaci\u00f3n de nuestra sociedad.<br>\nPor otra parte el pensamiento pol\u00edtico en M\u00e9xico ha generado en los \u00faltimos a\u00f1os una narrativa torpe las m\u00e1s de las veces, en extremo a la saga de los acontecimientos, plagada de tecnicismos y de citas, dise\u00f1ada m\u00e1s para impresionar a los colegas connacionales y de ser posible extranjeros, que para ayudar a los mexicanos de-a-pi\u00e9 a entender la compleja encrucijada que vive nuestro pa\u00eds.<br>\nEn el \u00e1mbito cultural europeo y estadounidense es com\u00fan que ensayos de pensamiento pol\u00edtico escritos por reconocidos scholars en \u00e1reas como Econom\u00eda, Filosof\u00eda o Sociolog\u00eda ensayos extensos y profundos pero amenos, muevan a la reflexi\u00f3n a un cierto n\u00famero de lectores comunes y de pol\u00edticos profesionales.<br>\nPensemos por ejemplo en La soci\u00e9t\u00e9 des \u00e9gaux (La sociedad de iguales), de Pierre Rosanvallon o en Finance and the Good Society, de Robert J. Schiller; sendas cr\u00edticas a los problemas de distribuci\u00f3n de las democracias contempor\u00e1neas. Pero tambi\u00e9n en ensayos filos\u00f3fico-pol\u00edticos como el bestseller de Michael Sandel What Money Can\u00b4t Buy: The Moral Limits of Markets, o cualquiera de los libros de Nassim Nicholas Taleb o de Michel Serres.<br>\nLibros todos provocativos y sugerentes, que mueven a la autocr\u00edtica a nivel personal y a nivel sist\u00e9mico, que cuestionan de fondo nuestro modo de entender la sociedad, la pol\u00edtica y la pr\u00e1ctica de la ciudadan\u00eda. Libros que se insertan en el dif\u00edcil intersticio de aquellos textos que iluminan la \u00abcoyuntura\u00bb presente, pero que no pierden vigencia con el paso de los a\u00f1os y que son comprensibles para cualquier lector inteligente y dedicado.<br>\nAunque pocos, en M\u00e9xico existen tambi\u00e9n estos garbanzos de a libra: Cien a\u00f1os de confusi\u00f3n de Macario Schettino, El menos com\u00fan de los gobiernos\u2026 de Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez Prado, o Econom\u00eda para desencantados de Manuel S\u00e1nchez Gonz\u00e1lez, ser\u00edan algunos ejemplos. Pero desafortunadamente para nuestra sociedad no tienen el impacto que debieran en el \u00e1mbito acad\u00e9mico, ni en la clase pol\u00edtica, ni en la ciudadan\u00eda de-a-pi\u00e9.<br>\nEn el ambiente acad\u00e9mico la cofrad\u00eda de aquellos genuinamente preocupados por comprender nuestro M\u00e9xico es cada vez m\u00e1s reducida. Muchos estamos demasiado ocupados tratando de cumplir con nuestras obligaciones como \u00abinvestigadores certificados y subsidiados\u00bb como para perder tiempo leyendo autores connacionales de \u00e1reas que nos son ajenas.<br>\nDel lado de los pol\u00edticos, la mayor\u00eda no suelen, por cuestiones de dudosos principios, leer nada que tenga m\u00e1s de dos hojas, a menos que as\u00ed lo demanden los gur\u00fas del marketing o que se trate de entrevistas que les hicieron a ellos mismos. Y su capacidad de reflexi\u00f3n es tan profunda como el charco que se hace en un bache.<br>\nDel lado de la ciudadan\u00eda com\u00fan y corriente hay, en mi opini\u00f3n dos problemas: en primer lugar est\u00e1 el fen\u00f3meno de la \u00abcadena rota\u00bb. Para que el pensamiento pol\u00edtico de alto grado de abstracci\u00f3n y complejidad pueda aplicarse para entender fen\u00f3menos concretos (como la matanza de Tlatlaya) es necesaria una cadena de transmisi\u00f3n de ideas que traduzca, adapte y aplique este pensamiento a trav\u00e9s de las diversas formas de periodismo pol\u00edtico. Pero ni los periodistas leen suficiente pensamiento pol\u00edtico de alto nivel, ni los acad\u00e9micos responsables de generar tal pensamiento suelen saber acercarse o comunicarse con los periodistas.<br>\nDicho de otro modo: se genera poco en las altas esferas del pensamiento pol\u00edtico mexicano, y eso que se genera no llega al gran p\u00fablico lector. No llega por carencias en la pr\u00e1ctica period\u00edstica de nuestro pa\u00eds y tambi\u00e9n porque los ciudadanos de-a-pi\u00e9, no tienen ganas de leer al respecto. Y esto me lleva al \u00faltimo y m\u00e1s numeroso grupo responsable del ocaso que vive la ciudadan\u00eda en nuestro pa\u00eds.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>CIUDADAN\u00cdA CON MAY\u00daSCULAS Y MIN\u00daSCULAS<\/strong><br>\nEn M\u00e9xico se lee poco de los temas importantes y mucho de trivialidades y estupideces. Para tener \u00e9xito como autor hay que hablar sobre c\u00f3mo bajar de peso, volverse famoso, hacerse millonario sin esfuerzo o mejorar la vida sexual (de preferencia sin intimidad y amor de por medio, sin hijos y sin compromiso).<br>\nLas revistas culturales mexicanas de calidad internacional sobreviven de milagro, administrando recursos cada vez m\u00e1s escasos, obligando a sus equipos de redacci\u00f3n, edici\u00f3n y correcci\u00f3n a trabajar en todos los frentes. Son como un equipo de futbol americano donde todos juegan de todo: le entran a la ofensiva, a la defensiva y a los equipos especiales.<br>\nPor el contrario florecen en la escena editorial mexicana las revistas de life-style, que nos ense\u00f1an c\u00f3mo combinar calcetines y zapatillas, c\u00f3mo disminuir \u00abesa lonjita\u00bb, c\u00f3mo \u00abvolverlos locos s\u00f3lo con caricias en la palma de la mano\u00bb. Nos hablan de las \u00abgrandes tendencias\u00bb, pero no geopol\u00edticas, econ\u00f3micas, filos\u00f3ficas o literarias; sino del largo de la falda, los colores de las u\u00f1as y los cortes de pelo. En un pa\u00eds saturado de muertes injustas, violentas e innecesarias estas publicaciones nos explican c\u00f3mo hacer para alcanzar ese look casual, que no es casualidad.<br>\nNo es casualidad tampoco que las opiniones pol\u00edticas de tantos ciudadanos comunes carezcan de fundamento en la lectura, el conocimiento y la reflexi\u00f3n. Tales opiniones recuerdan en su formulaci\u00f3n a los berrinches de un ni\u00f1o o, peor a\u00fan, de un adolescente: \u00abtodos los pol\u00edticos son corruptos\u00bb; \u00abtodos los intelectuales responden a alg\u00fan poder econ\u00f3mico\u00bb; \u00abtodos los periodistas est\u00e1n vendidos\u00bb.<br>\nLa disposici\u00f3n a nutrirse del pensamiento pol\u00edtico contempor\u00e1neo, mexicano y extranjero, para evitar caer en reduccionismos y simplificaciones absurdas en nuestras opiniones sobre problemas de seguridad, econom\u00eda y civilidad, es una de las primeras actitudes propias de la ciudadan\u00eda con min\u00fascula: de esas peque\u00f1as pr\u00e1cticas que hacen nuestra participaci\u00f3n pol\u00edtica m\u00e1s sensata y m\u00e1s efectiva.<br>\nLa otra actitud esencial de la ciudadan\u00eda con min\u00fascula engloba incontables actos de sana ciudadan\u00eda y se le conoce como \u00abcortes\u00eda\u00bb, \u00abeducaci\u00f3n\u00bb o \u00abcivilidad\u00bb. Esta amabilidad ciudadana se manifiesta sobre todo en los espacios p\u00fablicos que transitamos diariamente. Se actualiza en la pr\u00e1ctica de sentido com\u00fan, permitir bajar a quienes vienen en el vag\u00f3n de Metro antes de subir; respetar a los transe\u00fantes y a las reglas de tr\u00e1nsito; en el trato a las personas que nos brindan alg\u00fan servicio. Es la amabilidad de no nombrar a todos los despachadores de gasolina \u00abjoven\u00bb al margen de su edad; de hablar de usted a quienes realizan labores de limpieza y a los que encargados de velar por nuestra seguridad.<br>\nCiertamente la amabilidad ciudadana se compone de detalles que pueden parecer insignificantes y casi rid\u00edculos frente a la ola de violencia que inunda nuestro pa\u00eds. Pero es el primer y el \u00faltimo frente que tenemos para resistir a la barbarie, a la sinraz\u00f3n y a la arbitrariedad de la ley de la selva.<br>\nEs poco veros\u00edmil esperar grandes gestos de valor y coraje civil \u2013Ciudadan\u00eda con may\u00fascula\u2013 de parte de quien viola de continuo las leyes de tr\u00e1nsito, que no paga impuestos, que abusa de los dem\u00e1s siempre que puede y trata con desprecio a los que le proporcionan alg\u00fan servicio. Quien no cede el asiento en el Metro o en el cami\u00f3n a la persona que lo necesita, sacrificando algo tan concreto como la posibilidad de viajar m\u00e1s c\u00f3modamente en aras de favorecer a una mujer embarazada, a un lisiado o a un anciano, dif\u00edcilmente estar\u00e1 dispuesto a jugarse la vida por defender algo tan abstracto como la \u00ablibertad de prensa\u00bb o cualquier otra de nuestras invaluables libertades civiles.<br>\n<strong>SE VIENEN D\u00cdAS M\u00c1S DUROS<\/strong><br>\nPerm\u00edtaseme concluir comentando algunas l\u00edneas de tres diferentes poemas de Ingeborg Bachmann (1926-1973), que pueden ayudarnos a comprender la situaci\u00f3n en que nos encontramos.1<br>\n\u00a0<br>\nAlle Tage<br>\nDer Krieg wird nicht mehr erkl\u00e4rt,<br>\nsondern fortgesetzt. Das Unerh\u00f6rte<br>\nist allt\u00e4glich geworden.<br>\nTodos los d\u00edas<br>\nNo se declara m\u00e1s la guerra,<br>\npero s\u00ed se contin\u00faa. Lo inaudito<br>\nse ha vuelto cotidiano.<br>\n\u00a0<br>\nEl verso y el poema se vinculan evidentemente a la experiencia del nazismo, pero pareciera que fueron escritos para nosotros, mexicanos, en estos \u00faltimos a\u00f1os de una guerra no declarada, en la que lo inaudito se ha vuelto cotidiano.<br>\n\u00a0<br>\nHerbstman\u00f6ver<br>\nUnd der Fluchtweg nach S\u00fcden<br>\nkommt uns nicht, wie den V\u00f6geln,<br>\nzustatten.<br>\nManiobra oto\u00f1al<br>\nY como los p\u00e1jaros hu\u00edr al sur,<br>\nno nos est\u00e1 permitido.<br>\n\u00a0<br>\nFrente al hecho de que no podemos volar a otras tierras, me parece que es factible adoptar tres actitudes diferentes: podemos dejarnos embriagar por el cinismo, como ha sucedido con tantos pol\u00edticos. Asumir que estamos en un estado de guerra y que lo importante es salvar el pellejo y el patrimonio propio, y que es mejor robar y abusar de los otros que permitir que nos roben y abusen de nosotros.<br>\nPodemos tambi\u00e9n caer en el nihilismo pol\u00edtico, en la amargura y el retraimiento de aquellos que piensan que no hay nada m\u00e1s por hacer, dado que, a diferencia de los p\u00e1jaros, no nos ha sido dado \u00abhuir al sur\u00bb. Asumiendo claro, que sirviera de algo huir al sur, y no al norte.<br>\nPero entre cinismo y nihilismo quiz\u00e1 pueda construirse un nicho, un refugio, en donde habitar y sobrevivir a la larga noche que se nos viene encima: el poema que da t\u00edtulo al volumen de Bachmann aqu\u00ed mencionado se llama Die gestundete Zeit. Y puede traducirse m\u00e1s o menos como \u00abEl tiempo horologado\u00bb. \u00abStunde\u00bb en alem\u00e1n significa \u00abhora\u00bb. Bachmann ha hecho del sustantivo \u00abhora\u00bb un participio, y lo ha aplicado al tiempo. Como si el tiempo se escalonara y se dividiera: tendremos que esperar a que pasen los escalones dif\u00edciles del tiempo presente.<br>\nPero sospecho que Bachmann juega con el sonido \u00abgestundete\u00bb que se parece al verbo \u00abgestehen\u00bb, que significa \u00abaceptar\u00bb: aceptar la noche, el invierno que se avecina. Y en mi interpretaci\u00f3n Bachmann aludir\u00eda tambi\u00e9n al verbo \u00abstehen\u00bb cuyo participio es \u00abgestanden\u00bb, es decir, \u00abpermanecer\u00bb, permanecer firmes en estas largas y dif\u00edciles horas.<br>\nEl contenido del poema creo que permite estas interpretaciones. El poema habla de una granja modesta, o una villa en el campo y cerca del mar; y de un invierno crudo e implacable que se aproxima. Parece que la se\u00f1ora de la villa ordena al marido amarrarse las agujetas de las botas e ir afuera; recoger los perros del campo, sacar los peces del estanque y arrojarlos al mar; destruir los altramuces, leguminosas silvestres de verdes, azules y lilas muy vivos que sirven de alimento a animales de granja y lucen especialmente hermosos bajo el sol oto\u00f1al. Hace falta destruirlos pues, como dice la primera y la \u00faltima l\u00ednea del poema, Es kommen h\u00e4rtere Tage (se vienen d\u00edas m\u00e1s duros).<br>\nSe avecinan d\u00edas m\u00e1s duros y quiz\u00e1 no sea ya pertinente so\u00f1ar con un renacimiento cercano de la ciudadan\u00eda en M\u00e9xico. Pero a\u00fan estamos a tiempo de prepararnos para el invierno. De construir a trav\u00e9s de eso que llamamos cultura, del cultivo del pensamiento, de la poes\u00eda, la literatura y el trato digno a los otros (lo que he llamado \u00abamabilidad ciudadana\u00bb) un refugio de palabras, ideas y actitudes que nos permita soportar y sobrellevar el invierno. Es kommen h\u00e4rtere Tage, keine Frage (que no nos quepa duda).<br>\n\u00a0<br>\n<strong>Notas finales<\/strong><br>\n<sup>1<\/sup> Debo la referencia a tales poemas al programa radiof\u00f3nico escrito por la literata Ria Endres titulado \u00abEs kommen h\u00e4rtere Tage: Ingeborg Bachmann und ihre Lyrik\u00bb. Transmitido en <em>Deutschlandfunk<\/em> en el programa \u00abEssay und Diskurs\u00bb el 10 de junio de 2012. Los poemas aqu\u00ed mencionados se publicaron en el volumen de poes\u00eda titulado<em> Die gestundete<\/em> <em>Zeit<\/em> de 1957.<br>\n\u00a0\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"68149\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer despu\u00e9s 0No es f\u00e1cil ser ciudadano en una sociedad que vive una guerra no declarada y, en ese contexto, tampoco es f\u00e1cil ser agente de cambio. Se avecinan d\u00edas m\u00e1s duros, dice el autor, pero hay que permanecer firmes y construir un refugio a trav\u00e9s de eso que llamamos cultura que nos permita sobrellevar el invierno y preparar el renacer. Es sorprendente la gran homogeneidad que existe en el presente entre el discurso acad\u00e9mico y el intelectual sobre la ciudadan\u00eda en M\u00e9xico, y la poca relevancia que ese discurso ejerce sobre nuestra vida cotidiana y nuestras instituciones pol\u00edticas. En el papel, pr\u00e1cticamente todos estamos de acuerdo en que es indispensable rescatar o reinstaurar el estado de derecho, promover la transparencia y rendici\u00f3n de cuentas en todos los niveles de gobierno y en los tres poderes, resanar el tejido social, aliviar la pobreza que padecen millones de mexicanos, combatir cualquier forma de discriminaci\u00f3n, eliminar la violencia intrafamiliar y detener al crimen organizado. Y que para lograr esto, lo m\u00e1s importante es la educaci\u00f3n en la cultura democr\u00e1tica y en la defensa de los derechos humanos. Ciertamente existen a\u00fan posiciones extremas que rechazan pilares de la democracia como los derechos humanos o la idea de la libertad de prensa, por considerarlas nociones burguesas al servicio de la clase empresarial occidental. La extrema izquierda desconf\u00eda de la democracia porque le parece demasiado respetuosa de los derechos individuales, y del individuo en general. Para los ultras de izquierda la democracia es demasiado lenta en sus procesos reivindicatorios de justicia social, y demasiado suave en la sanci\u00f3n de los due\u00f1os del capital. Tambi\u00e9n la extrema derecha desconf\u00eda de la democracia por ser demasiado \u00ablaxa\u00bb en costumbres, sobre todo sexuales, o bien, por ser demasiado incluyente, porque s\u00ed, todos somos iguales, pero hay unos m\u00e1s iguales que otros. Estas posiciones extremas sin embargo no suelen tener ecos m\u00e1s all\u00e1 de los \u00e1mbitos de los fervorosos creyentes de las ideolog\u00edas. Creyentes que afectan a toda democracia, no s\u00f3lo a la mexicana. \u00a0 GROTESCA DISPARIDAD Lo que s\u00ed llama la atenci\u00f3n, es la notoria disparidad entre este discurso de los derechos humanos y las libertades civiles, y la realidad del ejercicio arbitrario del poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico que padecemos los mexicanos, sumado a la amenaza permanente del crimen organizado y del crimen freelance: de todos aquellos que, cuando pueden, roban y abusan de los dem\u00e1s, quiz\u00e1 no pongan en peligro la vida de nadie, pero s\u00ed vuelven miserable la vida de muchos. \u00bfC\u00f3mo se explica que el discurso tan loable y tan sensato sobre la democracia discurso que se predica lo mismo en aulas, que en estudios de televisi\u00f3n y en numerosas publicaciones del pa\u00eds sea tan irrelevante? \u00bfA qu\u00e9 se debe la grotesca disparidad entre lo que decimos y lo que vivimos y sufrimos en las calles? Sin \u00e1nimo exhaustivo se pueden se\u00f1alar tres grandes grupos responsables de esta disparidad. En primer lugar, por supuesto, los pol\u00edticos, los de los partidos pol\u00edticos, que ocupan cargos de representaci\u00f3n popular; los que nos fastidian cada elecci\u00f3n con espectaculares en calles, carreteras, paradas de autob\u00fas y hasta en el Metro con sus rostros, sus nombres y alg\u00fan eslogan m\u00e1s o menos ocurrente, m\u00e1s o menos trillado. En segundo lugar, tenemos la culpa los acad\u00e9micos, intelectuales y periodistas de medio pelo y de pelo largo. Quienes hemos hecho del hablar sobre la pol\u00edtica un modo de ganarnos la vida. En tercer lugar tiene la culpa la ciudadan\u00eda, los que gustan nombrarse a s\u00ed mismos \u00abciudadanos de-a-pi\u00e9\u00bb (as\u00ed, con acento en la e), aquellos que ni hacen pol\u00edtica, ni viven de ella (sino de un trabajo decente) ni escriben, ni se pronuncian p\u00fablicamente sobre pol\u00edtica. \u00a0 EL DEPORTE NACIONAL DE LA CR\u00cdTICA De entrada, la clase pol\u00edtica se ha dedicado durante d\u00e9cadas a desprestigiar sistem\u00e1ticamente la misma pol\u00edtica. Sobre todo a trav\u00e9s de pr\u00e1cticas de corrupci\u00f3n, esc\u00e1ndalos, dispendio, ineptitud y en general de mal gobierno y mal uso del poder p\u00fablico y las facultades y privilegios que conlleva. 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Ad extra, en sus omnipresentes anuncios electoreros y en las palabras que ponen en boca de sus clientes, los marketeros se sirven sin empacho de todos los conceptos en boga para pensar la pol\u00edtica: \u00abempoderamiento\u00bb, \u00abigualdad de oportunidades\u00bb, \u00abderechos culturales\u00bb, \u00abequidad\u00bb, \u00abrendici\u00f3n de cuentas\u00bb, \u00abfederalismo\u00bb y claro, \u00abciudadan\u00eda\u00bb. Nada, ni la noci\u00f3n de justicia social, ni la tan humana virtud de la esperanza escapa a la mordaz lengua de los marketeros pol\u00edticos dispuestos a pervertir cualquier noci\u00f3n, con tal de ganar algunos votos para sus clientes y muchos pesos para su cuenta. No hace falta decir m\u00e1s de la clase pol\u00edtica. Criticar a nuestros pol\u00edticos es el deporte nacional. Esta costumbre tan nuestra es parte de nuestro problema. \u00a0 BIZANCIO EN LLAMAS Del lado de quienes hemos hecho del hablar y escribir sobre pol\u00edtica una forma de ganarnos la vida, nuestros errores cr\u00f3nicos tambi\u00e9n saltan a la vista. Por una parte nos hemos orientado demasiado a repetir y glosar el pensamiento pol\u00edtico de otras latitudes. Evidentemente es indispensable para cualquier propuesta seria de pensamiento pol\u00edtico tomar en cuenta a las grandes escuelas y tradiciones de pensamiento pol\u00edtico, sobre todo las que se cultivan en Europa y en Estados Unidos. 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Se avecinan d\u00edas m\u00e1s duros, dice el autor, pero hay que permanecer firmes y construir un refugio a trav\u00e9s de eso que llamamos cultura que nos permita sobrellevar el invierno y preparar el renacer. Es sorprendente la gran homogeneidad que existe en el presente entre el discurso acad\u00e9mico y el intelectual sobre la ciudadan\u00eda en M\u00e9xico, y la poca relevancia que ese discurso ejerce sobre nuestra vida cotidiana y nuestras instituciones pol\u00edticas. En el papel, pr\u00e1cticamente todos estamos de acuerdo en que es indispensable rescatar o reinstaurar el estado de derecho, promover la transparencia y rendici\u00f3n de cuentas en todos los niveles de gobierno y en los tres poderes, resanar el tejido social, aliviar la pobreza que padecen millones de mexicanos, combatir cualquier forma de discriminaci\u00f3n, eliminar la violencia intrafamiliar y detener al crimen organizado. Y que para lograr esto, lo m\u00e1s importante es la educaci\u00f3n en la cultura democr\u00e1tica y en la defensa de los derechos humanos. Ciertamente existen a\u00fan posiciones extremas que rechazan pilares de la democracia como los derechos humanos o la idea de la libertad de prensa, por considerarlas nociones burguesas al servicio de la clase empresarial occidental. La extrema izquierda desconf\u00eda de la democracia porque le parece demasiado respetuosa de los derechos individuales, y del individuo en general. Para los ultras de izquierda la democracia es demasiado lenta en sus procesos reivindicatorios de justicia social, y demasiado suave en la sanci\u00f3n de los due\u00f1os del capital. Tambi\u00e9n la extrema derecha desconf\u00eda de la democracia por ser demasiado \u00ablaxa\u00bb en costumbres, sobre todo sexuales, o bien, por ser demasiado incluyente, porque s\u00ed, todos somos iguales, pero hay unos m\u00e1s iguales que otros. Estas posiciones extremas sin embargo no suelen tener ecos m\u00e1s all\u00e1 de los \u00e1mbitos de los fervorosos creyentes de las ideolog\u00edas. Creyentes que afectan a toda democracia, no s\u00f3lo a la mexicana. \u00a0 GROTESCA DISPARIDAD Lo que s\u00ed llama la atenci\u00f3n, es la notoria disparidad entre este discurso de los derechos humanos y las libertades civiles, y la realidad del ejercicio arbitrario del poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico que padecemos los mexicanos, sumado a la amenaza permanente del crimen organizado y del crimen freelance: de todos aquellos que, cuando pueden, roban y abusan de los dem\u00e1s, quiz\u00e1 no pongan en peligro la vida de nadie, pero s\u00ed vuelven miserable la vida de muchos. \u00bfC\u00f3mo se explica que el discurso tan loable y tan sensato sobre la democracia discurso que se predica lo mismo en aulas, que en estudios de televisi\u00f3n y en numerosas publicaciones del pa\u00eds sea tan irrelevante? \u00bfA qu\u00e9 se debe la grotesca disparidad entre lo que decimos y lo que vivimos y sufrimos en las calles? Sin \u00e1nimo exhaustivo se pueden se\u00f1alar tres grandes grupos responsables de esta disparidad. En primer lugar, por supuesto, los pol\u00edticos, los de los partidos pol\u00edticos, que ocupan cargos de representaci\u00f3n popular; los que nos fastidian cada elecci\u00f3n con espectaculares en calles, carreteras, paradas de autob\u00fas y hasta en el Metro con sus rostros, sus nombres y alg\u00fan eslogan m\u00e1s o menos ocurrente, m\u00e1s o menos trillado. En segundo lugar, tenemos la culpa los acad\u00e9micos, intelectuales y periodistas de medio pelo y de pelo largo. Quienes hemos hecho del hablar sobre la pol\u00edtica un modo de ganarnos la vida. En tercer lugar tiene la culpa la ciudadan\u00eda, los que gustan nombrarse a s\u00ed mismos \u00abciudadanos de-a-pi\u00e9\u00bb (as\u00ed, con acento en la e), aquellos que ni hacen pol\u00edtica, ni viven de ella (sino de un trabajo decente) ni escriben, ni se pronuncian p\u00fablicamente sobre pol\u00edtica. \u00a0 EL DEPORTE NACIONAL DE LA CR\u00cdTICA De entrada, la clase pol\u00edtica se ha dedicado durante d\u00e9cadas a desprestigiar sistem\u00e1ticamente la misma pol\u00edtica. Sobre todo a trav\u00e9s de pr\u00e1cticas de corrupci\u00f3n, esc\u00e1ndalos, dispendio, ineptitud y en general de mal gobierno y mal uso del poder p\u00fablico y las facultades y privilegios que conlleva. En los \u00faltimos a\u00f1os (desde poco antes de la primera transici\u00f3n y el arribo del PAN al poder ejecutivo) han desprestigiado a la pol\u00edtica a trav\u00e9s de las ma\u00f1as nefastas y generalizadas del llamado \u00abmarketing pol\u00edtico\u00bb ese hijo bastardo de la pol\u00edtica que naci\u00f3 con la propaganda sovi\u00e9tica y nazi, les ha ense\u00f1ado que lo importante no es el \u00abser\u00bb sino el \u00abaparecer\u00bb. Ad intra, en los war rooms de las campa\u00f1as de aire y de tierra los gur\u00fas del marketing pol\u00edtico refritean y caricaturizan las ideas de pensadores como Maquiavelo o repiten frases como la del militar prusiano Carl von Clausewitz (\u00abla guerra es la continuaci\u00f3n de la pol\u00edtica\u2026\u00bb). Ad extra, en sus omnipresentes anuncios electoreros y en las palabras que ponen en boca de sus clientes, los marketeros se sirven sin empacho de todos los conceptos en boga para pensar la pol\u00edtica: \u00abempoderamiento\u00bb, \u00abigualdad de oportunidades\u00bb, \u00abderechos culturales\u00bb, \u00abequidad\u00bb, \u00abrendici\u00f3n de cuentas\u00bb, \u00abfederalismo\u00bb y claro, \u00abciudadan\u00eda\u00bb. Nada, ni la noci\u00f3n de justicia social, ni la tan humana virtud de la esperanza escapa a la mordaz lengua de los marketeros pol\u00edticos dispuestos a pervertir cualquier noci\u00f3n, con tal de ganar algunos votos para sus clientes y muchos pesos para su cuenta. No hace falta decir m\u00e1s de la clase pol\u00edtica. Criticar a nuestros pol\u00edticos es el deporte nacional. Esta costumbre tan nuestra es parte de nuestro problema. \u00a0 BIZANCIO EN LLAMAS Del lado de quienes hemos hecho del hablar y escribir sobre pol\u00edtica una forma de ganarnos la vida, nuestros errores cr\u00f3nicos tambi\u00e9n saltan a la vista. Por una parte nos hemos orientado demasiado a repetir y glosar el pensamiento pol\u00edtico de otras latitudes. Evidentemente es indispensable para cualquier propuesta seria de pensamiento pol\u00edtico tomar en cuenta a las grandes escuelas y tradiciones de pensamiento pol\u00edtico, sobre todo las que se cultivan en Europa y en Estados Unidos. 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Creyentes que afectan a toda democracia, no s\u00f3lo a la mexicana. \u00a0 GROTESCA DISPARIDAD Lo que s\u00ed llama la atenci\u00f3n, es la notoria disparidad entre este discurso de los derechos humanos y las libertades civiles, y la realidad del ejercicio arbitrario del poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico que padecemos los mexicanos, sumado a la amenaza permanente del crimen organizado y del crimen freelance: de todos aquellos que, cuando pueden, roban y abusan de los dem\u00e1s, quiz\u00e1 no pongan en peligro la vida de nadie, pero s\u00ed vuelven miserable la vida de muchos. \u00bfC\u00f3mo se explica que el discurso tan loable y tan sensato sobre la democracia discurso que se predica lo mismo en aulas, que en estudios de televisi\u00f3n y en numerosas publicaciones del pa\u00eds sea tan irrelevante? \u00bfA qu\u00e9 se debe la grotesca disparidad entre lo que decimos y lo que vivimos y sufrimos en las calles? Sin \u00e1nimo exhaustivo se pueden se\u00f1alar tres grandes grupos responsables de esta disparidad. En primer lugar, por supuesto, los pol\u00edticos, los de los partidos pol\u00edticos, que ocupan cargos de representaci\u00f3n popular; los que nos fastidian cada elecci\u00f3n con espectaculares en calles, carreteras, paradas de autob\u00fas y hasta en el Metro con sus rostros, sus nombres y alg\u00fan eslogan m\u00e1s o menos ocurrente, m\u00e1s o menos trillado. En segundo lugar, tenemos la culpa los acad\u00e9micos, intelectuales y periodistas de medio pelo y de pelo largo. Quienes hemos hecho del hablar sobre la pol\u00edtica un modo de ganarnos la vida. En tercer lugar tiene la culpa la ciudadan\u00eda, los que gustan nombrarse a s\u00ed mismos \u00abciudadanos de-a-pi\u00e9\u00bb (as\u00ed, con acento en la e), aquellos que ni hacen pol\u00edtica, ni viven de ella (sino de un trabajo decente) ni escriben, ni se pronuncian p\u00fablicamente sobre pol\u00edtica. \u00a0 EL DEPORTE NACIONAL DE LA CR\u00cdTICA De entrada, la clase pol\u00edtica se ha dedicado durante d\u00e9cadas a desprestigiar sistem\u00e1ticamente la misma pol\u00edtica. Sobre todo a trav\u00e9s de pr\u00e1cticas de corrupci\u00f3n, esc\u00e1ndalos, dispendio, ineptitud y en general de mal gobierno y mal uso del poder p\u00fablico y las facultades y privilegios que conlleva. En los \u00faltimos a\u00f1os (desde poco antes de la primera transici\u00f3n y el arribo del PAN al poder ejecutivo) han desprestigiado a la pol\u00edtica a trav\u00e9s de las ma\u00f1as nefastas y generalizadas del llamado \u00abmarketing pol\u00edtico\u00bb ese hijo bastardo de la pol\u00edtica que naci\u00f3 con la propaganda sovi\u00e9tica y nazi, les ha ense\u00f1ado que lo importante no es el \u00abser\u00bb sino el \u00abaparecer\u00bb. Ad intra, en los war rooms de las campa\u00f1as de aire y de tierra los gur\u00fas del marketing pol\u00edtico refritean y caricaturizan las ideas de pensadores como Maquiavelo o repiten frases como la del militar prusiano Carl von Clausewitz (\u00abla guerra es la continuaci\u00f3n de la pol\u00edtica\u2026\u00bb). Ad extra, en sus omnipresentes anuncios electoreros y en las palabras que ponen en boca de sus clientes, los marketeros se sirven sin empacho de todos los conceptos en boga para pensar la pol\u00edtica: \u00abempoderamiento\u00bb, \u00abigualdad de oportunidades\u00bb, \u00abderechos culturales\u00bb, \u00abequidad\u00bb, \u00abrendici\u00f3n de cuentas\u00bb, \u00abfederalismo\u00bb y claro, \u00abciudadan\u00eda\u00bb. Nada, ni la noci\u00f3n de justicia social, ni la tan humana virtud de la esperanza escapa a la mordaz lengua de los marketeros pol\u00edticos dispuestos a pervertir cualquier noci\u00f3n, con tal de ganar algunos votos para sus clientes y muchos pesos para su cuenta. No hace falta decir m\u00e1s de la clase pol\u00edtica. Criticar a nuestros pol\u00edticos es el deporte nacional. Esta costumbre tan nuestra es parte de nuestro problema. \u00a0 BIZANCIO EN LLAMAS Del lado de quienes hemos hecho del hablar y escribir sobre pol\u00edtica una forma de ganarnos la vida, nuestros errores cr\u00f3nicos tambi\u00e9n saltan a la vista. Por una parte nos hemos orientado demasiado a repetir y glosar el pensamiento pol\u00edtico de otras latitudes. Evidentemente es indispensable para cualquier propuesta seria de pensamiento pol\u00edtico tomar en cuenta a las grandes escuelas y tradiciones de pensamiento pol\u00edtico, sobre todo las que se cultivan en Europa y en Estados Unidos. Pero, a diferencia del pensamiento pol\u00edtico respecto otras \u00e1reas del conocimiento, las circunstancias particulares culturales, hist\u00f3ricas y econ\u00f3micas de una sociedad, en este","og_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/01\/09\/la-ciudadania-en-mexico-amanecer-u-ocaso\/","og_site_name":"Revista ISTMO","article_published_time":"2015-01-09T19:51:10+00:00","article_modified_time":"2023-11-04T19:20:38+00:00","og_image":[{"url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/IS335_Coloquio_01_original-1024x658.jpg","type":"","width":"","height":""}],"author":"Fernando Galindo","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Fernando Galindo","Tiempo de lectura":"16 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/01\/09\/la-ciudadania-en-mexico-amanecer-u-ocaso\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/01\/09\/la-ciudadania-en-mexico-amanecer-u-ocaso\/"},"author":{"name":"Fernando Galindo","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/ee9f95af18e342aa38275f9f5c051dc7"},"headline":"La ciudadan\u00eda en M\u00e9xico \u00bfAmanecer u ocaso?","datePublished":"2015-01-09T19:51:10+00:00","dateModified":"2023-11-04T19:20:38+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/01\/09\/la-ciudadania-en-mexico-amanecer-u-ocaso\/"},"wordCount":3194,"commentCount":0,"image":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/01\/09\/la-ciudadania-en-mexico-amanecer-u-ocaso\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/IS335_Coloquio_01_original-1024x658.jpg","keywords":["ciudadan\u00eda","decisi\u00f3n","empresa","\u00e9tica","istmo","liderazgo","participaci\u00f3n ciudadana","pol\u00edtica","valores"],"articleSection":["Coloquio"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/01\/09\/la-ciudadania-en-mexico-amanecer-u-ocaso\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/01\/09\/la-ciudadania-en-mexico-amanecer-u-ocaso\/","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2015\/01\/09\/la-ciudadania-en-mexico-amanecer-u-ocaso\/","name":"La ciudadan\u00eda en M\u00e9xico \u00bfAmanecer u ocaso? 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