{"id":66714,"date":"2014-03-10T17:21:10","date_gmt":"2014-03-10T23:21:10","guid":{"rendered":"http:\/\/istmo.mx\/?p=66714"},"modified":"2014-03-10T17:21:10","modified_gmt":"2014-03-10T23:21:10","slug":"perdida-y-duelo-en-las-redes-sociales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2014\/03\/10\/perdida-y-duelo-en-las-redes-sociales\/","title":{"rendered":"P\u00e9rdida y duelo en las redes sociales"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"66714\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p><\/p><span style=\"color: #3366ff;\"><em><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/IS330_Coloquio_01_image01.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-66765\" style=\"margin: 5px;\" title=\"IS330_Coloquio_01_image01\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/IS330_Coloquio_01_image01-300x210.jpg?resize=300%2C210&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"210\" loading=\"lazy\"><\/a>La tecnolog\u00eda ha cambiado todo, incluso la forma de lidiar con la muerte y sus rituales. A partir del siglo XX, la muerte se convirti\u00f3 en tab\u00fa, en asunto privado y los ritos funerarios deb\u00edan ser discretos. Es posible que las redes sociales ayuden a derribar ese rechazo que obstaculiza un duelo sano.<\/em><\/span><br>\n<strong><em>La muerte es vida vivida, la vida es muerte que viene.<\/em><\/strong><br>\n<strong><em>Jorge Luis Borges<\/em><\/strong><br>\nLos innumerables cambios que traen consigo las redes sociales nos enfrentan tambi\u00e9n con una forma in\u00e9dita para asumir el sentido de la muerte y el duelo de sus deudos.<br>\nNadie escapa de la propia muerte ni del dolor que implica la p\u00e9rdida de un ser querido: muerte y duelo son fen\u00f3menos universales, inevitables e intransferibles. Su certeza nos acompa\u00f1a desde siempre, pero la forma de aceptarla o rechazarla y los ritos que la circundan, evolucionan a lo largo de los siglos y var\u00edan en las distintas culturas.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>REDES DE APOYO SOCIAL EN EL DUELO <\/strong><br>\nCiertamente, el dolor no se puede transferir, pero se puede compartir. La forma en que se elabora el duelo depende de la singularidad de la persona, de su relaci\u00f3n con el fallecido y de las redes de apoyo con que cuente, pues existe la necesidad de compartir el dolor y recibir muestras de afecto y solidaridad.<br>\nEl apoyo social, emocional y material que se recibe, facilita las tareas a realizar en el proceso de duelo que termina con la aceptaci\u00f3n de la nueva realidad y la reconstrucci\u00f3n del sentido de vida que ampl\u00eda la capacidad de establecer nuevos v\u00ednculos.<br>\nLas redes de apoyo social propician sentimientos de pertenencia, refuerzan la autoestima, ayudan a manejar las emociones ante la muerte, identifican en qu\u00e9 fase del duelo se encuentra la persona, permiten dar apoyo oportuno y estimulan la expresi\u00f3n de sentimientos de tristeza y temor ante el futuro.<br>\nSiguiendo este principio ben\u00e9fico del apoyo social, las redes sociales en internet se han convertido en espacios id\u00f3neos para compartir los sentimientos ante la p\u00e9rdida de un ser querido. Mediante la interacci\u00f3n con varias personas, se va tomando conciencia de la propia realidad y se recibe compa\u00f1\u00eda y consuelo, lo que implica un soporte importante para quienes est\u00e1n en duelo. El doliente puede comunicarse o recibir mensajes de sus familiares y amigos en cualquier momento que lo requiera, sin importar tiempo o distancia; puede recibir mensajes de aliento, flores virtuales y compartir recuerdos, fotos o an\u00e9cdotas. Esto suele hacer m\u00e1s llevadero el proceso.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>RITOS Y PR\u00c1CTICAS FRENTE A LA MUERTE<\/strong><br>\nComo dijimos, las actitudes ante la muerte y la forma de expresar el duelo var\u00edan a trav\u00e9s de la historia. El soci\u00f3logo e historiador Philippe Ari\u00e9s\u00a0(1983), en El hombre ante la muerte\u00a0menciona diversas actitudes generales de la sociedad occidental, que a su vez, presentan diferentes modalidades de los ritos de duelo y luto. La primera y m\u00e1s antigua es la resignaci\u00f3n al destino colectivo; la familiaridad con la muerte era una forma de aceptar el orden de la naturaleza y puede resumirse en esta f\u00f3rmula: todos moriremos.<br>\nLa segunda actitud, a partir del siglo XII, introduce la preocupaci\u00f3n por la singularidad de cada individuo, y puede traducirse en otra f\u00f3rmula: la propia muerte. El momento de la muerte pasa a considerarse una gran prueba que definir\u00e1 el destino particular del alma del moribundo. El hombre en su lecho se prepara para morir rodeado de amistades y familiares. Se reconoce a s\u00ed mismo en su muerte.<br>\nA partir del siglo XVIII, el hombre de las sociedades occidentales tiende a dar un sentido nuevo a la muerte. La exalta, la dramatiza, pretende que sea sobrecogedora. Pero, al mismo tiempo, ya no le preocupa tanto su propia muerte. Surge la muerte rom\u00e1ntica, ret\u00f3rica, que se podr\u00eda resumir en la f\u00f3rmula: la muerte del otro; el otro, cuya a\u00f1oranza y recuerdo inspiran en los siglos XIX y XX el culto a las tumbas y los cementerios.<br>\nDesde fines de la Edad Media hasta el siglo XVIII, el duelo ten\u00eda doble finalidad. Por un lado obligaba a la familia del difunto a manifestar, al menos durante cierto tiempo, un dolor que no siempre experimentaba. Por otro, buscaba preservar al sobreviviente sinceramente afectado contra los excesos de su pena. Le impon\u00eda cierto tipo de vida social donde la pena pod\u00eda liberarse sin superar los l\u00edmites fijados por las convenciones.<br>\nEn el siglo XIX esos l\u00edmites convencionales dejaron de respetarse y el duelo se despleg\u00f3 con ostentaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de las costumbres. Esta exageraci\u00f3n del duelo significa que los sobrevivientes aceptan con mayor dificultad que antes la muerte del otro. La muerte temida ya\u00a0 no es la propia sino la del otro.<br>\n\u00a0<br>\n<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-66768\" style=\"margin: 5px;\" title=\"portadilla luto\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/IS330_Coloquio_01_principal-227x300.jpg?resize=227%2C300&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"227\" height=\"300\" loading=\"lazy\"><br>\n<strong>MEDICADA, ESCONDIDA Y SOLITARIA<\/strong><br>\nLlegamos as\u00ed al siglo XX en el que se da el giro hacia la gran negaci\u00f3n de la muerte y la eliminaci\u00f3n del duelo. Es importante ubicar que este vuelco se origin\u00f3 en Norteam\u00e9rica y la Europa del Noroeste. Entre las causas se ubica el proceso de industrializaci\u00f3n y capitalismo que se desarroll\u00f3 en estas zonas y luego se extendi\u00f3 a otros pa\u00edses de Occidente. Los avances cient\u00edficos-t\u00e9cnicos tambi\u00e9n inciden en el modo de morir en la actualidad: en el hospital y a solas, forma totalmente opuesta a la ceremonia ritual donde el moribundo presid\u00eda su muerte rodeado de familiares y amigos.<br>\nDe acontecimiento social la muerte pas\u00f3 a convertirse en hecho privado. Los ritos funerarios tambi\u00e9n se modificaron, ahora han de ser discretos para evitar expresar las emociones; el luto, como manifestaci\u00f3n externa del duelo, se rechaza y desaparece. Cuando un duelo se prolonga, se suele medicar al doliente para que se recupere lo antes posible, el proceso de duelo se pretende sustituir por medicamentos.<br>\nAs\u00ed, la muerte y todo lo que la recuerda, se convierten en tab\u00fa del siglo XX; ante la muerte de los dem\u00e1s: silencio e indiferencia social. La vida tiene que seguir, ni el difunto ni sus deudos afectan la continuidad de la vida social. Al moribundo se le oculta la gravedad de su enfermedad con \u00abuna mentira piadosa\u00bb para que no sufra, se le priva del derecho a ser due\u00f1o de su muerte.<br>\nEl tab\u00fa de la muerte, con todo lo que implica, impide elaborar un duelo sano y establecer nuevos v\u00ednculos y compromisos afectivos.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>FASES, ETAPAS Y TAREAS DEL DUELO <\/strong><br>\nDuelo del lat\u00edn dolus significa dolor, aflicci\u00f3n, y es la respuesta natural por la p\u00e9rdida de alguien o algo muy significativo. No es un momento, ni un estado, es un proceso y como tal tiene inicio y final.<br>\nNo s\u00f3lo la muerte de un ser querido implica dolor tambi\u00e9n hay otras p\u00e9rdidas que causan aflicci\u00f3n y ocasionan fuertes crisis a las personas, como la p\u00e9rdida del trabajo, la separaci\u00f3n y el divorcio, la p\u00e9rdida de la salud, de la vivienda, del pa\u00eds de origen\u2026 y ponen en marcha el proceso de duelo.<br>\nEn esta ocasi\u00f3n nos referimos s\u00f3lo al duelo que ocasiona la muerte. Como dijimos, el duelo siempre se ha manifestado pues es una necesidad humana para mitigar el dolor, por lo que vivir el proceso a plenitud es b\u00e1sico para superar la p\u00e9rdida y seguir adelante en la vida.<br>\nMuchos estudiosos explican el proceso de duelo en fases, etapas y tareas, que ayudan a comprender c\u00f3mo lo experimentan los dolientes desde el momento en que se produce la p\u00e9rdida hasta que se asume y las tareas que hay que realizar proactivamente para afrontar la realidad.<br>\nLas reacciones ante una p\u00e9rdida significativa son distintas en cada persona pues dependen de su singularidad, del tipo de relaci\u00f3n con el fallecido y la red de apoyo social con la que cuenta. Sin embargo, conocer las fases del duelo ayuda a comprender las reacciones m\u00e1s comunes de los dolientes y saber que por lo general, lo que les ocurre es normal.<br>\nJohn Bowlby en su libro El apego y la p\u00e9rdida (1993) explica el proceso de duelo en cuatro fases que ayudan a comprender las diferentes reacciones f\u00edsicas y psicol\u00f3gicas que suelen darse. Vivir estas etapas facilita las tareas del duelo, pero no necesariamente suceden de manera cronol\u00f3gica y secuencial pues cada persona lo vive de diferente manera.<br>\nFase 1. Embotamiento de la sensibilidad. Puede durar desde unas horas a varias semanas. Al conocer la noticia, la persona se siente aturdida y le cuesta aceptar la realidad. La niega como un mecanismo de defensa que amortigua el dolor y puede ser interrumpido por episodios de aflicci\u00f3n y c\u00f3lera.<br>\nFase 2. Anhelo y b\u00fasqueda de la figura perdida. Esta fase dura algunos meses y a veces a\u00f1os. La persona es consciente de la perdida pero a\u00fan no la acepta, vive con la presencia del ser querido como si a\u00fan existiera o queriendo volver atr\u00e1s en el tiempo para reencontrarlo y revivir experiencias.<br>\nFase 3. Desorganizaci\u00f3n y desesperanza. Ya no se manifiesta la b\u00fasqueda constante ni el deseo de reencontrarse con el ser querido y surge una actitud de desinter\u00e9s. El doliente trata de convencerse que lo sucedido as\u00ed ten\u00eda que ser, y experimenta sentimientos de apat\u00eda y tristeza alternados con ira y resentimientos como forma de expresar su dolor.<br>\nFase 4. Mayor o menor grado de reorganizaci\u00f3n. La persona llega a aceptar que la p\u00e9rdida es permanente, renuncia a la idea de recuperar al ser amado, se da una gradual declinaci\u00f3n del duelo e inicia la reinserci\u00f3n emocional al mundo cotidiano y considera diferentes alternativas para afrontar su nueva situaci\u00f3n.<br>\nPor otra parte, William Worden en El tratamiento del duelo: asesoramiento psicol\u00f3gico y terapia (2004) considera que explicar el proceso de duelo por fases, ofrece informaci\u00f3n muy valiosa para comprender el proceso, pero a su vez, suponen cierta pasividad, algo por lo que las personas dolientes pasan. Por lo que sobre la base de Bowlby propone cuatro tareas que involucran a la persona, quien puede hacer algo por s\u00ed misma, lo que le da sensaci\u00f3n de fuerza y esperanza al aceptar su duelo de forma activa.<br>\n\u00a0<br>\n<a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/IS330_Coloquio_01_image02.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-66766\" style=\"margin: 5px;\" title=\"IS330_Coloquio_01_image02\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/IS330_Coloquio_01_image02-214x300.jpg?resize=214%2C300&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"214\" height=\"300\" loading=\"lazy\"><\/a>Las cuatro tareas a las que alude Worden son:<br>\n1. Aceptar la realidad de la p\u00e9rdida. Afrontar plenamente que la persona est\u00e1 muerta y que no la volver\u00e1 a ver, por lo menos en esta vida. Lo opuesto a aceptar la realidad de la p\u00e9rdida es negar la muerte y el sufrimiento que produce. En este caso los dolientes buscan\u00a0 comunicarse de alguna manera con sus seres queridos, les llaman, a veces a gritos, algunos hablan imaginariamente con el muerto asumiendo que est\u00e1 presente, otros guardan las pertenencias del fallecido, respetan su lugar en la mesa\u00a0 o conservan la habitaci\u00f3n tal cual la dej\u00f3. Muchas personas est\u00e1n conscientes de la p\u00e9rdida a nivel racional antes de aceptarla emocionalmente.<br>\nEn esta tarea, los rituales funerarios, los actos religiosos, los responsos y el entierro en compa\u00f1\u00eda de familiares y amigos ayudan\u00a0 a aceptar la p\u00e9rdida.<br>\n\u00a0<br>\n2. Trabajar las emociones y el dolor de la p\u00e9rdida.\u00a0 Es necesario reconocer\u00a0 y trabajar el dolor emocional e incluso f\u00edsico por la p\u00e9rdida del ser amado que experimentan algunas personas, de lo contrario, se manifestar\u00e1 mediante s\u00edntomas f\u00edsicos como migra\u00f1a, insomnio, colitis, o conductas disfuncionales. El tipo de vida hedonista de la sociedad actual que reh\u00faye al sufrimiento, la enfermedad, la vejez y la muerte, no favorece esta tarea. Incluso, algunos sectores de la sociedad consideran de \u00abmal gusto\u00bb las expresiones de duelo y de luto. Hay quienes se niegan a experimentar el dolor y buscan cierto alivio bloqueando sus sentimientos, evadi\u00e9ndose con alcohol u otras substancias o viajando de un lugar a otro, lo que les impide realizar esta tarea.<br>\n\u00a0<br>\n3. Adaptarse a un medio en el que est\u00e1 ausente la persona fallecida. Ello implica:<br>\nAdaptaciones externas. Se refieren a c\u00f3mo influye la muerte en la vida cotidiana de quienes le sobreviven y c\u00f3mo reestructurar su vida, desarrollar nuevas habilidades y desempe\u00f1ar nuevos roles. Por ejemplo, en el caso de un viudo o viuda con hijos peque\u00f1os, tendr\u00e1n que asumir distintos quehaceres a los que ven\u00edan desarrollando. Es tarea dif\u00edcil pues al asumir nuevos roles, sobre todo sin experiencia en ello, surgen nuevas dificultades y nuevos sufrimientos. Es momento clave para que familiares y amigos les ayuden de diversas formas a desarrollar las habilidades requeridas. Inciden en la parte pr\u00e1ctica de la vida.<br>\nAdaptaciones internas. Adem\u00e1s de los cambios en los roles que desempe\u00f1aba antes de la p\u00e9rdida, el sobreviviente se ve confrontado con su realidad y la redefinici\u00f3n de s\u00ed mismo. \u00bfQui\u00e9n soy ahora?\u00a0 \u00bfUn viudo?, \u00bfla madre de un hijo muerto?, o \u00bfun hu\u00e9rfano? Sienten que pierden la direcci\u00f3n de su vida. Esto los lleva a cuestionarse su val\u00eda y sus capacidades, enfrentan la vida con cierto temor pero, poco a poco, se van recuperando y son capaces de aprender nuevas formas de responder a los retos y continuar con su vida.<br>\nAl aplicarse a esta tarea, la persona asume los roles que ahora le corresponden, desarrolla habilidades diferentes y sigue adelante con un nuevo sentido de s\u00ed misma y de la vida. Por el contrario quien no la efect\u00faa, se a\u00edsla del mundo o lucha contra s\u00ed misma fomentando su propia impotencia, lo que le impide desarrollar las habilidades necesarias para afrontar la p\u00e9rdida.<br>\n\u00a0<br>\n4. Recolocar emocionalmente al fallecido y seguir viviendo. Esta tarea permite encontrar la manera de recordar al ser fallecido, con sosiego y sin angustia, llev\u00e1ndolo consigo, sin que ello le impida seguir viviendo. Esta tarea se estanca cuando se mantiene el apego del pasado, en vez abrirse al futuro y continuar formando nuevos v\u00ednculos.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>\u00bfQU\u00c9 APORTAN LAS REDES SOCIALES?<\/strong><br>\nRetomando el duelo en la actualidad que utiliza el internet y las redes sociales, podemos decir que se expresa de varias formas, la espont\u00e1nea, que surge entre familiares y amigos cuando son notificados, de la p\u00e9rdida significativa que ha sufrido un pariente o amigo. De modo natural surgen los mensajes de apoyo y solidaridad y el ofrecimiento de ayuda, la compa\u00f1\u00eda y el apoyo contin\u00faa a trav\u00e9s de la red mientras el doliente lo necesite.<br>\nEsto representa una notable ventaja en comparaci\u00f3n con el acompa\u00f1amiento a un doliente cuando las amistades asisten a los funerales y a los servicios religiosos y despu\u00e9s muchas, pierden el contacto, justo en el momento en que la necesidad de compa\u00f1\u00eda aumenta semanas o meses despu\u00e9s del fallecimiento, cuando el deudo empieza a caer en cuenta de todo lo que perdi\u00f3 con la muerte de su ser querido, en estos momentos se requiere m\u00e1s del apoyo emocional y social.<br>\nEn este sentido, las redes son un espacio importante para ofrecer y recibir apoyo. Por otro lado la familia y los amigos pueden advertir si el proceso de duelo va evolucionando normalmente o por el contrario, se est\u00e1 negando, bloqueando o evadiendo el sufrimiento que le ha ocasionado la p\u00e9rdida del ser querido.<br>\nOtra forma de vivir el duelo es la planeada cuando a una persona le diagnostican una enfermedad terminal y a trav\u00e9s de su cuenta o mediante un blog comparte la noticia con sus familiares y amigos e inicia un proceso de despedida. Esto ayuda al enfermo, a familiares y amigos, a aceptar una realidad inevitable y se inicia un proceso de duelo anticipado y compartido por quien se va y quienes se quedan. Se vive una interacci\u00f3n muy estrecha y permite expresar los sentimientos y deseos de cada quien. Recuerda a la \u00e9poca en que las personas present\u00edan su muerte, se preparaban para ella y llamaban a sus familiares y amigos para despedirse y dejar su \u00faltima voluntad. La muerte se viv\u00eda con naturalidad aunque no exenta de tristeza.<br>\n<a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/IS330_Coloquio_01_image03.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-66767\" style=\"margin: 5px;\" title=\"IS330_Coloquio_01_image03\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/03\/IS330_Coloquio_01_image03-215x300.jpg?resize=215%2C300&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"215\" height=\"300\" loading=\"lazy\"><\/a>En la actualidad el hombre ya no presiente su muerte, muchas veces tiene la certeza que la ciencia m\u00e9dica le da y puede tambi\u00e9n preparar su despedida. Encontramos ejemplos de estas despedidas en cuentas de Facebook o en blogs como el que llev\u00f3 el escritor y poeta mexicano Alejandro Aura quien muri\u00f3 de c\u00e1ncer en 2008 y se despide de sus amigos y admiradores con un poema.1 He aqu\u00ed un fragmento:<br>\n\u00abAs\u00ed pues, hay que en alg\u00fan momento cerrar la cuenta,\/ pedir los abrigos y marcharnos,\/ aqu\u00ed se quedar\u00e1n las cosas que trajimos al siglo\/ y en las que cada uno pusimos nuestra identidad;\/ se quedar\u00e1n los dem\u00e1s, que cada vez son otros\/ y entre los cuales habr\u00e1 de construirse lo que sigue,\/ tambi\u00e9n el hueco de nuestra imaginaci\u00f3n se queda\/ para que entre todos se encarguen de llenarlo,\/ y nos vamos a nada limpiamente como las plantas,\/ como los p\u00e1jaros, como todo lo que est\u00e1 vivo un tiempo\/ y luego, sin rencor, deja de estarlo\u00bb.<br>\nLa formal o profesional. Es otra forma de apoyar el duelo, en la red encontramos cuentas de Facebook, Twitter y blogs elaborados por profesionales de la Tanatolog\u00eda y Psicolog\u00eda. Las personas en duelo pueden acudir, encontrar art\u00edculos, testimonios, recomendaciones de libros y pel\u00edculas y recibir orientaci\u00f3n para acudir a centros especializados donde se atiende a su situaci\u00f3n espec\u00edfica.<br>\nCompartir la muerte a trav\u00e9s de la red es un fen\u00f3meno reciente que se da principalmente entre la poblaci\u00f3n joven. A\u00fan no hay estudios sobre c\u00f3mo impacta este fen\u00f3meno ni qu\u00e9 tan extendido est\u00e1, puesto que, como mencionamos, en esta \u00e9poca la muerte es un tab\u00fa para mucha gente. Lo que lo es un hecho es que surgen nuevas formas y de enfrentar la muerte, expresar el duelo y realizar los rituales por internet.<br>\nLa idea no es s\u00f3lo que las personas en duelo utilicen estas redes, sino que se\u00a0 extiendan en la poblaci\u00f3n en general\u00a0 para desarrollar sensibilidad respecto a la finitud humana y reflexionar sobre lo que estamos haciendo con nuestra vida y nuestro planeta.<br>\nEn contra de lo que muchos piensan, reflexionar sobre la muerte no es t\u00e9trico, de mal gusto ni ajeno a nuestra realidad cotidiana; al contrario, siempre est\u00e1 presente en nuestra vida. Cuando se acepta la propia finitud y el sentido de trascendencia, mejora la calidad de vida al buscar estar en armon\u00eda con Dios, con el pr\u00f3jimo, con la cultura y la naturaleza.<br>\nEs posible que las redes sociales contribuyan a derribar el tab\u00fa de la muerte que se instal\u00f3 en el siglo pasado en las sociedades occidentales, obstaculizando la plena elaboraci\u00f3n del duelo.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>Notas finales<\/strong><br>\n1\u00a0\u00a0 Blog Alejandro Aura:www.alejandroaura.net\/wordpress\/<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"66714\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer despu\u00e9s 0La tecnolog\u00eda ha cambiado todo, incluso la forma de lidiar con la muerte y sus rituales. A partir del siglo XX, la muerte se convirti\u00f3 en tab\u00fa, en asunto privado y los ritos funerarios deb\u00edan ser discretos. Es posible que las redes sociales ayuden a derribar ese rechazo que obstaculiza un duelo sano. La muerte es vida vivida, la vida es muerte que viene. Jorge Luis Borges Los innumerables cambios que traen consigo las redes sociales nos enfrentan tambi\u00e9n con una forma in\u00e9dita para asumir el sentido de la muerte y el duelo de sus deudos. Nadie escapa de la propia muerte ni del dolor que implica la p\u00e9rdida de un ser querido: muerte y duelo son fen\u00f3menos universales, inevitables e intransferibles. Su certeza nos acompa\u00f1a desde siempre, pero la forma de aceptarla o rechazarla y los ritos que la circundan, evolucionan a lo largo de los siglos y var\u00edan en las distintas culturas. \u00a0 REDES DE APOYO SOCIAL EN EL DUELO Ciertamente, el dolor no se puede transferir, pero se puede compartir. La forma en que se elabora el duelo depende de la singularidad de la persona, de su relaci\u00f3n con el fallecido y de las redes de apoyo con que cuente, pues existe la necesidad de compartir el dolor y recibir muestras de afecto y solidaridad. El apoyo social, emocional y material que se recibe, facilita las tareas a realizar en el proceso de duelo que termina con la aceptaci\u00f3n de la nueva realidad y la reconstrucci\u00f3n del sentido de vida que ampl\u00eda la capacidad de establecer nuevos v\u00ednculos. Las redes de apoyo social propician sentimientos de pertenencia, refuerzan la autoestima, ayudan a manejar las emociones ante la muerte, identifican en qu\u00e9 fase del duelo se encuentra la persona, permiten dar apoyo oportuno y estimulan la expresi\u00f3n de sentimientos de tristeza y temor ante el futuro. Siguiendo este principio ben\u00e9fico del apoyo social, las redes sociales en internet se han convertido en espacios id\u00f3neos para compartir los sentimientos ante la p\u00e9rdida de un ser querido. Mediante la interacci\u00f3n con varias personas, se va tomando conciencia de la propia realidad y se recibe compa\u00f1\u00eda y consuelo, lo que implica un soporte importante para quienes est\u00e1n en duelo. El doliente puede comunicarse o recibir mensajes de sus familiares y amigos en cualquier momento que lo requiera, sin importar tiempo o distancia; puede recibir mensajes de aliento, flores virtuales y compartir recuerdos, fotos o an\u00e9cdotas. Esto suele hacer m\u00e1s llevadero el proceso. \u00a0 RITOS Y PR\u00c1CTICAS FRENTE A LA MUERTE Como dijimos, las actitudes ante la muerte y la forma de expresar el duelo var\u00edan a trav\u00e9s de la historia. El soci\u00f3logo e historiador Philippe Ari\u00e9s\u00a0(1983), en El hombre ante la muerte\u00a0menciona diversas actitudes generales de la sociedad occidental, que a su vez, presentan diferentes modalidades de los ritos de duelo y luto. La primera y m\u00e1s antigua es la resignaci\u00f3n al destino colectivo; la familiaridad con la muerte era una forma de aceptar el orden de la naturaleza y puede resumirse en esta f\u00f3rmula: todos moriremos. La segunda actitud, a partir del siglo XII, introduce la preocupaci\u00f3n por la singularidad de cada individuo, y puede traducirse en otra f\u00f3rmula: la propia muerte. El momento de la muerte pasa a considerarse una gran prueba que definir\u00e1 el destino particular del alma del moribundo. El hombre en su lecho se prepara para morir rodeado de amistades y familiares. Se reconoce a s\u00ed mismo en su muerte. A partir del siglo XVIII, el hombre de las sociedades occidentales tiende a dar un sentido nuevo a la muerte. La exalta, la dramatiza, pretende que sea sobrecogedora. Pero, al mismo tiempo, ya no le preocupa tanto su propia muerte. Surge la muerte rom\u00e1ntica, ret\u00f3rica, que se podr\u00eda resumir en la f\u00f3rmula: la muerte del otro; el otro, cuya a\u00f1oranza y recuerdo inspiran en los siglos XIX y XX el culto a las tumbas y los cementerios. Desde fines de la Edad Media hasta el siglo XVIII, el duelo ten\u00eda doble finalidad. Por un lado obligaba a la familia del difunto a manifestar, al menos durante cierto tiempo, un dolor que no siempre experimentaba. Por otro, buscaba preservar al sobreviviente sinceramente afectado contra los excesos de su pena. Le impon\u00eda cierto tipo de vida social donde la pena pod\u00eda liberarse sin superar los l\u00edmites fijados por las convenciones. En el siglo XIX esos l\u00edmites convencionales dejaron de respetarse y el duelo se despleg\u00f3 con ostentaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de las costumbres. 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La forma en que se elabora el duelo depende de la singularidad de la persona, de su relaci\u00f3n con el fallecido y de las redes de apoyo con que cuente, pues existe la necesidad de compartir el dolor y recibir muestras de afecto y solidaridad. El apoyo social, emocional y material que se recibe, facilita las tareas a realizar en el proceso de duelo que termina con la aceptaci\u00f3n de la nueva realidad y la reconstrucci\u00f3n del sentido de vida que ampl\u00eda la capacidad de establecer nuevos v\u00ednculos. Las redes de apoyo social propician sentimientos de pertenencia, refuerzan la autoestima, ayudan a manejar las emociones ante la muerte, identifican en qu\u00e9 fase del duelo se encuentra la persona, permiten dar apoyo oportuno y estimulan la expresi\u00f3n de sentimientos de tristeza y temor ante el futuro. Siguiendo este principio ben\u00e9fico del apoyo social, las redes sociales en internet se han convertido en espacios id\u00f3neos para compartir los sentimientos ante la p\u00e9rdida de un ser querido. Mediante la interacci\u00f3n con varias personas, se va tomando conciencia de la propia realidad y se recibe compa\u00f1\u00eda y consuelo, lo que implica un soporte importante para quienes est\u00e1n en duelo. El doliente puede comunicarse o recibir mensajes de sus familiares y amigos en cualquier momento que lo requiera, sin importar tiempo o distancia; puede recibir mensajes de aliento, flores virtuales y compartir recuerdos, fotos o an\u00e9cdotas. Esto suele hacer m\u00e1s llevadero el proceso. \u00a0 RITOS Y PR\u00c1CTICAS FRENTE A LA MUERTE Como dijimos, las actitudes ante la muerte y la forma de expresar el duelo var\u00edan a trav\u00e9s de la historia. 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La exalta, la dramatiza, pretende que sea sobrecogedora. Pero, al mismo tiempo, ya no le preocupa tanto su propia muerte. Surge la muerte rom\u00e1ntica, ret\u00f3rica, que se podr\u00eda resumir en la f\u00f3rmula: la muerte del otro; el otro, cuya a\u00f1oranza y recuerdo inspiran en los siglos XIX y XX el culto a las tumbas y los cementerios. Desde fines de la Edad Media hasta el siglo XVIII, el duelo ten\u00eda doble finalidad. Por un lado obligaba a la familia del difunto a manifestar, al menos durante cierto tiempo, un dolor que no siempre experimentaba. Por otro, buscaba preservar al sobreviviente sinceramente afectado contra los excesos de su pena. Le impon\u00eda cierto tipo de vida social donde la pena pod\u00eda liberarse sin superar los l\u00edmites fijados por las convenciones. En el siglo XIX esos l\u00edmites convencionales dejaron de respetarse y el duelo se despleg\u00f3 con ostentaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de las costumbres. Esta exageraci\u00f3n del duelo significa que los sobrevivientes aceptan con mayor dificultad que antes la muerte del otro. La muerte temida ya\u00a0 no es la propia sino la del otro. \u00a0 MEDICADA, ESCONDIDA Y SOLITARIA Llegamos as\u00ed al siglo XX en el que se da el giro hacia la gran negaci\u00f3n de la muerte y la eliminaci\u00f3n del duelo. Es importante ubicar que este vuelco se origin\u00f3 en Norteam\u00e9rica y la Europa del Noroeste. Entre las causas se ubica el proceso de industrializaci\u00f3n y capitalismo que se desarroll\u00f3 en estas zonas y luego se extendi\u00f3 a otros pa\u00edses de Occidente. Los avances cient\u00edficos-t\u00e9cnicos tambi\u00e9n inciden en el modo de morir en la actualidad: en el hospital y a solas, forma totalmente opuesta a la ceremonia ritual donde el moribundo presid\u00eda su muerte rodeado de familiares y amigos. De acontecimiento social la muerte pas\u00f3 a convertirse en hecho privado. Los ritos funerarios tambi\u00e9n se modificaron, ahora han de ser discretos para evitar expresar las emociones; el luto, como manifestaci\u00f3n externa del duelo, se rechaza y desaparece. Cuando un duelo se prolonga, se suele medicar al doliente para que se recupere lo antes posible, el proceso de duelo se pretende sustituir por medicamentos. As\u00ed, la muerte y todo lo que la recuerda, se convierten en tab\u00fa del siglo XX; ante la muerte de los dem\u00e1s: silencio e indiferencia social. La vida tiene que seguir, ni el difunto ni sus deudos afectan la continuidad de la vida social. 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Esta exageraci\u00f3n del duelo significa que los sobrevivientes aceptan con mayor dificultad que antes la muerte del otro. La muerte temida ya\u00a0 no es la propia sino la del otro. \u00a0 MEDICADA, ESCONDIDA Y SOLITARIA Llegamos as\u00ed al siglo XX en el que se da el giro hacia la gran negaci\u00f3n de la muerte y la eliminaci\u00f3n del duelo. Es importante ubicar que este vuelco se origin\u00f3 en Norteam\u00e9rica y la Europa del Noroeste. Entre las causas se ubica el proceso de industrializaci\u00f3n y capitalismo que se desarroll\u00f3 en estas zonas y luego se extendi\u00f3 a otros pa\u00edses de Occidente. Los avances cient\u00edficos-t\u00e9cnicos tambi\u00e9n inciden en el modo de morir en la actualidad: en el hospital y a solas, forma totalmente opuesta a la ceremonia ritual donde el moribundo presid\u00eda su muerte rodeado de familiares y amigos. De acontecimiento social la muerte pas\u00f3 a convertirse en hecho privado. Los ritos funerarios tambi\u00e9n se modificaron, ahora han de ser discretos para evitar expresar las emociones; el luto, como manifestaci\u00f3n externa del duelo, se rechaza y desaparece. Cuando un duelo se prolonga, se suele medicar al doliente para que se recupere lo antes posible, el proceso de duelo se pretende sustituir por medicamentos. As\u00ed, la muerte y todo lo que la recuerda, se convierten en tab\u00fa del siglo XX; ante la muerte de los dem\u00e1s: silencio e indiferencia social. La vida tiene que seguir, ni el difunto ni sus deudos afectan la continuidad de la vida social. 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