{"id":65236,"date":"2013-04-04T19:23:25","date_gmt":"2013-04-05T01:23:25","guid":{"rendered":"http:\/\/istmo.mx\/?p=65236"},"modified":"2013-04-04T19:23:25","modified_gmt":"2013-04-05T01:23:25","slug":"que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2013\/04\/04\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 hay detr\u00e1s de la violencia? Admiraci\u00f3n y envidia"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"65236\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p><\/p><span style=\"color: #3366ff;\"><em><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/IS325_coloquio_01_original.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-65303\" style=\"margin: 5px;\" title=\"IS325_coloquio_01_original\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/IS325_coloquio_01_original-227x300.jpg?resize=227%2C300&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"227\" height=\"300\" loading=\"lazy\"><\/a>Imaginaci\u00f3n e inteligencia nos permiten dominar el mundo y tambi\u00e9n nos encadenan a la insatisfacci\u00f3n, a la competitividad y favorecen escenarios violentos. Ren\u00e9 Girard, fil\u00f3sofo franc\u00e9s, analiza las ra\u00edces de la violencia y afirma que se origina en nuestros deseos, que, como no est\u00e1n determinados por el instinto, los enfocamos al otro, queremos lo mismo que el otro y all\u00ed empieza una espiral a la que llama las geometr\u00edas del deseo.<\/em><\/span><br>\n\u00a0<br>\n\u00abLa violencia parece prisionera de un proceso de escalada que recuerda la propagaci\u00f3n del fuego o la de una epidemia. Las grandes im\u00e1genes m\u00edticas resurgen como si la violencia reencontrara una forma muy antigua y un poco misteriosa. Es como un torbellino en cuyo seno las violencias m\u00e1s violentas se congregan y confunden (\u2026) Parece como si nos dirigi\u00e9ramos hacia una cita planetaria de toda la humanidad con su propia violencia\u00bb. 1<br>\nLa reflexi\u00f3n es de Ren\u00e9 Girard, antrop\u00f3logo, historiador, cr\u00edtico literario, fil\u00f3sofo del mito, de la religi\u00f3n y de la violencia, de cuya relaci\u00f3n hablaremos en los p\u00e1rrafos siguientes.<br>\nGirard es una de las figuras m\u00e1s destacadas de la intelectualidad francesa de nuestros d\u00edas, aunque desde 1947 ense\u00f1a en Estados Unidos. Su relevancia es tal que J.M. Domenach ha dicho de \u00e9l que es el \u00abHegel del catolicismo\u00bb. Yo sostengo que la comparaci\u00f3n no es tan hiperb\u00f3lica como parece: en efecto, Girard revela las claves para una comprensi\u00f3n de la historia que destaca la especificidad de la fe cristiana y la tradici\u00f3n cat\u00f3lica y las propone como el \u00fanico verdadero remedio contra la violencia. Pero antes de proponer la medicina comprendamos un poco m\u00e1s la enfermedad.<br>\nLa ra\u00edz de la violencia est\u00e1 en la naturaleza del deseo humano, o, mejor a\u00fan, en su falta de naturaleza. Es decir: nuestros deseos no est\u00e1n determinados por el instinto (el hombre es el \u00abanimal no fijado\u00bb, que dec\u00eda Nietzsche). Los anhelos humanos no tienen un objeto necesario o ineludible. \u00bfQu\u00e9 determina entonces lo que deseamos? La respuesta de Girard es sorprendente, porque a su modo es obvia: queremos lo que quiere el otro. Es el hecho de que alguna otra persona posea o ambicione algo (un puesto de trabajo, un reconocimiento, una pareja) lo que dota a ese objeto de prestigio y lo constituye como deseable.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>DOS CARAS DE LA MONEDA<\/strong><br>\nEl otro, pues, es el modelo del deseo, el mediador, lo cual origina y exacerba mi deseo (y esto, a su vez, intensifica la avidez del otro, para quien, en un juego de espejos, yo soy el mediador). El modelo es al mismo tiempo un obst\u00e1culo, y de aqu\u00ed viene la violencia, dice Girard. Si quiero estar en el lugar de otro, lo que quiero es que aquel desaparezca.<br>\nAdmiraci\u00f3n y envidia son dos caras de la misma moneda. Quien causa mi deseo impide su realizaci\u00f3n. No somos violentos porque queramos cosas distintas, sino justamente, porque queremos lo mismo. Y lo queremos precisamente porque el otro parece quererlo tambi\u00e9n. Quien haya sentido alguna vez la tortura de los celos coincidir\u00e1 con Girard, como tambi\u00e9n coinciden con \u00e9l los publicistas astutos.<br>\nPor supuesto, este mimetismo o disposici\u00f3n imitativa est\u00e1 ya en los animales superiores, pero en el ser humano se potencia infinitamente. Nuestra imaginaci\u00f3n y el dinamismo de nuestra inteligencia, que nos permiten dominar el mundo, nos someten tambi\u00e9n a una insatisfacci\u00f3n cr\u00f3nica y a una competitividad interminable. Y es por eso que en nuestro caso se desatan los controles naturales a la violencia intraespec\u00edfica (la del hombre contra el hombre mismo) que en otros animales funcionan casi sin excepci\u00f3n.<br>\nSe perfilan as\u00ed relaciones triangulares en las que cada uno cree ser el deseante originario y supone que el otro es el intruso, el impostor; la relaci\u00f3n con el objeto anhelado s\u00f3lo se da a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n entre los rivales2 que siempre se imitan mutuamente.<br>\n\u00c9stas son las \u00abgeometr\u00edas del deseo\u00bb3 que descubri\u00f3 el antrop\u00f3logo franc\u00e9s y que explican (m\u00e1s all\u00e1 de reduccionismos biol\u00f3gicos o sociales), el origen y crecimiento exponencial de la violencia en las sociedades humanas. Me parece, ante todo, que Girard tiene raz\u00f3n; y adem\u00e1s que el itinerario intelectual por el cual ha accedido a este hallazgo es sumamente interesante.<br>\nGirard descubri\u00f3 el deseo y la violencia mim\u00e9ticos en la gran literatura. En Shakespeare y Dostoievsky, principalmente, pero tambi\u00e9n en Proust y en Stendhal, en Flaubert; en Cervantes, por supuesto. Los ejemplos se multiplican. Todo gran novelista lo es justamente porque, seg\u00fan Girard, sus relatos desmienten la \u00abmentira rom\u00e1ntica\u00bb del deseo original y sugieren la \u00abverdad novelesca\u00bb de la imitaci\u00f3n en el querer.4 Por eso las grandes novelas tratan de los celos, del resentimiento, de la envidia, y sugieren con diversos niveles de claridad o de abstracci\u00f3n la inconsciencia de estas pasiones que arrastran a los hombres y a los pueblos.<br>\nEn la historia de la filosof\u00eda tambi\u00e9n hay, por supuesto, vislumbres de esta idea: Freud y su insistencia en que las pulsiones no tienen objetos fijos y pueden desplazarse, condensarse, sublimarse, seg\u00fan la presencia del otro en m\u00ed, v\u00eda el super yo; Rousseau y Kant, que saben que en la competencia social y en la comparaci\u00f3n entre los hombres radica o se desarrolla el mal radical que afecta la condici\u00f3n humana. Pero insisto, Girard lo ha descubierto en la literatura. El relato moderno guarda este secreto, que recibi\u00f3 \u2013igual que los fil\u00f3sofos apenas mencionados\u2013 de la Escritura. Me explico.<br>\n<strong> <\/strong><br>\n<strong><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/IS325_coloquio_01_imagen02.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-65302\" style=\"margin: 5px;\" title=\"IS325_coloquio_01_imagen02\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/IS325_coloquio_01_imagen02-300x300.jpg?resize=300%2C300&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" loading=\"lazy\"><\/a>\u00abNADA UNE TANTO COMO ODIAR EN COM\u00daN\u00bb<\/strong><br>\nSi el deseo es mim\u00e9tico, el hombre es el lobo del hombre. Ser\u00eda la guerra de todos contra todos, en principio. Pero \u2013y aqu\u00ed Girard da el paso de la cr\u00edtica literaria a la antropolog\u00eda\u20135 hay un mecanismo universal para encauzar la violencia generalizada, desahogarla y permitir que la civilizaci\u00f3n persista al menos por un tiempo, tras el cual hay que repetir el proceso.<br>\nSe trata del fen\u00f3meno del chivo expiatorio. Por alguna raz\u00f3n (porque es diferente, porque es extranjero, porque est\u00e1 enfermo, o acaso es m\u00e1s talentoso, porque simplemente es distinto\u2026) un miembro del grupo es se\u00f1alado como el objeto de la agresividad de todos los dem\u00e1s. Los jud\u00edos, tantas veces; las cacer\u00edas de brujas, el rechazo de los lisiados (recordemos que Edipo, a quien se culpa de la peste y cr\u00edmenes contra natura, era cojo). Se le acusa, se le lincha, se le somete a la violencia de la turba; se le lapida. Para la masa enardecida no hacen falta pruebas, la convicci\u00f3n de los otros perseguidores basta: \u00a1crucif\u00edcalo! \u00a1Crucif\u00edcalo!<br>\nEl r\u00e9dito del linchamiento colectivo es que, tras \u00e9l, los victimarios se reconcilian entre s\u00ed. Los ha unido la violencia contra otro. \u00bfCu\u00e1ntas veces nos sentimos \u00ab\u00edntimos\u00bb de alguien al criticar a un tercero? El mecanismo es el mismo. Nada une tanto como odiar en com\u00fan.<br>\nEl factor de reconciliaci\u00f3n ha sido aquel a quien antes se encontr\u00f3, un\u00e1nimemente, culpable. As\u00ed que ahora se le diviniza. Ah\u00ed est\u00e1, sostiene con valor Girard, el origen de los mitos y de toda la religiosidad pagana. La violencia se exorciza a s\u00ed misma mediante la ejecuci\u00f3n de un inocente y su repetici\u00f3n c\u00edclica. Esto se reitera, se ritualiza, y as\u00ed, mediante lo sagrado, la cultura se protege de su propia agresividad. Los dioses paganos, a\u00fan en los mitos m\u00e1s sofisticados y encubiertos, se alimentan de sangre.<br>\nSupongo que no hace falta decir que las ambiciosas tesis girardianas expuestas hasta aqu\u00ed son sumamente controversiales. Sobre todo en ciertos ambientes intelectuales, en los que se acostumbra denostar al cristianismo con la misma fuerza con la que se idealiza las mitolog\u00edas y las sociedades paganas. Se admira, t\u00edpicamente, a los griegos, su armoniosa naturalidad, su esp\u00edritu inocente, su frescura\u2026 y se olvidan los rituales dionis\u00edacos en los que, al ritmo de la m\u00fasica y bajo el influjo de estupefacientes, los helenos desmembraban a una v\u00edctima previamente seleccionada a quien se ve\u00eda como el ph\u00e1rmakon, el remedio de los males de la ciudad.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>GIRARD Y LA TRADICI\u00d3N CAT\u00d3LICA<\/strong><br>\nA pesar de la incomprensi\u00f3n de muchos c\u00edrculos acad\u00e9micos y no acad\u00e9micos, Girard se mantiene firme en su interpretaci\u00f3n y la prueba con el uso, a modo de clave heur\u00edstica; igual en su an\u00e1lisis de los mitos que en sus exploraciones de filosof\u00eda pol\u00edtica; igual en ensayos literarios que en sus argumentaciones contundentes contra el relativismo.<br>\nA\u00fan m\u00e1s pol\u00e9mico es el siguiente paso de su explicaci\u00f3n: si la novela moderna ha descifrado el secreto de nuestra violencia mim\u00e9tica (que los mitos antiguos nunca presentaron en su verdad, pues para ellos la v\u00edctima era culpable), es porque nuestra literatura est\u00e1 tocada por el cristianismo.<br>\nTambi\u00e9n lo est\u00e1n, evidentemente, las explicaciones kantianas y rousseaunianas de la condici\u00f3n humana que hemos mencionado antes. Por tanto, es claro: es la revelaci\u00f3n cristiana, sostiene Girard, la \u00fanica que devela la inocencia de la v\u00edctima \u2013del Cordero de Dios, que ya no chivo expiatorio\u2013\u00a0 y as\u00ed, la que condena la violencia como violencia, no simplemente regul\u00e1ndola (como hacen los sacrificios rituales no cristianos) sino super\u00e1ndola del todo. La idea se expone, y se fundamenta en la Escritura, de modo magistral en el libro Veo a Sat\u00e1n caer como el rel\u00e1mpago.6<br>\nNo pretendo, en este art\u00edculo, discutir la ortodoxia puntual de Girard frente a la tradici\u00f3n cat\u00f3lica, aunque hay que decir que \u00e9l mismo insiste en que su lectura antropol\u00f3gica no pretende desplazar, sino en todo caso respaldar, la m\u00e1s tradicional y estrictamente teol\u00f3gica.7 Sugiero solamente que algo hay en su an\u00e1lisis de verdad contundente e irrebatible, respecto a que nuestra civilizaci\u00f3n, judeocristiana en sus fundamentos, ha descubierto una preocupaci\u00f3n por las v\u00edctimas que es in\u00e9dita en la historia universal, y que ello se debe, en \u00faltima instancia, a un anuncio apost\u00f3lico que conden\u00f3 por primera vez la sacralizaci\u00f3n de la violencia, que reivindic\u00f3 a las v\u00edctimas y sacraliz\u00f3 el aut\u00e9ntico perd\u00f3n.<br>\nDestaco tambi\u00e9n, de Ren\u00e9 Girard, el valor para ofrecer una antropolog\u00eda que se reconoce abiertamente cat\u00f3lica y el empuje para enfrentar temas que otros intelectuales cristianos prefieren \u00abdejar por la paz\u00bb, como la comparaci\u00f3n estructural entre mitos y Escritura, y el propio tema de la violencia en su relaci\u00f3n con lo sagrado.<br>\n\u00a0<br>\n<strong><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/IS325_coloquio_01_imagen01.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-65301\" style=\"margin: 5px;\" title=\"IS325_coloquio_01_imagen01\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/IS325_coloquio_01_imagen01-300x296.jpg?resize=300%2C296&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"296\" loading=\"lazy\"><\/a>\u00bfPOR QU\u00c9 ME PERSIGUES?<\/strong><br>\nPienso, adem\u00e1s, que Girard tiene algo que recordarnos cuando nos preguntamos c\u00f3mo hacer frente a la violencia. En \u00faltima instancia, frente a una violencia que tiende a repetirse a s\u00ed misma, que se justifica como venganza, que se maximiza como rencor, que se desahoga de modo justiciero, s\u00f3lo queda una respuesta; s\u00f3lo una manera de detener su diab\u00f3lica iteraci\u00f3n: \u00abponer la otra mejilla\u00bb. Ello requiere, por supuesto, de una fortaleza sobrenatural. Empecemos, sin embargo, por ganar terreno a la inconsciencia, por desactivar el autoenga\u00f1o: pregunt\u00e9monos \u00bfqui\u00e9n es mi chivo expiatorio?, \u00bfde qui\u00e9n soy perseguidor?<br>\nPor supuesto, no hay nada tan f\u00e1cil como condenar la violencia, pero nada tan arduo como reconocer la injusticia y arbitrariedad de la propia violencia. En M\u00e9xico, que vive hoy una inaudita (y plausible, sin duda) conciencia de la violencia y de las v\u00edctimas, conviene recordar a d\u00f3nde hay que dirigir, primero, el dedo acusador. Ser la v\u00edctima es sencillo; reconocerse como victimario y perseguidor \u2013como hicieron Pedro y Pablo, por cierto\u2013 requiere una conversi\u00f3n.<br>\nA quien denostamos injustamente, a quien estereotipamos sin fundamento, a quien criticamos por placer, a quien insultamos en las redes sociales desde la trinchera del anonimato o de la masificaci\u00f3n: \u00e9se es nuestro chivo expiatorio. Acosar sin raz\u00f3n muestra que s\u00f3lo estamos desahogando una violencia omnipresente, que volver\u00e1 a acumularse y requerir\u00e1 nuevas v\u00edctimas; la salida, nos ha ense\u00f1ado el cristianismo, no es por ah\u00ed. Lo primero es reconocernos perseguidores. Como dice Girard en un recordatorio muy pertinente \u00abpuesto que pesar v\u00edctimas est\u00e1 de moda, juguemos a ese juego sin hacer trampas\u00bb.8<br>\nPero incluso en aquellos casos en que s\u00ed podemos, supuestamente, justificar ante los ojos de los dem\u00e1s una reacci\u00f3n violenta, una retaliaci\u00f3n, hemos de ser capaces de ponernos por encima de ella; aunque nadie dice que ello sea sencillo, especialmente en casos como el de la violencia en M\u00e9xico, tan impune e indignante.<br>\nNuestro momento no es ya el de los mitos. El cristianismo, nos guste o no, ha desacralizado la violencia y ha sacralizado el amor, y por eso se acabaron las excusas de la violencia inconsciente, de la \u00abpulsi\u00f3n de muerte\u00bb que dec\u00eda Freud. \u00abNo por ello los homicidas est\u00e1n menos convencidos de que sus sacrificios son meritorios. Tampoco ellos saben lo que hacen y debemos perdonarlos. Ha llegado la hora de perdonarnos los unos a los otros. Si seguimos esperando, ya ser\u00e1 tarde\u00bb.9<br>\n<strong>____________<\/strong><br>\n1\u00a0 Girard, Ren\u00e9: Aquel por el que llega el esc\u00e1ndalo, trad. De \u00c1ngel J. Barahona, Caparr\u00f3s Editores, Madrid, 2006, pp.15-16.<br>\n2\u00a0 La palabra \u00abrival\u00bb viene del vocablo latino rivus, r\u00edo. La sugerencia etimol\u00f3gica es que quienes viven \u00abdel otro lado del r\u00edo\u00bb, es decir los cercanos, los vecinos, son quienes pugnan por obtener la misma cosa. Esta anotaci\u00f3n pretende confirmar la intuici\u00f3n girardiana: hay dos tipos de imitaci\u00f3n, la \u00abinterna\u00bb, que es la que se da entre dos personas del mismo estatus y nivel por un objeto y que desemboca en la violencia; y la \u00abexterna\u00bb, que se da entre dos personajes de distinto plano (el ejemplo literario es la imitaci\u00f3n que hace el Quijote de Amad\u00eds de Gaula), menos propensa a desenlaces agresivos justamente por esa distancia o diferencia. Es la indiferenciaci\u00f3n lo que genera la violencia: la cercan\u00eda que amenaza nuestra \u00aboriginalidad\u00bb, nuestra \u00abidentidad\u00bb.<br>\n3\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Girard, Ren\u00e9: Geometr\u00edas del deseo, trad. De M. Tabuyo y A. L\u00f3pez, Sexto Piso, M\u00e9xico, 2012.<br>\n4\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Se trata de un juego de palabras en franc\u00e9s con el que se titula otra de las obras centrales de Girard: Mensonge romantique et verit\u00e9 romanesque. \u00abRom\u00e1ntica\u00bb no se refiere a una \u00e9poca, estilo o siquiera a una corriente de pensamiento, es simplemente aquella historia o aquel enfoque en el que los deseos parecen surgir espont\u00e1nea y originalmente de un Yo transparente, auto pose\u00eddo y puro; \u00abnovelesco\u00bb es aquel relato donde los deseos se revelan como generados, reforzados y focalizados por otro.<br>\n5\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pienso que este paso se da fundamentalmente en El chivo expiatorio, traducci\u00f3n de Joaqu\u00edn Jord\u00e1, Anagrama, Barcelona, 1986.<br>\n6\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Anagrama, Barcelona, 2002. Vale la pena consultar tambi\u00e9n La ruta antigua de los hombres perversos, Anagrama, Barcelona, 1989. Para una comparaci\u00f3n con las religiones v\u00e9dicas, cf. Sacrifice, Michigan State University Press, Michigan, 2011.<br>\n7\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esto lo aclara Girard hacia el final de Vi a Sat\u00e1n caer como el rel\u00e1mpago. La \u00fanica peque\u00f1a tensi\u00f3n entre el pensamiento girardiano y la tradici\u00f3n radic\u00f3, en las primeras obras del autor de Avignon, en el dif\u00edcil tema del \u00absacrificio vicario\u00bb o \u00absatisfacci\u00f3n vicaria\u00bb, es decir, en la idea de que Dios Padre ha sacrificado al Hijo para evitarnos el castigo a nosotros, noci\u00f3n que a Girard le parec\u00eda incluir una concepci\u00f3n pagana de la divinidad. En el progreso del pensamiento de Girard \u2013en obras m\u00e1s recientes, como Sacrifice\u2013 el franc\u00e9s corrige el rumbo y admite que puede hablarse de modo sacrificial de la Pasi\u00f3n de Cristo, en tanto hace falta ingresar del todo al mecanismo del chivo expiatorio para desactivarle desde dentro. Ha de decirse adem\u00e1s que \u2013como ha subrayado el propio Papa Benedicto XVI en m\u00e1s de un pasaje\u2013 la idea de satisfacci\u00f3n vicaria no ha de concebirse como violencia divina. Agradezco al P. Jos\u00e9 Antonio Coronel, que hace algunos a\u00f1os me orient\u00f3 respecto a este tema y me facilit\u00f3 los textos del Papa para aclararlo.<br>\n8\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Veo a Sat\u00e1n caer como el rel\u00e1mpago, ed.cit., p. 215.<br>\n9\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El chivo expiatorio, ed.cit., p. 275.<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n<strong>8 IDEAS CONCRETAS<\/strong><br>\n1 \u00a0Somos violentos por naturaleza<br>\n2 \u00a0Envidiamos mucho de lo que deseamos<br>\n3 \u00a0Mi gran obst\u00e1culo es el otro<br>\n4\u00a0 La imaginaci\u00f3n y la inteligencia pueden ser fuente de insatisfacci\u00f3n<br>\n5 \u00a0Por qu\u00e9 le dan lo que deseo al otro si yo me lo merezco m\u00e1s<br>\n6 \u00a0Los chivos expiatorios son necesarios<br>\n7 Quien es diferente es objeto de agresividad<br>\n8 El pensamiento judeocristiano sacraliza el aut\u00e9ntico perd\u00f3n y el amor<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"65236\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer despu\u00e9s 0Imaginaci\u00f3n e inteligencia nos permiten dominar el mundo y tambi\u00e9n nos encadenan a la insatisfacci\u00f3n, a la competitividad y favorecen escenarios violentos. Ren\u00e9 Girard, fil\u00f3sofo franc\u00e9s, analiza las ra\u00edces de la violencia y afirma que se origina en nuestros deseos, que, como no est\u00e1n determinados por el instinto, los enfocamos al otro, queremos lo mismo que el otro y all\u00ed empieza una espiral a la que llama las geometr\u00edas del deseo. \u00a0 \u00abLa violencia parece prisionera de un proceso de escalada que recuerda la propagaci\u00f3n del fuego o la de una epidemia. Las grandes im\u00e1genes m\u00edticas resurgen como si la violencia reencontrara una forma muy antigua y un poco misteriosa. Es como un torbellino en cuyo seno las violencias m\u00e1s violentas se congregan y confunden (\u2026) Parece como si nos dirigi\u00e9ramos hacia una cita planetaria de toda la humanidad con su propia violencia\u00bb. 1 La reflexi\u00f3n es de Ren\u00e9 Girard, antrop\u00f3logo, historiador, cr\u00edtico literario, fil\u00f3sofo del mito, de la religi\u00f3n y de la violencia, de cuya relaci\u00f3n hablaremos en los p\u00e1rrafos siguientes. Girard es una de las figuras m\u00e1s destacadas de la intelectualidad francesa de nuestros d\u00edas, aunque desde 1947 ense\u00f1a en Estados Unidos. Su relevancia es tal que J.M. Domenach ha dicho de \u00e9l que es el \u00abHegel del catolicismo\u00bb. Yo sostengo que la comparaci\u00f3n no es tan hiperb\u00f3lica como parece: en efecto, Girard revela las claves para una comprensi\u00f3n de la historia que destaca la especificidad de la fe cristiana y la tradici\u00f3n cat\u00f3lica y las propone como el \u00fanico verdadero remedio contra la violencia. Pero antes de proponer la medicina comprendamos un poco m\u00e1s la enfermedad. La ra\u00edz de la violencia est\u00e1 en la naturaleza del deseo humano, o, mejor a\u00fan, en su falta de naturaleza. Es decir: nuestros deseos no est\u00e1n determinados por el instinto (el hombre es el \u00abanimal no fijado\u00bb, que dec\u00eda Nietzsche). Los anhelos humanos no tienen un objeto necesario o ineludible. \u00bfQu\u00e9 determina entonces lo que deseamos? La respuesta de Girard es sorprendente, porque a su modo es obvia: queremos lo que quiere el otro. Es el hecho de que alguna otra persona posea o ambicione algo (un puesto de trabajo, un reconocimiento, una pareja) lo que dota a ese objeto de prestigio y lo constituye como deseable. \u00a0 DOS CARAS DE LA MONEDA El otro, pues, es el modelo del deseo, el mediador, lo cual origina y exacerba mi deseo (y esto, a su vez, intensifica la avidez del otro, para quien, en un juego de espejos, yo soy el mediador). El modelo es al mismo tiempo un obst\u00e1culo, y de aqu\u00ed viene la violencia, dice Girard. Si quiero estar en el lugar de otro, lo que quiero es que aquel desaparezca. Admiraci\u00f3n y envidia son dos caras de la misma moneda. Quien causa mi deseo impide su realizaci\u00f3n. No somos violentos porque queramos cosas distintas, sino justamente, porque queremos lo mismo. Y lo queremos precisamente porque el otro parece quererlo tambi\u00e9n. Quien haya sentido alguna vez la tortura de los celos coincidir\u00e1 con Girard, como tambi\u00e9n coinciden con \u00e9l los publicistas astutos. Por supuesto, este mimetismo o disposici\u00f3n imitativa est\u00e1 ya en los animales superiores, pero en el ser humano se potencia infinitamente. Nuestra imaginaci\u00f3n y el dinamismo de nuestra inteligencia, que nos permiten dominar el mundo, nos someten tambi\u00e9n a una insatisfacci\u00f3n cr\u00f3nica y a una competitividad interminable. Y es por eso que en nuestro caso se desatan los controles naturales a la violencia intraespec\u00edfica (la del hombre contra el hombre mismo) que en otros animales funcionan casi sin excepci\u00f3n. Se perfilan as\u00ed relaciones triangulares en las que cada uno cree ser el deseante originario y supone que el otro es el intruso, el impostor; la relaci\u00f3n con el objeto anhelado s\u00f3lo se da a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n entre los rivales2 que siempre se imitan mutuamente. \u00c9stas son las \u00abgeometr\u00edas del deseo\u00bb3 que descubri\u00f3 el antrop\u00f3logo franc\u00e9s y que explican (m\u00e1s all\u00e1 de reduccionismos biol\u00f3gicos o sociales), el origen y crecimiento exponencial de la violencia en las sociedades humanas. Me parece, ante todo, que Girard tiene raz\u00f3n; y adem\u00e1s que el itinerario intelectual por el cual ha accedido a este hallazgo es sumamente interesante. Girard descubri\u00f3 el deseo y la violencia mim\u00e9ticos en la gran literatura. En Shakespeare y Dostoievsky, principalmente, pero tambi\u00e9n en Proust y en Stendhal, en Flaubert; en Cervantes, por supuesto. Los ejemplos se multiplican. Todo gran novelista lo es justamente porque, seg\u00fan Girard, sus relatos desmienten la \u00abmentira rom\u00e1ntica\u00bb del deseo original y sugieren la \u00abverdad novelesca\u00bb de la imitaci\u00f3n en el querer.4 Por eso las grandes novelas tratan de los celos, del resentimiento, de la envidia, y sugieren con diversos niveles de claridad o de abstracci\u00f3n la inconsciencia de estas pasiones que arrastran a los hombres y a los pueblos. En la historia de la filosof\u00eda tambi\u00e9n hay, por supuesto, vislumbres de esta idea: Freud y su insistencia en que las pulsiones no tienen objetos fijos y pueden desplazarse, condensarse, sublimarse, seg\u00fan la presencia del otro en m\u00ed, v\u00eda el super yo; Rousseau y Kant, que saben que en la competencia social y en la comparaci\u00f3n entre los hombres radica o se desarrolla el mal radical que afecta la condici\u00f3n humana. Pero insisto, Girard lo ha descubierto en la literatura. El relato moderno guarda este secreto, que recibi\u00f3 \u2013igual que los fil\u00f3sofos apenas mencionados\u2013 de la Escritura. Me explico. \u00abNADA UNE TANTO COMO ODIAR EN COM\u00daN\u00bb Si el deseo es mim\u00e9tico, el hombre es el lobo del hombre. Ser\u00eda la guerra de todos contra todos, en principio. Pero \u2013y aqu\u00ed Girard da el paso de la cr\u00edtica literaria a la antropolog\u00eda\u20135 hay un mecanismo universal para encauzar la violencia generalizada, desahogarla y permitir que la civilizaci\u00f3n persista al menos por un tiempo, tras el cual hay que repetir el proceso. Se trata del fen\u00f3meno del chivo expiatorio. Por alguna raz\u00f3n (porque es diferente, porque es extranjero, porque est\u00e1 enfermo, o acaso es m\u00e1s talentoso, porque simplemente es distinto\u2026) un miembro<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1218],"tags":[1275,109,1276,110,1277,1278,111,1269],"class_list":["post-65236","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-coloquio","tag-admiracion","tag-empresa","tag-envidia","tag-istmo","tag-proceso","tag-rene-girard","tag-valores","tag-violencia"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>\u00bfQu\u00e9 hay detr\u00e1s de la violencia? Admiraci\u00f3n y envidia - Revista ISTMO<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2013\/04\/04\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"\u00bfQu\u00e9 hay detr\u00e1s de la violencia? Admiraci\u00f3n y envidia\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Leer despu\u00e9s 0Imaginaci\u00f3n e inteligencia nos permiten dominar el mundo y tambi\u00e9n nos encadenan a la insatisfacci\u00f3n, a la competitividad y favorecen escenarios violentos. Ren\u00e9 Girard, fil\u00f3sofo franc\u00e9s, analiza las ra\u00edces de la violencia y afirma que se origina en nuestros deseos, que, como no est\u00e1n determinados por el instinto, los enfocamos al otro, queremos lo mismo que el otro y all\u00ed empieza una espiral a la que llama las geometr\u00edas del deseo. \u00a0 \u00abLa violencia parece prisionera de un proceso de escalada que recuerda la propagaci\u00f3n del fuego o la de una epidemia. Las grandes im\u00e1genes m\u00edticas resurgen como si la violencia reencontrara una forma muy antigua y un poco misteriosa. Es como un torbellino en cuyo seno las violencias m\u00e1s violentas se congregan y confunden (\u2026) Parece como si nos dirigi\u00e9ramos hacia una cita planetaria de toda la humanidad con su propia violencia\u00bb. 1 La reflexi\u00f3n es de Ren\u00e9 Girard, antrop\u00f3logo, historiador, cr\u00edtico literario, fil\u00f3sofo del mito, de la religi\u00f3n y de la violencia, de cuya relaci\u00f3n hablaremos en los p\u00e1rrafos siguientes. Girard es una de las figuras m\u00e1s destacadas de la intelectualidad francesa de nuestros d\u00edas, aunque desde 1947 ense\u00f1a en Estados Unidos. Su relevancia es tal que J.M. Domenach ha dicho de \u00e9l que es el \u00abHegel del catolicismo\u00bb. Yo sostengo que la comparaci\u00f3n no es tan hiperb\u00f3lica como parece: en efecto, Girard revela las claves para una comprensi\u00f3n de la historia que destaca la especificidad de la fe cristiana y la tradici\u00f3n cat\u00f3lica y las propone como el \u00fanico verdadero remedio contra la violencia. Pero antes de proponer la medicina comprendamos un poco m\u00e1s la enfermedad. La ra\u00edz de la violencia est\u00e1 en la naturaleza del deseo humano, o, mejor a\u00fan, en su falta de naturaleza. Es decir: nuestros deseos no est\u00e1n determinados por el instinto (el hombre es el \u00abanimal no fijado\u00bb, que dec\u00eda Nietzsche). Los anhelos humanos no tienen un objeto necesario o ineludible. \u00bfQu\u00e9 determina entonces lo que deseamos? La respuesta de Girard es sorprendente, porque a su modo es obvia: queremos lo que quiere el otro. Es el hecho de que alguna otra persona posea o ambicione algo (un puesto de trabajo, un reconocimiento, una pareja) lo que dota a ese objeto de prestigio y lo constituye como deseable. \u00a0 DOS CARAS DE LA MONEDA El otro, pues, es el modelo del deseo, el mediador, lo cual origina y exacerba mi deseo (y esto, a su vez, intensifica la avidez del otro, para quien, en un juego de espejos, yo soy el mediador). El modelo es al mismo tiempo un obst\u00e1culo, y de aqu\u00ed viene la violencia, dice Girard. Si quiero estar en el lugar de otro, lo que quiero es que aquel desaparezca. Admiraci\u00f3n y envidia son dos caras de la misma moneda. Quien causa mi deseo impide su realizaci\u00f3n. No somos violentos porque queramos cosas distintas, sino justamente, porque queremos lo mismo. Y lo queremos precisamente porque el otro parece quererlo tambi\u00e9n. Quien haya sentido alguna vez la tortura de los celos coincidir\u00e1 con Girard, como tambi\u00e9n coinciden con \u00e9l los publicistas astutos. Por supuesto, este mimetismo o disposici\u00f3n imitativa est\u00e1 ya en los animales superiores, pero en el ser humano se potencia infinitamente. Nuestra imaginaci\u00f3n y el dinamismo de nuestra inteligencia, que nos permiten dominar el mundo, nos someten tambi\u00e9n a una insatisfacci\u00f3n cr\u00f3nica y a una competitividad interminable. Y es por eso que en nuestro caso se desatan los controles naturales a la violencia intraespec\u00edfica (la del hombre contra el hombre mismo) que en otros animales funcionan casi sin excepci\u00f3n. Se perfilan as\u00ed relaciones triangulares en las que cada uno cree ser el deseante originario y supone que el otro es el intruso, el impostor; la relaci\u00f3n con el objeto anhelado s\u00f3lo se da a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n entre los rivales2 que siempre se imitan mutuamente. \u00c9stas son las \u00abgeometr\u00edas del deseo\u00bb3 que descubri\u00f3 el antrop\u00f3logo franc\u00e9s y que explican (m\u00e1s all\u00e1 de reduccionismos biol\u00f3gicos o sociales), el origen y crecimiento exponencial de la violencia en las sociedades humanas. Me parece, ante todo, que Girard tiene raz\u00f3n; y adem\u00e1s que el itinerario intelectual por el cual ha accedido a este hallazgo es sumamente interesante. Girard descubri\u00f3 el deseo y la violencia mim\u00e9ticos en la gran literatura. En Shakespeare y Dostoievsky, principalmente, pero tambi\u00e9n en Proust y en Stendhal, en Flaubert; en Cervantes, por supuesto. Los ejemplos se multiplican. Todo gran novelista lo es justamente porque, seg\u00fan Girard, sus relatos desmienten la \u00abmentira rom\u00e1ntica\u00bb del deseo original y sugieren la \u00abverdad novelesca\u00bb de la imitaci\u00f3n en el querer.4 Por eso las grandes novelas tratan de los celos, del resentimiento, de la envidia, y sugieren con diversos niveles de claridad o de abstracci\u00f3n la inconsciencia de estas pasiones que arrastran a los hombres y a los pueblos. En la historia de la filosof\u00eda tambi\u00e9n hay, por supuesto, vislumbres de esta idea: Freud y su insistencia en que las pulsiones no tienen objetos fijos y pueden desplazarse, condensarse, sublimarse, seg\u00fan la presencia del otro en m\u00ed, v\u00eda el super yo; Rousseau y Kant, que saben que en la competencia social y en la comparaci\u00f3n entre los hombres radica o se desarrolla el mal radical que afecta la condici\u00f3n humana. Pero insisto, Girard lo ha descubierto en la literatura. El relato moderno guarda este secreto, que recibi\u00f3 \u2013igual que los fil\u00f3sofos apenas mencionados\u2013 de la Escritura. Me explico. \u00abNADA UNE TANTO COMO ODIAR EN COM\u00daN\u00bb Si el deseo es mim\u00e9tico, el hombre es el lobo del hombre. Ser\u00eda la guerra de todos contra todos, en principio. Pero \u2013y aqu\u00ed Girard da el paso de la cr\u00edtica literaria a la antropolog\u00eda\u20135 hay un mecanismo universal para encauzar la violencia generalizada, desahogarla y permitir que la civilizaci\u00f3n persista al menos por un tiempo, tras el cual hay que repetir el proceso. Se trata del fen\u00f3meno del chivo expiatorio. Por alguna raz\u00f3n (porque es diferente, porque es extranjero, porque est\u00e1 enfermo, o acaso es m\u00e1s talentoso, porque simplemente es distinto\u2026) un miembro\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2013\/04\/04\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2013-04-05T01:23:25+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/IS325_coloquio_01_original-227x300.jpg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"14 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2013\\\/04\\\/04\\\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2013\\\/04\\\/04\\\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Revista ISTMO\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60\"},\"headline\":\"\u00bfQu\u00e9 hay detr\u00e1s de la violencia? Admiraci\u00f3n y envidia\",\"datePublished\":\"2013-04-05T01:23:25+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2013\\\/04\\\/04\\\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\\\/\"},\"wordCount\":2866,\"commentCount\":0,\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2013\\\/04\\\/04\\\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/istmo.mx\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2013\\\/04\\\/IS325_coloquio_01_original-227x300.jpg\",\"keywords\":[\"admiraci\u00f3n\",\"empresa\",\"envidia\",\"istmo\",\"proceso\",\"Ren\u00e9 Girard\",\"valores\",\"violencia\"],\"articleSection\":[\"Coloquio\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2013\\\/04\\\/04\\\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2013\\\/04\\\/04\\\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2013\\\/04\\\/04\\\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\\\/\",\"name\":\"\u00bfQu\u00e9 hay detr\u00e1s de la violencia? Admiraci\u00f3n y envidia - Revista ISTMO\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2013\\\/04\\\/04\\\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2013\\\/04\\\/04\\\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/istmo.mx\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2013\\\/04\\\/IS325_coloquio_01_original-227x300.jpg\",\"datePublished\":\"2013-04-05T01:23:25+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2013\\\/04\\\/04\\\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2013\\\/04\\\/04\\\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2013\\\/04\\\/04\\\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/istmo.mx\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2013\\\/04\\\/IS325_coloquio_01_original-227x300.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/istmo.mx\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2013\\\/04\\\/IS325_coloquio_01_original-227x300.jpg\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2013\\\/04\\\/04\\\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"\u00bfQu\u00e9 hay detr\u00e1s de la violencia? Admiraci\u00f3n y envidia\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\",\"name\":\"Revista ISTMO\",\"description\":\"Liderazgo con valores\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60\",\"name\":\"Revista ISTMO\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Revista ISTMO\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\"],\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/author\\\/admin\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"\u00bfQu\u00e9 hay detr\u00e1s de la violencia? Admiraci\u00f3n y envidia - Revista ISTMO","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2013\/04\/04\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\/","og_locale":"es_MX","og_type":"article","og_title":"\u00bfQu\u00e9 hay detr\u00e1s de la violencia? Admiraci\u00f3n y envidia","og_description":"Leer despu\u00e9s 0Imaginaci\u00f3n e inteligencia nos permiten dominar el mundo y tambi\u00e9n nos encadenan a la insatisfacci\u00f3n, a la competitividad y favorecen escenarios violentos. Ren\u00e9 Girard, fil\u00f3sofo franc\u00e9s, analiza las ra\u00edces de la violencia y afirma que se origina en nuestros deseos, que, como no est\u00e1n determinados por el instinto, los enfocamos al otro, queremos lo mismo que el otro y all\u00ed empieza una espiral a la que llama las geometr\u00edas del deseo. \u00a0 \u00abLa violencia parece prisionera de un proceso de escalada que recuerda la propagaci\u00f3n del fuego o la de una epidemia. Las grandes im\u00e1genes m\u00edticas resurgen como si la violencia reencontrara una forma muy antigua y un poco misteriosa. Es como un torbellino en cuyo seno las violencias m\u00e1s violentas se congregan y confunden (\u2026) Parece como si nos dirigi\u00e9ramos hacia una cita planetaria de toda la humanidad con su propia violencia\u00bb. 1 La reflexi\u00f3n es de Ren\u00e9 Girard, antrop\u00f3logo, historiador, cr\u00edtico literario, fil\u00f3sofo del mito, de la religi\u00f3n y de la violencia, de cuya relaci\u00f3n hablaremos en los p\u00e1rrafos siguientes. Girard es una de las figuras m\u00e1s destacadas de la intelectualidad francesa de nuestros d\u00edas, aunque desde 1947 ense\u00f1a en Estados Unidos. Su relevancia es tal que J.M. Domenach ha dicho de \u00e9l que es el \u00abHegel del catolicismo\u00bb. Yo sostengo que la comparaci\u00f3n no es tan hiperb\u00f3lica como parece: en efecto, Girard revela las claves para una comprensi\u00f3n de la historia que destaca la especificidad de la fe cristiana y la tradici\u00f3n cat\u00f3lica y las propone como el \u00fanico verdadero remedio contra la violencia. Pero antes de proponer la medicina comprendamos un poco m\u00e1s la enfermedad. La ra\u00edz de la violencia est\u00e1 en la naturaleza del deseo humano, o, mejor a\u00fan, en su falta de naturaleza. Es decir: nuestros deseos no est\u00e1n determinados por el instinto (el hombre es el \u00abanimal no fijado\u00bb, que dec\u00eda Nietzsche). Los anhelos humanos no tienen un objeto necesario o ineludible. \u00bfQu\u00e9 determina entonces lo que deseamos? La respuesta de Girard es sorprendente, porque a su modo es obvia: queremos lo que quiere el otro. Es el hecho de que alguna otra persona posea o ambicione algo (un puesto de trabajo, un reconocimiento, una pareja) lo que dota a ese objeto de prestigio y lo constituye como deseable. \u00a0 DOS CARAS DE LA MONEDA El otro, pues, es el modelo del deseo, el mediador, lo cual origina y exacerba mi deseo (y esto, a su vez, intensifica la avidez del otro, para quien, en un juego de espejos, yo soy el mediador). El modelo es al mismo tiempo un obst\u00e1culo, y de aqu\u00ed viene la violencia, dice Girard. Si quiero estar en el lugar de otro, lo que quiero es que aquel desaparezca. Admiraci\u00f3n y envidia son dos caras de la misma moneda. Quien causa mi deseo impide su realizaci\u00f3n. No somos violentos porque queramos cosas distintas, sino justamente, porque queremos lo mismo. Y lo queremos precisamente porque el otro parece quererlo tambi\u00e9n. Quien haya sentido alguna vez la tortura de los celos coincidir\u00e1 con Girard, como tambi\u00e9n coinciden con \u00e9l los publicistas astutos. Por supuesto, este mimetismo o disposici\u00f3n imitativa est\u00e1 ya en los animales superiores, pero en el ser humano se potencia infinitamente. Nuestra imaginaci\u00f3n y el dinamismo de nuestra inteligencia, que nos permiten dominar el mundo, nos someten tambi\u00e9n a una insatisfacci\u00f3n cr\u00f3nica y a una competitividad interminable. Y es por eso que en nuestro caso se desatan los controles naturales a la violencia intraespec\u00edfica (la del hombre contra el hombre mismo) que en otros animales funcionan casi sin excepci\u00f3n. Se perfilan as\u00ed relaciones triangulares en las que cada uno cree ser el deseante originario y supone que el otro es el intruso, el impostor; la relaci\u00f3n con el objeto anhelado s\u00f3lo se da a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n entre los rivales2 que siempre se imitan mutuamente. \u00c9stas son las \u00abgeometr\u00edas del deseo\u00bb3 que descubri\u00f3 el antrop\u00f3logo franc\u00e9s y que explican (m\u00e1s all\u00e1 de reduccionismos biol\u00f3gicos o sociales), el origen y crecimiento exponencial de la violencia en las sociedades humanas. Me parece, ante todo, que Girard tiene raz\u00f3n; y adem\u00e1s que el itinerario intelectual por el cual ha accedido a este hallazgo es sumamente interesante. Girard descubri\u00f3 el deseo y la violencia mim\u00e9ticos en la gran literatura. En Shakespeare y Dostoievsky, principalmente, pero tambi\u00e9n en Proust y en Stendhal, en Flaubert; en Cervantes, por supuesto. Los ejemplos se multiplican. Todo gran novelista lo es justamente porque, seg\u00fan Girard, sus relatos desmienten la \u00abmentira rom\u00e1ntica\u00bb del deseo original y sugieren la \u00abverdad novelesca\u00bb de la imitaci\u00f3n en el querer.4 Por eso las grandes novelas tratan de los celos, del resentimiento, de la envidia, y sugieren con diversos niveles de claridad o de abstracci\u00f3n la inconsciencia de estas pasiones que arrastran a los hombres y a los pueblos. En la historia de la filosof\u00eda tambi\u00e9n hay, por supuesto, vislumbres de esta idea: Freud y su insistencia en que las pulsiones no tienen objetos fijos y pueden desplazarse, condensarse, sublimarse, seg\u00fan la presencia del otro en m\u00ed, v\u00eda el super yo; Rousseau y Kant, que saben que en la competencia social y en la comparaci\u00f3n entre los hombres radica o se desarrolla el mal radical que afecta la condici\u00f3n humana. Pero insisto, Girard lo ha descubierto en la literatura. El relato moderno guarda este secreto, que recibi\u00f3 \u2013igual que los fil\u00f3sofos apenas mencionados\u2013 de la Escritura. Me explico. \u00abNADA UNE TANTO COMO ODIAR EN COM\u00daN\u00bb Si el deseo es mim\u00e9tico, el hombre es el lobo del hombre. Ser\u00eda la guerra de todos contra todos, en principio. Pero \u2013y aqu\u00ed Girard da el paso de la cr\u00edtica literaria a la antropolog\u00eda\u20135 hay un mecanismo universal para encauzar la violencia generalizada, desahogarla y permitir que la civilizaci\u00f3n persista al menos por un tiempo, tras el cual hay que repetir el proceso. Se trata del fen\u00f3meno del chivo expiatorio. Por alguna raz\u00f3n (porque es diferente, porque es extranjero, porque est\u00e1 enfermo, o acaso es m\u00e1s talentoso, porque simplemente es distinto\u2026) un miembro","og_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2013\/04\/04\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\/","og_site_name":"Revista ISTMO","article_published_time":"2013-04-05T01:23:25+00:00","og_image":[{"url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/IS325_coloquio_01_original-227x300.jpg","type":"","width":"","height":""}],"author":"Revista ISTMO","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Revista ISTMO","Tiempo de lectura":"14 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2013\/04\/04\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2013\/04\/04\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\/"},"author":{"name":"Revista ISTMO","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60"},"headline":"\u00bfQu\u00e9 hay detr\u00e1s de la violencia? Admiraci\u00f3n y envidia","datePublished":"2013-04-05T01:23:25+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2013\/04\/04\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\/"},"wordCount":2866,"commentCount":0,"image":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2013\/04\/04\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/IS325_coloquio_01_original-227x300.jpg","keywords":["admiraci\u00f3n","empresa","envidia","istmo","proceso","Ren\u00e9 Girard","valores","violencia"],"articleSection":["Coloquio"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2013\/04\/04\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2013\/04\/04\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\/","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2013\/04\/04\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\/","name":"\u00bfQu\u00e9 hay detr\u00e1s de la violencia? Admiraci\u00f3n y envidia - Revista ISTMO","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2013\/04\/04\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2013\/04\/04\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/IS325_coloquio_01_original-227x300.jpg","datePublished":"2013-04-05T01:23:25+00:00","author":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2013\/04\/04\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2013\/04\/04\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2013\/04\/04\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\/#primaryimage","url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/IS325_coloquio_01_original-227x300.jpg","contentUrl":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/IS325_coloquio_01_original-227x300.jpg"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2013\/04\/04\/que-hay-detras-de-la-violencia-admiracion-y-envidia\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"\u00bfQu\u00e9 hay detr\u00e1s de la violencia? Admiraci\u00f3n y envidia"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/","name":"Revista ISTMO","description":"Liderazgo con valores","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60","name":"Revista ISTMO","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g","caption":"Revista ISTMO"},"sameAs":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023"],"url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/"}]}},"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65236","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=65236"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65236\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=65236"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=65236"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=65236"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}