{"id":64964,"date":"2013-02-19T14:02:49","date_gmt":"2013-02-19T20:02:49","guid":{"rendered":"http:\/\/istmo.mx\/?p=64964"},"modified":"2013-02-19T14:02:49","modified_gmt":"2013-02-19T20:02:49","slug":"felicidad-es-una-feliz-consecuencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2013\/02\/19\/felicidad-es-una-feliz-consecuencia\/","title":{"rendered":"Felicidad es\u2026 una feliz consecuencia"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"64964\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p><\/p><span style=\"color: #3366ff;\"><em><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/IS324_coloquio_01_original.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-65009\" style=\"margin: 5px;\" title=\"Imprimir\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/IS324_coloquio_01_original-232x300.jpg?resize=232%2C300&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"232\" height=\"300\" loading=\"lazy\"><\/a>Ni con la mayor concentraci\u00f3n, ni con buenos c\u00e1lculos o una persecuci\u00f3n insistente se puede atrapar la felicidad. La felicidad es como un producto derivado, dice el autor, que viene a\u00f1adida a otros afanes; es una consecuencia. Pero s\u00ed hay una llave que abre la posibilidad de ser felices, el amor.<\/em><\/span><br>\n\u00a0<br>\nResponder a la pregunta por la esencia o naturaleza de cualquier realidad es tarea ardua. Sobre la felicidad es f\u00e1cil hablar, desearla, valorarla, e inclusive ofrecer pistas que favorezcan su conquista. Pero precisar qu\u00e9 sea la felicidad, cu\u00e1les son sus notas esenciales, necesarias o constitutivas, como dir\u00eda Zubiri,1 no resulta sencillo, a pesar de que se intuye de alguna manera lo que es, aunque siempre pueda expresarse.<br>\nEn palabras de Juli\u00e1n Mar\u00edas, \u00abla felicidad ha sido muchas veces sustituida o suplantada por otras cosas, que tienen que ver con ella, pero que no son ella. Casi todas las teor\u00edas pret\u00e9ritas han dejado escapar lo que es propiamente la felicidad. Han aprehendido aspectos marginales, elementos concomitantes, causas o consecuencias de la felicidad, pero han dejado en la sombra en qu\u00e9 consiste\u00bb.2<br>\nEste art\u00edculo ofrece una aproximaci\u00f3n a la esencia de la felicidad, a ese n\u00facleo constitutivo de elementos que determinan lo que es en realidad. Para ello habr\u00e1 que proceder por pasos, analizando sus elementos hasta integrarlos en una noci\u00f3n sint\u00e9tica que clarifique la respuesta a la pregunta planteada. S\u00f3lo esclareciendo lo que la felicidad es \u2013su naturaleza\u2013, ser\u00e1 posible comprender a profundidad c\u00f3mo se puede conquistar o, al menos, incrementar en la propia vida, que es, a fin de cuentas, lo que interesa a cualquier persona.3<br>\n\u00a0<br>\n<strong>D\u00d3NDE EXPERIMENTO LA FELICIDAD<\/strong><br>\nLo primero a destacar es que la felicidad se experimenta \u00edntimamente, en lo m\u00e1s hondo de nuestro ser. Es una vivencia personal, que afecta nuestra completa interioridad: la inteligencia y la voluntad, pero sobre todo la afectividad. \u00abLa felicidad tiene su lugar en la esfera afectiva, sea cual sea su fuente y su naturaleza espec\u00edfica, puesto que el \u00fanico modo de experimentar la felicidad es sentirla (\u2026). Una felicidad \u00fanicamente \u2018pensada\u2019 o \u2018querida\u2019 no es felicidad; se convierte en una palabra sin significado si la separamos del sentimiento, la \u00fanica forma de experiencia en la que puede ser vivida de modo consciente\u00bb.4<br>\nTal vez este planteamiento produzca una reacci\u00f3n de desconcierto en quien pretenda encontrar una noci\u00f3n de felicidad estrictamente \u00abobjetiva\u00bb, o porque considere que los sentimientos carecen de esa condici\u00f3n, por su fuerte car\u00e1cter \u00absubjetivo\u00bb. Sin embargo, es un hecho que la felicidad, o se experimenta en la propia subjetividad, o se convierte en algo abstracto y ajeno a la persona, inalcanzable.<br>\nEste enfoque contrasta con cualquier postura intelectualista o voluntarista, que pretendiera eliminar o reducir el valor de los sentimientos y del mundo afectivo en la vida humana. Ciertamente, la inteligencia y la voluntad juegan un papel preponderante en la felicidad, pero parece claro que donde se experimenta es en la afectividad: yo \u00abme siento o no me siento feliz\u00bb.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>FLUYE COMO LA CORRIENTE DE UN R\u00cdO<\/strong><br>\nPero hay una gran diferencia entre sentirse moment\u00e1neamente feliz y ser feliz. La vivencia de la felicidad no habr\u00e1 de ser pasajera o transitoria, para que se le pueda considerar como verdadera felicidad, sino permanente.<br>\nEsto quiere decir que, cuando es aut\u00e9ntica, se mantiene a pesar de los sucesos \u2013internos o externos\u2013 que puedan acaecer al sujeto. Si estos hechos son favorables, aumentar\u00e1n la felicidad; si son adversos, no la suprimir\u00e1n, debido a su car\u00e1cter estable.<br>\nPor ejemplo, si la persona que es feliz se enferma o tiene dificultades en su vida profesional, su estado an\u00edmico podr\u00e1 variar en la superficie, pero no en el fondo; no perder\u00e1 la paz, aunque pierda moment\u00e1neamente la alegr\u00eda exterior.<br>\nPor eso, la felicidad \u00abse puede comparar a la corriente de un r\u00edo. Cuando sopla un viento fuerte, la superficie del agua se encrespa y agita, pero, por debajo, las aguas profundas discurren tranquilamente hacia el mar. De manera an\u00e1loga, el fluir de la felicidad de una persona puede verse perturbado superficialmente por una leve tempestad, pero su b\u00fasqueda no termina ah\u00ed. Hay otros niveles, m\u00e1s profundos, m\u00e1s s\u00f3lidos y m\u00e1s capaces de resistir los vientos pasajeros\u00bb.5<br>\nEn cambio, si esas circunstancias influyeran en la felicidad de tal manera que la hicieran desaparecer, significar\u00eda que, debido a su inconsistencia, no hablamos de una aut\u00e9ntica felicidad.<br>\nPor tanto, se puede afirmar que la felicidad es un estado interior permanente. Ahora bien, \u00bfcu\u00e1l es el contenido de ese estado interior?, \u00bfen qu\u00e9 consiste esa vivencia que se experimenta como felicidad estable?<br>\n\u00a0<br>\n<img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-65006\" style=\"margin: 5px;\" title=\"IS324_coloquio_01_imagen01\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/IS324_coloquio_01_imagen01-257x300.jpg?resize=257%2C300&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"257\" height=\"300\" loading=\"lazy\"><br>\n<strong>ES UN MODO DE SER<\/strong><br>\nSiempre que se obtiene alg\u00fan bien se produce un gozo, que variar\u00e1 seg\u00fan el tipo de bien conseguido. Por ejemplo, la posesi\u00f3n de un bien sensible, como la comida o la bebida, produce placer, que suele ser fugaz porque el gozo desaparece en cuanto la sensaci\u00f3n placentera termina. La alegr\u00eda es un gozo que corresponde a la obtenci\u00f3n de un bien m\u00e1s alto, pues \u00abesa alegr\u00eda no la dan el dinero, una vida c\u00f3moda o el hecho de que la gente nos honre, por m\u00e1s que todo eso pueda influir sobre ella. Procede, antes bien, de las cosas nobles: del trabajo diligente, de una palabra llena de bondad que hemos o\u00eddo o que hemos pronunciado nosotros mismos, de haber luchado con valent\u00eda contra alg\u00fan defecto o de haber llegado a ver claro en un asunto importante\u00bb6; pero en cualquier caso, la alegr\u00eda se relaciona con un bien concreto que en s\u00ed mismo no llena del todo,7 por su car\u00e1cter particular.<br>\n\u00a0<br>\nLa felicidad, en cambio, arraiga en la misma esencia de la persona, no es la consecuencia de una acci\u00f3n aislada o de un hecho particular, \u00abla felicidad no es un tener, no depende de la posesi\u00f3n de determinadas cosas, cualquiera que \u00e9stas sean, sino que es un modo de ser del hombre\u00bb,8 de ah\u00ed su permanencia.<br>\nEl gozo correspondiente a la felicidad posee, entonces, un car\u00e1cter integral, en cuanto que procede de la situaci\u00f3n existencial de conjunto, de tener la vida lograda: \u00abUna vida lograda es una vida cabal, a la que nada le falta ni nada le sobra, en la medida en que lo permite la humana condici\u00f3n\u00bb.9 En consecuencia, la felicidad aut\u00e9ntica se ha de experimentar como gozo pleno, no en el sentido de absoluto \u2013que lo absoluto no se da en esta vida\u2013, sino total, por su profundidad y amplitud.<br>\nCuando la persona no tiene su vida bien resuelta, aunque cuente con est\u00edmulos placenteros y situaciones que le proporcionen alegr\u00eda, se tratar\u00e1 de algo transitorio, poco profundo, constatable en el hecho de que experimenta una inquietud en su interior, que refleja que su gozo es incompleto. Ante la pregunta \u00ab\u00bferes feliz?\u00bb, dirigida a quien lleva una vida desasosegada, si la persona es honesta consigo misma, su respuesta inmediata ser\u00e1 \u00abno, no soy feliz\u00bb.<br>\nSin embargo, en cuanto se esfuerza por corregir el rumbo, en la medida en que va alcanzando el bien o los valores que habr\u00e1n de alimentar su existencia, la inquietud se diluye, se va convirtiendo en ese gozo que llena \u00edntimamente y que se experimenta tambi\u00e9n como paz interior. Esta paz profunda, que se identifica con la serenidad, con la tranquilidad de la mente y del coraz\u00f3n, corresponde espec\u00edficamente a la felicidad.<br>\nAhora bien, si la felicidad es un estado interior permanente, de gozo pleno y paz interior, podemos preguntarnos si resulta acertado propon\u00e9rsela directamente como objetivo, para descubrir nuevas luces que clarifiquen su naturaleza.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>ES UN \u00abPRODUCTO DERIVADO\u00bb<\/strong><br>\nHay muchas cosas en la vida que responden a la siguiente paradoja: si se les busca, no se les encuentra; si se pretenden directamente, no se consiguen. Es el caso, por ejemplo, del sue\u00f1o en una noche de insomnio: el peor camino para conciliarlo es pretenderlo obsesivamente; en cambio, si se realiza otra actividad como leer un libro, el sue\u00f1o vendr\u00e1 como consecuencia de la lectura. Lo mismo ocurre con quien est\u00e1 cansado mentalmente, por el esfuerzo intelectual que ha realizado en el trabajo o en el estudio, y se propone descansar, repiti\u00e9ndose que debe hacerlo, porque le urge reposar; con esto s\u00f3lo conseguir\u00e1 que aumente su preocupaci\u00f3n por sentirse bien, por superar el estr\u00e9s, y se encontrar\u00e1 cada vez m\u00e1s agotado; si, por el contrario, decide hacer algo que le guste y le distraiga \u2013como practicar un deporte\u2013, entonces el descanso mental vendr\u00e1 como consecuencia.<br>\nLo mismo ocurre con la felicidad: para alcanzarla es preciso no perseguirla directamente, porque no tiene el car\u00e1cter de meta inmediata: \u00abni la felicidad ni ninguno de sus hermanos menores, como la alegr\u00eda o el deleite, pueden eficazmente buscarse por s\u00ed mismos, sino que han de sobrevenir, siempre, como algo a\u00f1adido, como un venturoso corolario, como una consecuencia\u00bb,10 porque \u00abla felicidad es un producto derivado; es el resultado de haber hecho alguna otra cosa\u00bb.11<br>\n\u00bfQuiere esto decir que es preciso olvidarse o desentenderse de la felicidad a la que estamos naturalmente inclinados? Evidentemente que no: \u00abPodemos \u2013e incluso debemos\u2013 esperar la felicidad: como plenitud y como gozo. Lo que no hemos de hacer es transformarla en objeto expreso de nuestras pretensiones\u00bb.12 Esto significa que hemos de aprender a desprendernos de los resultados finales, en el sentido de no vivir obsesionados por ellos.<br>\nEs en el vivir diario, atendiendo al proceso de cumplir o resolver esto y aquello, tratando de realizar lo que debemos hacer, donde los resultados acabar\u00e1n por llegar y, muchas veces, en mayor dosis de la esperada. As\u00ed suele ocurrir con la felicidad para quien no la persigue directamente. \u00abLa felicidad es como una mariposa: si la persigues, se escapar\u00e1, pero si est\u00e1s quieto, se te acercar\u00e1. En otras palabras, la felicidad no es el objeto directo del deseo humano, y si lo es, se traduce en fracaso\u00bb.13 O con palabras de Viktor Frankl, \u00abla felicidad no puede ser perseguida, sino que m\u00e1s bien es algo con lo que uno se encuentra. Cuanto m\u00e1s corremos tras ella, m\u00e1s nos esquiva\u00bb.14<br>\nLa raz\u00f3n de lo anterior est\u00e1 en que, quien vive concentrado en ser feliz, se est\u00e1 colocando a s\u00ed mismo como t\u00e9rmino, est\u00e1 adoptando una postura egoc\u00e9ntrica, que es la manera m\u00e1s eficaz de cerrar las puertas a la felicidad como plenitud: \u00abEl ser humano se realiza a s\u00ed mismo en la medida en que se trasciende. S\u00f3lo es plenamente cuando se deshace por algo o se entrega a otro y se olvida de s\u00ed mismo\u00bb.15 Por eso, en este contexto habr\u00eda que decir, parad\u00f3jicamente, que es preciso renunciar a la felicidad para conseguirla, ya que \u00abnadie es feliz, en la tierra, hasta que se decide a no serlo\u00bb.16 En conclusi\u00f3n, la felicidad no habr\u00e1 de buscarse como meta, sino como consecuencia. Ahora bien, la siguiente pregunta habr\u00e1 de ser: \u00bfconsecuencia de qu\u00e9?<br>\n\u00a0<br>\n<strong><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/IS324_coloquio_01_imagen02.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-65007\" style=\"margin: 5px;\" title=\"IS324_coloquio_01_imagen02\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/IS324_coloquio_01_imagen02-300x200.jpg?resize=300%2C200&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" loading=\"lazy\"><\/a>UN SENTIDO, ILUSIONES Y ESPERANZA<\/strong><br>\nHa quedado claro que la felicidad, a diferencia del placer y la alegr\u00eda, tiene que ver con la situaci\u00f3n integral de la existencia, porque \u00abla felicidad consiste en alcanzar la plenitud\u00bb,17 la cual se consigue en la medida en que las facultades m\u00e1s elevadas de la persona (inteligencia, voluntad y afectividad) se satisfacen al alcanzar su objetivo propio.<br>\nCiertamente, la satisfacci\u00f3n de estas facultades es m\u00e1s dif\u00edcil que la correspondiente a las potencias inferiores, como lo advierte hasta el utilitarista Stuart Mill, con palabras fuertes: \u00abUn ser con facultades superiores necesita m\u00e1s para sentirse feliz (\u2026). Pero es mejor ser un ser humano insatisfecho que un cerdo satisfecho; mejor ser un S\u00f3crates insatisfecho que un necio satisfecho\u00bb.18<br>\nCada una de esas potencias superiores tiene necesidad de ser actualizada mediante aquello a lo que se encuentra naturalmente inclinada: la verdad para la inteligencia y el bien para la voluntad y la afectividad. Por ejemplo, cuando el cient\u00edfico descubre una nueva verdad en su investigaci\u00f3n, o el adolescente adquiere la virtud de la constancia, o la madre de familia ama con mayor intensidad a su hijo discapacitado, se produce un enriquecimiento interior que se experimenta como gozo profundo que apunta hacia la aut\u00e9ntica felicidad.19<br>\nPara garantizar el desarrollo de las capacidades personales y resolver adecuadamente el futuro, es necesario elaborar un proyecto de vida, que abarque los diversos \u00e1mbitos de la existencia \u2013espiritual, humano, familiar, social, profesional, cultural, f\u00edsico\u2013 y definir unas metas que concreten el proyecto, ya que s\u00f3lo as\u00ed se crecer\u00e1 integralmente y de manera progresiva. Esto permite que la vida tenga sentido y est\u00e9 llena de ilusiones y esperanzas, que son tambi\u00e9n elementos fundamentales para ser feliz.<br>\nPor otra parte, si la felicidad radica en la satisfacci\u00f3n de las potencias humanas m\u00e1s elevadas, \u00bfquiere decir entonces que otros bienes inferiores \u2013como la salud f\u00edsica o el placer sensible\u2013, resultan indiferentes para la felicidad? La respuesta es que si estos bienes est\u00e1n presentes de manera ordenada, es decir, de acuerdo con la verdad de la persona, ciertamente aumentan la felicidad. Pero tambi\u00e9n es cierto que si desaparecen, por ejemplo, porque se contrae una enfermedad acompa\u00f1ada de dolor f\u00edsico, las potencias superiores poseen la capacidad de enfocar esta situaci\u00f3n an\u00f3mala y convertirla incluso en motivo de felicidad.20 Esto sucede, especialmente, a quien sabe descubrir a Dios en la enfermedad, o dilatar su capacidad de comprensi\u00f3n hacia los dem\u00e1s.<br>\nUna vez establecido que el conocimiento y el amor son los actos que satisfacen las necesidades m\u00e1s profundas de la persona, y consecuentemente la hacen feliz, cabe preguntarse si existe alguna jerarqu\u00eda entre estos dos actos, para concluir si alguno de ellos influye m\u00e1s en la felicidad que el otro, y de esta manera llegar al n\u00facleo esencial que responda la pregunta que se pretende con estas reflexiones.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>ES MEJOR AMAR QUE CONOCER<\/strong><br>\nArist\u00f3teles cifraba la felicidad en la contemplaci\u00f3n,21 porque el acto de conocer, al ser el menos material es, en s\u00ed mismo, m\u00e1s perfecto que el acto de amar. Sin embargo, en el acto de conocer, el sujeto no se relaciona directamente con la realidad en s\u00ed misma, sino con una representaci\u00f3n suya que es el objeto conocido. En cambio, en el acto de amar, el sujeto va hacia la cosa querida y termina en ella misma, tal y como \u00e9sta es en la realidad. Por eso, la uni\u00f3n que se produce mediante el amor es m\u00e1s efectiva y radical que mediante el conocimiento.22<br>\nEsto explica que cuando conocemos a una persona nos queda la impresi\u00f3n de que aquel conocimiento es incompleto, porque no logramos acceder a la realidad m\u00e1s \u00edntima de su ser y a sus diversas manifestaciones. En cambio, cuando la amamos, experimentamos que estamos en contacto con la realidad misma, con el n\u00facleo interior de esa persona, y entonces la entendemos y la comprendemos de un modo diferente y m\u00e1s profundo que por la sola v\u00eda del conocimiento.<br>\nPor eso, como advierte Alejandro Llano, aunque el conocimiento sea una actividad m\u00e1s perfecta \u00aben s\u00ed misma\u00bb, \u00abel amor es m\u00e1s perfecto para m\u00ed, porque por medio de \u00e9l me uno al objeto querido de una manera m\u00e1s \u00edntima y cumplida\u00bb, por lo que \u00abes mejor amar que conocer\u00bb; y, en consecuencia, \u00abla clave \u00faltima de la vida lograda no est\u00e1 en el conocer, sino en el querer, en el amor\u00bb, porque \u00abmi amor es lo que da una definitiva direcci\u00f3n a mi vida, lo que la logra, lo que la plenifica\u00bb.23 En conclusi\u00f3n, el amor es la nota m\u00e1s determinante de esa felicidad profunda que todos anhelamos.<br>\n\u00a0<br>\n<strong><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/IS324_coloquio_01_imagen03.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-65008\" style=\"margin: 5px;\" title=\"IS324_coloquio_01_imagen03\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/IS324_coloquio_01_imagen03-300x233.jpg?resize=300%2C233&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"233\" loading=\"lazy\"><\/a>EL AMOR, ESENCIA DE LA FELICIDAD<\/strong><br>\nLa influencia determinante del amor sobre la felicidad se constata tambi\u00e9n emp\u00edrica o fenomenol\u00f3gicamente, ya que no es dif\u00edcil estar de acuerdo en que \u00ablas personas que de verdad se aman son las m\u00e1s felices del mundo\u00bb,24 tanto porque reciben amor como porque aman. Ambos aspectos \u2013pasivo y activo\u2013 son determinantes para la felicidad. Adem\u00e1s, la capacidad de amar proviene de haber sido amado previamente, tanto en el nivel existencial \u2013por ejemplo, un ni\u00f1o aprende a amar en la medida en que experimenta el amor de sus padres\u2013, como en el nivel ontol\u00f3gico y radical, donde el punto de partida, para los creyentes, est\u00e1 en Dios, como lo subraya Benedicto XVI: \u00ab\u00c9l nos ha amado primero y sigue am\u00e1ndonos primero; por eso, nosotros podemos corresponder tambi\u00e9n con el amor\u00bb.25 Y en esa correspondencia activa encontramos tambi\u00e9n nuestra felicidad, como lo advierte Juan Pablo II: \u00abAmar a Dios sobre todas las cosas es adem\u00e1s el secreto para conseguir la felicidad incluso ya en esta vida\u00bb.26<br>\nPero hay que advertir que el amor no se puede exigir, porque es un don, un regalo, si bien puede ser facilitado cuando se ama desinteresadamente. As\u00ed lo explica Bertrand Russell: \u00abQue otros te quieran es una causa importante de felicidad; pero el cari\u00f1o no se concede a quien m\u00e1s lo pide. Hablando en general, recibe cari\u00f1o el que lo da. Pero es in\u00fatil intentar darlo de manera calculada, como quien presta dinero con inter\u00e9s, porque un afecto calculado no es aut\u00e9ntico, y el receptor no lo siente como tal\u00bb.27<br>\nPara que el amor que se recibe sea fuente de felicidad, hace falta tener conciencia del mismo y experimentarlo. Dicho de otra manera, no basta con ser amado, es preciso saberse y sentirse amado. La explicaci\u00f3n es clara: \u00abcuando alguien nos quiere, nuestra vida se dilata, se abre literalmente a la posibilidad de ser feliz\u00bb.28 Y si la felicidad es plenitud, \u00abs\u00f3lo por la confirmaci\u00f3n en el amor que viene de otro consigue el ser humano existir del todo\u00bb.29 En el mismo sentido, \u00abcuando el hombre se siente amado su paisaje existencial se le ilumina, y en torno a esta luz empieza a girar su vida\u00bb.30 Por eso tambi\u00e9n, la experiencia de quien se siente amado por Dios, \u00abse convierte en su felicidad esencial\u00bb.31<br>\nAmar y ser amado responde a la necesidad m\u00e1s profunda del hombre32 y al deseo principal del alma humana que es ser feliz.33 Por eso se puede concluir que la esencia de la felicidad consiste en amar y ser amado.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>FINALMENTE ES\u2026<\/strong><br>\nSi recogemos los diversos elementos que se han desarrollado en estas p\u00e1ginas, podemos responder a la pregunta qu\u00e9 es la felicidad, de manera sint\u00e9tica: la felicidad es un estado interior permanente, de gozo pleno y paz interior; consecuencia de satisfacer integralmente las necesidades m\u00e1s profundas de la persona, mediante la actualizaci\u00f3n de sus facultades superiores (inteligencia, voluntad y afectividad), a trav\u00e9s del conocimiento y del amor, para tener la vida lograda y alcanzar la plenitud; tambi\u00e9n es consecuencia de poseer un proyecto de vida que genere sentido, ilusi\u00f3n y esperanza ante el futuro. Finalmente, el n\u00facleo esencial de la felicidad radica en amar y ser amado.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><br>\nArist\u00f3teles, \u00c9tica Nicom\u00e1quea, Libro d\u00e9cimo.<br>\nBenedicto XVI, Enc\u00edclica Deus caritas est, 25-XII-2005, n. 17.<br>\nEscriv\u00e1, Josemar\u00eda. Surco, M\u00e9xico: Minos, 1987, 2, n. 52.<br>\nFrankl, Viktor. La voluntad de sentido, Barcelona: Herder, 1983.<br>\nFrankl, Viktor. El hombre doliente, Barcelona: Herder, 1984.<br>\nJuan Pablo II. Orar, Barcelona: Planeta, 1998.<br>\nGuardini, Romano. Cartas sobre la formaci\u00f3n de s\u00ed mismo, Madrid: Palabra, 2000.<br>\nLlano, Alejandro, La vida lograda, Barcelona: Ariel, 2002.<br>\nMadre Teresa de Calcuta, El amor m\u00e1s grande, Barcelona: Urano, 1997.<br>\nMar\u00edas, Juli\u00e1n. La felicidad humana, Madrid: Alianza Editorial, 2005.<br>\nMarina, Jos\u00e9 Antonio. El laberinto sentimental, Barcelona: Anagrama,1997, 7.<br>\nMelendo, Tom\u00e1s. Las claves de la felicidad, Madrid: Folleto MC 562, 1993.<br>\nMill, John Stuart. \u00abQu\u00e9 es el utilitarismo\u00bb (cap\u00edtulo 2) en El utilitarismo \/ Un sistema de la l\u00f3gica, intro., trad. y notas de Esperanza Guis\u00e1n. Madrid: Alianza, 1991.<br>\nPhilippe, Jacques, La libertad interior, Madrid: Rialp, 2003.<br>\nPoupard, Paul. Felicidad y fe cristiana, Barcelona: Herder, 1992.<br>\nPowell, John. La felicidad es una tarea interior, Bilbao: Sal Terrae, 1996, 5.<br>\nReale, Giovanni. La sabidur\u00eda antigua, Barcelona: Herder, 1996.<br>\nRojas, Enrique. Una teor\u00eda de la felicidad, Madrid: Dossat 2000, 1966, 2.<br>\nRussell, Bertrand, La conquista de la felicidad, Barcelona: Debolsillo, 2004, 4.<br>\nUgarte, Francisco. Vivir en la realidad para ser feliz, M\u00e9xico: Ruz, 2005.<br>\nUgarte, Francisco. El camino de la felicidad, M\u00e9xico: Panorama, 2010.<br>\nVon Hildebrand, Dietrich. El coraz\u00f3n, Madrid: Palabra, 1996, 2.<br>\nYepes Stork, Ricardo. Fundamentos de Antropolog\u00eda, Pamplona: Eunsa, 1996.<br>\nZubiri, Xavier. Sobre la esencia, Madrid: Sociedad de Estudios y Publicaciones, 1963.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>NOTAS AL PIE<\/strong><br>\n1\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abUna nota es esencial a una cosa cuando no puede faltarle, cuando la \u2018ha de tener\u2019, so pena de no ser tal cosa\u00bb. Xavier Zubiri, 1963, p. 103.<br>\n2\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Juli\u00e1n Mar\u00edas, 2005, p. 377.<br>\n3\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Algunas ideas sobre el modo de alcanzar la felicidad se pueden encontrar en El camino de la felicidad de Francisco Ugarte.<br>\n4 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dietrich Von Hildebrand, 1996, 2, pp. 32-33.<br>\n5\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Paul Poupard, 1992, p. 20.<br>\n6 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Romano Guardini, 2000, p. 12.<br>\n7 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abExperiencia de que nuestras necesidades, deseos, proyectos, se est\u00e1n cumpliendo: alegr\u00eda. Es un sentimiento en gerundio porque la meta no se considera alcanzada, sino alcanz\u00e1ndose\u00bb. Jos\u00e9 Antonio Marina, 1997, 7, p. 124.<br>\n8\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Giovanni Reale, 1996, p. 106.<br>\n9\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Alejandro Llano, 2002, p. 130.<br>\n10\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tom\u00e1s Melendo, 1993.<br>\n11\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 John Powell, 1996, 5, p. 15.<br>\n12\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tom\u00e1s Melendo, 1993.<br>\n13\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Paul Poupard, 1992, p. 26.<br>\n14\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Viktor Frankl, 1983, p. 245.<br>\n15\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Viktor Frankl, 1984, p. 54.<br>\n16\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Josemar\u00eda Escriv\u00e1, 1987, 2, n.52.<br>\n17\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ricardo Yepes Stork, 1996, p. 222.<br>\n18\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 John Stuart Mill, 1991, pp. 50-51.<br>\n19\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abLas operaciones espec\u00edficamente humanas son el conocimiento y el amor. Se desprende, as\u00ed, que la felicidad consistir\u00e1 en la m\u00e1xima perfecci\u00f3n de esas actividades\u00bb. Enrique Rojas, 1966, 2, p. 145.<br>\n20\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cfr. Francisco Ugarte, 2010, Cap. V.<br>\n21\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abSi la felicidad es la actividad conforme a la virtud, es razonable pensar que ha de serlo conforme a la virtud m\u00e1s alta (\u2026); la felicidad perfecta ser\u00e1 la actividad (\u2026) contemplativa\u00bb. Arist\u00f3teles, \u00c9tica Nicom\u00e1quea, Libro d\u00e9cimo.<br>\n22\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cfr. Francisco Ugarte, 2005, p. 89.<br>\n23\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Alejandro Llano, 2002, pp. 167\u2013168.<br>\n24\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Madre Teresa de Calcuta, 1997, p. 155.<br>\n25\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Benedicto XVI, 2005.<br>\n26\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Juan Pablo II, 1998, p. 145.<br>\n27\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Bertrand Russell, 2004, 4, p. 203.<br>\n28\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mar\u00edas, Juli\u00e1n, La felicidad humana\u2026, p. 293.<br>\n29\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pieper, Joseph, El amor, Rialp, Madrid 1972, p. 58.<br>\n30\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mart\u00ed, Miguel-\u00c1ngel, La ilusi\u00f3n, eunsa, Pamplona 1995,2 pp. 37-38.<br>\n31\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Benedicto XVI, Enc\u00edclica Deus caritas est, n. 9.<br>\n32 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abEn el plano psicol\u00f3gico y espiritual, la necesidad m\u00e1s profunda del hombre es el amor: amar y ser amado\u00bb. Jacques Philippe, 2003, p. 145.<br>\n33\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La felicidad \u00abes el deseo\u00a0 principal del alma humana. En su esencia es deseo de amar y de ser amado\u00bb. Paul Poupard, 1992, p. 10.<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"64964\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ni con la mayor concentraci\u00f3n, ni con buenos c\u00e1lculos o una persecuci\u00f3n insistente se puede atrapar la felicidad. La felicidad es como un producto derivado, dice el autor, que viene a\u00f1adida a otros afanes; es una consecuencia. 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