{"id":62948,"date":"2012-09-07T11:22:27","date_gmt":"2012-09-07T17:22:27","guid":{"rendered":"http:\/\/istmo.mx\/?p=62948"},"modified":"2012-09-07T11:22:27","modified_gmt":"2012-09-07T17:22:27","slug":"el-papel-arde-a-451-fahrenheit","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2012\/09\/07\/el-papel-arde-a-451-fahrenheit\/","title":{"rendered":"El papel arde a 451\u00b0 Fahrenheit"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"62948\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/miscelanea_02_original.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-63030\" style=\"margin: 5px;\" title=\"miscelanea_02_original\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/miscelanea_02_original-300x141.jpg?resize=300%2C141&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"141\" loading=\"lazy\"><\/a>Nuestro siglo, maleado por las vastas simplificaciones de la propaganda patri\u00f3tica o comercial<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jorge Luis Borges<\/p>\n<p><span style=\"color: #800080;\"><em>Hace unas semanas muri\u00f3 uno de los escritores m\u00e1s influyentes en el pensamiento moderno. Con la muerte de Ray Bradbury, concluye el siglo XX literario y empieza la revisi\u00f3n de su escalofriante testamento.<\/em><\/span><br>\nEn cierto momento Harold Bloom, el vetusto profesor de Literatura en Yale, reconoci\u00f3 haber notado que Shakespeare nos ense\u00f1\u00f3 a hablarnos a nosotros mismos, mientras que Cervantes instruy\u00f3 sobre c\u00f3mo hablar los unos con los otros. Cada escritor deja una suerte de aleccionamiento a la humanidad; su legado consiste en la transformaci\u00f3n de la especie y, al mismo tiempo, la especie va enriqueciendo al escritor. El mismo Bloom ha confesado que su adorado Shakespeare goza de mejor salud ahora que en el siglo XVIII, por ejemplo. En fin, que en el caso de Ray Bradbury, \u00e9l nos ense\u00f1\u00f3 a cuidarnos de nosotros mismos.<br>\nPerm\u00edtame, en este punto y a riesgo de resultar pedante, una confesi\u00f3n y un par\u00e9ntesis. Confesi\u00f3n: a\u00fan no me recupero de la briosa sacudida que me propin\u00f3 Fahrenheit 451 cuando lo le\u00ed en mi \u00faltimo a\u00f1o de preparatoria; todav\u00eda hoy conservo en mi memoria \u2013y espero que para siempre\u2013 una cita, aqu\u00e9lla que Bradbury pide prestada a James Boswell (par\u00e9ntesis): \u00abNo podemos determinar el momento preciso en el que nace una amistad. As\u00ed como al llenar un recipiente gota a gota, hay una gota final que lo hace desbordarse, as\u00ed, en la amistad, tras una serie de gentilezas, hay una gota final que acelera los latidos del coraz\u00f3n\u00bb.1<br>\nQuiz\u00e1 por esa en\u00e9rgica conmoci\u00f3n juvenil y contra la opini\u00f3n de muchos, me parece que Bradbury no construy\u00f3 una literatura de ciencia ficci\u00f3n sino algo mucho m\u00e1s complejo. Entender\u00e9, por supuesto, que en este momento usted piense que soy un idiota engre\u00eddo y que bote la revista para irse a burlar de m\u00ed a otra parte; pero, deme un minuto, si me lo permite, que tratar\u00e9 de explicar mi aventurado parecer.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>Contra la libertad<\/strong><br>\nPor supuesto, usted recordar\u00e1 algunas distop\u00edas furiosas como 1984 o Un mundo feliz, aquellas novelas inspiradas en Nosotros, el malavenido relato de Yevgeni Zamiatin, de 1921, que anim\u00f3 tambi\u00e9n a la famosa pel\u00edcula de Fritz Lang; desesperadas historias de la primera mitad del siglo XX que imaginaron las horrendas consecuencias de los estados totalitarios que pretend\u00edan imponer una idea de felicidad a sus gobernados en medio de rid\u00edculos escenarios de paz y seguridad sempiternas, amor y riqueza prodigados para cualquiera por un ente gubernamental poderoso y pertinaz.<br>\nAdvertir\u00e1 que, tanto en el caso de Orwell como en el de Huxley \u2013sobre todo en el primero\u2013, el gobierno absoluto es el enemigo a vencer, un opresor irredento y sin coraz\u00f3n, sin cara siquiera, que somete a la pobrecita humanidad. Los mecanismos mediante los cuales el poder\u00edo de la dictadura cobra sentido aparecen con menor o mayor gracia; pero, en esencia, apelan a la anulaci\u00f3n de la libertad. En 1984, la vigilancia omnipresente; en Un mundo feliz, el control biol\u00f3gico.<br>\nDe una groser\u00eda supina ser\u00eda abundar aqu\u00ed sobre los fastos frutos que supone cancelar el albedr\u00edo humano; el sue\u00f1o del opresor y pesadilla del oprimido que inspir\u00f3 las alabanzas carcelarias de Viktor Frankl, aquellas de \u00abaunque me encierren nunca podr\u00edan obligarme a tal\u00bb, etc\u00e9tera. Total, que usted sabe perfectamente cu\u00e1nto vale la libertad y la aprecia por encima de cualquier otra realidad de su entorno por lo que cualquier otra observaci\u00f3n al respecto sobrar\u00eda.<br>\nPero, ay\u00fademe; es decir, no deje usted que me desv\u00ede. Vamos a ver; la novela apenas cumplir\u00e1 60 a\u00f1os de haberse publicado por primera vez. Perm\u00edtame recordarle que, por aquellos a\u00f1os, el mundo gozaba de una paz in\u00e9dita tras los arrebatos megal\u00f3manos de Hitler y Estados Unidos, el Plan Marshall apenas alcanzaba una d\u00e9cada de haberse instaurado, la televisi\u00f3n contaba con unos pocos a\u00f1os de desarrollo \u2013faltaban todav\u00eda dos a\u00f1os para la fundaci\u00f3n de Telesistema Mexicano, de Azc\u00e1rraga Vidaurreta, por ejemplo\u2013 y la carrera espacial a\u00fan se manten\u00eda en el papel. Ac\u00e1 en M\u00e9xico, con Adolfo Ruiz Cortines en la presidencia de la rep\u00fablica, Mar\u00eda F\u00e9lix lloraba la muerte de Jorge Negrete \u2013en ese a\u00f1o se estren\u00f3 Reportaje, la pel\u00edcula que los unir\u00eda por \u00faltima vez\u2013 y La colmena, de Camilo Jos\u00e9 Cela, ven\u00eda desembarcando de Espa\u00f1a con gran expectativa.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>Simplemente, la m\u00e1s escalofriante<\/strong><br>\nEn ese a\u00f1o, con una frialdad escandalosa, Fahrenheit 451 puso al lector de entonces ante su propio destino. Bradbury, de 33 a\u00f1os, atin\u00f3 a describir realidades que hoy a nadie sorprenden (la televisi\u00f3n plana o los auriculares telef\u00f3nicos), pero que son simples an\u00e9cdotas comparadas con su pron\u00f3stico de una sociedad estulta e indefensa, enajenada y banal, ingenua y desde\u00f1osa.<br>\nMe parece que, dada la an\u00e9cdota y el a\u00f1o en el que fue escrita, la distop\u00eda de Ray Bradbury es, simplemente, la m\u00e1s escalofriante de entre sus contempor\u00e1neas; sobre todo por su escasa parafernalia. En 1984 o Un mundo feliz los escenarios no dejan de ofrecerse como \u00e9picas debacles de nuestros para\u00edsos particulares; recuerde por ejemplo la devastaci\u00f3n de las iglesias cristianas o la mega f\u00e1brica humana en la novela de Huxley, por mencionar s\u00f3lo un par de ejemplos. Bradbury, en cambio, es mucho m\u00e1s simple; la nocturnidad de una calle, unos ojos que se miran por horas, un tipo que huye, unos libros que arden; un escenario, en fin, cotidiano y cercano para cualquiera, hasta para el m\u00e1s falto de imaginaci\u00f3n.<br>\nQuiz\u00e1 usted no haya calculado tampoco lo que anticip\u00f3 Fahrenheit 451. Esta sociedad derrotada e ignorante, asombrada por chunches que se dejan rozar con la yema de los dedos para darnos las claves del \u00e9xito y que cumplen sistem\u00e1ticamente nuestro deseo de saberlo todo; esta sociedad, la nuestra, seducida por la novedad y los anticancer\u00edgenos, fue descrita oportunamente por Bradbury en su novela, entregada por partes en revistas y pasquines de mala muerte y cuya edici\u00f3n definitiva podr\u00eda ser la de 1953.<br>\n\u00a0<br>\n<strong><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/miscelanea_02_imagen_02.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-63029\" style=\"margin: 5px;\" title=\"miscelanea_02_imagen_02\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/miscelanea_02_imagen_02.jpg?resize=297%2C199&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"297\" height=\"199\" loading=\"lazy\"><\/a>La felicidad como una m\u00e1scara<\/strong><br>\nSiempre he pensado que Bradbury bautiz\u00f3 a su protagonista-bombero \u2013encarnado por Oskar Werner en la cinta de Truffaut\u2013 pensando en Michel de Montaigne y en Guy de Maupassant. Ignoro si sea verdad, pero me gusta creerlo. El caso es que Guy Montag, miembro del cuerpo de bomberos, anda quemando libros para salvaguardar a la humanidad de tan peligrosa pieza y con la noble misi\u00f3n de no dejar que \u00abun torrente de filosof\u00eda l\u00f3brega invada el universo\u00bb.<br>\nHe aqu\u00ed el elemento m\u00e1s estremecedor del relato; que el enemigo que ha secuestrado las voluntades no es un enconado tirano ni un estado desp\u00f3tico. Quienes han conseguido la rendici\u00f3n c\u00edvica en favor del gobierno son, en el relato, los propios ciudadanos. \u00bfC\u00f3mo? Bradbury lo ten\u00eda claro: el libro es el arma m\u00e1s peligrosa porque nos abre la puerta del pensamiento y nos conduce al cuestionamiento constante, a someter nuestras propias al crisol de la cr\u00edtica. Suena a perogrullada; pero, cr\u00e9ame, no lo es.<br>\nMire, me detendr\u00e9 en la que, quiz\u00e1, es la parte m\u00e1s escalofriante de toda la novela, esa en la que Montag y su jefe, el capit\u00e1n Beatty, conversan largamente. Hasta antes de esa distendida charla, Montag era un hombre feliz; un trabajo digno y humanamente loable, una mujer guapa, la vida resuelta, justas aspiraciones\u2026 una existencia envidiable. Sin embargo, el inexperto bombero hurta un libro, lo esconde y lo lee y luego, su encuentro con la joven Clarissa pone en entredicho muchas de sus convicciones y toda la cabeza le da vueltas. La inesperada vista del capit\u00e1n Beatty responde a esas inquietudes.<br>\n\u00bfC\u00f3mo llegamos a tal estado de la cuesti\u00f3n? \u00bfPor qu\u00e9 es un delito la posesi\u00f3n de libros? \u00bfPor qu\u00e9 el cuerpo de bomberos se dedica a quemarlos? \u00bfPor qu\u00e9 son una amenaza? \u00bfPor qu\u00e9 es mejor la televisi\u00f3n, cuya se\u00f1al ininterrumpida se deja ver a todo lo largo y ancho de una habitaci\u00f3n, hecha una con los muros y a la que ahora llamamos \u00abla familia\u00bb?<br>\nNo comenz\u00f3 desde el gobierno, admite Beatty, \u00abNo hubo \u00f3rdenes ni declaraciones ni censura en un principio, \u00a1no! La tecnolog\u00eda, la explotaci\u00f3n en masa, y la presi\u00f3n de las minor\u00edas provoc\u00f3 todo esto\u00bb y, a partir de esta fiebre por la eficacia, se abreviaron los a\u00f1os de estudio, cuando se relaj\u00f3 la disciplina y se hizo a un lado la historia, la filosof\u00eda y el lenguaje. \u00abLas letras y la gram\u00e1tica \u2013recuerda el capit\u00e1n de bomberos\u2013 fueron abandonadas, poco a poco, hasta que se las olvid\u00f3 por completo. La vida es lo inmediato, s\u00f3lo el trabajo importa. Divertirse, s\u00ed, pero despu\u00e9s del trabajo\u00bb.<br>\n\u00bfQuer\u00edamos eficiencia y \u00e9xito, cierto? Pues, para hacer tortilla hay que romper huevos y adelante, los cl\u00e1sicos del pensamiento humano reducidos a audiciones de radio de quince minutos y, \u00e9stas, reducidas otra vez a una columna impresa de dos minutos y, luego, resumidos en un diccionario en diez o doce l\u00edneas. Olvid\u00e9monos de las agobiantes lecturas de pavorosos bodrios como la Divina comedia o el Quijote ni qu\u00e9 decir de la Il\u00edada o el Mahabarata. C\u00e1psulas de sabidur\u00eda para todos y felicidad absoluta. \u00abRes\u00famenes, res\u00famenes, res\u00famenes \u2013celebra Beatty\u2013. \u00bfLa pol\u00edtica? Una columna en el peri\u00f3dico, dos frases, un titular. Luego, en pleno, aire \u00a1todo desaparece!\u00bb.<br>\nAh\u00ed, en las sexagenarias p\u00e1ginas de Fahrenheit 451, Bradbury puso en evidencia nuestra proclividad a la ignorancia y la asepsia. La barbarie como remedio para todo, alimentada por la pasmosa fascinaci\u00f3n por lo nuevo. \u00abLa gente c\u00f3moda \u2013se advierte en la novela\u2013 s\u00f3lo quiere ver rostros de cera, sin poros, sin vello, inexpresivos\u00bb. Ll\u00e1meme rom\u00e1ntico y eche una miradita a su mundo; no vaya muy lejos, entre a su cocina. En alguna cajita habr\u00e1 az\u00facar sin calor\u00edas; en el refrigerador, leche sin lactosa; m\u00e1s all\u00e1, caf\u00e9 sin cafe\u00edna. Su mundo y el m\u00edo son como una escenograf\u00eda de comercial de barritas energ\u00e9ticas dentro del que desfilan un sinf\u00edn de atl\u00e9ticos cuerpos que, por m\u00e1s que se ejerciten, no sudan ni una gota; no podr\u00eda ser de otra manera, porque \u00ab\u00e9ste \u2013dice Bradbury por boca de Beatty\u2013 es un tiempo en que las flores crecen a costa de otras flores, en vez de vivir de la lluvia y la tierra\u00bb.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>Noticias incombustibles<\/strong><br>\nHoy, lo importante es mantenerse informando. Recon\u00f3zcalo: si no fuera por su iPad usted estar\u00eda frito\u2026 bueno, no s\u00f3lo sin su iPad, tambi\u00e9n sin su iPhone y su Twitter y as\u00ed. Vamos, que o se est\u00e1 en la s\u00faper carretera de la informaci\u00f3n o no se est\u00e1. El mundo es internet, el mundo avanza y usted no puede quedarse a la zaga, papaloteando as\u00ed nom\u00e1s. \u00bfCu\u00e1ntas alertas noticiosas hay sin leer en su bandeja de entrada? \u00bfCu\u00e1ntos seguidores tiene en Twitter? \u00bfC\u00f3mo anda su nivel de lectura, cu\u00e1ntas palabras lee por minuto? La informaci\u00f3n disfrazada de conocimiento nos obsequia una satisfacci\u00f3n sin igual; gracias a nuestra destreza en el universo de la comunicaci\u00f3n, somos capaces de explicar desde el jubileo de la reina Elizabeth II hasta la crisis financiera en Grecia sin requerir de la historia ni de la econom\u00eda. Nos basta un clic y \u00a1pum-pin-pam!<br>\n\u00a1Ah, Bradbury! En 2008, seg\u00fan consigna la BBC, declar\u00f3 su animadversi\u00f3n a internet: \u00abCarece de significado \u2013sentenci\u00f3\u2013, no es real. Es s\u00f3lo una gran distracci\u00f3n\u00bb. Devoto defensor del libro, Bradbury construy\u00f3 Fahrenheit 451 como la mayor apolog\u00eda que alguien haya hecho jam\u00e1s de la literatura; por m\u00e1s que muchos se empe\u00f1en en llamarla ciencia ficci\u00f3n (\u00e9l mismo nunca us\u00f3 el adjetivo y apenas si alcanz\u00f3 a calificarla como \u00abfantas\u00eda\u00bb), se trata del m\u00e1ximo alegato bibli\u00f3filo.<br>\nPara el longevo escritor, leer es la condici\u00f3n de posibilidad de la educaci\u00f3n vital y, al contrario, quien no lee es incapaz de decidir; el no lector pierde as\u00ed la posibilidad de ejercer el acto de mayor humanidad. De ese tama\u00f1o es el drama narrado en Fahrenheit 451; se trata de un universo sin tradici\u00f3n, desprotegido, amenazado constantemente por la zafiedad de la moda, un mundo de indigencia moral, donde toda la belleza proviene \u00fanicamente de la vulgaridad televisada. Qu\u00e9 tino el de Bradbury; y mire que el gran p\u00fablico s\u00f3lo qued\u00f3 fascinado con sus Cr\u00f3nicas marcianas y obvi\u00f3 su novela m\u00e1s aterradora y poderosa. De haberlo le\u00eddo con atenci\u00f3n, con pausa\u2026 pero, la advertencia se nos escap\u00f3. A todos. En esa extendida conversaci\u00f3n con Montag, el capit\u00e1n Beatty insiste sobre la misi\u00f3n del cuerpo de bomberos y de su funci\u00f3n liberadora:<br>\nLl\u00e9nalos de noticias incombustibles. Sentir\u00e1n que la informaci\u00f3n los ahoga, pero se creer\u00e1n inteligentes. Les parecer\u00e1 que est\u00e1n pensando, tendr\u00e1n una sensaci\u00f3n de movimiento sin moverse. Y ser\u00e1n felices, pues los hechos de esa especie no cambian. No les des materias resbaladizas, como filosof\u00eda o psicolog\u00eda, que engendran hombres melanc\u00f3licos. El que pueda instalar en su casa una pared de televisi\u00f3n, y hoy est\u00e1 al alcance de cualquiera, es m\u00e1s feliz que aquel que pretende medir el universo o reducirlo a una ecuaci\u00f3n. Al diablo con esas cosas. \u00bfQu\u00e9 necesitamos entonces? M\u00e1s reuniones y clubes, acr\u00f3batas y magos, autom\u00f3viles de reacci\u00f3n, helic\u00f3pteros, sexo y hero\u00edna. Todo lo que pueda hacerse con reflejos autom\u00e1ticos.<br>\nCreerse inteligentes, sentir que se piensa, moverse sin hacerlo bajo el reflector de la apariencia. Lo que Ray Bradbury nos mostr\u00f3 en Fahrenheit 451 ya es una contundente realidad y no deja de sorprenderme su exactitud prof\u00e9tica. Vamos a ver, \u00bfleer a Esquilo? \u00a1Por favor, para qu\u00e9! \u00bfO un panfletillo de hace m\u00e1s de dos mil a\u00f1os nos har\u00e1 m\u00e1s eficaces? \u00bfDice usted el Amad\u00eds de Gaula? \u00a1\u00bfQu\u00e9 es eso?! \u00bfFilosof\u00eda e historia en la secundaria? \u00a1Vaya, pero ni en la universidad! \u00bfA qui\u00e9n se le ocurre? Las reglas del mercado son as\u00ed, poderosas para escalar la empinada senda hacia el \u00e9xito. \u00a1Todos los libros a la hoguera, que no sirven para el progreso!<br>\nDesastres aparte, hoy los libros no existen; su destino es adornar la sala o la oficina. Lo verdaderamente aterrador fue que no hizo falta sacar a los bomberos de sus cuarteles y enviarlos a incendiar desde el Gilgamesh hasta El gran Gatsby. No fue necesario llamar al escuadr\u00f3n 451, ese de la salamandra en su escudo para acabar con los libros; nosotros solitos los mandamos a hacerle compa\u00f1\u00eda al conde Ugolino, porque, como siempre, la realidad fue m\u00e1s terrible que la ficci\u00f3n.<br>\nTotal, que por habernos dejado Fahrenheit 451, su primera novela y la mejor, a Bradbury debe de atribu\u00edrsele la misma definici\u00f3n de buen escritor que \u00e9l mismo ofrece en esas p\u00e1ginas indispensables: \u00abLos buenos escritores tocan a menudo la vida. Los mediocres la rozan r\u00e1pidamente. Los malos la violan y la abandonan a las moscas\u00bb.<br>\n\u00a0<br>\n<strong>Notas<\/strong><br>\n1\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Le dejo el original de Boswell, recogido en su biograf\u00eda del doctor Samuel Johnson: \u00abWe cannot tell the precise moment when friendship is formed. As in filling a vessel drop by drop, there is at last a drop which makes it run over; so in a series of kindnesses there is at last one which makes the heart run over\u00bb.<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<br>\n\u00a0<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"62948\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer despu\u00e9s 0Nuestro siglo, maleado por las vastas simplificaciones de la propaganda patri\u00f3tica o comercial Jorge Luis Borges Hace unas semanas muri\u00f3 uno de los escritores m\u00e1s influyentes en el pensamiento moderno. Con la muerte de Ray Bradbury, concluye el siglo XX literario y empieza la revisi\u00f3n de su escalofriante testamento. En cierto momento Harold Bloom, el vetusto profesor de Literatura en Yale, reconoci\u00f3 haber notado que Shakespeare nos ense\u00f1\u00f3 a hablarnos a nosotros mismos, mientras que Cervantes instruy\u00f3 sobre c\u00f3mo hablar los unos con los otros. Cada escritor deja una suerte de aleccionamiento a la humanidad; su legado consiste en la transformaci\u00f3n de la especie y, al mismo tiempo, la especie va enriqueciendo al escritor. El mismo Bloom ha confesado que su adorado Shakespeare goza de mejor salud ahora que en el siglo XVIII, por ejemplo. En fin, que en el caso de Ray Bradbury, \u00e9l nos ense\u00f1\u00f3 a cuidarnos de nosotros mismos. Perm\u00edtame, en este punto y a riesgo de resultar pedante, una confesi\u00f3n y un par\u00e9ntesis. Confesi\u00f3n: a\u00fan no me recupero de la briosa sacudida que me propin\u00f3 Fahrenheit 451 cuando lo le\u00ed en mi \u00faltimo a\u00f1o de preparatoria; todav\u00eda hoy conservo en mi memoria \u2013y espero que para siempre\u2013 una cita, aqu\u00e9lla que Bradbury pide prestada a James Boswell (par\u00e9ntesis): \u00abNo podemos determinar el momento preciso en el que nace una amistad. As\u00ed como al llenar un recipiente gota a gota, hay una gota final que lo hace desbordarse, as\u00ed, en la amistad, tras una serie de gentilezas, hay una gota final que acelera los latidos del coraz\u00f3n\u00bb.1 Quiz\u00e1 por esa en\u00e9rgica conmoci\u00f3n juvenil y contra la opini\u00f3n de muchos, me parece que Bradbury no construy\u00f3 una literatura de ciencia ficci\u00f3n sino algo mucho m\u00e1s complejo. Entender\u00e9, por supuesto, que en este momento usted piense que soy un idiota engre\u00eddo y que bote la revista para irse a burlar de m\u00ed a otra parte; pero, deme un minuto, si me lo permite, que tratar\u00e9 de explicar mi aventurado parecer. \u00a0 Contra la libertad Por supuesto, usted recordar\u00e1 algunas distop\u00edas furiosas como 1984 o Un mundo feliz, aquellas novelas inspiradas en Nosotros, el malavenido relato de Yevgeni Zamiatin, de 1921, que anim\u00f3 tambi\u00e9n a la famosa pel\u00edcula de Fritz Lang; desesperadas historias de la primera mitad del siglo XX que imaginaron las horrendas consecuencias de los estados totalitarios que pretend\u00edan imponer una idea de felicidad a sus gobernados en medio de rid\u00edculos escenarios de paz y seguridad sempiternas, amor y riqueza prodigados para cualquiera por un ente gubernamental poderoso y pertinaz. Advertir\u00e1 que, tanto en el caso de Orwell como en el de Huxley \u2013sobre todo en el primero\u2013, el gobierno absoluto es el enemigo a vencer, un opresor irredento y sin coraz\u00f3n, sin cara siquiera, que somete a la pobrecita humanidad. Los mecanismos mediante los cuales el poder\u00edo de la dictadura cobra sentido aparecen con menor o mayor gracia; pero, en esencia, apelan a la anulaci\u00f3n de la libertad. En 1984, la vigilancia omnipresente; en Un mundo feliz, el control biol\u00f3gico. De una groser\u00eda supina ser\u00eda abundar aqu\u00ed sobre los fastos frutos que supone cancelar el albedr\u00edo humano; el sue\u00f1o del opresor y pesadilla del oprimido que inspir\u00f3 las alabanzas carcelarias de Viktor Frankl, aquellas de \u00abaunque me encierren nunca podr\u00edan obligarme a tal\u00bb, etc\u00e9tera. Total, que usted sabe perfectamente cu\u00e1nto vale la libertad y la aprecia por encima de cualquier otra realidad de su entorno por lo que cualquier otra observaci\u00f3n al respecto sobrar\u00eda. Pero, ay\u00fademe; es decir, no deje usted que me desv\u00ede. Vamos a ver; la novela apenas cumplir\u00e1 60 a\u00f1os de haberse publicado por primera vez. Perm\u00edtame recordarle que, por aquellos a\u00f1os, el mundo gozaba de una paz in\u00e9dita tras los arrebatos megal\u00f3manos de Hitler y Estados Unidos, el Plan Marshall apenas alcanzaba una d\u00e9cada de haberse instaurado, la televisi\u00f3n contaba con unos pocos a\u00f1os de desarrollo \u2013faltaban todav\u00eda dos a\u00f1os para la fundaci\u00f3n de Telesistema Mexicano, de Azc\u00e1rraga Vidaurreta, por ejemplo\u2013 y la carrera espacial a\u00fan se manten\u00eda en el papel. 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Con la muerte de Ray Bradbury, concluye el siglo XX literario y empieza la revisi\u00f3n de su escalofriante testamento. En cierto momento Harold Bloom, el vetusto profesor de Literatura en Yale, reconoci\u00f3 haber notado que Shakespeare nos ense\u00f1\u00f3 a hablarnos a nosotros mismos, mientras que Cervantes instruy\u00f3 sobre c\u00f3mo hablar los unos con los otros. Cada escritor deja una suerte de aleccionamiento a la humanidad; su legado consiste en la transformaci\u00f3n de la especie y, al mismo tiempo, la especie va enriqueciendo al escritor. El mismo Bloom ha confesado que su adorado Shakespeare goza de mejor salud ahora que en el siglo XVIII, por ejemplo. En fin, que en el caso de Ray Bradbury, \u00e9l nos ense\u00f1\u00f3 a cuidarnos de nosotros mismos. Perm\u00edtame, en este punto y a riesgo de resultar pedante, una confesi\u00f3n y un par\u00e9ntesis. Confesi\u00f3n: a\u00fan no me recupero de la briosa sacudida que me propin\u00f3 Fahrenheit 451 cuando lo le\u00ed en mi \u00faltimo a\u00f1o de preparatoria; todav\u00eda hoy conservo en mi memoria \u2013y espero que para siempre\u2013 una cita, aqu\u00e9lla que Bradbury pide prestada a James Boswell (par\u00e9ntesis): \u00abNo podemos determinar el momento preciso en el que nace una amistad. As\u00ed como al llenar un recipiente gota a gota, hay una gota final que lo hace desbordarse, as\u00ed, en la amistad, tras una serie de gentilezas, hay una gota final que acelera los latidos del coraz\u00f3n\u00bb.1 Quiz\u00e1 por esa en\u00e9rgica conmoci\u00f3n juvenil y contra la opini\u00f3n de muchos, me parece que Bradbury no construy\u00f3 una literatura de ciencia ficci\u00f3n sino algo mucho m\u00e1s complejo. Entender\u00e9, por supuesto, que en este momento usted piense que soy un idiota engre\u00eddo y que bote la revista para irse a burlar de m\u00ed a otra parte; pero, deme un minuto, si me lo permite, que tratar\u00e9 de explicar mi aventurado parecer. \u00a0 Contra la libertad Por supuesto, usted recordar\u00e1 algunas distop\u00edas furiosas como 1984 o Un mundo feliz, aquellas novelas inspiradas en Nosotros, el malavenido relato de Yevgeni Zamiatin, de 1921, que anim\u00f3 tambi\u00e9n a la famosa pel\u00edcula de Fritz Lang; desesperadas historias de la primera mitad del siglo XX que imaginaron las horrendas consecuencias de los estados totalitarios que pretend\u00edan imponer una idea de felicidad a sus gobernados en medio de rid\u00edculos escenarios de paz y seguridad sempiternas, amor y riqueza prodigados para cualquiera por un ente gubernamental poderoso y pertinaz. Advertir\u00e1 que, tanto en el caso de Orwell como en el de Huxley \u2013sobre todo en el primero\u2013, el gobierno absoluto es el enemigo a vencer, un opresor irredento y sin coraz\u00f3n, sin cara siquiera, que somete a la pobrecita humanidad. Los mecanismos mediante los cuales el poder\u00edo de la dictadura cobra sentido aparecen con menor o mayor gracia; pero, en esencia, apelan a la anulaci\u00f3n de la libertad. En 1984, la vigilancia omnipresente; en Un mundo feliz, el control biol\u00f3gico. De una groser\u00eda supina ser\u00eda abundar aqu\u00ed sobre los fastos frutos que supone cancelar el albedr\u00edo humano; el sue\u00f1o del opresor y pesadilla del oprimido que inspir\u00f3 las alabanzas carcelarias de Viktor Frankl, aquellas de \u00abaunque me encierren nunca podr\u00edan obligarme a tal\u00bb, etc\u00e9tera. Total, que usted sabe perfectamente cu\u00e1nto vale la libertad y la aprecia por encima de cualquier otra realidad de su entorno por lo que cualquier otra observaci\u00f3n al respecto sobrar\u00eda. Pero, ay\u00fademe; es decir, no deje usted que me desv\u00ede. Vamos a ver; la novela apenas cumplir\u00e1 60 a\u00f1os de haberse publicado por primera vez. Perm\u00edtame recordarle que, por aquellos a\u00f1os, el mundo gozaba de una paz in\u00e9dita tras los arrebatos megal\u00f3manos de Hitler y Estados Unidos, el Plan Marshall apenas alcanzaba una d\u00e9cada de haberse instaurado, la televisi\u00f3n contaba con unos pocos a\u00f1os de desarrollo \u2013faltaban todav\u00eda dos a\u00f1os para la fundaci\u00f3n de Telesistema Mexicano, de Azc\u00e1rraga Vidaurreta, por ejemplo\u2013 y la carrera espacial a\u00fan se manten\u00eda en el papel. Ac\u00e1 en M\u00e9xico, con Adolfo Ruiz Cortines en la presidencia de la rep\u00fablica, Mar\u00eda F\u00e9lix lloraba la muerte de Jorge Negrete \u2013en ese a\u00f1o se estren\u00f3 Reportaje, la pel\u00edcula que los unir\u00eda por \u00faltima vez\u2013 y La colmena, de Camilo Jos\u00e9 Cela, ven\u00eda desembarcando de Espa\u00f1a con gran expectativa. \u00a0 Simplemente, la m\u00e1s escalofriante En ese a\u00f1o, con una frialdad escandalosa, Fahrenheit 451 puso al lector de entonces ante su propio destino. Bradbury, de 33 a\u00f1os, atin\u00f3 a describir realidades que hoy a nadie sorprenden (la televisi\u00f3n plana o los auriculares telef\u00f3nicos), pero que son simples an\u00e9cdotas comparadas con su pron\u00f3stico de una sociedad estulta e indefensa, enajenada y banal, ingenua y desde\u00f1osa. Me parece que, dada la an\u00e9cdota y el a\u00f1o en el que fue escrita, la distop\u00eda de Ray Bradbury es, simplemente, la m\u00e1s escalofriante de entre sus contempor\u00e1neas; sobre todo por su escasa parafernalia. En 1984 o Un mundo feliz los escenarios no dejan de ofrecerse como \u00e9picas debacles de nuestros para\u00edsos particulares; recuerde por ejemplo la devastaci\u00f3n de las iglesias cristianas o la mega f\u00e1brica humana en la novela de Huxley, por mencionar s\u00f3lo un par de ejemplos. Bradbury, en cambio, es mucho m\u00e1s simple; la nocturnidad de una calle, unos ojos que se miran por horas, un tipo que huye, unos libros que arden; un escenario, en fin, cotidiano y cercano para cualquiera, hasta para el m\u00e1s falto de imaginaci\u00f3n. Quiz\u00e1 usted no haya calculado tampoco lo que anticip\u00f3 Fahrenheit 451. Esta sociedad derrotada e ignorante, asombrada por chunches que se dejan rozar con la yema de los dedos para darnos las claves del \u00e9xito y que cumplen sistem\u00e1ticamente nuestro deseo de saberlo todo; esta sociedad, la nuestra, seducida por la novedad y los anticancer\u00edgenos, fue descrita oportunamente por Bradbury en su novela, entregada por partes en revistas y pasquines de mala muerte y cuya edici\u00f3n definitiva podr\u00eda ser la de 1953. \u00a0 La felicidad como una m\u00e1scara Siempre he pensado que Bradbury bautiz\u00f3\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2012\/09\/07\/el-papel-arde-a-451-fahrenheit\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2012-09-07T17:22:27+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/miscelanea_02_original-300x141.jpg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"13 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2012\\\/09\\\/07\\\/el-papel-arde-a-451-fahrenheit\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2012\\\/09\\\/07\\\/el-papel-arde-a-451-fahrenheit\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Revista ISTMO\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/4e32b4f542913811211d27f750b1d747\"},\"headline\":\"El papel arde a 451\u00b0 Fahrenheit\",\"datePublished\":\"2012-09-07T17:22:27+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2012\\\/09\\\/07\\\/el-papel-arde-a-451-fahrenheit\\\/\"},\"wordCount\":2697,\"commentCount\":0,\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2012\\\/09\\\/07\\\/el-papel-arde-a-451-fahrenheit\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/istmo.mx\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2012\\\/09\\\/miscelanea_02_original-300x141.jpg\",\"keywords\":[\"Bradbury\",\"empresa\",\"Farenheit 451\",\"istmo\",\"literatura\",\"valores\"],\"articleSection\":[\"Miscel\u00e1nea\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2012\\\/09\\\/07\\\/el-papel-arde-a-451-fahrenheit\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2012\\\/09\\\/07\\\/el-papel-arde-a-451-fahrenheit\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2012\\\/09\\\/07\\\/el-papel-arde-a-451-fahrenheit\\\/\",\"name\":\"El papel arde a 451\u00b0 Fahrenheit - 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Entender\u00e9, por supuesto, que en este momento usted piense que soy un idiota engre\u00eddo y que bote la revista para irse a burlar de m\u00ed a otra parte; pero, deme un minuto, si me lo permite, que tratar\u00e9 de explicar mi aventurado parecer. \u00a0 Contra la libertad Por supuesto, usted recordar\u00e1 algunas distop\u00edas furiosas como 1984 o Un mundo feliz, aquellas novelas inspiradas en Nosotros, el malavenido relato de Yevgeni Zamiatin, de 1921, que anim\u00f3 tambi\u00e9n a la famosa pel\u00edcula de Fritz Lang; desesperadas historias de la primera mitad del siglo XX que imaginaron las horrendas consecuencias de los estados totalitarios que pretend\u00edan imponer una idea de felicidad a sus gobernados en medio de rid\u00edculos escenarios de paz y seguridad sempiternas, amor y riqueza prodigados para cualquiera por un ente gubernamental poderoso y pertinaz. Advertir\u00e1 que, tanto en el caso de Orwell como en el de Huxley \u2013sobre todo en el primero\u2013, el gobierno absoluto es el enemigo a vencer, un opresor irredento y sin coraz\u00f3n, sin cara siquiera, que somete a la pobrecita humanidad. Los mecanismos mediante los cuales el poder\u00edo de la dictadura cobra sentido aparecen con menor o mayor gracia; pero, en esencia, apelan a la anulaci\u00f3n de la libertad. En 1984, la vigilancia omnipresente; en Un mundo feliz, el control biol\u00f3gico. De una groser\u00eda supina ser\u00eda abundar aqu\u00ed sobre los fastos frutos que supone cancelar el albedr\u00edo humano; el sue\u00f1o del opresor y pesadilla del oprimido que inspir\u00f3 las alabanzas carcelarias de Viktor Frankl, aquellas de \u00abaunque me encierren nunca podr\u00edan obligarme a tal\u00bb, etc\u00e9tera. Total, que usted sabe perfectamente cu\u00e1nto vale la libertad y la aprecia por encima de cualquier otra realidad de su entorno por lo que cualquier otra observaci\u00f3n al respecto sobrar\u00eda. Pero, ay\u00fademe; es decir, no deje usted que me desv\u00ede. Vamos a ver; la novela apenas cumplir\u00e1 60 a\u00f1os de haberse publicado por primera vez. Perm\u00edtame recordarle que, por aquellos a\u00f1os, el mundo gozaba de una paz in\u00e9dita tras los arrebatos megal\u00f3manos de Hitler y Estados Unidos, el Plan Marshall apenas alcanzaba una d\u00e9cada de haberse instaurado, la televisi\u00f3n contaba con unos pocos a\u00f1os de desarrollo \u2013faltaban todav\u00eda dos a\u00f1os para la fundaci\u00f3n de Telesistema Mexicano, de Azc\u00e1rraga Vidaurreta, por ejemplo\u2013 y la carrera espacial a\u00fan se manten\u00eda en el papel. Ac\u00e1 en M\u00e9xico, con Adolfo Ruiz Cortines en la presidencia de la rep\u00fablica, Mar\u00eda F\u00e9lix lloraba la muerte de Jorge Negrete \u2013en ese a\u00f1o se estren\u00f3 Reportaje, la pel\u00edcula que los unir\u00eda por \u00faltima vez\u2013 y La colmena, de Camilo Jos\u00e9 Cela, ven\u00eda desembarcando de Espa\u00f1a con gran expectativa. \u00a0 Simplemente, la m\u00e1s escalofriante En ese a\u00f1o, con una frialdad escandalosa, Fahrenheit 451 puso al lector de entonces ante su propio destino. Bradbury, de 33 a\u00f1os, atin\u00f3 a describir realidades que hoy a nadie sorprenden (la televisi\u00f3n plana o los auriculares telef\u00f3nicos), pero que son simples an\u00e9cdotas comparadas con su pron\u00f3stico de una sociedad estulta e indefensa, enajenada y banal, ingenua y desde\u00f1osa. Me parece que, dada la an\u00e9cdota y el a\u00f1o en el que fue escrita, la distop\u00eda de Ray Bradbury es, simplemente, la m\u00e1s escalofriante de entre sus contempor\u00e1neas; sobre todo por su escasa parafernalia. En 1984 o Un mundo feliz los escenarios no dejan de ofrecerse como \u00e9picas debacles de nuestros para\u00edsos particulares; recuerde por ejemplo la devastaci\u00f3n de las iglesias cristianas o la mega f\u00e1brica humana en la novela de Huxley, por mencionar s\u00f3lo un par de ejemplos. Bradbury, en cambio, es mucho m\u00e1s simple; la nocturnidad de una calle, unos ojos que se miran por horas, un tipo que huye, unos libros que arden; un escenario, en fin, cotidiano y cercano para cualquiera, hasta para el m\u00e1s falto de imaginaci\u00f3n. Quiz\u00e1 usted no haya calculado tampoco lo que anticip\u00f3 Fahrenheit 451. Esta sociedad derrotada e ignorante, asombrada por chunches que se dejan rozar con la yema de los dedos para darnos las claves del \u00e9xito y que cumplen sistem\u00e1ticamente nuestro deseo de saberlo todo; esta sociedad, la nuestra, seducida por la novedad y los anticancer\u00edgenos, fue descrita oportunamente por Bradbury en su novela, entregada por partes en revistas y pasquines de mala muerte y cuya edici\u00f3n definitiva podr\u00eda ser la de 1953. \u00a0 La felicidad como una m\u00e1scara Siempre he pensado que Bradbury bautiz\u00f3","og_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2012\/09\/07\/el-papel-arde-a-451-fahrenheit\/","og_site_name":"Revista ISTMO","article_published_time":"2012-09-07T17:22:27+00:00","og_image":[{"url":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/miscelanea_02_original-300x141.jpg","type":"","width":"","height":""}],"author":"Revista ISTMO","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Revista ISTMO","Tiempo de lectura":"13 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2012\/09\/07\/el-papel-arde-a-451-fahrenheit\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2012\/09\/07\/el-papel-arde-a-451-fahrenheit\/"},"author":{"name":"Revista ISTMO","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/4e32b4f542913811211d27f750b1d747"},"headline":"El papel arde a 451\u00b0 Fahrenheit","datePublished":"2012-09-07T17:22:27+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2012\/09\/07\/el-papel-arde-a-451-fahrenheit\/"},"wordCount":2697,"commentCount":0,"image":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2012\/09\/07\/el-papel-arde-a-451-fahrenheit\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/miscelanea_02_original-300x141.jpg","keywords":["Bradbury","empresa","Farenheit 451","istmo","literatura","valores"],"articleSection":["Miscel\u00e1nea"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2012\/09\/07\/el-papel-arde-a-451-fahrenheit\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2012\/09\/07\/el-papel-arde-a-451-fahrenheit\/","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2012\/09\/07\/el-papel-arde-a-451-fahrenheit\/","name":"El papel arde a 451\u00b0 Fahrenheit - 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