{"id":60581,"date":"2011-12-05T17:01:35","date_gmt":"2011-12-05T23:01:35","guid":{"rendered":"http:\/\/istmo.mx\/?p=60581"},"modified":"2023-11-08T06:03:58","modified_gmt":"2023-11-08T11:03:58","slug":"conciliar-trabajo-y-familia-los-hombres-pueden-pero-se-atreven","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2011\/12\/05\/conciliar-trabajo-y-familia-los-hombres-pueden-pero-se-atreven\/","title":{"rendered":"Conciliar trabajo y familia. Los hombres pueden, pero, \u00bfse atreven?"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"60581\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p><\/p><em><span style=\"color: #800080\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/miscelane2_originalbaja.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-60698\" style=\"margin: 5px\" title=\"miscelane2_originalbaja\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/istmo.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/miscelane2_originalbaja-300x200.jpg?resize=300%2C200&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" loading=\"lazy\"><\/a>Los cambios que exigen los tiempos requieren muchos ajustes y, quiz\u00e1, varias generaciones. Compaginar la atenci\u00f3n a hijos peque\u00f1os y al hogar, con el trabajo fuera, todav\u00eda plantea a las madres muchas dudas e interrogantes, pero lograr que los padres compartan por igual esas tareas parece una meta a\u00fan lejana y escabrosa.<\/span><\/em><br>\nCompaginar profesi\u00f3n y vida de familia puede resultar tan arduo para los hombres como para las mujeres. La principal diferencia es que para ellas las dificultades consisten m\u00e1s bien en soportar la carga de la doble dedicaci\u00f3n, mientras que a los maridos les detienen antes los obst\u00e1culos y el trabajo gana claramente la partida.<br>\nEn cierto modo, dicen los autores de un estudio publicado hace unos meses por el Boston College, los hombres con hijos afrontan una lucha semejante a la que libraron las mujeres, pero al rev\u00e9s. El papel de las madres en el hogar se daba por supuesto, y tuvieron que abrirse hueco en el trabajo. Ahora, los padres necesitan que se les reconozca en la pr\u00e1ctica que sus obligaciones familiares exigen mucho m\u00e1s que llevar dinero a casa.<br>\nEl estudio,\u00a0<em>The New Dad: Exploring Fatherhood Within a Career Context<\/em><em>, <\/em>de Brad Harrington, director del Center for Work and Family del Boston College, y dos colegas se elabor\u00f3 a partir de entrevistas a padres primerizos: casados, con esposa que tambi\u00e9n trabaja fuera de casa, un solo hijo de 3 a 18 meses, t\u00edtulo universitario y al menos cinco a\u00f1os de trayectoria profesional. Se trataba de averiguar c\u00f3mo la paternidad les cambia la vida.<br>\nTodos se manifestaron contentos con su nueva experiencia y conscientes de que el hijo requiere mucha atenci\u00f3n por parte de ellos. Est\u00e1n dispuestos a dedicarse a la familia, al menos tanto como sus mujeres. Sin embargo, casi 60% dice tener dificultades serias para conciliar hogar y trabajo, seg\u00fan otra encuesta anterior del Families and Work Institute (2008). Y lo m\u00e1s notable es que ese porcentaje es mayor que el de las mujeres, 42%. En 1997 era al rev\u00e9s: 35% de los hombres, 40% de las mujeres.<br>\nLa soluci\u00f3n radical ser\u00eda hacerse amo de casa. Pero muy pocos de los pap\u00e1s encuestados se han planteado en serio esa posibilidad, y la descartaron, porque la familia no podr\u00eda mantenerse s\u00f3lo con el sueldo de la madre. Esto contribuye a que en la gran mayor\u00eda (70%) de los hogares con padre, madre y ni\u00f1os en Estados Unidos, los dos trabajen fuera, y cuando no es as\u00ed, en casi todos los casos (97%), es ella la que se queda. De todas formas, el motivo econ\u00f3mico se va atenuando, pues ya casi en una de cada cuatro parejas con dos sueldos, la mujer gana m\u00e1s que el hombre.<br>\n<strong> <\/strong><br>\n<strong>MENOS FLEXIBILIDAD LABORAL PARA HOMBRES<\/strong><br>\nEn todo caso, para los encuestados tener un hijo afect\u00f3 claramente a sus actitudes. Al sentir m\u00e1s fuerte la llamada del hogar, ya no est\u00e1n tan dispuestos a hacer excesos por la empresa. Aunque dicen que no hubo un cambio dr\u00e1stico en sus aspiraciones profesionales, manifiestan tener ahora otra idea del \u00e9xito, m\u00e1s global y equilibrada. Tambi\u00e9n el entorno profesional respondi\u00f3 favorablemente. La noticia del nacimiento fue bien recibida por jefes y colegas; muchos dicen incluso que tienen superiores muy comprensivos con las mayores exigencias dom\u00e9sticas que supone la flamante paternidad.<br>\nPero las buenas intenciones de todos no tienen tanta repercusi\u00f3n pr\u00e1ctica. Los empleados con hijos peque\u00f1os, observan los autores de la encuesta, sufren una sutil discriminaci\u00f3n, porque de hecho se supone que sus responsabilidades paternas no les afectar\u00e1n mucho ni les requerir\u00e1n mucho tiempo, a diferencia de lo que se acepta en el caso de las madres. Y a\u00fan los que dicen tener m\u00e1s facilidades por parte de los jefes, confiesan que a menudo no se atreven a aprovecharlas, y cuando se toman alg\u00fan tiempo para atender una emergencia familiar, suelen hacerlo de modo \u00abextraoficial\u00bb, sin pedirlo formalmente.<br>\nEn suma, hay mucha menos flexibilidad laboral por razones familiares para los padres que para las madres, y la diferencia se debe en parte a la mentalidad dominante. As\u00ed, las mujeres se plantean con naturalidad pedir un permiso extenso o suspender la carrera profesional por alg\u00fan tiempo para atender a los hijos peque\u00f1os; los hombres, en cambio, no. Cuando se reincorporan al trabajo tras la maternidad, las mujeres suelen pedir horario reducido o flexible, cosa que pocos hombres hacen cuando tienen un hijo.<br>\n<strong>DESIGUAL REPARTO <\/strong><br>\n<strong>DE TAREAS DOM\u00c9STICAS<\/strong><strong> <\/strong><br>\nNo es extra\u00f1o, pues, que no se haya alcanzado la equiparaci\u00f3n entre los sexos en cuanto a la dedicaci\u00f3n de tiempo al hogar, pese a las ideas igualitarias de los nuevos pap\u00e1s. En la encuesta del Families and Work Institute, 49% de los hombres dijeron que se ocupaban de cuidar a los ni\u00f1os al menos tanto como sus mujeres; pero de ellas, s\u00f3lo 31% dieron tan buenos informes de sus maridos. Si se echan cuentas, resulta que, en los matrimonios en que trabajan fuera ella y \u00e9l, la mujer emplea una media de 28 horas semanales en tareas dom\u00e9sticas, y el marido, 12 horas menos, en buena parte porque los hombres tienen, por t\u00e9rmino medio, una semana laboral m\u00e1s larga (datos de la\u00a0US National Survey of Families and Households).<br>\nTal desigualdad no es exclusiva de Estados Unidos. La detecta tambi\u00e9n el estudio Growing Up in Australia, que sigue desde 2004 la trayectoria de 10 mil ni\u00f1os \u2013y sus familias\u2013 de aquel pa\u00eds. Adem\u00e1s, examina por separado a cada progenitor, y muestra que el padre dedica a los hijos la mitad de tiempo que la madre.<br>\nPor ejemplo, los ni\u00f1os de 4-5 a\u00f1os pasan 12.1 horas diarias con la madre y 6.1 horas con el padre (incluido el tiempo nocturno). Lo que no significa que la madre est\u00e9 sola con el hijo durante 6 horas al d\u00eda, sino m\u00e1s, pues el padre se ocupa \u00e9l solo del ni\u00f1o no m\u00e1s de 30 minutos los d\u00edas laborables y casi 90 minutos los fines de semana.<br>\nTambi\u00e9n en el caso australiano la jornada laboral se muestra decisiva. En efecto, la disparidad se acorta mucho si la mujer tiene un empleo de 35 horas o m\u00e1s por semana: en tal caso, ella pasa con el ni\u00f1o 9.2 horas diarias, y el marido, 7.7 horas. En cambio, la m\u00e1xima diferencia se da cuando la mujer no tiene empleo (7.2 horas m\u00e1s ella que \u00e9l) o el marido trabaja 55 horas o m\u00e1s por semana (6.9 horas). Se vuelve a ver que compaginar empleo y familia es un problema de dos.<em> aceprensa <\/em>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"60581\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer despu\u00e9s 0Los cambios que exigen los tiempos requieren muchos ajustes y, quiz\u00e1, varias generaciones. Compaginar la atenci\u00f3n a hijos peque\u00f1os y al hogar, con el trabajo fuera, todav\u00eda plantea a las madres muchas dudas e interrogantes, pero lograr que los padres compartan por igual esas tareas parece una meta a\u00fan lejana y escabrosa. Compaginar profesi\u00f3n y vida de familia puede resultar tan arduo para los hombres como para las mujeres. La principal diferencia es que para ellas las dificultades consisten m\u00e1s bien en soportar la carga de la doble dedicaci\u00f3n, mientras que a los maridos les detienen antes los obst\u00e1culos y el trabajo gana claramente la partida. En cierto modo, dicen los autores de un estudio publicado hace unos meses por el Boston College, los hombres con hijos afrontan una lucha semejante a la que libraron las mujeres, pero al rev\u00e9s. El papel de las madres en el hogar se daba por supuesto, y tuvieron que abrirse hueco en el trabajo. Ahora, los padres necesitan que se les reconozca en la pr\u00e1ctica que sus obligaciones familiares exigen mucho m\u00e1s que llevar dinero a casa. El estudio,\u00a0The New Dad: Exploring Fatherhood Within a Career Context, de Brad Harrington, director del Center for Work and Family del Boston College, y dos colegas se elabor\u00f3 a partir de entrevistas a padres primerizos: casados, con esposa que tambi\u00e9n trabaja fuera de casa, un solo hijo de 3 a 18 meses, t\u00edtulo universitario y al menos cinco a\u00f1os de trayectoria profesional. Se trataba de averiguar c\u00f3mo la paternidad les cambia la vida. Todos se manifestaron contentos con su nueva experiencia y conscientes de que el hijo requiere mucha atenci\u00f3n por parte de ellos. Est\u00e1n dispuestos a dedicarse a la familia, al menos tanto como sus mujeres. Sin embargo, casi 60% dice tener dificultades serias para conciliar hogar y trabajo, seg\u00fan otra encuesta anterior del Families and Work Institute (2008). Y lo m\u00e1s notable es que ese porcentaje es mayor que el de las mujeres, 42%. En 1997 era al rev\u00e9s: 35% de los hombres, 40% de las mujeres. La soluci\u00f3n radical ser\u00eda hacerse amo de casa. Pero muy pocos de los pap\u00e1s encuestados se han planteado en serio esa posibilidad, y la descartaron, porque la familia no podr\u00eda mantenerse s\u00f3lo con el sueldo de la madre. Esto contribuye a que en la gran mayor\u00eda (70%) de los hogares con padre, madre y ni\u00f1os en Estados Unidos, los dos trabajen fuera, y cuando no es as\u00ed, en casi todos los casos (97%), es ella la que se queda. De todas formas, el motivo econ\u00f3mico se va atenuando, pues ya casi en una de cada cuatro parejas con dos sueldos, la mujer gana m\u00e1s que el hombre. MENOS FLEXIBILIDAD LABORAL PARA HOMBRES En todo caso, para los encuestados tener un hijo afect\u00f3 claramente a sus actitudes. Al sentir m\u00e1s fuerte la llamada del hogar, ya no est\u00e1n tan dispuestos a hacer excesos por la empresa. Aunque dicen que no hubo un cambio dr\u00e1stico en sus aspiraciones profesionales, manifiestan tener ahora otra idea del \u00e9xito, m\u00e1s global y equilibrada. Tambi\u00e9n el entorno profesional respondi\u00f3 favorablemente. La noticia del nacimiento fue bien recibida por jefes y colegas; muchos dicen incluso que tienen superiores muy comprensivos con las mayores exigencias dom\u00e9sticas que supone la flamante paternidad. Pero las buenas intenciones de todos no tienen tanta repercusi\u00f3n pr\u00e1ctica. Los empleados con hijos peque\u00f1os, observan los autores de la encuesta, sufren una sutil discriminaci\u00f3n, porque de hecho se supone que sus responsabilidades paternas no les afectar\u00e1n mucho ni les requerir\u00e1n mucho tiempo, a diferencia de lo que se acepta en el caso de las madres. Y a\u00fan los que dicen tener m\u00e1s facilidades por parte de los jefes, confiesan que a menudo no se atreven a aprovecharlas, y cuando se toman alg\u00fan tiempo para atender una emergencia familiar, suelen hacerlo de modo \u00abextraoficial\u00bb, sin pedirlo formalmente. En suma, hay mucha menos flexibilidad laboral por razones familiares para los padres que para las madres, y la diferencia se debe en parte a la mentalidad dominante. As\u00ed, las mujeres se plantean con naturalidad pedir un permiso extenso o suspender la carrera profesional por alg\u00fan tiempo para atender a los hijos peque\u00f1os; los hombres, en cambio, no. Cuando se reincorporan al trabajo tras la maternidad, las mujeres suelen pedir horario reducido o flexible, cosa que pocos hombres hacen cuando tienen un hijo. DESIGUAL REPARTO DE TAREAS DOM\u00c9STICAS No es extra\u00f1o, pues, que no se haya alcanzado la equiparaci\u00f3n entre los sexos en cuanto a la dedicaci\u00f3n de tiempo al hogar, pese a las ideas igualitarias de los nuevos pap\u00e1s. En la encuesta del Families and Work Institute, 49% de los hombres dijeron que se ocupaban de cuidar a los ni\u00f1os al menos tanto como sus mujeres; pero de ellas, s\u00f3lo 31% dieron tan buenos informes de sus maridos. Si se echan cuentas, resulta que, en los matrimonios en que trabajan fuera ella y \u00e9l, la mujer emplea una media de 28 horas semanales en tareas dom\u00e9sticas, y el marido, 12 horas menos, en buena parte porque los hombres tienen, por t\u00e9rmino medio, una semana laboral m\u00e1s larga (datos de la\u00a0US National Survey of Families and Households). Tal desigualdad no es exclusiva de Estados Unidos. La detecta tambi\u00e9n el estudio Growing Up in Australia, que sigue desde 2004 la trayectoria de 10 mil ni\u00f1os \u2013y sus familias\u2013 de aquel pa\u00eds. Adem\u00e1s, examina por separado a cada progenitor, y muestra que el padre dedica a los hijos la mitad de tiempo que la madre. Por ejemplo, los ni\u00f1os de 4-5 a\u00f1os pasan 12.1 horas diarias con la madre y 6.1 horas con el padre (incluido el tiempo nocturno). Lo que no significa que la madre est\u00e9 sola con el hijo durante 6 horas al d\u00eda, sino m\u00e1s, pues el padre se ocupa \u00e9l solo del ni\u00f1o no m\u00e1s de 30 minutos los d\u00edas laborables y casi 90 minutos los fines de semana. Tambi\u00e9n en el caso australiano la jornada laboral se muestra decisiva. 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Los hombres pueden, pero, \u00bfse atreven? - Revista ISTMO<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2011\/12\/05\/conciliar-trabajo-y-familia-los-hombres-pueden-pero-se-atreven\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Conciliar trabajo y familia. Los hombres pueden, pero, \u00bfse atreven?\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Leer despu\u00e9s 0Los cambios que exigen los tiempos requieren muchos ajustes y, quiz\u00e1, varias generaciones. Compaginar la atenci\u00f3n a hijos peque\u00f1os y al hogar, con el trabajo fuera, todav\u00eda plantea a las madres muchas dudas e interrogantes, pero lograr que los padres compartan por igual esas tareas parece una meta a\u00fan lejana y escabrosa. Compaginar profesi\u00f3n y vida de familia puede resultar tan arduo para los hombres como para las mujeres. La principal diferencia es que para ellas las dificultades consisten m\u00e1s bien en soportar la carga de la doble dedicaci\u00f3n, mientras que a los maridos les detienen antes los obst\u00e1culos y el trabajo gana claramente la partida. En cierto modo, dicen los autores de un estudio publicado hace unos meses por el Boston College, los hombres con hijos afrontan una lucha semejante a la que libraron las mujeres, pero al rev\u00e9s. El papel de las madres en el hogar se daba por supuesto, y tuvieron que abrirse hueco en el trabajo. Ahora, los padres necesitan que se les reconozca en la pr\u00e1ctica que sus obligaciones familiares exigen mucho m\u00e1s que llevar dinero a casa. El estudio,\u00a0The New Dad: Exploring Fatherhood Within a Career Context, de Brad Harrington, director del Center for Work and Family del Boston College, y dos colegas se elabor\u00f3 a partir de entrevistas a padres primerizos: casados, con esposa que tambi\u00e9n trabaja fuera de casa, un solo hijo de 3 a 18 meses, t\u00edtulo universitario y al menos cinco a\u00f1os de trayectoria profesional. Se trataba de averiguar c\u00f3mo la paternidad les cambia la vida. Todos se manifestaron contentos con su nueva experiencia y conscientes de que el hijo requiere mucha atenci\u00f3n por parte de ellos. Est\u00e1n dispuestos a dedicarse a la familia, al menos tanto como sus mujeres. Sin embargo, casi 60% dice tener dificultades serias para conciliar hogar y trabajo, seg\u00fan otra encuesta anterior del Families and Work Institute (2008). Y lo m\u00e1s notable es que ese porcentaje es mayor que el de las mujeres, 42%. En 1997 era al rev\u00e9s: 35% de los hombres, 40% de las mujeres. La soluci\u00f3n radical ser\u00eda hacerse amo de casa. Pero muy pocos de los pap\u00e1s encuestados se han planteado en serio esa posibilidad, y la descartaron, porque la familia no podr\u00eda mantenerse s\u00f3lo con el sueldo de la madre. Esto contribuye a que en la gran mayor\u00eda (70%) de los hogares con padre, madre y ni\u00f1os en Estados Unidos, los dos trabajen fuera, y cuando no es as\u00ed, en casi todos los casos (97%), es ella la que se queda. De todas formas, el motivo econ\u00f3mico se va atenuando, pues ya casi en una de cada cuatro parejas con dos sueldos, la mujer gana m\u00e1s que el hombre. MENOS FLEXIBILIDAD LABORAL PARA HOMBRES En todo caso, para los encuestados tener un hijo afect\u00f3 claramente a sus actitudes. Al sentir m\u00e1s fuerte la llamada del hogar, ya no est\u00e1n tan dispuestos a hacer excesos por la empresa. Aunque dicen que no hubo un cambio dr\u00e1stico en sus aspiraciones profesionales, manifiestan tener ahora otra idea del \u00e9xito, m\u00e1s global y equilibrada. Tambi\u00e9n el entorno profesional respondi\u00f3 favorablemente. La noticia del nacimiento fue bien recibida por jefes y colegas; muchos dicen incluso que tienen superiores muy comprensivos con las mayores exigencias dom\u00e9sticas que supone la flamante paternidad. Pero las buenas intenciones de todos no tienen tanta repercusi\u00f3n pr\u00e1ctica. Los empleados con hijos peque\u00f1os, observan los autores de la encuesta, sufren una sutil discriminaci\u00f3n, porque de hecho se supone que sus responsabilidades paternas no les afectar\u00e1n mucho ni les requerir\u00e1n mucho tiempo, a diferencia de lo que se acepta en el caso de las madres. Y a\u00fan los que dicen tener m\u00e1s facilidades por parte de los jefes, confiesan que a menudo no se atreven a aprovecharlas, y cuando se toman alg\u00fan tiempo para atender una emergencia familiar, suelen hacerlo de modo \u00abextraoficial\u00bb, sin pedirlo formalmente. En suma, hay mucha menos flexibilidad laboral por razones familiares para los padres que para las madres, y la diferencia se debe en parte a la mentalidad dominante. As\u00ed, las mujeres se plantean con naturalidad pedir un permiso extenso o suspender la carrera profesional por alg\u00fan tiempo para atender a los hijos peque\u00f1os; los hombres, en cambio, no. Cuando se reincorporan al trabajo tras la maternidad, las mujeres suelen pedir horario reducido o flexible, cosa que pocos hombres hacen cuando tienen un hijo. DESIGUAL REPARTO DE TAREAS DOM\u00c9STICAS No es extra\u00f1o, pues, que no se haya alcanzado la equiparaci\u00f3n entre los sexos en cuanto a la dedicaci\u00f3n de tiempo al hogar, pese a las ideas igualitarias de los nuevos pap\u00e1s. En la encuesta del Families and Work Institute, 49% de los hombres dijeron que se ocupaban de cuidar a los ni\u00f1os al menos tanto como sus mujeres; pero de ellas, s\u00f3lo 31% dieron tan buenos informes de sus maridos. Si se echan cuentas, resulta que, en los matrimonios en que trabajan fuera ella y \u00e9l, la mujer emplea una media de 28 horas semanales en tareas dom\u00e9sticas, y el marido, 12 horas menos, en buena parte porque los hombres tienen, por t\u00e9rmino medio, una semana laboral m\u00e1s larga (datos de la\u00a0US National Survey of Families and Households). Tal desigualdad no es exclusiva de Estados Unidos. La detecta tambi\u00e9n el estudio Growing Up in Australia, que sigue desde 2004 la trayectoria de 10 mil ni\u00f1os \u2013y sus familias\u2013 de aquel pa\u00eds. Adem\u00e1s, examina por separado a cada progenitor, y muestra que el padre dedica a los hijos la mitad de tiempo que la madre. Por ejemplo, los ni\u00f1os de 4-5 a\u00f1os pasan 12.1 horas diarias con la madre y 6.1 horas con el padre (incluido el tiempo nocturno). Lo que no significa que la madre est\u00e9 sola con el hijo durante 6 horas al d\u00eda, sino m\u00e1s, pues el padre se ocupa \u00e9l solo del ni\u00f1o no m\u00e1s de 30 minutos los d\u00edas laborables y casi 90 minutos los fines de semana. Tambi\u00e9n en el caso australiano la jornada laboral se muestra decisiva. 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La principal diferencia es que para ellas las dificultades consisten m\u00e1s bien en soportar la carga de la doble dedicaci\u00f3n, mientras que a los maridos les detienen antes los obst\u00e1culos y el trabajo gana claramente la partida. En cierto modo, dicen los autores de un estudio publicado hace unos meses por el Boston College, los hombres con hijos afrontan una lucha semejante a la que libraron las mujeres, pero al rev\u00e9s. El papel de las madres en el hogar se daba por supuesto, y tuvieron que abrirse hueco en el trabajo. Ahora, los padres necesitan que se les reconozca en la pr\u00e1ctica que sus obligaciones familiares exigen mucho m\u00e1s que llevar dinero a casa. El estudio,\u00a0The New Dad: Exploring Fatherhood Within a Career Context, de Brad Harrington, director del Center for Work and Family del Boston College, y dos colegas se elabor\u00f3 a partir de entrevistas a padres primerizos: casados, con esposa que tambi\u00e9n trabaja fuera de casa, un solo hijo de 3 a 18 meses, t\u00edtulo universitario y al menos cinco a\u00f1os de trayectoria profesional. Se trataba de averiguar c\u00f3mo la paternidad les cambia la vida. Todos se manifestaron contentos con su nueva experiencia y conscientes de que el hijo requiere mucha atenci\u00f3n por parte de ellos. Est\u00e1n dispuestos a dedicarse a la familia, al menos tanto como sus mujeres. Sin embargo, casi 60% dice tener dificultades serias para conciliar hogar y trabajo, seg\u00fan otra encuesta anterior del Families and Work Institute (2008). Y lo m\u00e1s notable es que ese porcentaje es mayor que el de las mujeres, 42%. En 1997 era al rev\u00e9s: 35% de los hombres, 40% de las mujeres. La soluci\u00f3n radical ser\u00eda hacerse amo de casa. Pero muy pocos de los pap\u00e1s encuestados se han planteado en serio esa posibilidad, y la descartaron, porque la familia no podr\u00eda mantenerse s\u00f3lo con el sueldo de la madre. Esto contribuye a que en la gran mayor\u00eda (70%) de los hogares con padre, madre y ni\u00f1os en Estados Unidos, los dos trabajen fuera, y cuando no es as\u00ed, en casi todos los casos (97%), es ella la que se queda. De todas formas, el motivo econ\u00f3mico se va atenuando, pues ya casi en una de cada cuatro parejas con dos sueldos, la mujer gana m\u00e1s que el hombre. MENOS FLEXIBILIDAD LABORAL PARA HOMBRES En todo caso, para los encuestados tener un hijo afect\u00f3 claramente a sus actitudes. Al sentir m\u00e1s fuerte la llamada del hogar, ya no est\u00e1n tan dispuestos a hacer excesos por la empresa. Aunque dicen que no hubo un cambio dr\u00e1stico en sus aspiraciones profesionales, manifiestan tener ahora otra idea del \u00e9xito, m\u00e1s global y equilibrada. Tambi\u00e9n el entorno profesional respondi\u00f3 favorablemente. La noticia del nacimiento fue bien recibida por jefes y colegas; muchos dicen incluso que tienen superiores muy comprensivos con las mayores exigencias dom\u00e9sticas que supone la flamante paternidad. Pero las buenas intenciones de todos no tienen tanta repercusi\u00f3n pr\u00e1ctica. Los empleados con hijos peque\u00f1os, observan los autores de la encuesta, sufren una sutil discriminaci\u00f3n, porque de hecho se supone que sus responsabilidades paternas no les afectar\u00e1n mucho ni les requerir\u00e1n mucho tiempo, a diferencia de lo que se acepta en el caso de las madres. Y a\u00fan los que dicen tener m\u00e1s facilidades por parte de los jefes, confiesan que a menudo no se atreven a aprovecharlas, y cuando se toman alg\u00fan tiempo para atender una emergencia familiar, suelen hacerlo de modo \u00abextraoficial\u00bb, sin pedirlo formalmente. En suma, hay mucha menos flexibilidad laboral por razones familiares para los padres que para las madres, y la diferencia se debe en parte a la mentalidad dominante. As\u00ed, las mujeres se plantean con naturalidad pedir un permiso extenso o suspender la carrera profesional por alg\u00fan tiempo para atender a los hijos peque\u00f1os; los hombres, en cambio, no. Cuando se reincorporan al trabajo tras la maternidad, las mujeres suelen pedir horario reducido o flexible, cosa que pocos hombres hacen cuando tienen un hijo. DESIGUAL REPARTO DE TAREAS DOM\u00c9STICAS No es extra\u00f1o, pues, que no se haya alcanzado la equiparaci\u00f3n entre los sexos en cuanto a la dedicaci\u00f3n de tiempo al hogar, pese a las ideas igualitarias de los nuevos pap\u00e1s. En la encuesta del Families and Work Institute, 49% de los hombres dijeron que se ocupaban de cuidar a los ni\u00f1os al menos tanto como sus mujeres; pero de ellas, s\u00f3lo 31% dieron tan buenos informes de sus maridos. Si se echan cuentas, resulta que, en los matrimonios en que trabajan fuera ella y \u00e9l, la mujer emplea una media de 28 horas semanales en tareas dom\u00e9sticas, y el marido, 12 horas menos, en buena parte porque los hombres tienen, por t\u00e9rmino medio, una semana laboral m\u00e1s larga (datos de la\u00a0US National Survey of Families and Households). Tal desigualdad no es exclusiva de Estados Unidos. La detecta tambi\u00e9n el estudio Growing Up in Australia, que sigue desde 2004 la trayectoria de 10 mil ni\u00f1os \u2013y sus familias\u2013 de aquel pa\u00eds. Adem\u00e1s, examina por separado a cada progenitor, y muestra que el padre dedica a los hijos la mitad de tiempo que la madre. Por ejemplo, los ni\u00f1os de 4-5 a\u00f1os pasan 12.1 horas diarias con la madre y 6.1 horas con el padre (incluido el tiempo nocturno). Lo que no significa que la madre est\u00e9 sola con el hijo durante 6 horas al d\u00eda, sino m\u00e1s, pues el padre se ocupa \u00e9l solo del ni\u00f1o no m\u00e1s de 30 minutos los d\u00edas laborables y casi 90 minutos los fines de semana. Tambi\u00e9n en el caso australiano la jornada laboral se muestra decisiva. 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