{"id":59859,"date":"1992-01-01T11:23:14","date_gmt":"1992-01-01T17:23:14","guid":{"rendered":"http:\/\/192.100.230.75\/?p=59859"},"modified":"2023-11-08T06:07:37","modified_gmt":"2023-11-08T11:07:37","slug":"un-nuevo-espiritu-de-la-empresa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1992\/01\/01\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\/","title":{"rendered":"UN NUEVO ESP\u00cdRITU DE LA EMPRESA"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"59859\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p><em>Prop\u00f3sito, consenso, excelencia, unidad, desempe\u00f1o empirismo, intimidad e inseguridad. He aqu\u00ed los principios en los que ha de basarse la empresa del futuro.<\/em><br>\n<strong>L<\/strong>awrence Miller (1) es, probablemente, de los primeros te\u00f3ricos de la empresa que se\u00f1ala con profundidad la necesidad de examinar el alma y esp\u00edritu de nuestros procedimientos administrativos que tienen poco<strong> <\/strong>que ver con las t\u00e9cnicas directivas y mucho, en cambio, con las convicciones que se sustenten sobre la naturaleza del hombre. Este planteamiento, que no es en modo alguno nuevo (2<strong>), <\/strong>tiene la originalidad de presentarse como una llamada a descubrir los verdaderos valores subyacentes en la empresa -1y en la empresa norteamericana- y no a adoptar un modelo japon\u00e9s de gesti\u00f3n. Se hace indispensable una nueva declaraci\u00f3n de creencias sobre el papel de la administraci\u00f3n en las corporaciones, una definici\u00f3n de los valores que deben integrar esa cultura que est\u00e1 surgiendo en los negocios de Estados Unidos (3).<br>\nCon raz\u00f3n llama Lorenzo Servitje a esta obra, en su pr\u00f3logo, a \u201cuna adaptaci\u00f3n original a la literatura de la direcci\u00f3n y de la gerencia de las empresas\u201d (4). Este planteamiento es, finalmente, tanto m\u00e1s sugestivo cuanto que Lawrence Miller, sin decirlo de un modo expl\u00edcito, deja suficientes rastros para que nos percatemos de que esa nueva cultura de la empresa debe hundir sus ra\u00edces en<strong><em> <\/em><\/strong>la tradici\u00f3n judeo cristiana (ya no, repetimos, <em>en<strong> <\/strong><\/em>de modo<strong> <\/strong>oriental de ver la vida, aunque no le sea totalmente ajeno). Buena parte de las sugerentes aportaciones de<strong> <\/strong>nuestro autor guardan estrecha coincidencia con<strong><em> <\/em><\/strong>la doctrina social cristiana, tal como Juan Pabio<strong> <\/strong>II la define en <strong>Sollicitudo Rei<\/strong> <strong>Socialis <\/strong>y, sobre todo, en <strong>Laborem <\/strong><strong>Exercens<\/strong>.<br>\nMiller identifica ocho valores primarios en nuestra cultura occidental que precisan ser revitalizados y puestos a la luz si la empresa quiere subsistir y mantener el papel configurador en la civilizaci\u00f3n que, para bien o para mal, ha venido ejerciendo durante todo este siglo. A Miller le interesa no que los responsables de las organizaciones se encuentren de<strong> <\/strong>acuerdo con estos principios, sino que reflexionen sobre ellos (p.33), pretensi\u00f3n que es paralela<strong> <\/strong>a la presente nota. Se trata de ideas simples con enorme fuerza para liberar el potencial humano, inmenso e inm\u00f3vil, en muchas de nuestras organizaciones (p.15). El resumen que hacemos a continuaci\u00f3n no ahorra la lectura de la obra de Miller (asequible, breve e interesante), sino, al rev\u00e9s impulsa a adentrarnos en ella para encontrar muchas facetas que aqu\u00ed no podr\u00e1n siquiera mencionarse.\u00a0<br>\n\u00a0Las civilizaciones decaen cuando el esp\u00edritu creador \u00a0y combativo<strong> <\/strong>padece una<strong> <\/strong>transformaci\u00f3n al cambiar las motivaciones de los individuos (p.32). Y esto<strong><em> <\/em><\/strong>es lo que est\u00e1 ocurriendo. La motivaci\u00f3n de las personas se ha reducido a la adquisici\u00f3n de su propio y particular bienestar (p.32), lo cual puede identificarse sin duda con un ideal decadente, hasta alcanzar por necesidad\u00a0 \u00abun punto de corrupci\u00f3n y conflicto\u00bb (p.33): el amar su buena vida, su ocio, su comodidad, sus diversiones, es un objetivo que se halla muy lejos de<strong> <\/strong>la disponibilidad primitiva de<strong> <\/strong>aquellas sociedades cuyos componentes se encontraban prestos para luchar y movidos por una verdadera causa (p.33).<br>\n<strong>\u00a0<\/strong><strong>Revoluci\u00f3n de las motivaciones<\/strong><br>\n\u00a0Miller detecta cinco puntos centrales en los que las motivaciones de los componentes de la sociedad norteamericana han sufrido una quiebra<strong><em> \u00a0<\/em><\/strong>fundamental que no puede ya ignorarse en t\u00e9rminos de la organizaci\u00f3n.<br>\n1. Las motivaciones mediante recompensas materiales se hacen cada vez m\u00e1s inadecuadas.<br>\n2. El hombre empieza a sentir de manera pujante la atracci\u00f3n por un trabajo m\u00e1s intelectual y creativo que tenga su recompensa en s\u00ed mismo.<br>\n3. Los individuos disponen de opciones que les facilitan moverse, adiestrarse y organizarse sin necesidad de que otros los intimiden con un mando<strong> <\/strong>que implique m\u00e1s amenaza que impulso de superaci\u00f3n.<br>\n4. Las necesidades de supervisi\u00f3n y gerencia son cada vez menos imperiosas. \u00a0Los trabajadores est\u00e1n ahora m\u00e1s motivados y pueden\u00a0 \u2212si se logra que quieran\u2212 autodirigirse.<br>\n5. La econom\u00eda mundial no es ya un campo de<strong> <\/strong>batalla entre tecnolog\u00edas sino entre habilidades gerenciales, y \u00e9stas dependen sobre todo -se insiste del conjunto de<strong> <\/strong>creencias y convicciones que sustentan <strong>ks <\/strong>directores de las organizaciones, m\u00e1s que de cualquier otro factor (pp.35-36).<br>\n\u00a0Esta <em>revoluci\u00f3n de las motivaciones<\/em> nos obliga a alterar \u00a0la definici\u00f3n gerencial y a suscitar nuevas expectativas y valores, porque a \u00ablos antiguos han demostrado ser insuficientes\u00bb (p.37). Es as\u00ed como surgen a la luz los ocho principios gerenciales de Miller.<br>\n<strong>\u00a0<\/strong><strong>El principio del prop\u00f3sito<\/strong><br>\n\u00a0La diferencia entre l\u00edder y gerente, a<strong> <\/strong>favor del primero, es<strong> <\/strong>el prop\u00f3sito (p.39). Ello hace que existan demasiados gerentes y pocos l\u00edderes. Estos definen el \u00e9xito en t\u00e9rminos de logro de<strong> <\/strong>una meta valiosa. Aquellos, de acuerdo con medios derivados del proceso del negocio. Los l\u00edderes apelan en sus prop\u00f3sitos a valores elevados; los gerentes, a las necesidades usuales e ineludibles: ingreso, status, seguridad y poder. Para explicarlo claramente: los negocios tienen por finalidad institucional la <em>creaci\u00f3n<\/em> de <em>riqueza<\/em> \u2212productos y servicios\u2212, lo cual es muy diferente de la misi\u00f3n menos noble de la <em>manipulaci\u00f3n financiera<\/em>. El producto o el servicio, bien hecho, no debe confundirse con el \u00e9xito financiero, aunque a veces, y muchas veces, marchen juntos (p.41).<br>\n\u00a0Deber\u00eda afirmarse que el prop\u00f3sito de un negocio es \u00abla respuesta posible a las necesidades de sus clientes\u00bb (p.42) o\u00a0 \u00abcrear bienestar, los bienes y servicios que superen nuestro nivel de vida\u00bb (p.43) (5).<br>\n\u00a0Concentrarse en los resultados financieros no lograr\u00e1 movilizar la energ\u00eda humana (p.43). *La riqueza no es dinero. En todo el mundo existen econom\u00edas que producen m\u00e1s dinero y menos riqueza* (p.43).<br>\n\u00a0Esto, concede Miller, \u00abno quiere decir que los objetivos financieros no sean deseables\u00bb sino que \u00abno deben ser el motivo principal\u00bb de un negocio: en el mejor caso, ser\u00e1n \u00abun m\u00e9todo secundario para medir un aspecto de su \u00e9xito\u00bb (p.50).<br>\n\u00a0Todo lo anterior tiene un profundo significado respecto de la \u00abdisponibilidad de los individuos para sacrificarse\u00bb (p.50): nadie se entrega a menos que tenga una \u00abvisi\u00f3n valiosa del futuro\u00bb \u00a0(p.50). Esta es la causa, para Miller, de que el capitalismo sea poco inspirador de acciones<strong> <\/strong>verdaderamente profundas. Nuestra sociedad necesita de otra inspiraci\u00f3n. Por esta motivaci\u00f3n exclusivamente financiera se da una moralidad relativamente baja entre ejecutivos, obreros y publicistas: porque el capitalismo parece haber perdido su esp\u00edritu (p.51), mucho m\u00e1s que los ideales de<strong> <\/strong>los que se autodenominan\u00a0 <em>revolucionarios.<\/em><br>\n\u00a0\u00bfQu\u00e9 debe poseer el capitalismo para ser revolucionario? (p.51). Este es el gran dilema de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica capitalista (p.50). Necesita de una semilla de motivaci\u00f3n de la cual carece (p.50). No podemos dejar de manifestar aqu\u00ed un nudo de<strong> <\/strong>conflicto que el propio Miller parece haberse echado al cuello. Por un lado nos dice p\u00e1ginas arriba que la b\u00fasqueda de bienestar (individual) es la causa de\u00a0 la decadencia de las civilizaciones<strong> <\/strong>y de la nuestra;<strong> \u00a0<\/strong>pero ahora se\u00f1ala que la creaci\u00f3n de bienestar<strong> <\/strong>es una noble<strong> <\/strong>misi\u00f3n de la empresa.<strong> \u00a0<\/strong>Miller<strong> <\/strong>se har\u00e1 <strong>\u00a0<\/strong>despu\u00e9s<em> <\/em><strong>\u00a0<\/strong>consciente de este \u00a0conflicto, y con raz\u00f3n, ya que no resulta f\u00e1cil,<strong> <\/strong>ni para \u00e9l ni\u00a0 para nosotros, resolver el dilema<strong> <\/strong>del<strong> <\/strong>proceso capitalista con el s\u00f3lo recurso de los par\u00e1metros que la empresa puede ofrecernos.<br>\n<strong>\u00a0<\/strong><strong>El principio del consenso<\/strong><br>\n<strong>\u00a0<\/strong>El responsable de una organizaci\u00f3n no debe considerar su trabajo como tomar decisiones, sino \u00abasegurarse de tomar la mejor decisi\u00f3n posible\u00bb (p.53) (6). \u00a0Se cre\u00eda antes que el atractivo del liderazgo era la posibilidad de ordenar o mandar a otros, es decir, la vivencia del poder (p.55). Ahora se piden cualidades incluso contrarias a las de mandar, dictar \u00f3rdenes y hacer sentir el peso del poder personal (p.56). Ante la competencia en productos, mercados y tecnolog\u00eda no se puede ya \u00abexigir una disciplina ciega\u00bb (p.56), como a los antiguos marinos ingleses de<strong> <\/strong>guerra.<br>\n\u00abConsenso es el proceso de interacci\u00f3n humana que da por<strong> <\/strong>resultado un curso de acci\u00f3n\u00bb (p.59) \u00abinvolucra a la persona que debe ponerla en pr\u00e1ctica\u00bb (ibidem),<strong> <\/strong>ya que los participantes<strong> <\/strong>en el consenso <strong>\u00a0<\/strong>entienden el<strong> <\/strong>porqu\u00e9<strong> <\/strong>de las<strong> <\/strong>decisi\u00f3n tomada y conocen las<strong> <\/strong>consideraciones \u00a0que hubieron de hacerse para tomarla (p.59). En cierto<strong><em> <\/em><\/strong>modo, las decisiones por consenso representan<strong> <\/strong>la suma<strong> <\/strong>de todo el<strong> <\/strong>conocimiento y experiencias del grupo (p. 59).<strong><em> \u00a0<\/em><\/strong>De ah\u00ed<strong> <\/strong>que<strong> <\/strong>surjan decisiones m\u00e1s creativas y acciones m\u00e1s determinadas.<br>\n\u00a0La casi natural aversi\u00f3n de muchos hombres de trabajo a las reuniones y resoluciones de<strong> <\/strong>comit\u00e9 (p.60) es un prejuicio que Lawrence Miller califica,<strong> <\/strong>con toda raz\u00f3n, de \u00abbien fortificado\u00bb (p.60). \u00a0Por eso debe conocerse con cierta profundidad cu\u00e1les son las decisiones oportunas para ser adoptadas por consenso (p.60), que deben distinguirse de la orden<strong> <\/strong>y la consulta<em>. <\/em>Las decisiones tomadas por consenso se adoptan despu\u00e9s de una deliberaci\u00f3n y todos aceptan seguirlas como si fueran propias (p.61).\u00a0 Hay acciones que no deben<strong>\u00a0 <\/strong>deliberarse con otros sino ordenase y exigirse (p.61) suelen tener un alcance de corto plazo, producirse de modo r\u00e1pido, y referirse a un detalle tan preciso que el mismo de quien parte la orden no se percata de haberla dado. Igualmente, la orden es indicada para un momento de crisis que requiere una acci\u00f3n inmediata (p.61), las decisiones que se toman despu\u00e9s de consultar a los involucrados, se encuentran a medio camino entre la orden y el consenso.<br>\n<strong>El estilo del Llanero Solitario<\/strong><br>\n\u00a0De cualquier modo, el autor reconoce que no nos gusta tomar decisiones por consenso. Y ello se origina en<strong><em> <\/em><\/strong>buena parte debido a lo que llama \u00a0<em>mitos culturales del individualismo<\/em> (p.62), y que ilustra graciosamente con la figura del <em>Llanero Solitario<\/em><strong> <\/strong>identificado con el<strong> <\/strong>modo de<strong> <\/strong>hacer norteamericano.<strong> <\/strong>H\u00e9roes como el Llanero, dice,<strong> <\/strong>no son reales: no siempre hay un problema en el rancho, cuando lo hay, no siempre existe un responsable; los involucrados en el problema no siempre necesitan que venga alguien de fuera para que lo resuelva; el que no resuelve no debe estar\u00a0 dotado de poderes m\u00edticos representados por una m\u00e1scara que oculte su identidad de hombre corriente y moliente; y, por \u00faltimo los problemas no se resuelven en unidades breves de tiempo \u2212lo que dura un programa de televisi\u00f3n\u2212 ni se solucionan de modo definitivo.\u00a0 Por absurdo que parezca, tales mitos son poderosas fuerzas para muchas personas en la vida diaria (p.64)<br>\n\u00a0Aqu\u00ed tambi\u00e9n nuestro autor se\u00a0 enreda con un nudo que no resulta f\u00e1cil desatar. \u00abDebemos encontrar \u2212dice\u2212 alguna forma de vender la soluci\u00f3n por consenso; necesita\u00a0 de m\u00e1s atractivos (p.55).\u00a0 El asunto queda en puntos suspensivos , al menos por ahora.\u00a0 Y es que Miller ha comenzado diciendo que necesitamos el\u00a0\u00a0 consenso porque la competencia, adem\u00e1s de mundial, se ha vuelto compleja, tanto, que no puede ser afrontada por un solo hombre, sino que debe serlo por la organizaci\u00f3n\u00a0 entera.\u00a0 M\u00e1s que un nudo, parece un c\u00edrculo cuadrado: debemos hacernos <em>cooperativos <\/em>para ser <em>competitivos<\/em>.\u00a0 La frontera entre la cooperaci\u00f3n\u00a0 interna que se requiere a la competencia externa que se afronta\u00a0 tiene un dif\u00edcil punto de tr\u00e1nsito.\u00a0 Se necesita un cambio de la persona \u2212persona a la que nuestro autor presta\u00a0 mucha importancia\u2212; un cambio que Miller se encuentra incapacitado, al\u00a0 parecer, para manejar adecuadamente (7).<br>\n\u00a0Pese a este nudo, nos\u00a0 ofrece la buena sugerencia de que el consenso debe iniciarse y propiciarse en la parte inferior de la organizaci\u00f3n: los c\u00edrculos de control de calidad, los equipos de participaci\u00f3n del empleado, etc\u00e9tera (p.65).\u00a0 Y sobre todo,\u00a0 esta nota de alto valor indicativo: el consenso. como\u00a0 procedimiento para tomar decisiones, no ha de verse como un programa sino como una norma cultural (\u00b4p.66).<br>\n\u00a0Hay muchas personas que no est\u00e1n\u00a0 capacitadas para vivir con el consenso, y millar ofrece el caso t\u00edpico de quienes encuentran en las relaciones adversas el \u00e1mbito de poder\u00a0 en la organizaci\u00f3n (p. 67).\u00a0 Esta afirmaci\u00f3n de Millar nos trae una remembranza\u00a0 de aquella profunda psicolog\u00eda de Charles Dickens cuando, en <strong>Almac\u00e9n de antig\u00fcedades, <\/strong>nos describe el sistema\u00a0 de mando de la directora Montflater que lograba serlo obligando a sus dos subalternos a que trabajaran juntos\u00a0 y se \u00abodiaran un poco m\u00e1s, vi\u00e9ndose obligados a hacerse mutua compa\u00f1\u00eda\u00bb.<br>\n\u00a0Porque, en definitiva, el dirigir por consenso exige del l\u00edder grandes caracter\u00edsticas\u00a0 personales no se puede dirigir por consenso sin servir de modelo a la nueva administraci\u00f3n. Sin convicci\u00f3n respecto del consenso (la confianza, por ende, en las gentes con las que se trabaja) tendr\u00e1 que ser demostrado por actos, no s\u00f3lo por palabras (p.67).<br>\n\u00a0<strong>El principio de la excelencia<\/strong><br>\n<strong>\u00a0<\/strong>La excelencia es un proceso sin fin de aprendizaje que brinda su propia satisfacci\u00f3n\u00a0 (p.69).\u00a0 Quien tiene apetito de excelencia es quien escucha sobre todo lo que no funciona en su conducta.<br>\nLa excelencia va de la mano con la capacidad de aprender, con la habilidad de responder el entorno de manera adecuada\u00a0 y funcional (p.71).\u00a0 Por ello hay en toda organizaci\u00f3n dos tipos de personas: los que\u00a0 buscan la excelencia y los que no quieren reconocer\u00a0 su mediocridad y se encuentran satisfechos con ella (p.72); su motivaci\u00f3n es alcanzar los signos exteriores del \u00e9xito y no el verdadero auto-desarrollo interno.\u00a0 Con singular tino\u00a0 Millar nos presenta a aquel\u00a0 personaje descontento de si mismo, y con ansia\u00a0 de mejorar como una persona que recibi\u00f3\u00a0 buena educaci\u00f3n familiar y religiosa (p.72).<br>\n\u00a0La excelencia est\u00e1 emparentada tambi\u00e9n con lo que Millar sugestivamente llama insatisfacci\u00f3n creativa (p.72) que es uno de los rasgos culturales que deben infundirse en nuestras organizaciones: la seguridad de que la forma como hoy se hacen las cosas ser\u00e1 inadecuada ma\u00f1ana (<strong>ibidem<\/strong>)<strong>; <\/strong>la expectativa continua del<strong> <\/strong>cambio\u00a0 (ibidem).\u00a0 Factores todos ellos, que tienen como respuesta la insatisfacci\u00f3n, el deseo de b\u00fasqueda, el af\u00e1n del descubrimiento, la tendencia a crecer (<strong>ibidem)<\/strong>.\u00a0 Esta es la \u00abla mercanc\u00eda m\u00e1s valiosa de la organizaci\u00f3n\u00bb (p.73)<br>\n\u00a0Para que exista esta insatisfacci\u00f3n creativa es preciso \u2212sg\u00fan nuestro autor\u2212 que se den tres importantes ingredientes: patrones modelos, motivaci\u00f3n y\u00a0 retroalimentaci\u00f3n (p.73).\u00a0 Debe, primero, haber pautas a las cuales podamos referirnos y acudir, ejemplos de excelencia: pero ejemplos que patenticen el hecho el hecho de que el esfuerzo por mejorar tiene recompensa dentro de las organizaciones.\u00a0 Por ello estos patrones\u00a0 o modelos (o, si se quiere, arquetipos) deben ser reales (p.74).\u00a0 En segundo lugar , ha de existir una motivaci\u00f3n para mejorar, estableci\u00e9ndose objetivos, medidas de desempe\u00f1o y recompensas correspondientes.\u00a0 Por \u00faltimo, y es lo m\u00e1s importante, debe hacer una retroalimentaci\u00f3n cierta y, a\u00f1adimos nosotros, objetiva:\u00a0 \u00a0\u00abel h\u00e1bito de dar una opini\u00f3n absolutamente franca es una condici\u00f3n necesaria\u00bb (<strong>ibidem<\/strong>).\u00a0 Pero esta retroalimentaci\u00f3n debe tener una nota que ha sido advertida desde anta\u00f1o (8), que es dif\u00edcil el promover: la retroalimentaci\u00f3n\u00a0 de un subordinado hacia su superior (p.74).<br>\n\u00a0Es importante resaltar que para nuestro autor \u00ablos sentimientos de desconcierto, incomodidad y culpa\u00bb (p.25) no son, como se piensa generalmente, indicadores de una personalidad neur\u00f3tica: los ap\u00f3stoles\u00a0 y genios del pasado ser\u00edan entonces considerados\u00a0 como desequilibrados y tratados como personas obsesas por m\u00e1s de uno de los psic\u00f3logos contempor\u00e1neos que andan a la b\u00fasqueda\u00a0 de personalidades bien ajustadas (p.75), lo cual constituye un defecto de la estructura de la sociedad, y promete un rotundo fracaso futuro: \u00abno puede haber noci\u00f3n m\u00e1s peligrosa\u00bb (p.75) porque la arrogancia y la complacencia generan la mediocridad.<br>\n\u00a0\u00bfCu\u00e1les son entonces los objetivos verdaderamente motivadores para un trabajo valioso y creador? Lawrence M. Millar confiesa no tener respuesta a este dilema, o al menos \u00abno est\u00e1 dentro de las posibilidades de este libro\u00bb (p.78)\u00a0 Lo que hace es patentizar la necesidad de crear una cultura en la que se exalta la virtud, en la que haya realmente h\u00e9roes, dejando a un lado los valores <strong>standard<\/strong> sugeridos por la ingenier\u00eda\u00a0 que establecen generalmente un patr\u00f3n uniforme, en que se institucionaliza la mediocridad en lugar del desaf\u00edo. (p.78).\u00a0 Deben fijarse metas progresivamente m\u00e1s altas en lugar de desempe\u00f1os normativos (p.78)<br>\n\u00a0El camino que conduce a un trabajo de alto nivel se encuentra sustentado por la responsabilidad personal \u00abEs dif\u00edcil encontrar a una persona\u00a0 que se sienta responsable del desempe\u00f1o de una organizaci\u00f3n\u00bb (p.81), \u00abechar la responsabilidad por los fracasos\u00a0 de la organizaci\u00f3n fuera de si mismo es un mal cultural de las empresas\u00bb que debe ser atacado (p.81): cada uno deber\u00e1 verse a s\u00ed mismo \u00abcon el control de las cosas en sus manos\u00bb (p.81), asumiendo la convicci\u00f3n de la propia responsabilidad, de que puede y debe controlar los acontecimientos, sin echar la culpa\u00a0 a nadie m\u00e1s que al hecho de no haber\u00a0 juzgado la situaci\u00f3n personalmente de manera apropiada (<strong>ibidem<\/strong>)<br>\n<strong>El principio de la unidad<\/strong><br>\n\u00abLos trabajadores ya no desean ser ajenos a la responsabilidad\u00bb, quieren \u00abjugar para ganar\u00bb: debemos convertirlos a todos en gerentes (p.85).\u00a0 La divisi\u00f3n hist\u00f3rica propietario-gerente-trabajadores, que alguna vez facilit\u00f3 el desarrollo de la empresa, debe terminarse, y sustituirse por otro sistema que reconozca que cada componente de la organizaci\u00f3n puede al mismo tiempo desempe\u00f1ar un trabajo productivo y participar en la tarea gerencial (p.85).\u00a0 La grieta entre \u00abpensar-decidir\u00bb por un lado y \u00abtrabajar\u00bb por el otro, no es consistente (p.85).<br>\n\u00abLa falsa distinci\u00f3n entre trabajo y gerencia es la semilla del descontento laboral y de la ineficiencia gerencial (p.85) (9).<br>\n\u00abLos gerentes deben deshacerse de la ilusi\u00f3n del control total\u00bb, que\u00a0 no es ni posible ni deseable (p.89).\u00a0 Ello no significa que pierdan poder.\u00a0 Al rev\u00e9s, adquieren el poder verdadero \u00ab<em>el poder entendido como capacidad<\/em> <em>para lograr que las cosas se hagan<\/em>\u00bb (p.89)<br>\nFrente a aquella divisi\u00f3n, deber suscitarse \u00abel esp\u00edritu de unidad, la armon\u00eda de\u00a0 los prop\u00f3sitos, los intereses comunes\u00bb (p.88), buscando, al seleccionar el personal, aquellos individuos que tengan capacidad de \u00abconvertirse en parte interrelacionada de la cultura de las organizaciones, partes interdependientes de un todo\u00bb (p.89).<br>\nUn recurso al que acertadamente Millar apela para el logro de este trabajo unitario, es el de la <em>psicolog\u00eda de la propiedad<\/em> (p.90): que la gente piense que la empresa es suya (p.89): m\u00e1s a\u00fan \u00abque su propio bienestar est\u00e1 ligado al de la organizaci\u00f3n\u00bb (p.90), a fin de encontrase dispuesto a \u00absacrificar la autoganancia inmediata por el bien del todo\u00bb, por que \u00abcree en la interdependencia entre el yo y la organizaci\u00f3n\u00bb, al punto de que cada uno experimente \u00abplacer con el \u00e9xito de la empresa y dolor con su fracaso (p.90) con el conocimiento de que tienen \u00aben sus manos el destino de la compa\u00f1\u00eda\u00bb<br>\nAunque Millar no lo diga expresamente, esta <em>psicolog\u00eda de la propiedad<\/em> no se reduce a un mero pensamiento o sensaci\u00f3n: se trata no de que el empleado se <em>sienta, <\/em>sino de que lo sea.\u00a0 Aunque tampoco lo diga expresamente, se puede adivinar con no mucho esfuerzo que este ser <em>due\u00f1o<\/em> no debe verse s\u00f3lo en su estrecha l\u00ednea jur\u00eddica, sino en toda su poliforme realidad.<br>\nPara nuestro autor, en efecto, uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s importantes que ha de atenderse en la empresa actual es el del \u00abvalor cambiante del trabajo y el capital\u00bb (p.91)\u00a0\u00a0 Antes el gerente se sent\u00eda satisfecho de trabajar para\u00a0 el propietario, pero teniendo poco que ver con el \u00e9xito de la empresa (p.91): ahora el gerente debe \u00ab<em>sentir la propiedad<\/em>\u00bb (p.91).\u00a0 Esto es posible\u00a0 porque, actualmente el capital en d\u00f3lares que se requiere\u2026 est\u00e1\u00a0 f\u00e1cilmente disponible para el gerente\u00a0 que tiene las habilidades t\u00e9cnicas necesarias\u00bb (p.92).\u00a0 El porcentaje de propiedad de acciones mantenidas por quien s\u00f3lo moviliz\u00f3 su propio capital humano, es un buen indicador del valor decreciente del capital\u00a0 en d\u00f3lares respecto del la propiedad total de una organizaci\u00f3n (p.92).<br>\nEn sentido contrario, el desafortunado desempe\u00f1o de los empleados en las organizaciones deriva de que ellos no se sientan due\u00f1os (p.93).\u00a0 Para emplear t\u00e9rminos ya conocidos por nosotros, esto nos llevar\u00eda a potenciar las motivaciones de asociaci\u00f3n o pertenencia\u00a0 por encima de los mecanismos\u00a0 motivadores que buscan el predominio de unos sobre otros (10).<br>\nLa tradici\u00f3n de las empresas nos ense\u00f1a el camino de la confrontaci\u00f3n como el m\u00e1s apropiado para resolver los problemas\u00a0 (p.95).\u00a0 Esto supone la claudicaci\u00f3n de los valores racionales: para demostrar\u00a0 que se tiene raz\u00f3n debe usarse el poder (p.95).\u00a0 Esta situaci\u00f3n de controversia suele relacionarse indirectamente con el liderazgo y constituye un obst\u00e1culo para la forma de decisiones por consenso (p.95).<br>\nEsta psicolog\u00eda de la propiedad, de la que venimos hablando, puede lograrse \u00absin ning\u00fan cambio en el contrato, compensaci\u00f3n o presi\u00f3n legal\u00bb\u00a0 (p.99)\u00a0 Las claves de su adquisici\u00f3n son, elementalmente, cuatro: <em>primero, <\/em>reducir los innecesarios niveles de administraci\u00f3n, llevando a cabo\u00a0 lo que se llama en esta obra \u00abachatamiento de la pir\u00e1mide\u00bb; <em>segundo<\/em> montar un sistema de compensaciones dise\u00f1ado para suscitar la unidad de intereses en lugar de acentuar la diferencia; <em>tercero<\/em>, promover el mayor grado de participaci\u00f3n\u00a0 y consenso en todos los niveles; <em>cuarto<\/em>, mostrar, a trav\u00e9s del estilo personal y el ejemplo, la confianza en los subordinados\u00a0 (p.99).<br>\nMillar concluye con seguridad que \u00aben los pr\u00f3ximos decenios\u00bb se fomentar\u00e1 \u00abel esp\u00edritu de unidad y de propiedad\u00bb como \u00ab<em>elemento esencial de motivaci\u00f3n de nuestra era<\/em>\u00bb (p.101).<br>\n<strong>El principio del desempe\u00f1o<\/strong><br>\n<strong>\u00a0<\/strong><br>\n\u00abLa principal ley de la conducta humana establece que el comportamiento est\u00e1 en funci\u00f3n de sus consecuencias.\u00a0 Cuando aprendamos a recompensar el desempe\u00f1o, tendremos rendimiento\u00bb (p.103).<br>\nHay una tendencia generalizada a no recompensar extraordinariamente un buen trabajo, bajo el supuesto\u00a0 de que eso es lo que debe hacerse, y por lo tanto no habr\u00eda de implicar un plan de remuneraci\u00f3n (p. 103)\u00a0 Esta tendencia nos inclina m\u00e1s al castigo que a la recompensa.\u00a0 Por el contrario, Millar presenta el caso de varias corporaciones\u00a0 de alto nivel de eficacia, que le resultan familiares, las cuales siguen la direcci\u00f3n contraria: m\u00e1s que castigar por el trabajo mal hecho, estimular el desempe\u00f1o que consideran deseable (p.103) no ha <em>desaparecido<\/em> el sistema del palo y la zanahoria; pero <em>aparecen <\/em>tambi\u00e9n\u00a0 otros sistemas en una gran variedad de formas.<br>\nReynolds Tobacco, por ejemplo, que pretende se como una familia adiestra a los\u00a0 gerentes para \u00abatrapar a alguien haciendo algo bueno\u00bb\u00a0 (p.105).\u00a0 De cualquier manera, resulta verdadero que\u00a0 \u00abnuestras instituciones son terriblemente pobres\u00bb\u00a0 en lo que se refiere a la administraci\u00f3n de los est\u00edmulos, y \u00abson m\u00e1s incompetentes\u00a0 en la parte inferior de la escalera que en la superior\u00bb (p.106).\u00a0 Debemos arregl\u00e1rnoslas para adquirir la capacidad de suscitar\u00a0 la motivaci\u00f3n positiva que implica el \u00abgenerar cosas\u00bb (p.107).<br>\nA una buena parte de los trabajadores de Estados Unidos, dice Millar, no se les paga en virtud de su desempe\u00f1o, sino \u00abpro el grado en el cual est\u00e1n organizados para\u00a0 manejar el poder\u00bb (p.108) \u00abeste es\u00a0 el esp\u00edritu dominante\u00bb (p.108), y, muchas veces, se remunera el arte de \u00abmanejar el poder en contra de la compa\u00f1\u00eda\u00bb (p.108) y en contra de la propia sociedad.\u00a0 A los buenos profesores se les deber\u00eda de remunerar, dice,\u00a0 con los mejores salarios pero esto no suele hacerse, porque\u00a0 a los profesores les falta poder\u00a0 (p.109)<br>\nSuele, por otra parte, reducirse la justicia\u00a0 a la sentencia por la comisi\u00f3n de un delito y a la severidad en la aplicaci\u00f3n de un castigo; pero el mismo criterio de justicia deber\u00eda aplicarse a las recompensas\u00bb (p.109), en proporci\u00f3n razonable al desempe\u00f1o (p.110), lo cual no ocurrir\u00e1 si los ascensos se hace s\u00f3lo con base en la antig\u00fcedad (p.100).<br>\nLa pr\u00e1ctica de pagar por el desempe\u00f1o no es en modo alguno nueva (11).\u00a0 La obra que comentamos nos propone empresas concretas\u00a0 en que esta\u00a0 pr\u00e1ctica es usual, y algunas maneras de ejercerla. (pp.111-116) (12)<br>\nSe suele partir del prejuicio de que a las personas no les gusta que se les mida.\u00a0 Y as\u00ed es, en efecto, si perciben que la medici\u00f3n est\u00e1 pensada para\u00a0 el castigo: si da por resultado una retroalimentaci\u00f3n que contribuye a la mejora del trabajo, la actitud cambia radicalmente (pp.114-115).\u00a0 Millar presenta unos\u00a0 datos extra\u00eddos de la revista\u00a0 <strong>Fortune <\/strong>con base en los cuales concluye que en la cima de las organizaciones \u00abel desempe\u00f1o no se correlaciona con la paga en absoluto\u00bb (p.117)(13).<br>\nNo parece importante anotar aqu\u00ed que el desempe\u00f1o\u00a0 \u2212entendido en t\u00e9rminos de logro\u2212\u00a0 no debe ser el \u00fanico modo de medir la recompensa.\u00a0 Aunque esto no lo haya afirmado expresamente Millar, pensamos que deber\u00eda haberlo\u00a0 negado claramente.\u00a0 Si s\u00f3lo premiamos por los resultados, por la consecuci\u00f3n de los objetivos propiciar\u00edamos un desorden \u00e9tico en el modo de conseguirlos.\u00a0 Y el modo de conseguir un resultado, el seguimiento de las normas y criterios\u00a0 establecidos es, al menos, tan importante como los resultados\u00a0 mismos (14).\u00a0 Esto ser\u00eda sin duda suscrito por Millar, aunque le haya pasado inadvertido.<br>\n<strong>Principio del empir\u00edsmo <\/strong><br>\n<strong>\u00a0<\/strong>La capacidad productiva reside sobre\u00a0 todo en la \u00abcapacidad de pensar\u00bb (p.121)\u00a0 Se <em>supone<\/em> que aprendemos\u00a0 a pensar\u00a0 en la escuela, pero ello no es verdad del todo (p.122).\u00a0 Aqu\u00ed hace Millar una concesi\u00f3n a sus ideas generales reconociendo que\u00a0 \u00abla primera causa del alto \u00edndice de productividad de los negocios japoneses y la debilidad de los Estados Unidos son las diferencias en los sistemas\u00a0 de las escuelas\u00a0 primaria s y secundarias de ambos pa\u00edses\u00bb (p.122).\u00a0 Sin embargo hasta ahora los negocios han\u00a0 venido considerando que el problema educativo no es un asunto de gran inter\u00e9s econ\u00f3mico (p.123).<br>\n\u00a0Miller desciende a un nivel de mayor profundidad en el tema, y critica con raz\u00f3n la ense\u00f1anza de las matem\u00e1ticas (\u00abesta ciencia es un proceso de pensar en las cosas de manera ordenada\u00bb) \u00a0(p.124), por haberla desconectado de las situaciones reales en donde evidencia su utilidad, esto es, por haberla desgajado de lo que \u00e9l llama empirismo<strong> <\/strong>(p.124). Debe \u00abense\u00f1arse a los norteamericanos a pensar emp\u00edricamente\u00bb (p.125), evitando de este modo una falla fundamental que se observa en los gerentes de hoy: \u00abestar en posesi\u00f3n de demasiados y confusos n\u00fameros sin entender esas cifras\u00bb (p.126). \u00abCuando uno est\u00e1 inseguro respecto a cu\u00e1l decisi\u00f3n tomar, es m\u00e1s f\u00e1cil encontrar un n\u00famero que parezca justificar la decisi\u00f3n\u00bb (p.126).<br>\n\u00a0Miller disiente de Peter y Watermann se\u00f1alando que los gerentes no han de tener \u00abpredilecci\u00f3n por la acci\u00f3n\u00bb como ellos quieren<strong>, <\/strong>sino \u00abpredilecci\u00f3n por la acci\u00f3n racional\u00bb (p.132), y disiente tambi\u00e9n de quienes piensan que la acci\u00f3n racional es la que se hace tomando como base los n\u00fameros por millares que les proporcionan las computadoras. Poniendo en su boca la afirmaci\u00f3n de Deming, asegura que \u00ablos grandes hombres anotan los datos clave; los m\u00e1s peque\u00f1os usan computadora\u00bb (p.132). Para que el uso de datos apoye una acci\u00f3n m\u00e1s racional, nuestro autor da cuatro consejos que s\u00f3lo podemos resumir aqu\u00ed, sugiriendo al lector remitirse directamente a la fuente (pp.133-134): los<strong> <\/strong>datos son m\u00e1s<strong> <\/strong>valiosos en el punto de<strong> <\/strong>origen; los datos son m\u00e1s \u00fatiles en<strong><em> <\/em><\/strong>gr\u00e1ficas; el valor de los<strong> <\/strong>datos se relaciona con su duraci\u00f3n; la computadora deber\u00eda generar informes sencillos sobre los 5 \u00f3 10 puntos en que el gerente debe concentrarse: ning\u00fan ejecutivo deber\u00e1 entenderse con cientos de n\u00fameros.<br>\n\u00a0Esto implica, pasa Lawrence<strong> <\/strong>Miller, la \u00abcreaci\u00f3n de culturas con pensamiento de calidad\u00bb (p.134): no se trata de contar con muchos n\u00fameros, sino de entenderlos estad\u00edsticamente (p.134). Para ello, dice , dice, \u00abpropongo que todos los negocios de Estados Unidos adopten una escuela\u00bb\u2026 pues los ni\u00f1os necesitan<strong> <\/strong>ser expuestos en forma temprana al mundo real: y esto<strong><em> <\/em><\/strong>no pueden hacer los profesores aislados<strong>, <\/strong>en la escuela<strong><em> <\/em><\/strong>misma (p.135).\u00a0<br>\n\u00a0Aqu\u00ed ha dejado Miller, un nuevo hueco que deber\u00e1 cubrirse de alguna manera. El <em>empirismo<strong> <\/strong><\/em>que reclama, con todo derecho, para la producci\u00f3n, est\u00e1 regido por pautas matem\u00e1ticas. Esto no resuelve el problema de<strong> <\/strong>lo que, en concreto, emp\u00edricamente, debe hacerse en el terreno de la acci\u00f3n fabril o t\u00e9cnica, pero son necesarios para ella. \u00bfCu\u00e1l es la pauta \u00a0\u2212la matem\u00e1tica\u2212 que deber\u00eda apoyar el empirismo de la conducta humana? \u00a0Faltan aqu\u00ed los recursos \u00e9ticos requeridos para ese <em>empirismo<\/em><em> de lo humano<strong> <\/strong><\/em>que regulen la acci\u00f3n del hombre, que hagan un papel an\u00e1logo\u00a0 \u2212no <em>id\u00e9ntico <\/em>sino <em>an\u00e1logo<strong>\u2212 <\/strong><\/em>al que las pautas o productivo matem\u00e1ticas prestan en terreno t\u00e9cnico o productivo.<br>\n<strong>\u00a0<\/strong><br>\n<strong>El principio de la intimidad<\/strong><br>\n\u00a0\u00abLa intimidad es el hilo invisible entre el interior de una persona, su gerente y la organizaci\u00f3n para la que ambos trabajan. Esta intimidad es la que da origen a la confianza, el sacrificio y la lealtad\u00bb (p.138).<br>\n\u00a0La intimidad significa, por lo menos, cercan\u00eda (p.140). Las personas deben estar, siquiera an\u00edmicamente,<br>\npr\u00f3ximas a la empresa en la que se encuentran. Muchas empresas no cubren de forma adecuada la necesidad que todo hombre tiene de esta intimidad, proximidad o cercan\u00eda, respecto de las organizaciones en las que<br>\ntrabajan (p.142). Las empresas, adem\u00e1s de producir hacia afuera bienes y servicios, han de asumir la responsabilidad de la educaci\u00f3n, desarrollo y atenci\u00f3n de sus miembros individuales (p.142), no ya como elementos de la organizaci\u00f3n, sino corno personas \u00fanicas; es decir, deben preocuparse por cubrir la relaci\u00f3n negocio individuo (p.142).<br>\nLa necesidad de la intimidad se encuentra entre los intereses humanos m\u00e1s fundamentales; la intimidad es la capacidad para compartirse uno mismo de manera total y confiada (p.143). Como ya se: dijo, produce confianza, dedicaci\u00f3n y sacrificio (p.143).<br>\nEn la fase preindustrial la organizaci\u00f3n se centraba en la familia, benefici\u00e1ndose el individuo de los estrechos lazos del lugar de trabajo, que eran entonces una extensi\u00f3n de los nexos familiares (p.144). La revoluci\u00f3n industrial plantea las relaciones laborales bajo supuestos totalmente diferentes (p.144): el capital, la maquinaria, el proceso y el producto determinantes del \u00e9xito deber\u00edan ser independientes del trabajador\u00bb (p.144). Estos se ve\u00edan casi como una \u00abmolestia necesaria\u00bb , como factores \u00abmenos predecibles y controlables\u00bb \u00a0que eran (p.144). Tal enfoque industrial no ofrec\u00eda un \u00e1mbito de intimidad entre organizaci\u00f3n e individuo: \u00abla primera era enorme; y el segundo, peque\u00f1o\u00bb (p.145), siendo as\u00ed que la intimidad no, puede existir si no se da una cierta igualdad (p.145). La pertenencia al sindicato \u00a0\u2212formado versus<strong> <\/strong>la empresa\u2212, llenaba las necesidades sociales y de seguridad\u00a0 de ese peque\u00f1o \u00a0(p.145), y le permit\u00eda sentirse \u00abfuerte<strong> <\/strong>y digno\u00bb (p.145). Es<strong>tos <\/strong>hechos han contribuido \u00aba la principal<strong> <\/strong>ineficiencia de nuestro sistema industrial\u00bb,<strong> <\/strong>y para Miller <strong>\u00ab<\/strong>esta<strong> <\/strong>relaci\u00f3n adversa ha sido<strong> <\/strong>modificada bajo las presiones de la<strong> <\/strong>competencia (p.145), con<strong><em> <\/em><\/strong>lo que hace de<strong> <\/strong>nuevo una concesi\u00f3n contraria a su idea<strong> <\/strong>general de que la cultura de la empresa norteamericana nada tendr\u00eda que pedir a la que se desarrolla en<strong><em> <\/em><\/strong>el Jap\u00f3n. \u00a0Incluso reconoce aqu\u00ed, pesimistamente, que \u00abla mayor parte\u00bb (p.146).\u00a0<br>\n\u00a0Pero ahora nos encontramos de<strong> <\/strong>nuevo con una dificultad:\u00a0 yo no ser\u00eda tan tonto \u2212confiesa nuestro autor\u2212 como<strong> <\/strong>para proponer que la entidad corporativa piense su negocio s\u00f3lo por simple benevolencia, para cubrir esas necesidades (de pertenecer, de ser acogido, de preocuparse por las personas); por el contrario, el motivo para crear la intimidad dentro de la corporaci\u00f3n ser\u00e1 por inter\u00e9s pr\u00e1ctico: ser\u00e1 un buen negocio\u00bb. Lo que se acaba de decir es, sin duda, verdadero. Pero no puede dejar de a\u00f1adirse, quiz\u00e1 frente a Miller, que <em>de acue<\/em>rdo <em>con sus propias suposiciones<\/em>, tal como nos las acaba de exponer cuando desarroll\u00f3 el <em>principio del prop\u00f3sito<\/em>, la motivaci\u00f3n econ\u00f3mica<strong> <\/strong>de hacer un buen negocio no resulta suficiente para el verdadero trabajo de una empresa: por qu\u00e9 Miller ha tenido que dejar fuera <strong>de <\/strong>ella a la benevolencia? El suscitar la intimidad ser\u00e1 un buen negocio, pero apelar adem\u00e1s a la benevolencia \u2013que significa etimol\u00f3gicamente querer bien a las personas es necesario para el hombre y para el negocio.<br>\nLa intimidad de que hablamos ha de basarse en<strong><em> <\/em><\/strong>el respeto, el <em>inter\u00e9s<\/em> mutuo, y la<em> independencia<\/em><strong>. <\/strong>Ha de ser <em>como <\/em>la de un matrimonio maduro: \u00abni sofocante ni opresivo* (p.146).<br>\n\u00a0Es importante notar que Miller, con mucho<strong><em> <\/em><\/strong>acierto<strong>, <\/strong>vincul<strong>a <\/strong>estrechamente<strong> <\/strong>la intimidad<strong><em> <\/em><\/strong>con<strong><em> <\/em><\/strong>el proceso de actividad y de<strong><em> <\/em><\/strong>energ\u00eda humana (p.147), pues la creatividad<strong><em> <\/em><\/strong>brota de manera m\u00e1s normal en grupos<strong><em> <\/em><\/strong>de individuos con<strong> <\/strong>talentos similares,<strong><em> <\/em><\/strong>sin la presencia de un juez: el inter\u00e9s y el<strong><em> <\/em><\/strong>entusiasmo genuinos estimulan la energ\u00eda<strong><em> <\/em><\/strong>creativa (p.147). Esto explica el que en las<strong><em> <\/em><\/strong>empresas se localicen \u00abpeque\u00f1os n\u00facleos\u00bb en los que se compartan abiertamente<strong> <\/strong>las ideas (p.148).\u00a0 Como se presenta como uno m\u00e1s de los partidarios de las empresas peque\u00f1as: es m\u00e1s probable que esas comunidades creativas \u00abflorezcan dentro de la peque\u00f1a empresa\u00bb (p.147), y por ello en este tipo de empresas individualizantes surge con frecuencia\u00a0 \u00abel liderazgo de la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica\u00bb (p.148). \u00a0A partir de los textos de<strong> <\/strong>Miller puede hacerse, sin traicionar su pensamiento, una interesante ecuaci\u00f3n: <em>la intimidad es a la creatividad lo que la intimidaci\u00f3n es al conformismo.<strong><\/strong><\/em><br>\n<em>\u00a0<\/em><br>\nEste requerimiento de la creatividad subraya el beneficioso impacto que produce la mujer dentro de la organizaci\u00f3n. El estilo de la organizaci\u00f3n actual, dice audazmente nuestro autor, ha de ser un estilo de administraci\u00f3n m\u00e1s \u00abfemenino\u00bb\u00a0 (p.148). Y m\u00e1s atrevidamente a\u00fan: \u00abel estilo\u2026 del macho es una variedad que est\u00e1 destinada a la extinci\u00f3n\u00bb (p.148).\u00a0 \u00a0Pero nos advierte sabiamente que \u00absi las mujeres siguen abandonando las cualidades en las que son superiores \u2026 los hombres habr\u00e1n ganado la batalla de los sexos, y todos habremos perdido la guerra\u00bb (p.149). \u00a0Las mujeres \u00abtienen m\u00e1s experiencia en el campo de la amabilidad y la intimidad\u00bb (p.149). Lo que requiere la empresa es desarrollar una nueva intimidad* (p.149).<br>\n<strong>\u00a0<\/strong><br>\n<strong>\u00a0<\/strong><br>\n<strong>El principio de integridad<\/strong><br>\n<strong>\u00a0<\/strong>El acto de seguir a otro es un acto de confianza, de fe en el l\u00edder, y ello s\u00f3lo puede asegurarse si los l\u00edderes act\u00faan con integridad (p.151).\u00a0 De todos los principios del liderazgo, \u00a0es con el de la integridad con el que no se puede tener concesi\u00f3n\u00a0 (p.151): es el aspecto m\u00e1s seguro de entre las cualidades del l\u00edder; aqu\u00e9l sobre el que menos dudas deben darse. (p.151)<br>\nLa integridad es definida por Miller como \u00ab<em>honradez<\/em>\u00bb y\u00a0 \u00abpersuasi\u00f3n responsable de un curso de acci\u00f3n establecido\u00bb (p.151). \u00a0\u00a0Seg\u00fan una encuesta realizada entre 150 gerentes, la integridad fue la cualidad m\u00e1s apreciada, seguida por el liderazgo y la competencia o capacidad eficiente; y en otra encuesta, a\u00fan m\u00e1s completa, la honradez fue la cualidad que recibi\u00f3 la mejor puntuaci\u00f3n (pp.152-153).\u00a0<br>\nNo deja de decirnos Miller que la imagen com\u00fan del ejecutivo es la de un contaminador del ambiente, ego\u00edsta, falso y explotador (p.154). \u00a0Pero esto cambiar\u00eda si el ejecutivo en el futuro deja de ascender mediante el uso de la fuerza, haci\u00e9ndolo por medio de su\u00bb (p.152).\u00a0 Por otra parte, asegura que \u00abes evidente la tendencia \u2026 hacia tener m\u00e1s confianza en los subordinados\u00bb \u00a0(p.155). Pero la confianza es una de las cualidades que siempre es mutua y rec\u00edproca (p.156), y depende, en buena parte, de que el<strong> <\/strong>gerente act\u00fae con integridad (p.156).<br>\nLa integridad implica, por otro lado, lo que nuestro autor denomina <em>sacrifico<\/em> <em>a corto plazo \u00a0y ganancia a<strong> <\/strong>largo plazo<\/em> (p.157). \u00a0Un gerente\u00a0 honrado sacrifica una meta si afecta negativamente al mejor prop\u00f3sito de la organizaci\u00f3n, el cual suele estar\u00a0 emparentado con la integridad de la misma (p.157)<br>\nLos gerentes son dignos de confianza cuando hacen lo que dicen que har\u00e1n,<strong> <\/strong>\u00a0son coherentes con su palabra, la administran sobriamente (p.158). La consistencia de la conducta del gerente tiene impacto duradero (p.158).<br>\nLa integridad es contagiosa, y cuando nos sacrificamos por una causa noble descubrimos, por extra\u00f1o que parezca, que no hubo tal sacrificio.<br>\nEs f\u00e1cil suponer que, para Miller, la integridad, constituida por tan precisas y s\u00f3lidas notas, no se da sin el recurso a la religi\u00f3n como fuerza que trasciende al hombre mismo (pp. 162-163)<br>\n<strong>\u00a0<\/strong><br>\n<strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><br>\nHe aqu\u00ed los ocho principios en que ha de basarse la empresa del futuro: prop\u00f3sito, consenso, excelencia, unidad, desempe\u00f1o, empirismo, intimidad e integridad.\u00a0 Al filo de los agudos an\u00e1lisis de Miller hemos podido\u00a0 apreciar <strong>\u00a0<\/strong>c\u00f3mo su implantaci\u00f3n en la empresa no ser\u00e1 f\u00e1cil, aunque sea no s\u00f3lo conveniente, sino necesaria.<br>\nPorque queda a\u00fan irresuelta cu\u00e1l es la misi\u00f3n \u00faltima de<strong> <\/strong>la empresa, que es la misi\u00f3n \u00faltima del hombre (principio del prop\u00f3sito).\u00a0 No queda solucionado el tr\u00e1nsito de<strong> <\/strong>la actuaci\u00f3n competitiva que domina en el<strong> <\/strong>mercado al comportamiento cooperativo que ha de prevalecer en la empresa (principio de consenso).<br>\nPermanece sin respuesta cabal la explicaci\u00f3n de los objetivos que deben sustituir al af\u00e1n del dinero (principio de excelencia). Resta a\u00fan prefigurar el equilibrio entre la obtenci\u00f3n del resultado y el respeto al criterio o\u00a0 norma de conducta (principio del desempe\u00f1o). \u00a0Deben todav\u00eda se\u00f1alarse las reglas de la \u00e9tica para la conducta del hombre en la empresa, al menos con tanto cuidado como se se\u00f1al\u00f3 el de la matem\u00e1tica para el comportamiento productivo (principio del empirismo); y, finalmente, debe darse cabida a la benevolencia dentro de la frialdad del negocio (principio de la intimidad).<br>\nEstos hilos sueltos no han de considerarse en modo alguno como un dem\u00e9rito de la obra de Lawrence Miller, sino, m\u00e1s bien, como un signo de la prudencia de su autor. Porque tales cuestiones no se plantear\u00edan si sus an\u00e1lisis no hubieran descendido a los niveles de profundidad a que llegaron; y por, ello mismo, su soluci\u00f3n desborda el \u00e1mbito, siempre restringido, de una teor\u00eda de la empresa. Para el hombre de negocios quedar\u00e1 aun todav\u00eda por delante la tarea de implantar en su organizaci\u00f3n aquellos principios y solucionar en su cabeza estos interrogantes.<br>\n* Rector de la Universidad Panamericana.\u00a0 Presidente del Consejo Superior del Instituto Panamericano de Alta Direcci\u00f3n de Empresa (IPADE) de la misma Universidad.\u00a0 Director fundador de la revista <strong>ISTMO<\/strong>. El presente escrito fue elaborado con la colaboraci\u00f3n del Lic. Alberto Hern\u00e1ndez Baqueiro.<br>\n<strong>\u00a0<\/strong><br>\n(1)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 MILLER M. Lawrence.\u00a0 American\u00a0 Spririt Warner Books. New York, (trad. Espa\u00f1ola: El nuevo esp\u00edritu empresario. Edamex. M\u00e9xico, 1989, 167 p\u00e1gs)<br>\n(2)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cfr. LLANO, Carlos.\u00a0 An\u00e1lisis de la acci\u00f3n directiva Limusa. M\u00e9xico 1979<br>\n(3)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 MILLER M. Lawrence, op.cit., trad.esp. p.13<br>\n(4)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ibidem, pr\u00f3logo.<br>\n(5)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Describe Miller con gran agudeza la competencia establecida entre la Carnegie Steel Co., y otros productores\u00a0 de acero estadounidense como un concurso\u00a0 entre fabricantes\u00a0 de lingotes y fabricantes de bonos.\u00a0 <strong>Carnegie<\/strong> ten\u00eda\u00a0 inter\u00e9s en producir acero, mientras que sus competidoras lo ten\u00edan\u2026 en imprimir acciones.<br>\n<em>(6)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Ya se ha se\u00f1alado c\u00f3mo la racionalidad de la persona humana no inclina al individuo a considerar que las decisiones\u00a0 sean mejores por ser <em>suyas<\/em> sino por cualidades independientes de su origen relacionado con quien las toma Cfr. LLANO, Carlos \u00abAn\u00e1lisis del concepto\u00a0 filos\u00f3fico moderno de motivaci\u00f3n\u00bb en <strong>El empresario ante la motivaci\u00f3n y la responsabilidad.\u00a0 <\/strong>McGraw-Hill. M\u00e9xico. 1991<strong>.<em><\/em><\/strong><br>\n<em>(7)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Sobre la necesidad planetaria de pasar a un \u00e1mbito cultural de global cooperaci\u00f3n \u2212o al menos de global no-competencia\u2500 Cfr. LLANO, Carlos, \u00abCompetencia y poder\u00a0 vs. Colaboraci\u00f3n y servicio\u00bb en ISTMO No. 195, julio-agosto., 1991<strong><em><\/em><\/strong><br>\n<em>(8)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Cfr. LLANO, Carlos.\u00a0 <strong>Siete ideas radicales sobre comunicaci\u00f3n<\/strong>. IPADE (P)fhn 61.\u00a0 M\u00e9xico 1987.<strong><em><\/em><\/strong><br>\n<em>(9)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Pueden\u00a0 encontrarse las razones antropol\u00f3gicas de esta afirmaci\u00f3n de Miller en LLANO, Carlos \u00abMotivaci\u00f3n asociativas y motivaciones de preponderancia\u00bb El empresario y su mundo. McGraw-Hill. M\u00e9xico. 1991.<strong><em><\/em><\/strong><br>\n<em>(10)\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Cft.LLANO, Carlos. \u00abMotivaciones asociativas y motivaciones disgregadoras\u00bb, <strong>loc.cit.<em><\/em><\/strong><br>\n<em>(11)\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Cfr. LLANO, Carlos.\u00a0 An\u00e1lisis de la acci\u00f3n directiva.\u00a0 Limusa. M\u00e9xico, 1979, p.11 y ss.<strong><em><\/em><\/strong><br>\n<em>(12)\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>En concreto se nos explica el conocido caso de Lincoln Electric Co., P407, IPADE. M\u00e9xico.<strong><em><\/em><\/strong><br>\n<em>(13)\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>El lector obtendr\u00e1 mucho provecho de la lectura del caso \u00ab<strong>Mary<\/strong>\u00bb y del caso\u00a0 \u00ab<strong>Honeywell\u2019s aerospace<\/strong>\u00bb<strong>, <\/strong>descritos en los casos en el libro para percatarse de una manera vivencial de que los est\u00edmulos financiera palidecen al lado de los que se suscitan con el trabajo en equipo, el sentido del logro y la verdadera apreciaci\u00f3n del trabajo. Cfr. MILLER, <strong>op. cit.<em><\/em><\/strong><br>\n<em>(14)\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Cfr. LLANO, Carlos. Implicaciones \u00e9ticas de la responsabilidad.\u00a0 IPADE. (P)FHN-50. M\u00e9xico.<em><\/em><\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"59859\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer despu\u00e9s 0Prop\u00f3sito, consenso, excelencia, unidad, desempe\u00f1o empirismo, intimidad e inseguridad. He aqu\u00ed los principios en los que ha de basarse la empresa del futuro. Lawrence Miller (1) es, probablemente, de los primeros te\u00f3ricos de la empresa que se\u00f1ala con profundidad la necesidad de examinar el alma y esp\u00edritu de nuestros procedimientos administrativos que tienen poco que ver con las t\u00e9cnicas directivas y mucho, en cambio, con las convicciones que se sustenten sobre la naturaleza del hombre. Este planteamiento, que no es en modo alguno nuevo (2), tiene la originalidad de presentarse como una llamada a descubrir los verdaderos valores subyacentes en la empresa -1y en la empresa norteamericana- y no a adoptar un modelo japon\u00e9s de gesti\u00f3n. Se hace indispensable una nueva declaraci\u00f3n de creencias sobre el papel de la administraci\u00f3n en las corporaciones, una definici\u00f3n de los valores que deben integrar esa cultura que est\u00e1 surgiendo en los negocios de Estados Unidos (3). Con raz\u00f3n llama Lorenzo Servitje a esta obra, en su pr\u00f3logo, a \u201cuna adaptaci\u00f3n original a la literatura de la direcci\u00f3n y de la gerencia de las empresas\u201d (4). Este planteamiento es, finalmente, tanto m\u00e1s sugestivo cuanto que Lawrence Miller, sin decirlo de un modo expl\u00edcito, deja suficientes rastros para que nos percatemos de que esa nueva cultura de la empresa debe hundir sus ra\u00edces en la tradici\u00f3n judeo cristiana (ya no, repetimos, en de modo oriental de ver la vida, aunque no le sea totalmente ajeno). Buena parte de las sugerentes aportaciones de nuestro autor guardan estrecha coincidencia con la doctrina social cristiana, tal como Juan Pabio II la define en Sollicitudo Rei Socialis y, sobre todo, en Laborem Exercens. Miller identifica ocho valores primarios en nuestra cultura occidental que precisan ser revitalizados y puestos a la luz si la empresa quiere subsistir y mantener el papel configurador en la civilizaci\u00f3n que, para bien o para mal, ha venido ejerciendo durante todo este siglo. A Miller le interesa no que los responsables de las organizaciones se encuentren de acuerdo con estos principios, sino que reflexionen sobre ellos (p.33), pretensi\u00f3n que es paralela a la presente nota. Se trata de ideas simples con enorme fuerza para liberar el potencial humano, inmenso e inm\u00f3vil, en muchas de nuestras organizaciones (p.15). El resumen que hacemos a continuaci\u00f3n no ahorra la lectura de la obra de Miller (asequible, breve e interesante), sino, al rev\u00e9s impulsa a adentrarnos en ella para encontrar muchas facetas que aqu\u00ed no podr\u00e1n siquiera mencionarse.\u00a0 \u00a0Las civilizaciones decaen cuando el esp\u00edritu creador \u00a0y combativo padece una transformaci\u00f3n al cambiar las motivaciones de los individuos (p.32). Y esto es lo que est\u00e1 ocurriendo. La motivaci\u00f3n de las personas se ha reducido a la adquisici\u00f3n de su propio y particular bienestar (p.32), lo cual puede identificarse sin duda con un ideal decadente, hasta alcanzar por necesidad\u00a0 \u00abun punto de corrupci\u00f3n y conflicto\u00bb (p.33): el amar su buena vida, su ocio, su comodidad, sus diversiones, es un objetivo que se halla muy lejos de la disponibilidad primitiva de aquellas sociedades cuyos componentes se encontraban prestos para luchar y movidos por una verdadera causa (p.33). \u00a0Revoluci\u00f3n de las motivaciones \u00a0Miller detecta cinco puntos centrales en los que las motivaciones de los componentes de la sociedad norteamericana han sufrido una quiebra \u00a0fundamental que no puede ya ignorarse en t\u00e9rminos de la organizaci\u00f3n. 1. Las motivaciones mediante recompensas materiales se hacen cada vez m\u00e1s inadecuadas. 2. El hombre empieza a sentir de manera pujante la atracci\u00f3n por un trabajo m\u00e1s intelectual y creativo que tenga su recompensa en s\u00ed mismo. 3. Los individuos disponen de opciones que les facilitan moverse, adiestrarse y organizarse sin necesidad de que otros los intimiden con un mando que implique m\u00e1s amenaza que impulso de superaci\u00f3n. 4. Las necesidades de supervisi\u00f3n y gerencia son cada vez menos imperiosas. \u00a0Los trabajadores est\u00e1n ahora m\u00e1s motivados y pueden\u00a0 \u2212si se logra que quieran\u2212 autodirigirse. 5. La econom\u00eda mundial no es ya un campo de batalla entre tecnolog\u00edas sino entre habilidades gerenciales, y \u00e9stas dependen sobre todo -se insiste del conjunto de creencias y convicciones que sustentan ks directores de las organizaciones, m\u00e1s que de cualquier otro factor (pp.35-36). \u00a0Esta revoluci\u00f3n de las motivaciones nos obliga a alterar \u00a0la definici\u00f3n gerencial y a suscitar nuevas expectativas y valores, porque a \u00ablos antiguos han demostrado ser insuficientes\u00bb (p.37). Es as\u00ed como surgen a la luz los ocho principios gerenciales de Miller. \u00a0El principio del prop\u00f3sito \u00a0La diferencia entre l\u00edder y gerente, a favor del primero, es el prop\u00f3sito (p.39). Ello hace que existan demasiados gerentes y pocos l\u00edderes. Estos definen el \u00e9xito en t\u00e9rminos de logro de una meta valiosa. Aquellos, de acuerdo con medios derivados del proceso del negocio. Los l\u00edderes apelan en sus prop\u00f3sitos a valores elevados; los gerentes, a las necesidades usuales e ineludibles: ingreso, status, seguridad y poder. Para explicarlo claramente: los negocios tienen por finalidad institucional la creaci\u00f3n de riqueza \u2212productos y servicios\u2212, lo cual es muy diferente de la misi\u00f3n menos noble de la manipulaci\u00f3n financiera. El producto o el servicio, bien hecho, no debe confundirse con el \u00e9xito financiero, aunque a veces, y muchas veces, marchen juntos (p.41). \u00a0Deber\u00eda afirmarse que el prop\u00f3sito de un negocio es \u00abla respuesta posible a las necesidades de sus clientes\u00bb (p.42) o\u00a0 \u00abcrear bienestar, los bienes y servicios que superen nuestro nivel de vida\u00bb (p.43) (5). \u00a0Concentrarse en los resultados financieros no lograr\u00e1 movilizar la energ\u00eda humana (p.43). *La riqueza no es dinero. En todo el mundo existen econom\u00edas que producen m\u00e1s dinero y menos riqueza* (p.43). \u00a0Esto, concede Miller, \u00abno quiere decir que los objetivos financieros no sean deseables\u00bb sino que \u00abno deben ser el motivo principal\u00bb de un negocio: en el mejor caso, ser\u00e1n \u00abun m\u00e9todo secundario para medir un aspecto de su \u00e9xito\u00bb (p.50). \u00a0Todo lo anterior tiene un profundo significado respecto de la \u00abdisponibilidad de los individuos para sacrificarse\u00bb (p.50): nadie se entrega a menos que tenga una \u00abvisi\u00f3n valiosa del futuro\u00bb \u00a0(p.50). Esta es la causa, para Miller, de que<\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1524],"tags":[],"class_list":["post-59859","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>UN NUEVO ESP\u00cdRITU DE LA EMPRESA - Revista ISTMO<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1992\/01\/01\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"UN NUEVO ESP\u00cdRITU DE LA EMPRESA\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Leer despu\u00e9s 0Prop\u00f3sito, consenso, excelencia, unidad, desempe\u00f1o empirismo, intimidad e inseguridad. He aqu\u00ed los principios en los que ha de basarse la empresa del futuro. Lawrence Miller (1) es, probablemente, de los primeros te\u00f3ricos de la empresa que se\u00f1ala con profundidad la necesidad de examinar el alma y esp\u00edritu de nuestros procedimientos administrativos que tienen poco que ver con las t\u00e9cnicas directivas y mucho, en cambio, con las convicciones que se sustenten sobre la naturaleza del hombre. Este planteamiento, que no es en modo alguno nuevo (2), tiene la originalidad de presentarse como una llamada a descubrir los verdaderos valores subyacentes en la empresa -1y en la empresa norteamericana- y no a adoptar un modelo japon\u00e9s de gesti\u00f3n. Se hace indispensable una nueva declaraci\u00f3n de creencias sobre el papel de la administraci\u00f3n en las corporaciones, una definici\u00f3n de los valores que deben integrar esa cultura que est\u00e1 surgiendo en los negocios de Estados Unidos (3). Con raz\u00f3n llama Lorenzo Servitje a esta obra, en su pr\u00f3logo, a \u201cuna adaptaci\u00f3n original a la literatura de la direcci\u00f3n y de la gerencia de las empresas\u201d (4). Este planteamiento es, finalmente, tanto m\u00e1s sugestivo cuanto que Lawrence Miller, sin decirlo de un modo expl\u00edcito, deja suficientes rastros para que nos percatemos de que esa nueva cultura de la empresa debe hundir sus ra\u00edces en la tradici\u00f3n judeo cristiana (ya no, repetimos, en de modo oriental de ver la vida, aunque no le sea totalmente ajeno). Buena parte de las sugerentes aportaciones de nuestro autor guardan estrecha coincidencia con la doctrina social cristiana, tal como Juan Pabio II la define en Sollicitudo Rei Socialis y, sobre todo, en Laborem Exercens. Miller identifica ocho valores primarios en nuestra cultura occidental que precisan ser revitalizados y puestos a la luz si la empresa quiere subsistir y mantener el papel configurador en la civilizaci\u00f3n que, para bien o para mal, ha venido ejerciendo durante todo este siglo. A Miller le interesa no que los responsables de las organizaciones se encuentren de acuerdo con estos principios, sino que reflexionen sobre ellos (p.33), pretensi\u00f3n que es paralela a la presente nota. Se trata de ideas simples con enorme fuerza para liberar el potencial humano, inmenso e inm\u00f3vil, en muchas de nuestras organizaciones (p.15). El resumen que hacemos a continuaci\u00f3n no ahorra la lectura de la obra de Miller (asequible, breve e interesante), sino, al rev\u00e9s impulsa a adentrarnos en ella para encontrar muchas facetas que aqu\u00ed no podr\u00e1n siquiera mencionarse.\u00a0 \u00a0Las civilizaciones decaen cuando el esp\u00edritu creador \u00a0y combativo padece una transformaci\u00f3n al cambiar las motivaciones de los individuos (p.32). Y esto es lo que est\u00e1 ocurriendo. La motivaci\u00f3n de las personas se ha reducido a la adquisici\u00f3n de su propio y particular bienestar (p.32), lo cual puede identificarse sin duda con un ideal decadente, hasta alcanzar por necesidad\u00a0 \u00abun punto de corrupci\u00f3n y conflicto\u00bb (p.33): el amar su buena vida, su ocio, su comodidad, sus diversiones, es un objetivo que se halla muy lejos de la disponibilidad primitiva de aquellas sociedades cuyos componentes se encontraban prestos para luchar y movidos por una verdadera causa (p.33). \u00a0Revoluci\u00f3n de las motivaciones \u00a0Miller detecta cinco puntos centrales en los que las motivaciones de los componentes de la sociedad norteamericana han sufrido una quiebra \u00a0fundamental que no puede ya ignorarse en t\u00e9rminos de la organizaci\u00f3n. 1. Las motivaciones mediante recompensas materiales se hacen cada vez m\u00e1s inadecuadas. 2. El hombre empieza a sentir de manera pujante la atracci\u00f3n por un trabajo m\u00e1s intelectual y creativo que tenga su recompensa en s\u00ed mismo. 3. Los individuos disponen de opciones que les facilitan moverse, adiestrarse y organizarse sin necesidad de que otros los intimiden con un mando que implique m\u00e1s amenaza que impulso de superaci\u00f3n. 4. Las necesidades de supervisi\u00f3n y gerencia son cada vez menos imperiosas. \u00a0Los trabajadores est\u00e1n ahora m\u00e1s motivados y pueden\u00a0 \u2212si se logra que quieran\u2212 autodirigirse. 5. La econom\u00eda mundial no es ya un campo de batalla entre tecnolog\u00edas sino entre habilidades gerenciales, y \u00e9stas dependen sobre todo -se insiste del conjunto de creencias y convicciones que sustentan ks directores de las organizaciones, m\u00e1s que de cualquier otro factor (pp.35-36). \u00a0Esta revoluci\u00f3n de las motivaciones nos obliga a alterar \u00a0la definici\u00f3n gerencial y a suscitar nuevas expectativas y valores, porque a \u00ablos antiguos han demostrado ser insuficientes\u00bb (p.37). Es as\u00ed como surgen a la luz los ocho principios gerenciales de Miller. \u00a0El principio del prop\u00f3sito \u00a0La diferencia entre l\u00edder y gerente, a favor del primero, es el prop\u00f3sito (p.39). Ello hace que existan demasiados gerentes y pocos l\u00edderes. Estos definen el \u00e9xito en t\u00e9rminos de logro de una meta valiosa. Aquellos, de acuerdo con medios derivados del proceso del negocio. Los l\u00edderes apelan en sus prop\u00f3sitos a valores elevados; los gerentes, a las necesidades usuales e ineludibles: ingreso, status, seguridad y poder. Para explicarlo claramente: los negocios tienen por finalidad institucional la creaci\u00f3n de riqueza \u2212productos y servicios\u2212, lo cual es muy diferente de la misi\u00f3n menos noble de la manipulaci\u00f3n financiera. El producto o el servicio, bien hecho, no debe confundirse con el \u00e9xito financiero, aunque a veces, y muchas veces, marchen juntos (p.41). \u00a0Deber\u00eda afirmarse que el prop\u00f3sito de un negocio es \u00abla respuesta posible a las necesidades de sus clientes\u00bb (p.42) o\u00a0 \u00abcrear bienestar, los bienes y servicios que superen nuestro nivel de vida\u00bb (p.43) (5). \u00a0Concentrarse en los resultados financieros no lograr\u00e1 movilizar la energ\u00eda humana (p.43). *La riqueza no es dinero. En todo el mundo existen econom\u00edas que producen m\u00e1s dinero y menos riqueza* (p.43). \u00a0Esto, concede Miller, \u00abno quiere decir que los objetivos financieros no sean deseables\u00bb sino que \u00abno deben ser el motivo principal\u00bb de un negocio: en el mejor caso, ser\u00e1n \u00abun m\u00e9todo secundario para medir un aspecto de su \u00e9xito\u00bb (p.50). \u00a0Todo lo anterior tiene un profundo significado respecto de la \u00abdisponibilidad de los individuos para sacrificarse\u00bb (p.50): nadie se entrega a menos que tenga una \u00abvisi\u00f3n valiosa del futuro\u00bb \u00a0(p.50). Esta es la causa, para Miller, de que\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1992\/01\/01\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"1992-01-01T17:23:14+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2023-11-08T11:07:37+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Carlos Llano Cifuentes\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Carlos Llano Cifuentes\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"35 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1992\\\/01\\\/01\\\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1992\\\/01\\\/01\\\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Carlos Llano Cifuentes\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/469f3a430b5936ba056b6a1b66fe8d25\"},\"headline\":\"UN NUEVO ESP\u00cdRITU DE LA EMPRESA\",\"datePublished\":\"1992-01-01T17:23:14+00:00\",\"dateModified\":\"2023-11-08T11:07:37+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1992\\\/01\\\/01\\\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\\\/\"},\"wordCount\":6926,\"commentCount\":0,\"articleSection\":[\"General\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1992\\\/01\\\/01\\\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1992\\\/01\\\/01\\\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1992\\\/01\\\/01\\\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\\\/\",\"name\":\"UN NUEVO ESP\u00cdRITU DE LA EMPRESA - Revista ISTMO\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\"},\"datePublished\":\"1992-01-01T17:23:14+00:00\",\"dateModified\":\"2023-11-08T11:07:37+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/469f3a430b5936ba056b6a1b66fe8d25\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1992\\\/01\\\/01\\\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1992\\\/01\\\/01\\\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/1992\\\/01\\\/01\\\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"UN NUEVO ESP\u00cdRITU DE LA EMPRESA\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\",\"name\":\"Revista ISTMO\",\"description\":\"Liderazgo con valores\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/469f3a430b5936ba056b6a1b66fe8d25\",\"name\":\"Carlos Llano Cifuentes\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/4ddf47482768e1e9bca0a155cc68ce6ce2dedeb9fec08c3ee4348a19a5049abc?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/4ddf47482768e1e9bca0a155cc68ce6ce2dedeb9fec08c3ee4348a19a5049abc?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/4ddf47482768e1e9bca0a155cc68ce6ce2dedeb9fec08c3ee4348a19a5049abc?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Carlos Llano Cifuentes\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/author\\\/carlosllanocifuentes\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"UN NUEVO ESP\u00cdRITU DE LA EMPRESA - Revista ISTMO","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1992\/01\/01\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\/","og_locale":"es_MX","og_type":"article","og_title":"UN NUEVO ESP\u00cdRITU DE LA EMPRESA","og_description":"Leer despu\u00e9s 0Prop\u00f3sito, consenso, excelencia, unidad, desempe\u00f1o empirismo, intimidad e inseguridad. He aqu\u00ed los principios en los que ha de basarse la empresa del futuro. Lawrence Miller (1) es, probablemente, de los primeros te\u00f3ricos de la empresa que se\u00f1ala con profundidad la necesidad de examinar el alma y esp\u00edritu de nuestros procedimientos administrativos que tienen poco que ver con las t\u00e9cnicas directivas y mucho, en cambio, con las convicciones que se sustenten sobre la naturaleza del hombre. Este planteamiento, que no es en modo alguno nuevo (2), tiene la originalidad de presentarse como una llamada a descubrir los verdaderos valores subyacentes en la empresa -1y en la empresa norteamericana- y no a adoptar un modelo japon\u00e9s de gesti\u00f3n. Se hace indispensable una nueva declaraci\u00f3n de creencias sobre el papel de la administraci\u00f3n en las corporaciones, una definici\u00f3n de los valores que deben integrar esa cultura que est\u00e1 surgiendo en los negocios de Estados Unidos (3). Con raz\u00f3n llama Lorenzo Servitje a esta obra, en su pr\u00f3logo, a \u201cuna adaptaci\u00f3n original a la literatura de la direcci\u00f3n y de la gerencia de las empresas\u201d (4). Este planteamiento es, finalmente, tanto m\u00e1s sugestivo cuanto que Lawrence Miller, sin decirlo de un modo expl\u00edcito, deja suficientes rastros para que nos percatemos de que esa nueva cultura de la empresa debe hundir sus ra\u00edces en la tradici\u00f3n judeo cristiana (ya no, repetimos, en de modo oriental de ver la vida, aunque no le sea totalmente ajeno). Buena parte de las sugerentes aportaciones de nuestro autor guardan estrecha coincidencia con la doctrina social cristiana, tal como Juan Pabio II la define en Sollicitudo Rei Socialis y, sobre todo, en Laborem Exercens. Miller identifica ocho valores primarios en nuestra cultura occidental que precisan ser revitalizados y puestos a la luz si la empresa quiere subsistir y mantener el papel configurador en la civilizaci\u00f3n que, para bien o para mal, ha venido ejerciendo durante todo este siglo. A Miller le interesa no que los responsables de las organizaciones se encuentren de acuerdo con estos principios, sino que reflexionen sobre ellos (p.33), pretensi\u00f3n que es paralela a la presente nota. Se trata de ideas simples con enorme fuerza para liberar el potencial humano, inmenso e inm\u00f3vil, en muchas de nuestras organizaciones (p.15). El resumen que hacemos a continuaci\u00f3n no ahorra la lectura de la obra de Miller (asequible, breve e interesante), sino, al rev\u00e9s impulsa a adentrarnos en ella para encontrar muchas facetas que aqu\u00ed no podr\u00e1n siquiera mencionarse.\u00a0 \u00a0Las civilizaciones decaen cuando el esp\u00edritu creador \u00a0y combativo padece una transformaci\u00f3n al cambiar las motivaciones de los individuos (p.32). Y esto es lo que est\u00e1 ocurriendo. La motivaci\u00f3n de las personas se ha reducido a la adquisici\u00f3n de su propio y particular bienestar (p.32), lo cual puede identificarse sin duda con un ideal decadente, hasta alcanzar por necesidad\u00a0 \u00abun punto de corrupci\u00f3n y conflicto\u00bb (p.33): el amar su buena vida, su ocio, su comodidad, sus diversiones, es un objetivo que se halla muy lejos de la disponibilidad primitiva de aquellas sociedades cuyos componentes se encontraban prestos para luchar y movidos por una verdadera causa (p.33). \u00a0Revoluci\u00f3n de las motivaciones \u00a0Miller detecta cinco puntos centrales en los que las motivaciones de los componentes de la sociedad norteamericana han sufrido una quiebra \u00a0fundamental que no puede ya ignorarse en t\u00e9rminos de la organizaci\u00f3n. 1. Las motivaciones mediante recompensas materiales se hacen cada vez m\u00e1s inadecuadas. 2. El hombre empieza a sentir de manera pujante la atracci\u00f3n por un trabajo m\u00e1s intelectual y creativo que tenga su recompensa en s\u00ed mismo. 3. Los individuos disponen de opciones que les facilitan moverse, adiestrarse y organizarse sin necesidad de que otros los intimiden con un mando que implique m\u00e1s amenaza que impulso de superaci\u00f3n. 4. Las necesidades de supervisi\u00f3n y gerencia son cada vez menos imperiosas. \u00a0Los trabajadores est\u00e1n ahora m\u00e1s motivados y pueden\u00a0 \u2212si se logra que quieran\u2212 autodirigirse. 5. La econom\u00eda mundial no es ya un campo de batalla entre tecnolog\u00edas sino entre habilidades gerenciales, y \u00e9stas dependen sobre todo -se insiste del conjunto de creencias y convicciones que sustentan ks directores de las organizaciones, m\u00e1s que de cualquier otro factor (pp.35-36). \u00a0Esta revoluci\u00f3n de las motivaciones nos obliga a alterar \u00a0la definici\u00f3n gerencial y a suscitar nuevas expectativas y valores, porque a \u00ablos antiguos han demostrado ser insuficientes\u00bb (p.37). Es as\u00ed como surgen a la luz los ocho principios gerenciales de Miller. \u00a0El principio del prop\u00f3sito \u00a0La diferencia entre l\u00edder y gerente, a favor del primero, es el prop\u00f3sito (p.39). Ello hace que existan demasiados gerentes y pocos l\u00edderes. Estos definen el \u00e9xito en t\u00e9rminos de logro de una meta valiosa. Aquellos, de acuerdo con medios derivados del proceso del negocio. Los l\u00edderes apelan en sus prop\u00f3sitos a valores elevados; los gerentes, a las necesidades usuales e ineludibles: ingreso, status, seguridad y poder. Para explicarlo claramente: los negocios tienen por finalidad institucional la creaci\u00f3n de riqueza \u2212productos y servicios\u2212, lo cual es muy diferente de la misi\u00f3n menos noble de la manipulaci\u00f3n financiera. El producto o el servicio, bien hecho, no debe confundirse con el \u00e9xito financiero, aunque a veces, y muchas veces, marchen juntos (p.41). \u00a0Deber\u00eda afirmarse que el prop\u00f3sito de un negocio es \u00abla respuesta posible a las necesidades de sus clientes\u00bb (p.42) o\u00a0 \u00abcrear bienestar, los bienes y servicios que superen nuestro nivel de vida\u00bb (p.43) (5). \u00a0Concentrarse en los resultados financieros no lograr\u00e1 movilizar la energ\u00eda humana (p.43). *La riqueza no es dinero. En todo el mundo existen econom\u00edas que producen m\u00e1s dinero y menos riqueza* (p.43). \u00a0Esto, concede Miller, \u00abno quiere decir que los objetivos financieros no sean deseables\u00bb sino que \u00abno deben ser el motivo principal\u00bb de un negocio: en el mejor caso, ser\u00e1n \u00abun m\u00e9todo secundario para medir un aspecto de su \u00e9xito\u00bb (p.50). \u00a0Todo lo anterior tiene un profundo significado respecto de la \u00abdisponibilidad de los individuos para sacrificarse\u00bb (p.50): nadie se entrega a menos que tenga una \u00abvisi\u00f3n valiosa del futuro\u00bb \u00a0(p.50). Esta es la causa, para Miller, de que","og_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1992\/01\/01\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\/","og_site_name":"Revista ISTMO","article_published_time":"1992-01-01T17:23:14+00:00","article_modified_time":"2023-11-08T11:07:37+00:00","author":"Carlos Llano Cifuentes","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Carlos Llano Cifuentes","Tiempo de lectura":"35 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1992\/01\/01\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1992\/01\/01\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\/"},"author":{"name":"Carlos Llano Cifuentes","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/469f3a430b5936ba056b6a1b66fe8d25"},"headline":"UN NUEVO ESP\u00cdRITU DE LA EMPRESA","datePublished":"1992-01-01T17:23:14+00:00","dateModified":"2023-11-08T11:07:37+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1992\/01\/01\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\/"},"wordCount":6926,"commentCount":0,"articleSection":["General"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1992\/01\/01\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1992\/01\/01\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\/","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1992\/01\/01\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\/","name":"UN NUEVO ESP\u00cdRITU DE LA EMPRESA - Revista ISTMO","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website"},"datePublished":"1992-01-01T17:23:14+00:00","dateModified":"2023-11-08T11:07:37+00:00","author":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/469f3a430b5936ba056b6a1b66fe8d25"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1992\/01\/01\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1992\/01\/01\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/1992\/01\/01\/un-nuevo-espiritu-de-la-empresa\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"UN NUEVO ESP\u00cdRITU DE LA EMPRESA"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/","name":"Revista ISTMO","description":"Liderazgo con valores","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/469f3a430b5936ba056b6a1b66fe8d25","name":"Carlos Llano Cifuentes","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/4ddf47482768e1e9bca0a155cc68ce6ce2dedeb9fec08c3ee4348a19a5049abc?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/4ddf47482768e1e9bca0a155cc68ce6ce2dedeb9fec08c3ee4348a19a5049abc?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/4ddf47482768e1e9bca0a155cc68ce6ce2dedeb9fec08c3ee4348a19a5049abc?s=96&d=mm&r=g","caption":"Carlos Llano Cifuentes"},"url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/carlosllanocifuentes\/"}]}},"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/59859","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=59859"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/59859\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2661605,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/59859\/revisions\/2661605"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=59859"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=59859"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=59859"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}