{"id":57731,"date":"2010-07-12T19:50:54","date_gmt":"2010-07-13T00:50:54","guid":{"rendered":"http:\/\/192.100.230.75\/?p=57731"},"modified":"2010-07-12T19:50:54","modified_gmt":"2010-07-13T00:50:54","slug":"sobran-estereotipos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2010\/07\/12\/sobran-estereotipos\/","title":{"rendered":"Sobran estereotipos"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"57731\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p style=\"text-align: right;\"><em>Ant\u00edgona es una revolucionaria<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em> feminista ante un tirano.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Bertolt Brecht<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em> <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Mam\u00e1 abr\u00e1ceme con todo su cari\u00f1o, <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>yo no deb\u00ed crecer,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>deb\u00ed ser siempre un ni\u00f1o.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jos\u00e9 Alfredo Jim\u00e9nez, Madre s\u00f3lo hay una<\/p>\n<p><em>Fedro<\/em> es uno de los di\u00e1logos m\u00e1s hermosos de Plat\u00f3n, un texto chispeante, agudo, sugerente. En \u00e9l explica, entre otras cosas, su recelo hacia la palabra escrita. Por boca de S\u00f3crates, Plat\u00f3n advierte que la escritura, fuera del contexto en que se gener\u00f3, se parece a una roca que rueda por una ladera. La escritura, sin ayuda del autor, es como un hu\u00e9rfano que deambula por un bosque oscuro.<br>\nRecord\u00e9 la referencia del<em> Fedro<\/em> al revisar los comentarios sobre mi art\u00edculo \u00abLa liberaci\u00f3n femenina y la decadencia de la comida mexicana\u00bb. Me temo que di pie a cierto malentendido. Con estas l\u00edneas pretendo aclarar lo que no expres\u00e9 con la suficiente contundencia: aborrezco el machismo.<br>\n<strong>\u00bfEDUCAR V\u00cdCTIMAS?<\/strong><br>\nA ver, vamos por partes. Primera idea. Soy enemigo de los estereotipos. Bailar ballet no es propio de mujeres ni dirigir una empresa lo es de varones. Si bien la genitalidad es un hecho innegable, es igualmente cierto que el g\u00e9nero tiene gran parte de construcci\u00f3n cultural. S\u00f3lo las mujeres pueden parir. Verdad biol\u00f3gica irrefutable en el caso del <em>homo sapiens<\/em>. De lo cual no se concluye, sin embargo, que a ella le corresponda por naturaleza el cuidado de la prole y que al var\u00f3n le corresponda conseguir el sustento fuera de la casa.<br>\nTal estereotipo coloca, por lo pronto, a la mujer en una condici\u00f3n de indefensi\u00f3n frente al var\u00f3n. Carezco de conocimientos s\u00f3lidos de neurolog\u00eda. Ignoro si la ternura y la hospitalidad preponderan en el cerebro femenino. Quiz\u00e1 s\u00ed, quiz\u00e1 no. Dejo a los cient\u00edficos la discusi\u00f3n.<br>\nEn cambio, s\u00ed creo que debemos superar la imagen de la mujer como \u00ababnegada y sufrida cabecita blanca\u00bb del antiguo cine mexicano. Este fen\u00f3meno obedece a un complejo entramado de causas, entre ellos, un malentendido concepto de abnegaci\u00f3n. Se olvida que en la medida del amor al pr\u00f3jimo es el amor a uno mismo. Un colega lo dec\u00eda a su modo: \u00abUno debe de apoyar al m\u00e1s d\u00e9bil, incluso cuando uno es el m\u00e1s d\u00e9bil\u00bb.<br>\nConstruir una relaci\u00f3n sana presupone el reconocimiento de la propia dignidad. Por ende, debemos prevenirnos de los discursos y pr\u00e1cticas que perpet\u00faan la vulnerabilidad de la mujer. El amor femenino jam\u00e1s debe enmascarar el abuso masculino.<br>\n<strong> <\/strong><br>\n<strong>ANT\u00cdGONA: EL ESTEREOTIPO DE EMOTIVIDAD<\/strong><strong> <\/strong><br>\nUna segunda idea. \u00abVirilidad\u00bb y \u00abfeminidad\u00bb son conceptos terriblemente jabonosos. Hace algunos meses, una estudiante me sugiri\u00f3 cambiar el perfil de mi blog porque, seg\u00fan \u00e9l, declarar que aborrezco el futbol suger\u00eda poca masculinidad.<br>\nHegel contribuy\u00f3 a esta cristalizaci\u00f3n de roles al presentar a Ant\u00edgona como la prototipo de la piedad familiar. En la tragedia del mismo nombre, S\u00f3focles desarrolla un dilema. Creonte, gobernante de Tebas, proh\u00edbe el entierro de Pol\u00ednice, hermano de Ant\u00edgona. El cad\u00e1ver yace fuera de las murallas de la ciudad, como pasto para los carro\u00f1eros. El cuerpo de Pol\u00ednice, declarado enemigo de la ciudad, no merece un entierro. Atent\u00f3 contra la polis, que hace posible la vida humana. Ant\u00edgona, desafiando el decreto, entierra a su hermano.<br>\nEl problema es que Hegel entendi\u00f3 a Ant\u00edgona como la encarnaci\u00f3n de la piedad familiar, de la \u00e9tica privada, insuficiente para fundar el derecho pol\u00edtico. Ant\u00edgona es tan hogare\u00f1a como Pen\u00e9lope. Mujeres fieles y tiernas, incapaces de gobernar.<br>\nCuando atribuimos a la mujer la hospitalidad y la ternura, suscribimos el machismo hegeliano. Sugerimos que la feminidad se articula en torno al eje de la emotividad. Este estereotipo es inadmisible.<br>\nUna lectura m\u00e1s atenta de la <em>Ant\u00edgona<\/em> de S\u00f3focles revela que ella decide enterrar a su hermano con base en una racionalidad c\u00f3smica. Su perspectiva es m\u00e1s universal que la de Creonte. Ella alude a ley universal que tiene precedencia sobre las normas de las ciudades. No invoca a los sentimientos, sino a la raz\u00f3n.<br>\nAs\u00ed entendida, la oposici\u00f3n entre Ant\u00edgona y Creonte no equivale al enfrentamiento entre la piedad familiar y la racionalidad pol\u00edtica, sino a una tensi\u00f3n entre dos tipos de ley, y por ende, dos formas de pensar. Esta interpretaci\u00f3n desvanece los estereotipos. Hospitalidad, delicadeza, ternura, compasi\u00f3n, ni son ni deben ser cualidades exclusivas de la mujer. En consecuencia, el manido \u00abcalor de hogar\u00bb no es tarea exclusiva de la mujer, sino de una corresponsabilidad de las parejas.<br>\n<strong>\u00bfQUI\u00c9N CUIDA A LOS ENFERMOS?<\/strong><br>\nHay una tercera idea que quiero reiterar; la que origin\u00f3 el malentendido. Nada hay tan humano como la protecci\u00f3n del vulnerable: enfermos, ni\u00f1os, discapacitados, ancianos. Tradicionalmente la mujer cuidaba de ellos. Subrayo lo de <em>tradicional<\/em>. Nadie exime al var\u00f3n de la obligaci\u00f3n de cuidar al vulnerable, pues equivaldr\u00eda a despojarlo de su condici\u00f3n humana.<br>\nAhora que, tal y como pinta la econom\u00eda, los vulnerables, especialmente entre lo m\u00e1s pobres, se llevan la peor parte. Los mecanismos para paliar la ausencia de la familia en el hogar \u2013hospitales, guarder\u00edas, asilos\u2013 merecen nuestro respeto y apoyo. Lamentablemente, en nuestro pa\u00eds son insuficientes. Por lo pronto, los m\u00e1s viejos son los m\u00e1s desprotegidos por la asistencia social. \u00bfQui\u00e9n los atender\u00e1? Esta es la pregunta que pretend\u00eda plantear en el art\u00edculo mencionado.<br>\nPensemos en otro fen\u00f3meno: la obesidad infantil. Nuevamente es un problema de origen multifactorial. No obstante, la proliferaci\u00f3n de la comida chatarra algo tiene que ver con la falta de comida casera. \u00abA los ni\u00f1os \u2013dec\u00eda un nutri\u00f3logo famoso\u2013 hay que darles guisados a la antig\u00fcita, caldositos y con mucha verdura\u00bb.<br>\nLa obesidad se emparenta con la pobreza, aunque tambi\u00e9n es un problema de educaci\u00f3n. Las frituras y golosinas fascinan a los peque\u00f1os. Las guarder\u00edas pueden preparar men\u00fas balanceados; sin embargo, hay un punto al que los profesionales no llegan. Aprendemos a comer de nuestros padres.<br>\nLa estructura p\u00fablica no debe colonizar el hogar. Existe en la casa un reducto incomprensible en t\u00e9rminos de reciprocidad econ\u00f3mica. Precisamente porque en la familia hay un componente de desinter\u00e9s y afecto gratuito, tanto var\u00f3n como mujer deben aprender a entregarse por los dem\u00e1s. Coincido, por tanto, en que debemos abandonar los modelos machistas que contribuyen a cargar a la mujer con el peso de la atenci\u00f3n a los vulnerables.<br>\nClaro que esto no resuelve el reto. La verdadera comida casera se prepara en casa\u2026<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"57731\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer despu\u00e9s 0Ant\u00edgona es una revolucionaria feminista ante un tirano. Bertolt Brecht Mam\u00e1 abr\u00e1ceme con todo su cari\u00f1o, yo no deb\u00ed crecer, deb\u00ed ser siempre un ni\u00f1o. Jos\u00e9 Alfredo Jim\u00e9nez, Madre s\u00f3lo hay una Fedro es uno de los di\u00e1logos m\u00e1s hermosos de Plat\u00f3n, un texto chispeante, agudo, sugerente. En \u00e9l explica, entre otras cosas, su recelo hacia la palabra escrita. Por boca de S\u00f3crates, Plat\u00f3n advierte que la escritura, fuera del contexto en que se gener\u00f3, se parece a una roca que rueda por una ladera. La escritura, sin ayuda del autor, es como un hu\u00e9rfano que deambula por un bosque oscuro. Record\u00e9 la referencia del Fedro al revisar los comentarios sobre mi art\u00edculo \u00abLa liberaci\u00f3n femenina y la decadencia de la comida mexicana\u00bb. Me temo que di pie a cierto malentendido. Con estas l\u00edneas pretendo aclarar lo que no expres\u00e9 con la suficiente contundencia: aborrezco el machismo. \u00bfEDUCAR V\u00cdCTIMAS? A ver, vamos por partes. Primera idea. Soy enemigo de los estereotipos. Bailar ballet no es propio de mujeres ni dirigir una empresa lo es de varones. Si bien la genitalidad es un hecho innegable, es igualmente cierto que el g\u00e9nero tiene gran parte de construcci\u00f3n cultural. S\u00f3lo las mujeres pueden parir. Verdad biol\u00f3gica irrefutable en el caso del homo sapiens. De lo cual no se concluye, sin embargo, que a ella le corresponda por naturaleza el cuidado de la prole y que al var\u00f3n le corresponda conseguir el sustento fuera de la casa. Tal estereotipo coloca, por lo pronto, a la mujer en una condici\u00f3n de indefensi\u00f3n frente al var\u00f3n. Carezco de conocimientos s\u00f3lidos de neurolog\u00eda. Ignoro si la ternura y la hospitalidad preponderan en el cerebro femenino. Quiz\u00e1 s\u00ed, quiz\u00e1 no. Dejo a los cient\u00edficos la discusi\u00f3n. En cambio, s\u00ed creo que debemos superar la imagen de la mujer como \u00ababnegada y sufrida cabecita blanca\u00bb del antiguo cine mexicano. Este fen\u00f3meno obedece a un complejo entramado de causas, entre ellos, un malentendido concepto de abnegaci\u00f3n. Se olvida que en la medida del amor al pr\u00f3jimo es el amor a uno mismo. Un colega lo dec\u00eda a su modo: \u00abUno debe de apoyar al m\u00e1s d\u00e9bil, incluso cuando uno es el m\u00e1s d\u00e9bil\u00bb. 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No invoca a los sentimientos, sino a la raz\u00f3n. As\u00ed entendida, la oposici\u00f3n entre Ant\u00edgona y Creonte no equivale al enfrentamiento entre la piedad familiar y la racionalidad pol\u00edtica, sino a una tensi\u00f3n entre dos tipos de ley, y por ende, dos formas de pensar. Esta interpretaci\u00f3n desvanece los estereotipos. Hospitalidad, delicadeza, ternura, compasi\u00f3n, ni son ni deben ser cualidades exclusivas de la mujer. En consecuencia, el manido \u00abcalor de hogar\u00bb no es tarea exclusiva de la mujer, sino de una corresponsabilidad de las parejas. \u00bfQUI\u00c9N CUIDA A LOS ENFERMOS? Hay una tercera idea que quiero reiterar; la que origin\u00f3 el malentendido. Nada hay tan humano como la protecci\u00f3n del vulnerable: enfermos, ni\u00f1os, discapacitados, ancianos. Tradicionalmente la mujer cuidaba de ellos. Subrayo lo de tradicional. 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No obstante, la proliferaci\u00f3n de la comida chatarra algo tiene que ver con la falta de comida casera. \u00abA los ni\u00f1os \u2013dec\u00eda un nutri\u00f3logo famoso\u2013 hay que darles guisados a la antig\u00fcita, caldositos y con mucha verdura\u00bb. La obesidad se emparenta con la pobreza, aunque tambi\u00e9n es un problema de educaci\u00f3n. Las frituras y golosinas fascinan a los peque\u00f1os. Las guarder\u00edas pueden preparar men\u00fas balanceados; sin embargo, hay un punto al que los profesionales no llegan. Aprendemos a comer de nuestros padres. La estructura p\u00fablica no debe colonizar el hogar. Existe en la casa un reducto incomprensible en t\u00e9rminos de reciprocidad econ\u00f3mica. 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Primera idea. Soy enemigo de los estereotipos. Bailar ballet no es propio de mujeres ni dirigir una empresa lo es de varones. Si bien la genitalidad es un hecho innegable, es igualmente cierto que el g\u00e9nero tiene gran parte de construcci\u00f3n cultural. S\u00f3lo las mujeres pueden parir. Verdad biol\u00f3gica irrefutable en el caso del homo sapiens. De lo cual no se concluye, sin embargo, que a ella le corresponda por naturaleza el cuidado de la prole y que al var\u00f3n le corresponda conseguir el sustento fuera de la casa. Tal estereotipo coloca, por lo pronto, a la mujer en una condici\u00f3n de indefensi\u00f3n frente al var\u00f3n. Carezco de conocimientos s\u00f3lidos de neurolog\u00eda. Ignoro si la ternura y la hospitalidad preponderan en el cerebro femenino. Quiz\u00e1 s\u00ed, quiz\u00e1 no. Dejo a los cient\u00edficos la discusi\u00f3n. En cambio, s\u00ed creo que debemos superar la imagen de la mujer como \u00ababnegada y sufrida cabecita blanca\u00bb del antiguo cine mexicano. Este fen\u00f3meno obedece a un complejo entramado de causas, entre ellos, un malentendido concepto de abnegaci\u00f3n. Se olvida que en la medida del amor al pr\u00f3jimo es el amor a uno mismo. Un colega lo dec\u00eda a su modo: \u00abUno debe de apoyar al m\u00e1s d\u00e9bil, incluso cuando uno es el m\u00e1s d\u00e9bil\u00bb. Construir una relaci\u00f3n sana presupone el reconocimiento de la propia dignidad. Por ende, debemos prevenirnos de los discursos y pr\u00e1cticas que perpet\u00faan la vulnerabilidad de la mujer. El amor femenino jam\u00e1s debe enmascarar el abuso masculino. ANT\u00cdGONA: EL ESTEREOTIPO DE EMOTIVIDAD Una segunda idea. \u00abVirilidad\u00bb y \u00abfeminidad\u00bb son conceptos terriblemente jabonosos. Hace algunos meses, una estudiante me sugiri\u00f3 cambiar el perfil de mi blog porque, seg\u00fan \u00e9l, declarar que aborrezco el futbol suger\u00eda poca masculinidad. Hegel contribuy\u00f3 a esta cristalizaci\u00f3n de roles al presentar a Ant\u00edgona como la prototipo de la piedad familiar. En la tragedia del mismo nombre, S\u00f3focles desarrolla un dilema. Creonte, gobernante de Tebas, proh\u00edbe el entierro de Pol\u00ednice, hermano de Ant\u00edgona. El cad\u00e1ver yace fuera de las murallas de la ciudad, como pasto para los carro\u00f1eros. El cuerpo de Pol\u00ednice, declarado enemigo de la ciudad, no merece un entierro. Atent\u00f3 contra la polis, que hace posible la vida humana. Ant\u00edgona, desafiando el decreto, entierra a su hermano. El problema es que Hegel entendi\u00f3 a Ant\u00edgona como la encarnaci\u00f3n de la piedad familiar, de la \u00e9tica privada, insuficiente para fundar el derecho pol\u00edtico. Ant\u00edgona es tan hogare\u00f1a como Pen\u00e9lope. Mujeres fieles y tiernas, incapaces de gobernar. Cuando atribuimos a la mujer la hospitalidad y la ternura, suscribimos el machismo hegeliano. Sugerimos que la feminidad se articula en torno al eje de la emotividad. Este estereotipo es inadmisible. Una lectura m\u00e1s atenta de la Ant\u00edgona de S\u00f3focles revela que ella decide enterrar a su hermano con base en una racionalidad c\u00f3smica. Su perspectiva es m\u00e1s universal que la de Creonte. Ella alude a ley universal que tiene precedencia sobre las normas de las ciudades. No invoca a los sentimientos, sino a la raz\u00f3n. As\u00ed entendida, la oposici\u00f3n entre Ant\u00edgona y Creonte no equivale al enfrentamiento entre la piedad familiar y la racionalidad pol\u00edtica, sino a una tensi\u00f3n entre dos tipos de ley, y por ende, dos formas de pensar. Esta interpretaci\u00f3n desvanece los estereotipos. 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Existe en la casa un reducto incomprensible en t\u00e9rminos de reciprocidad econ\u00f3mica. 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Bertolt Brecht Mam\u00e1 abr\u00e1ceme con todo su cari\u00f1o, yo no deb\u00ed crecer, deb\u00ed ser siempre un ni\u00f1o. Jos\u00e9 Alfredo Jim\u00e9nez, Madre s\u00f3lo hay una Fedro es uno de los di\u00e1logos m\u00e1s hermosos de Plat\u00f3n, un texto chispeante, agudo, sugerente. En \u00e9l explica, entre otras cosas, su recelo hacia la palabra escrita. Por boca de S\u00f3crates, Plat\u00f3n advierte que la escritura, fuera del contexto en que se gener\u00f3, se parece a una roca que rueda por una ladera. La escritura, sin ayuda del autor, es como un hu\u00e9rfano que deambula por un bosque oscuro. Record\u00e9 la referencia del Fedro al revisar los comentarios sobre mi art\u00edculo \u00abLa liberaci\u00f3n femenina y la decadencia de la comida mexicana\u00bb. Me temo que di pie a cierto malentendido. Con estas l\u00edneas pretendo aclarar lo que no expres\u00e9 con la suficiente contundencia: aborrezco el machismo. \u00bfEDUCAR V\u00cdCTIMAS? A ver, vamos por partes. Primera idea. Soy enemigo de los estereotipos. Bailar ballet no es propio de mujeres ni dirigir una empresa lo es de varones. Si bien la genitalidad es un hecho innegable, es igualmente cierto que el g\u00e9nero tiene gran parte de construcci\u00f3n cultural. S\u00f3lo las mujeres pueden parir. Verdad biol\u00f3gica irrefutable en el caso del homo sapiens. De lo cual no se concluye, sin embargo, que a ella le corresponda por naturaleza el cuidado de la prole y que al var\u00f3n le corresponda conseguir el sustento fuera de la casa. Tal estereotipo coloca, por lo pronto, a la mujer en una condici\u00f3n de indefensi\u00f3n frente al var\u00f3n. Carezco de conocimientos s\u00f3lidos de neurolog\u00eda. Ignoro si la ternura y la hospitalidad preponderan en el cerebro femenino. Quiz\u00e1 s\u00ed, quiz\u00e1 no. Dejo a los cient\u00edficos la discusi\u00f3n. En cambio, s\u00ed creo que debemos superar la imagen de la mujer como \u00ababnegada y sufrida cabecita blanca\u00bb del antiguo cine mexicano. Este fen\u00f3meno obedece a un complejo entramado de causas, entre ellos, un malentendido concepto de abnegaci\u00f3n. Se olvida que en la medida del amor al pr\u00f3jimo es el amor a uno mismo. Un colega lo dec\u00eda a su modo: \u00abUno debe de apoyar al m\u00e1s d\u00e9bil, incluso cuando uno es el m\u00e1s d\u00e9bil\u00bb. Construir una relaci\u00f3n sana presupone el reconocimiento de la propia dignidad. Por ende, debemos prevenirnos de los discursos y pr\u00e1cticas que perpet\u00faan la vulnerabilidad de la mujer. El amor femenino jam\u00e1s debe enmascarar el abuso masculino. ANT\u00cdGONA: EL ESTEREOTIPO DE EMOTIVIDAD Una segunda idea. \u00abVirilidad\u00bb y \u00abfeminidad\u00bb son conceptos terriblemente jabonosos. Hace algunos meses, una estudiante me sugiri\u00f3 cambiar el perfil de mi blog porque, seg\u00fan \u00e9l, declarar que aborrezco el futbol suger\u00eda poca masculinidad. Hegel contribuy\u00f3 a esta cristalizaci\u00f3n de roles al presentar a Ant\u00edgona como la prototipo de la piedad familiar. En la tragedia del mismo nombre, S\u00f3focles desarrolla un dilema. Creonte, gobernante de Tebas, proh\u00edbe el entierro de Pol\u00ednice, hermano de Ant\u00edgona. El cad\u00e1ver yace fuera de las murallas de la ciudad, como pasto para los carro\u00f1eros. El cuerpo de Pol\u00ednice, declarado enemigo de la ciudad, no merece un entierro. Atent\u00f3 contra la polis, que hace posible la vida humana. Ant\u00edgona, desafiando el decreto, entierra a su hermano. El problema es que Hegel entendi\u00f3 a Ant\u00edgona como la encarnaci\u00f3n de la piedad familiar, de la \u00e9tica privada, insuficiente para fundar el derecho pol\u00edtico. Ant\u00edgona es tan hogare\u00f1a como Pen\u00e9lope. Mujeres fieles y tiernas, incapaces de gobernar. Cuando atribuimos a la mujer la hospitalidad y la ternura, suscribimos el machismo hegeliano. Sugerimos que la feminidad se articula en torno al eje de la emotividad. Este estereotipo es inadmisible. Una lectura m\u00e1s atenta de la Ant\u00edgona de S\u00f3focles revela que ella decide enterrar a su hermano con base en una racionalidad c\u00f3smica. Su perspectiva es m\u00e1s universal que la de Creonte. Ella alude a ley universal que tiene precedencia sobre las normas de las ciudades. No invoca a los sentimientos, sino a la raz\u00f3n. As\u00ed entendida, la oposici\u00f3n entre Ant\u00edgona y Creonte no equivale al enfrentamiento entre la piedad familiar y la racionalidad pol\u00edtica, sino a una tensi\u00f3n entre dos tipos de ley, y por ende, dos formas de pensar. Esta interpretaci\u00f3n desvanece los estereotipos. Hospitalidad, delicadeza, ternura, compasi\u00f3n, ni son ni deben ser cualidades exclusivas de la mujer. En consecuencia, el manido \u00abcalor de hogar\u00bb no es tarea exclusiva de la mujer, sino de una corresponsabilidad de las parejas. \u00bfQUI\u00c9N CUIDA A LOS ENFERMOS? Hay una tercera idea que quiero reiterar; la que origin\u00f3 el malentendido. Nada hay tan humano como la protecci\u00f3n del vulnerable: enfermos, ni\u00f1os, discapacitados, ancianos. Tradicionalmente la mujer cuidaba de ellos. Subrayo lo de tradicional. Nadie exime al var\u00f3n de la obligaci\u00f3n de cuidar al vulnerable, pues equivaldr\u00eda a despojarlo de su condici\u00f3n humana. Ahora que, tal y como pinta la econom\u00eda, los vulnerables, especialmente entre lo m\u00e1s pobres, se llevan la peor parte. Los mecanismos para paliar la ausencia de la familia en el hogar \u2013hospitales, guarder\u00edas, asilos\u2013 merecen nuestro respeto y apoyo. Lamentablemente, en nuestro pa\u00eds son insuficientes. Por lo pronto, los m\u00e1s viejos son los m\u00e1s desprotegidos por la asistencia social. \u00bfQui\u00e9n los atender\u00e1? Esta es la pregunta que pretend\u00eda plantear en el art\u00edculo mencionado. Pensemos en otro fen\u00f3meno: la obesidad infantil. Nuevamente es un problema de origen multifactorial. No obstante, la proliferaci\u00f3n de la comida chatarra algo tiene que ver con la falta de comida casera. \u00abA los ni\u00f1os \u2013dec\u00eda un nutri\u00f3logo famoso\u2013 hay que darles guisados a la antig\u00fcita, caldositos y con mucha verdura\u00bb. La obesidad se emparenta con la pobreza, aunque tambi\u00e9n es un problema de educaci\u00f3n. Las frituras y golosinas fascinan a los peque\u00f1os. Las guarder\u00edas pueden preparar men\u00fas balanceados; sin embargo, hay un punto al que los profesionales no llegan. Aprendemos a comer de nuestros padres. La estructura p\u00fablica no debe colonizar el hogar. 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