{"id":57162,"date":"2010-01-05T15:10:36","date_gmt":"2010-01-05T20:10:36","guid":{"rendered":"http:\/\/192.100.230.75\/?p=57162"},"modified":"2010-01-05T15:10:36","modified_gmt":"2010-01-05T20:10:36","slug":"justicia-solidaridad-y-gratuidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2010\/01\/05\/justicia-solidaridad-y-gratuidad\/","title":{"rendered":"\u00bfMucha t\u00e9cnica y poca alma?"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"57162\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p><\/p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/192.100.230.75\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/justicia-Solidaridad-y-gratuidad2.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-57165\" style=\"margin: 5px;\" title=\"justicia,-Solidaridad-y-gratuidad\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/192.100.230.75\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/justicia-Solidaridad-y-gratuidad2.jpg?resize=243%2C188\" alt=\"justicia,-Solidaridad-y-gratuidad\" width=\"243\" height=\"188\" loading=\"lazy\"><\/a>\n<table style=\"height: 3px;\" border=\"0\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\" width=\"5\">\n<tbody>\n<tr>\n<td align=\"left\" valign=\"top\">\u00a0<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Un \u00abespeso caparaz\u00f3n de poder material y un coraz\u00f3n que se ha quedado vac\u00edo\u00bb es un s\u00edmil con el que Benedicto XVI define la evoluci\u00f3n de la humanidad, cuando la t\u00e9cnica se erige en criterio de verdad.<br>\nImagine que s\u00ed, que por fin la sociedad ha conseguido el orden y progreso tan ansiados: prosperidad, calles limpias, salud, seguridad, control absoluto de lo eventual. Este anhelo ha quedado grabado en registros cl\u00e1sicos como los de Plat\u00f3n, san Agust\u00edn, Nicol\u00e1s de Cusa o Tom\u00e1s Moro y, otros, digamos recientes, como los de Aldous Huxley, George Orwell, Ray Bradbury o Fritz Lang.<br>\nDesafortunadamente y al margen de cualquier utop\u00eda, en la vida real el empe\u00f1o por conquistar el mundo feliz ha ido dejando resabios; incluso, los pobres no han sido s\u00f3lo inevitables, sino necesarios. \u00bfPor qu\u00e9 parece imposible construir un mundo justo para todos? \u00bfPor qu\u00e9 suponer almas de oro, plata y bronce? \u00bfPor qu\u00e9, luego del triunfo del progreso, siempre hay sobrantes? \u00bfPor qu\u00e9 en el fondo queda la desaz\u00f3n?<br>\nTal preocupaci\u00f3n no es ajena a Benedicto XVI y de ella se ocupa en su m\u00e1s reciente carta enc\u00edclica,<em> Caritas in veritate, <\/em>sobre \u00abel desarrollo humano integral en la caridad y en la verdad\u00bb. Urgido por el sismo financiero de 2008, con epicentro en Wall Street, pero en atenci\u00f3n tambi\u00e9n al alubi\u00f3n de atentados contra la injusticia y el desorden social, el Pont\u00edfice firm\u00f3 la carta en verano de 2009. Ahora, en medio a\u00fan de los efectos de incertidumbre de un sistema que mostr\u00f3 su lado m\u00e1s flaco, vale la pena acercarse a ella.<br>\nLas cavilaciones alrededor del desarrollo integral del hombre no son nuevas en la mente del Papa. \u00abEl capitalismo que se desarrolla apuntando polarmente hacia la tecnolog\u00eda y el dinero \u2013advirti\u00f3 Carlos Llano hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas\u2013, sigue una l\u00ednea err\u00f3nea. Se dice que los dinosaurios se extinguieron porque evolucionaron siguiendo un camino equivocado: mucho caparaz\u00f3n y poco cerebro, abundantes m\u00fasculos y escaso entendimiento. Y Joseph Ratzinger se pregunta: \u00bfno nos hemos desarrollado nosotros de un modo tambi\u00e9n equivocado? \u00bfNo hemos desarrollado mucha t\u00e9cnica y poca alma? \u00bfUn espeso caparaz\u00f3n de poder material y un coraz\u00f3n que se ha quedado vac\u00edo?\u00bb.<br>\nLas im\u00e1genes recientes de miles de personas desesperadas, enardecidas tras un pedazo de pan, en un Hait\u00ed colapsado, hacen todav\u00eda m\u00e1s evidente que aquella realidad cuestionada por el entonces cardenal Ratzinger no ha quedado resuelta. \u00abSoy consciente \u2013admite en la carta\u2013 de las desviaciones y la p\u00e9rdida de sentido que ha sufrido y sufre la caridad, con el consiguiente riesgo de ser malentendida, o excluida de la \u00e9tica vivida y, en cualquier caso, de impedir su correcta valoraci\u00f3n. En el \u00e1mbito social, jur\u00eddico, cultural, pol\u00edtico y econ\u00f3mico, es decir, en los contextos m\u00e1s expuestos a dicho peligro, se afirma f\u00e1cilmente su irrelevancia para interpretar y orientar las responsabilidades morales\u00bb.<br>\n<strong>\u00a0<\/strong><br>\n<strong>EL AMOR LO ES TODO<br>\n<\/strong><br>\nEs imposible que el tejido social se mantenga fuerte al margen de la ayuda desinteresada, del trabajo colectivo, de la justicia, de la solidaridad o de la gratuidad que son, en resumidas cuentas, las acciones en las que la caridad toma forma. La caridad es el principio que sostiene dicho tejido, tanto en un entorno reducido, como la familia o la amistad, como en las macro relaciones de los \u00e1mbitos social, econ\u00f3mico y pol\u00edtico. El Papa advierte de los peligros de excluir la caridad \u2013el amor\u2013 de la vida del hombre y no se reserva nada al aclarar en\u00e9rgicamente que \u00abla caridad lo es todo\u00bb.<br>\nY si la caridad constituye el quicio de la vida humana es porque se inserta en el contorno de un orden natural \u2013digamos, sensato\u2013. Nuestro mundo est\u00e1 regido por una l\u00f3gica a prueba de balas: las cascadas no caen hacia arriba ni los g\u00e9iseres se elevan hacia abajo. Esas leyes universales no son exclusivas de lo material y alcanzan al hombre: preservar la vida, confiar en los dem\u00e1s, tender a las certezas; moverse, en \u00faltima instancia, dentro de un marco l\u00f3gico, verdadero.<br>\nA esta verdad \u2013este orden\u2013 es a la que se refiere Benedicto XVI en la enc\u00edclica. \u00abLa verdad es <em>l\u00f3gos<\/em> que crea<em> di\u00e1-logos<\/em> y, por tanto, comunicaci\u00f3n y comuni\u00f3n. (\u2026) La verdad abre y une el intelecto de los seres humanos\u00bb. Y, en el contexto sociocultural vigente, \u00aben el que est\u00e1 difundida la tendencia a relativizar lo verdadero, vivir la caridad en la verdad lleva a comprender que la adhesi\u00f3n a los valores del cristianismo no es s\u00f3lo un elemento \u00fatil, sino indispensable para la construcci\u00f3n de una buena sociedad y un verdadero desarrollo humano integral\u00bb.<br>\nAs\u00ed entendida, la verdad da su verdadero sentido al amor. \u00abSin verdad \u2013explica el Papa\u2013, la caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se convierte en un envoltorio vac\u00edo que se rellena arbitrariamente. \u00c9ste es el riesgo fatal [inevitable] del amor en una cultura sin verdad. Es presa f\u00e1cil de las emociones y las opiniones contingentes de los sujetos, una palabra de la que se abusa y distorsiona, terminando por significar lo contrario. La verdad libera a la caridad de la estrechez de una emotividad que la priva de contenidos relacionales y sociales, as\u00ed como de un fide\u00edsmo que mutila su horizonte humano y universal. En la verdad, la caridad refleja la dimensi\u00f3n personal y al mismo tiempo p\u00fablica de la fe en el Dios b\u00edblico, que es a la vez <em>Agap\u00e9 <\/em>y<em> L\u00f3gos:<\/em> Caridad y Verdad, Amor y Palabra\u00bb.<br>\n<strong>\u00a0<\/strong><br>\n<strong>ENSANCHAR LA RAZ\u00d3N<br>\n<\/strong><br>\nEl gran cuestionamiento de Benedicto XVI en <em>Caritas in veritate<\/em> apunta hacia un modelo de vida que ha claudicado a favor de la mentalidad tecnicista, que hace coincidir realidad con factibilidad y que ha forjado en muchos la convicci\u00f3n de que el \u00fanico criterio de verdad es la eficiencia y la utilidad.<br>\n\u00abNo basta progresar s\u00f3lo desde el punto de vista econ\u00f3mico y tecnol\u00f3gico\u00bb, precisa el Papa, hay que \u00abensanchar la raz\u00f3n y hacerla capaz de conocer y orientar estas nuevas e imponentes din\u00e1micas, anim\u00e1ndolas en la perspectiva de esa \u201ccivilizaci\u00f3n del amor\u201d, de la cual Dios ha puesto la semilla en cada pueblo y en cada cultura\u00bb.<br>\n\u00bfC\u00f3mo aterrizar este ensanchamiento de la raz\u00f3n que advierte el Papa? De nuevo la justicia, la solidaridad y la gratuidad se yerguen como los espacios irrenunciables para que el desarrollo humano sea viable; de ah\u00ed que s\u00f3lo en el ejercicio de estas tres virtudes \u2013que as\u00ed se llaman\u2013 sea posible conquistar un equilibrio social real, por encima de cualquier avance t\u00e9cnico.<br>\nLa oferta del <em>G\u00e9nesis<\/em>, \u00abser\u00e9is como dioses\u00bb, late en el fondo de la fascinaci\u00f3n por el progreso, por lo nuevo, por lo brillante (el que no conoce a Dios, a cualquier barb\u00f3n se le hinca; mire si no c\u00f3mo el mundo se arrodill\u00f3 sin m\u00e1s ante Steve Jobs, cuando hace poco present\u00f3 su iPad).<br>\n\u00abEl desarrollo tecnol\u00f3gico \u2013zanja Benedicto XVI\u2013 puede alentar la idea de la autosuficiencia de la t\u00e9cnica, cuando el hombre se pregunta s\u00f3lo por el c\u00f3mo, en vez de considerar los porqu\u00e9s que lo impulsan a actuar\u00bb.<br>\n<strong>\u00a0<\/strong><br>\n<strong>EL DESARROLLO COMO PROBLEMA DE INGENIER\u00cdA FINANCIERA<\/strong><br>\nDesterradas la caridad y la verdad de la sociedad, la t\u00e9cnica pierde toda su riqueza humana y, sin un fondo humano, el hombre es quien se pone al servicio de ella y no al rev\u00e9s. De ah\u00ed que cobre mucho m\u00e1s fuerza la condena del Papa cuando nos recuerda que \u00abla t\u00e9cnica nunca es s\u00f3lo t\u00e9cnica. Manifiesta qui\u00e9n es el hombre y cu\u00e1les son sus aspiraciones de desarrollo, expresa la tensi\u00f3n del \u00e1nimo humano hacia la superaci\u00f3n gradual de ciertos condicionamientos materiales\u00bb. \u00c9sta es la verdadera t\u00e9cnica humana, la que sirve al hombre y no se aprovecha de \u00e9l.<br>\nUna sociedad que empe\u00f1a su desarrollo \u00fanica y exclusivamente en la t\u00e9cnica, sin considerar la caridad ni la verdad, est\u00e1 condenada a la peque\u00f1ez humana, como afirma el Papa, \u00abel desarrollo es imposible sin hombres rectos, sin operadores econ\u00f3micos y agentes pol\u00edticos que sientan fuertemente en su conciencia la llamada al bien com\u00fan. Se necesita tanto la preparaci\u00f3n profesional como la coherencia moral. Cuando predomina la absolutizaci\u00f3n de la t\u00e9cnica se produce una confusi\u00f3n entre los fines y los medios, el empresario considera como \u00fanico criterio de acci\u00f3n el m\u00e1ximo beneficio en la producci\u00f3n; el pol\u00edtico, la consolidaci\u00f3n del poder; el cient\u00edfico, el resultado de sus descubrimientos\u00bb.<br>\nEl sinf\u00edn de f\u00f3rmulas ofrecidas para que todos los hombres en todas las naciones alcancen una vida justa y digna no ha dado pie con bola. Las c\u00fapulas estatales en todo el mundo se quiebran la cabeza tras la utop\u00eda de que nadie carezca de lo necesario.<br>\nEn ese intento, el dinero invertido y los recursos puestos en la mesa parecen igualmente interminables\u2026 y nada. \u00bfPor qu\u00e9? \u00abEl desarrollo de los pueblos \u2013contesta el Papa\u2013 es considerado con frecuencia como un problema de ingenier\u00eda financiera, de apertura de mercados, de bajadas de impuestos, de inversiones productivas, de reformas institucionales, en definitiva como una cuesti\u00f3n exclusivamente t\u00e9cnica. Sin duda, todos estos \u00e1mbitos tienen un papel muy importante, pero deber\u00edamos preguntarnos por qu\u00e9 las decisiones de tipo t\u00e9cnico han funcionado hasta ahora s\u00f3lo en parte. La causa es mucho m\u00e1s profunda. El desarrollo nunca estar\u00e1 plenamente garantizado por fuerzas que en gran medida son autom\u00e1ticas e impersonales, ya provengan de las leyes del mercado o de pol\u00edticas de car\u00e1cter internacional\u00bb.<br>\n\u00bfC\u00f3mo conseguir, entonces, el leg\u00edtimo anhelo de un mundo mejor, \u00e9se que se\u00f1alaba Pablo VI donde todos los pueblos salieran del hambre, la miseria, las enfermedades end\u00e9micas y el analfabetismo? Para Benedicto XVI la clave est\u00e1 en lograr una \u00abinteligencia capaz de entender la t\u00e9cnica y de captar el significado plenamente humano del quehacer del hombre, seg\u00fan el horizonte de sentido de la persona considerada en la globalidad de su ser. Incluso cuando el hombre opera a trav\u00e9s de un sat\u00e9lite o de un impulso electr\u00f3nico a distancia, su actuar permanece siempre humano, expresi\u00f3n de una libertad responsable\u00bb.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"57162\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer despu\u00e9s 0 \u00a0 Un \u00abespeso caparaz\u00f3n de poder material y un coraz\u00f3n que se ha quedado vac\u00edo\u00bb es un s\u00edmil con el que Benedicto XVI define la evoluci\u00f3n de la humanidad, cuando la t\u00e9cnica se erige en criterio de verdad. Imagine que s\u00ed, que por fin la sociedad ha conseguido el orden y progreso tan ansiados: prosperidad, calles limpias, salud, seguridad, control absoluto de lo eventual. Este anhelo ha quedado grabado en registros cl\u00e1sicos como los de Plat\u00f3n, san Agust\u00edn, Nicol\u00e1s de Cusa o Tom\u00e1s Moro y, otros, digamos recientes, como los de Aldous Huxley, George Orwell, Ray Bradbury o Fritz Lang. Desafortunadamente y al margen de cualquier utop\u00eda, en la vida real el empe\u00f1o por conquistar el mundo feliz ha ido dejando resabios; incluso, los pobres no han sido s\u00f3lo inevitables, sino necesarios. \u00bfPor qu\u00e9 parece imposible construir un mundo justo para todos? \u00bfPor qu\u00e9 suponer almas de oro, plata y bronce? \u00bfPor qu\u00e9, luego del triunfo del progreso, siempre hay sobrantes? \u00bfPor qu\u00e9 en el fondo queda la desaz\u00f3n? Tal preocupaci\u00f3n no es ajena a Benedicto XVI y de ella se ocupa en su m\u00e1s reciente carta enc\u00edclica, Caritas in veritate, sobre \u00abel desarrollo humano integral en la caridad y en la verdad\u00bb. Urgido por el sismo financiero de 2008, con epicentro en Wall Street, pero en atenci\u00f3n tambi\u00e9n al alubi\u00f3n de atentados contra la injusticia y el desorden social, el Pont\u00edfice firm\u00f3 la carta en verano de 2009. Ahora, en medio a\u00fan de los efectos de incertidumbre de un sistema que mostr\u00f3 su lado m\u00e1s flaco, vale la pena acercarse a ella. Las cavilaciones alrededor del desarrollo integral del hombre no son nuevas en la mente del Papa. \u00abEl capitalismo que se desarrolla apuntando polarmente hacia la tecnolog\u00eda y el dinero \u2013advirti\u00f3 Carlos Llano hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas\u2013, sigue una l\u00ednea err\u00f3nea. Se dice que los dinosaurios se extinguieron porque evolucionaron siguiendo un camino equivocado: mucho caparaz\u00f3n y poco cerebro, abundantes m\u00fasculos y escaso entendimiento. Y Joseph Ratzinger se pregunta: \u00bfno nos hemos desarrollado nosotros de un modo tambi\u00e9n equivocado? \u00bfNo hemos desarrollado mucha t\u00e9cnica y poca alma? \u00bfUn espeso caparaz\u00f3n de poder material y un coraz\u00f3n que se ha quedado vac\u00edo?\u00bb. Las im\u00e1genes recientes de miles de personas desesperadas, enardecidas tras un pedazo de pan, en un Hait\u00ed colapsado, hacen todav\u00eda m\u00e1s evidente que aquella realidad cuestionada por el entonces cardenal Ratzinger no ha quedado resuelta. \u00abSoy consciente \u2013admite en la carta\u2013 de las desviaciones y la p\u00e9rdida de sentido que ha sufrido y sufre la caridad, con el consiguiente riesgo de ser malentendida, o excluida de la \u00e9tica vivida y, en cualquier caso, de impedir su correcta valoraci\u00f3n. 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Y si la caridad constituye el quicio de la vida humana es porque se inserta en el contorno de un orden natural \u2013digamos, sensato\u2013. Nuestro mundo est\u00e1 regido por una l\u00f3gica a prueba de balas: las cascadas no caen hacia arriba ni los g\u00e9iseres se elevan hacia abajo. Esas leyes universales no son exclusivas de lo material y alcanzan al hombre: preservar la vida, confiar en los dem\u00e1s, tender a las certezas; moverse, en \u00faltima instancia, dentro de un marco l\u00f3gico, verdadero. A esta verdad \u2013este orden\u2013 es a la que se refiere Benedicto XVI en la enc\u00edclica. \u00abLa verdad es l\u00f3gos que crea di\u00e1-logos y, por tanto, comunicaci\u00f3n y comuni\u00f3n. (\u2026) La verdad abre y une el intelecto de los seres humanos\u00bb. Y, en el contexto sociocultural vigente, \u00aben el que est\u00e1 difundida la tendencia a relativizar lo verdadero, vivir la caridad en la verdad lleva a comprender que la adhesi\u00f3n a los valores del cristianismo no es s\u00f3lo un elemento \u00fatil, sino indispensable para la construcci\u00f3n de una buena sociedad y un verdadero desarrollo humano integral\u00bb. As\u00ed entendida, la verdad da su verdadero sentido al amor. \u00abSin verdad \u2013explica el Papa\u2013, la caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se convierte en un envoltorio vac\u00edo que se rellena arbitrariamente. \u00c9ste es el riesgo fatal [inevitable] del amor en una cultura sin verdad. Es presa f\u00e1cil de las emociones y las opiniones contingentes de los sujetos, una palabra de la que se abusa y distorsiona, terminando por significar lo contrario. La verdad libera a la caridad de la estrechez de una emotividad que la priva de contenidos relacionales y sociales, as\u00ed como de un fide\u00edsmo que mutila su horizonte humano y universal. En la verdad, la caridad refleja la dimensi\u00f3n personal y al mismo tiempo p\u00fablica de la fe en el Dios b\u00edblico, que es a la vez Agap\u00e9 y L\u00f3gos: Caridad y Verdad, Amor y Palabra\u00bb. \u00a0 ENSANCHAR LA RAZ\u00d3N El gran cuestionamiento de Benedicto XVI en Caritas in veritate apunta hacia un modelo de vida que ha claudicado a favor de la mentalidad tecnicista, que hace coincidir realidad con factibilidad y que ha forjado en muchos la convicci\u00f3n de que el \u00fanico criterio de verdad es la eficiencia y la utilidad. \u00abNo basta progresar s\u00f3lo desde el punto de vista econ\u00f3mico y tecnol\u00f3gico\u00bb, precisa el Papa, hay que \u00abensanchar la raz\u00f3n y hacerla capaz de conocer y orientar estas nuevas e imponentes din\u00e1micas, anim\u00e1ndolas en la perspectiva de esa<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[130,109,110,111],"class_list":["post-57162","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-miscelanea","tag-ejemplar_306","tag-empresa","tag-istmo","tag-valores"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>\u00bfMucha t\u00e9cnica y poca alma? - Revista ISTMO<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2010\/01\/05\/justicia-solidaridad-y-gratuidad\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"\u00bfMucha t\u00e9cnica y poca alma?\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Leer despu\u00e9s 0 \u00a0 Un \u00abespeso caparaz\u00f3n de poder material y un coraz\u00f3n que se ha quedado vac\u00edo\u00bb es un s\u00edmil con el que Benedicto XVI define la evoluci\u00f3n de la humanidad, cuando la t\u00e9cnica se erige en criterio de verdad. 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Tal preocupaci\u00f3n no es ajena a Benedicto XVI y de ella se ocupa en su m\u00e1s reciente carta enc\u00edclica, Caritas in veritate, sobre \u00abel desarrollo humano integral en la caridad y en la verdad\u00bb. Urgido por el sismo financiero de 2008, con epicentro en Wall Street, pero en atenci\u00f3n tambi\u00e9n al alubi\u00f3n de atentados contra la injusticia y el desorden social, el Pont\u00edfice firm\u00f3 la carta en verano de 2009. Ahora, en medio a\u00fan de los efectos de incertidumbre de un sistema que mostr\u00f3 su lado m\u00e1s flaco, vale la pena acercarse a ella. Las cavilaciones alrededor del desarrollo integral del hombre no son nuevas en la mente del Papa. \u00abEl capitalismo que se desarrolla apuntando polarmente hacia la tecnolog\u00eda y el dinero \u2013advirti\u00f3 Carlos Llano hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas\u2013, sigue una l\u00ednea err\u00f3nea. Se dice que los dinosaurios se extinguieron porque evolucionaron siguiendo un camino equivocado: mucho caparaz\u00f3n y poco cerebro, abundantes m\u00fasculos y escaso entendimiento. Y Joseph Ratzinger se pregunta: \u00bfno nos hemos desarrollado nosotros de un modo tambi\u00e9n equivocado? \u00bfNo hemos desarrollado mucha t\u00e9cnica y poca alma? \u00bfUn espeso caparaz\u00f3n de poder material y un coraz\u00f3n que se ha quedado vac\u00edo?\u00bb. Las im\u00e1genes recientes de miles de personas desesperadas, enardecidas tras un pedazo de pan, en un Hait\u00ed colapsado, hacen todav\u00eda m\u00e1s evidente que aquella realidad cuestionada por el entonces cardenal Ratzinger no ha quedado resuelta. \u00abSoy consciente \u2013admite en la carta\u2013 de las desviaciones y la p\u00e9rdida de sentido que ha sufrido y sufre la caridad, con el consiguiente riesgo de ser malentendida, o excluida de la \u00e9tica vivida y, en cualquier caso, de impedir su correcta valoraci\u00f3n. En el \u00e1mbito social, jur\u00eddico, cultural, pol\u00edtico y econ\u00f3mico, es decir, en los contextos m\u00e1s expuestos a dicho peligro, se afirma f\u00e1cilmente su irrelevancia para interpretar y orientar las responsabilidades morales\u00bb. \u00a0 EL AMOR LO ES TODO Es imposible que el tejido social se mantenga fuerte al margen de la ayuda desinteresada, del trabajo colectivo, de la justicia, de la solidaridad o de la gratuidad que son, en resumidas cuentas, las acciones en las que la caridad toma forma. La caridad es el principio que sostiene dicho tejido, tanto en un entorno reducido, como la familia o la amistad, como en las macro relaciones de los \u00e1mbitos social, econ\u00f3mico y pol\u00edtico. El Papa advierte de los peligros de excluir la caridad \u2013el amor\u2013 de la vida del hombre y no se reserva nada al aclarar en\u00e9rgicamente que \u00abla caridad lo es todo\u00bb. Y si la caridad constituye el quicio de la vida humana es porque se inserta en el contorno de un orden natural \u2013digamos, sensato\u2013. Nuestro mundo est\u00e1 regido por una l\u00f3gica a prueba de balas: las cascadas no caen hacia arriba ni los g\u00e9iseres se elevan hacia abajo. Esas leyes universales no son exclusivas de lo material y alcanzan al hombre: preservar la vida, confiar en los dem\u00e1s, tender a las certezas; moverse, en \u00faltima instancia, dentro de un marco l\u00f3gico, verdadero. A esta verdad \u2013este orden\u2013 es a la que se refiere Benedicto XVI en la enc\u00edclica. \u00abLa verdad es l\u00f3gos que crea di\u00e1-logos y, por tanto, comunicaci\u00f3n y comuni\u00f3n. (\u2026) La verdad abre y une el intelecto de los seres humanos\u00bb. Y, en el contexto sociocultural vigente, \u00aben el que est\u00e1 difundida la tendencia a relativizar lo verdadero, vivir la caridad en la verdad lleva a comprender que la adhesi\u00f3n a los valores del cristianismo no es s\u00f3lo un elemento \u00fatil, sino indispensable para la construcci\u00f3n de una buena sociedad y un verdadero desarrollo humano integral\u00bb. As\u00ed entendida, la verdad da su verdadero sentido al amor. \u00abSin verdad \u2013explica el Papa\u2013, la caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se convierte en un envoltorio vac\u00edo que se rellena arbitrariamente. \u00c9ste es el riesgo fatal [inevitable] del amor en una cultura sin verdad. Es presa f\u00e1cil de las emociones y las opiniones contingentes de los sujetos, una palabra de la que se abusa y distorsiona, terminando por significar lo contrario. La verdad libera a la caridad de la estrechez de una emotividad que la priva de contenidos relacionales y sociales, as\u00ed como de un fide\u00edsmo que mutila su horizonte humano y universal. En la verdad, la caridad refleja la dimensi\u00f3n personal y al mismo tiempo p\u00fablica de la fe en el Dios b\u00edblico, que es a la vez Agap\u00e9 y L\u00f3gos: Caridad y Verdad, Amor y Palabra\u00bb. \u00a0 ENSANCHAR LA RAZ\u00d3N El gran cuestionamiento de Benedicto XVI en Caritas in veritate apunta hacia un modelo de vida que ha claudicado a favor de la mentalidad tecnicista, que hace coincidir realidad con factibilidad y que ha forjado en muchos la convicci\u00f3n de que el \u00fanico criterio de verdad es la eficiencia y la utilidad. \u00abNo basta progresar s\u00f3lo desde el punto de vista econ\u00f3mico y tecnol\u00f3gico\u00bb, precisa el Papa, hay que \u00abensanchar la raz\u00f3n y hacerla capaz de conocer y orientar estas nuevas e imponentes din\u00e1micas, anim\u00e1ndolas en la perspectiva de esa\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2010\/01\/05\/justicia-solidaridad-y-gratuidad\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2010-01-05T20:10:36+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"http:\/\/192.100.230.75\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/justicia-Solidaridad-y-gratuidad2.jpg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"9 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2010\\\/01\\\/05\\\/justicia-solidaridad-y-gratuidad\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2010\\\/01\\\/05\\\/justicia-solidaridad-y-gratuidad\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Revista ISTMO\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/4e32b4f542913811211d27f750b1d747\"},\"headline\":\"\u00bfMucha t\u00e9cnica y poca alma?\",\"datePublished\":\"2010-01-05T20:10:36+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2010\\\/01\\\/05\\\/justicia-solidaridad-y-gratuidad\\\/\"},\"wordCount\":1788,\"commentCount\":0,\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2010\\\/01\\\/05\\\/justicia-solidaridad-y-gratuidad\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"http:\\\/\\\/192.100.230.75\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2010\\\/03\\\/justicia-Solidaridad-y-gratuidad2.jpg\",\"keywords\":[\"306\",\"empresa\",\"istmo\",\"valores\"],\"articleSection\":[\"Miscel\u00e1nea\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2010\\\/01\\\/05\\\/justicia-solidaridad-y-gratuidad\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2010\\\/01\\\/05\\\/justicia-solidaridad-y-gratuidad\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2010\\\/01\\\/05\\\/justicia-solidaridad-y-gratuidad\\\/\",\"name\":\"\u00bfMucha t\u00e9cnica y poca alma? 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Imagine que s\u00ed, que por fin la sociedad ha conseguido el orden y progreso tan ansiados: prosperidad, calles limpias, salud, seguridad, control absoluto de lo eventual. Este anhelo ha quedado grabado en registros cl\u00e1sicos como los de Plat\u00f3n, san Agust\u00edn, Nicol\u00e1s de Cusa o Tom\u00e1s Moro y, otros, digamos recientes, como los de Aldous Huxley, George Orwell, Ray Bradbury o Fritz Lang. Desafortunadamente y al margen de cualquier utop\u00eda, en la vida real el empe\u00f1o por conquistar el mundo feliz ha ido dejando resabios; incluso, los pobres no han sido s\u00f3lo inevitables, sino necesarios. \u00bfPor qu\u00e9 parece imposible construir un mundo justo para todos? \u00bfPor qu\u00e9 suponer almas de oro, plata y bronce? \u00bfPor qu\u00e9, luego del triunfo del progreso, siempre hay sobrantes? \u00bfPor qu\u00e9 en el fondo queda la desaz\u00f3n? Tal preocupaci\u00f3n no es ajena a Benedicto XVI y de ella se ocupa en su m\u00e1s reciente carta enc\u00edclica, Caritas in veritate, sobre \u00abel desarrollo humano integral en la caridad y en la verdad\u00bb. Urgido por el sismo financiero de 2008, con epicentro en Wall Street, pero en atenci\u00f3n tambi\u00e9n al alubi\u00f3n de atentados contra la injusticia y el desorden social, el Pont\u00edfice firm\u00f3 la carta en verano de 2009. Ahora, en medio a\u00fan de los efectos de incertidumbre de un sistema que mostr\u00f3 su lado m\u00e1s flaco, vale la pena acercarse a ella. Las cavilaciones alrededor del desarrollo integral del hombre no son nuevas en la mente del Papa. \u00abEl capitalismo que se desarrolla apuntando polarmente hacia la tecnolog\u00eda y el dinero \u2013advirti\u00f3 Carlos Llano hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas\u2013, sigue una l\u00ednea err\u00f3nea. Se dice que los dinosaurios se extinguieron porque evolucionaron siguiendo un camino equivocado: mucho caparaz\u00f3n y poco cerebro, abundantes m\u00fasculos y escaso entendimiento. Y Joseph Ratzinger se pregunta: \u00bfno nos hemos desarrollado nosotros de un modo tambi\u00e9n equivocado? \u00bfNo hemos desarrollado mucha t\u00e9cnica y poca alma? \u00bfUn espeso caparaz\u00f3n de poder material y un coraz\u00f3n que se ha quedado vac\u00edo?\u00bb. Las im\u00e1genes recientes de miles de personas desesperadas, enardecidas tras un pedazo de pan, en un Hait\u00ed colapsado, hacen todav\u00eda m\u00e1s evidente que aquella realidad cuestionada por el entonces cardenal Ratzinger no ha quedado resuelta. \u00abSoy consciente \u2013admite en la carta\u2013 de las desviaciones y la p\u00e9rdida de sentido que ha sufrido y sufre la caridad, con el consiguiente riesgo de ser malentendida, o excluida de la \u00e9tica vivida y, en cualquier caso, de impedir su correcta valoraci\u00f3n. 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Y si la caridad constituye el quicio de la vida humana es porque se inserta en el contorno de un orden natural \u2013digamos, sensato\u2013. Nuestro mundo est\u00e1 regido por una l\u00f3gica a prueba de balas: las cascadas no caen hacia arriba ni los g\u00e9iseres se elevan hacia abajo. Esas leyes universales no son exclusivas de lo material y alcanzan al hombre: preservar la vida, confiar en los dem\u00e1s, tender a las certezas; moverse, en \u00faltima instancia, dentro de un marco l\u00f3gico, verdadero. A esta verdad \u2013este orden\u2013 es a la que se refiere Benedicto XVI en la enc\u00edclica. \u00abLa verdad es l\u00f3gos que crea di\u00e1-logos y, por tanto, comunicaci\u00f3n y comuni\u00f3n. (\u2026) La verdad abre y une el intelecto de los seres humanos\u00bb. 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La verdad libera a la caridad de la estrechez de una emotividad que la priva de contenidos relacionales y sociales, as\u00ed como de un fide\u00edsmo que mutila su horizonte humano y universal. 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