{"id":53541,"date":"2009-07-20T18:07:05","date_gmt":"2009-07-20T23:07:05","guid":{"rendered":"http:\/\/192.100.230.75\/?p=53541"},"modified":"2009-07-20T18:07:05","modified_gmt":"2009-07-20T23:07:05","slug":"las-zanahorias-y-los-camellos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2009\/07\/20\/las-zanahorias-y-los-camellos\/","title":{"rendered":"Las zanahorias y los camellos"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"53541\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>\u00abEl humor, como la poes\u00eda,<br>\nnos permite entrar en contacto<br>\ncon lo que no acabamos de entender\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Hugo Hiriart<\/p>\n<p>Entre los valores que usted quiere fomentar en sus hijos no aparece, ni de broma, el humor. \u00ab\u00a1Fulanito!, \u00bfcu\u00e1ntas veces te tengo que repetir que tengas humor?\u00bb Tampoco figura en el elenco de objetivos personales que usted persigue. \u00ab\u00a1Uy! Otro d\u00eda sin humor, \u00bfqu\u00e9 me pasa?\u00bb<br>\nLo que s\u00ed exige a sus v\u00e1stagos es ser laboriosos y usted mismo se pone como meta ganar en solidaridad para con sus empleados etc\u00e9tera. Esto es as\u00ed porque la laboriosidad y la solidaridad s\u00ed son virtudes, pero el humor no, aunque a veces se camufle tras los rasgos del optimismo o la alegr\u00eda.<br>\nM\u00e1s all\u00e1 del origen de la palabra \u2013que, me temo, es igual que el de jugo\u2013 o de las definiciones hipocr\u00e1ticas (el profesor H\u00e9ctor Zagal public\u00f3 un texto al respecto en <em>La tempestad<\/em> de enero de 2006), cuando hoy nos referimos al humor necesariamente lo vinculamos con los detonadores de la risa. Los matices y giros del significado llegan al echar mano de los adjetivos: negro, infantil, vulgar.<br>\nPero tambi\u00e9n, como ocurre con la poes\u00eda, el humor funciona al unir realidades que en la naturaleza no existen juntas. Cuando el poeta dice \u00abte llor\u00e9 todo un r\u00edo, ahora ll\u00f3rame un mar\u00bb plantea un escenario descabellado; por m\u00e1s que llore, ning\u00fan ser humano segregar\u00e1 tal cantidad de l\u00e1grimas para componer un caudal tipo arroyo, mucho menos oce\u00e1nico. Y aunque esto es as\u00ed, el poema no s\u00f3lo no resulta aberrante, sino que es conmovedor.<br>\nAunque el humor busca una v\u00edctima y la poes\u00eda no, ambos se alimentan de lo inaudito e inesperado, de la polivalencia del lenguaje y sus aristas; por eso, su comportamiento es exagerado e inconexo. Claro, hay un punto en el que la met\u00e1fora se vuelve comprensible y los t\u00e9rminos coinciden; como la reacci\u00f3n del padre primerizo, cuyo hijo naci\u00f3 en medio de muchas complicaciones, ante el m\u00e9dico que anuncia: \u00abSu hijo naci\u00f3 bien, pero tuvimos que ponerle ox\u00edgeno\u00bb. \u00abMenos mal, pero a m\u00ed me hubiese gustado ponerle Ambrosio, como su abuelo\u00bb.<br>\n<strong>EL CUCHILLO Y LAS BOMBILLAS OSRAM<\/strong><br>\nEl humor, como la poes\u00eda, es una manera de interpretar al mundo, una herramienta, que no nos hace m\u00e1s o menos virtuosos. En ese sentido se parece m\u00e1s a un cuchillo o a las bombillas Osram. Sin embargo, bien empleado, el humor puede llegar a ser devastador.<br>\nMe refiero a que el humor sirve como term\u00f3metro de la inteligencia; dicho de otro modo, dime de qu\u00e9 te r\u00edes y te dir\u00e9 qui\u00e9n eres. No es casualidad que en M\u00e9xico los programas c\u00f3micos de televisi\u00f3n m\u00e1s exitosos sean infantiles y vulgares. Adem\u00e1s, como hay libertad de expresi\u00f3n, es de lo m\u00e1s sencillo. Piense en cualquier serial de estos y ver\u00e1 siempre tres elementos: 1) un desfile de mujeres en cueros, 2) un pati\u00f1o est\u00fapido y 3) el buf\u00f3n abusivo, quien reparte ofensas lascivas a las chicas y rebaja a subespecie al pati\u00f1o.<br>\nEsencialmente machista, el humor en nuestro pa\u00eds hunde sus ra\u00edces en el resentimiento y la revancha simplona, por eso es chabacano y procaz. Concebimos la ofensa como pelea de gallos y reducimos el humor a empujones y descalificaciones. Por eso nos re\u00edmos de lo mismo que r\u00ede un ni\u00f1o: lo escatol\u00f3gico y lo genital. Ante la censura posrevolucionaria, los c\u00f3micos mexicanos se refugiaron en las carpas. Ah\u00ed, lejos de la mirada gubernamental, los payasos populares lanzaban albures a diestra y siniestra, sin miramiento alguno.<br>\nEn Espa\u00f1a, bajo el r\u00e9gimen franquista, los humoristas ejercitaron la inteligencia y, en lugar de ocultarse, empezaron a escribir. La famosa revista <em>La codorniz<\/em> (1941-1978) congreg\u00f3 en sus p\u00e1ginas a brillantes autores como Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna y Enrique Jardiel Poncela, y encontr\u00f3 el maquillaje perfecto para lanzar puyas al r\u00e9gimen sin que los censores franquistas las notaran. Lo mismo ocurri\u00f3 en la Inglaterra victoriana.<br>\nMaestro de l\u00f3gica y matem\u00e1ticas, Charles Dodgson (a.k.a. Lewis Carroll) salpic\u00f3 sus relatos para ni\u00f1os con reyertas y diatribas contra la reina, el rey, el primer ministro y dem\u00e1s dictadores. El humor convertido en reclamo social, en arma pol\u00edtica, se ejercit\u00f3 en el teatro y mut\u00f3 hacia la televisi\u00f3n.<em> The Monty Python\u2019s Flying Circus<\/em> es el mejor ejemplo (para mayores referencias le imploro que visite http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=ur5fGSBsfq8), su hilaridad elev\u00f3 a sus integrantes a la cumbre del \u00e9xito televisivo en los a\u00f1os setenta.<br>\n<strong>RATAS EN LA SALA<\/strong><br>\nMe parece que los escritores y actores (dramaturgos) neoyorquinos de origen jud\u00edo son los herederos naturales de esta tradici\u00f3n brit\u00e1nica. Hugo Hiriart refiere una simp\u00e1tica an\u00e9cdota que ejemplifica muy bien mi parecer. El pap\u00e1 de Groucho Marx pasaba unos d\u00edas de solaz en Nueva York y se hospedaba en casa de su hijo. Acomedido, el se\u00f1or Marx hizo arreglos en el s\u00f3tano y encontr\u00f3 ratas. \u00abHijo, \u00bfc\u00f3mo es posible que tengas ratas en el s\u00f3tano?\u00bb, le reclam\u00f3 a la primera oportunidad. \u00abY qu\u00e9 quer\u00edas, pap\u00e1, \u00bfqu\u00e9 las tuviera en la sala?\u00bb (su epitafio es una joya: \u00abperdonen que no me levante\u00bb).<br>\nAh\u00ed est\u00e1 tambi\u00e9n Allen Stewart Konigsberg (Woody Allen), quien teji\u00f3 complicados personajes para exhibir los sinsabores de las relaciones humanas y matarnos de risa. Invernadero de c\u00f3micos como Jermoe Seinfeld o Tina Fey, la serie Saturday Night Live (tres d\u00e9cadas al aire) sacude a los peque\u00f1os burgueses norteamericanos con un sarcasmo corrosivo que alcanza por igual a Bill Clinton, Barack Obama o George W. Bush.<br>\nPero tampoco nos pongamos tristes. Para nuestra buena fortuna, en M\u00e9xico el humor no s\u00f3lo depende de Jorge Ortiz de Pinedo o los Mascabrothers. Por ah\u00ed anda todav\u00eda Andr\u00e9s Bustamante y, para paladares m\u00e1s refinados, contamos con Guillermo Sheridan, el referido maestro Hiriart o Paco Calder\u00f3n. Y, evidentemente, la obra de Jorge Ibarg\u00fcengoitia, abundante en inteligencia y trivialidad, como en este texto.<br>\n\u00abSi descubr\u00ed el delirio de persecuci\u00f3n no fue por cuenta propia, sino gracias a la ayuda de un amigo de la casa que era optometrista. Yo ten\u00eda ocho a\u00f1os, est\u00e1bamos sentados a la mesa y mi abuela dijo que ella ve\u00eda estupendamente y que no necesitaba anteojos. En ese momento, el optometrista pronunci\u00f3 las palabras fatales: \u201cEso es lo que usted cree. Yo le aseguro que no ve lo que nosotros vemos\u201d.<br>\nEste parlamento contiene un error de formulaci\u00f3n. El optometrista debi\u00f3 haber dicho que mi abuela no ve\u00eda con la misma claridad que los dem\u00e1s. Todos lo entendieron as\u00ed, menos yo, que me qued\u00e9 mirando las zanahorias que hab\u00eda en el plato y pensando que quiz\u00e1 lo que mi abuela estaba viendo en vez de zanahorias eran camellos\u00bb.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"53541\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer despu\u00e9s 0\u00abEl humor, como la poes\u00eda, nos permite entrar en contacto con lo que no acabamos de entender\u00bb. Hugo Hiriart Entre los valores que usted quiere fomentar en sus hijos no aparece, ni de broma, el humor. \u00ab\u00a1Fulanito!, \u00bfcu\u00e1ntas veces te tengo que repetir que tengas humor?\u00bb Tampoco figura en el elenco de objetivos personales que usted persigue. \u00ab\u00a1Uy! Otro d\u00eda sin humor, \u00bfqu\u00e9 me pasa?\u00bb Lo que s\u00ed exige a sus v\u00e1stagos es ser laboriosos y usted mismo se pone como meta ganar en solidaridad para con sus empleados etc\u00e9tera. Esto es as\u00ed porque la laboriosidad y la solidaridad s\u00ed son virtudes, pero el humor no, aunque a veces se camufle tras los rasgos del optimismo o la alegr\u00eda. M\u00e1s all\u00e1 del origen de la palabra \u2013que, me temo, es igual que el de jugo\u2013 o de las definiciones hipocr\u00e1ticas (el profesor H\u00e9ctor Zagal public\u00f3 un texto al respecto en La tempestad de enero de 2006), cuando hoy nos referimos al humor necesariamente lo vinculamos con los detonadores de la risa. Los matices y giros del significado llegan al echar mano de los adjetivos: negro, infantil, vulgar. Pero tambi\u00e9n, como ocurre con la poes\u00eda, el humor funciona al unir realidades que en la naturaleza no existen juntas. Cuando el poeta dice \u00abte llor\u00e9 todo un r\u00edo, ahora ll\u00f3rame un mar\u00bb plantea un escenario descabellado; por m\u00e1s que llore, ning\u00fan ser humano segregar\u00e1 tal cantidad de l\u00e1grimas para componer un caudal tipo arroyo, mucho menos oce\u00e1nico. Y aunque esto es as\u00ed, el poema no s\u00f3lo no resulta aberrante, sino que es conmovedor. Aunque el humor busca una v\u00edctima y la poes\u00eda no, ambos se alimentan de lo inaudito e inesperado, de la polivalencia del lenguaje y sus aristas; por eso, su comportamiento es exagerado e inconexo. Claro, hay un punto en el que la met\u00e1fora se vuelve comprensible y los t\u00e9rminos coinciden; como la reacci\u00f3n del padre primerizo, cuyo hijo naci\u00f3 en medio de muchas complicaciones, ante el m\u00e9dico que anuncia: \u00abSu hijo naci\u00f3 bien, pero tuvimos que ponerle ox\u00edgeno\u00bb. \u00abMenos mal, pero a m\u00ed me hubiese gustado ponerle Ambrosio, como su abuelo\u00bb. EL CUCHILLO Y LAS BOMBILLAS OSRAM El humor, como la poes\u00eda, es una manera de interpretar al mundo, una herramienta, que no nos hace m\u00e1s o menos virtuosos. En ese sentido se parece m\u00e1s a un cuchillo o a las bombillas Osram. Sin embargo, bien empleado, el humor puede llegar a ser devastador. Me refiero a que el humor sirve como term\u00f3metro de la inteligencia; dicho de otro modo, dime de qu\u00e9 te r\u00edes y te dir\u00e9 qui\u00e9n eres. No es casualidad que en M\u00e9xico los programas c\u00f3micos de televisi\u00f3n m\u00e1s exitosos sean infantiles y vulgares. Adem\u00e1s, como hay libertad de expresi\u00f3n, es de lo m\u00e1s sencillo. Piense en cualquier serial de estos y ver\u00e1 siempre tres elementos: 1) un desfile de mujeres en cueros, 2) un pati\u00f1o est\u00fapido y 3) el buf\u00f3n abusivo, quien reparte ofensas lascivas a las chicas y rebaja a subespecie al pati\u00f1o. Esencialmente machista, el humor en nuestro pa\u00eds hunde sus ra\u00edces en el resentimiento y la revancha simplona, por eso es chabacano y procaz. Concebimos la ofensa como pelea de gallos y reducimos el humor a empujones y descalificaciones. Por eso nos re\u00edmos de lo mismo que r\u00ede un ni\u00f1o: lo escatol\u00f3gico y lo genital. Ante la censura posrevolucionaria, los c\u00f3micos mexicanos se refugiaron en las carpas. Ah\u00ed, lejos de la mirada gubernamental, los payasos populares lanzaban albures a diestra y siniestra, sin miramiento alguno. En Espa\u00f1a, bajo el r\u00e9gimen franquista, los humoristas ejercitaron la inteligencia y, en lugar de ocultarse, empezaron a escribir. La famosa revista La codorniz (1941-1978) congreg\u00f3 en sus p\u00e1ginas a brillantes autores como Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna y Enrique Jardiel Poncela, y encontr\u00f3 el maquillaje perfecto para lanzar puyas al r\u00e9gimen sin que los censores franquistas las notaran. Lo mismo ocurri\u00f3 en la Inglaterra victoriana. Maestro de l\u00f3gica y matem\u00e1ticas, Charles Dodgson (a.k.a. Lewis Carroll) salpic\u00f3 sus relatos para ni\u00f1os con reyertas y diatribas contra la reina, el rey, el primer ministro y dem\u00e1s dictadores. El humor convertido en reclamo social, en arma pol\u00edtica, se ejercit\u00f3 en el teatro y mut\u00f3 hacia la televisi\u00f3n. The Monty Python\u2019s Flying Circus es el mejor ejemplo (para mayores referencias le imploro que visite http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=ur5fGSBsfq8), su hilaridad elev\u00f3 a sus integrantes a la cumbre del \u00e9xito televisivo en los a\u00f1os setenta. RATAS EN LA SALA Me parece que los escritores y actores (dramaturgos) neoyorquinos de origen jud\u00edo son los herederos naturales de esta tradici\u00f3n brit\u00e1nica. Hugo Hiriart refiere una simp\u00e1tica an\u00e9cdota que ejemplifica muy bien mi parecer. El pap\u00e1 de Groucho Marx pasaba unos d\u00edas de solaz en Nueva York y se hospedaba en casa de su hijo. Acomedido, el se\u00f1or Marx hizo arreglos en el s\u00f3tano y encontr\u00f3 ratas. \u00abHijo, \u00bfc\u00f3mo es posible que tengas ratas en el s\u00f3tano?\u00bb, le reclam\u00f3 a la primera oportunidad. \u00abY qu\u00e9 quer\u00edas, pap\u00e1, \u00bfqu\u00e9 las tuviera en la sala?\u00bb (su epitafio es una joya: \u00abperdonen que no me levante\u00bb). Ah\u00ed est\u00e1 tambi\u00e9n Allen Stewart Konigsberg (Woody Allen), quien teji\u00f3 complicados personajes para exhibir los sinsabores de las relaciones humanas y matarnos de risa. Invernadero de c\u00f3micos como Jermoe Seinfeld o Tina Fey, la serie Saturday Night Live (tres d\u00e9cadas al aire) sacude a los peque\u00f1os burgueses norteamericanos con un sarcasmo corrosivo que alcanza por igual a Bill Clinton, Barack Obama o George W. Bush. Pero tampoco nos pongamos tristes. Para nuestra buena fortuna, en M\u00e9xico el humor no s\u00f3lo depende de Jorge Ortiz de Pinedo o los Mascabrothers. Por ah\u00ed anda todav\u00eda Andr\u00e9s Bustamante y, para paladares m\u00e1s refinados, contamos con Guillermo Sheridan, el referido maestro Hiriart o Paco Calder\u00f3n. Y, evidentemente, la obra de Jorge Ibarg\u00fcengoitia, abundante en inteligencia y trivialidad, como en este texto. \u00abSi descubr\u00ed el delirio de persecuci\u00f3n no fue por cuenta propia, sino gracias a la ayuda de un amigo de la casa que era optometrista. Yo ten\u00eda ocho a\u00f1os, est\u00e1bamos sentados a la mesa<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[124,109,110,111],"class_list":["post-53541","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-miscelanea","tag-ejemplar_303","tag-empresa","tag-istmo","tag-valores"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>Las zanahorias y los camellos - Revista ISTMO<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2009\/07\/20\/las-zanahorias-y-los-camellos\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Las zanahorias y los camellos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Leer despu\u00e9s 0\u00abEl humor, como la poes\u00eda, nos permite entrar en contacto con lo que no acabamos de entender\u00bb. Hugo Hiriart Entre los valores que usted quiere fomentar en sus hijos no aparece, ni de broma, el humor. \u00ab\u00a1Fulanito!, \u00bfcu\u00e1ntas veces te tengo que repetir que tengas humor?\u00bb Tampoco figura en el elenco de objetivos personales que usted persigue. \u00ab\u00a1Uy! Otro d\u00eda sin humor, \u00bfqu\u00e9 me pasa?\u00bb Lo que s\u00ed exige a sus v\u00e1stagos es ser laboriosos y usted mismo se pone como meta ganar en solidaridad para con sus empleados etc\u00e9tera. Esto es as\u00ed porque la laboriosidad y la solidaridad s\u00ed son virtudes, pero el humor no, aunque a veces se camufle tras los rasgos del optimismo o la alegr\u00eda. M\u00e1s all\u00e1 del origen de la palabra \u2013que, me temo, es igual que el de jugo\u2013 o de las definiciones hipocr\u00e1ticas (el profesor H\u00e9ctor Zagal public\u00f3 un texto al respecto en La tempestad de enero de 2006), cuando hoy nos referimos al humor necesariamente lo vinculamos con los detonadores de la risa. Los matices y giros del significado llegan al echar mano de los adjetivos: negro, infantil, vulgar. Pero tambi\u00e9n, como ocurre con la poes\u00eda, el humor funciona al unir realidades que en la naturaleza no existen juntas. Cuando el poeta dice \u00abte llor\u00e9 todo un r\u00edo, ahora ll\u00f3rame un mar\u00bb plantea un escenario descabellado; por m\u00e1s que llore, ning\u00fan ser humano segregar\u00e1 tal cantidad de l\u00e1grimas para componer un caudal tipo arroyo, mucho menos oce\u00e1nico. Y aunque esto es as\u00ed, el poema no s\u00f3lo no resulta aberrante, sino que es conmovedor. Aunque el humor busca una v\u00edctima y la poes\u00eda no, ambos se alimentan de lo inaudito e inesperado, de la polivalencia del lenguaje y sus aristas; por eso, su comportamiento es exagerado e inconexo. Claro, hay un punto en el que la met\u00e1fora se vuelve comprensible y los t\u00e9rminos coinciden; como la reacci\u00f3n del padre primerizo, cuyo hijo naci\u00f3 en medio de muchas complicaciones, ante el m\u00e9dico que anuncia: \u00abSu hijo naci\u00f3 bien, pero tuvimos que ponerle ox\u00edgeno\u00bb. \u00abMenos mal, pero a m\u00ed me hubiese gustado ponerle Ambrosio, como su abuelo\u00bb. EL CUCHILLO Y LAS BOMBILLAS OSRAM El humor, como la poes\u00eda, es una manera de interpretar al mundo, una herramienta, que no nos hace m\u00e1s o menos virtuosos. En ese sentido se parece m\u00e1s a un cuchillo o a las bombillas Osram. Sin embargo, bien empleado, el humor puede llegar a ser devastador. Me refiero a que el humor sirve como term\u00f3metro de la inteligencia; dicho de otro modo, dime de qu\u00e9 te r\u00edes y te dir\u00e9 qui\u00e9n eres. No es casualidad que en M\u00e9xico los programas c\u00f3micos de televisi\u00f3n m\u00e1s exitosos sean infantiles y vulgares. Adem\u00e1s, como hay libertad de expresi\u00f3n, es de lo m\u00e1s sencillo. Piense en cualquier serial de estos y ver\u00e1 siempre tres elementos: 1) un desfile de mujeres en cueros, 2) un pati\u00f1o est\u00fapido y 3) el buf\u00f3n abusivo, quien reparte ofensas lascivas a las chicas y rebaja a subespecie al pati\u00f1o. Esencialmente machista, el humor en nuestro pa\u00eds hunde sus ra\u00edces en el resentimiento y la revancha simplona, por eso es chabacano y procaz. Concebimos la ofensa como pelea de gallos y reducimos el humor a empujones y descalificaciones. Por eso nos re\u00edmos de lo mismo que r\u00ede un ni\u00f1o: lo escatol\u00f3gico y lo genital. Ante la censura posrevolucionaria, los c\u00f3micos mexicanos se refugiaron en las carpas. Ah\u00ed, lejos de la mirada gubernamental, los payasos populares lanzaban albures a diestra y siniestra, sin miramiento alguno. En Espa\u00f1a, bajo el r\u00e9gimen franquista, los humoristas ejercitaron la inteligencia y, en lugar de ocultarse, empezaron a escribir. La famosa revista La codorniz (1941-1978) congreg\u00f3 en sus p\u00e1ginas a brillantes autores como Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna y Enrique Jardiel Poncela, y encontr\u00f3 el maquillaje perfecto para lanzar puyas al r\u00e9gimen sin que los censores franquistas las notaran. Lo mismo ocurri\u00f3 en la Inglaterra victoriana. Maestro de l\u00f3gica y matem\u00e1ticas, Charles Dodgson (a.k.a. Lewis Carroll) salpic\u00f3 sus relatos para ni\u00f1os con reyertas y diatribas contra la reina, el rey, el primer ministro y dem\u00e1s dictadores. El humor convertido en reclamo social, en arma pol\u00edtica, se ejercit\u00f3 en el teatro y mut\u00f3 hacia la televisi\u00f3n. The Monty Python\u2019s Flying Circus es el mejor ejemplo (para mayores referencias le imploro que visite http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=ur5fGSBsfq8), su hilaridad elev\u00f3 a sus integrantes a la cumbre del \u00e9xito televisivo en los a\u00f1os setenta. RATAS EN LA SALA Me parece que los escritores y actores (dramaturgos) neoyorquinos de origen jud\u00edo son los herederos naturales de esta tradici\u00f3n brit\u00e1nica. Hugo Hiriart refiere una simp\u00e1tica an\u00e9cdota que ejemplifica muy bien mi parecer. El pap\u00e1 de Groucho Marx pasaba unos d\u00edas de solaz en Nueva York y se hospedaba en casa de su hijo. Acomedido, el se\u00f1or Marx hizo arreglos en el s\u00f3tano y encontr\u00f3 ratas. \u00abHijo, \u00bfc\u00f3mo es posible que tengas ratas en el s\u00f3tano?\u00bb, le reclam\u00f3 a la primera oportunidad. \u00abY qu\u00e9 quer\u00edas, pap\u00e1, \u00bfqu\u00e9 las tuviera en la sala?\u00bb (su epitafio es una joya: \u00abperdonen que no me levante\u00bb). Ah\u00ed est\u00e1 tambi\u00e9n Allen Stewart Konigsberg (Woody Allen), quien teji\u00f3 complicados personajes para exhibir los sinsabores de las relaciones humanas y matarnos de risa. Invernadero de c\u00f3micos como Jermoe Seinfeld o Tina Fey, la serie Saturday Night Live (tres d\u00e9cadas al aire) sacude a los peque\u00f1os burgueses norteamericanos con un sarcasmo corrosivo que alcanza por igual a Bill Clinton, Barack Obama o George W. Bush. Pero tampoco nos pongamos tristes. Para nuestra buena fortuna, en M\u00e9xico el humor no s\u00f3lo depende de Jorge Ortiz de Pinedo o los Mascabrothers. Por ah\u00ed anda todav\u00eda Andr\u00e9s Bustamante y, para paladares m\u00e1s refinados, contamos con Guillermo Sheridan, el referido maestro Hiriart o Paco Calder\u00f3n. Y, evidentemente, la obra de Jorge Ibarg\u00fcengoitia, abundante en inteligencia y trivialidad, como en este texto. \u00abSi descubr\u00ed el delirio de persecuci\u00f3n no fue por cuenta propia, sino gracias a la ayuda de un amigo de la casa que era optometrista. Yo ten\u00eda ocho a\u00f1os, est\u00e1bamos sentados a la mesa\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2009\/07\/20\/las-zanahorias-y-los-camellos\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2009-07-20T23:07:05+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"6 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2009\\\/07\\\/20\\\/las-zanahorias-y-los-camellos\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2009\\\/07\\\/20\\\/las-zanahorias-y-los-camellos\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Revista ISTMO\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/4e32b4f542913811211d27f750b1d747\"},\"headline\":\"Las zanahorias y los camellos\",\"datePublished\":\"2009-07-20T23:07:05+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2009\\\/07\\\/20\\\/las-zanahorias-y-los-camellos\\\/\"},\"wordCount\":1196,\"commentCount\":0,\"keywords\":[\"303\",\"empresa\",\"istmo\",\"valores\"],\"articleSection\":[\"Miscel\u00e1nea\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2009\\\/07\\\/20\\\/las-zanahorias-y-los-camellos\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2009\\\/07\\\/20\\\/las-zanahorias-y-los-camellos\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2009\\\/07\\\/20\\\/las-zanahorias-y-los-camellos\\\/\",\"name\":\"Las zanahorias y los camellos - Revista ISTMO\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\"},\"datePublished\":\"2009-07-20T23:07:05+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/4e32b4f542913811211d27f750b1d747\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2009\\\/07\\\/20\\\/las-zanahorias-y-los-camellos\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2009\\\/07\\\/20\\\/las-zanahorias-y-los-camellos\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2009\\\/07\\\/20\\\/las-zanahorias-y-los-camellos\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Las zanahorias y los camellos\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\",\"name\":\"Revista ISTMO\",\"description\":\"Liderazgo con valores\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/4e32b4f542913811211d27f750b1d747\",\"name\":\"Revista ISTMO\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/3f3dd9a8e2e7c48cd2d98d04dbbe77ab63b5d2b71d61c302a8687e4bb5d4a44c?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/3f3dd9a8e2e7c48cd2d98d04dbbe77ab63b5d2b71d61c302a8687e4bb5d4a44c?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/3f3dd9a8e2e7c48cd2d98d04dbbe77ab63b5d2b71d61c302a8687e4bb5d4a44c?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Revista ISTMO\"},\"sameAs\":[\"http:\\\/\\\/www.istmo.mx\"],\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/author\\\/leograndini\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Las zanahorias y los camellos - Revista ISTMO","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2009\/07\/20\/las-zanahorias-y-los-camellos\/","og_locale":"es_MX","og_type":"article","og_title":"Las zanahorias y los camellos","og_description":"Leer despu\u00e9s 0\u00abEl humor, como la poes\u00eda, nos permite entrar en contacto con lo que no acabamos de entender\u00bb. Hugo Hiriart Entre los valores que usted quiere fomentar en sus hijos no aparece, ni de broma, el humor. \u00ab\u00a1Fulanito!, \u00bfcu\u00e1ntas veces te tengo que repetir que tengas humor?\u00bb Tampoco figura en el elenco de objetivos personales que usted persigue. \u00ab\u00a1Uy! Otro d\u00eda sin humor, \u00bfqu\u00e9 me pasa?\u00bb Lo que s\u00ed exige a sus v\u00e1stagos es ser laboriosos y usted mismo se pone como meta ganar en solidaridad para con sus empleados etc\u00e9tera. Esto es as\u00ed porque la laboriosidad y la solidaridad s\u00ed son virtudes, pero el humor no, aunque a veces se camufle tras los rasgos del optimismo o la alegr\u00eda. M\u00e1s all\u00e1 del origen de la palabra \u2013que, me temo, es igual que el de jugo\u2013 o de las definiciones hipocr\u00e1ticas (el profesor H\u00e9ctor Zagal public\u00f3 un texto al respecto en La tempestad de enero de 2006), cuando hoy nos referimos al humor necesariamente lo vinculamos con los detonadores de la risa. Los matices y giros del significado llegan al echar mano de los adjetivos: negro, infantil, vulgar. Pero tambi\u00e9n, como ocurre con la poes\u00eda, el humor funciona al unir realidades que en la naturaleza no existen juntas. Cuando el poeta dice \u00abte llor\u00e9 todo un r\u00edo, ahora ll\u00f3rame un mar\u00bb plantea un escenario descabellado; por m\u00e1s que llore, ning\u00fan ser humano segregar\u00e1 tal cantidad de l\u00e1grimas para componer un caudal tipo arroyo, mucho menos oce\u00e1nico. Y aunque esto es as\u00ed, el poema no s\u00f3lo no resulta aberrante, sino que es conmovedor. Aunque el humor busca una v\u00edctima y la poes\u00eda no, ambos se alimentan de lo inaudito e inesperado, de la polivalencia del lenguaje y sus aristas; por eso, su comportamiento es exagerado e inconexo. Claro, hay un punto en el que la met\u00e1fora se vuelve comprensible y los t\u00e9rminos coinciden; como la reacci\u00f3n del padre primerizo, cuyo hijo naci\u00f3 en medio de muchas complicaciones, ante el m\u00e9dico que anuncia: \u00abSu hijo naci\u00f3 bien, pero tuvimos que ponerle ox\u00edgeno\u00bb. \u00abMenos mal, pero a m\u00ed me hubiese gustado ponerle Ambrosio, como su abuelo\u00bb. EL CUCHILLO Y LAS BOMBILLAS OSRAM El humor, como la poes\u00eda, es una manera de interpretar al mundo, una herramienta, que no nos hace m\u00e1s o menos virtuosos. En ese sentido se parece m\u00e1s a un cuchillo o a las bombillas Osram. Sin embargo, bien empleado, el humor puede llegar a ser devastador. Me refiero a que el humor sirve como term\u00f3metro de la inteligencia; dicho de otro modo, dime de qu\u00e9 te r\u00edes y te dir\u00e9 qui\u00e9n eres. No es casualidad que en M\u00e9xico los programas c\u00f3micos de televisi\u00f3n m\u00e1s exitosos sean infantiles y vulgares. Adem\u00e1s, como hay libertad de expresi\u00f3n, es de lo m\u00e1s sencillo. Piense en cualquier serial de estos y ver\u00e1 siempre tres elementos: 1) un desfile de mujeres en cueros, 2) un pati\u00f1o est\u00fapido y 3) el buf\u00f3n abusivo, quien reparte ofensas lascivas a las chicas y rebaja a subespecie al pati\u00f1o. Esencialmente machista, el humor en nuestro pa\u00eds hunde sus ra\u00edces en el resentimiento y la revancha simplona, por eso es chabacano y procaz. Concebimos la ofensa como pelea de gallos y reducimos el humor a empujones y descalificaciones. Por eso nos re\u00edmos de lo mismo que r\u00ede un ni\u00f1o: lo escatol\u00f3gico y lo genital. Ante la censura posrevolucionaria, los c\u00f3micos mexicanos se refugiaron en las carpas. Ah\u00ed, lejos de la mirada gubernamental, los payasos populares lanzaban albures a diestra y siniestra, sin miramiento alguno. En Espa\u00f1a, bajo el r\u00e9gimen franquista, los humoristas ejercitaron la inteligencia y, en lugar de ocultarse, empezaron a escribir. La famosa revista La codorniz (1941-1978) congreg\u00f3 en sus p\u00e1ginas a brillantes autores como Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna y Enrique Jardiel Poncela, y encontr\u00f3 el maquillaje perfecto para lanzar puyas al r\u00e9gimen sin que los censores franquistas las notaran. Lo mismo ocurri\u00f3 en la Inglaterra victoriana. Maestro de l\u00f3gica y matem\u00e1ticas, Charles Dodgson (a.k.a. Lewis Carroll) salpic\u00f3 sus relatos para ni\u00f1os con reyertas y diatribas contra la reina, el rey, el primer ministro y dem\u00e1s dictadores. El humor convertido en reclamo social, en arma pol\u00edtica, se ejercit\u00f3 en el teatro y mut\u00f3 hacia la televisi\u00f3n. The Monty Python\u2019s Flying Circus es el mejor ejemplo (para mayores referencias le imploro que visite http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=ur5fGSBsfq8), su hilaridad elev\u00f3 a sus integrantes a la cumbre del \u00e9xito televisivo en los a\u00f1os setenta. RATAS EN LA SALA Me parece que los escritores y actores (dramaturgos) neoyorquinos de origen jud\u00edo son los herederos naturales de esta tradici\u00f3n brit\u00e1nica. Hugo Hiriart refiere una simp\u00e1tica an\u00e9cdota que ejemplifica muy bien mi parecer. El pap\u00e1 de Groucho Marx pasaba unos d\u00edas de solaz en Nueva York y se hospedaba en casa de su hijo. Acomedido, el se\u00f1or Marx hizo arreglos en el s\u00f3tano y encontr\u00f3 ratas. \u00abHijo, \u00bfc\u00f3mo es posible que tengas ratas en el s\u00f3tano?\u00bb, le reclam\u00f3 a la primera oportunidad. \u00abY qu\u00e9 quer\u00edas, pap\u00e1, \u00bfqu\u00e9 las tuviera en la sala?\u00bb (su epitafio es una joya: \u00abperdonen que no me levante\u00bb). Ah\u00ed est\u00e1 tambi\u00e9n Allen Stewart Konigsberg (Woody Allen), quien teji\u00f3 complicados personajes para exhibir los sinsabores de las relaciones humanas y matarnos de risa. Invernadero de c\u00f3micos como Jermoe Seinfeld o Tina Fey, la serie Saturday Night Live (tres d\u00e9cadas al aire) sacude a los peque\u00f1os burgueses norteamericanos con un sarcasmo corrosivo que alcanza por igual a Bill Clinton, Barack Obama o George W. Bush. Pero tampoco nos pongamos tristes. Para nuestra buena fortuna, en M\u00e9xico el humor no s\u00f3lo depende de Jorge Ortiz de Pinedo o los Mascabrothers. Por ah\u00ed anda todav\u00eda Andr\u00e9s Bustamante y, para paladares m\u00e1s refinados, contamos con Guillermo Sheridan, el referido maestro Hiriart o Paco Calder\u00f3n. Y, evidentemente, la obra de Jorge Ibarg\u00fcengoitia, abundante en inteligencia y trivialidad, como en este texto. \u00abSi descubr\u00ed el delirio de persecuci\u00f3n no fue por cuenta propia, sino gracias a la ayuda de un amigo de la casa que era optometrista. Yo ten\u00eda ocho a\u00f1os, est\u00e1bamos sentados a la mesa","og_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2009\/07\/20\/las-zanahorias-y-los-camellos\/","og_site_name":"Revista ISTMO","article_published_time":"2009-07-20T23:07:05+00:00","author":"Revista ISTMO","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Revista ISTMO","Tiempo de lectura":"6 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2009\/07\/20\/las-zanahorias-y-los-camellos\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2009\/07\/20\/las-zanahorias-y-los-camellos\/"},"author":{"name":"Revista ISTMO","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/4e32b4f542913811211d27f750b1d747"},"headline":"Las zanahorias y los camellos","datePublished":"2009-07-20T23:07:05+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2009\/07\/20\/las-zanahorias-y-los-camellos\/"},"wordCount":1196,"commentCount":0,"keywords":["303","empresa","istmo","valores"],"articleSection":["Miscel\u00e1nea"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2009\/07\/20\/las-zanahorias-y-los-camellos\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2009\/07\/20\/las-zanahorias-y-los-camellos\/","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2009\/07\/20\/las-zanahorias-y-los-camellos\/","name":"Las zanahorias y los camellos - Revista ISTMO","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website"},"datePublished":"2009-07-20T23:07:05+00:00","author":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/4e32b4f542913811211d27f750b1d747"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2009\/07\/20\/las-zanahorias-y-los-camellos\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2009\/07\/20\/las-zanahorias-y-los-camellos\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2009\/07\/20\/las-zanahorias-y-los-camellos\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Las zanahorias y los camellos"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/","name":"Revista ISTMO","description":"Liderazgo con valores","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/4e32b4f542913811211d27f750b1d747","name":"Revista ISTMO","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/3f3dd9a8e2e7c48cd2d98d04dbbe77ab63b5d2b71d61c302a8687e4bb5d4a44c?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/3f3dd9a8e2e7c48cd2d98d04dbbe77ab63b5d2b71d61c302a8687e4bb5d4a44c?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/3f3dd9a8e2e7c48cd2d98d04dbbe77ab63b5d2b71d61c302a8687e4bb5d4a44c?s=96&d=mm&r=g","caption":"Revista ISTMO"},"sameAs":["http:\/\/www.istmo.mx"],"url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/leograndini\/"}]}},"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53541","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=53541"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53541\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=53541"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=53541"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=53541"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}