{"id":29815,"date":"2008-09-01T00:00:00","date_gmt":"2008-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=29815"},"modified":"2008-09-01T00:00:00","modified_gmt":"2008-09-01T00:00:00","slug":"las_buenas_decisiones_son_decisiones_buenas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2008\/09\/01\/las_buenas_decisiones_son_decisiones_buenas\/","title":{"rendered":"Las buenas decisiones son decisiones buenas"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"29815\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p><span style=\"color: #800080;\"><em>La toma de decisiones directivas pasa por la inteligencia, pero, si los directivos carecen de una robusta voluntad sobre la que apoyarse pueden ser inteligentes, pero tambi\u00e9n inmaduros: \u00absaben lo que deben hacer\u2026 pero no lo hacen\u00bb.<\/em><\/span><br>\n<em><!--more-->\u00abNo hay decisi\u00f3n sin querer, ni querer sin ser\u00bb.<\/em><br>\n<strong>Karl Jaspers, Philosohpie II, 186<\/strong>.<br>\nActualmente, el discurso te\u00f3rico sobre la importancia de los sentimientos y su consiguiente influjo en la inteligencia, llamado \u00abemocional\u00bb, desemboca en un cierto olvido del fundamento antropol\u00f3gico sobre el que se levantan las competencias directivas. Emociones y sentimientos son factores cr\u00edticos; sin embargo, si la voluntad no es fuerte, dan lugar a personas incompletas de poco car\u00e1cter. Para decidir bien se necesita pensar adecuadamente, pero sobre todo querer bien.<br>\nLos directivos d\u00eda a d\u00eda deben fortalecer la voluntad, que ha de marchar pareja con el ejercicio de la inteligencia. Con las acciones se generan h\u00e1bitos, se consolida la conducta1 y se adquiere el car\u00e1cter. Los h\u00e1bitos propios de la funci\u00f3n directiva constituyen la herramienta humana cr\u00edtica para tomar decisiones y ejecutarlas.<br>\nLa experiencia ense\u00f1a que las acciones humanas atienden siempre a razones; por ello, es necesario identificarlas para explicarlas; la experiencia cotidiana muestra que no suele haber s\u00f3lo una raz\u00f3n suficiente de nuestras actuaciones. El obrar humano no es la conclusi\u00f3n de un razonamiento l\u00f3gico, guarda siempre una veta de misterio propio de una mente libre y creativa. La trama humana est\u00e1 tejida de razones que ciertamente explican muchas cosas, pero no todas.<br>\nHabitualmente tomamos decisiones que implican consecuencias y efectos que queremos, pero que no se obligan a querer. Esta insuficiencia de la inteligencia hace imprescindible la intervenci\u00f3n de la voluntad, que plantea c\u00f3mo salir de la indecisi\u00f3n frente a razones no determinantes y c\u00f3mo se elige entre bienes pr\u00e1cticamente iguales.<br>\n<strong>\u00bfC\u00d3MO TOMAR UNA DECISI\u00d3N?<\/strong><br>\nEs preciso distinguir entre motivo y bien de la decisi\u00f3n: la raz\u00f3n por la que se toma una decisi\u00f3n es un motivo, se distingue de aquello que se desea obtener; el \u00abobjetivo\u00bb, cl\u00e1sicamente denominado \u00abbien\u00bb. Mientras el bien tiene una caracter\u00edstica m\u00e1s objetiva, en el motivo se mezcla un fuerte componente subjetivo no siempre f\u00e1cil de identificar. Por ejemplo, el bien de una situaci\u00f3n concursal de suspensi\u00f3n de pagos es la protecci\u00f3n judicial durante un tiempo. Pero el motivo puede ser encubrir una quiebra.<br>\nEl motivo siempre hace una referencia a un para m\u00ed y ahora; a\u00f1ade al valor objetivo del bien alguna raz\u00f3n de conveniencia personal; aporta tonalidades personales al reflejar las circunstancias concretas, singulares del sujeto y su situaci\u00f3n particular. Los motivos de un directivo a la hora de decidir le retratan como persona, como describe la teor\u00eda desarrollada por Juan Antonio P\u00e9rez L\u00f3pez2 sobre la motivaci\u00f3n, que da cuenta cabal de porqu\u00e9 actuamos las personas.<br>\nLa voluntad no puede hacer que las cosas sean objetivamente mejores o peores de lo que son; sin embargo, la inteligencia puede revestirlas de motivos personales que las hagan subjetivamente m\u00e1s deseables. Dos directivos con la misma responsabilidad pueden preferir cosas distintas y divergentes.<br>\nPor ejemplo, dos directivos que coincidieran en su obligaci\u00f3n y deseo de cumplir un plan de entregas a clientes, podr\u00edan poner como criterio fundamental algo tan distinto como la paz laboral inmediata aun a costa de tener que dar explicaciones a los clientes sobre las razones de unos retrasos. Y lo contrario. La inteligencia dictamina que es bueno cumplir el plan de entregas, algo plenamente objetivo. Pero \u00abcada\u00bb voluntad decide por qu\u00e9 camino optar para hacer lo que, con arreglo a sus motivos, estima conveniente.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LA VOLUNTAD ELIGE PORQUE QUIERE: LIBERTAD<\/strong><\/p>\n<p>Un objeto puede ser m\u00e1s caro o menos \u00fatil, pero m\u00e1s deseable o conveniente para terceros desde el punto de vista del decisor. \u00bfSignifica esto que las decisiones apoyadas en este querer son caprichosas? Las opciones a considerar siempre son presentadas por la inteligencia; los motivos deben ser racionales y tener un atractivo que mueva a la voluntad3. La voluntad, ante ese rasgo atractivo, puede someterse o no al bien que la inteligencia le presenta, o preferir otro motivo por el que decidirse. \u00bfCu\u00e1ntas veces un directivo quiere algo que objetivamente no le conviene?<br>\nAnte una misma elecci\u00f3n dos directivos pueden estar tomando decisiones subjetivamente distintas, perfeccion\u00e1ndose el uno y deterior\u00e1ndose el otro.<br>\nEn \u00faltimo t\u00e9rmino, en la voluntad reside la raz\u00f3n por la que el hombre es libre. De ah\u00ed, que se diga \u00abquerer es poder\u00bb.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LIBRES Y RESPONSABLES<\/strong><\/p>\n<p>Cuanto m\u00e1s conscientes seamos de los motivos que verdaderamente han entrado en juego en una decisi\u00f3n, m\u00e1s libres y responsables nos hacemos respecto de la misma y cuanto m\u00e1s libres y responsables, m\u00e1s humanos. Un ni\u00f1o o un demente no pueden actuar con el grado de consciencia exigible a un adulto. Y porque su libertad es menor, tambi\u00e9n lo es su responsabilidad, esto lo apoyan los legisladores modernos extensamente.<br>\nDe estas consideraciones se pueden extraer algunas conclusiones provisionales:<br>\nEl nervio de la decisi\u00f3n arranca del sujeto entero, con sus querencias y sentimientos, incluidos los impulsos naturales que en \u00e9l residen<br>\nLa inteligencia y la voluntad se apoyan y refuerzan mutuamente como quicio decisorio del sujeto, pues es este quien conoce y quiere4<br>\nEl sujeto que decide no queda en modo alguno al margen de lo que decide. Mejora o empeora internamente por causa de su decisi\u00f3n, en \u00faltima instancia de su \u00abquerer\u00bb.<br>\nPara decidir bien hay que ser bueno, es decir: pensar bien y ejercitarse en una serie de capacidades morales (h\u00e1bitos o competencias), que atienden a la voluntad. All\u00ed donde la pura raz\u00f3n no basta.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LA \u00daLTIMA PALABRA<\/strong><\/p>\n<p>La imposibilidad de determinar completamente el bien que se desea alcanzar, causada por la \u00abparcialidad\u00bb del juicio intelectual que lo propone, exige la autodeterminaci\u00f3n de la voluntad, en lo que consiste la libertad humana.<br>\nTenemos voluntad que entiende o inteligencia que quiere?<br>\nLa voluntad no puede decidir nada a menos que la inteligencia le proponga algo. A su vez, la inteligencia no puede pensar nada si la voluntad no la mueve a pensar. \u00bfC\u00f3mo evitar este movimiento circular que no desemboca en un proceso inacabable?<br>\nAnte realidades parecidas, nuestra inteligencia precisa tiempo, procede discursivamente y de modo imperfecto; no llega a entender \u00abtodo\u00bb perfecta y simult\u00e1neamente, por lo que no juzga qu\u00e9 es lo mejor de modo absoluto.<br>\nSi deseamos mejorar nuestras decisiones, debemos perfeccionar nuestra inteligencia. Adoptar s\u00f3lo este camino nos conducir\u00eda a la inacci\u00f3n porque hay una connatural debilidad de la inteligencia que s\u00f3lo supera el fortalecimiento que aporta la voluntad. \u00danicamente la voluntad supera la par\u00e1lisis que puede llegar a producir un excesivo an\u00e1lisis.<br>\nLos paradigmas shakesperianos de Hamlet y Otelo presentan dos estereotipos de inteligencia, anal\u00edtica e impulsiva y precipitada respectivamente, su necedad procede de la falta de una voluntad que ordene el bien que realmente se quiere y c\u00f3mo actuar en consecuencia.<br>\nLa literatura cl\u00e1sica aporta un conocimiento de la naturaleza humana \u00fatil y perenne, a pesar de los cambios del entorno. Del Julio Cesar de Shakespeare podemos extraer lecciones para mejorar la gesti\u00f3n directiva.5<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>EL ORIGEN DE LAS DECISIONE<\/strong><\/p>\n<p>Seg\u00fan Tom\u00e1s de Aquino, las decisiones se adoptan por tres tipos de motivos o razones: porque lo elegido es \u00ablo mejor\u00bb; porque, aun no siendo lo mejor, el sujeto decisor se fija en \u00abuna\u00bb caracter\u00edstica singular del bien elegido; y por la mera \u00abdisposici\u00f3n personal\u00bb del sujeto.<br>\nCuando lo elegido es clara y objetivamente \u00ablo mejor\u00bb, lo \u00fanico que tiene que hacer el sujeto para acertar es fijarse con objetividad en las caracter\u00edsticas del objeto de la decisi\u00f3n. En este caso, la relevancia del sujeto y de su voluntad es m\u00ednima.<br>\nSin embargo, cuando es frecuente que no se d\u00e9 esa claridad, que entre varios objetos uno sea netamente mejor. La consideraci\u00f3n y aceptaci\u00f3n de los motivos subjetivos para decidirnos, depende de la propia voluntad.<br>\nEl segundo y tercer tipo de los or\u00edgenes de la decisi\u00f3n antes referidos se apoyan en la raz\u00f3n de porque quiero que es la voluntad, que apunta a una apuesta de la propia persona. Por lo tanto, para un directivo que desea tomar decisiones acertadas es necesario que forme y desarrolle adecuadamente ese querer, en el que consiste su voluntad.<br>\nExisten personas que \u00abaciertan\u00bb en la toma de decisiones \u2013al margen de procesos racionales expl\u00edcitos. La explicaci\u00f3n radica en caracter\u00edsticas y disposiciones del sujeto, que no poseen un car\u00e1cter expresamente intelectual, pero que tienen la \u00faltima palabra en una decisi\u00f3n en los casos donde no es claro el mejor objeto. Hablamos de cierta intuici\u00f3n.<br>\nCualquier cambio positivo o negativo en un decidor tiene consecuencias en su toma de decisiones. Pensemos en un directivo que pasa de ser un ego\u00edsta compulsivo, a introducir entre los criterios de sus decisiones el impacto en terceras personas y, por tanto, a compadecerse de ellas en los casos en los que ese sentimiento es debido.<br>\nComo apunta Carlos Llano: \u00abLa clave del acierto pr\u00e1ctico no est\u00e1 exclusivamente en el perfeccionamiento de aquellas cualidades que nos capacitan para pensar bien, sino igualmente de las cualidades que hacen posible querer lo pensado\u00bb.6<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LA VOLUNTAD EN LA ELECCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>Para explicar el proceso de la decisi\u00f3n es preciso distinguir dos dimensiones de la voluntad: como capacidad natural, de la que parte el querer en sentido amplio, por ejemplo la voluntad de ser puntual; y la que se refiere a actos concretos, reorganizarse para estar 15 minutos antes. A esta segunda dimensi\u00f3n pertenecen el tender y el elegir:<\/p>\n<ul>\n<li>Tender tiene como objeto un fin concreto y los medios gen\u00e9ricos necesarios para llegar a \u00e9l.<\/li>\n<li>Elegir se refiere preferentemente a los medios concretos; revisar la agenda con la frecuencia precisa.<\/li>\n<li>La voluntad se hace operativa a trav\u00e9s de las tendencias y las elecciones concretas. Por eso se dice que a las personas se las conoce por sus actos.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Desde el querer al elegir, pasando por el tender, se produce un proceso de concreci\u00f3n. La decisi\u00f3n abarca tres fases: porque querer un fin (ser puntual) es la causa de querer los medios (revisar una agenda susceptible de ser programada cada x d\u00edas) que conducen a ese fin. Inversamente, no querer los medios conducentes a un fin implica no querer realmente el fin.<br>\nAl elegir los medios concretos se determina y precisa el plan a seguir, este concreta m\u00e1s el fin real, de modo que el propio proceso configura en buena parte el resultado.<br>\nLas relaciones entre querer, tender y elegir son el meollo de la cuesti\u00f3n por lo que conviene una cita de Arist\u00f3teles: \u00abNo es la inteligencia el principio y la gu\u00eda del h\u00e1bito, sino m\u00e1s bien un impulso pre-racional. Pues se requiere que nazca en el sujeto un cierto impulso, como de hecho ocurre; y luego, sobre esta base, como segunda instancia, debe la inteligencia considerar la cuesti\u00f3n y decidir\u00bb.7<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LA VOLUNTAD EN LA EJECUCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>La importancia de la voluntad se multiplica en el paso de la decisi\u00f3n a la ejecuci\u00f3n, pues es, ante las dificultades de la puesta en pr\u00e1ctica de lo elegido, cuando la voluntad empuja con su \u00abquerer\u00bb. V\u00e9ase la voluntad de un directivo que se opone a una OPA (Oferta P\u00fablica de Adquisici\u00f3n) hostil, poniendo en pr\u00e1ctica un paquete de medidas defensivas.<br>\nEl car\u00e1cter hist\u00f3rico y circunstancial del sujeto imposibilita que su voluntad pueda decidir de una vez para siempre y le exige que tenga que reiterar constantemente su papel en la decisi\u00f3n y en la ejecuci\u00f3n: a eso se le llama la \u00abconstancia\u00bb o tenacidad de la voluntad.<br>\nEl predominio de la voluntad se debe tambi\u00e9n a que los sentimientos que surgen en la din\u00e1mica de la decisi\u00f3n y su ejecuci\u00f3n no se dejan dominar por la inteligencia, sino que s\u00f3lo se someten a la libertad de la voluntad. Si la voluntad se viese obligada a seguir en todo la direcci\u00f3n marcada por la inteligencia, ser\u00eda dif\u00edcil encontrar sitio para la libertad.<br>\nLa voluntad es m\u00e1s due\u00f1a de sus actos que la inteligencia de los suyos, dirigidos por la verdad de las cosas. De ah\u00ed que sea la voluntad la responsable de la bondad o maldad de los actos humanos.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>DUE\u00d1OS DE NUESTRAS DECISIONES<\/strong><\/p>\n<p>La decisi\u00f3n es personal en su punto de partida y en su punto de llegada. Nuestras decisiones nos \u00abpersonalizan\u00bb, impactan nuestro modo de ser como no pueden hacerlo las opiniones. He aqu\u00ed dos textos de Arist\u00f3teles muy esclarecedores:<br>\n\u00abSomos buenos o malos seg\u00fan elijamos el bien o el mal, y no porque opinemos en tal o cual sentido. Asimismo, la elecci\u00f3n es objeto de alabanza por recaer sobre lo que se debe hacer m\u00e1s que por ser te\u00f3ricamente correcta, en tanto la opini\u00f3n lo es por ser verdadera. Algunos opinan mejor pero por su maldad, eligen lo que no deben\u00bb.8 \u00abPor elegir lo bueno y lo malo nos hacemos nuestro car\u00e1cter, no por opinar\u00bb.9<br>\nEl hombre es libre, aunque no independiente, por sus decisiones se hace causa de s\u00ed mismo, enriqueciendo o empobreciendo sus posibilidades como persona, acrecienta o deteriora su ser.<br>\nLa posesi\u00f3n de h\u00e1bitos hace que el hombre sea de una determinada manera y act\u00fae conforme a ella. Pueden ser innatos o adquiridos por repetici\u00f3n de actos. A su vez, la adquisici\u00f3n puede ser voluntaria o involuntaria. Se llama h\u00e1bito al que se adquiere voluntariamente.<br>\nSu adquisici\u00f3n afecta a los rasgos naturales de la persona, ?los subraya, debilita, completa y perfecciona? en tal medida que surge una verdadera transformaci\u00f3n personal. La posesi\u00f3n de un h\u00e1bito inclina al sujeto decisor en un determinado sentido, no absolutamente. En todo caso, el h\u00e1bito se somete a la voluntad libre de cada momento.<br>\nLo importante es que la voluntad se habit\u00fae a \u00abdominar\u00bb a la inteligencia. Este es el centro de la virtud (h\u00e1bito bueno) y del vicio (h\u00e1bito malo), y, en consecuencia del crecimiento del hombre o de su destrucci\u00f3n. La profundidad de los h\u00e1bitos personales, estables, es mucho mayor que las costumbres sociales, pues no resisten trances emocionales o crisis personales serias.<br>\nTanto la voluntad como la inteligencia pueden actuar contra h\u00e1bitos arraigados, y es lo que conviene hacer cuando son vicios, pues constituyen comportamientos moralmente indeseables; sin embargo, esa capacidad de cambiar puede usarse para desarraigar una competencia e incluso introducir un vicio.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>EDUCAR NUESTRA VOLUNTAD PARA SER MEJORES<\/strong><\/p>\n<p>La inteligencia y la voluntad desarrollan h\u00e1bitos a trav\u00e9s de los cuales ejercer la toma de decisiones y su puesta en pr\u00e1ctica. Los h\u00e1bitos de la inteligencia act\u00faan como causa externa respecto de la decisi\u00f3n. Los h\u00e1bitos de la voluntad condicionan la verdadera puesta en marcha de la decisi\u00f3n.<br>\nTanto los h\u00e1bitos de la inteligencia como los de la voluntad inciden en la perfecci\u00f3n de ambas facultades: son los responsables de que el sujeto entienda mejor o peor, y tenga m\u00e1s o menos \u00abfuerza de voluntad\u00bb. Cuanto m\u00e1s ejercita esos h\u00e1bitos mejor y con menor esfuerzo se decide.<br>\nLa educaci\u00f3n de la voluntad se consigue cuando se habit\u00faa a aceptar y querer bienes verdaderamente valiosos y no aqu\u00e9llos que en apariencia se presentan bajo raz\u00f3n de bien.<br>\nNo hay decisiones directivas as\u00e9pticas o neutrales. Teniendo en cuenta el papel preeminente y permanente de la voluntad en la pr\u00e1ctica, el decidir bien no depende s\u00f3lo del pensar bien, sino tambi\u00e9n del ejercicio de h\u00e1bitos que nacen de la voluntad: h\u00e1bitos que, desde los cl\u00e1sicos griegos, se denominan: virtudes morales.<br>\nLos directivos que desean tomar las mejores decisiones deben preocuparse de su formaci\u00f3n intelectual y moral. La primera sin la segunda es miope. La segunda sin la primera es err\u00e1tica.<\/p>\n<p class=\"textogris\">1 El profesor PABLO CARDONA aborda ese tema en su libro C\u00f3mo desarrollar las competencias de liderazgo. EUNSA. Pamplona, 2005. Ah\u00ed se definen las competencias como comportamientos observables y habituales que conducen al desempe\u00f1o con \u00e9xito de una funci\u00f3n o tarea.<\/p>\n<p>2 JUAN ANTONIO P\u00c9REZ L\u00d3PEZ, nota t\u00e9cnica del IESE: \u00abFHN-161 Las motivaciones Humanas\u00bb, Fundamentos de la direcci\u00f3n de empresas, Rialp. Madrid, 1993.<br>\n3 En expresi\u00f3n de TOM\u00c1S DE AQUINO: \u00abno se puede querer lo que no se conoce\u00bb.<br>\n4 Como hemos apuntado, desde hace un par de d\u00e9cadas se habla, con mucha profusi\u00f3n y confusi\u00f3n, de inteligencia emocional. Nada nuevo. Arist\u00f3teles ya descubri\u00f3 que la misma inteligencia que entiende est\u00e1 sujeta a las emociones por asentarse en una persona, conjunci\u00f3n de cuerpo y esp\u00edritu.<br>\n5 JUAN CARLOS V\u00c1ZQUEZ-DODERO, \u00abJulio C\u00e9sar, Marco Bruto y la direcci\u00f3n de empresas\u00bb, Revista Antiguos del IESE, n\u00ba 103, Oct-dic, 2006.<br>\n6 CARLOS LLANO, Examen filos\u00f3fico del acto de la decisi\u00f3n. Universidad Panamericana. M\u00e9xico, 1998, p.82.<br>\n7 ARIST\u00d3TELES, Gran \u00c9tica. II, 2, 1206b-1207a.<br>\n8 \u00c9tica a Nic\u00f3maco, III, 2, 1112a 5-10.<br>\n9 Ibidem, III, 3, 1112a 1-3.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"29815\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La toma de decisiones directivas pasa por la inteligencia, pero, si los directivos carecen de una robusta voluntad sobre la que apoyarse pueden ser inteligentes, pero tambi\u00e9n inmaduros: \u00absaben lo que deben hacer\u2026 pero no lo hacen\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1487],"tags":[121,109,110,111],"class_list":["post-29815","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-alta_direccion","tag-ejemplar_298","tag-empresa","tag-istmo","tag-valores"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - 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