{"id":29612,"date":"2008-05-01T00:00:00","date_gmt":"2008-05-01T05:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=29612"},"modified":"2023-11-08T06:08:37","modified_gmt":"2023-11-08T11:08:37","slug":"la_responsabilidad_social_apuesta_a_una_nueva_solucion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2008\/05\/01\/la_responsabilidad_social_apuesta_a_una_nueva_solucion\/","title":{"rendered":"La responsabilidad social apuesta a una nueva soluci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"29612\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p class=\"subtit\"><strong>NOTICIA DE UN VAC\u00cdO<\/strong><\/p>\n<p>En la ciudad de M\u00e9xico existen grupos de personas que han hecho de su participaci\u00f3n en manifestaciones un modus vivendi. Inicialmente se movilizaron para reivindicar alguna causa propia y en el camino fueron descubriendo las secretas compensaciones de las marchas, y terminaron rent\u00e1ndose para protestar en las calles por casi cualquier causa de tipo social, laboral o pol\u00edtica. Literalmente, se dedican a marchar.<br>\nH\u00e9roes an\u00f3nimos o pla\u00f1ideras contempor\u00e1neas, en la estructura y contenido de sus manifestaciones, que ya forman parte del paisaje urbano, reflejan el gran d\u00e9ficit moral de nuestro tiempo. Las denuncias, exigencias y reivindicaciones (conciencia de los derechos propios) se multiplica exponencialmente, mientras el universo de las propuestas, deberes y responsabilidades m\u00e1s bien brilla por su ausencia.<br>\nEste perfil moral deficitario \u2013apuntalado en lo intelectual por las ideolog\u00edas, en lo psicol\u00f3gico por la fijaci\u00f3n tir\u00e1nica en la infancia1 y en lo moral por el individualismo posesivo\u2013 se muestra cada d\u00eda m\u00e1s como insostenible, al tiempo que cuestiona a un momento hist\u00f3rico cuyos retos rebasan las soluciones tradicionales y a sus actores.<br>\nLos retos son globales e in\u00e9ditos, las soluciones parciales y t\u00edpicas; los problemas vitales, los remedios racionales e ideol\u00f3gicos.2 Ante problemas complejos, que apelan como nunca antes a la visi\u00f3n interdisciplinaria, respondemos desde la miop\u00eda simplista de la sobreespecializaci\u00f3n.3<br>\nPor primera vez en la historia sabemos que la depredaci\u00f3n de nuestro capital social, moral y ecol\u00f3gico puede ser fatal e irreversible. Aunque tambi\u00e9n sospechamos de nuestra capacidad para trascender la crisis. Intuimos en nuestro tiempo la parad\u00f3jica posibilidad de fortalecernos desde la fragilidad global.<br>\nEsta paradoja a la que Ortega y Gasset identific\u00f3 con la altura vital de nuestro momento hist\u00f3rico4 apela con urgencia al desarrollo de soluciones creativas y a la conformaci\u00f3n de nuevos actores sociales, capaces de implantarlas.<br>\nFrente a un gran teatro del mundo en busca de actores y un pobre casting, la sociedad civil se asoma como una joven promesa. Constituye, a decir de pensadores como Habermas5 y Barber,6 una alternativa vigorosa y esperanzadora de muy alto potencial.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>NUEVA VOCACI\u00d3N HIST\u00d3RICA DE LA EMPRESA<\/strong><\/p>\n<p>Pero, \u00bftiene la sociedad civil los atributos de compromiso, interconexi\u00f3n y creatividad para estar a la altura de su vocaci\u00f3n hist\u00f3rica?<br>\nAl tiempo que parece llamada a representar roles tan importantes como la opini\u00f3n p\u00fablica, el arte, la creatividad, la vida familiar y a generar capital social (condici\u00f3n de la vida econ\u00f3mica y pol\u00edtica), la sociedad civil parece atrapada en la paradoja de su propia libertad: en la medida en que se articula para actuar, traiciona la espontaneidad que la constituye. En la libertad encuentra su grandeza y su desgracia.<br>\nEn la medida en que se conforma una arquitectura mundial in\u00e9dita, compleja y sorprendente, las empresas \u2013por el rol que juegan en la econom\u00eda, por su influencia en la vida cotidiana de miles de millones de personas, por la forma en que influyen en la mentalidad y la cultura\u2013 se convierten en protagonistas indiscutibles de nuestro tiempo. Debemos preguntarnos sobre el rol que est\u00e1n llamadas a jugar, incluida su posici\u00f3n con relaci\u00f3n a la sociedad civil y a la ciudadan\u00eda.<br>\n\u00bfEst\u00e1 en la vocaci\u00f3n empresarial participar de una nueva manera en la construcci\u00f3n de soluciones para los problemas sociales y ecol\u00f3gicos de nuestro tiempo? \u00bfDebe la empresa asumirse como ciudadana? \u00bfDebemos considerarla parte de la sociedad civil? Son preguntas que no deben contestarse autom\u00e1tica e irreflexivamente.<br>\nM\u00e1s all\u00e1 de un manique\u00edsmo que canonice a las empresas o las enjaule en el universo econ\u00f3mico tradicional cerr\u00e1ndoles a priori las puertas de lo social, ecol\u00f3gico y lo moral, se antoja reflexionar sobre las nuevas funciones que est\u00e1n llamadas a asumir. Es necesario vacunarnos contra la ingenuidad y alertarnos ante trampas como el uso estrat\u00e9gico de la \u00e9tica y la filantrop\u00eda mal entendida, que pueden desviar a las organizaciones de su nueva vocaci\u00f3n hist\u00f3rica y en las que pueden caer inconsciente o ma\u00f1osamente.<br>\nEste art\u00edculo busca indagar sobre las nuevas expectativas que nuestro tiempo tiene puestas en sus empresas y profundizar en el concepto de ciudadan\u00eda corporativa, su desarrollo, pertinencia, caracter\u00edsticas y posibles limitaciones.<br>\nAntes, pretendo alertar sobre los l\u00edmites de dos estrategias cl\u00e1sicas para afrontar los problemas sociales construidas desde paradigmas previos al surgimiento de los conflictos mismos y cuestionadas hoy en su eficacia: la tentaci\u00f3n de engrosar el Estado y la de resolver todos los problemas por la v\u00eda legislativa.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LA TENTACI\u00d3N DEL ESTADO DE BIENESTAR<\/strong><\/p>\n<p>La crisis del Estado de bienestar europeo se relaciona con la pretensi\u00f3n hist\u00f3rica de institucionalizar la solidaridad, misma que corrompe su naturaleza en la medida en que se busca institucionalizar. Como la esposa que exige a su marido que le regale flores espont\u00e1neamente o el padre que exige a su hijo adolescente que haga sus tareas de buena gana, el Estado que aspira a institucionalizar la solidaridad queda atrapado en una paradoja: en la medida en que fuerza la solidaridad, la debilita. Vulnera los m\u00ednimos de libertad y espontaneidad que toda solidaridad supone.<br>\nDe esta paradoja (a mayor protagonismo estatal orientado a ejercer la solidaridad, menor solidaridad real) no se sigue que el Estado deba poner la solidaridad y el bienestar al libre juego del mercado. No, cuando se cuenta con el potencial de una sociedad civil capaz no s\u00f3lo de asumir la solidaridad vocacionalmente, sino de romper el dualismo mercado-Estado que tanto simplifica y empobrece nuestra comprensi\u00f3n de lo p\u00fablico y nuestro debate pol\u00edtico.<br>\nSi, como propone Adela Cortina,7 la crisis del Estado de bienestar sugiere un Estado distinto (el de justicia) capaz de crear nuevas sinergias con la sociedad civil, incluida su expresi\u00f3n econ\u00f3mica; si los nuevos actores, insospechados, del gran teatro social parecen tener potencial y vocaci\u00f3n para asumir nuevas responsabilidades \u2013sociales, ecol\u00f3gicas\u2013 podemos al menos sospechar que nuestro tiempo ofrece a esos j\u00f3venes actores una oportunidad.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LEGISLAR, OTRA TENTACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>Ante cualquier problem\u00e1tica social de cierta relevancia, los herederos morales del juspositivismo reaccionan de manera casi instintiva proponiendo o imaginando leyes. Tienen al contrato por met\u00e1fora fundamental de la vida social8 comparten la tentaci\u00f3n de transformar la sociedad por las v\u00edas legislativa o jur\u00eddica y, ante cualquier provocaci\u00f3n, amenazan con crear una nueva ley o con exigir el cumplimiento de alguna preexistente.<br>\nSu estrategia, aunque necesaria, resulta insuficiente por una serie de razones.9<br>\nEn primer lugar las leyes, que por definici\u00f3n son reactivas (se legisla necesariamente a toro pasado), muestran hoy m\u00e1s que nunca serios problemas de velocidad. El procedimiento para promulgar leyes que de suyo es lento, se manifiesta m\u00e1s torpe cuando se le contrasta con la din\u00e1mica, exponencialmente acelerada, en que en la globalizaci\u00f3n los problemas sociales nacen, crecen, mutan y se multiplican.<br>\nPor otro lado, generar leyes, adem\u00e1s de que presupone un costoso aparato legislativo, requiere crear o ampliar las instituciones estatales destinadas a vigilar su cumplimiento o castigar su incumplimiento. Todo esto constituye burocracias onerosas y hasta contraproducentes.10<br>\nAdem\u00e1s, las leyes sufren de los problemas de abstracci\u00f3n que se derivan de su car\u00e1cter universal. Su enfoque, forzosamente gen\u00e9rico, las lleva a obviar los matices y particularidades de cada caso, la riqueza y consideraciones espec\u00edficas de cada dilema, la historia de cada caso, sus circunstancias y por supuesto, el drama personal, el nombre y apellido de sus actores.<br>\nCon excepci\u00f3n del derecho y las cortes internacionales, cuyo peso es muy inferior al de las legislaciones nacionales, las leyes se constri\u00f1en a territorios delimitados por fronteras geopol\u00edticas (jurisdicciones) a los que los actores del mundo global son insensibles.<br>\nDe los problemas de las legislaciones locales en un mundo global, de sus vac\u00edos e inconsistencias, se alimentan muchas veces quienes transgreden normas y principios: no s\u00f3lo las mafias internacionales y el crimen organizado, tambi\u00e9n corporaciones que construyen en pa\u00edses rezagados o corruptos para\u00edsos ecol\u00f3gicos, fiscales o laborales donde se permiten pr\u00e1cticas que no tolerar\u00edan pa\u00edses del primer mundo.<br>\nFinalmente, la siempre debatida y conflictiva relaci\u00f3n entre lo legal y lo justo \u2013instancias que s\u00f3lo se confunden en determinadas fases del desarrollo de nuestra conciencia moral\u201311 reafirma la sospecha de que para resolver exitosamente dilemas de car\u00e1cter \u00e9tico, el esfuerzo legislativo, aun en caso de ser necesario, es insuficiente.<br>\nSi en otros tiempos se apost\u00f3 por una soluci\u00f3n jur\u00eddica a los problemas sociales, la clave que nos permitir\u00e1 afrontar los actuales es de naturaleza \u00e9tica, m\u00e1s que jur\u00eddica.<br>\nSi nuestro momento hist\u00f3rico habla de lo que carece, podemos pensar que revitalizar la \u00e9tica constituye, a la vez, un s\u00edntoma de un tiempo que se sabe enfermo moralmente y una se\u00f1al de esperanza que intuye que en la moral se encuentran tambi\u00e9n las soluciones a los dilemas hist\u00f3ricos in\u00e9ditos que nos corresponde resolver.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LA SOCIEDAD CIVIL: JOVEN PROMESA<\/strong><\/p>\n<p>La experiencia muestra que es mejor acercamos a la realidad desde distintos \u00e1ngulos. Hacerlo desde dos conceptos contrarios y excluyentes, si bien es necesario en un primer momento del proceso,12 lleva el riesgo de sumergirnos en un daltonismo espiritual que pierde la maravillosa gama crom\u00e1tica que la realidad nos regala y podemos quedar atrapados en la ideolog\u00eda y el dogmatismo.<br>\nEl concepto de sociedad civil surge como un tercer elemento que viene a romper la disecci\u00f3n Estado-mercado que recluy\u00f3 por a\u00f1os la imaginaci\u00f3n sociol\u00f3gica. Nos libera tambi\u00e9n del daltonismo ideol\u00f3gico y permite so\u00f1ar alternativas para fortalecer la vida social y la democracia.<br>\nLa sociedad civil aparece inicialmente como una joven promesa llamada a equilibrar a la sociedad protegi\u00e9ndola de los excesos del poder pol\u00edtico y de las fuerzas del mercado.<br>\nTal visi\u00f3n genera un nuevo paradigma, no exento de ideolog\u00eda, que vuelve a esclerotizar la visi\u00f3n del fen\u00f3meno social. Ocurre cuando se asocia a cada sector con una funci\u00f3n social determinada, al grado de otorgarle el monopolio de la misma y se acent\u00faa en la conciencia colectiva. Cuando se enjaula a cada sector en una connotaci\u00f3n moral determinada: al Estado y al mercado negativamente (en el mejor de los casos se les considera un mal necesario;y a la sociedad civil, en la medida en que atiende a los desatendidos por los dos primeros, una positiva. Son finalmente los buenos de la historia.<br>\nPara Adela Cortina esta soluci\u00f3n es inaceptable: \u00abLa distinci\u00f3n entre la esfera privada y p\u00fablica y la adscripci\u00f3n de la primera al mundo empresarial y de la segunda al Estado es una artima\u00f1a ideol\u00f3gica para eludir responsabilidades. Si queremos enfrentarnos a la realidad social tal y como es, sin deformaciones ideol\u00f3gicas, queda patente que la sociedad civil tiene con sus actuaciones tambi\u00e9n repercusiones p\u00fablicas y es tambi\u00e9n capaz de universalidad\u00bb.13<br>\nConsiderar que las empresas est\u00e1n llamadas a asumir tareas en lo ecol\u00f3gico y lo social, pensar que pueden enriquecer el capital social del que se nutren e incluso reconocerse como parte de la sociedad civil es una propuesta osada que parte por supuesto de un paradigma posterior a Habermas y a Barber.<br>\nDomingo Garc\u00eda Marz\u00e1 define a la sociedad civil como un \u00ab\u00e1mbito de interacciones estructurado en torno a una red de asociaciones y organizaciones que, dentro del orden jur\u00eddico, son posibles gracias al libre acuerdo de todos los participantes, con el fin de alcanzar conjuntamente la satisfacci\u00f3n de determinados intereses y la resoluci\u00f3n consensual de posibles conflictos de acci\u00f3n\u00bb.14<br>\n<strong>\u00bfUNA MEMBRES\u00cdA EN LA SOCIEDAD CIVIL?<\/strong><br>\nM\u00e1s que \u00absometer\u00bb a la empresa a esta definici\u00f3n para juzgar si \u00abcabe\u00bb o no en ella (y si merece la membres\u00eda en la sociedad civil), propongo extraer pistas que permitan a las empresas orientar su esfuerzo para atender la llamada de su tiempo. M\u00e1s que convocar a un juicio, podemos considerar su incursi\u00f3n en la sociedad civil y en la categor\u00eda de ciudadan\u00eda, como una vocaci\u00f3n.<br>\nLa sociedad civil, m\u00e1s que un sujeto colectivo, es un \u00e1mbito de interacciones cuya complejidad crece exponencialmente e invita a sus organizaciones a conectarse con un n\u00famero creciente de actores sociales.<br>\nPor a\u00f1os explicamos la inserci\u00f3n de las empresas a la sociedad desde un modelo de conectividad serial que dispone de una sola salida: sus clientes y una \u00fanica entrada: sus proveedores. Este paradigma lineal \u2013sobre el que se monta por ejemplo el modelo de Calidad Total\u2013 espera que las empresas agreguen valor al insumo que reciben de sus proveedores en funci\u00f3n de las necesidades de sus clientes y las invita a conocer y hacer eficientes los procesos.<br>\nLa conexi\u00f3n con las dem\u00e1s instancias sociales (las comunidades locales, por ejemplo) est\u00e1 mediada por el Gobierno, una tercera instancia con la que se relaciona la organizaci\u00f3n que en el fondo se concibe como un mal necesario del que se reciben ordenamientos legales y al que se alimenta por la v\u00eda fiscal, otro mal necesario.<br>\nEl llamado a pertenecer a la sociedad civil supone en primer lugar sustituir este modelo de conectividad por el de una red inteligente neuronal que pide a los sujetos sociales (en este caso a las empresas) desarrollar sinapsis (conexi\u00f3n directa) con un mayor n\u00famero de actores sociales: organizaciones solidarias, competidores, comunidades y todo tipo de agrupaciones sociales.<br>\nEl reto fundamental que este modelo impone a las empresas es establecer relaciones de mutuo beneficio, comunicaci\u00f3n respetuosa y largo plazo con cada nuevo interlocutor, que terminan por sumarse a la lista de \u00abderechohabientes\u00bb tradicionales de la empresa: accionistas, personal, clientes y proveedores.15<br>\nUn segundo aspecto de nuestra definici\u00f3n de sociedad civil, que destaca el propio Garc\u00eda Marz\u00e1, se refiere a la libertad de asociaci\u00f3n; \u00abla aceptaci\u00f3n libre y voluntaria dentro de las limitaciones de cualquier \u00e1mbito de la praxis social constituye su esencia\u00bb.16<br>\nPara las empresas, este segundo elemento de an\u00e1lisis deriva en una exigencia especial que adquiere diferentes matices de acuerdo con diversos grupos de inter\u00e9s.<br>\nCon relaci\u00f3n a los clientes supone en primer lugar un entorno real de competencia que combata las pr\u00e1cticas monop\u00f3licas u oligop\u00f3licas y procure condiciones competitivas justas que redunden en opciones reales para los clientes. Aunque el Estado juega un papel indispensable en este sentido, tanto en su car\u00e1cter de legislador como de \u00e1rbitro, corresponde a las empresas imponerse pr\u00e1cticas claras expl\u00edcitas de competencia leal. Incluir a sus competidores como stakeholders puede considerarse ya una tendencia que, en la medida en que abre alternativas a los clientes, impacta positivamente en sus intereses.17<br>\nDicho de otra manera, si la dimensi\u00f3n econ\u00f3mica puede en t\u00e9rminos generales inscribirse en la sociedad civil,18 la manera como la expresa un monopolio frente a sus consumidores es muy diferente a la de una organizaci\u00f3n que respeta la sana competencia.<br>\nEste punto invita adem\u00e1s al ejercicio de pr\u00e1cticas de comunicaci\u00f3n honestas, incluidas las relativas a la publicidad y al marketing, capaces de \u00abcompatibilizar la veracidad respecto a los productos con el arte de respetar y promover el deseo hacia los mismos\u00bb.19 A mayor informaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n honesta sobre los beneficios y limitaciones de un producto, mayor libertad del consumidor y, por consecuencia, mayor expresi\u00f3n de un estilo asociativo cercano al que caracteriza a la sociedad civil.<br>\nEn lo que se refiere al personal de las empresas, el principio de libertad supone desarrollar y practicar pol\u00edticas de empleo incluyentes y evitar cualquier pr\u00e1ctica discriminatoria. El Pacto Mundial20 ofrece a las organizaciones empresariales no s\u00f3lo lineamientos claros en este sentido sino, sobre todo, acceso a pr\u00e1cticas aplicadas con \u00e9xito en todo el mundo.<br>\nLa libertad de los proveedores mueve tambi\u00e9n a las empresas que buscan atender el llamado a ser sociedad civil; las reta a establecer relaciones ganar-ganar con cada uno, a revisar posibles conflictos de inter\u00e9s y eliminar cualquier pr\u00e1ctica discrecional, abusiva, discriminatoria o corrupta.<br>\nFinalmente, el principio de libre asociaci\u00f3n, esencial en la constituci\u00f3n de la sociedad civil, supone con relaci\u00f3n a los accionistas, especialmente los minoritarios, aplicar las pr\u00e1cticas de buen gobierno corporativo dise\u00f1adas entre otros motivos para proteger sus intereses de posibles abusos por parte de las mayor\u00edas en consejos de administraci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>CIUDADAN\u00cdA CORPORATIVA<\/strong><\/p>\n<p>El concepto de ciudadan\u00eda corporativa se enmarca por una parte en el ensanchamiento cualitativo de la acci\u00f3n empresarial descrita y, por otra, constituye un ap\u00e9ndice de uno de los debates m\u00e1s relevantes de nuestro tiempo: el que se libra en torno al concepto de ciudadan\u00eda.21<br>\nPartiendo de la idea de que la empresa es un grupo humano que se propone satisfacer necesidades humanas con calidad, las empresas que ejercen su ciudadan\u00eda no s\u00f3lo se orientan a generar bienes tangibles e inmediatos, que se reflejan en sus estados financieros, sino tambi\u00e9n asumen responsabilidades en \u00e1mbitos mediatos, como el social y el ecol\u00f3gico, en los que se sustenta su actividad primaria. Si la actividad econ\u00f3mica se sostiene en el capital social, ecol\u00f3gico y moral,22 las empresas que ejercen su ciudadan\u00eda, lejos de establecer una relaci\u00f3n depredadora, se relacionan de manera sustentable con el medio y no excluyen de sus portafolios financieros las inversiones en capital social.<br>\nM\u00e1s que en el orden jur\u00eddico, se habla de la ciudadan\u00eda corporativa en el marco de una reflexi\u00f3n \u00e9tica que permite hablar, por analog\u00eda, de la empresa como sujeto moral. Las organizaciones que ejercen la ciudadan\u00eda corporativa no ampl\u00edan ni se eximen de sus obligaciones legales, buscan la manera responsable de atender el llamado de su sociedad y de su tiempo.<br>\nEn palabras de Adela Cortina: \u00abuna empresa ciudadana es la que en su actuaci\u00f3n asume estas responsabilidades como cosa propia, y no se desentiende del entono social o ecol\u00f3gico, limit\u00e1ndose a buscar el m\u00e1ximo beneficio material posible\u00bb.23<br>\nEsta tesis se opone claramente a una l\u00ednea de pensamiento, asociada al Nobel neoyorkino Milton Friedman,24 quien sosten\u00eda en 1970 que la acci\u00f3n de las empresas, si est\u00e1 bien regulada por los lineamientos de orden jur\u00eddico, debe limitarse a lo econ\u00f3mico y que es all\u00ed (en un \u00f3ptimo desempe\u00f1o econ\u00f3mico) donde se encuentra su aportaci\u00f3n a lo social. La propuesta de Adela Cortina se suma a una corriente de pensamiento creciente que sostiene que para que la organizaci\u00f3n interact\u00fae sanamente con las nuevas demandas del entorno social cambiante, debe trascender ese marco tradicional.<br>\nPaul Capriotti distingue una \u00abevoluci\u00f3n paulatina\u00bb de esta l\u00ednea de pensamiento en los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os en los que el concepto inicial de RSE se va ampliando para dar paso hacia los a\u00f1os 80 y 90 al de Corporate Social Performance (CSP) y finalmente desembocar en el de Ciudadan\u00eda Corporativa (CC)25 en a\u00f1os recientes.<br>\nCapriotti logra un excelente rastreo de esta corriente en el contexto norteamericano y se puede afirmar que, dado el car\u00e1cter te\u00f3rico-pr\u00e1ctico en que ocurre dicha evoluci\u00f3n, los tres conceptos referidos si bien no son reductibles (no significan lo mismo), tampoco son del todo excluyentes.<br>\nNo podemos afirmar, por ejemplo, que las empresas que engloban el concepto de RSE y se esfuerzan por responder a su vocaci\u00f3n social e hist\u00f3rica se paran en un enfoque obsoleto. A mi juicio es claro que el alcance de dichos conceptos, como una onda que se expande, es cada vez mayor.<br>\nAs\u00ed, por ejemplo, no es raro que empresas que en otro tiempo pensaban que su contribuci\u00f3n al medio ambiente se limitaba a cumplir al detalle la normatividad ambiental y a pagar impuestos, hayan desarrollado f\u00f3rmulas diversas e innovadoras para mejorar el medio ambiente que van m\u00e1s all\u00e1 de lo estrictamente legal.<br>\nEs posible rastrear un proceso an\u00e1logo del que han surgido paulatinamente conceptos como capital social, capital moral o capital-simpat\u00eda.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>NO S\u00d3LO RESULTADOS ECON\u00d3MICOS<\/strong><\/p>\n<p>Las organizaciones empresariales y acad\u00e9micas dan fe de una sociedad creciente y (neuronalmente) conectada en la que consumidores cada vez m\u00e1s conscientes de los dilemas, deficiencias y demandas morales de su tiempo (con un nivel de conciencia \u00e9tica posconvencional) exigen empresas capaces de asumir su responsabilidad hist\u00f3rica y castigan a las que desgastan los bienes intangibles en los que se cimienta la vida econ\u00f3mica.<br>\nFinalmente vale la pena dar cuenta de la singular manera en que esta tendencia (RSE, CSP, CC) se encuentra con la \u00e9tica empresarial en su desarrollo hist\u00f3rico. So pena de simplificar en exceso, podemos afirmar que mientras el desarrollo de la \u00e9tica empresarial se va dando \u00abde adentro hacia fuera\u00bb del c\u00edrculo empresarial, la ciudadan\u00eda corporativa, que inicialmente se plantea como relaci\u00f3n de la empresa con su entorno externo, termina descubriendo repercusiones \u2013necesarias, fundamentales\u2013 en el interior de la empresa.<br>\nPara Adela Cortina, las principales exigencias internas de las empresas ciudadanas26 son: desarrollar una cultura organizacional que transforme el ejercicio del poder (que transite del uso exclusivo de la jerarqu\u00eda a la corresponsabilidad) y establecer relaciones laborales de mutuo beneficio.<br>\nPor su parte Jos\u00e9 F\u00e9lix Lozano Aguilar muestra que los c\u00f3digos de \u00e9tica empresarial transitan en su evoluci\u00f3n de considerar las necesidades y derechos de los accionistas (c\u00f3digos de primera y segunda generaci\u00f3n), a considerar los intereses de colaboradores, clientes y proveedores (c\u00f3digos de tercera generaci\u00f3n), para finalmente atender las necesidades medioambientales y sociales de las comunidades espec\u00edficas en que operan (cuarta generaci\u00f3n) y referir las implicaciones de la globalizaci\u00f3n en materia ecol\u00f3gica y de derechos humanos (c\u00f3digos de quinta generaci\u00f3n).27<br>\nEn un esfuerzo paralelo, Ram\u00f3n Ibarra rastrea el desarrollo de c\u00f3digos de \u00e9tica en empresas mexicanas y estadounidenses28 y refleja esta misma tendencia. La empresa poco a poco se asoma y compromete m\u00e1s con instancias sociales que antes pensaba que deb\u00eda tocar s\u00f3lo por la mediaci\u00f3n del Estado.<br>\nVale la pena referir en un preo- cupante par\u00e9ntesis que, cuando se mira el estado de la cuesti\u00f3n en M\u00e9xico hacia el a\u00f1o 1999, se descubre que los temas que las empresas mexicanas tratan en sus c\u00f3digos de \u00e9tica reflejan mucho m\u00e1s sus intereses internos (especialmente de sus accionistas) que aquellos que trascienden al primer c\u00edrculo empresarial. As\u00ed, por ejemplo, 31% de las empresas que cuentan con c\u00f3digos de \u00e9tica tratan el tema del manejo de informaci\u00f3n confidencial y 30% el del cumplimiento de la ley, 10% refieren el tema de discriminaci\u00f3n pero s\u00f3lo un penoso 3% los temas relativos al medio ambiente.29<br>\nVolviendo al tema, podemos reconocer que la complementariedad de tendencias (como desarrollar c\u00f3digos de \u00e9tica) que van \u00abde adentro hacia fuera\u00bb, con aquellas que, como la ciudadan\u00eda corporativa, evolucionan \u00abcentr\u00edpetamente\u00bb da finalmente cuenta de una misma tendencia: la de organizaciones capaces de dar resultados no s\u00f3lo desde el punto de vista econ\u00f3mico para responder a las expectativas de sus accionistas, sino tambi\u00e9n desde el punto de vista ecol\u00f3gico, social y \u00e9tico, con el fin de responder al resto de sus stakeholders: colaboradores, clientes, proveedores, comunidades, competidores, distribuidores, sociedad y medio ambiente.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>NO LA CEREZA, SINO LA HARINA DEL PASTEL<\/strong><\/p>\n<p>Podemos pensar a la ciudadan\u00eda corporativa como un concepto de orden moral, no jur\u00eddico, que engloba las pr\u00e1cticas de las empresas al llamado de un entorno moralmente deficitario en el que la sociedad civil est\u00e1 llamada a atender directa y creativamente demandas hist\u00f3ricas in\u00e9ditas, como las ecol\u00f3gicas, sin perder la libertad y espontaneidad que le son esenciales.<br>\nEl concepto de ciudadan\u00eda corporativa, ligado al de ciudadan\u00eda econ\u00f3mica y al de sociedad civil, ofrece a la preocupaci\u00f3n de las empresas por el entorno social una nueva perspectiva. Puede considerarse una cuarta generaci\u00f3n de esta tendencia que supera:<br>\n1. La propuesta de Friedman para quien el impacto social de las empresas se reduce a obtener ganancias que, en su caso, se revierten a la sociedad por la v\u00eda fiscal trianguladas necesariamente por el Estado.<br>\n2. La visi\u00f3n tradicional de la filantrop\u00eda seg\u00fan la cual la apuesta por lo social es algo externo a la din\u00e1mica empresarial, que se incrementa en etapas de bonanza econ\u00f3mica y se puede f\u00e1cilmente utilizar de manera estrat\u00e9gica y cosm\u00e9tica.<br>\n3. La noci\u00f3n inicial de empresa socialmente responsable (ESR) y la de Corporate Social Performance (CSP) que, aunque apuntan en este mismo sentido, afinan y mejoran d\u00eda con d\u00eda (desarrollando tecnolog\u00eda y compartiendo pr\u00e1cticas de \u00e9xito) su impacto social y ecol\u00f3gico.<br>\nLa ciudadan\u00eda corporativa puede asociarse con la vocaci\u00f3n de las empresas para formar parte de la sociedad civil y resumirse en el establecimiento de v\u00ednculos ganar-ganar con todos sus grupos de inter\u00e9s y en el de una relaci\u00f3n sustentable con el capital moral, social y ecol\u00f3gico que, finalmente, se reconoce como cimiento de la acci\u00f3n econ\u00f3mica (inherente a la misma) y no como un elemento externo.<br>\nCuando reconocemos que la dimensi\u00f3n social no es la cereza, sino la harina del pastel empresarial (o mejor, el molde en que se hornea) reconocemos la necesidad de innovaci\u00f3n en la relaci\u00f3n empresa, sociedad y medio ambiente.<br>\nSi adem\u00e1s consideramos el d\u00e9ficit moral de nuestros d\u00edas, la urgencia y magnitud de nuestros problemas y las posibilidades de aportaci\u00f3n de la empresa contempor\u00e1nea no podemos menos que imaginar formas de conexi\u00f3n y colaboraci\u00f3n que, al igual que el pedazo de la historia que nos toca transitar, sean in\u00e9ditas.<\/p>\n<p class=\"textogris\">BRUCKNER, PASCAL. La tentaci\u00f3n de la inocencia. Anagrama, Barcelona, 1996.<\/p>\n<p>ORTEGA Y GASSET, JOS\u00c9. El tema de nuestro tiempo. Tecnos, Madrid, 2002. p. 232.<br>\nMORIN, EDGAR. La mente bien ordenada. Editorial Seix Barral, Barcelona, 2000. p. 14.<br>\nORTEGA Y GASSET, JOS\u00c9. La rebeli\u00f3n de las masas. Tecnos, Madrid, 2003. p. 145.<br>\nCfr. HABERMAS, J\u00dcRGER. La inclusi\u00f3n del otro. Estudios de teor\u00eda pol\u00edtica. Paid\u00f3s, Buenos Aires, 1999.<br>\nCfr. BARBER, BENJAMIN. Un lugar para todos. Paid\u00f3s, Buenos Aires, 2000.<br>\nIdem. p.65.<br>\nCORTINA, ADELA. Alianza y contrato. Trotta, Madrid, 2001.<br>\nCuatro de ellas han sido destacadas por ADELA CORTINA en \u00c9tica de la empresa, Trotta, Madrid, 2003.<br>\nCfr. FUKUYAMA, FRANCIS. Trust, the Social Virtues and the Creation of Prosperity. Free Press, New York, 1995.<br>\nKOHLBERG LAWRENCE. Psicolog\u00eda del desarrollo moral. Descl\u00e9e, Brouwer Bilbao, 1992<br>\nEl n\u00famero dos representa la posibilidad de establecer diferencias y de marcar fronteras, la de distinguir y, por lo tanto, la de razonar. Nuestros maestros nos ense\u00f1aron a pensar desde categor\u00edas que normalmente constitu\u00edan pares dicot\u00f3micos: sustancia y accidentes, potencia y acto, esencia y existencia, materia y esp\u00edritu; el hacer y el actuar, lo temporal y lo eterno, lo bello y lo sublime. Cfr. GARZA CU\u00c9LLAR, EDUARDO. \u00abUno, dos tres: reflexiones en torno a la recta num\u00e9rica\u00bb. Este Pa\u00eds, 183, p. 20<br>\nCORTINA, ADELA. Ciudadanos del mundo, Alianza Editorial, Madrid, 2003. p. 103. Confrontar de la misma autora. \u00c9tica aplicada y democracia radical, Tecnos, Madrid, 2001. cap. 9 y parte III.<br>\nGARC\u00cdA MARZ\u00c1, DOMINGO. \u00c9tica empresarial del di\u00e1logo a la confianza, Trotta, Madrid, 2004.<br>\nCfr. Idem.<br>\nIdem. p. 44.<br>\nCfr. LOZANO AGUILAR, JOS\u00c9 F\u00c9LIX. C\u00f3digos \u00e9ticos para el mundo empresarial. Trotta, Madrid, 2004.<br>\nTal es la propuesta que, frente a Habermas, propone Adela Cortina defendida entre otros lugares en el art\u00edculo \u00abSociedad civil en: Diez palabras en filosof\u00eda pol\u00edtica\u00bb. Verbo Divino, Navarra, 1998. p. 379.<br>\nTal expresi\u00f3n, plasmada en el documento \u00abNuestro compromiso \u00e9tico\u00bb, de Volkswagen de M\u00e9xico es resultado de la reflexi\u00f3n y el di\u00e1logo entre diversos actores de la organizaci\u00f3n (mercad\u00f3logos, directores, representantes sindicales, abogados) realizado en 2005.<br>\nPacto Mundial, <a href=\"http:\/\/www.unglobalcompact.org\/\">http:\/\/www.unglobalcompact.org\/<\/a><br>\nEl estado de la cuesti\u00f3n de dicho debate est\u00e1 referido en sus dimensiones pol\u00edtica, social, econ\u00f3mica, civil e intercultural en: CORTINA, ADELA. Ciudadanos del mundo. Alianza Editorial, Madrid, 2003.<br>\nEste concepto modifica nuestra visi\u00f3n de la econom\u00eda tradicionalmente concebida como actividad aut\u00f3noma, ubicada en la base de la pir\u00e1mide social; hoy sabemos que, a\u00fan consider\u00e1ndola el basamento, est\u00e1 necesariamente sostenida en un cimiento de gratuidad, confianza y buena voluntad que es justo el citado capital. Cfr. GARC\u00cdA MARZ\u00c1, DOMINGO. \u00c9tica empresarial del di\u00e1logo a la confianza, Trotta, Madrid, 2004.<br>\nOp. cit., Ciudadanos del mundo, 105<br>\nFRIEDMAN, MILTON. \u00abThe social responsibility of business is to increase its profits\u00bb. The New York Times Magazine 33, pp. 122-126.<br>\nCfr. CAPRIOTTI, PAUL. \u00abConcepci\u00f3n e importancia actual de la Ciudadan\u00eda Corporativa\u00bb, Raz\u00f3n y Palabra, N\u00b0 53. Octubre-noviembre 2006. <a href=\"http:\/\/www.razonypalabra.org.mx\/anteriores\/n53\/pcapriotti.html#au\">www.razonypalabra.org.mx\/anteriores\/n53\/pcapriotti.html#au<\/a><br>\nOp. Cit., Ciudadanos del mundo. pp. 105-107.<br>\nOp. Cit., C\u00f3digos \u00e9ticos para el mundo empresarial, pp. 69-70.<br>\nIBARRA RAMOS, RAM\u00d3N. C\u00f3digo de \u00e9tica, Trillas, M\u00e9xico, 2002.<br>\nEl estudio realizado por el IPADE y la revista Mundo Ejecutivo est\u00e1 referido en el propio Ram\u00f3n Ibarra en la obra citada.<br>\n<strong>MEMBRES\u00edA EN LA SOCIEDAD CIVIL<\/strong><br>\nM\u00e1s que \u00absometer\u00bb a la empresa a esta definici\u00f3n para juzgar si \u00abcabe\u00bb o no en ella (y si merece la membres\u00eda en la sociedad civil), propongo extraer pistas que permitan a las empresas orientar su esfuerzo para atender la llamada de su tiempo. M\u00e1s que convocar a un juicio, podemos considerar su incursi\u00f3n en la sociedad civil y en la categor\u00eda de ciudadan\u00eda, como una vocaci\u00f3n. La sociedad civil, m\u00e1s que un sujeto colectivo, es un \u00e1mbito de interacciones cuya complejidad crece exponencialmente e invita a sus organizaciones a conectarse con un n\u00famero creciente de actores sociales. Por a\u00f1os explicamos la inserci\u00f3n de las empresas a la sociedad desde un modelo de conectividad serial que dispone de una sola salida: sus clientes y una \u00fanica entrada: sus proveedores. Este paradigma lineal \u2013sobre el que se monta por ejemplo el modelo de Calidad Total\u2013 espera que las empresas agreguen valor al insumo que reciben de sus proveedores en funci\u00f3n de las necesidades de sus clientes y las invita a conocer y hacer eficientes los procesos. La conexi\u00f3n con las dem\u00e1s instancias sociales (las comunidades locales, por ejemplo) est\u00e1 mediada por el Gobierno, una tercera instancia con la que se relaciona la organizaci\u00f3n que en el fondo se concibe como un mal necesario del que se reciben ordenamientos legales y al que se alimenta por la v\u00eda fiscal, otro mal necesario.<br>\nEl llamado a pertenecer a la sociedad civil supone en primer lugar sustituir este modelo de conectividad por el de una red inteligente neuronal que pide a los sujetos sociales (en este caso a las empresas) desarrollar sinapsis (conexi\u00f3n directa) con un mayor n\u00famero de actores sociales: organizaciones solidarias, competidores, comunidades y todo tipo de agrupaciones sociales. El reto fundamental que este modelo impone a las empresas es establecer relaciones de mutuo beneficio, comunicaci\u00f3n respetuosa y largo plazo con cada nuevo interlocutor, que terminan por sumarse a la lista de \u00abderechohabientes\u00bb tradicionales de la empresa: accionistas, personal, clientes y proveedores.15 Un segundo aspecto de nuestra definici\u00f3n de sociedad civil, que destaca el propio Garc\u00eda Marz\u00e1, se refiere a la libertad de asociaci\u00f3n; \u00abla aceptaci\u00f3n libre y voluntaria dentro de las limitaciones de cualquier \u00e1mbito de la praxis social constituye su esencia\u00bb.16 Para las empresas, este segundo elemento de an\u00e1lisis deriva en una exigencia especial que adquiere diferentes matices de acuerdo con diversos grupos de inter\u00e9s. Con relaci\u00f3n a los clientes supone en primer lugar un entorno real de competencia que combata las pr\u00e1cticas monop\u00f3licas u oligop\u00f3licas y procure condiciones competitivas justas que redunden en opciones reales para los clientes. Aunque el Estado juega un papel indispensable en este sentido, tanto en su car\u00e1cter de legislador como de \u00e1rbitro, corresponde a las empresas imponerse pr\u00e1cticas claras expl\u00edcitas de competencia leal. Incluir a sus competidores como stakeholders puede considerarse ya una tendencia que, en la medida en que abre alternativas a los clientes, impacta positivamente en sus intereses.<br>\nDicho de otra manera, si la dimensi\u00f3n econ\u00f3mica puede en t\u00e9rminos generales inscribirse en la sociedad civil,18 la manera como la expresa un monopolio frente a sus consumidores es muy diferente a la de una organizaci\u00f3n que respeta la sana competencia. Este punto invita adem\u00e1s al ejercicio de pr\u00e1cticas de comunicaci\u00f3n honestas, incluidas las relativas a la publicidad y al marketing, capaces de \u00abcompatibilizar la veracidad respecto a los productos con el arte de respetar y promover el deseo hacia los mismos\u00bb.19 A mayor informaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n honesta sobre los beneficios y limitaciones de un producto, mayor libertad del consumidor y, por consecuencia, mayor expresi\u00f3n de un estilo asociativo cercano al que caracteriza a la sociedad civil. En lo que se refiere al personal de las empresas, el principio de libertad supone desarrollar y practicar pol\u00edticas de empleo incluyentes y evitar cualquier pr\u00e1ctica discriminatoria. El Pacto Mundial20 ofrece a las organizaciones empresariales no s\u00f3lo lineamientos claros en este sentido sino, sobre todo, acceso a pr\u00e1cticas aplicadas con \u00e9xito en todo el mundo. La libertad de los proveedores mueve tambi\u00e9n a las empresas que buscan atender el llamado a ser sociedad civil; las reta a establecer relaciones ganar-ganar con cada uno, a revisar posibles conflictos de inter\u00e9s y eliminar cualquier pr\u00e1ctica discrecional, abusiva, discriminatoria o corrupta. Finalmente, el principio de libre asociaci\u00f3n, esencial en la constituci\u00f3n de la sociedad civil, supone con relaci\u00f3n a los accionistas, especialmente los minoritarios, aplicar las pr\u00e1cticas de buen gobierno corporativo dise\u00f1adas entre otros motivos para proteger sus intereses de posibles abusos por parte de las mayor\u00edas en consejos de administraci\u00f3n.<br>\n<strong>CIUDADAN\u00edA CORPORATIVA <\/strong><br>\n<strong> <\/strong>El concepto de ciudadan\u00eda corporativa se enmarca por una parte en el ensanchamiento cualitativo de la acci\u00f3n empresarial descrita y, por otra, constituye un ap\u00e9ndice de uno de los debates m\u00e1s relevantes de nuestro tiempo: el que se libra en torno al concepto de ciudadan\u00eda.21 Partiendo de la idea de que la empresa es un grupo humano que se propone satisfacer necesidades humanas con calidad, las empresas que ejercen su ciudadan\u00eda no s\u00f3lo se orientan a generar bienes tangibles e inmediatos, que se reflejan en sus estados financieros, sino tambi\u00e9n asumen responsabilidades en \u00e1mbitos mediatos, como el social y el ecol\u00f3gico, en los que se sustenta su actividad primaria. Si la actividad econ\u00f3mica se sostiene en el capital social, ecol\u00f3gico y moral,22 las empresas que ejercen su ciudadan\u00eda, lejos de establecer una relaci\u00f3n depredadora, se relacionan de manera sustentable con el medio y no excluyen de sus portafolios financieros las inversiones en capital social. M\u00e1s que en el orden jur\u00eddico, se habla de la ciudadan\u00eda corporativa en el marco de una reflexi\u00f3n \u00e9tica que permite hablar, por analog\u00eda, de la empresa como sujeto moral. Las organizaciones que ejercen la ciudadan\u00eda corporativa no ampl\u00edan ni se eximen de sus obligaciones legales, buscan la manera responsable de atender el llamado de su sociedad y de su tiempo. En palabras de Adela Cortina: \u00abuna empresa ciudadana es la que en su actuaci\u00f3n asume estas responsabilidades como cosa propia, y no se desentiende del entono social o ecol\u00f3gico, limit\u00e1ndose a buscar el m\u00e1ximo beneficio material posible\u00bb.23<br>\nEsta tesis se opone claramente a una l\u00ednea de pensamiento, asociada al Nobel neoyorkino Milton Friedman,24 quien sosten\u00eda en 1970 que la acci\u00f3n de las empresas, si est\u00e1 bien regulada por los lineamientos de orden jur\u00eddico, debe limitarse a lo econ\u00f3mico y que es all\u00ed (en un \u00f3ptimo desempe\u00f1o econ\u00f3mico) donde se encuentra su aportaci\u00f3n a lo social. La propuesta de Adela Cortina se suma a una corriente de pensamiento creciente que sostiene que para que la organizaci\u00f3n interact\u00fae sanamente con las nuevas demandas del entorno social cambiante, debe trascender ese marco tradicional. Paul Capriotti distingue una \u00abevoluci\u00f3n paulatina\u00bb de esta l\u00ednea de pensamiento en los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os en los que el concepto inicial de RSE se va ampliando para dar paso hacia los a\u00f1os 80 y 90 al de Corporate Social Performance (CSP) y finalmente desembocar en el de Ciudadan\u00eda Corporativa (CC)25 en a\u00f1os recientes. Capriotti logra un excelente rastreo de esta corriente en el contexto norteamericano y se puede afirmar que, dado el car\u00e1cter te\u00f3rico-pr\u00e1ctico en que ocurre dicha evoluci\u00f3n, los tres conceptos referidos si bien no son reductibles (no significan lo mismo), tampoco son del todo excluyentes. No podemos afirmar, por ejemplo, que las empresas que engloban el concepto de RSE y se esfuerzan por responder a su vocaci\u00f3n social e hist\u00f3rica se paran en un enfoque obsoleto. A mi juicio es claro que el alcance de dichos conceptos, como una onda que se expande, es cada vez mayor.<br>\nAs\u00ed, por ejemplo, no es raro que empresas que en otro tiempo pensaban que su contribuci\u00f3n al medio ambiente se limitaba a cumplir al detalle la normatividad ambiental y a pagar impuestos, hayan desarrollado f\u00f3rmulas diversas e innovadoras para mejorar el medio ambiente que van m\u00e1s all\u00e1 de lo estrictamente legal. Es posible rastrear un proceso an\u00e1logo del que han surgido paulatinamente conceptos como capital social, capital moral o capital-simpat\u00eda.<br>\n<strong> <\/strong><br>\n<strong>NO S\u00f3LO RESULTADOS ECON\u00f3MICOS <\/strong><br>\n<strong> <\/strong>Las organizaciones empresariales y acad\u00e9micas dan fe de una sociedad creciente y (neuronalmente) conectada en la que consumidores cada vez m\u00e1s conscientes de los dilemas, deficiencias y demandas morales de su tiempo (con un nivel de conciencia \u00e9tica posconvencional) exigen empresas capaces de asumir su responsabilidad hist\u00f3rica y castigan a las que desgastan los bienes intangibles en los que se cimienta la vida econ\u00f3mica. Finalmente vale la pena dar cuenta de la singular manera en que esta tendencia (RSE, CSP, CC) se encuentra con la \u00e9tica empresarial en su desarrollo hist\u00f3rico. So pena de simplificar en exceso, podemos afirmar que mientras el desarrollo de la \u00e9tica empresarial se va dando \u00abde adentro hacia fuera\u00bb del c\u00edrculo empresarial, la ciudadan\u00eda corporativa, que inicialmente se plantea como relaci\u00f3n de la empresa con su entorno externo, termina descubriendo repercusiones \u2013necesarias, fundamentales\u2013 en el interior de la empresa.<br>\nPara Adela Cortina, las principales exigencias internas de las empresas ciudadanas26 son: desarrollar una cultura organizacional que transforme el ejercicio del poder (que transite del uso exclusivo de la jerarqu\u00eda a la corresponsabilidad) y establecer relaciones laborales de mutuo beneficio. Por su parte Jos\u00e9 F\u00e9lix Lozano Aguilar muestra que los c\u00f3digos de \u00e9tica empresarial transitan en su evoluci\u00f3n de considerar las necesidades y derechos de los accionistas (c\u00f3digos de primera y segunda generaci\u00f3n), a considerar los intereses de colaboradores, clientes y proveedores (c\u00f3digos de tercera generaci\u00f3n), para finalmente atender las necesidades medioambientales y sociales de las comunidades espec\u00edficas en que operan (cuarta generaci\u00f3n) y referir las implicaciones de la globalizaci\u00f3n en materia ecol\u00f3gica y de derechos humanos (c\u00f3digos de quinta generaci\u00f3n).<br>\nEn un esfuerzo paralelo, Ram\u00f3n Ibarra rastrea el desarrollo de c\u00f3digos de \u00e9tica en empresas mexicanas y estadounidenses28 y refleja esta misma tendencia. La empresa poco a poco se asoma y compromete m\u00e1s con instancias sociales que antes pensaba que deb\u00eda tocar s\u00f3lo por la mediaci\u00f3n del Estado. Vale la pena referir en un preo- cupante par\u00e9ntesis que, cuando se mira el estado de la cuesti\u00f3n en M\u00e9xico hacia el a\u00f1o 1999, se descubre que los temas que las empresas mexicanas tratan en sus c\u00f3digos de \u00e9tica reflejan mucho m\u00e1s sus intereses internos (especialmente de sus accionistas) que aquellos que trascienden al primer c\u00edrculo empresarial. As\u00ed, por ejemplo, 31% de las empresas que cuentan con c\u00f3digos de \u00e9tica tratan el tema del manejo de informaci\u00f3n confidencial y 30% el del cumplimiento de la ley, 10% refieren el tema de discriminaci\u00f3n pero s\u00f3lo un penoso 3% los temas relativos al medio ambiente.29 Volviendo al tema, podemos reconocer que la complementariedad de tendencias (como desarrollar c\u00f3digos de \u00e9tica) que van \u00abde adentro hacia fuera\u00bb, con aquellas que, como la ciudadan\u00eda corporativa, evolucionan \u00abcentr\u00edpetamente\u00bb da finalmente cuenta de una misma tendencia: la de organizaciones capaces de dar resultados no s\u00f3lo desde el punto de vista econ\u00f3mico para responder a las expectativas de sus accionistas, sino tambi\u00e9n desde el punto de vista ecol\u00f3gico, social y \u00e9tico, con el fin de responder al resto de sus stakeholders: colaboradores, clientes, proveedores, comunidades, competidores, distribuidores, sociedad y medio ambiente.<br>\n<strong>NO LA CEREZA, SINO LA HARINA DEL PAs<\/strong><strong>TEL<\/strong><br>\nPodemos pensar a la ciudadan\u00eda corporativa como un concepto de orden moral, no jur\u00eddico, que engloba las pr\u00e1cticas de las empresas al llamado de un entorno moralmente deficitario en el que la sociedad civil est\u00e1 llamada a atender directa y creativamente demandas hist\u00f3ricas in\u00e9ditas, como las ecol\u00f3gicas, sin perder la libertad y espontaneidad que le son esenciales. El concepto de ciudadan\u00eda corporativa, ligado al de ciudadan\u00eda econ\u00f3mica y al de sociedad civil, ofrece a la preocupaci\u00f3n de las empresas por el entorno social una nueva perspectiva. Puede considerarse una cuarta generaci\u00f3n de esta tendencia que supera: 1. La propuesta de Friedman para quien el impacto social de las empresas se reduce a obtener ganancias que, en su caso, se revierten a la sociedad por la v\u00eda fiscal trianguladas necesariamente por el Estado. .<br>\nLa visi\u00f3n tradicional de la filantrop\u00eda seg\u00fan la cual la apuesta por lo social es algo externo a la din\u00e1mica empresarial, que se incrementa en etapas de bonanza econ\u00f3mica y se puede f\u00e1cilmente utilizar de manera estrat\u00e9gica y cosm\u00e9tica. 3. La noci\u00f3n inicial de empresa socialmente responsable (ESR) y la de Corporate Social Performance (CSP) que, aunque apuntan en este mismo sentido, afinan y mejoran d\u00eda con d\u00eda (desarrollando tecnolog\u00eda y compartiendo pr\u00e1cticas de \u00e9xito) su impacto social y ecol\u00f3gico. La ciudadan\u00eda corporativa puede asociarse con la vocaci\u00f3n de las empresas para formar parte de la sociedad civil y resumirse en el establecimiento de v\u00ednculos ganar-ganar con todos sus grupos de inter\u00e9s y en el de una relaci\u00f3n sustentable con el capital moral, social y ecol\u00f3gico que, finalmente, se reconoce como cimiento de la acci\u00f3n econ\u00f3mica (inherente a la misma) y no como un elemento externo.<br>\nCuando reconocemos que la dimensi\u00f3n social no es la cereza, sino la harina del pastel empresarial (o mejor, el molde en que se hornea) reconocemos la necesidad de innovaci\u00f3n en la relaci\u00f3n empresa, sociedad y medio ambiente. Si adem\u00e1s consideramos el d\u00e9ficit moral de nuestros d\u00edas, la urgencia y magnitud de nuestros problemas y las posibilidades de aportaci\u00f3n de la empresa contempor\u00e1nea no podemos menos que imaginar formas de conexi\u00f3n y colaboraci\u00f3n que, al igual que el pedazo de la historia que nos toca transitar, sean in\u00e9ditas.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"29612\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Existe una sociedad creciente y conectada, en la que consumidores cada vez m&aacute;s conscientes de las deficiencias y demandas morales de su tiempo, exigen empresas capaces de asumir su responsabilidad y castigan a las que desgastan los bienes en los que se cimienta la vida econ&oacute;mica.<\/p>\n","protected":false},"author":99,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1487],"tags":[119,109,110,1696,111],"class_list":["post-29612","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-alta_direccion","tag-ejemplar_296","tag-empresa","tag-istmo","tag-responsabilidad-social","tag-valores"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - 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