{"id":29518,"date":"2008-03-01T00:00:00","date_gmt":"2008-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=29518"},"modified":"2023-11-08T06:08:38","modified_gmt":"2023-11-08T11:08:38","slug":"de_palabras_y_silencios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2008\/03\/01\/de_palabras_y_silencios\/","title":{"rendered":"De palabras y silencios"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"29518\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p class=\"subtit\"><strong>DESPERTAR EN LA PALABRA Y DE LA PALABRA<\/strong><\/p>\n<p>Como en un armario oscuro, carente de cajones y entrepa\u00f1os, nuestra experiencia yace amorfa \u2013por a\u00f1os o por toda una vida\u2013 en espera de un principio ordenador capaz de iluminarla.<br>\nEse principio ordenador es la palabra. En el discurso los seres humanos despertamos a la conciencia. Nuestro despertar al mundo y a nuestro mundo se acompa\u00f1a necesariamente de un lenguaje en el que podemos encontrarnos. \u00abDignidad\u00bb, \u00abdolor\u00bb, \u00abpasi\u00f3n\u00bb, \u00abencuentro\u00bb, \u00ablibertad\u00bb, \u00abrabia\u00bb, \u00abesperanza\u00bb, \u00absoledad\u00bb, \u00abenerg\u00eda\u00bb y hasta mi nombre \u00abEduardo\u00bb, fueron palabras que alguien me regal\u00f3 y en las que pude reconocerme.<br>\nAlguien las pronunci\u00f3 y me permiti\u00f3 pronunciarme en ellas. No es que no hubiera habitado dichos estados del alma; viajaban en mi interior, pero al igual que la luz, peregrina inadvertida del espacio interestelar s\u00f3lo visible en el encuentro de un cuerpo opaco, no brillaron en mi conciencia hasta reflejarse en la opacidad de la palabra.<br>\nPese a este poder iluminador del discurso, la palabra se puede desvirtuar en la mentira o perderse en el dogmatismo confundiendo el mapa con el territorio. S\u00f3lo en la humildad y en la vocaci\u00f3n permanente de perfeccionar o sustituir nuestros paradigmas gramaticales podemos curarnos de dogmatismo.<br>\nEl lenguaje es un sistema vivo, acompa\u00f1a el proceso humano, se compromete con \u00e9l, se nutre de la vida y se sorprende y transforma con ella.<br>\nSi bien requerimos de la palabra para despertar nuestra conciencia, nuestro discurso parece no tener acceso a ciertos \u00e1mbitos. Las palabras pueblan la zona templada de la realidad, pero resultan imprecisas e ineficientes en sus polos, donde nos topamos con la oscuridad misteriosa de la naturaleza o nos reconocemos parientes de lo innombrable.<br>\nUna relaci\u00f3n amorosa, por ejemplo, nos lleva a un profundo dilema existencial en que la multiplicidad de palabras invita a pronunciar una sola. Llegado ese punto s\u00f3lo \u00abte amo\u00bb significa algo y todo puede significar \u00abte amo\u00bb; si all\u00ed decidimos no pronunciarnos en el amor, todo discurso pierde sentido y se transforma en esa demagogia nauseabunda de la que est\u00e1 plena la frivolidad.<br>\nY es que frente al amor o el humor, frente al misterio de la muerte y la espiritualidad, el lenguaje \u2013ese que despert\u00f3 nuestra conciencia\u2013 puede transformarse en su enemigo.<br>\nPor eso los m\u00edsticos y los amorosos prefieren el lenguaje sordo de su propio testimonio, de la vida, y cuando comparten su vivencia recurren inevitablemente a la met\u00e1fora, saben que cualquier imagen verbal de su experiencia es pobre o traicionera.<br>\nMal hacemos al sacralizar su discurso, nos perdemos del mundo y nos desperdiciamos existencialmente como el imb\u00e9cil que extrav\u00eda su mirada en el dedo, sin poder jam\u00e1s descubrir la luna.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>OCHO TIPOS DE SILENCIO<\/strong><\/p>\n<p>S\u00ed, la palabra nos orienta en la zona templada del planeta humano pero, como las br\u00fajulas, se extrav\u00eda en los polos \u2013es decir, en las experiencias extremas, trascendentes o deshumanizantes, que tambi\u00e9n nos definen\u2013 entonces distinguir especies de palabras y silencios no es una tarea ociosa. Manifestarse donde la palabra est\u00e1 llamada a iluminar es tan imperativo como edificar el silencio donde el nombrar s\u00f3lo estorba o ensombrece. En sentido contrario, tanto peca quien calla (o acalla) donde la palabra es vocaci\u00f3n, como aquel que profana con su palabrer\u00edo los territorios polares del silencio.<br>\nEl silencio tiene diferentes densidades, intensidades y clases, unos silencios son condici\u00f3n necesaria para nuestro desarrollo y otros nos pierden. En palabras de Fernando Caloca: \u00abEl silencio humano puede ser bueno o malo, vac\u00edo o lleno, humilde o soberbio, gozoso o doloroso, inocente o perverso, hondo o superficial, externo o interior, dulce o amargo\u00bb. M\u00e1s en el \u00e1nimo de distinguir que de realizar un cat\u00e1logo exhaustivo en este art\u00edculo describo ocho especies del mismo.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>1. EL MUTISMO<\/strong><\/p>\n<p>El primer tipo de silencio es burdo y sordo, previo al descubrimiento de uno mismo en la palabra, a la humanizante experiencia de nombrar. Es el mutismo nocivo y deshumanizante que nos a\u00edsla de los dem\u00e1s y de nosotros mismos, al no permitirnos nombrar nos impide contactar nuestra propia experiencia, enajena. El silencio de la vivencia que no pudimos bautizar, del armario oscuro, carente de cajones y entrepa\u00f1os: del dolor inexpresado de los padres despojados, que nos lacera, pero tambi\u00e9n el de la alegr\u00eda que ignoramos. Un silencio ciego y sordo, quiz\u00e1s el m\u00e1s triste: de quien no se puede decir propiamente que sufre o goza, porque al no poder nombrarlo no lo hace consciente, tampoco humano.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>2. EL SILENCIO DE LO SILENCIADOS<\/strong><\/p>\n<p>Existe un silencio inmoral, que mancha y averg\u00fcenza, ensucia un momento hist\u00f3rico y cuestiona a la sociedad, que apela a nuestra conciencia y no debiera existir.<br>\nSe trata del silencio del sufrimiento, de los ni\u00f1os de la calle, los miserables, los marginados, los que no queremos escuchar.<br>\nDice Octavio Mondrag\u00f3n: \u00abuna injusticia en la sociedad no es simplemente un problema al que hay que dar soluci\u00f3n legal; es el estruendoso rumor del caos deshumanizador que invade el mundo de los seres humanos, es algo que hiere mortalmente la vida com\u00fan\u00bb.3<br>\nMuchas ciudades contempor\u00e1neas reflejan esa arquitectura social que excluye y no escucha el clamor de sus excluidos, que esconde urban\u00edsticamente sus heridas y condena al silencio a las v\u00edctimas de la injusticia, que construye muchos muros y pocos puentes.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>3. EL SILENCIO DENUNCIA<\/strong><\/p>\n<p>Cuando la denuncia de palabras topa con los l\u00edmites de un sistema ling\u00fc\u00edstico y mental, cuando comprende que ya no puede o desea ser escuchado, recurre a un silencio elocuente, de denuncia.<br>\nEl \u00faltimo silencio socr\u00e1tico, el silencioso ayuno de Gandhi, el silencio de Cristo frente a Pilatos y el de su crucifixi\u00f3n denuncian la obsolescencia de una manera de comprender el mundo, las mezquindades y l\u00edmites de un sistema social y conceptual, pero al mismo tiempo anuncian las posibilidades de nuevos valores y de un nuevo orden de cosas.<br>\nEl silencio del profeta no significa renuncia a su palabra ni a su causa. Tampoco supone concesi\u00f3n frente al temor o el poder. Su silencio es m\u00e1s bien el testimonio que subraya lo antes dicho con palabras: significa convicci\u00f3n y entrega totales, incluso disposici\u00f3n heroica al martirio.<br>\nPor eso las intuiciones de quienes as\u00ed callaron en su momento pueden escucharse a\u00fan y su testimonio sigue iluminando a la comunidad humana.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>4. EL SILENCIO CREATIVO<\/strong><\/p>\n<p>El testimonio de los creativos que reflexionan sobre su proceso refiere normalmente una especie distinta de silencio, nos recuerda que tambi\u00e9n el acto de crear surge del silencio y lo requiere.<br>\nIgnacio Padilla ofrece un testimonio contundente y claro: \u00abEscribo siempre desde el silencio, porque el silencio es la masa primigenia de donde sale el verbo. (\u2026) Creo que sin el silencio, tan privado y a la vez tan de todos, no ser\u00eda posible el acto creativo, pues la creatividad, en general, es el arte de unir a los hombres con sonidos y silencios, eso que algunos llamamos y queremos seguir llamando la aut\u00e9ntica m\u00fasica de las esferas\u00bb.4<br>\nEl silencio del creativo es de naturaleza distinta a los referidos. Refleja una fase del proceso de crear, previa a la intuici\u00f3n que da origen a una obra, en la que llevamos un reto creativo a nuestra interioridad para someterlo a nuestro talento y poder hacerle frente.<br>\nTodo ejercicio creativo supone acto de rebeld\u00eda. El creativo observa la realidad, se inconforma y se propone transformarla, lleva a sus entra\u00f1as un proyecto y, cuando algo parece irresoluble, compromete su silencio para generar desde el fondo de s\u00ed mismo una transformaci\u00f3n, una forma nueva, un nuevo acomodo de elementos: algo creativo.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>5. EL SILENCIO DEL ASOMBRO<\/strong><\/p>\n<p>El asombro permite adentrarse en el misterio de las cosas, ayuda a sentir la gravedad y el palpitar del ser, a celebrar y participar en la gran sinfon\u00eda del mundo. Ese ocurre necesariamente en el silencio.<br>\nTambi\u00e9n es el silencio del ni\u00f1o que descubre al mundo y se deja sorprender, el de quien celebra la majestuosidad de un ahuehuete, la elegancia de un ave o la reconfortante calidez de un abrazo. Es sobre todo el de quien intuye su participaci\u00f3n en el ser y siente la diferencia radical con la nada. Un silencio que acompa\u00f1a la intuici\u00f3n metaf\u00edsica, pariente de la soledad, pero no del aislamiento, que nos hermana con todos y con todo.<br>\nLa experiencia est\u00e9tica es una variable de este silencio de asombro. A diferencia de la intuici\u00f3n metaf\u00edsica, que apela a nuestra intuici\u00f3n intelectual, aqu\u00ed entran en juego de manera simult\u00e1nea nuestros sentidos y capacidades intelectuales.<br>\nCuando vivimos la experiencia est\u00e9tica y la contemplaci\u00f3n gozosa y desinteresada de lo bello, lo tr\u00e1gico, lo sublime, lo grotesco, lo cursi o lo dram\u00e1tico, nos sumimos en un silencio, \u00edntima e indescriptiblemente festivo.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>6. EL SILENCIO COMUNICATIVO<\/strong><\/p>\n<p>La comunicaci\u00f3n, fundamentalmente asociada con la palabra, encuentra sus mayores obst\u00e1culos en el exceso de palabras. La mayor\u00eda de nuestros problemas comunicativos se desprenden, no tanto de c\u00f3mo hablamos, sino de c\u00f3mo escuchamos, de nuestra incapacidad de crear silencio. De este d\u00e9ficit de escucha se derivan a su vez muchos desequilibrios sociales y personales.<br>\nLa psicoterapia surge de alguna manera como respuesta a este problema, la sociedad moderna ha generado una profesi\u00f3n destinada a atender a la gran cantidad de no escuchados que ella misma produce. En el entorno psicoterap\u00e9utico se dan, no obstante, experiencias que ense\u00f1an mucho sobre la comunicaci\u00f3n interpersonal, la naturaleza relacional de la persona y el poder comunicativo del silencio.<br>\nJuan Lafarga se refiere al tipo de silencio que hace exitosa la psicoterapia \u00abcomo un silencio activo, como una opci\u00f3n por que el otro hable sintiendo lo que dice como parte de s\u00ed mismo, experimentando por la vivencia que no est\u00e1 sujeto a juicio cr\u00edtico. El silencio es una opci\u00f3n por que el otro se sienta entendido y no orientado o guiado, y capaz de asumir las responsabilidades todas de su vida (\u2026) para que la persona misma asuma todo su poder\u00bb.5<br>\nEsta propuesta que surge en el entorno artificial, privilegiado y hasta elitista de la psicoterapia \u00bfpuede acaso retornar a aquellos cuyas deficiencias lo engendraron?, \u00bfes v\u00e1lido extrapolar sus intuiciones al \u00e1mbito m\u00e1s amplio de la relaci\u00f3n de ayuda y de la comunicaci\u00f3n interpersonal? En mi percepci\u00f3n, el silencio de empat\u00eda y acompa\u00f1amiento, es condici\u00f3n necesaria para la comunicaci\u00f3n y el encuentro; podemos responder afirmativamente a ambas preguntas.<br>\nEn el entorno de un tiempo ruidoso como el nuestro, aquejado de una rara especie de c\u00e1ncer, que requiere cierta dosis de enajenaci\u00f3n e incomunicaci\u00f3n para reproducirse, este silencio se mira con recelo y se vuelve especialmente cr\u00edtico.<br>\nFrancisco Prieto es contundente al respecto: \u00abSi se ha perdido el h\u00e1bito del recogimiento, nos iremos nadificando, incapaces de atender a nuestras rupturas, de alcanzar la paz, de hacer en nosotros los contrarios, de reconciliarnos con nosotros para poder, entonces, participar del ser del otro, comunicarnos, interpenetrarnos, transformarnos hasta casi no saber qu\u00e9 es de uno y qu\u00e9 del otro, \u00a1construcci\u00f3n de la nostridad! Y volver al yo y al t\u00fa s\u00f3lo para poder rehacer ese nosotros que la vida irremediablemente socava\u00bb.6<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>7. EL SILENCIO DE LA ANGUSTIA<\/strong><\/p>\n<p>Yo no s\u00e9 si esto ocurre necesariamente en la vejez, pero parece que existe un momento en la vida en que toda persona se encuentra dram\u00e1ticamente con sus l\u00edmites. No me refiero a las limitaciones evidentes que nos habitan desde ni\u00f1os, propias de nuestra condici\u00f3n f\u00edsica, intelectual, psicol\u00f3gica o relacional. Tampoco a las fronteras mentales sobre cuyo realismo y magnitud se discute tanto. Pienso en la limitaci\u00f3n m\u00e1s radical que nos pone en la frontera de lo que podemos hacer y ser por nosotros mismos, en una incapacidad radical de orden \u00e9tico y ontol\u00f3gico, que nos cuestiona en lo m\u00e1s hondo.<br>\n\u00bfQu\u00e9 puede hacer el hombre m\u00e1s \u00e9tico del mundo frente a aquella injusticia de la que es consciente \u2013que le indigna, que le duele\u2013 pero que rebasa sus fuerzas? \u00bfCu\u00e1ntos d\u00edas puede alguien, por ser justo, a\u00f1adir a su existencia? \u00bfPuede la persona m\u00e1s perfecta hacer algo eficaz para salvarse? \u00bfQu\u00e9 hacer frente al misterio de la muerte? En la angustiante frontera de nuestras posibilidades personales encontramos nuevamente el silencio.7<br>\nNo se trata del miedo a la libertad, ni de la angustia que supone ejercerla. Es una angustia que invita al abandono e irremediablemente nos desnuda frente a Dios y a nuestro destino y nos deja en soledad y en silencio.<br>\nQuien se ubica en la frontera de su ser y de sus actos encuentra all\u00ed una invitaci\u00f3n a creer y a soltarse. En la frontera de lo \u00e9tico y lo trascendente la vida incita a asumir la fe como una aventura y una apuesta. Nos sabemos entonces impelidos a poner nuestra existencia en manos de quien nos la ha dado, a no resistirnos.<br>\nQuien ha accedido a la vida espiritual se topa en alg\u00fan momento de su aventura con una variante de este silencio. No el silencio de consolaci\u00f3n, m\u00e1ximo tesoro al que aspiran los m\u00edsticos, sino a un silencio doloroso, no deseado, que sorprende a los espirituales en su b\u00fasqueda y que la cuestiona de ra\u00edz. Silencio amargo y profundo en el que todo parece haber perdido sentido.<br>\nCuando Jacques Fesh,8 procesado por homicidio y encarcelado, en los l\u00edmites de la desesperanza y el dolor recibe el don de la conversi\u00f3n, cuando vive la cercan\u00eda con Dios, siente que ya nada de lo que pueda pasarle, ni la condena a muerte ni la decapitaci\u00f3n, pueden arrancarle la paz. Su director espiritual \u2013el capell\u00e1n de la prisi\u00f3n y su abogado, instrumentos de su conversi\u00f3n\u2013 comparte su felicidad pero le anuncia lo que su propia experiencia espiritual le permite asegurar: que el silencio m\u00e1s desgarrador est\u00e1 por venir.<br>\nLa noche oscura de los m\u00edsticos, la desolaci\u00f3n, envuelta en un silencio que puede interpretarse como una fase del proceso de crecimiento espiritual en el que todo lo que antes ayudaba a avanzar, se convierte en retroceso, una nueva llamada al abandono para quien se pensaba abandonado.<br>\nEsto se lee tambi\u00e9n como el silencio de Dios, manifestaci\u00f3n parad\u00f3jica de la Providencia, de su insondable misterio, de su ser inasible e insondable, totalmente Otro. Recuerda de nueva cuenta que creer es un proceso y consiste justamente en apostar y abandonarse.<br>\nLa diferencia entre quien vive este silencio desde la fe y quien no, radica justamente en la esperanza. Desde la fe, la angustia kirkegaardiana se transforma en una prueba desgarradora, incluso desquiciante, pero lejos de destruir, acrisola la esperanza. El verdadero m\u00edstico9 no rompe su apuesta frente al silencio de Dios ni responde ante \u00e9l estoicamente: logra transformarlo en un camino m\u00e1s para cultivar ese delicado arte de ver lo invisible,10 que es la visi\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>8. EL SILENCIO M\u00cdSTICO<\/strong><\/p>\n<p>Existe un silencio reconocido como m\u00e1ximo tesoro y bendici\u00f3n por quienes lo han experimentado. El sentido \u00faltimo de la b\u00fasqueda espiritual, silencio supremo que todas las tradiciones m\u00edsticas reconocen como su m\u00e1ximo af\u00e1n.<br>\nOctavio Mondrag\u00f3n lo describe como \u00abun estado de asombro ante lo \u00faltimo y definitivo, ante aquello que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de toda cosa y acontecimiento, y que es el origen de todo lo que existe y de todo lo que puede y debe ser y acontecer (\u2026) Una especie \u00fanica de arrobamiento desde y por el cual nace y crece en nosotros el asombro y la maravilla silenciosos\u00bb.11<br>\nLuis Vergara lo llama el otro silencio: \u00abinnombrable (al que) se le conoce, parad\u00f3jicamente, con muy diversos nombres. Es la experiencia m\u00edstica y es la iluminaci\u00f3n. Es el kensho, el satori, el tao, el nirvana (extinci\u00f3n). Es el suntaya (vac\u00edo) de la tradici\u00f3n manhayana (gran veh\u00edculo) del budismo. Es, especulo con atrevimiento, la zarza que ardi\u00f3 sin consumirse, la perla de gran precio, el tesoro escondido y lo que aconteci\u00f3 un d\u00eda en el camino de Jerusal\u00e9n a Damasco. Especulo con a\u00fan mayor atrevimiento y pregunto: \u00bfes el Reino?\u00bb12<br>\nLa manera como las distintas tradiciones y personas han buscado este supremo don viste inicialmente de diversos ropajes culturales pero termina necesariamente desprendi\u00e9ndose de ellos hasta mostrar semejanzas asombrosas como la renuncia a nosotros mismos que permite llenarnos del absolutamente Otro y, por supuesto, la felicidad indescriptible de quien vive enamorado de Dios y se encuentra con \u00c9l, de quien se hermana con la creaci\u00f3n entera, se descubre participando de la gran sinfon\u00eda del ser, lo agradece y celebra con todo lo que es.<br>\nEste silencio y los dem\u00e1s, los que articulan y desarticulan la palabra, los que favorecen nuestro crecimiento y los que lo estancan, nos permiten sospechar que estamos hechos precisamente de palabras y silencios.<br>\nCALOCA, FERNANDO, \u00abEl silencio en filosof\u00eda\u00bb, Revista Prometeo, n\u00famero 32, p.63. A principios de 2003 tuve la oportunidad de coordinar una edici\u00f3n de la Revista Prometeo, dedicada a al tema del silencio. A ese esfuerzo se sumaron generosamente fil\u00f3sofos, poetas, te\u00f3logos, m\u00fasicos, comunicadores, novelistas y psic\u00f3logos de gran talento que hicieron de este, un n\u00famero antol\u00f3gico. La cita de Fernando como muchas de las que acompa\u00f1an esta reflexi\u00f3n son un recuerdo de dicha aventura. Estas l\u00edneas son producto de lo que aprend\u00ed de dichos autores y buscan ser un homenaje de gratitud a todos ellos.<br>\nDicen que el dolor m\u00e1s hondo, el de los padres que pierden a sus hijos, permanece de alguna manera inexpresado. Llamamos viudo a quien ha perdido a su c\u00f3nyuge y hu\u00e9rfano a aquel cuyos padres han muerto. Pero \u00bfc\u00f3mo define nuestro diccionario a quien ha perdido a sus hijos?<\/p>\n<p class=\"textogris\">MONDRAG\u00d3N, OCTAVIO, \u00abTrashumando los caminos del silencio en busca del origen\u00bb, Revista Prometeo, n\u00famero 32, p.58.<\/p>\n<p>PADILLA, IGNACIO, \u00abTan callado: escribir desde el silencio\u00bb, Revista Prometeo, n\u00famero 32, p.8.<br>\nLAFARGA, JUAN, \u00abEl silencio del acompa\u00f1ante\u00bb, Revista Prometeo, n\u00famero 32, p.18.<br>\nPRIETO, FRANCISCO, \u00abComunicaci\u00f3n y silencio\u00bb, Revista Prometeo, n\u00famero 32, p.5.<br>\nEl adjetivo angustiante est\u00e1 utilizado aqu\u00ed en el sentido en que se refiri\u00f3 a la angustia el maestro S\u00f6rem Kierkegaard.<br>\nLa desgarradora historia de santidad de este converso franc\u00e9s se encuentra magn\u00edficamente retratada, a la manera de una biograf\u00eda espiritual, en la novela El reflejo del oscuro del poeta mexicano JAVIER SICILIA. M\u00e9xico, FCE.<br>\nSobre la diferencia entre el aut\u00e9ntico misticismo y la denominada \u00abparam\u00edstica\u00bb RICARDO BLANCO comparte una reflexi\u00f3n en \u00abM\u00edstica, param\u00edstica y silenciamiento de la cultura\u00bb, Revista Prometeo, n\u00famero 32, p.38.<br>\nLa expresi\u00f3n \u00abla visi\u00f3n es el arte de un invisible\u00bb corresponde al escritor Jonathan Swift: me parece que describe maravillosamente la virtud de la esperanza.<br>\nMONDRAG\u00d3N, OCTAVIO, \u00abTrashumando los caminos del silencio en buzsca del origen\u00bb, Revista Prometeo, n\u00famero 32, p.55.<br>\nVERGARA, LUIS, \u00abEl otro silencio\u00bb, Revista Prometeo, n\u00famero 32, p.33.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"29518\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El lenguaje despert&oacute; nuestra conciencia. A partir de ese momento las palabras amanecen con nosotros todos los d&iacute;as. Con ellas tambi&eacute;n nace el silencio, elemento que permite la comunicaci&oacute;n con el resto de la sociedad y consigo mismo. 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