{"id":29217,"date":"2007-09-01T00:00:00","date_gmt":"2007-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=29217"},"modified":"2007-09-01T00:00:00","modified_gmt":"2007-09-01T00:00:00","slug":"descubrimientos_sobre_el_cerebro_femenino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2007\/09\/01\/descubrimientos_sobre_el_cerebro_femenino\/","title":{"rendered":"Descubrimientos sobre el cerebro femenino"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"29217\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>Hasta el siglo XX, en los estudios sobre diferenciaci\u00f3n cerebral entre hombres y mujeres la \u00fanica certeza era que anat\u00f3mica y funcionalmente el cerebro masculino y el femenino eran distintos, sin precisar en qu\u00e9 aspectos y por qu\u00e9, lo que llev\u00f3 a sugerir que la mujer podr\u00eda tener menor capacidad para determinados campos, como la ciencia y las matem\u00e1ticas, y que el hombre estar\u00eda mayormente provisto para estas y otras actividades.<br>\nSin embargo, la doctora Louann Brizendine, a partir de los descubrimientos en neuroanatom\u00eda y fisiolog\u00eda femenina, en su libro El cerebro femenino (RBA, 2006), demuestra que tal diferencia no significa que uno u otro g\u00e9nero sea m\u00e1s o menos capaz, sino que hablamos de aptitudes y necesidades distintas producto de una composici\u00f3n estructural, qu\u00edmica, gen\u00e9tica, hormonal y funcional distinta.<br>\nPor supuesto, este estudio causar\u00eda el rechazo de las perspectivas gen\u00e9ricas radicales quienes afirmar\u00edan que se borrar\u00edan de un plumazo a\u00f1os de batalla para lograr la igualdad entre g\u00e9neros y que se dar\u00edan argumentos para refrendar las visiones \u00abdominantes\u00bb masculinas de superioridad e inferioridad. Nada m\u00e1s alejado de este punto de vista.<br>\nDe acuerdo con la autora, este an\u00e1lisis podr\u00eda brindar las bases cient\u00edficas para que las sociedades determinen nuevas formas de convivencia y organizaci\u00f3n del trabajo entre hombres y mujeres basadas en una comprensi\u00f3n profunda del funcionamiento del cerebro de una mujer que desemboque en el desarrollo de sus talentos innatos, y de un mundo m\u00e1s adecuado a sus necesidades naturales, por ejemplo la maternidad, aspecto que, finalmente, significa nuestra sobrevivencia como especie.<br>\nNo se trata de una diferenciaci\u00f3n que relegue a la mujer ni la b\u00fasqueda de una \u00abigualdad\u00bb que ha causado conflicto al querer nivelar una realidad biol\u00f3gica femenina a una realidad masculina aceptada como modelo organizacional, sino, parad\u00f3jicamente, se trata de una equidad basada en la empat\u00eda con la diferencia.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>PRIMER ESTUDIO EN SU TIPO<\/strong><\/p>\n<p>El antecedente de las observaciones de anatom\u00eda cerebral data de 1836, cuando el doctor Marc Dax inform\u00f3 que posiblemente los dos hemisferios cerebrales podr\u00edan no ser id\u00e9nticos y que algunas funciones estar\u00edan controladas por uno de ellos. No fue muy tomado en cuenta, y muri\u00f3 sin saber que hab\u00eda iniciado los estudios de lateralizaci\u00f3n del cerebro.<br>\nTambi\u00e9n, en ese siglo, las investigaciones de diferenciaci\u00f3n cerebral conclu\u00edan que la mujer era inferior al hombre en tanto su cerebro es m\u00e1s peque\u00f1o. Hoy sabemos que si bien el cerebro masculino es 9% mayor en masa, ambos tienen el mismo n\u00famero de c\u00e9lulas.<br>\nDe acuerdo con Brizendine, hasta los a\u00f1os 90 los investigadores atendieron poco la fisiolog\u00eda, neuroanatom\u00eda y psicolog\u00eda femeninas bajo una perspectiva diferencial salvo en el caso de la reproducci\u00f3n. La doctora afirma que en sus a\u00f1os en Berkeley, Yale y Harvard se form\u00f3 bajo esta \u00f3ptica. Comenz\u00f3 a abocarse a su especialidad cuando se pregunt\u00f3 por qu\u00e9 los \u00edndices depresivos de las mujeres en todo el mundo son el doble respecto de los hombres, adem\u00e1s de que se manten\u00edan constantes. Cuesti\u00f3n contradictoria, ya que toda mujer educada en los 70, consideraba que el malestar femenino se deb\u00eda a razones pol\u00edticas y psicol\u00f3gicas, y que a partir de la igualdad y liberaci\u00f3n de la mujer se equilibrar\u00eda.<br>\n\u00abDebe haber razones m\u00e1s b\u00e1sicas de tipo biol\u00f3gico propias de lo femenino\u00bb, razon\u00f3, y desde entonces extern\u00f3 sus inquietudes a sus colegas y maestros sin ser sopesadas debidamente. Incluso comenta que, en 2005, en sus conclusiones sobre las aptitudes matem\u00e1ticas y cient\u00edficas de hombres y mujeres, el presidente de la Universidad de Harvard sugiri\u00f3, dados los \u00edndices altos de varones dedicados a estos menesteres, que la mujer tendr\u00eda menor capacidad en esas \u00e1reas.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>MISMAS APTITUDES, CIRCUITOS DIFERENTES<\/strong><\/p>\n<p>Bajo la perspectiva de Brizendine, producto de 20 a\u00f1os de experiencia cl\u00ednica como neuropsiquiatra -13 de ellos como empresaria al fundar y dirigir The Women\u00b4s and Teen\u00b4s Mood and Hormone Clinic en San Francisco-, y de los datos ofrecidos por herramientas modernas como la tomograf\u00eda de emisi\u00f3n de positrones (PET), y las im\u00e1genes de resonancia magn\u00e9tica funcional (IRMf) que permiten \u00abver\u00bb en acci\u00f3n el interior del cerebro humano, el hecho de que pocas mujeres terminen dedic\u00e1ndose a dichas disciplinas no tiene nada que ver con deficiencias de su cerebro.<br>\nNo hablamos de capacidades o aptitudes mayores o menores, sino de una realidad hormonal distinta que, por razones biol\u00f3gicas (las cuales se aplican a ambos g\u00e9neros y tienen que ver con la supervivencia de la especie a partir de un c\u00f3digo formado por nuestros antepasados para sobrevivir en la naturaleza salvaje, es decir, tenemos cerebros programados gen\u00e9ticamente desde hace un mill\u00f3n de a\u00f1os) estimula mayor o menormente ciertas \u00e1reas del cerebro determinando intereses e inclinaciones.<br>\nBrizendine afirma que varones y mujeres tienen el mismo nivel promedio de inteligencia, pero que utilizan \u00e1reas anat\u00f3micamente m\u00e1s o menos desarrolladas y circuitos cerebrales distintos para resolver los mismos problemas, procesar el lenguaje, experimentar y almacenar la misma emoci\u00f3n.<br>\nHablamos de sensibilidades cerebrales dis\u00edmiles basadas en diferencias estructurales y hormonales que dotan a la mujer de talentos, habilidades, aspectos y maneras muy espec\u00edficos.<br>\nPara comprender las particularidades, Brizendine identifica la anatom\u00eda cerebral femenina (ver recuadro 1;tipifica la serie de hormonas conocidas y las no tan estudiadas y la manera en que influyen (ver recuadro 2;e identifica las diferentes fases en la vida de una mujer (fetal, ni\u00f1ez, pubertad, madurez, embarazo, lactancia, crianza, perimenopausia, menopausia y posmenopausia), y los cambios cerebrales que vive en cada una. Por ejemplo, una mujer en fase de crianza desarrollar\u00e1 lo que la doctora llama \u00abel cerebro de madre\u00bb bombardeado por ciclos de oxitocina, progesterona, testosterona y estr\u00f3geno, se aboca en proporcionar bienestar a los hijos; aumentan los lazos emocionales pero, sobre todo, los circuitos de estr\u00e9s, si no logra un ambiente estable para los ni\u00f1os.<br>\n<strong>\u00bfBiolog\u00eda es destino?<\/strong><br>\nUna de las conclusiones m\u00e1s inquietantes que ha determinado la doctora, son los enormes efectos que pueden tener las hormonas en la configuraci\u00f3n de los deseos, valores y percepciones de la realidad de una mujer.<br>\nOtro factor de diferenciaci\u00f3n es que la qu\u00edmica cerebral de la mujer es m\u00e1s cambiante que la masculina. S\u00f3lo permanecen iguales durante las primeras ocho semanas de la concepci\u00f3n.<br>\nA partir de esto podr\u00eda pensarse que una mujer est\u00e1 determinada por sus imperativos gen\u00e9ticos y por el efecto de los ciclos hormonales. El conflicto surge porque, como dice Brizendine, tenemos cerebros adaptados para la Edad de Piedra funcionando en un mundo contempor\u00e1neo. \u00bfDeterminismo biol\u00f3gico?<br>\nLa autora es enf\u00e1tica. Lo biol\u00f3gico es un factor, no una condena, y se debe combinar con la educaci\u00f3n. \u00abSi se es consciente del hecho de que un estado biol\u00f3gico del cerebro gu\u00eda nuestros impulsos, puede elegirse entre actuar o no actuar de modo diferente de aquel que uno se siente impelida. Tenemos que aprender a reconocer c\u00f3mo est\u00e1 estructurado gen\u00e9ticamente el cerebro femenino y c\u00f3mo est\u00e1 configurado por la evoluci\u00f3n, la biolog\u00eda y la cultura. Sin este reconocimiento la biolog\u00eda se convierte en destino y quedaremos inermes ante ella\u00bb.<br>\nDe acuerdo con Louann, la mujer debe aprender a dominar su fuerza cerebral \u00abpara dar lo mejor de nosotras\u00bb, pero sobre todo para estar prevenidas sobre lo que nos tocar\u00e1 vivir y actuar en consecuencia. El ejemplo es incuestionable: \u00abToda nueva madre necesita comprender los cambios biol\u00f3gicos que van a suceder en su cerebro y, en consecuencia, planificar por adelantado su embarazo y la din\u00e1mica de su maternidad\u00bb.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>NO EXISTE UN CEREBRO UNISEX<\/strong><\/p>\n<p>Toda vez reivindicadas y, esperemos, erradicadas tanto \u00abla primera mujer\u00bb \u2013como la llama Gilles Lipovetsky, es decir, aquella considerada un ser funesto e inferior\u2013, como \u00abla segunda mujer\u00bb \u2013nombrada as\u00ed en referencia al famoso libro de Simone de Beauvoir El segundo sexo (1949), aquella que ya fue reconocida, aunque siempre en funci\u00f3n del hombre\u2013, llegamos a la que Lipovetsky llama \u00abla tercera mujer\u00bb, y que describe en su libro hom\u00f3nimo (Anagrama, 1999). Se trata de la mujer sujeto, aut\u00f3noma y poseedora de identidad, activa en la estructura organizacional y laboral del mundo contempor\u00e1neo, \u00aban\u00e1loga en principio a la l\u00f3gica que configura el universo masculino\u00bb.<br>\nSin embargo, si bien esta presencia de lo femenino es una realidad, con el tiempo se ha demostrado que no es funcional plantear una analog\u00eda entre hombres y mujeres tal y como lo concibieron los pensamientos radicales de g\u00e9nero, puesto que la mujer, por su biolog\u00eda, no va a responder bajo patrones masculinos en un mundo creado bajo dicha visi\u00f3n. El mismo Lipovetsky se sorprende al corroborar que la mujer entrar\u00e1 en conflicto con la norma cuando vea amenazada su naturaleza. El ejemplo m\u00e1s ilustrativo radica en la dificultad de adecuar las exigencias de la crianza con las del mundo moderno y reconoce: \u00abNos equivocamos, yo incluido, cuando cre\u00edmos que se hab\u00eda instalado un modelo de similitud de los sexos\u00bb.<br>\nA este respecto, afirma Brizendine: \u00abTodav\u00eda quedan quienes creen que para que las mujeres logren la igualdad, la norma debe ser unisex. Sin embargo, la realidad biol\u00f3gica se\u00f1ala que no existe un cerebro unisex. Est\u00e1 arraigado el temor a la discriminaci\u00f3n basada en la diferencia, y durante muchos a\u00f1os, quedaron sin examinar cient\u00edficamente, las diferencias de los sexos, por miedo a que las mujeres no pudieran reclamar la igualdad. La perpetuaci\u00f3n de la norma masculina m\u00edtica significa desconocer las diferencias biol\u00f3gicas reales de las mujeres\u00bb.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>SOCIEDAD SOBRE NUEVAS BASES<\/strong><\/p>\n<p>Se requiere cambiar el enfoque con el fin de sentar nuevas normas para una convivencia social. Una de estas bases podr\u00eda ser el \u00e1mbito laboral y de pareja. Continuando con el ejemplo del embarazo por ser emblem\u00e1tico e ilustrativo, dichas bases podr\u00edan \u00abestablecer un ambiente predecible para el trabajo y el cuidado del ni\u00f1o para ofrecer seguridad. Si podemos crear un entorno fiable y seguro para el cerebro maternal, detendremos el efecto domin\u00f3 de las madres estresadas y los hijos no menos estresados e inseguros\u00bb.<br>\nEste debe ser un camino no de un solo g\u00e9nero, ya que en el fondo procura nuestra sobrevivencia como especie. Entre m\u00e1s conocimiento de las realidades biol\u00f3gicas, m\u00e1s se fomentar\u00e1 la cohesi\u00f3n y el bienestar social y psicol\u00f3gico. Como ejemplo basta retomar las se\u00f1ales de alerta que han enunciado especialistas en trabajo y familia, como la espa\u00f1ola Nuria Chinchilla: si logramos conciliar las exigencias de tiempo y espacio de la empresa moderna con la familia, esto evitar\u00eda el bajo \u00edndice de natalidad, el poco o nulo tiempo de convivencia de las familias lo que redunda en sujetos que no saben trabajar en equipo e individualismo, factores que ya son un hecho en Europa.<br>\nAdem\u00e1s, estos especialistas no s\u00f3lo abogan por la incorporaci\u00f3n del modelo familiar al modelo organizacional de una empresa, sino a la promoci\u00f3n de la mujer a partir del desarrollo de sus talentos innatos. Con este trabajo, Brizendine brinda las bases cient\u00edficas para fundamentar sus planteamientos: \u00abEst\u00e1 aclar\u00e1ndose cient\u00edficamente la necesidad de las mujeres en cuanto a funcionar a plena potencia y a usar los talentos innatos de su cerebro\u00bb, \u00abLas mujeres cuentan con un imperativo \u2013y una realidad\u2013 biol\u00f3gica para insistir en un nuevo contrato social que las tenga en cuenta a ellas y a sus necesidades. Nuestro futuro y el de nuestros hijos dependen de ello\u00bb.<br>\nEl reto de la sociedad contempor\u00e1nea es, de acuerdo con Louann, \u00abayudar a la sociedad a que apoye mejor nuestras aptitudes naturales y nuestras necesidades femeninas\u00bb.<br>\nAhora tenemos un conocimiento nuevo y una experiencia hist\u00f3rica y cultural que nos debe llevar a reconsiderar \u00abel contrato social\u00bb de una mujer para regir su vida profesional, de crianza y personal. No es posible ver hacia d\u00f3nde nos llevar\u00e1 esto, pero el germen aqu\u00ed est\u00e1. Afirma: \u00abVivimos en el seno de una revoluci\u00f3n en la conciencia sobre la realidad biol\u00f3gica femenina que transformar\u00e1 la sociedad humana. No puedo predecir la naturaleza del cambio, pero sospecho que ser\u00e1 una modificaci\u00f3n desde las ideas simplistas a las ideas profundas, sobre las transformaciones que necesitamos hacer a gran escala\u00bb.<br>\nEl cerebro femenino, de Louann Brizendine, es un libro pol\u00e9mico que podr\u00eda marcar un camino para las sociedades de hoy, no a partir de una negaci\u00f3n de lo masculino, sino del reconocimiento de la diferencia en v\u00edas de una conciliaci\u00f3n con el mundo moderno.<\/p>\n<p class=\"textogris\">1 BRIZENDINE, LOUANN. El cerebro femenino. RBA. Barcelona, 2006, p. 288.<\/p>\n<p>2 Ibidem, p. 136.<br>\n3 LIPOVETSKY, GILLES. La tercera mujer. Anagrama. Barcelona, 1999, p. 10.<br>\n4 Ibidem, p.<br>\n5 BRIZENDINE, LOUANN. Op. cit. pp. 182-183.<br>\n6 Ibidem, pp. 136-137.<br>\n7 Ibidem, p. 184.<br>\n8 Ibidem, p. 182. 9 Ibidem, p. 184.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"29217\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras 20 a&ntilde;os de experiencia como neuropsiquiatra, la doctora norteamericana Louann Brizendine, logra fundamentos cient&iacute;ficos para explicar las diferencias entre el cerebro femenino y masculino. 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