{"id":29022,"date":"2007-05-01T00:00:00","date_gmt":"2007-05-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=29022"},"modified":"2007-05-01T00:00:00","modified_gmt":"2007-05-01T00:00:00","slug":"heinrich_schliemann_el_hombre_que_descubrio_troya","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2007\/05\/01\/heinrich_schliemann_el_hombre_que_descubrio_troya\/","title":{"rendered":"Heinrich Schliemann: el hombre que descubri\u00f3 Troya"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"29022\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><div style=\"text-align: left;\"><em>\u00abEn m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, la lectura de un libro ha hecho la fortuna de un hombre y decidido el curso de su vida\u00bb.<\/em>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>Ralph W. Emerson<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong><br>\n<\/strong>\n<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: left;\">La mayor\u00eda de los lectores empedernidos tiene tres, cuatro o hasta cinco libros de cabecera. Pero, contrario a lo que mucha gente piensa, tales libros no son los que se guardan junto a la cama, sino los que se instalan en la cabeza del lector y definen, en buena medida, sus opiniones, anhelos, concepci\u00f3n est\u00e9tica del mundo y, quiz\u00e1, su destino.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Los libros de cabecera pueden estar revueltos entre s\u00ed o acomodados jer\u00e1rquicamente; en ocasiones metidos a empellones o recortados e incomprendidos, tambi\u00e9n invisibles pero presentes; algunos mantienen su lugar de por vida y otros son reemplazados u olvidados. En cualquier caso, sean cuales fueren estos libros, optimistas o pesimistas, morales o inmorales, buenos o malos, siempre habr\u00e1 esperanza para la cabeza que no cierra definitivamente su estanter\u00eda y, sobre todo, para la que no alberga un solo libro.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El peligro que un libro de cabecera trae consigo es que un buen d\u00eda termine por reemplazar a la cabeza. \u00abTimeo hominem unius libri\u00bb frase medieval que nos previene contra aqu\u00e9l sobre cuyos hombros no hay ya boca, nariz, ojos y enc\u00e9falo, sino un \u00abconjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen\u00bb .<\/p>\n<p class=\"subtit\" style=\"text-align: left;\"><strong>Y SE PROPUSO ENCONTRAR TROYA<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Tengo noticia de dos personajes que desobedecieron esta sabia recomendaci\u00f3n e involucionaron hasta el biblocefalismo. El uno, cuando \u00abfrisaba con los cincuenta a\u00f1os\u00bb, cambi\u00f3 su cabeza por un lote de libros de caballer\u00eda y descubri\u00f3 la relatividad del tiempo en la cueva de Montesinos; el otro, troc\u00f3 a los ocho a\u00f1os su privilegiada mollera por La Il\u00edada y, medio siglo despu\u00e9s, tras una vida absolutamente hom\u00e9rica, descubri\u00f3 Troya. Este hombre fue Heinrich Schliemann, hombre de un solo libro.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Cuando el peque\u00f1o Henry ten\u00eda ocho a\u00f1os, su padre le regal\u00f3 un libro ilustrado de Historia Universal. Al hojearlo, el ni\u00f1o encontr\u00f3 una imagen en la que se ve\u00eda a Eneas huir con su padre e hijo entre las llamas que abrasaban Troya. Esta imagen lo cautiv\u00f3 poderosamente. Consigui\u00f3 una edici\u00f3n alemana de La Il\u00edada y la devor\u00f3 de principio a fin. Desde entonces consider\u00f3 cualquier otro libro una nota al pie de p\u00e1gina de La Il\u00edada (incluida La Odisea). Y cuando m\u00e1s tarde le dijeron que Troya era un lugar fant\u00e1stico, creado en la imaginaci\u00f3n de un heleno ciego y chocho, se rehus\u00f3 a creerlo, se plante\u00f3 persuadir al mundo de que Homero hab\u00eda sido, adem\u00e1s de un excelente poeta, un soberbio historiador. Se propuso encontrar Troya.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Su empresa se antojaba \u00e9pica, porque \u00e9l no era m\u00e1s que el pobre hijo de un pastor heterodoxo a quien sus vicios, deudas e irresponsabilidades hab\u00edan conducido a la m\u00e1s ignominiosa desgracia. El se\u00f1or Schliemann, en efecto, tuvo que abandonar su ministerio tras una serie de esc\u00e1ndalos que involucraron a la criada y a ciertos dineros escurridizos. Fue as\u00ed que el desdichado ni\u00f1o, luego de haberse mostrado como un estudiante excepcional (escribi\u00f3 a los 11 a\u00f1os un ensayo en lat\u00edn sobre la guerra de Troya), se vio privado de toda instrucci\u00f3n y obligado\u00a0 a trabajar d\u00eda y noche como tendero, sin el menor respiro para hojear su Il\u00edada.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">A\u00f1\u00e1dase a eso la siguiente desgracia: a los nueve a\u00f1os se hab\u00eda enamorado perdidamente de una tal Minna, a quien conociera en la clase de baile. Naturalmente, fue correspondido. Pero la familia de Minna se opuso a la relaci\u00f3n por razones evidentes, y tras la dolorosa separaci\u00f3n, al pobre de Henry le invadi\u00f3 una c\u00f3lera semejante a la de Aquiles, tal que no habr\u00eda cambiado a su novia ni por todos los ofrecimientos de Agamen\u00f3n. Qued\u00f3 desconsolado e \u00abindignado en el alma por la mujer bien ce\u00f1ida que a fuerza, oponi\u00e9ndose \u00e9l, le quitaron\u00bb . Se dio cuenta de lo que significaba ser un pobre diablo para la sociedad de su tiempo, y se convenci\u00f3 de que para llevar a cabo la empresa que se hab\u00eda propuesto, era menester hacer fortuna.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Transcurrieron varios a\u00f1os, que \u00e9l vivi\u00f3 entre cargas de trigo, az\u00facar y caf\u00e9; quiz\u00e1 habr\u00eda recuperado la cabeza y olvidado su Il\u00edada de no ser por un suceso que reaviv\u00f3 en su esp\u00edritu el fuego troyano encendido en la infancia. \u00abNunca, mientras viva, podr\u00e9 olvidar la noche en la que un molinero borracho(\u2026) vino a nuestra tienda\u00bb, escribi\u00f3. Aquella noche, un tipo reci\u00e9n expulsado del Gymnasium, que sin duda hab\u00eda aprovechado sus lecciones de griego, franque\u00f3 la puerta de la tienda en estado \u00abdionisiaco\u00bb. Y, ante la mirada y los o\u00eddos at\u00f3nitos de Heinrich, comenz\u00f3 a recitar de memoria unas l\u00edneas de la Il\u00edada\u2026 en griego.<\/p>\n<p class=\"subtit\" style=\"text-align: left;\"><strong>VOLVI\u00d3 LA VISTA A TROYA<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Consciente de que la conquista de Troya era imposible para un hombre en sus circunstancias, se embarc\u00f3 hacia Am\u00e9rica en busca de fortuna, pero Poseid\u00f3n lo hizo naufragar en las costas de Holanda. No por ello desanimado, consigui\u00f3 empleo en una importante firma holandesa y en cuesti\u00f3n de dos a\u00f1os se volvi\u00f3 un destacado agente. Invert\u00eda la mitad de su sueldo en su educaci\u00f3n; estudi\u00f3 primero su propia lengua, el alem\u00e1n, para hablarla y escribirla con toda correcci\u00f3n. Luego domin\u00f3 el holand\u00e9s. Para aprender ingl\u00e9s memoriz\u00f3 Ivanhoe de principio a fin y frecuent\u00f3 un templo anglicano. No conforme, cultiv\u00f3 tambi\u00e9n el portugu\u00e9s, el italiano, el franc\u00e9s y el espa\u00f1ol. Sugiri\u00f3 a sus patrones expandir el negocio a Rusia, para lo cual aprendi\u00f3 tambi\u00e9n ruso en cuesti\u00f3n de semanas, con la ayuda de una gram\u00e1tica y una mediocre traducci\u00f3n de Las aventuras de Tel\u00e9maco. Lleg\u00f3 a hablar y escribir un total de catorce lenguas.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Con un peque\u00f1o capital y ya con experiencia como comerciante, se independiz\u00f3 y viaj\u00f3 a Am\u00e9rica Central, en donde, despu\u00e9s de sobrevivir dos accesos de fiebre amarilla y lidiar con cocodrilos, ladrones y asesinos, amas\u00f3 una fortuna de 400 mil d\u00f3lares.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Los a\u00f1os siguientes, se empe\u00f1\u00f3 en multiplicar su capital y mejorar su educaci\u00f3n. Trabajaba seis d\u00edas a la semana y dedicaba los domingos al estudio. Pero una vez convertido en millonario, volvi\u00f3 la vista a Troya.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Escribi\u00f3 a un viejo amigo ateniense y le pidi\u00f3 que le consiguiera una esposa griega. Deb\u00eda ser guapa y llamarse Helena. Su amigo pens\u00f3 en Sof\u00eda Engastromenos, joven de 17 a\u00f1os. Schliemann la examin\u00f3 en Homero y, satisfecho por las respuestas recibidas, se cas\u00f3 con ella. Tuvieron dos hijos: Agamen\u00f3n y Andr\u00f3maca. Sof\u00eda sud\u00f3 la gota gorda para que Heinrich accediera a bautizarlos; \u00e9ste acept\u00f3 finalmente, pero a condici\u00f3n de que el sacerdote recitara durante el rito un par de versos de la Il\u00edada. Tambi\u00e9n convenci\u00f3 a dos de sus criados para que cambiaran sus nombres a P\u00e9lope y Telam\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"subtit\" style=\"text-align: left;\"><strong>DEL RELATO A LA REALIDAD<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Entre 1871 y 1890, Schliemann excav\u00f3 a sus propias expensas la colina de Hissarlik, en la actual Turqu\u00eda. El \u00fanico criterio que utiliz\u00f3 para decidir el lugar de la excavaci\u00f3n fue, por supuesto, la Il\u00edada (aunque fue un amigo quien le sugiri\u00f3 excavar en Hissarlik, \u00e9l decidi\u00f3 hacerlo s\u00f3lo despu\u00e9s de comprobar que no hab\u00eda contradicci\u00f3n alguna entre la geograf\u00eda del lugar y la descripci\u00f3n contenida en el libro).<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Y una ma\u00f1ana de 1873, tuvo lugar el descubrimiento arqueol\u00f3gico m\u00e1s importante del siglo XIX. Schliemann vio entre las rocas algo que brillaba, despidi\u00f3 inmediatamente a sus trabajadores y envi\u00f3 por Sof\u00eda. Una vez solos, desenterraron el tesoro de Pr\u00edamo, y Heinrich adorn\u00f3 a Sof\u00eda con las joyas que alguna vez luciera Elena de Troya.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Las excavaciones continuaron y Schliemann perfor\u00f3 toda la colina. Se encontr\u00f3 con varias ciudades sobrepuestas que correspond\u00edan a diferentes per\u00edodos hist\u00f3ricos.\u00a0 destruy\u00f3 sin cargo de conciencia, aun trat\u00e1ndose de ciudades m\u00e1s antiguas que la Troya de Homero. Finalmente, escogi\u00f3 las ruinas que m\u00e1s le satisficieron (seg\u00fan el relato hom\u00e9rico) y declar\u00f3 al mundo que hab\u00eda encontrado Troya.<\/p>\n<p class=\"subtit\" style=\"text-align: left;\"><strong>ANTES Y DESPU\u00c9S DE SCHLIEMANN<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Investigaciones posteriores revelaron que Troya VIIa (seg\u00fan la clasificaci\u00f3n actual), una inmensa ciudad que existi\u00f3 entre los a\u00f1os de 1300 y 1190 a. C. en la colina de Hissarlik, fue destruida a causa de una violenta guerra. Entre sus ruinas se encontraron puntas de flecha y restos humanos con heridas de guerra. La mayor\u00eda de los especialistas le concede a Schliemann el haber encontrado, efectivamente, el lugar en el que tuvo lugar la guerra de Troya, hace tres mil doscientos a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Aunque m\u00e1s tarde se comprob\u00f3 que el \u00abtesoro de Pr\u00edamo\u00bb no era tal, sino que correspond\u00eda a otro per\u00edodo hist\u00f3rico, es indudable que en la historia de la arqueolog\u00eda moderna hay un antes y un despu\u00e9s de Schliemann.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Pero, a todo esto\u2026 \u00bfSchliemann descubri\u00f3 Troya? Dejemos que V\u00edctor Hugo responda: \u00abLa historia tiene su verdad y la leyenda tiene la suya. La verdad legendaria es de otra naturaleza que la verdad hist\u00f3rica; es una invenci\u00f3n que da por resultado la realidad. Por lo dem\u00e1s, la historia y la leyenda se proponen el mismo objeto: pintar en el hombre moment\u00e1neo al hombre eterno\u00bb. (V\u00edctor Hugo, El noventa y tres).<\/p>\n<p class=\"textogris\" style=\"text-align: left;\">\n<\/p><p class=\"textogris\" style=\"text-align: left;\">\n<\/p><p class=\"textogris\" style=\"text-align: left;\"><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">EMIL LUDWIG: Schliemann, historia de un buscador de oro, Juventud, Barcelona, 1934. HOMERO: Il\u00edada, UNAM, M\u00e9xico, 1996, trad. Rub\u00e9n Bonifaz Nu\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\n<\/p><\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"29022\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al menos un libro en la vida nos ha de robar la raz&oacute;n. Es el que se cuela en nuestros sue&ntilde;os y se queda bajo nuestra piel. 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