{"id":28623,"date":"2006-09-01T00:00:00","date_gmt":"2006-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=28623"},"modified":"2006-09-01T00:00:00","modified_gmt":"2006-09-01T00:00:00","slug":"que_no_nos_atropelle_el_tren","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2006\/09\/01\/que_no_nos_atropelle_el_tren\/","title":{"rendered":"Que no nos atropelle el tren"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"28623\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p style=\"text-align: right;\"><em>Parece que Hitler fue incapaz de entender la distinci\u00f3n entre el Estado nacional y el Imperium, y tambi\u00e9n, en el interior, la distinci\u00f3n entre el Estado y el Partido.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Ernst J\u00fcnger, <em>Radiaciones II<\/em><\/p>\n<p>La pobreza, las grandes desigualdades, en suma, las injusticias son el bacilo de las revoluciones y las guerras civiles. En los pa\u00edses donde la brecha entre ricos y pobres se acorta, donde se imparte justicia de manera recta y expedita, las tensiones sociales se achican.<br>\nLamentablemente la miseria pervive en M\u00e9xico, una miseria tanto m\u00e1s escandalosa cuanto convive, a veces a pocos metros, con el despilfarro suntuoso y arrogante. Mirando nuestra historia se me antoja pensar que el mensaje social del cristianismo ha fracasado, que los cristianos no nos hemos tomado en serio, hasta sus \u00faltimas consecuencias, la solidaridad con los m\u00e1s desfavorecidos. No se me escapa el esfuerzo encomiable de muchos \u2013conozco a m\u00e1s de uno\u2013 pero son gotas de agua que se pierden en el mar de la injusticia, el escepticismo y la apat\u00eda.<br>\nHace un par de meses, un compa\u00f1ero inteligente, generoso, de gran coraz\u00f3n, me reprochaba: \u00abEl problema de ustedes los cat\u00f3licos \u2013\u00e9l es ateo\u2013 es que piensan que los pecados sexuales son los m\u00e1s graves, y se les olvida que incumplir con los impuestos, no pagar el sueldo justo o descuidar la creaci\u00f3n de empleo atenta gravemente contra la dignidad humana, esa de la que a ustedes les gusta hablar tanto\u00bb. Me qued\u00e9 callado. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda contestarle?<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>\u00bfY LAS CONVICCIONES?<\/strong><\/p>\n<p>En 2000 un amigo y yo escribimos el art\u00edculo \u00abEl Ku-Klux-Klan mexicano. Is Mexico Blond?\u00bb A pesar de que las cr\u00edticas se ve\u00edan venir, <strong>istmo<\/strong> lo public\u00f3 sin ning\u00fan reparo. Cito algunos p\u00e1rrafos que, tristemente, vienen a cuento en estos tiempos de crispaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Estamos en la oficina; uno de nosotros abre un sobre. Oferta de trabajo: \u00abSe requiere buena presentaci\u00f3n\u00bb.\u00a0\u00a0 Sincronizados por la malicia exclamamos: \u00abo sea, ser gu\u00ebrito y guapo\u00bb. Los mexicanos somos hip\u00f3critas: En nuestro pa\u00eds, racismo y clasismo se funden.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">En 1992 se public\u00f3 el art\u00edculo \u00abIs Mexico Blond?\u00bb A juzgar por la TV y las revistas, M\u00e9xico es escandinavo. Nuestro ideal de belleza es europeo. L\u00e1stima: el 80% de los mexicanos somos mestizos y un 10% ind\u00edgena\u2026 Los \u00abpetacones\u00bb, morenos, chatos y chaparros s\u00f3lo tienen oportunidades televisivas como sirvientas, mozos, ladrones, si acaso, damas de compa\u00f1\u00eda de la ni\u00f1a rica. [\u2026] El racismo mexicano es clasista. Ser moreno equivale a ser clasemediero. Durante mucho tiempo el \u00fanico camino para subir en la escala social era el ejercicio pol\u00edtico. Valgan los ejemplos de don Benito, don Porfirio, y D\u00edaz Ordaz.<\/p>\n<p>El asunto, por supuesto, admite muchos matices. Traigo a cuento ese texto, porque los recientes acontecimientos pol\u00edticos han hecho las veces de catalizador del resentimiento social que priva en buena parte del pa\u00eds. No pretendo hablar de pol\u00edtica coyuntural; no es este el lugar, sino hacer un llamado al examen de conciencia de quienes gozamos de una posici\u00f3n socioecon\u00f3mica m\u00e1s desahogada.<br>\nNo quiero ser profeta de calamidades, pero me temo que detr\u00e1s de las expresiones de masas que hemos visto hay algo m\u00e1s profundo que la mera lucha de partidos. Existe un malestar social, real, palpable, tangible. Un malestar en el que las injusticias econ\u00f3micas se dan la mano con el clasismo m\u00e1s agrio y con un racismo, siempre subrepticio. La izquierda parece haberse apropiado de la bandera de la lucha contra estas necedades. No juzgo la rectitud de las personas de izquierda \u2013insisto, no es mi papel en este espacio\u2013 lo que digo es que por lo visto, el cristianismo ha cedido a otros su papel protag\u00f3nico en la lucha contra las diversas formas de injusticia. Ni de lejos me agradar\u00eda un partido dem\u00f3crata cristiano, desconf\u00edo de la pol\u00edtica confesional (aunque a Alemania no le fue nada mal con Adenauer), lo que echo en falta es la ausencia de sensibilidad en ciertos sectores de la poblaci\u00f3n a los que, por calificarlos de alg\u00fan modo, podr\u00edamos catalogar como \u00abderecha\u00bb. Los cristianos no se han distinguido por la firmeza de sus convicciones en cuestiones sociales.<br>\nEn otras palabras, parecer\u00eda que las propuestas sociales del cristianismo \u2013caduca ya la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n- se fusionan con el neoliberalismo. Podemos acusar a la izquierda de manipular las ideas, de meter en el caj\u00f3n a doctrinas tan distintas como las del cristianismo y las del liberalismo econ\u00f3mico. Pero si en el imaginario popular \u00abderecha\u00bb, \u00abneoliberalismo\u00bb y \u00abcristianismo\u00bb se entremezclan es, en buena medida, porque quienes ten\u00edamos que dar la batalla no lo hemos hecho cabalmente.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>PERROS NEGROS, PALOMA BLANCA<\/strong><\/p>\n<p>La muerte de Juan Pablo II, mucho me temo, sirvi\u00f3 para una multitud de manifestaciones sentimentales, no para retomar sus tesis centrales en econom\u00eda y pol\u00edtica. Recordemos, por ejemplo, la fuerza con la que conden\u00f3 el capitalismo especulativo, el que desprecia de facto el valor del trabajo, o la entereza con la que denunci\u00f3 los mecanismos de explotaci\u00f3n de los pa\u00edses pobres a manos de los m\u00e1s ricos.<br>\nHablamos de paz. Sin duda es un bien preciado, invaluable, que s\u00f3lo se extra\u00f1a cuando se pierde. Vale la pena fijarnos en los conceptos. Paz no equivale a la mera tranquilidad, esa ser\u00eda la \u00abpaz\u00bb de los muertos, la \u00abpaz\u00bb de los sometidos. San Agust\u00edn acu\u00f1\u00f3 la afortunada definici\u00f3n: la paz es la tranquilidad en el orden. El orden, no lo olvidemos, se emparienta esencialmente con la justicia, con el dar a cada quien lo que le corresponde. M\u00e9xico necesita una paz profunda, donde prevalezcan la solidaridad, la subsidiariedad, el bien com\u00fan, una sociedad donde el trabajo \u2013un derecho fundamental del ser humano\u2013 permita ganarse la vida decorosamente. \u00bfYa olvidamos el antiguo concepto de salario familiar?<br>\nRepruebo taxativamente la violencia, cualquiera sea el rostro del que se disfrace. Sin embargo, grave error cometer\u00edamos si olvid\u00e1semos que la pobreza y el clasismo entra\u00f1an formas particularmente perversas de violencia. Ambos aplastan la libertad del ser humano. La paz es un valor precisamente porque sin ella nuestra libertad se queda coja, sin posibilidades de despliegue. Y las injusticias sociales tronchan una de las ra\u00edces de la libertad.<br>\nHay que leer los acontecimientos recientes m\u00e1s all\u00e1 de la clave de los partidos. Se trata, pienso, de encontrar en ellos un llamado urgente a la superaci\u00f3n de las injusticias ancestrales de nuestro pa\u00eds.<br>\nDescreo de las revoluciones. Todas terminan como El siglo de las luces, la novela de Carpentier, devorando a sus v\u00edctimas, a sus art\u00edfices, a los supuestos beneficiarios. Las revoluciones son violentas y tarde o temprano usurpan la libertad importante, la de las personas concretas, con nombres y apellidos. Esto del individuo no es una referencia tangencial. Un personaje de Los perros negros de Ian McEwan, lo expresa con claridad meridiana: \u00abVeo que piensas que estoy chiflada. No importa. Esto es lo que s\u00e9. La naturaleza humana, el coraz\u00f3n humano, el esp\u00edritu, el alma, la conciencia misma \u2013ll\u00e1malo como quieras\u2013 es, es en \u00faltima instancia, lo \u00fanico con lo que podemos trabajar. Tiene que desarrollarse y expandirse, o la medida de nuestra desdicha nunca disminuir\u00e1. Mi propio peque\u00f1o descubrimiento\u2026 ha sido que este cambio es posible, que est\u00e1 dentro de nuestra capacidad. Sin una revoluci\u00f3n de la vida interior, por muy lenta que sea, todos nuestros designios no valen nada\u00bb. Esto no significa que tales revoluciones interiores no cristalicen en las estructuras. Obvio. Quien se quedase en exhortos, cometer\u00eda el pecado de angelismo que frecuentemente se le reprocha a la doctrina social cristiana: bonita, pero impracticable.<br>\nEl antiguo marxismo, el cl\u00e1sico, siempre consider\u00f3 entre sus peores enemigos al \u00abreformismo\u00bb, esos movimientos que atenuaban la lucha de clases introduciendo reformas en el sistema: seguridad social, sufragio universal, sindicalismo. Ten\u00eda raz\u00f3n, la manera m\u00e1s eficaz de abortar una revoluci\u00f3n consiste en acabar con los antagonismos de clases. Esto se puede alcanzar por dos caminos. Acabando con la clase enemiga o reduciendo la brecha a trav\u00e9s de la solidaridad. Prefiero el segundo.<\/p>\n<p class=\"textogris\">\n<\/p><p class=\"textogris\"><strong>CURRICULUM<\/strong><\/p>\n<p>Coautor, junto con Alejandro Trelles de los libros AMLO. Historia pol\u00edtica y personal y Anatom\u00eda del PRI. Plaza Jan\u00e9s. M\u00e9xico, 2005. hzagal@gmail.com<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"28623\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer despu\u00e9s 0Parece que Hitler fue incapaz de entender la distinci\u00f3n entre el Estado nacional y el Imperium, y tambi\u00e9n, en el interior, la distinci\u00f3n entre el Estado y el Partido. Ernst J\u00fcnger, Radiaciones II La pobreza, las grandes desigualdades, en suma, las injusticias son el bacilo de las revoluciones y las guerras civiles. En los pa\u00edses donde la brecha entre ricos y pobres se acorta, donde se imparte justicia de manera recta y expedita, las tensiones sociales se achican. Lamentablemente la miseria pervive en M\u00e9xico, una miseria tanto m\u00e1s escandalosa cuanto convive, a veces a pocos metros, con el despilfarro suntuoso y arrogante. Mirando nuestra historia se me antoja pensar que el mensaje social del cristianismo ha fracasado, que los cristianos no nos hemos tomado en serio, hasta sus \u00faltimas consecuencias, la solidaridad con los m\u00e1s desfavorecidos. No se me escapa el esfuerzo encomiable de muchos \u2013conozco a m\u00e1s de uno\u2013 pero son gotas de agua que se pierden en el mar de la injusticia, el escepticismo y la apat\u00eda. Hace un par de meses, un compa\u00f1ero inteligente, generoso, de gran coraz\u00f3n, me reprochaba: \u00abEl problema de ustedes los cat\u00f3licos \u2013\u00e9l es ateo\u2013 es que piensan que los pecados sexuales son los m\u00e1s graves, y se les olvida que incumplir con los impuestos, no pagar el sueldo justo o descuidar la creaci\u00f3n de empleo atenta gravemente contra la dignidad humana, esa de la que a ustedes les gusta hablar tanto\u00bb. Me qued\u00e9 callado. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda contestarle? \u00bfY LAS CONVICCIONES? En 2000 un amigo y yo escribimos el art\u00edculo \u00abEl Ku-Klux-Klan mexicano. Is Mexico Blond?\u00bb A pesar de que las cr\u00edticas se ve\u00edan venir, istmo lo public\u00f3 sin ning\u00fan reparo. Cito algunos p\u00e1rrafos que, tristemente, vienen a cuento en estos tiempos de crispaci\u00f3n: Estamos en la oficina; uno de nosotros abre un sobre. Oferta de trabajo: \u00abSe requiere buena presentaci\u00f3n\u00bb.\u00a0\u00a0 Sincronizados por la malicia exclamamos: \u00abo sea, ser gu\u00ebrito y guapo\u00bb. Los mexicanos somos hip\u00f3critas: En nuestro pa\u00eds, racismo y clasismo se funden. En 1992 se public\u00f3 el art\u00edculo \u00abIs Mexico Blond?\u00bb A juzgar por la TV y las revistas, M\u00e9xico es escandinavo. Nuestro ideal de belleza es europeo. L\u00e1stima: el 80% de los mexicanos somos mestizos y un 10% ind\u00edgena\u2026 Los \u00abpetacones\u00bb, morenos, chatos y chaparros s\u00f3lo tienen oportunidades televisivas como sirvientas, mozos, ladrones, si acaso, damas de compa\u00f1\u00eda de la ni\u00f1a rica. [\u2026] El racismo mexicano es clasista. Ser moreno equivale a ser clasemediero. Durante mucho tiempo el \u00fanico camino para subir en la escala social era el ejercicio pol\u00edtico. Valgan los ejemplos de don Benito, don Porfirio, y D\u00edaz Ordaz. El asunto, por supuesto, admite muchos matices. Traigo a cuento ese texto, porque los recientes acontecimientos pol\u00edticos han hecho las veces de catalizador del resentimiento social que priva en buena parte del pa\u00eds. No pretendo hablar de pol\u00edtica coyuntural; no es este el lugar, sino hacer un llamado al examen de conciencia de quienes gozamos de una posici\u00f3n socioecon\u00f3mica m\u00e1s desahogada. No quiero ser profeta de calamidades, pero me temo que detr\u00e1s de las expresiones de masas que hemos visto hay algo m\u00e1s profundo que la mera lucha de partidos. Existe un malestar social, real, palpable, tangible. Un malestar en el que las injusticias econ\u00f3micas se dan la mano con el clasismo m\u00e1s agrio y con un racismo, siempre subrepticio. La izquierda parece haberse apropiado de la bandera de la lucha contra estas necedades. No juzgo la rectitud de las personas de izquierda \u2013insisto, no es mi papel en este espacio\u2013 lo que digo es que por lo visto, el cristianismo ha cedido a otros su papel protag\u00f3nico en la lucha contra las diversas formas de injusticia. Ni de lejos me agradar\u00eda un partido dem\u00f3crata cristiano, desconf\u00edo de la pol\u00edtica confesional (aunque a Alemania no le fue nada mal con Adenauer), lo que echo en falta es la ausencia de sensibilidad en ciertos sectores de la poblaci\u00f3n a los que, por calificarlos de alg\u00fan modo, podr\u00edamos catalogar como \u00abderecha\u00bb. Los cristianos no se han distinguido por la firmeza de sus convicciones en cuestiones sociales. En otras palabras, parecer\u00eda que las propuestas sociales del cristianismo \u2013caduca ya la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n- se fusionan con el neoliberalismo. Podemos acusar a la izquierda de manipular las ideas, de meter en el caj\u00f3n a doctrinas tan distintas como las del cristianismo y las del liberalismo econ\u00f3mico. Pero si en el imaginario popular \u00abderecha\u00bb, \u00abneoliberalismo\u00bb y \u00abcristianismo\u00bb se entremezclan es, en buena medida, porque quienes ten\u00edamos que dar la batalla no lo hemos hecho cabalmente. PERROS NEGROS, PALOMA BLANCA La muerte de Juan Pablo II, mucho me temo, sirvi\u00f3 para una multitud de manifestaciones sentimentales, no para retomar sus tesis centrales en econom\u00eda y pol\u00edtica. Recordemos, por ejemplo, la fuerza con la que conden\u00f3 el capitalismo especulativo, el que desprecia de facto el valor del trabajo, o la entereza con la que denunci\u00f3 los mecanismos de explotaci\u00f3n de los pa\u00edses pobres a manos de los m\u00e1s ricos. Hablamos de paz. Sin duda es un bien preciado, invaluable, que s\u00f3lo se extra\u00f1a cuando se pierde. Vale la pena fijarnos en los conceptos. Paz no equivale a la mera tranquilidad, esa ser\u00eda la \u00abpaz\u00bb de los muertos, la \u00abpaz\u00bb de los sometidos. San Agust\u00edn acu\u00f1\u00f3 la afortunada definici\u00f3n: la paz es la tranquilidad en el orden. El orden, no lo olvidemos, se emparienta esencialmente con la justicia, con el dar a cada quien lo que le corresponde. M\u00e9xico necesita una paz profunda, donde prevalezcan la solidaridad, la subsidiariedad, el bien com\u00fan, una sociedad donde el trabajo \u2013un derecho fundamental del ser humano\u2013 permita ganarse la vida decorosamente. \u00bfYa olvidamos el antiguo concepto de salario familiar? Repruebo taxativamente la violencia, cualquiera sea el rostro del que se disfrace. Sin embargo, grave error cometer\u00edamos si olvid\u00e1semos que la pobreza y el clasismo entra\u00f1an formas particularmente perversas de violencia. Ambos aplastan la libertad del ser humano. 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El asunto, por supuesto, admite muchos matices. Traigo a cuento ese texto, porque los recientes acontecimientos pol\u00edticos han hecho las veces de catalizador del resentimiento social que priva en buena parte del pa\u00eds. No pretendo hablar de pol\u00edtica coyuntural; no es este el lugar, sino hacer un llamado al examen de conciencia de quienes gozamos de una posici\u00f3n socioecon\u00f3mica m\u00e1s desahogada. No quiero ser profeta de calamidades, pero me temo que detr\u00e1s de las expresiones de masas que hemos visto hay algo m\u00e1s profundo que la mera lucha de partidos. Existe un malestar social, real, palpable, tangible. Un malestar en el que las injusticias econ\u00f3micas se dan la mano con el clasismo m\u00e1s agrio y con un racismo, siempre subrepticio. La izquierda parece haberse apropiado de la bandera de la lucha contra estas necedades. No juzgo la rectitud de las personas de izquierda \u2013insisto, no es mi papel en este espacio\u2013 lo que digo es que por lo visto, el cristianismo ha cedido a otros su papel protag\u00f3nico en la lucha contra las diversas formas de injusticia. Ni de lejos me agradar\u00eda un partido dem\u00f3crata cristiano, desconf\u00edo de la pol\u00edtica confesional (aunque a Alemania no le fue nada mal con Adenauer), lo que echo en falta es la ausencia de sensibilidad en ciertos sectores de la poblaci\u00f3n a los que, por calificarlos de alg\u00fan modo, podr\u00edamos catalogar como \u00abderecha\u00bb. Los cristianos no se han distinguido por la firmeza de sus convicciones en cuestiones sociales. En otras palabras, parecer\u00eda que las propuestas sociales del cristianismo \u2013caduca ya la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n- se fusionan con el neoliberalismo. Podemos acusar a la izquierda de manipular las ideas, de meter en el caj\u00f3n a doctrinas tan distintas como las del cristianismo y las del liberalismo econ\u00f3mico. Pero si en el imaginario popular \u00abderecha\u00bb, \u00abneoliberalismo\u00bb y \u00abcristianismo\u00bb se entremezclan es, en buena medida, porque quienes ten\u00edamos que dar la batalla no lo hemos hecho cabalmente. PERROS NEGROS, PALOMA BLANCA La muerte de Juan Pablo II, mucho me temo, sirvi\u00f3 para una multitud de manifestaciones sentimentales, no para retomar sus tesis centrales en econom\u00eda y pol\u00edtica. Recordemos, por ejemplo, la fuerza con la que conden\u00f3 el capitalismo especulativo, el que desprecia de facto el valor del trabajo, o la entereza con la que denunci\u00f3 los mecanismos de explotaci\u00f3n de los pa\u00edses pobres a manos de los m\u00e1s ricos. Hablamos de paz. Sin duda es un bien preciado, invaluable, que s\u00f3lo se extra\u00f1a cuando se pierde. Vale la pena fijarnos en los conceptos. Paz no equivale a la mera tranquilidad, esa ser\u00eda la \u00abpaz\u00bb de los muertos, la \u00abpaz\u00bb de los sometidos. San Agust\u00edn acu\u00f1\u00f3 la afortunada definici\u00f3n: la paz es la tranquilidad en el orden. El orden, no lo olvidemos, se emparienta esencialmente con la justicia, con el dar a cada quien lo que le corresponde. M\u00e9xico necesita una paz profunda, donde prevalezcan la solidaridad, la subsidiariedad, el bien com\u00fan, una sociedad donde el trabajo \u2013un derecho fundamental del ser humano\u2013 permita ganarse la vida decorosamente. \u00bfYa olvidamos el antiguo concepto de salario familiar? Repruebo taxativamente la violencia, cualquiera sea el rostro del que se disfrace. Sin embargo, grave error cometer\u00edamos si olvid\u00e1semos que la pobreza y el clasismo entra\u00f1an formas particularmente perversas de violencia. Ambos aplastan la libertad del ser humano. 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Ernst J\u00fcnger, Radiaciones II La pobreza, las grandes desigualdades, en suma, las injusticias son el bacilo de las revoluciones y las guerras civiles. En los pa\u00edses donde la brecha entre ricos y pobres se acorta, donde se imparte justicia de manera recta y expedita, las tensiones sociales se achican. Lamentablemente la miseria pervive en M\u00e9xico, una miseria tanto m\u00e1s escandalosa cuanto convive, a veces a pocos metros, con el despilfarro suntuoso y arrogante. Mirando nuestra historia se me antoja pensar que el mensaje social del cristianismo ha fracasado, que los cristianos no nos hemos tomado en serio, hasta sus \u00faltimas consecuencias, la solidaridad con los m\u00e1s desfavorecidos. No se me escapa el esfuerzo encomiable de muchos \u2013conozco a m\u00e1s de uno\u2013 pero son gotas de agua que se pierden en el mar de la injusticia, el escepticismo y la apat\u00eda. Hace un par de meses, un compa\u00f1ero inteligente, generoso, de gran coraz\u00f3n, me reprochaba: \u00abEl problema de ustedes los cat\u00f3licos \u2013\u00e9l es ateo\u2013 es que piensan que los pecados sexuales son los m\u00e1s graves, y se les olvida que incumplir con los impuestos, no pagar el sueldo justo o descuidar la creaci\u00f3n de empleo atenta gravemente contra la dignidad humana, esa de la que a ustedes les gusta hablar tanto\u00bb. Me qued\u00e9 callado. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda contestarle? \u00bfY LAS CONVICCIONES? En 2000 un amigo y yo escribimos el art\u00edculo \u00abEl Ku-Klux-Klan mexicano. Is Mexico Blond?\u00bb A pesar de que las cr\u00edticas se ve\u00edan venir, istmo lo public\u00f3 sin ning\u00fan reparo. Cito algunos p\u00e1rrafos que, tristemente, vienen a cuento en estos tiempos de crispaci\u00f3n: Estamos en la oficina; uno de nosotros abre un sobre. Oferta de trabajo: \u00abSe requiere buena presentaci\u00f3n\u00bb.\u00a0\u00a0 Sincronizados por la malicia exclamamos: \u00abo sea, ser gu\u00ebrito y guapo\u00bb. Los mexicanos somos hip\u00f3critas: En nuestro pa\u00eds, racismo y clasismo se funden. En 1992 se public\u00f3 el art\u00edculo \u00abIs Mexico Blond?\u00bb A juzgar por la TV y las revistas, M\u00e9xico es escandinavo. Nuestro ideal de belleza es europeo. L\u00e1stima: el 80% de los mexicanos somos mestizos y un 10% ind\u00edgena\u2026 Los \u00abpetacones\u00bb, morenos, chatos y chaparros s\u00f3lo tienen oportunidades televisivas como sirvientas, mozos, ladrones, si acaso, damas de compa\u00f1\u00eda de la ni\u00f1a rica. [\u2026] El racismo mexicano es clasista. Ser moreno equivale a ser clasemediero. Durante mucho tiempo el \u00fanico camino para subir en la escala social era el ejercicio pol\u00edtico. Valgan los ejemplos de don Benito, don Porfirio, y D\u00edaz Ordaz. El asunto, por supuesto, admite muchos matices. Traigo a cuento ese texto, porque los recientes acontecimientos pol\u00edticos han hecho las veces de catalizador del resentimiento social que priva en buena parte del pa\u00eds. No pretendo hablar de pol\u00edtica coyuntural; no es este el lugar, sino hacer un llamado al examen de conciencia de quienes gozamos de una posici\u00f3n socioecon\u00f3mica m\u00e1s desahogada. No quiero ser profeta de calamidades, pero me temo que detr\u00e1s de las expresiones de masas que hemos visto hay algo m\u00e1s profundo que la mera lucha de partidos. Existe un malestar social, real, palpable, tangible. Un malestar en el que las injusticias econ\u00f3micas se dan la mano con el clasismo m\u00e1s agrio y con un racismo, siempre subrepticio. La izquierda parece haberse apropiado de la bandera de la lucha contra estas necedades. No juzgo la rectitud de las personas de izquierda \u2013insisto, no es mi papel en este espacio\u2013 lo que digo es que por lo visto, el cristianismo ha cedido a otros su papel protag\u00f3nico en la lucha contra las diversas formas de injusticia. Ni de lejos me agradar\u00eda un partido dem\u00f3crata cristiano, desconf\u00edo de la pol\u00edtica confesional (aunque a Alemania no le fue nada mal con Adenauer), lo que echo en falta es la ausencia de sensibilidad en ciertos sectores de la poblaci\u00f3n a los que, por calificarlos de alg\u00fan modo, podr\u00edamos catalogar como \u00abderecha\u00bb. Los cristianos no se han distinguido por la firmeza de sus convicciones en cuestiones sociales. En otras palabras, parecer\u00eda que las propuestas sociales del cristianismo \u2013caduca ya la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n- se fusionan con el neoliberalismo. Podemos acusar a la izquierda de manipular las ideas, de meter en el caj\u00f3n a doctrinas tan distintas como las del cristianismo y las del liberalismo econ\u00f3mico. Pero si en el imaginario popular \u00abderecha\u00bb, \u00abneoliberalismo\u00bb y \u00abcristianismo\u00bb se entremezclan es, en buena medida, porque quienes ten\u00edamos que dar la batalla no lo hemos hecho cabalmente. PERROS NEGROS, PALOMA BLANCA La muerte de Juan Pablo II, mucho me temo, sirvi\u00f3 para una multitud de manifestaciones sentimentales, no para retomar sus tesis centrales en econom\u00eda y pol\u00edtica. Recordemos, por ejemplo, la fuerza con la que conden\u00f3 el capitalismo especulativo, el que desprecia de facto el valor del trabajo, o la entereza con la que denunci\u00f3 los mecanismos de explotaci\u00f3n de los pa\u00edses pobres a manos de los m\u00e1s ricos. Hablamos de paz. Sin duda es un bien preciado, invaluable, que s\u00f3lo se extra\u00f1a cuando se pierde. Vale la pena fijarnos en los conceptos. Paz no equivale a la mera tranquilidad, esa ser\u00eda la \u00abpaz\u00bb de los muertos, la \u00abpaz\u00bb de los sometidos. San Agust\u00edn acu\u00f1\u00f3 la afortunada definici\u00f3n: la paz es la tranquilidad en el orden. El orden, no lo olvidemos, se emparienta esencialmente con la justicia, con el dar a cada quien lo que le corresponde. M\u00e9xico necesita una paz profunda, donde prevalezcan la solidaridad, la subsidiariedad, el bien com\u00fan, una sociedad donde el trabajo \u2013un derecho fundamental del ser humano\u2013 permita ganarse la vida decorosamente. \u00bfYa olvidamos el antiguo concepto de salario familiar? Repruebo taxativamente la violencia, cualquiera sea el rostro del que se disfrace. Sin embargo, grave error cometer\u00edamos si olvid\u00e1semos que la pobreza y el clasismo entra\u00f1an formas particularmente perversas de violencia. Ambos aplastan la libertad del ser humano. La paz es un valor precisamente porque sin ella nuestra libertad se queda coja, sin posibilidades de despliegue. 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