{"id":28613,"date":"2006-09-01T00:00:00","date_gmt":"2006-09-01T05:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=28613"},"modified":"2006-09-01T00:00:00","modified_gmt":"2006-09-01T05:00:00","slug":"los_costos_de_la_corrupcion_oficial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2006\/09\/01\/los_costos_de_la_corrupcion_oficial\/","title":{"rendered":"Los costos de la corrupci\u00f3n oficial"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"28613\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>La integridad institucional es un elemento muy importante de nuestras democracias. La de nuestras instituciones, p\u00fablicas y privadas, es esencial para garantizar su credibilidad y eficacia, su fidelidad a los papeles que se les asigna y las metas que pretenden lograr.<br>\nSi fracasan las instituciones de mayor importancia, el desencanto y el escepticismo pueden limitar el potencial de disfrutar aquellas caracter\u00edsticas de nuestras sociedades y econom\u00edas que tantos logros nos prometen a todos.<br>\nEn Estados unidos tenemos un profundo respeto al imperio de la ley, a los principios de la democracia y a los derechos humanos, que constituyen los beneficios fundamentales para todos los ciudadanos. Esto, sumado a las oportunidades econ\u00f3micas que nuestro sistema de libre empresa ofrece, hace posible que los ciudadanos disfruten de posibilidades incomparables para llegar a un est\u00e1ndar de vida y libertad individual sin precedentes. Un componente vital de este sistema es la credibilidad de las instituciones p\u00fablicas y privadas.<br>\nUna pieza fundamental para formar sociedades identificadas con el imperio de la ley es un esfuerzo eficaz para resolver el problema de la corrupci\u00f3n oficial. Seg\u00fan se\u00f1al\u00f3 recientemente Vicente Fox, \u00abla corrupci\u00f3n realmente es una plaga para nuestras econom\u00edas y nuestro desarrollo, y perjudica directamente el empe\u00f1o que ponemos para mejorar la calidad y el est\u00e1ndar de vida de nuestros ciudadanos\u00bb.<br>\nLa corrupci\u00f3n tiene formas y dimensiones m\u00faltiples. Se da en todos los segmentos de todas las sociedades y a todos los niveles de gobierno. Me propongo considerar los esfuerzos que actualmente se hacen para erradicar la corrupci\u00f3n oficial, tanto a nivel de pa\u00edses como de organizaciones multinacionales, lo cual tal vez sea aun m\u00e1s importante.<br>\nAbordar\u00e9 el tema con base en mi experiencia en el gobierno de Estados Unidos al participar en el combate a la corrupci\u00f3n oficial, en mi trabajo como funcionario de las Naciones Unidas y el Banco Mundial, y, m\u00e1s recientemente, en la realizaci\u00f3n de numerosas investigaciones internas en torno a los fracasos del gobierno corporativo y de la transparencia en el sector privado.<br>\nPara comenzar debemos primero preguntarnos: \u00bfpor qu\u00e9 nos preocupa la corrupci\u00f3n oficial y qu\u00e9 se debe hacer al respecto?<br>\nEn las iniciativas para erradicar la corrupci\u00f3n no se ha de ver una especie de campa\u00f1a moral de inter\u00e9s s\u00f3lo para reformadores idealistas e ingenuos. M\u00e1s bien se deben considerar en t\u00e9rminos pr\u00e1cticos, a saber, como iniciativas que surten efectos tangibles en la econom\u00eda y en la calidad de vida de las comunidades del mundo entero. M\u00e1s a\u00fan: es ventajoso considerar la corrupci\u00f3n con base en un riguroso criterio de costos y beneficios.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>DOS CARAS DE LA MONEDA<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son algunos costos de la corrupci\u00f3n?<\/p>\n<ul>\n<li>El desencanto que provocan los funcionarios p\u00fablicos elegidos popularmente que llegan a sus cargos con medios fraudulentos y claramente corruptos.<\/li>\n<li>La creaci\u00f3n de dos sistemas de justicia: uno para los que pagan y otro para los que no.<\/li>\n<li>La observancia de la ley se viene abajo cuando se paga a la polic\u00eda, a procuradores o a jueces para \u00abproteger\u00bb actividades ilegales.<\/li>\n<li>Los mercados libres pueden verse distorsionados por la imposici\u00f3n de precios y la manipulaci\u00f3n de concursos en los procesos de compras, como por sobornos y pagos ilegales para obtener contratos p\u00fablicos.<\/li>\n<li>La evasi\u00f3n fiscal deteriora la equidad del sistema impositivo y reduce la recaudaci\u00f3n.<\/li>\n<li>El desperdicio y la corrupci\u00f3n en el gobierno aumenta la factura a pagar por cada contribuyente y lo hace m\u00e1s reacio a aportar para costear el gasto p\u00fablico necesario.<\/li>\n<li>Los delitos corporativos cometidos mediante irregularidades contables y el uso indebido de informaci\u00f3n privilegiada, por ejemplo, pueden provocar p\u00e9rdidas multimillonarias a los accionistas y reducir los fondos para el retiro de los empleados.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Adem\u00e1s, todas estas actividades pueden erosionar el imperio de la ley y los derechos civiles de todos los ciudadanos. Los beneficios de un esfuerzo eficaz para combatir la corrupci\u00f3n son \u2013en realidad la otra cara de la moneda:<\/p>\n<ul>\n<li>Hay mayor confianza en los funcionarios p\u00fablicos.<\/li>\n<li>Se intensifica la percepci\u00f3n de que la ley es verdaderamente equitativa.<\/li>\n<li>El gobierno es m\u00e1s eficiente y eficaz.<\/li>\n<li>Las fuerzas del mercado son m\u00e1s eficientes y eficaces, y son mayores las posibilidades de que crezca la econom\u00eda y aumente la generaci\u00f3n de empleos.<\/li>\n<li>El contribuyente paga costos m\u00e1s bajos.<\/li>\n<\/ul>\n<p class=\"subtit\"><strong>EL PEOR DE LOS MALES Y EL MAYOR DE LOS RETOS<\/strong><\/p>\n<p>La corrupci\u00f3n global figura actualmente y casi diario en la primera plana de los peri\u00f3dicos y entre las noticias m\u00e1s importantes. Consid\u00e9rense los ejemplos que siguen:<\/p>\n<ul>\n<li>Una comisi\u00f3n independiente de las Naciones Unidas, encabezada por Paul Volcker, ex director del Banco de la Reserva Federal, detect\u00f3 la existencia de corrupci\u00f3n generalizada en el programa \u00abpetr\u00f3leo a cambio de comida\u00bb, implantado en Irak entre 1996 y 2003.<\/li>\n<li>Estados Unidos y otros gobiernos han suspendido el env\u00edo de fondos de ayuda al nuevo gobierno de Kenia porque ha cejado en su esfuerzo por erradicar la corrupci\u00f3n \u2013a juicio de nuestro embajador\u2013 despu\u00e9s de que presentara su renuncia el comisionado anti-corrupci\u00f3n del pa\u00eds, quien adem\u00e1s fue director de la delegaci\u00f3n en Kenia de Transparencia Internacional.<\/li>\n<li>El New York Times inform\u00f3 que apenas comenzaron las actividades para reparar los da\u00f1os provocados por el terrible tsunami que asol\u00f3 el sur de Asia, \u00abse ve de lo m\u00e1s normal que nadie haga negocios en Indonesia sin repartir sobornos que se disimulan con el eufemismo \u2013honorarios de consultor\u00eda\u2013 y se pagan a ministros y directores de dependencias oficiales. Muchos se han jubilado con cientos de miles de d\u00f3lares depositados en sus cuentas bancarias de Singapur y otros sitios\u00bb.<\/li>\n<li>El Washington Post cit\u00f3 recientemente a un influyente economista chino, quien dijo: \u00abLa corrupci\u00f3n es el peor de los males que se padece en China y el mayor de los retos para la pr\u00f3xima generaci\u00f3n de l\u00edderes\u00bb.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Lo anterior constituye el marco de referencia dentro del cual quiero proponer mis comentarios.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>DESDE LA PROPIA EXPERIENCIA<\/strong><\/p>\n<p>Me parece \u00fatil contar un poco acerca de mi historia y trayectoria personales. Comenc\u00e9 a formarme una idea de la corrupci\u00f3n que existe en el entorno internacional de los negocios a principios de los a\u00f1os 70, cuando era director de la divisi\u00f3n penal del Departamento de Justicia de Estados Unidos, en Washington, durante la administraci\u00f3n del Presidente Gerald Ford.<br>\nFue en los a\u00f1os que siguieron al esc\u00e1ndalo de Watergate; en aquel entonces por primera vez se levantaron cargos contra corporaciones de Estados Unidos por hacer pagos il\u00edcitos a funcionarios de gobiernos extranjeros, para que las beneficiaran en sus operaciones. Colaboramos con la Comisi\u00f3n de Valores y Bolsa (SEC, por sus iniciales en ingl\u00e9s), a fin de procesar penalmente a importantes compa\u00f1\u00edas estadounidenses y a personas que trabajaban all\u00ed, por hacer pagos ilegales fuera de Estados Unidos.<br>\nA la larga, la divulgaci\u00f3n de estos hechos trajo como consecuencia la promulgaci\u00f3n, en 1977, de la Ley de Pr\u00e1cticas Corruptas en el Extranjero. Es muy curioso que, en cierto modo, esta ley convirtiera a los empresarios estadounidenses en el hazmerre\u00edr del mundo. Hubo quien vio en ella el intento quijotesco de imponer a otros pa\u00edses la \u00e9tica y la moral estadounidense de negocios. En realidad, la ley puso en desventaja competitiva a algunas compa\u00f1\u00edas del pa\u00eds. Pocas naciones siguieron nuestro ejemplo, y muchas continuaron permitiendo que se dedujeran de impuestos los pagos ilegales para beneficiar a algunas empresas, lo que dej\u00f3 a las nuestras en situaci\u00f3n incluso m\u00e1s precaria.<br>\nDespu\u00e9s, al trabajar en las Naciones Unidas, me di cuenta de que ah\u00ed prevalec\u00eda una actitud similar. Cuando en 1993 dej\u00e9 el cargo de Secretario general adjunto de administraci\u00f3n y gesti\u00f3n, prepar\u00e9 un informe para el Secretario General, una de las recomendaciones fue crear la oficina del inspector general, dotada de s\u00f3lidas facultades para combatir el fraude y la corrupci\u00f3n en la misma ONU. Se recibi\u00f3 mi propuesta con much\u00edsima frialdad; es m\u00e1s, ciertas personas me dijeron que, lejos de ser le\u00eddo, mi informe acab\u00f3 en la trituradora. Con todo, dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, por fin se abri\u00f3 la oficina, pero s\u00f3lo despu\u00e9s de que Estados Unidos amenaz\u00f3 con no cubrir una porci\u00f3n de sus cuotas pendientes con el organismo.<br>\nNo obstante, en la d\u00e9cada pasada hemos visto un cambio significativo en la postura de la comunidad internacional ante la corrupci\u00f3n y el fraude. Uno de los l\u00edderes que lo ha promovido es James Wolfensohn, presidente del Banco Mundial.<br>\nEn un discurso que pronunci\u00f3 en 1995, Wolfensohn aclar\u00f3 que el combate a la corrupci\u00f3n era una meta prioritaria para esa organizaci\u00f3n. En un a\u00f1o dado distribuye entre 20 y 25 mil millones de d\u00f3lares en pr\u00e9stamos y fondos de ayuda a pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo. Pero hace 10 a\u00f1os no ten\u00eda absolutamente ninguna capacidad para lidiar con la corrupci\u00f3n generalizada que se percib\u00eda en el uso de esos dineros. M\u00e1s aun, se nos dijo que entre 15% y 25% de los recursos distribuidos por la organizaci\u00f3n iba a parar a las cuentas bancarias que ciertos funcionarios p\u00fablicos abr\u00edan en Suiza, en las que guardaban el dinero producto de sobornos, extorsiones y otros pagos deshonestos.<br>\nTambi\u00e9n se nos dijo que, hasta 1996, la corrupci\u00f3n era considerada un problema \u00abpol\u00edtico\u00bb en el que el Banco no deb\u00eda intervenir. Wolfensohn cambi\u00f3 tal actitud al advertir que \u00abla corrupci\u00f3n y el mal gobierno empeoran la pobreza directamente porque privan de recursos a los necesitados, e indirectamente porque generan un clima adverso a la inversi\u00f3n privada, que es el punto de partida para el desarrollo y la reducci\u00f3n de dicho mal\u00bb.<br>\nEn 1999 Wolfensohn me pidi\u00f3 encabezar un equipo del Banco Mundial para instituir all\u00ed un mecanismo anti-corrupci\u00f3n que fuera digno de cr\u00e9dito. Despu\u00e9s de nuestro informe, este mecanismo (al que, por cierto, se llam\u00f3 Oficina de Integridad Institucional) comenz\u00f3 a funcionar en 2001, fijando nuevas reglas al respecto para la organizaci\u00f3n. Actualmente, el Banco Mundial cuenta con un grupo de investigadores y auditores calificados que trabajan para eliminar los fraudes y la corrupci\u00f3n que afecten sus programas y para respaldar los esfuerzos que hacen los pa\u00edses beneficiados llamando a dar cuentas a los funcionarios p\u00fablicos deshonestos.<br>\nLa Oficina emiti\u00f3 su primer informe el a\u00f1o pasado, document\u00f3 las sanciones que se impusieron a m\u00e1s de 300 empresas e individuos por fraude y corrupci\u00f3n en proyectos financiados por el Banco, y remiti\u00f3 cierto n\u00famero de casos a las autoridades penales. Y m\u00e1s importante aun, dio pruebas del compromiso institucional de no ignorar la corrupci\u00f3n que perjudica sus programas.<br>\nCon la llegada de sus nuevos l\u00edderes, el Banco Mundial ha reafirmado su intenci\u00f3n de tomar medidas rigurosas contra la corrupci\u00f3n, y el Presidente Paul Wolfowitz ha asegurado que las iniciativas para tal efecto constituyen prioridad para esta importante instituci\u00f3n.<br>\nEl tema de la corrupci\u00f3n parece haber llegado por fin al centro de la atenci\u00f3n de la comunidad internacional. Sencillamente hablar de ella como problema es indicio de los cambios operados en todo el mundo. Pero han ocurrido muchas cosas m\u00e1s.<br>\nDurante la \u00faltima d\u00e9cada tuvo lugar una incesante actividad a nivel internacional. No s\u00f3lo se intensificaron las medidas de inspecci\u00f3n en la ONU y el Banco Mundial, sino se celebr\u00f3, aqu\u00ed en M\u00e9xico, una convenci\u00f3n de las Naciones Unidas contra la corrupci\u00f3n, en el 2003, cuyo protocolo firmaron m\u00e1s de 140 pa\u00edses. En la d\u00e9cada pasada emprendieron iniciativas similares la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3micos (OECD), el Consejo de Europa, la Organizaci\u00f3n de Estados Americanos (OEA) y la Uni\u00f3n Africana. Adem\u00e1s, organizaciones privadas como Transparencia Internacional y el Programa Hills sobre Gobernabilidad han contribuido a enfocar m\u00e1s la atenci\u00f3n en el problema de la corrupci\u00f3n p\u00fablica.<br>\nHoy, la actitud del mundo al respecto contrasta agudamente con la que imper\u00f3 durante los a\u00f1os 70, cuando fue promulgada la Ley de Pr\u00e1cticas Corruptas en el Extranjero.<br>\nSin embargo, los problemas no han desaparecido. Por ejemplo: la investigaci\u00f3n emprendida por el director Volcker en torno a las acusaciones de corrupci\u00f3n en el programa \u00abpetr\u00f3leo a cambio de comida\u00bb, en Irak, pusieron al descubierto que el mecanismo implantado por las Naciones Unidas, en los a\u00f1os 90, para lidiar con ese problema sencillamente no estuvo a la altura de la tarea, pues no recibi\u00f3 suficiente respaldo de los l\u00edderes de las Naciones Unidas y el personal nombrado para tal misi\u00f3n carec\u00eda de las aptitudes necesidades.<br>\nCon todo, gracias a la insistencia de los principales donantes a las Naciones Unidas en fortalecer su capacidad de detectar fraudes y corrupci\u00f3n, es muy probable que veamos en esta organizaci\u00f3n fundamental un entorno m\u00e1s propicio para combatir esos males.<br>\nCuando estuve en las Naciones Unidas, con frecuencia escuch\u00e9 que a nuestro embajador se le preguntaba cu\u00e1l era la misi\u00f3n de la organizaci\u00f3n en cuanto a gesti\u00f3n. \u00abSer eficaz y eficiente al mismo tiempo\u00bb, respond\u00eda siempre, y aclaraba que ser eficaz significaba \u00abhacer lo correcto\u00bb y ser eficiente quer\u00eda decir \u00abhacer bien lo correcto\u00bb. Pero resulta que, a lo largo de los a\u00f1os, las Naciones Unidas se han quedado cortas en ese \u00abhacer bien lo correcto\u00bb, y el mundo ahora espera un progreso sustancial en ello.<br>\nAun as\u00ed, podemos estar seguros de que las fuerzas de la inercia, el status quo y la venalidad humana se habr\u00e1n de oponer. Al igual que las iniciativas del Banco Mundial, las que hayan de llevar a cabo las Naciones Unidas ser\u00e1n objeto de un cuidadoso escrutinio.<br>\nAl mismo tiempo, los esc\u00e9pticos no han dejado de atacar los esfuerzos contra la corrupci\u00f3n. Mois\u00e9s Na\u00edm, editor de la revista Foreign Policy, public\u00f3 un editorial en el Washington Post, titulado \u00abVisi\u00f3n de t\u00fanel acerca de la corrupci\u00f3n\u00bb, en donde se queja de lo que \u00e9l llama la \u00abobsesi\u00f3n por la corrupci\u00f3n\u00bb. Na\u00edm sostiene que \u00abesta obsesi\u00f3n deja fuera del debate otros problemas decisivos\u00bb, y adem\u00e1s enumera varios pa\u00edses en donde la prosperidad ha coexistido con un nivel significativo de corrupci\u00f3n. Yo sostengo que tal planteamiento ignora la cuesti\u00f3n de si una corrupci\u00f3n galopante puede coexistir a largo plazo con la democracia, los derechos humanos y una mejor calidad de vida, para no hablar del imperio de la ley.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>\u00bfTERMINAMOS CON EL PROBLEMA?<\/strong><\/p>\n<p>Sea como fuere, es evidente que pese a todos los compromisos pactados en leyes, tratados internacionales, convenciones y dem\u00e1s, lo que cuenta sigue siendo la ejecuci\u00f3n. En torno a ello, expongo brevemente una lista b\u00e1sica de las condiciones m\u00ednimas a satisfacer para ejecutar un programa eficaz contra la corrupci\u00f3n -lista que he discutido en varios pa\u00edses y con organizaciones de todo el mundo que se han enfrentado al reto.<br>\n<strong>1. <\/strong>Deber\u00e1 ser un hecho que existan estipulaciones y estatutos constitucionales que propicien un gobierno transparente, al que se le pueda exigir que rinda cuentas. La legislaci\u00f3n penal deber\u00e1 ser precisa y directa; definir claramente qu\u00e9 cosa son delitos, como el soborno y la extorsi\u00f3n; y deber\u00e1 estar sujeta a revisiones peri\u00f3dicas, a fin de anticiparse a los delincuentes, cuyo ingenio dise\u00f1a nuevas y artificiosas formas de obtener lucro il\u00edcito.<br>\nLas reglas de los procedimientos legales deber\u00e1n suministrar a los agentes encargados del cumplimiento de la ley las herramientas que necesitan para llevar a cabo sus responsabilidades, como \u00f3rdenes de cateo para registrar eficazmente personas e instalaciones en busca de pruebas. Adem\u00e1s, los cuerpos legislativos deber\u00e1n conceder a investigadores y procuradores el estatus de inmunidad para sus testigos, a fin de que puedan testificar contra \u00abinfluyentes\u00bb en casos de conspiraci\u00f3n; la facultad, aprobada por tribunales, de intervenir l\u00edneas telef\u00f3nicas; y la capacidad de confiscar bienes y combatir el lavado de dinero, a fin de identificar y recuperar ganancias mal habidas e interrumpir el financiamiento de empresas corruptas. Asimismo, se deber\u00e1 garantizar la necesaria protecci\u00f3n a testigos y \u00abdelatores\u00bb, y los tribunales deber\u00e1n estar facultados para poder derrotar cualquier intento de obstruir la impartici\u00f3n de la justicia.<br>\n<strong>2.<\/strong> El personal dedicado a hacer cumplir la ley (polic\u00edas y procuradores) deber\u00e1 ser completamente profesional, adecuadamente entrenado y remunerado, y estar a salvo de la influencia pol\u00edtica. En casos de corrupci\u00f3n, reunir pruebas a menudo implica la muy laboriosa tarea de seguir una complicada \u00abpista de papel\u00bb, que puede ser muy elaborada y podr\u00eda exigir conocimientos contables criminol\u00f3gicos. S\u00f3lo muy rara vez se re\u00fanen pruebas de actividades corruptas \u00abderribando una puerta y confiscando evidencia\u00bb.<br>\nOficinas como las de los inspectores generales en dependencias gubernamentales, con frecuencia pueden suministrar una primera l\u00ednea de defensa contra actividades corruptas. Comisiones especiales de investigaci\u00f3n, como las muy respetadas Comisiones independientes contra la corrupci\u00f3n de Singapur y Hong Kong, y los grupos municipales anti-corrupci\u00f3n, como los que existen en Estados Unidos, tambi\u00e9n pueden ser \u00fatiles. La complejidad de las actividades encaminadas a hacer cumplir la ley deber\u00e1 empe\u00f1arse continuamente en estar a la par de la complejidad de las empresas delictivas que combaten.<br>\n<strong>3.<\/strong> Algo decisivo: un poder judicial verdaderamente independiente, integrado por jueces facultados para abordar y decidir los casos que persigan con base en las pruebas obtenidas por el personal encargado de hacer cumplir la ley. Hasta las investigaciones m\u00e1s eficaces ser\u00e1n en balde si no hay jueces imparciales e incorruptibles que conozcan las acusaciones penales correspondientes. Los jueces deber\u00e1n ser apol\u00edticos, seleccionados s\u00f3lo por sus m\u00e9ritos y gozar de protecci\u00f3n en virtud de su buen comportamiento en el cargo.<br>\nAsimismo, deber\u00e1n existir procedimientos adecuados para remover jueces de conducta dudosa, para mantener algo el nivel de confianza. Y, pese a que deber\u00e1n estar conscientes de las limitaciones del proceso judicial, deber\u00e1n ser igualmente inexorables a la hora de identificar y castigar en forma adecuada a quienes incurran en cualquier tipo de actividad il\u00edcita.<br>\n<strong>4. <\/strong>Apoyo p\u00fablico a todas las actividades anti-corrupci\u00f3n. En algunos pa\u00edses, podr\u00eda exigir la transformaci\u00f3n de toda su cultura pol\u00edtica. Podr\u00eda ayudar una prensa libre y resuelta, capaz de llevar a cabo sus propias investigaciones de actividades sospechosas, tambi\u00e9n pueden contribuir las organizaciones no gubernamentales actuando como \u00abperros guardianes\u00bb al pendiente de las fechor\u00edas del gobierno. Una vigorosa actividad pol\u00edtica puede coadyuvar a garantizar que los pesos y contrapesos esenciales a una leal oposici\u00f3n legislativa, y el toma y daca de procesos electorales duramente peleados, sirvan para denunciar y erradicar actividades corruptas.<br>\n<strong>5. <\/strong>Por \u00faltimo, y de mayor importancia, la necesidad de que los l\u00edderes pol\u00edticos manifiesten un compromiso s\u00f3lido, continuo y evidente hacia la integridad de todas las operaciones gubernamentales. Si falta voluntad pol\u00edtica para combatir la corrupci\u00f3n, habr\u00e1 que poner en pr\u00e1ctica estas recomendaciones. Los l\u00edderes que gobiernen honrada y eficazmente deber\u00e1n ser un modelo a seguir para sus colegas en el servicio p\u00fablico y para la sociedad en su conjunto. Sin tal liderazgo, fracasar\u00e1 cualquier iniciativa contra la corrupci\u00f3n, sin importar lo bien que haya sido dise\u00f1ada.<br>\nPero tambi\u00e9n hay errores que deber\u00e1n evitarse. A menudo se tiene la falsa noci\u00f3n de que la simple extensi\u00f3n de la labor realizada por unidades ya existentes de auditor\u00eda y recursos humanos hace innecesario que se recluten investigadores y procuradores con aptitudes especializadas. Entonces, las unidades que combaten la corrupci\u00f3n frecuentemente son consideradas \u00abtiraderos\u00bb donde van a dar oficiales y empleados disfuncionales, en lugar de resaltar claramente el profesionalismo y la integridad de sus miembros.<br>\nY por \u00faltimo, si bien tales unidades deber\u00e1n \u00abseguir la pista hasta donde lleve\u00bb, siempre se deber\u00e1 cuidar que las investigaciones no vayan m\u00e1s all\u00e1 de lo debido, con base en puras especulaciones, meras hip\u00f3tesis, e incluso a veces por animadversi\u00f3n o prejuicios personales o pol\u00edticos.<br>\nSi se aplican estas recomendaciones, \u00bfse podr\u00e1 eliminar la corrupci\u00f3n? Desde luego que no. No es posible erradicar por completo las peores inclinaciones de la humanidad. Al comenzar mi tarea como procurador, le hice esta pregunta a un colmilludo veterano del FBI: \u00ab\u00bfPodremos impedir alguna vez que los funcionarios corruptos abusen del contribuyente?\u00bb \u00abNo -respondi\u00f3-, jam\u00e1s podremos quitarles esas ma\u00f1as. Pero el asunto decisivo siempre ser\u00e1 si los buenos tienen m\u00e1s poder que los malos\u00bb.<br>\nHoy por hoy se presta mucha atenci\u00f3n al elevado costo de la corrupci\u00f3n oficial en diversos pa\u00edses, por eso el momento no podr\u00eda ser mejor para emprender un esfuerzo vigoroso y continuo para buscar el ant\u00eddoto con una agenda espec\u00edfica de acciones que garantice la m\u00e1xima dedicaci\u00f3n para mejorar la suerte de todos los afectados.<br>\nNo llevar a cabo esfuerzos eficaces para combatir esta amenaza no puede ser sino desaprovechar una oportunidad sin precedentes: avanzar en el logro de los aspectos positivos de la globalizaci\u00f3n econ\u00f3mica y pol\u00edtica, que promete el progreso hacia una mejor calidad de vida para todos.<br>\nEs verdad que, en la actualidad, a los pa\u00edses del todo el mundo les preocupa la amenaza del terrorismo internacional. Pero tarde o temprano, y con los medios que resulten necesarios, se pondr\u00e1 fin a esa amenaza. Entonces llegaremos a darnos cuenta, con mayor claridad, de que la inexistencia de amenazas a nuestro bienestar f\u00edsico y a nuestra paz interior son tan s\u00f3lo el principio.<br>\nCualquier mensaje que se haga acerca de la calidad de vida en el pa\u00eds o regi\u00f3n que sea, deber\u00e1 incluir la consideraci\u00f3n de la calidad del gobierno de dicho pa\u00eds o regi\u00f3n. A la larga, los gobernantes corruptos no podr\u00e1n satisfacer las aspiraciones de sus pueblos a un precio que estos se muestren dispuestos a pagar. Tarde o temprano, los ciudadanos de todo el mundo exigir\u00e1n mejores est\u00e1ndares y una rendici\u00f3n de cuentas transparente a quienes los gobiernan. Esto mantendr\u00e1 la promesa de un verdadero progreso para todos.<br>\nSumando estrategias bien dise\u00f1adas para combatir la corrupci\u00f3n oficial, e incorporando elementos como los que he mencionado, es posible poner un alto a los malhechores y dar una inspiraci\u00f3n muy necesaria a quienes valoran el buen gobierno. Esto puede contribuir a garantizar que \u00ablos buenos tengan m\u00e1s poder que los malos\u00bb en nuestras sociedades.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>NACE EL CENTRO DE ESTUDIOS PARA LA GOBERNABILIDAD INSTITUCIONAL (CEGI)<\/strong><\/p>\n<p>Daniel Kaufmann, autoridad internacional en el tema de gobernabilidad y combate a la corrupci\u00f3n del Instituto del Banco Mundial, menciona que en el combate a la corrupci\u00f3n hace falta una visi\u00f3n multisectorial (multistakeholder approach) y multidisciplinaria.<br>\nTomando en cuenta que la corrupci\u00f3n es un tema de gran relevancia tanto a nivel social como empresarial, y que el enfoque para su combate debe ser multifactorial y por tanto no s\u00f3lo debe involucrar a un sector, el IPADE decidi\u00f3 crear el Centro de Estudios para la Gobernabilidad Institucional (CEGI).<br>\nEn alianza con el Programa Hills sobre Gobernabilidad -que depende del Centro de Estudios Estrat\u00e9gicos Internacionales (CSIS), think tank en Washington-, surge el CEGI para promover la gobernabilidad y el combate a la corrupci\u00f3n en \u00edntima colaboraci\u00f3n con los sectores p\u00fablico, privado, acad\u00e9mico y civil.<br>\nNos parece que el CEGI aporta una visi\u00f3n acad\u00e9mica y empresarial que no hay en M\u00e9xico, pero no es sin el apoyo de otras instituciones acad\u00e9micas, sociedad civil, empresariado y gobierno que podemos implementar medidas efectivas en nuestro pa\u00eds para combatir este fen\u00f3meno que nos da\u00f1a a todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Marco Iv\u00e1n Escotto, coordinador.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"28613\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el juego internacional de la corrupci&oacute;n, &iquest;qui&eacute;n gana? &iquest;los buenos o los malos? 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