{"id":28324,"date":"2006-03-01T00:00:00","date_gmt":"2006-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=28324"},"modified":"2023-11-04T17:44:39","modified_gmt":"2023-11-04T22:44:39","slug":"historia_del_pesimismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2006\/03\/01\/historia_del_pesimismo\/","title":{"rendered":"Historia del pesimismo"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"28324\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p class=\"subtit\"><strong>EL PESIMISMO EXPONT\u00c1NEO O INSTINTIVO<\/strong><\/p>\n<p>Una de las rese\u00f1as cl\u00e1sicas de la historia del pensamiento pesimista es la obra del ingl\u00e9s James Sully (1842-1923), Pessimism. A History And A Criticism (1877). Sully se form\u00f3 en Berl\u00edn, y conoci\u00f3 el pensamiento alem\u00e1n. En esa obra distingue el pesimismo espont\u00e1neo o instintivo del filos\u00f3fico, inaugurado por Schopenhauer. Antes de Schopenhauer solo hubo pesimistas diletantes, pues resulta dif\u00edcil el florecimiento del pesimismo sistem\u00e1tico en un contexto cristiano, por ser hijo de la desesperanza.<br>\nLos griegos cl\u00e1sicos, fuera de la enjundia socr\u00e1tica y de la teleolog\u00eda aristot\u00e9lica, se caracterizan por su pesimismo tr\u00e1gico. Frente al desesperar de la vida, la mejor soluci\u00f3n ?la \u00fanica soluci\u00f3n, a veces? es sacarse los ojos para no verla. Teognis exagera a\u00fan m\u00e1s: \u00abSer\u00eda mejor para los ni\u00f1os no haber nacido? Pero aunque eso fuese lo \u00f3ptimo, si ya nacieron, lo mejor que les podr\u00eda suceder es traspasar las puertas del Hades cuanto antes\u00bb.<br>\nEl pesimismo es en este estadio la reacci\u00f3n frente a una amenaza perturbadora de la existencia, por lo general buena, organizada, con una patria y un destino. El h\u00e9roe se distancia de los mortales en tanto sortee las dificultades. Su premio no es s\u00f3lo el reconocimiento de la sociedad y su imitaci\u00f3n, sino el gozo pleno de la vida. En \u00cdtaca, Ulises es el hombre feliz por antonomasia, junto a la fiel Pen\u00e9lope.<br>\nResulta m\u00ednima, en cambio, la literatura romana pesimista. Es tan escueta, que el carpe diem! (\u00a1aprovecha el d\u00eda!) horaciano y el o tempora, o mores! (\u00a1ay tiempos, ay costumbres!) ciceroniano la sintetizan. La crisis general del imperio pudo desembocar en posiciones negativas pero, mal que bien, la sociedad se hab\u00eda ya cristianizado, por lo que fue inmune a cosmovisiones pesimistas.<br>\nLa Biblia, que no es ingenua, retrata el pesimismo, en especial el Libro de Job. Algunos pasajes de los mismos Evangelios parecen pesimistas, aunque al final muestren reluctancia a esta postura. Los personajes m\u00e1s sorprendentes son los disc\u00edpulos cabizbajos de Ema\u00fas. Pero tanto el Job jud\u00edo, como los ya cristianizados disc\u00edpulos de Ema\u00fas, cuentan con la cuberter\u00eda necesaria para no dejarse impresionar por el pesimismo renqueante. A Job le es restituida una familia y sus pertenencias se multiplican; a los disc\u00edpulos de Ema\u00fas les basta reconocer a Jesucristo resucitado durante la cena para regresar a Jerusal\u00e9n.<br>\nEl pasaje del Calvario da claves para entender las dos posturas frente a un mal compartido. El moribundo Dimas descubre cierta esperanza en medio del suplicio, mientras que Gestas, al rebelarse, atenaza a\u00fan m\u00e1s su esp\u00edritu. Cristo salva s\u00f3lo al primero.<br>\nComo consecuencia de estas ense\u00f1anzas, el cristianismo mira receloso a los pesimistas y enarbola al mismo tiempo la alegr\u00eda como virtud. Las cat\u00e1strofes mayores son s\u00f3lo aparentes en tanto dones previstos por la Divina Providencia. Ni siquiera la lucha asc\u00e9tica cristiana dar\u00e1 lugar al abatimiento: el ejercicio de la esperanza es el salvoconducto del creyente.<br>\nJames Sully considera a Hamlet (\u00bf1600?) el puente entre el mundo antiguo y el moderno. Las tendencias pesimistas u optimistas se desdibujan y una oscura escatolog\u00eda hace acto de presencia. Cierta rebeld\u00eda escandalosa para el antiguo, \u00f1o\u00f1a para el moderno, se divierte con sus primeros gui\u00f1os. Hamlet se expresa as\u00ed en el famoso mon\u00f3logo cuyo inicio ha conmovido a todos los hombres (To be, or not to be, that is the question):<br>\n[70] For who would bear the whips and scorns of time,<br>\nTh\u00b4 oppressor\u00b4s wrong, the proud man\u00b4s contumely,<br>\nThe pangs of despised love, the law\u00b4s delay,<br>\nThe insolence of office, and the spurns<br>\nThat patient merit of th\u00b4 unworthy takes,<br>\n[75] When he himself might his quietus make<br>\nWith a bare bodkin; who would fardels bear,<br>\nTo grunt and sweat under a weary life,<br>\nBut that the dread of something after death,<br>\nThe undiscovered country from whose bourn<br>\n[80] No traveller returns, puzzles the will,<br>\nAnd makes us rather bear those ills we have<br>\nThan fly to others that we know not of? 1<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>EL PESIMISMO FILOS\u00d3FICO ATEO Y CULTO<\/strong><\/p>\n<p>El terremoto, el tsunami y el incendio de Lisboa en 1755 han sido desde entonces uno de los hitos obligatorios en la conciencia europea moderna. La cat\u00e1strofe fue cuantiosa y conmovi\u00f3 las fibras de un sinn\u00famero de hombres. El pesimismo, respirable ya en la \u00e9poca, contagia a muchos escritores desde entonces.<br>\nArthur Schopenhauer (1788-1860) organiza y sistematiza ese pesimismo. Se le reconoce por un acuerdo casi un\u00e1nime como el primer pensador pesimista en el sentido fuerte, filos\u00f3fico. Gracias a \u00e9l, el Weltschmerz (dolor por el mundo) se arrastra por los pasillos y escaleras de las universidades y se arrincona, con pl\u00e1cemes, en las bibliotecas, a pesar del desprecio del mismo Schopenhauer por el mundo universitario. Sus seguidores desembocan en Nietzsche (1844-1900).<br>\nEl triunfo de la novela decimon\u00f3nica y sus amplias repercusiones socioculturaes empobrece el sistema inmunol\u00f3gico de muchos, que comienzan a resfriarse por las corrientes pesimistas centroeuropeas.<br>\nDos fracasos confluyen en el manantial del pesimismo filos\u00f3fico: el proyecto ilustrado se viene abajo y el cristianismo es ya insostenible. El determinismo pesimista de corte teol\u00f3gico y los retales de la Ilustraci\u00f3n son el caldo de cultivo donde brota, casi por generaci\u00f3n espont\u00e1nea, el pesimismo culto.<br>\nEl descubrimiento del pesimismo cristiano zurcido con la naturaleza ca\u00edda luterana acelera o determina la crisis del cristianismo. En efecto, la propuesta de Lutero (1483-1546) es pesimista hasta el fondo, y para el siglo XIX el protestantismo se decanta ya hacia un ate\u00edsmo inconforme.<br>\nLas consecuencias negativas de la t\u00e9cnica derriban el proyecto ilustrado. Sirvan de ejemplo la alarma ecologista y el desbalance econ\u00f3mico entre lo industrial y lo agrario. Pero, sobre todo, la t\u00e9cnica al servicio del mal, ya sea de manera accidental (Titanic) o planeada (campos de exterminio y bomba at\u00f3mica).<br>\nEl siglo XX es tambi\u00e9n fruct\u00edfero. Debe citarse al menos el nombre de Jean Paul Sartre (1905-1980). Alg\u00fan astuto ha se\u00f1alado la diferencia entre Sartre y Nietzsche: el primero se lo tom\u00f3 todo a broma, incluido el Nobel; mientras el alem\u00e1n fue tan consecuente, es decir, tan alem\u00e1n, como para cre\u00e9rsela \u00e9l mismo y terminar loco.<br>\nEmil Cioran (1911-1995) representa, en este siglo, otro ejemplo insoslayable, con su pesimismo vital y te\u00f3rico. Cuentan que, al verlo tan infeliz, su madre le dijo que, de haberlo sabido, lo habr\u00eda abortado para ahorrarle la existencia. Pero su pesimismo no es s\u00f3lo vital ni anecd\u00f3tico: enraiza en un escepticismo nihilista.<br>\nEl \u00faltimo ejemplo es Zappfe (1899-1990), pensador noruego. A su juicio, la inteligencia es un sobredesarrollo que desencaja al hombre de la naturaleza, de suerte que esta no puede satisfacerlo. La tragedia, como todas, es parad\u00f3jica: el hombre procura deshumanizarse. Es irrefutable el pesimismo de los intelectuales los dos \u00faltimos siglos, que serpea todav\u00eda hoy.<br>\n<strong>EL PESIMISMO SOCIAL EUROPEO<\/strong><br>\nEn Europa, m\u00e1s all\u00e1 de la intelligentsia, la posguerra crea un ambiente pesimista masivo, hoguera alimentada por la bomba at\u00f3mica y las barbaridades nazis. En Alemania se advierte con particular claridad. La sociedad germ\u00e1nica, en general cr\u00edtica, bien informada y con taras hist\u00f3ricas recientes, a\u00f1eja el pesimismo, con la ayuda de escritores y artistas pl\u00e1sticos, encerrados en su propia incapacidad comunicativa.<br>\nSin embargo, las esperanzas polarizadas en el Capitalismo y el Socialismo forjan sendas expectativas a lo largo de la Guerra Fr\u00eda y moldean la sensibilidad de esas generaciones combatientes. Los j\u00f3venes del 68 creen en un ideal. Luchan por \u00e9l. El fiasco los estanca en un permisivismo moral interesado en la diversi\u00f3n y un bizarro concepto de calidad de vida que privilegia la seguridad econ\u00f3mica, la posesi\u00f3n y el reconocimiento p\u00fablico sobre las relaciones humanas. Para ello desarrollan las herramientas necesarias: tolerancia, trabajo duro cinco d\u00edas seguidos y cr\u00e1pulas los fines de semana.<br>\nTras la ca\u00edda del Muro en Berl\u00edn, el Capitalismo parece vencedor y la nueva bandera es la de Hollywood. Con Estados Unidos en boga, acaso en la cima de su historia, el sistema exporta el American Dream con d\u00e1divas extraordinarias, plantando emblem\u00e1ticos McDonald\u00b4s en Mosc\u00fa y Berl\u00edn oriental. Una econom\u00eda pujante como nunca antes, el viento en popa y un panorama prometedor. De una u otra forma se alcanza el modelo capitalista, esperado por tantos. De pronto, un acontecimiento irrumpe en la historia y enrarece el ambiente: los aviones del martes 11 de septiembre. El preludio hab\u00edan sido los Balcanes.<br>\nDesde ese d\u00eda son dos los principales tipos de pesimismo que cuece la sociedad contempor\u00e1nea. Uno viene de Europa, el est\u00e9tico; no podremos detenernos aqu\u00ed en su problem\u00e1tica. El otro pesimismo, de corte pol\u00edtico, es una reacci\u00f3n al poder\u00edo capitalista que, en su versi\u00f3n m\u00e1s cruel, llamamos terrorismo. A riesgo de cambiar el tono, intento analizar c\u00f3mo ha influido ese pesimismo globalizado en el grueso de la poblaci\u00f3n estadounidense, v\u00edctima potencial del terrorismo.<br>\n<strong>UN PESIMISMO POL\u00cdTICO ANTICAPITALISTA<\/strong><br>\nLa clase globalizada par excellence es la clase media planetaria, en tanto goza de facilidades para viajar, lee la prensa internacional, estudia en universidades con profesores extranjeros y posibilidades de intercambio, aprende otros idiomas y es, al menos en un sentido m\u00ednimo, cr\u00edtica. Las aguas de un nuevo pesimismo comienzan a alcanzar a esa clase social. El r\u00edo pol\u00edtico sube de nivel. Nos enfrentamos a una nueva versi\u00f3n del pesimismo, globalizado, de car\u00e1cter pol\u00edtico y depurado por los medios masivos e inmediatos ?muchas veces en tiempo real? de comunicaci\u00f3n.<br>\nEstados Unidos juega un papel decisivo en este terreno, ya sea porque el pesimismo llegue a trav\u00e9s suyo, ya sea porque se manifiesta como una reacci\u00f3n contraria a sus maniobras. De este pa\u00eds depende, en buena medida, si termina por instalarse o si se vuelve antes de cruzar el umbral. Parece dif\u00edcil, sin embargo, seguir abrigando el viejo sentir seg\u00fan el cual el pesimismo es una reacci\u00f3n pueril, espont\u00e1nea, como quiere Sully, o un privilegio de los intelectuales. Como la increencia religiosa, el feminismo, la ecolog\u00eda o tantas otras categor\u00edas anteriormente de c\u00fapula, el pesimismo se globaliza.<br>\nLos ataques del 11 de septiembre comprometieron dos de los valores nacionales m\u00e1s caros a Estados Unidos: la seguridad y, como derivado, la libertad. En efecto, la libertad de movimiento se ha visto interrumpida por las continuas alarmas; la libertad pol\u00edtica por la manipulaci\u00f3n oportunista e incluso ideol\u00f3gica; la libertad de expresi\u00f3n por intereses particulares y un largo etc\u00e9tera.<br>\nSe\u00f1alado Osama bin Laden (n. 1957) como el responsable \u00faltimo de los atentados, la opini\u00f3n p\u00fablica mundial, azuzada por la prensa y el discurso pol\u00edtico, esper\u00f3 con impaciencia su captura. Acostumbrada al cine, esperaba una operaci\u00f3n tan impresionante como los mismos ataques. Pero las operaciones militares fallaron y poco falt\u00f3 para borrar de la faz de la tierra un pa\u00eds lejano, pobre y arabizante llamado Afganist\u00e1n. La Casa Blanca se sinti\u00f3 urgida a orquestar otra estrategia: el ataque a Iraq tras la capitulaci\u00f3n de la diplomacia y los desesperados reparos de la ONU, buena parte de la Uni\u00f3n Europea, el Vaticano y los ciudadanos en las calles.<br>\nLa debacle de la guerra interminable lleg\u00f3 a su peor punto cuando se conocieron las torturas en la prisi\u00f3n Abu Ghraib. Miles de p\u00e1ginas personales en internet reprueban categ\u00f3ricamente a los soldados abusivos en Iraq; algunos artistas han convertido ya en icono la imagen del preso con un manto y un cono oscuros, sobre una caja con cables electrificados. La m\u00e1cula est\u00e1 ya puesta en el uniforme militar, y parece dif\u00edcil de lavar.<br>\nLa percepci\u00f3n que el mundo tiene de Estados Unidos, tamizada por los medios de comunicaci\u00f3n y las fotograf\u00edas, videos, entrevistas a l\u00edderes de opini\u00f3n y la libertad de prensa, se aleja cada vez m\u00e1s de aquella antigua fe esperanzadora en el American Dream, y tiende a debilitarse (cfr. Sasha Abramsky, \u00abWake Up From The American Dream\u00bb, The Chronicle Review). El cariz b\u00e9lico de la administraci\u00f3n Bush, el victimismo tras el 11 de septiembre, el resentimiento por el poder\u00edo avasallador de Washington y las finanzas de Wall Street parecen confabularse en ciertos individuos hasta formar una connivencia irracional, instintiva: el deseo de humillar al Uncle Sam.<br>\nEstas variables pueden avenir hasta poner en aprietos el American Dream. La crisis ser\u00eda proporcional a cu\u00e1n comprometidos est\u00e9n los mecanismos de la democracia y la seguridad nacional. Carcomidas la seguridad, la libertad y la democracia, el asidero \u00faltimo del American Dream son la tecnolog\u00eda y el nivel de vida. \u00abEstados Unidos ha sido herido en tanto do-gooder, pero sigue presente [a nivel mundial] en tanto goods-doer\u00bb (cfr. Thomas L. Friedman, \u00abLove Our Technology, Love Us\u00bb, New York Times).<br>\nA nivel popular, Michael Moore (n. 1954) es la voz m\u00e1s cr\u00edtica de Bush (n. 1946). \u00bfSer\u00e1 el \u00e9xito de Moore s\u00f3lo un nicho de mercado por el cual no vale la pena preocuparse del todo en t\u00e9rminos pol\u00edticos o un verdadero s\u00edntoma de descomposici\u00f3n? \u00bfSer\u00e1 reflejo de una inquietud grande, capaz de escalar hasta Hollywood y otras fuentes masivas de comunicaci\u00f3n y entretenimiento, y desde all\u00ed, como agua de deshielo, irrigar los valles de la aldea global y contagiar al resto de la poblaci\u00f3n?<br>\nEl quejoso se\u00f1or Moore y sus fans son incapaces de reconocer a Bush como una pieza m\u00e1s del engranaje del imperialismo yanqui, un simple efecto, una munici\u00f3n disparada por la misma escopeta de donde ellos mismos proceden. Bush y Moore son figuras mainstream, aunque parezcan excepciones (cfr. Heriberto Y\u00e9pez, \u00abEl reality film de Michael Moore\u00bb, Reforma)<br>\n. Pero si la clase media estadounidense contin\u00faa con cierto desenfado y desinter\u00e9s caracter\u00edstico, con su desprecio pseudorracista por todo aquello distinto de lo American, el resto del mundo tiene serios motivos para estresarse. Si esto fuera as\u00ed, la tabla de salvaci\u00f3n ser\u00e1 una sentencia de Ovidio: Ingenium mala saepe movent (Las cosas malas saben mover el ingenio)..<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"28324\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pesimismo acompa&ntilde;a a la humanidad desde tiempos remotos; s&iacute;ntoma unas veces personal, otras social, &iquest;de d&oacute;nde surge?, &iquest;qui&eacute;nes lo riegan? 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