{"id":27518,"date":"2004-11-01T00:00:00","date_gmt":"2004-11-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=27518"},"modified":"2023-11-08T06:05:51","modified_gmt":"2023-11-08T11:05:51","slug":"el_dificil_equilibrio_de_amarse_a_si_mismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2004\/11\/01\/el_dificil_equilibrio_de_amarse_a_si_mismo\/","title":{"rendered":"El dif\u00edcil equilibrio de amarse a s\u00ed mismo"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"27518\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>El t\u00e9rmino autoestima est\u00e1 de moda. Sin embargo, su significado m\u00e1s profundo todav\u00eda no ha sido desvelado como merece, y eso con independencia de que sea un concepto de muy amplia circulaci\u00f3n social en la actualidad. Cuanto m\u00e1s frecuente es su uso, m\u00e1s parece que su aut\u00e9ntico significado pasa inadvertido a muchos.<br>\nEn cierto modo es normal que importe tanto, puesto que ata\u00f1e a la dignidad de la persona y hace referencia a la \u00edndole del yo. La autoestima denota la \u00edntima valoraci\u00f3n que una persona hace de s\u00ed misma. Hasta cierto punto es natural que importe tanto, puesto que ata\u00f1e a la dignidad de la persona y hace referencia a la \u00edndole del yo.<br>\nWilliam James, en su libro The Principles of Psychology, opina que la autoestima depende por completo de lo que nos propongamos ser y hacer, y que est\u00e1 determinada por la relaci\u00f3n de nuestra realidad con nuestras supuestas potencialidades. Seg\u00fan \u00e9l, puede expresarse con una fracci\u00f3n: el denominador es igual a nuestras pretensiones y el numerador, a los \u00e9xitos alcanzados.<br>\nCuanto mayor sea el \u00e9xito esperado y no logrado, m\u00e1s baja ser\u00e1 la autoestima. Por el contrario, cuanto menores sean las aspiraciones o mayores los \u00e9xitos, tanto mayor ser\u00e1 la autoestima. Con esta teor\u00eda se hace depender a la estima de los logros, metas y \u00e9xitos (resultados), con independencia de las cualidades, peculiaridades y caracter\u00edsticas de cada persona (principios).<br>\nNo obstante, cualesquiera que sean los \u00e9xitos obtenidos o incluso cuando todav\u00eda no se ha logrado ninguno como ocurre con los ni\u00f1os la autoestima ya est\u00e1 presente.<br>\nHay personas que han triunfado en la vida de acuerdo con lo que la opini\u00f3n p\u00fablica entiende por triunfar. Han logrado \u00e9xito en su profesi\u00f3n y con su familia, gozan de prestigio social, disponen de un excelente futuro y, sin embargo, se estiman en muy poco. Son triunfadores que dan pena.<br>\nLo contrario de otros casos que, desde la exclusiva perspectiva del \u00e9xito social, ser\u00edan calificados de fracasados y, sin embargo, resulta que su estima personal es alta. Por tanto, la autoestima no puede atribuirse principal o exclusivamente al \u00e9xito.<br>\nEste \u00abeficacismo\u00bb o pragmatismo utilitarista no se compagina con la realidad. Hoy se concibe la autoestima m\u00e1s como un resultado del rendimiento personal y social que como un principio a trav\u00e9s del cual se reconoce la dignidad de la persona. M\u00e1s una propiedad que deriva de lo conquistado (lo adquirido) que de lo dado (el don innato).<br>\nDe acuerdo con esta visi\u00f3n, poco o nada tiene que ver la autoestima con la bondad o maldad de lo que uno hace, s\u00f3lo depende de lo acertado o desacertado de las acciones emprendidas, conforme a determinados criterios relativos a una especial productividad.<br>\nLa autoestima se nos presenta as\u00ed como simple consecuencia de los resultados del hacer. Cuantificables seg\u00fan una mera dimensi\u00f3n econ\u00f3mica y de prestigio social, pero no de lo bien o mal realizados, que en \u00faltima instancia es lo que hace que alguien se considere bueno o malo y, en consecuencia, se estime o desestime.<br>\nSe confunden as\u00ed el ser y el tener, lo objetivo y lo subjetivo, el yo y los resultados.<br>\nPero \u00bfqu\u00e9 significa su magnificaci\u00f3n? \u00bfEstamos acaso en una etapa cultural de acendrado individualismo? \u00bfPuede tal vez reducirse la autoestima a s\u00f3lo la autoexaltaci\u00f3n del yo? \u00bfConstituye este concepto, por el contrario, un modo de enriquecimiento cultural en servicio de la dignidad de la persona?<br>\n<strong>\u00bfC\u00d3MO SE COMPONE LA AUTOESTIMA?<\/strong><br>\n\u00a0<br>\nSe ignora casi todo acerca del origen de la autoestima y de los factores que contribuyen a su desarrollo en cada persona. En realidad, tiene mucho que ver con el conocimiento personal, pero no s\u00f3lo con ello. No es aventurado admitir que las relaciones tempranas de afecto entre padres e hijos contribuyen en buena medida a configurar la futura autoestima.<br>\nAdem\u00e1s, la estimaci\u00f3n de cada persona respecto de s\u00ed misma no acontece en el vac\u00edo. No es fruto de una autopercepci\u00f3n aislada, solitaria y silenciosa. Surge, claro est\u00e1, de la percepci\u00f3n de s\u00ed mismo, pero entreverada con la experiencia que cada persona tiene del modo en que los dem\u00e1s le estiman. Es decir, que un referente obligado y necesario con el que hay que contar aqu\u00ed es, precisamente, la estimaci\u00f3n percibida en los otros respecto de s\u00ed mismo.<br>\nHay otros muchos factores. Por ejemplo, el ideal del yo del que se parte, de la persona ideal que cada uno quiere llegar a ser. En ocasiones se elige un modelo y compararse con \u00e9l se adopta como criterio. Seg\u00fan los resultados que se obtengan, lleva a estimarse o no. Este criterio sirve de referente inevitable respecto del modo en que cada uno se estima a s\u00ed mismo. Este modelo no cae del cielo, sino que se dise\u00f1a y construye de una manera impl\u00edcita, tomando a menudo como inspiraci\u00f3n a las personas relevantes con las que uno se ha relacionado y que suelen suscitar admiraci\u00f3n. La admiraci\u00f3n empuja a elevar a esas personas a la categor\u00eda de modelos.<br>\nImporta mucho c\u00f3mo se atribuye valor al modelo, porque de ese valor depender\u00e1 el criterio por el que se opte para evaluar la autoestima personal.<br>\nCuanto menor sea la edad de quienes dise\u00f1an modelos como inspiraci\u00f3n para vertebrar el propio yo, tanto m\u00e1s importante es su funci\u00f3n. Esto reviste especial relevancia en la etapa de la adolescencia.<br>\nOtro ingrediente imprescindible es el propio cuerpo o, m\u00e1s exactamente expresado, la percepci\u00f3n del cuerpo. No hay estima sin corporalidad. Pero la percepci\u00f3n del propio cuerpo casi nunca es objetiva.<br>\nA menudo hay sesgos, atribuciones err\u00f3neas, comparaciones injustas y muchas distorsiones, como consecuencia de haberse plegado a los criterios extra\u00eddos de los modelos impuestos por las modas. Sin apenas esp\u00edritu cr\u00edtico, en muchos casos confunden y tergiversan la estima personal e inducen a la persona a juicios err\u00f3neos acerca de su cuerpo.<br>\nEllo pone de manifiesto que la persona se estima tambi\u00e9n en funci\u00f3n de c\u00f3mo perciba su cuerpo y de c\u00f3mo considera que lo perciben los dem\u00e1s, con independencia de que esa percepci\u00f3n sea real o no; en funci\u00f3n del valor est\u00e9tico que atribuya a su figura; de la peor o mejor imagen que considere que da de s\u00ed misma, etc\u00e9tera.<br>\nEs muy dif\u00edcil que la autoestima escape a este factor porque el cuerpo no es separable aunque s\u00ed distinguible del propio yo. El cuerpo media toda relaci\u00f3n entre el yo y el mundo, m\u00e1s a\u00fan, manifiesta el yo al mundo. A trav\u00e9s del cuerpo el yo se hace presente al mundo y el mundo se hace presente a la persona. Tanto importa a la autoestima personal la figura del cuerpo que, en circunstancias especiales, su distorsi\u00f3n fundamenta la aparici\u00f3n de trastornos psicopatol\u00f3gicos muy graves, como la anorexia.<br>\nAdem\u00e1s, la autoestima es un concepto muy poco estable y demasiado vers\u00e1til que, l\u00f3gicamente, va modific\u00e1ndose a lo largo de la vida. No s\u00f3lo por las naturales transformaciones que sufre la persona a consecuencia del devenir, sino tambi\u00e9n por los profundos cambios de ciertas variables culturales (sesgos, atribuciones err\u00f3neas, modas, nuevos estilos de vida\u2026) sobre las que resulta muy dif\u00edcil ejercer cierto control y escapar de sus influencias.<br>\nLa autoestima atraviesa de parte a parte el entramado que configura la trayectoria biogr\u00e1fica de la persona. Conviene estudiar qu\u00e9 modificaciones sufre en funci\u00f3n de la historia personal, los aciertos y desaciertos, las acciones dignas e indignas de la gente con que se entreteje eso que constituye la columna vertebral fundante de cada ser humano.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>UN MODELO PERSONAL CON CUATRO INGREDIENTES<\/strong><\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n se pasar\u00e1 revista a los cuatro ingredientes m\u00e1s importantes que se dan cita en la g\u00e9nesis de la autoestima.<br>\n1) El conocimiento personal<br>\nEl primer factor es qu\u00e9 piensa la persona acerca de s\u00ed misma, sea porque se conozca bien o porque considera que quienes la conocen piensan bien de ella. En efecto, la autoestima es funci\u00f3n del propio conocimiento, de lo que conocemos acerca de nosotros mismos.<br>\nEl mejor o peor modo de conocimiento resulta imprescindible para conducirse mejor a s\u00ed mismo en libertad. Pero la persona nunca acaba de conocerse. Antes termina la vida que el conocimiento personal; esto pone de manifiesto la inmensidad de la condici\u00f3n humana y lo limitado de nuestros conocimientos.<br>\nA pesar de tanta ignorancia personal, las personas suelen amarse. \u00bfQu\u00e9 hace que alguien se ame tanto a s\u00ed mismo? Aquello que, una vez conocido o imaginado, lo juzga como valioso. La atribuci\u00f3n de valor a las caracter\u00edsticas personales es uno de los factores sobre los que se fundamenta la autoestima.<br>\nCuando una persona considera que es un buen deportista, su autoestima crece; si se sabe capaz de hacer una excelente comida, su autoestima crece. Si ha sido calificada por quienes la rodean de amable y simp\u00e1tica, su autoestima crece. Y no tanto porque los dem\u00e1s as\u00ed la hayan calificado, sino porque lo percibe en funci\u00f3n de alg\u00fan comentario indirecto acerca de ella.<br>\n2) Factores emotivos<br>\nEn funci\u00f3n de lo que se piensa, se siente. Si el juicio que una persona tiene de ella misma es positivo, normalmente experimenta tambi\u00e9n sentimientos positivos acerca de s\u00ed misma. El modo como los expresa reobra tambi\u00e9n sobre su autoestima. En cierto modo, la autoestima condiciona la expresi\u00f3n de las emociones, pero a su vez la expresi\u00f3n reafirma, consolida o niega la autoestima de la que se parte.<br>\nLas personas se estiman tambi\u00e9n m\u00e1s en funci\u00f3n de que manifiesten mejor sus emociones. La expresi\u00f3n de los propios sentimientos est\u00e1 muy vinculada a la autoestima, especialmente entre los m\u00e1s j\u00f3venes. En esto queda mucho por hacer. Muchos adolescentes no pueden, no saben o no quieren manifestar sus sentimientos en p\u00fablico por miedo a hacer el rid\u00edculo. Como es l\u00f3gico, un sentimiento que no se manifiesta es un sentimiento que no puede ser compartido por quienes los rodean. Por ello, el encuentro, la comunicaci\u00f3n y la misma comprensi\u00f3n humana resultan gravemente afectados y pueden generar numerosos conflictos.<br>\nQu\u00e9 duda cabe que la afectividad y el emotivismo est\u00e1n hoy a la alza. Basta reparar en las tiradas de las \u00abrevistas del coraz\u00f3n\u00bb o en las audiencias de los seriales televisivos..<br>\nEsto manifiesta que la empat\u00eda est\u00e1 presente, que los afectos de los otros nos afectan. Nada de particular tiene que, en este contexto, la autoestima el afecto de los afectos haya sido descrita en forma emotiva.<br>\nEn el fondo, podemos decir que la autoestima es el sentimiento que cada uno tiene de s\u00ed mismo, el sentimiento del yo acerca del yo, que es necesariamente complejo. Aqu\u00ed coinciden y se superponen el yo-sujeto que siente y el yo-objeto sobre el cual se siente. En esta experiencia tal vez hay de por medio demasiado yo y muy escaso conocimiento de uno mismo.<br>\n3) Autoestima y comportamiento<br>\nLa autoestima no s\u00f3lo depende de los gestos, sino de lo que cada persona hace especialmente con su vida. Porque el hacer humano hace a la persona que lo hace; el hacer humano supone un cierto quehacer de la persona humana; el hacer humano obra sobre quien as\u00ed se comporta, lo modifica minusvalor\u00e1ndolo o avalor\u00e1ndolo. Ninguna acci\u00f3n deja indiferente a quien la realiza y, por consiguiente, modifica tambi\u00e9n el modo en que se estima.<br>\nA pesar de que tiene cierta verdad, la afirmaci\u00f3n pragm\u00e1tica \u00abla persona es lo que hace\u00bb no me parece suficientemente rigurosa y exacta. La autoestima tambi\u00e9n depende de lo que la persona hace, especialmente aquello que tiene una mayor incidencia en el hacerse a s\u00ed misma.<br>\nEn realidad, la propuesta anterior s\u00f3lo podr\u00eda admitirse si se ampliara el segundo t\u00e9rmino, pues la persona y su autoestima no puede reducirse s\u00f3lo a su mero hacer. Para completar el enunciado habr\u00eda que a\u00f1adir otras funciones como, por ejemplo, lo que la persona piensa, siente, vive, proyecta, etc\u00e9tera.<br>\nNunca las partes sustituyen al todo, incluso en el caso de la autoestima, ser\u00eda un flaco servicio a la persona. No obstante, late all\u00ed una parte de verdad. La acci\u00f3n sigue siempre a la persona, como el actuar sigue al ser. De tal ser, tal obrar. Primero, el ser; despu\u00e9s, el obrar.<br>\nLa bondad de lo hecho, lo que califica la acci\u00f3n realizada califica tambi\u00e9n a quien lo hizo. Pues esa persona a\u00f1adi\u00f3 mediante su acci\u00f3n un nuevo valor a la cosa sobre la que intervino.<br>\nLa acci\u00f3n estimable hace m\u00e1s estimable a quien la realiz\u00f3. Si lo hecho por alguien comporta un valor a\u00f1adido a su propio ser, es l\u00f3gico que esa persona se estime un poco m\u00e1s. La acci\u00f3n a\u00f1ade valor al agente y a la estima que se fundamenta en ese valor.<br>\n4) Autoestima y estimaci\u00f3n de los dem\u00e1s<br>\nOtro factor importante para la g\u00e9nesis y desarrollo de la estima personal es el modo como percibimos que los otros nos estiman, la experiencia de sentirnos queridos, al modo en que experimentamos lo que los dem\u00e1s consideran valiosas determinadas cualidades personales.<br>\nEste factor comienza desde antes del nacimiento los padres estiman al hijo que vendr\u00e1, antes de su alumbramiento, aunque de ello no tengamos ninguna experiencia. Una vez que nace el ni\u00f1o, s\u00ed que experimenta de continuo la estima de sus padres. A esto se le conoce como apego infantil.<br>\nEl apego, la confianza y la autoconfianza son elementos claves y originarios de la autoestima. Es muy dif\u00edcil que un ni\u00f1o llegue a confiar en s\u00ed mismo si antes no ha experimentado confianza en sus padres. Y es que confiar en otros y en s\u00ed mismo forman parte del sentimiento de confianza b\u00e1sico, integrado en la autoestima.<br>\nPero la autoconfianza no sigue la ley del todo o nada, admite gradualidad, lo que permite acrecerla.<br>\nHoy se habla de que cada ni\u00f1o construye modelos pr\u00e1cticos del mundo y de s\u00ed mismo, en virtud de la interacci\u00f3n que haya tenido con sus padres. Experiencia que condicionar\u00e1 en el futuro su autoestima y sus proyectos. Estos modelos ser\u00e1n tanto m\u00e1s seguros, vigorosos, estables y confiados cuanto m\u00e1s apegado haya estado a su madre, m\u00e1s accesible y digna de confianza la haya experimentado y cuanto m\u00e1s disponible, estimulante y reforzadora haya sido la conducta de su padre.<br>\nPor el contrario, el modelo pr\u00e1ctico que el ni\u00f1o tiene de s\u00ed mismo ser\u00e1 tanto m\u00e1s inseguro, d\u00e9bil, inestable y desconfiado en funci\u00f3n de que perciba y atribuya a la interacci\u00f3n con sus padres rasgos de hostilidad, desconfianza, rechazo o dudosa accesibilidad.<br>\nDe estos modelos pr\u00e1cticos, que autoconstruye el ni\u00f1o, depender\u00e1, de alguna forma, el modo en que m\u00e1s tarde ser\u00e1n los modos en que otros respondan a su comportamiento. Esto determinar\u00e1 su val\u00eda personal, su estilo emocional y, en una palabra, su autoconcepto y autoestima.<br>\nEl apego depende de los dos elementos que se concitan irrenunciablemente en esa relaci\u00f3n: el ni\u00f1o y los padres. La vinculaci\u00f3n entre madre e hijo depende del repertorio de conductas innatas del ni\u00f1o (temperamento) y de cu\u00e1les sean sus conductas (comportamiento de apego), pero tambi\u00e9n y principalmente de la sensibilidad y conducta materna y paterna.<br>\nEn consecuencia, el apego describe la necesidad b\u00e1sica que experimenta todo ni\u00f1o de buscar, establecer y mantener cierto grado de contacto f\u00edsico y cercan\u00eda con las figuras vinculares, a trav\u00e9s de las cuales moldea y configura las experiencias vivenciales de seguridad, confianza, emocionabilidad y estima, referidas tanto as\u00ed mismo como a los otros y al mundo.<br>\n<strong>LA FATIGA DE SER UNO MISMO<\/strong><br>\nLa fatiga es una caracter\u00edstica que afecta hoy a la mayor\u00eda de las personas. Eso es l\u00f3gico si contemplamos el ir y venir, el movimiento incesante, la vida azacanada y urgida a que el activismo de cada d\u00eda somete al vivir humano. Pero m\u00e1s all\u00e1 del natural cansancio f\u00edsico, consecuencia del ajetreo, la fatiga a\u00f1ade ciertas peculiaridades a esta situaci\u00f3n vital y humana.<br>\nAsistimos a un cierto desfondamiento de la vida personal. Hombres y mujeres parecen no hacer pie en sus propias existencias. Hacen muchas cosas, desde luego, pero tal vez ninguna les satisfaga.<br>\nEl avance tecnol\u00f3gico en especial, en el \u00e1mbito de la inform\u00e1tica y las telecomunicaciones nos ha introducido y arrastrado a un nuevo escenario, un tanto revolucionario e imprevisible. Se han multiplicado nuestras capacidades y el rendimiento de nuestro trabajo al incrementarse los recursos t\u00e9cnicos de que hasta ahora dispon\u00edamos, y parece como si nuestras facultades se hubieran potenciado de forma casi ilimitada.<br>\nNo obstante, hoy m\u00e1s que nunca las personas se sienten solas y, sobre todo, se ignoran a s\u00ed mismas. Por eso importa poco que hagan tantas cosas. En muchos casos sus actividades no contribuyen a su realizaci\u00f3n personal ni a que se estimen mejor. Hacen lo que no quieren, y lo que quieren, eso es, precisamente, lo que no hacen.<br>\nTampoco se trata de estresarse todav\u00eda m\u00e1s estirando el escaso tiempo del que se dispone. Michael Ende, en su libro Momo, denuncia muy bien, a trav\u00e9s de las palabras que dirige el se\u00f1or Gris al barbero, este perverso af\u00e1n de ahorrar el tiempo m\u00e1s necesario e importante: el que se ocupa en relacionarse con los dem\u00e1s. He aqu\u00ed sus consejos:<br>\n\u00ab\u00a1\u00bfQu\u00e9 no sabe c\u00f3mo ahorrar tiempo?! Pues, por ejemplo, ha de trabajar m\u00e1s deprisa y dejarse de cosas superfluas. Al cliente, en vez de media hora, ded\u00edquele s\u00f3lo un cuarto de hora. Evite las conversaciones que hacen perder el tiempo. La horita que est\u00e1 con su madre puede reducirla a media. Lo mejor que puede hacer es llevarla a una buena residencia de ancianos barata, si puede ser para que la cuiden. Entonces habr\u00e1 ganado una hora entera cada d\u00eda\u00bb.<br>\nLa fatiga no suele estar causada s\u00f3lo por la falta de tiempo, sino por lo que se hace en un tiempo que forzosamente es el que es, un bien escaso que huye y se consume de forma incesante. \u00bfTiene algo de particular que en una situaci\u00f3n como \u00e9sta experimenten tan insoportable fatiga? \u00bfAcaso se conocen mejor a s\u00ed mismos gracias a la inform\u00e1tica? \u00bfEs que no experimentan tal vez una cierta nostalgia de s\u00ed mismos, de los primeros a\u00f1os de su vida, de lo que constituye el sentido que alumbra y vertebra su entera biograf\u00eda?<br>\nTanta insatisfacci\u00f3n vital acumulada se aproxima mucho a la frustraci\u00f3n cr\u00f3nica, en la que ni siquiera se vislumbra c\u00f3mo escapar de ella. En esas circunstancias, la insatisfacci\u00f3n no suele restringirse al recortado horizonte vital, sino que invade la vida personal. Ahora es la propia vida la que ha sido alcanzada por la insatisfacci\u00f3n. La vida se ha hecho demasiado pesada como para continuar tirando de ella cada d\u00eda. Pero apenas si hay una salida digna. Tal vez por eso las personas dejan de estimarse a s\u00ed mismas, a pesar de que a todas horas se habla de autoestima.<br>\nMientras tanto, persiste la fatiga ps\u00edquica, el cansancio se acrece, las ilusiones se extinguen, el horizonte vital se estrecha y la mente se repliega y atrinchera en ella misma, desesperada por no saber a qu\u00e9 atenerse para solucionar el problema. En esto consiste lo que algunas personas quieren significar cuando aluden a una p\u00e9rdida de la autoestima.<br>\nNo es extra\u00f1o que, despu\u00e9s de leer tantos libros sobre autoestima, el fatigado lector experimente confundido el deseo de gritar: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1, autoestima, tu pujanza y vitalidad? \u00bfD\u00f3nde tu alegr\u00eda de vivir, tu seguridad?\u00bb.<br>\nSe nos dice que debemos estimarnos m\u00e1s cada d\u00eda, pero no sabemos c\u00f3mo. Adem\u00e1s, estimarse por estimarse sin ninguna raz\u00f3n particular apenas si sirve para algo.<br>\n\u00bfEs que no est\u00e1 tambi\u00e9n el hombre fatigado de estimarse un d\u00eda y otro, una hora y la siguiente, a pesar de tantas frustraciones? \u00bfAcaso resuelve sus problemas el hecho de estimarse, de recomenzar cada d\u00eda, cansinamente, ese leve y fr\u00e1gil proceso de autoexaltaci\u00f3n?<br>\nNo, tal modo de proceder en absoluto resuelve los problemas humanos. M\u00e1s bien emergen nuevas preocupaciones por el propio cuerpo, el bienestar y la calidad de vida, la salud, los problemas econ\u00f3micos, etc\u00e9tera; preocupaciones todas ellas que no cesan. Unas preocupaciones condicionadas a su vez por la excesiva ocupaci\u00f3n que del cuerpo se ha hecho.<br>\n\u00bfDe qu\u00e9 sirven al hombre tantos cuidados y atenciones, si siempre est\u00e1 fatigado? \u00bfPodr\u00e1n tanta sauna, masajes y jacuzzi devolverle su prestancia y frescura, gallard\u00eda y seguridad que caracterizan a los sanos? \u00bfSe alivia quiz\u00e1 la fatiga de ser uno mismo cuando se presta mayor atenci\u00f3n al cuerpo?<br>\nLa fatiga de ser uno mismo revela las profundas transformaciones que se han producido en las actitudes, el modo de hab\u00e9rselas con la individualidad. Lo que a su vez guarda cierta relaci\u00f3n con los profundos cambios normativos que han convulsionado los actuales estilos de vida.<br>\n<strong>\u00bfC\u00d3MO ENCONTRAR LA AUTOESTIMA PERDIDA?<\/strong><br>\nPara encontrar la autoestima perdida una vez que se ha extraviado por haberla erigido en la direcci\u00f3n del propio comportamiento, lo que debemos hacer es conocer mejor los propios sentimientos. Es una tarea personal que cada cual debe hacer como le plazca, pero que sin duda puede ser tambi\u00e9n ayudada por otros. Este es el prop\u00f3sito al que debe tender la educaci\u00f3n de los sentimientos.<br>\nSe conocen mejor los sentimientos cuando se est\u00e1 avisado de que la acci\u00f3n valorativa de la realidad, que se nos entrega a trav\u00e9s de los sentimientos, no es siempre justa ni verdadera; que muchas realidades, personales o no, merecen un aprecio o valor distinto del que procuran los propios sentimientos; que ninguna otra persona debiera ser despreciada, ignorada o condenada a la indiferencia s\u00f3lo porque en eso concluyan los sentimientos que suscita; que en cada persona, tambi\u00e9n en s\u00ed misma, hay muchos m\u00e1s valores positivos que negativos aunque, por los sentimientos, la persona s\u00f3lo alcanza a percibir, en ocasiones, los negativos; que la realidad percibida es siempre positiva, aunque los sentimientos suscitados por su percepci\u00f3n concluyan lo contrario; que por muy vital que sea la experiencia a que determinados sentimientos conducen a la persona, los propios sentimientos son siempre enga\u00f1osos y deben ser corregidos, rectificados y enderezados, de acuerdo con la verdad.<br>\nNo olvidemos que los sentimientos tambi\u00e9n hunden sus ra\u00edces en el sustrato biol\u00f3gico: nuestro cuerpo. Los sentimientos tienen que ver con algunas funciones corporales, especialmente con el sistema nervioso y el endocrino. Ambos tienen muy poco que ver con las circunstancias que nos rodean, hasta el punto de que pueden funcionar con casi total autonom\u00eda e independencia de ellas y suscitar los correspondientes efectos, emociones y sentimientos.<br>\nLa autoestima se encuentra y recupera cuando se rectifica el error que caus\u00f3 su p\u00e9rdida o cuando se educan los sentimientos err\u00f3neos que causaron tal extrav\u00edo.<br>\nLos sentimientos no son due\u00f1os de ellos mismos y, por ende, tampoco saben moderarse como debieran. Moderarlos no siempre significa aminorar su intensidad o duraci\u00f3n. En ocasiones moderar los sentimientos significa acrecerlos, estimularlos, reforzarlos. En ocasiones significa tambi\u00e9n hacer lo contrario.<br>\nLa facultad que tiene que determinar esa moderaci\u00f3n no es la vida afectiva, sino la raz\u00f3n. Corresponde a \u00e9sta determinar el fin, establecer la meta a la que los sentimientos de la persona han de llegar. Corresponde a la raz\u00f3n adem\u00e1s de establecer el fin integrar y armonizar todas las funciones psicobiol\u00f3gicas de la persona para que se alcance la meta establecida con el concurso valios\u00edsimo e irrenunciable de todas ellas. Un prop\u00f3sito sin el que la vida carecer\u00eda de valor, con independencia de cu\u00e1les fuesen los sentimientos que se experimentasen.<br>\nEn conclusi\u00f3n, corresponde a la raz\u00f3n establecer el fin y los medios necesarios para lograr la meta que da sentido a la vida personal, y tambi\u00e9n a las diversas funciones que, armonizadas e integradas a ella, permiten su consecuci\u00f3n.<br>\nLa consecuci\u00f3n del fin es lo que nos hace felices. La autorrealizaci\u00f3n de la persona se halla en funci\u00f3n de la felicidad que se quiere alcanzar. Pero s\u00f3lo se podr\u00e1 alcanzar ese fin si la raz\u00f3n y el coraz\u00f3n, la voluntad y la imaginaci\u00f3n, la memoria y los apetitos en una palabra, la entera persona y sus funciones se coordinan e integran en una unidad funcional superior y de m\u00e1s poderoso alcance.<br>\nLa felicidad, la armon\u00eda ps\u00edquica, la vida lograda, la armon\u00eda interior, y como quiera llamarse, as\u00ed lo exigen. Pero no se piense que el poder hegem\u00f3nico de la raz\u00f3n y la voluntad es tan poderoso. De hecho, la raz\u00f3n y la voluntad en muchas ocasiones manifiestan su impotencia para someter, como se supone que deber\u00edan, a las emociones.<br>\nEn consecuencia, la educaci\u00f3n de los sentimientos debiera estar presidida por el eficiente consejo socr\u00e1tico de que el sometimiento de los sentimientos y emociones a la raz\u00f3n no ha de hacerse de un modo desp\u00f3tico sino pol\u00edtico. Ese sometimiento debe ser acompasado, sin estridencias ni exclusiones, sin despreciar o anular los sentimientos, sino fortaleci\u00e9ndolos y cooperando con ellos.<br>\nEn la persona habr\u00e1 siempre una cierta lucha (brutal y despiadada, unas veces; parsimoniosa y rutinaria, otras), sin la cual no podr\u00e1 alcanzar su fin.<br>\nPlat\u00f3n describe magistralmente lo que acontece cuando no se establece esa lucha porque los sentimientos no se educan, es decir, porque no se educa para la libertad. El siguiente fragmento del Teeteto constituye un diagn\u00f3stico certero y luminoso de lo que acontece hoy en los j\u00f3venes y menos j\u00f3venes que se ignoran a s\u00ed mismos: \u00abSus almas se hacen peque\u00f1as y retorcidas. Por la esclavitud que ya de j\u00f3venes sufrieron, se vieron privados de perfecci\u00f3n, rectitud y libertad, y obligados a la pr\u00e1ctica de la falsedad, arrojando a tan grandes peligros y temores a sus almas todav\u00eda tiernas, que, al no poder soportar lo justo y lo verdadero, se volvieron hacia la mentira y la injusticia, con el consiguiente retorcimiento y quebranto de s\u00ed\u00bb.<br>\nLa vigencia actual del diagn\u00f3stico plat\u00f3nico coincide y ha sido verificada por otros muchos autores contempor\u00e1neos, quienes tambi\u00e9n atribuyen estos errores a la ausencia de la educaci\u00f3n en los sentimientos. \u00abLa educaci\u00f3n escribe Lled\u00f3 juega aqu\u00ed, de nuevo, un papel decisivo. Es una sociedad sin modelos importantes, sumida en un miserable af\u00e1n de lucro, mentalizada su juventud con peque\u00f1os m\u00f3viles utilitarios, corrompida la inteligencia con las bajas propuestas de los que luchan para perpetuar la esclavitud, el amor era la fuente que pod\u00eda lanzar al hombre hacia otro lado de la realidad\u00bb. Pero no parece que hoy se tenga la preocupaci\u00f3n de educar los sentimientos amorosos.<br>\nEl abandono a la libre espontaneidad de los sentimientos no debiera considerarse como indicio de autenticidad, sino como ausencia de autocontrol. He aqu\u00ed otra consecuencia m\u00e1s de la omisi\u00f3n de la necesaria educaci\u00f3n de las emociones. El mundo personal oscila entre la naturaleza que somos y la realidad a la que aspiramos. Un mundo en el que se encuentran y chocan entre s\u00ed las poderosas tendencias fisiol\u00f3gicas y el irrenunciable y vigoroso anhelo de justicia y perfecci\u00f3n.<br>\nEn esa confrontaci\u00f3n est\u00e1 en juego la felicidad. Si no se logra armonizar, el drama de la vida humana comparecer\u00e1 en la escena.<br>\nEse equilibrio lo proporciona el conocimiento. No hay conocimiento sin amor, del mismo modo que no hay amor sin conocimiento. Amor y conocimiento irrumpen en la persona que experimenta la nostalgia de ser ella misma. Una nostalgia que se vehiculiza a trav\u00e9s del recuerdo de la autoestima esencial de la que se goz\u00f3 en el origen.<br>\nEn el aprendizaje de las habilidades y destrezas para esa lucha ha de consistir la educaci\u00f3n de los sentimientos y apetitos. S\u00f3lo as\u00ed, los sentimientos y la autoestima estar\u00e1n donde deben estar para que la persona sea feliz: exactamente en ese t\u00e9rmino medio entre el exceso y el defecto, que es lo que se conoce como virtud.<br>\nLas virtudes constituyen el punto de equilibrio en lo relativo a los sentimientos y apetitos, de manera que sean los m\u00e1s adecuados en frecuencia, intensidad, duraci\u00f3n y cualificaci\u00f3n respecto de los fines establecidos. La educaci\u00f3n en los sentimientos no es al fin otra cosa que la educaci\u00f3n \u00e9tica.<br>\nEsta armonizaci\u00f3n no consiste tanto en reprimir las tendencias humanas como en optimizarlas. La \u00e9tica, adem\u00e1s de educar los sentimientos, es la ciencia que ense\u00f1a a dirigir el propio comportamiento para alcanzar la felicidad.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"27518\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&iquest;Por qu&eacute; ahora que todo el mundo habla de autoestima muy pocos se estiman de verdad? &iquest;Por qu&eacute; hay &laquo;triunfadores que dan pena&raquo; y tanta gente profundamente insatisfecha? En la confrontaci&oacute;n personal entre lo que somos y la realidad a que aspiramos se juega la felicidad. 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