{"id":27321,"date":"2004-07-01T00:00:00","date_gmt":"2004-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=27321"},"modified":"2023-11-04T17:44:42","modified_gmt":"2023-11-04T22:44:42","slug":"la_crueldad_de_los_miserables","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2004\/07\/01\/la_crueldad_de_los_miserables\/","title":{"rendered":"La crueldad de los miserables"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"27321\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><div><em>Tambi\u00e9n merece respeto el rostro rudo, apergaminado y sucio, con su sencilla inteligencia, porque es el rostro de una persona que vive como debe vivir un hombre.<\/em><\/div>\n<p>\u00a0<\/p>\n<div><strong>THOMAS CARLYLE<\/strong><\/div>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><br>\n\u00a0<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LOS M\u00c1S MISERABLES<\/strong><\/p>\n<p>Existe en Los miserables una escena conmovedora, pocas veces recordada. Seis de junio de 1832, once de la ma\u00f1ana, Jard\u00edn del Luxemburgo, en Par\u00eds, junto al estanque grande, detr\u00e1s de la casita verde de los cisnes, dos ni\u00f1os pobres tiemblan por el hambre, que no les deja siquiera escuchar el ta\u00f1er de las campanas. Las quejas del menor hostigan el tedio sin resolver el problema.<br>\nCasi a la par de los ni\u00f1os, un hombre, rondando los cincuenta, se acerca con su hijito de seis, al estanque. Son vecinos acomodados con la facilidad de disfrutar el parque cuando las puertas est\u00e1n ya cerradas puesto que su casa da directamente a \u00e9l. El ni\u00f1o llora, su pastel est\u00e1 duro y le repugna. Los ojos hambrientos de los pobrecitos no conmueven al burgu\u00e9s, m\u00e1s bien, le incomodan: \u00ab\u00c9ste es el principio. La anarqu\u00eda entra en el jard\u00edn\u00bb. Y entonces, en un acto de perfecta ecolog\u00eda, el hombre arroja el bollo a los cisnes. El viento trae hasta all\u00ed, al mismo tiempo, los siniestros ataques a las Tuller\u00edas: se hab\u00eda desatado la revuelta. La prudencia aconseja al hombre volver a casa, y se va con su hijo.<br>\nVictor Hugo mitiga el dolor de esta escena: los ni\u00f1os desgraciados se ayudan con una ramita y consiguen rescatar el pan, anticip\u00e1ndose a la carrera de los cisnes. No importa que est\u00e9 mojado, lo devoran. La injusticia social del siglo XIX encendi\u00f3 la sensibilidad de numerosos autores. Dickens, Stevenson y Hugo combatieron la crueldad en todas sus formas. Victor Hugo pensaba que el peor de los males morales es la crueldad.<br>\nEn la amplia gama de miserables, los peores son quienes infligen sin motivo dolor a los inferiores. \u00c9se es el n\u00facleo de la crueldad: el dolor sin provocaci\u00f3n, deliberado, a un ser inferior, donde inferior es casi siempre sin\u00f3nimo de indefenso. Los \u00faltimos meses hemos asistido a episodios de guerra profundamente repugnantes. Las torturas en la prisi\u00f3n Abu Ghraib reivindicaron in situ los mismos abusos de Sadam Hussein. La pretensi\u00f3n de liberar a Iraq de un dictador y establecer una democracia donde se reconocieran los derechos humanos se revirti\u00f3 en el peor de los desprestigios. Inventaron sus argumentos y pisotearon a los m\u00e1s indefensos de modo gradual y progresivo: la mayor\u00eda de los presos fueron arrestados sin cargos, escasean los abogados y los juicios, y ahora, con la novedad de que torturan. La indignaci\u00f3n es global.<br>\nSe han escuchado dos o tres lamentos por discutir este asunto con mayor esc\u00e1ndalo o vehemencia que otros, donde m\u00e1s vidas est\u00e1n comprometidas. De acuerdo. Tambi\u00e9n es ingenuo suponer que s\u00f3lo en esta guerra se ha torturado, o s\u00f3lo en esa c\u00e1rcel. La tortura ha estado presente en todas las guerras; la guerra misma es ya una tortura colectiva, tanto para el pueblo atacado como para los soldados que combaten.<br>\nSe hab\u00eda dejado de practicar abiertamente la tortura para tolerarse, y se dej\u00f3 de tolerar para prohibirse; ahora, cuando las garant\u00edas individuales, en teor\u00eda, est\u00e1n mejor protegidas que nunca, las fotograf\u00edas son una poderosa llamada de atenci\u00f3n para las fuerzas implicadas y para la inteligencia humana. Cualquier persona deber\u00eda sentirse apelada.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LA VIDA COMO ABURRIMIENTO<\/strong><\/p>\n<p>El 26 de junio de 1987 entr\u00f3 en vigor la Convenci\u00f3n contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes, firmada en 1984 por los pa\u00edses miembros de la ONU. El art\u00edculo primero define tortura como \u00abtodo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves (severe pain), ya sean f\u00edsicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero informaci\u00f3n o una confesi\u00f3n, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier raz\u00f3n basada en cualquier tipo de discriminaci\u00f3n, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario p\u00fablico u otra persona en el ejercicio de funciones p\u00fablicas, a instigaci\u00f3n suya, o con su consentimiento o aquiescencia. No se considerar\u00e1n torturas los dolores o sufrimientos que sean consecuencia \u00fanicamente de sanciones leg\u00edtimas, o que sean inherentes o incidentales a \u00e9stas\u00bb.<br>\nSusan Sontag en \u00abRegarding the Torture of Others\u00bb [1] delata la estrategia del gobierno estadounidense de hacer trucos con las palabras. No han reconocido, advierte la escritora refiri\u00e9ndose en especial a Rumsfeld, que se trate de \u00abtortura\u00bb. En discursos y declaraciones han empleado eufemismos como abuso o humillaci\u00f3n (la declaraci\u00f3n paradigm\u00e1tica es la del 4 de mayo).<br>\nSin embargo, abuso y humillaci\u00f3n no son palabras exactas. Faltan a la verdad. Torturar es m\u00e1s que abusar, rebasa tambi\u00e9n el sentido de humillar. Tortura tiene una connotaci\u00f3n m\u00e1s fuerte y siempre implica la presencia f\u00edsica de la v\u00edctima. En cambio, no siempre se abusa enfrente del otro; de hecho, la ausencia del implicado es muchas veces la ventaja para abusar, como los t\u00edpicos abusos de confianza o de autoridad. \u00c9stos tienen car\u00e1cter cotidiano, la tortura no. La definici\u00f3n habla de severe pain. \u00bfAcaso se refugian en el adjetivo severe? \u00bfQu\u00e9 tan fuerte es el dolor de los presos en Abu Ghraib, o qu\u00e9 tan fuerte debe ser para que Rumsfeld lo llame tortura? La Cruz Roja encontr\u00f3 en octubre de 2003 prisioneros en Abu Ghraib que \u00abque presentaban signos de dificultad para concentrarse, problemas de memoria, dificultad para la expresi\u00f3n oral, discurso incoherente, reacciones de intensa ansiedad, comportamiento irregular y tendencia suicida\u00bb causados por los eufem\u00edsticos \u00abm\u00e9todos de investigaci\u00f3n\u00bb [2] .<br>\nLa Inteligencia estadounidense contempla diversos m\u00e9todos de investigaci\u00f3n en Afganist\u00e1n, Guant\u00e1namo e Iraq, que aposta se deslindan de la Convenci\u00f3n de Ginebra. Los testimonios de los soldados acusados dejan ver un sistema condescendiente con la brutalidad de los m\u00e9todos. Los soldados del escalaf\u00f3n m\u00e1s bajo tienen amplia libertad para actuar a su antojo. Est\u00e1 comprobado que en muchos casos de tortura no hab\u00eda un m\u00f3vil de Inteligencia, como denota el ejemplo extremo de los reporteros de Reuters. [3] Tras seguir los pasos de Eichmann en Jerusal\u00e9n, Hanna Arendt acu\u00f1\u00f3 la expresi\u00f3n mal banal para conjuntar los porqu\u00e9s de los nazis contra los jud\u00edos. El mal radical se presenta con un rostro feroz, casi demon\u00edaco.<br>\nEl mal banal, en cambio, se disfraza de trivialidad y emerge en un contexto cultural donde la facultad de juicio no se ejercita, ni se mantiene viva la diferencia entre el bien y el mal en la memoria de los hombres. Los nazis llegaron a matar jud\u00edos sin percatarse de la gravedad moral de sus acciones, y algunos incluso convencidos de obrar bien. Un sofisma pol\u00edtico, ut\u00f3pico y racial les animaba. Aunque la situaci\u00f3n en Iraq es an\u00e1loga a la descrita por Arendt, existe una diferencia perversa: ninguna ideolog\u00eda motiv\u00f3 a los soldados a torturar a los prisioneros, ni siquiera la urgencia de una confesi\u00f3n. Lo m\u00e1s indignante es constatar que actuaron por mero aburrimiento. [4] Toda guerra desgasta, es tediosa, se deben soportar largos periodos de inactividad y el esp\u00edritu est\u00e1 pronto a desquiciarse. Pero ni esas circunstancias ni otras peores justifican las torturas, mucho menos por parte de (supuestos) soldados profesionales. Las sonrisas, los ojos divertidos, los thumbs up!, las miradas de aprobaci\u00f3n y triunfo con los brazos cruzados de los verdugos no dejan lugar a dudas: deseaban pasar un rato divertido. [5]<br>\nEn la sociedad estadounidense de hoga\u00f1o, el consumo de entretenimiento no parece tener fin. Los recursos son m\u00faltiples y abarcan todo el espectro imaginable, desde viajes comerciales al espacio hasta antidepresivos. Quiz\u00e1 el programa de la cadena FOX de hace un par de a\u00f1os, The Chamber, fuera una premonici\u00f3n de lo que sucedi\u00f3 en Iraq. Robert Fisk resumi\u00f3 el fen\u00f3meno con la expresi\u00f3n tortura como entretenimiento en su art\u00edculo del 10 de mayo pasado [6] .<br>\nPeer Gynt, el personaje de Ibsen, observ\u00f3 con certeza: \u00ablo que gusta es lo extravagante cuando se ha disfrutado de lo corriente hasta la saciedad. En lo regular se frustra toda fascinaci\u00f3n \u00a1Lo normal cansa!\u00bb. S\u00f3lo as\u00ed se puede comprender el horror de Abu Ghraib. La razonable conmoci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica por las torturas de los soldados a los prisioneros iraqu\u00edes queda gravada por otros factores. Es necesario repudiar la iron\u00eda, tras haber invadido el pa\u00eds, supuestamente para restablecer un Estado de Derecho, el car\u00e1cter sumario de los encarcelamientos y las implicaciones sexuales de las torturas [7] .<br>\nY por si fuera poco, el hecho mismo de hacer fotograf\u00edas transmuta la iron\u00eda en cinismo. La connotaci\u00f3n sexual de las torturas posee una gravedad particular. El hombre debe ocultar algo, explicaba hace poco Gabriel Zaid: \u00abes una expresi\u00f3n del sujeto que se niega a ser objeto. Yo soy m\u00e1s de lo que est\u00e1s viendo, y ese m\u00e1s no reside en lo que oculto sino en lo que soy; una persona a cargo de mis actos, no un simple objeto de los tuyos\u00bb. [8]<br>\nLa faz es la parte del cuerpo m\u00e1s significativa, donde residen casi todos los \u00f3rganos sensoriales, y por la cual se nos reconoce p\u00fablicamente. Todo documento oficial incluye una fotograf\u00eda del rostro, por ser, de lo propio, lo m\u00e1s p\u00fablico. No hay pasaportes con fotos de rodillas o dedos me\u00f1iques, a pesar de que cada rodilla y cada dedo me\u00f1ique es tambi\u00e9n distinto. Por eso es un factor de especial gravedad que cubrieran los rostros de los presos y los desnudaran. [9]<br>\nSe oculta lo m\u00e1s p\u00fablico y se expone lo m\u00e1s privado. Por a\u00f1adidura, como si eso no bastara, se les esposan los pies y las manos, los \u00fanicos recursos de un hombre desnudo para defenderse o para huir. El prisionero, ese objeto sin rostro, esa cosa tan sucia y despreciable provocaba tanto asco, que los verdugos usaban guantes de limpieza. Frank Rich asegura incluso que la cultura de lo sexy y el consumo masivo de pornograf\u00eda (desde MTV y Britney Spears hasta Paris Hilton) pueden explicar mucho de lo sucedido en Abu Ghraib. La dieta cotidiana de violencia y sexo en la televisi\u00f3n y el cine junto a la depravaci\u00f3n harto conocida de la clasemediera estadounidense son responsables, en buena parte. [10]<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>MIRAR EL DOLOR DE LOS DEM\u00c1S<\/strong><\/p>\n<p>Una tradici\u00f3n iniciada por Arist\u00f3teles, continuada en nuestros d\u00edas por Paul Ricoeur y McIntyre, entre otros, insiste en la necesidad de entender la propia vida como narraci\u00f3n. La sabidur\u00eda popular (mexicana) tambi\u00e9n lo ha visto. Juan Rulfo lo escribe as\u00ed: \u00abEst\u00e1 bien que uno no est\u00e9 para merecer. Ustedes saben, uno es arriero. Por puro gusto. Por platicar con uno mismo, mientras se anda en los caminos\u00bb [11] .<br>\nTodo hombre platica consigo mismo a lo largo de la jornada. La vida es una historia que nos contamos a cada momento, al c\u00f3nyuge por la noche o a Dios los domingos. Para configurar esta autobiograf\u00eda es preciso reflexionar sobre la propia vida y asumirla como una narraci\u00f3n. Sin embargo, el imaginario colectivo se ha transformado con la televisi\u00f3n y el cine. A la teor\u00eda de la narraci\u00f3n podr\u00edamos a\u00f1adir la necesidad de hacer con nuestra vida un \u00e1lbum fotogr\u00e1fico. As\u00ed, se pueden sintetizar algunos recuerdos en una imagen, de la que uno mismo es actor. De la infancia m\u00e1s remota, sobre todo, generalmente se poseen algunas im\u00e1genes sueltas, que las historias de los mayores han terminado por apuntalar y sostener. Todos los d\u00edas se discriminan millones de im\u00e1genes. S\u00f3lo unas pocas, significativas en extremo, perdurar\u00e1n a lo largo de los a\u00f1os. De la misma manera, la autobiograf\u00eda que uno se cuenta a s\u00ed mismo cada momento es una historia con ilustraciones.<br>\nEscribir un diario o tomar fotograf\u00edas (ahora videos) son recursos para extender la memoria y vigorizarla. Sucede, en ocasiones, que hab\u00edamos olvidado alg\u00fan suceso, pero cuando alguien nos lo recuerda, o lo leemos en una vieja agenda, ya no lo podremos olvidar. El mismo fen\u00f3meno acaece con las fotograf\u00edas. La realidad, sea como sea, se pone en una cartulina fotogr\u00e1fica, y se la mira, porque recordar es vivir, revivir y volver a vivir. Una fotograf\u00eda captura lo instant\u00e1neo.<br>\nCartier-Bresson, acaso el fot\u00f3grafo m\u00e1s reconocido del mundo, se\u00f1al\u00f3 que una fotograf\u00eda busca captar un instante que resuma la situaci\u00f3n, con todas sus acciones y personajes. Hay un instante preciso en que las tensiones se conjuran y acuden a la lente. Al menos eso se pretende. Por eso es cruelmente l\u00f3gico que los torturadores acudieran a las c\u00e1maras para congelar esos momentos y enviar las fotograf\u00edas a sus amigos y familias en Estados Unidos.<br>\nTal vez les escribieran que, de vez en cuando, la guerra se hac\u00eda llevadera. O tal vez, como sugiere Sontag, se trataba s\u00f3lo de conservar esos recuerdos, pues en su condici\u00f3n trivial de guerra, Iraq ofrec\u00eda nuevas maneras de hacer turismo. Las fotos ser\u00edan souvenirs, quiz\u00e1 incluso trofeos de la guerra ya agotada. \u00bfQu\u00e9 im\u00e1genes se perpetuar\u00e1n en sus memorias? \u00bfQu\u00e9 contar\u00e1n a sus hijos y nietos? \u00bfQu\u00e9 tipo de autobiograf\u00eda est\u00e1n escribiendo? \u00bfQuisieran ilustrarla con estas fotograf\u00edas? Que los soldados hayan posado con cad\u00e1veres y hombres torturados es un acto de absoluto cinismo y crueldad vil (pleonasmo). La fantas\u00eda porn\u00f3grafa de los soldados redujo a los prisioneros a lo m\u00e1s bajo.<br>\nJoanna Burke se\u00f1al\u00f3, con acierto, que borraron las fronteras entre la pornograf\u00eda y la tortura. [12]<br>\n\u00bfQu\u00e9 experimenta uno con las fotograf\u00edas? Los sentimientos son numerosos. Pena y compasi\u00f3n por el victimado, sin duda, y \u00e1nimos de remediar su situaci\u00f3n. Aut\u00e9ntico asco por el torturador, pero tambi\u00e9n pena, pues al final quedan m\u00e1s empeque\u00f1ecidos que los mismos prisioneros: si \u00e9stos fueron objetivizados, los otros se redujeron libremente a objetivarlos. Y eso es peor. De nuevo Zaid: \u00abofrecerse como objeto de los que ven sin ser vistos, o reducir una persona a eso, degrada la inteligencia. No asumirse como una inteligencia frente a otra, sino como un objeto frente a un sujeto, o como un sujeto frente a un objeto es no entender la realidad: ser poco inteligente\u00bb. [13]<br>\nLos soldados inspiran pena y repulsi\u00f3n, pues la tortura es fruto de una deliberaci\u00f3n prepotente y calculada. Elegir\u00edamos como amigo antes a un torturado que a un verdugo, de manera similar a como, en el pasaje de los cisnes en Par\u00eds, los ni\u00f1os merecen toda nuestra compasi\u00f3n, y el hombre verg\u00fcenza. En algunas fotograf\u00edas se ven, a lo lejos, soldados y personal militar en completo desenfado. Pareciera que no se enteraban de lo que suced\u00eda a unos metros de ellos o que no llamaba su atenci\u00f3n, como si se tratara de algo insignificante. \u00bfNo es signo de la banalidad de las torturas? \u00bfNo muestran que eso ya tambi\u00e9n les parec\u00eda cotidiano, poco extravagante, como para divertirse? \u00bfO tendr\u00edan \u00abcosas m\u00e1s importantes\u00bb qu\u00e9 hacer?<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>DOLOR E INTIMIDAD<\/strong><\/p>\n<p>Algunas fotograf\u00edas dieron la vuelta al mundo, y se dice que existen muchas m\u00e1s, por lo menos mil, adem\u00e1s de videos. Es muy dif\u00edcil imaginar que algunos ciudadanos con acceso a prensa y televisi\u00f3n no hayan visto algunas de estas fotograf\u00edas. Las vio el mundo entero [14] .<br>\n\u00bfPero tenemos derecho a verlas? \u00bfNo nos convertimos tambi\u00e9n en consumidores del dolor ajeno, en un grado \u00ednfimo al de los torturadores, pero consumidores al fin y al cabo? El exhibicionismo es una ingenuidad. \u00abLa contribuci\u00f3n del pudor al desarrollo de la especie es, precisamente, subir de nivel la inteligencia, pasar de la zafia mirada depredadora al mutuo respeto de saberse aut\u00f3nomos, inabarcables, irreductibles\u00bb [15] , explica Zaid.<br>\nDe ah\u00ed que consumir exhibicionismo sea un acto tan degradante como el exhibicionismo mismo. La inteligencia se atasca en lo inferior y no encuentra respiradero. Al parecer, algo de esto hay en la emisi\u00f3n p\u00fablica de las fotograf\u00edas de los torturados.<br>\nSe deber\u00eda aprovechar la coyuntura para aclarar la frontera, escurridiza como las anguilas, entre respeto a la intimidad y derecho a la informaci\u00f3n. Porque los periodistas inoportunos parecen abundar. Muchos noticieros transmiten entrevistas a personas sollozantes, justo despu\u00e9s de la tragedia, cuando a\u00fan no se ha asimilado. La c\u00e1mara, el micr\u00f3fono, el bombardeo de preguntas es insoportable. Las fotograf\u00edas de Abu Ghraib se insertan, en cierto sentido, en el mismo tipo de discurso.<br>\nEl planteamiento se comprender\u00e1 mejor si imaginamos a un familiar cercano en el lugar de la v\u00edctima. As\u00ed es m\u00e1s f\u00e1cil cobrar conciencia de la gravedad de publicar las fotograf\u00edas. \u00bfSi estuviera all\u00ed mi hijo me opondr\u00eda a su publicaci\u00f3n? Hay motivos para estar en contra: mostrar el dolor humano en un momento vil es exhibicionista. La opini\u00f3n p\u00fablica no tiene derecho a conocer los detalles de las torturas, que pertenecen a la intimidad de las v\u00edctimas; interesarse por ello es morbo. Se podr\u00eda incluso esgrimir el paup\u00e9rrimo argumento de que en toda guerra y prisi\u00f3n, se sobreentiende, se han cometido actos similares, como si no hubiera novedad. Existe una soluci\u00f3n menos sencilla pero que intenta ser m\u00e1s justa. Por un lado, no se puede exigir el derecho a publicar las fotograf\u00edas, pues no existe tal.<br>\nLa opini\u00f3n p\u00fablica carece del derecho a verlas. En cambio, s\u00ed lo tiene a recibir la informaci\u00f3n, por tratarse de una injusticia en una sociedad democr\u00e1tica. Pero sin extremismos, pues transparencia no significa voyeurismo. Sin embargo, las fotos est\u00e1n all\u00ed, ya fueron vistas. Trajeron consigo algunas ventajas: presi\u00f3n internacional para castigar a los culpables, tomar providencias en otros lugares y revisar los derechos humanos en otras prisiones (al menos, estadounidenses), y sensibilizar, en cierto sentido, pues nadie podr\u00e1 seguir indiferente al sufrimiento del pueblo iraqu\u00ed. \u00bfSe deber\u00e1n publicar todas y cada una de las fotograf\u00edas restantes? No lo creo. La posibilidad de que nuevas fotograf\u00edas a\u00fan puedan traer efectos ben\u00e9ficos sobre la opini\u00f3n p\u00fablica internacional es remota.<br>\nEn el futuro se deber\u00e1n aceptar (aceptar no es exigir un derecho) nuevas fotograf\u00edas, siempre y cuando cumplan ciertos requisitos: a) censura, como han aparecido hasta ahora, un acuerdo t\u00e1cito; b) autorizaci\u00f3n expresa de las v\u00edctimas; c) previa advertencia a los verdugos; d) que la publicaci\u00f3n signifique verdaderamente una ventaja para la opini\u00f3n p\u00fablica. [16] Quiz\u00e1 sea oportuno detenerse en esas condicionantes.<br>\nEn primer lugar, la vida del prisionero se transforma no s\u00f3lo despu\u00e9s de la tortura sino tambi\u00e9n despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de las fotograf\u00edas. No puede regresar a su casa igual a como sali\u00f3 de ella, como es el caso, por citar un solo nombre, de Haydee Sabbar Abd (el prisionero n\u00famero 13077). De manera que los prisioneros torturados tienen el derecho a reservarse lo que sucedi\u00f3 all\u00ed dentro. Tambi\u00e9n la vida de los verdugos cambia radicalmente.<br>\nEn el imaginario colectivo estadounidense, un soldado es un h\u00e9roe, quien se sacrifica en favor de la naci\u00f3n y la paz mundial. Esa imagen ya se desplom\u00f3 en muchos. La soldado Lynndie England, por ejemplo, encontrar\u00e1 (o encontr\u00f3), sin la menor duda, un ambiente hostil a su regreso a West Virginia. Victor Hugo supo remediar la crueldad del hombre que arroja el pastel a los cisnes: los ni\u00f1os no guardaron ning\u00fan rencor contra ese se\u00f1or, les bast\u00f3 saciar el hambre. \u00bfSencillez de ni\u00f1os o pragmatismo? Sin saberlo, Bush ha encontrado una soluci\u00f3n cercana cuando declar\u00f3 que \u00abesos soldados no representan a los Estados Unidos que yo conozco\u00bb.<br>\nSi los iraqu\u00edes ultrajados e invadidos logran percibir la diferencia entre Estados Unidos y la pol\u00edtica estadounidense [17] , y si advierten que Estados Unidos no es id\u00e9ntico a Occidente, dicho con otras palabras, si evitan las generalizaciones injustas, se derramar\u00e1 menos sangre. Oj-Al\u00e1 tambi\u00e9n que en lugar de odiar y golpear al hombre cruel les baste saciar su hambre: justicia no es venganza.<\/p>\n<p class=\"textogris\">[1] Cfr. Susan Sontag. \u00abRegarding the Torture of Others\u00bb en New York Times Magazine. 23 de mayo de 2004. p\u00e1g.1. [2] Mark Danner. \u00abTorture and Truth\u00bb y \u00abThe Logic of Torture\u00bb, ambos en The New York Review of Books. Volumen 51, n\u00fameros 10 y 11, respectivamente. [3] Cfr. Ibid. \u00abThe Logic of Torture\u00bb. [4] La prensa internacional ventil\u00f3 ya que miembros del Gobierno autorizaron m\u00e9todos violentos de interrogaci\u00f3n. No me interesa ahora discutir eso, sino todos los otros momentos en los que los soldados torturaron sin que hubiera un m\u00f3vil de inteligencia de por medio, que fueron, me parece, los que capturaron en las fotograf\u00edas. [5] Dejo de lado a prop\u00f3sito la discusi\u00f3n acerca del complejo de superioridad t\u00edpico y la manipulaci\u00f3n medi\u00e1tica del pueblo estadounidense, elementos imprescindibles de todas las campa\u00f1as abusivas por la geograf\u00eda planetaria que la Casa Blanca ha sabido orquestar. [6] Cfr. Robert Fisk. \u00abRacism and Torture as Entertainment: From Hollywood to Abu Ghraib\u00bb en The Independent. 10 de mayo de 2004. [7] Otro tipo de tortura fue obligarlos a violar leyes del Cor\u00e1n. En ocasiones, con previas dosis de aguardiente. Pero tampoco puedo discutir este punto aqu\u00ed. [8] Gabriel Zaid. \u00abPudor y curiosidad\u00bb en Letras Libres 62. M\u00e9xico, 2004. p. 58 [9] Kate Zernike y David Rohde registran con detalle este asunto en su \u00abForced Nudity of Iraqi Prisoners Is Seen as a Pervasive Pattern, Not Isolated Incidents\u00bb en New York Times. 8 de junio de 2004. [10] \u00abIt Was The Porn That Made Them Do It\u00bb en New York Times. 30 de mayo de 2004. Para un estudio serio sobre la pornograf\u00eda y sus relaciones con la violencia cfr. Caroline West. \u00abPornography and Censorship\u00bb en The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Summer 2004 Edition). Ella ofrece una amplia bibliograf\u00eda. [11] Juan Rulfo. \u00abLa herencia de Matilde Arc\u00e1ngel\u00bb en El llano en llamas. Las cursivas son m\u00edas. [12] Cfr. Joanna Burke. \u00abTorture as Pornography\u00bb en The Guardian. 7 de mayo de 2004. [13] Gabriel Zaid. \u00abPudor y curiosidad\u00bb. Op. cit. p. 59 [14] Una encuesta del peri\u00f3dico Reforma (29 de mayo de 2004) indica que 90% de los mexicanos vio las fotograf\u00edas. [15] Gabriel Zaid. \u00abPudor y curiosidad\u00bb. Op. cit. p. 59 [16] Esta \u00faltima condici\u00f3n repite, en parte, una de las razones aducidas, y controvertidas, el pasado abril por el Pent\u00e1gono para prohibir la publicaci\u00f3n de fotos de los marines ca\u00eddos. [17] Roger Cohen apunta que los franceses intentan hacer esta distinci\u00f3n, y discute esta postura en \u00abFrance Says, Love the U.S., Hate Its Chief\u00bb en New York Times. 6 de junio de 2004.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"27321\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras la publicaci&oacute;n en los medios de algunas fotograf&iacute;as donde se exhib&iacute;a la tortura infligida por soldados norteamericanos a prisioneros iraqu&iacute;es, la opini&oacute;n p&uacute;blica qued&oacute; conmocionada. &iquest;Por qu&eacute; soldados profesionales actuaban de tal modo? &iquest;Por odio o mero entretenimiento? 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