{"id":27317,"date":"2004-07-01T00:00:00","date_gmt":"2004-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=27317"},"modified":"2004-07-01T00:00:00","modified_gmt":"2004-07-01T00:00:00","slug":"triunfador_o_perdedor_educar_para_el_exito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2004\/07\/01\/triunfador_o_perdedor_educar_para_el_exito\/","title":{"rendered":"Triunfador o perdedor, educar para el \u00e9xito"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"27317\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>Los hombres de todas las \u00e9pocas buscan, en mayor o menor medida, con mayor o menor claridad, llevar a buen puerto su existencia: \u00abtriunfar en la vida\u00bb. Dos obst\u00e1culos pueden dificultar este objetivo: el fracaso y la frustraci\u00f3n. Por eso, el camino hacia la plenitud est\u00e1 sembrado de dolor.<br>\nEl \u00e9xito y el fracaso son siempre relativos. El hombre maduro sabr\u00e1 dar jerarqu\u00eda a las cosas y, sobre todo, aceptarse, independientemente de si realiz\u00f3 o no aquello que ha perseguido, porque conoce que la vida es, tambi\u00e9n, apertura flexible -y sonriente- ante los ideales y ante la v\u00eda que nos encamina a ellos.<br>\nLa plenitud existencial exige tambi\u00e9n sabidur\u00eda: el sendero humano est\u00e1 repleto de limitaciones personales y ajenas; los fracasos y el dolor son v\u00edas alternas para edificar el proyecto vital, en ocasiones, las m\u00e1s exigentes y s\u00f3lidas.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>TRI-UMPHUS: OVACI\u00d3N, DESFILE Y CORONACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 extra\u00f1o resultar\u00eda que, de pronto, alguno de nuestros lectores un winner ci\u00f1era su cabeza con una diadema de hierbas simb\u00f3licas: olivo, laurel y, portando una oveja entre sus brazos, se lanzara a recorrer las calles, tratando de suscitar, entre los desconcertados transe\u00fantes, aplausos y v\u00edtores de admiraci\u00f3n hacia su persona, mientras avanza, con paso solemne, hacia alg\u00fan templo, dispuesto a descuartizar e incinerar al inocente animalito!<br>\nNadie act\u00faa as\u00ed en la actualidad, por un m\u00ednimo de sentido de la realidad y del rid\u00edculo. Sin embargo, en la Roma pagana era habitual que ciertos personajes se sometieran o fueran sometidos a rituales semejantes, llenos de boato y esplendor.<br>\nPor ejemplo, la ovatio u ovaci\u00f3n, antes que ruidosos aplausos, como la entendemos ahora, consisti\u00f3 en un \u00abrito menor\u00bb con el que se honraba a alg\u00fan ciudadano conspicuo o a un militar, atleta o poeta victorioso con el alto honor de sacrificar, de acuerdo con una antigua tradici\u00f3n, una oveja tierna, inmaculada y sin defecto, como agradecimiento por haber logrado una haza\u00f1a exitosa.<br>\nOtra ceremonia honor\u00edfica era la processio: el desfile glorioso del \u00abganador\u00bb para celebrar su nobleza y sus haza\u00f1as. Este prohombre, vestido con toga p\u00farpura esmaltada de estrellas, sobre un carruaje de oro tirado por cuatro caballos blancos enjaezados, recorr\u00eda las principales calles de la ciudad recibiendo loas, v\u00edtores y la admiraci\u00f3n de la masa humana. El solemne d\u00eda era festivo para todo el pueblo, con su asueto correspondiente.<br>\nExist\u00eda tambi\u00e9n la coronatio o coronaci\u00f3n del \u00abganador\u00bb alma selecta nimbada de gloria con una guirnalda de olivo y laurel, simbolizando el honor y la fama. Estas celebraciones pod\u00edan llegar a m\u00e1s. Cuando un \u00abganador\u00bb mostraba de manera preeminente sus cualidades y proezas, merec\u00eda el \u00abtriple reconocimiento\u00bb (ovatio, processio y coronatio) que constitu\u00eda el tri-umphus o triunfo: triple homenaje o \u00abrito mayor\u00bb.<br>\nEl Senado y el pueblo romano le otorgaban diversos t\u00edtulos: h\u00e9roe, patricio, feliz, hijo de los dioses, ciudadano de prez y pro\u2026 Al fin, todo el fastuoso aparato triunfal, ebrio de gloria, vino y cerveza, reposaba en los atrios del templo de Jano Quirino mientras coreaba: \u00a1Io triumphe! \u00a1Io triumphe! (Esto es: \u00a1Hurrah the winner!: \u00a1Hurra al triunfador!).<br>\nPara el homenajeado, las mieles del triunfo significaban gloria, genio, riqueza e influencia, adem\u00e1s de medallas, trofeos y monumentos. Su esclarecido nombre era inscrito en el elenco de viris illustribus y quedaba esculpido en innumerables m\u00e1rmoles, columnas, frontispicios y monedas.<br>\nLa solemnidad, pompa y circunstancia que rodeaban al recorrido triunfal ten\u00eda mucho de carnavalesco y m\u00e1s a\u00fan de inhumano. Los rivales vencidos (propiamente los losers) formando parte del cortejo como rehenes y cautivos, desfilaban encadenados de pies y manos al cuello; el populacho los insultaba y apedreaba mientras los conduc\u00edan, a rastras, a la c\u00e1rcel Mamertina, donde eran ejecutados.<br>\nEl triunfo era la apoteosis (del griego apo: volver, transformar en; y theos: dios) que conced\u00eda al h\u00e9roe la categor\u00eda de dios. Era el \u00e9xito (de exitus: acci\u00f3n de salir; salir de lo com\u00fan, sobresalir;el endiosamiento que convert\u00eda al hombre en egregio (de ex: fuera, y grex, gregis: grey, reba\u00f1o, reuni\u00f3n) y a\u00f1ad\u00eda su nombre al amplio elenco de dioses.<br>\nNo era raro que la \u00abautoestima\u00bb del ilustre se disparara hasta instalarlo fuera y por encima de los simples mortales y as\u00ed, ubicado entre o por encima de los dioses, el triunfador, harto de saludar, sonre\u00edr y soportar las quejas, demandas y miserias de s\u00fabditos y aduladores, terminara por odiar a la plebe que lo hab\u00eda encumbrado y vitoreado.<br>\nEn nuestros d\u00edas tenemos pruebas abundantes de este parad\u00f3jico fen\u00f3meno. Muchos l\u00edderes, artistas, gobernantes, atletas o profesionales \u00abtriunfadores\u00bb, a pesar de su facha sonriente y dulce, y no obstante sus vehementes protestas de amor al \u00abrespetable p\u00fablico\u00bb, al \u00abamado pueblo\u00bb o al \u00abcliente que es lo primero y siempre tiene la raz\u00f3n\u00bb, lo desprecian secretamente.<br>\nEllo explica el \u00e9xito de programas de radio y televisi\u00f3n, de publicaciones sobre \u00abchismes de famosos\u00bb o de reality shows que exhiben, junto a glamorosos \u00e9xitos y sofisticados estilos de vida, la intimidad m\u00e1s amarga: secretos vergonzosos, penas dolorosas y esc\u00e1ndalos ruinosos de los \u00abtriunfadores\u00bb. Triunfos fincados, con frecuencia, sobre el lema: \u00ab\u00a1Que hablen de m\u00ed, bien o mal, pero que hablen!\u00bb \u00a1Todo sea por la fama, que es dinero! (Que conste que no juzgo, s\u00f3lo describo).<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>EL ENFOQUE INDUSTRIAL DE LA EDUCACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>Las nociones de \u00ab\u00e9xito\u00bb, \u00abtriunfo\u00bb y conceptos afines se han convertido, expl\u00edcita o impl\u00edcitamente, en principio, fin y modelo paradigm\u00e1tico de lo que, en amplios sectores, se considera una \u00abbuena educaci\u00f3n\u00bb: \u00abformaci\u00f3n para el \u00e9xito\u00bb, \u00abpedagog\u00eda del \u00e9xito\u00bb, \u00abcantera de triunfadores\u00bb\u2026 La humanidad entera parece dividida en dos grupos asim\u00e9tricos: el peque\u00f1o y selecto racimo de los \u00abtriunfadores\u00bb y la extensa masa de los \u00abperdedores\u00bb. Divisi\u00f3n maniquea que exige de cada individuo una definici\u00f3n radical: winner or loser; y de las instituciones educativas, transformaciones profundas en sus objetivos, contenidos y m\u00e9todos.<br>\nAbundan textos, cursos y programas que ofrecen una educaci\u00f3n que garantiza el \u00e9xito en la vida. Sus propuestas entusiasman, motivan y ayudan porque a veces contienen interesantes reflexiones, ingeniosos consejos, t\u00e9cnicas y orientaciones. En muchos casos intentan despertar el af\u00e1n de superaci\u00f3n, inyectar seguridad, abrir horizontes, ampliar la visi\u00f3n\u2026 Se multiplican, incluso, nuevas profesiones a este respecto: agente de superaci\u00f3n, promotor de triunfadores, convencedor profesional, alentador del \u00e9xito, dise\u00f1ador de imagen, asesor para el \u00e9xito, formador de ganadores, expert on couching\u2026<br>\nOfrecen, como en bandeja, \u00abel camino, la clave, la f\u00f3rmula, los 7 pasos\u2026 del \u00e9xito\u00bb. Impelen a \u00abreprogramarse, autosuperarse, autoayudarse, llegar a la cumbre, lograr el triunfo, cambiar de actitud, vivir en lo alto\u2026\u00bb. Ilustran acerca de c\u00f3mo \u00abpensar, comer, vestir, caminar, hablar\u2026 como un ganador\u00bb. Motivan \u00aba salir de la mediocridad de una vez y para siempre, a pronunciarse por el triunfo, a no improvisar el \u00e9xito, a no temer a ser feliz\u2026\u00bb.<br>\nEn este contexto, tambi\u00e9n llamado \u00abenfoque industrial de la educaci\u00f3n\u00bb, el principio de la eficacia dicta c\u00f3mo los sistemas educativos deben ordenarse a garantizar avances t\u00e9cnicos. El \u00e9xito educativo consiste en obtener del mejor modo, los mejores resultados pr\u00e1cticos, lo m\u00e1s pronto posible. Para evitar tensiones entre los intereses individuales y la exigencia de educar una persona econ\u00f3micamente activa, se ofrecen las mejores oportunidades para que adquiera las \u00abcompetencias\u00bb que le permitan ser considerada un buen trabajador hecho a la medida, favorezcan su \u00e9xito profesional y aseguren su felicidad terrena y \u00bfpor qu\u00e9 no? la eterna.<br>\nSe trata, en suma, del dominio de la t\u00e9cnica: desarrollo unidireccional del \u00e1rea de los medios y abandono del \u00e1rea de los fines. Es la industria del conocimiento t\u00e9cnico que, por la celeridad de sus procesos, no puede reconocer lo que ha recibido del pasado; impotencia que le impide aprender de \u00e9l y le tienta a autoerigirse en art\u00edfice \u00fanico del progreso. Lo que ir\u00f3nicamente se ha llamado la \u00abbarbarie de la tecnocracia\u00bb, el \u00ablado sombr\u00edo de la t\u00e9cnica\u00bb que funciona, se mantiene y avanza gracias al vac\u00edo \u00e9tico que provoca.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>EL \u00abPARADIGMA DEL \u00c9XITO\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>La efervescencia por el paradigma del \u00e9xito comenz\u00f3 en ambientes no pedag\u00f3gicos, pero muy pronto se vieron involucrados en este movimiento casi universal. Paulatinamente la educaci\u00f3n se redujo a la ense\u00f1anza eficaz de un conjunto de materias que margina la preocupaci\u00f3n por los problemas fundamentales del hombre y considera a las humanidades incapaces de responder a las necesidades de nuestra \u00e9poca t\u00e9cnica e industrial. Con ello se cierra el acceso a lo propiamente humano.<br>\nEs verdad que las humanidades se relacionan m\u00e1s con los fines de la empresa humana que con los medios, aunque no los desprecian. La t\u00e9cnica, como tal, no habla de los fines del hombre, por lo que puede volverse indiferente a los valores.<br>\nEn muchos ambientes acad\u00e9micos se intent\u00f3 desarrollar la llamada pedagog\u00eda del \u00e9xito, representada por innumerables pel\u00edculas, programas de televisi\u00f3n y art\u00edculos de revistas norteamericanas. Actitud que recuerda el paralogismo emblem\u00e1tico de la modernidad: \u00abQuiero ser un triunfador; pienso que soy un triunfador; luego: soy un triunfador\u00bb. Desde luego, una actitud anhelante y una filosof\u00eda entusiasta importan mucho cuando de lograr el \u00e9xito se trata, pero no son suficientes para convertir dec\u00eda P\u00edndaro bellos sue\u00f1os en palpables realidades.<br>\nPara unos, el \u00e9xito es como una obsesi\u00f3n, una idolatr\u00eda, su fin \u00faltimo. Otros lo ven como una tentaci\u00f3n fr\u00edvola, propia de gente ambiciosa y p\u00edcara. Mientras tanto, el \u00e9xito la figura del triunfador, la imagen del ganador es el modelo paradigm\u00e1tico de cierta pedagog\u00eda, porque reproduce lo que reclaman la sociedad tecnocratizada, la industria de la educaci\u00f3n y la pol\u00edtica economizada.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>QU\u00c9 CARACTERIZA AL \u00c9XITO<\/strong><\/p>\n<p>El \u00e9xito es, como otros conceptos an\u00e1logos (en parte iguales y en parte distintos: felicidad, triunfo, bienestar, realizaci\u00f3n, etc\u00e9tera), sumamente complejo, prot\u00e9ico, f\u00e1cilmente confundible. Describirlo es como querer armar un rompecabezas del que siempre faltan o sobran piezas, dejando s\u00f3lo un cierto olor a fracaso.<br>\nProduce, tambi\u00e9n, la sensaci\u00f3n de aludir a una trivialidad. El \u00e9xito es una realidad prosaica\u2026 toda persona lo quiere alcanzar, a nadie le gusta fracasar en lo que intenta. Adem\u00e1s, quien m\u00e1s quien menos, tiene en su haber peque\u00f1os, medianos o grandes \u00e9xitos en lo personal, familiar, acad\u00e9mico, profesional, social\u2026, aunque no los divulguen los medios.<br>\nA pesar de, o precisamente por ello, una fenomenolog\u00eda del \u00e9xito deber\u00e1 poner de relieve las notas necesarias, si no para definirlo, al menos para caracterizarlo. Oteando la cultura que nos rodea, podemos se\u00f1alar del \u00e9xito:<br>\n<strong>1. Su universalidad\u2026<\/strong> al menos como deseo. As\u00ed como todos los hombres quieren ser felices, igualmente quieren ser triunfadores, exitosos, \u00abganadores\u00bb. No parece haber excepci\u00f3n. Tambi\u00e9n, en su acci\u00f3n, busca el \u00e9xito el que miente, el que roba, el traficante, el suicida\u2026<br>\nS\u00f3lo son dignos los deseos que dan lugar a acciones dignas: \u00ab\u00a1dime qu\u00e9 deseas y te dir\u00e9 c\u00f3mo eres!\u00bb Parafraseando a Kant, podemos decir que es propio y original del hombre buscar el \u00e9xito, s\u00f3lo que debe tambi\u00e9n buscar ser digno del \u00e9xito.<br>\n<strong>2. Su practicidad<\/strong>. Desear, ordinariamente, conduce a proyectar: proyecto personal, familiar, acad\u00e9mico, profesional, de vida\u2026 Pero proyectar no es realizar, falta pasar de la teor\u00eda a la pr\u00e1ctica. Del \u00e9xito podemos afirmar lo que Arist\u00f3teles dijo de la felicidad: el \u00e9xito, el aut\u00e9ntico, no se debe a un golpe de suerte. Es, m\u00e1s bien, el fruto de ideas ingeniosas, fecundadas por el trabajo, el esfuerzo, el orden, la precisi\u00f3n y la constancia. Buscarlo conmina a no conformarse con lo que se halla casi sin esfuerzo y a no pactar con la mediocridad.<br>\n<strong>3. Su efectividad.<\/strong> Dicen los que de esto entienden que lo que comunica raz\u00f3n de ser y efectividad a la lucha por lograr el triunfo es, sobre todo, la claridad de los objetivos, la intensidad del esfuerzo y la fortaleza con que se acomete y se resiste. Por esto ha de evaluarse el \u00e9xito no s\u00f3lo por su fin (cualidad de los resultados), tambi\u00e9n por su principio (eficacia del deseo), por la elecci\u00f3n de los medios (acierto en la decisi\u00f3n y en la elecci\u00f3n) y por la efectividad de las acciones que lo hicieron posible. Esto querr\u00eda decir que el prop\u00f3sito de la educaci\u00f3n debe ser, primordialmente, que el educando aprenda, m\u00e1s que a tener \u00e9xito, a elegir y realizar de la mejor manera sus acciones. M\u00e1s que ser el objetivo, el \u00e9xito es el resultado del bien desear, del bien elegir y del bien actuar.<br>\nLa madurez humana, en gran parte, depende de la capacidad de asimilar los propios \u00e9xitos y fracasos. Bien manejado, el fracaso aceptado, comprendido y superado es fuente de nuevas, m\u00e1s en\u00e9rgicas, optimistas y efectivas motivaciones.<br>\n<strong>4. Su positividad. <\/strong>Hasta el \u00abproyecto \u00e9tico\u00bb m\u00e1s light, con la precaria moral que permea la cultura actual, admite que los actos humanos en este caso, los que aspiran al \u00e9xito pueden ser, desde el punto de vista moral, positivos o negativos. Distinci\u00f3n importante porque as\u00ed como hay acciones peque\u00f1as o grandes, duraderas o ef\u00edmeras, las hay buenas o malas seg\u00fan su rectitud moral.<br>\nOscilaciones posibles porque, aunque el hombre siempre elige un bien, no siempre elige bien. Los actos humanos (en los que intervienen inteligencia y voluntad libre) pueden ser reputados moralmente como buenos o malos. Por lo tanto, el \u00e9xito debe medirse por la bondad de la elecci\u00f3n, de la acci\u00f3n y de los resultados. El triunfo, m\u00e1s que una conquista t\u00e9cnica, es un m\u00e9rito \u00e9tico. De otra forma, m\u00e1s que triunfo, es una traici\u00f3n a la cultura y a la libertad. El bien no se desarrolla en el mal, y el mal no se desarrolla en el bien.<br>\n<strong>5. Su consistencia.<\/strong> Lo ganado, con el \u00e9xito, debe ser, comparativamente hablando, mayor y mejor que lo invertido. Si no, el \u00e9xito es s\u00f3lo aparente, inconsistente, una modalidad del fracaso.<br>\nAteni\u00e9ndonos a la \u00abcultura\u00bb que nos llega a trav\u00e9s de los medios, es evidente que existen, tambi\u00e9n, \u00ab\u00e9xitos\u00bb repentinos, pasajeros y, por ello, inconsistentes: \u00abtriunfos\u00bb tan ef\u00edmeros que, al esfumarse, s\u00f3lo dejan una profunda sensaci\u00f3n de fracaso y\u2026 una fuerte adicci\u00f3n.<br>\n<strong>6. Su jerarquizaci\u00f3n. <\/strong>Tender al \u00e9xito es, en definitiva, tender a que la voluntad se satisfaga. Solamente una voluntad libre es capaz de \u00e9xito. Querer el \u00e9xito es querer un bien; querer los bienes que el \u00e9xito trae consigo es querer un conjunto de bienes, todos valiosos y jerarquizables.<br>\nLos bienes sensibles o materiales, sin duda importantes y valiosos, crean un cierto \u00abbien estar\u00bb que puede y debe ordenarse al \u00abbien ser\u00bb, de otro modo se vuelven excluyentes.<br>\nLos bienes sensibles son medio, no fin. Se ordenan a los bienes espirituales: al saber y a la virtud que, a su vez, conducen al reconocimiento y estimaci\u00f3n que estudiaremos como fama y honor: saberse y sentirse digno y respetable ante s\u00ed y ante los dem\u00e1s. Todos los bienes materiales y espirituales deben apuntar a la plenitud de vida. No es, pues, prudente ni justo, impugnar los bienes materiales ni el tener material.<br>\n<strong>7. Su bipolaridad.<\/strong> Los resultados del \u00e9xito son bipolares: se dan fuera del sujeto (polo objetivo) y en el sujeto (polo subjetivo), porque: el hombre es el \u00fanico ser que no puede actuar sin mejorar o empeorar.<br>\nNo se puede, entonces, considerar el \u00e9xito o la acci\u00f3n exitosa como acto humano, sin considerar en qu\u00e9 estado queda el hombre que lo realiza y disfruta. Si el \u00e9xito, en cualquier campo, no hace al \u00abtriunfador\u00bb mejor persona (no s\u00f3lo m\u00e1s poderoso, rico, famoso, envidiado, sino mejor persona), ese \u00e9xito, en su parte sustancial, se frustra, se malogra. Ser\u00eda, hip\u00f3critamente, pretender que parecer bueno es m\u00e1s importante que serlo.<br>\n<strong>8. Su \u00abquietividad\u00bb.<\/strong> Pretender el \u00e9xito supone movimiento, y el fin de todo movimiento es el reposo, el sosiego, la quietud. Por lo tanto, el \u00e9xito debe aquietar, no con la quietud de la inacci\u00f3n, sino de la paz que propicia eso que se llama contemplaci\u00f3n, que es sabidur\u00eda. Quietud que conduce a la sabidur\u00eda pr\u00e1ctica o prudencia, que no es mera cautela para anticipar la pr\u00e1ctica inteligente, sino para saborear, de la mejor forma, lo justo y lo bello, el bien y la verdad, el trabajo y el descanso, la soledad y la compa\u00f1\u00eda. Saber significa que tiene sabor, que se puede saborear, que es sabroso.<br>\n<strong>9. Su deliberaci\u00f3n.<\/strong> Un acto, para ser considerado acto humano, debe ser deliberado, proceder de una voluntad libre. La posibilidad de conocer el fin, elegir medios y modos de actuaci\u00f3n, y de prever las consecuencias, nos hace responsables de \u00e9l. Se nos puede imputar porque lo hemos querido; llevamos en ello m\u00e9rito o culpa. El \u00e9xito, en cuanto acto humano, debe ser deliberado y, por lo mismo, implica responsabilidad moral.<br>\nEl \u00ab\u00e9xito\u00bb indeliberado, el que cae repentinamente, sin deseo ni b\u00fasqueda deliberada, en realidad no es tal: ganar la loter\u00eda, un negocio ventajoso por causa inexplicable, recibir una herencia\u2026 Sea todo ello bienvenido, pero no son \u00e9xitos.<br>\n<strong>10. Su trascendencia. <\/strong>Lo m\u00e1s meritorio del \u00e9xito consiste en que el triunfador logre colocarse por encima del \u00e9xito, poseerlo, no ser pose\u00eddo por \u00e9l. El \u00e9xito real produce en la persona del triunfador un efecto perfectivo y liberador; lo vuelve generoso, lo libera del estrecho utilitarismo y empapa de alegr\u00eda su vida toda. Y la alegr\u00eda, como todo lo bueno, es contagiosa: el bien es de suyo difusivo. La plenitud de vida se prueba en la capacidad de compartir, de administrar generosamente los bienes obtenidos. Es negarse al ego por hacer una afirmaci\u00f3n mayor. Es afirmar el amor que desecha el miedo o la desconfianza. Es el \u00e9xito que se vuelve amor porque seg\u00fan la precisa definici\u00f3n aristot\u00e9lica amor es procurar el bien del otro.<br>\nSe comprende que no siempre es f\u00e1cil aceptar estos planteamientos, dada la fuerza centr\u00edpeta que act\u00faa en la naturaleza humana: todo lo de fuera hacia m\u00ed, que es el camino del ego\u00edsmo. Pero, por fortuna, act\u00faa tambi\u00e9n, en la naturaleza humana, una fuerza centr\u00edfuga: de m\u00ed hacia fuera, que es el camino del amor. Existen bienes que no se pueden compartir, s\u00f3lo se pueden repartir, y hay bienes que se pueden compartir porque pueden ser disfrutados simult\u00e1neamente por dos o m\u00e1s personas.<br>\nLa respuesta generosa vacuna al triunfador contra actitudes patol\u00f3gicas de envidia, resentimiento, odio a la vida, no soportar en los dem\u00e1s el \u00e9xito o incluso no poder soportar el propio.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>NO S\u00d3LO EMITIR RESPUESTAS, TENER PROPUESTAS<\/strong><\/p>\n<p>El \u00e9xito y el fracaso pueden ser algo muy relativo, ser libre ante ellos presupone una aceptaci\u00f3n previa de uno mismo, de la situaci\u00f3n que nos ha tocado vivir, de la tarea emprendida y de las limitaciones ajenas a nuestra voluntad en que continuamente nos vemos.<br>\nQuien se r\u00ede de su fracaso se libera de \u00e9l, porque deja de tom\u00e1rselo en serio e incluso lo convierte en algo c\u00f3mico, mientras contin\u00faa adelante, con mayor \u00edmpetu\u2026 Lo espec\u00edfico de la vida humana no es s\u00f3lo emitir respuestas, sino tener propuestas, proyectos vitales, ideales, que nos rescaten de nuestros propios fracasos y nos impidan quedar anegados en el dolor. En suma: coherencia, libertad y madurez, y no quedarse paralizado por el fracaso ayudan a lograr la felicidad.<br>\nParece ser que, desde el punto de vista formativo, tanto el \u00e9xito como el fracaso ayudan al triunfador a mantener la cabeza bien metida en el cielo y los pies bien firmes en la tierra. Es decir: le ayudan a ser humilde y, adem\u00e1s, discreto. Confucio le dir\u00eda: \u00abNo te creas tan grande que te parezcan los dem\u00e1s peque\u00f1os\u00bb.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"27317\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&iquest;Qui&eacute;n no desea sinceramente el &eacute;xito para s&iacute; o para otros? 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