{"id":27316,"date":"2004-07-01T00:00:00","date_gmt":"2004-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=27316"},"modified":"2004-07-01T00:00:00","modified_gmt":"2004-07-01T00:00:00","slug":"formar_e_instruir_nunca_una_sin_la_otra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2004\/07\/01\/formar_e_instruir_nunca_una_sin_la_otra\/","title":{"rendered":"Formar e instruir, nunca una sin la otra"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"27316\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>Desde el siglo XVII hasta nuestros d\u00edas, las universidades han dividido sus c\u00e1tedras: por una parte profesores-instructores la mayor parte de los miembros del claustro y s\u00f3lo unos cuantos profesores formadores de criterio y car\u00e1cter, que suelen dar materias human\u00edsticas. Ser\u00eda el caso de los profesores de \u00e9tica, filosof\u00eda social u otras ramas de la filosof\u00eda. Parece que los profesores-instructores no educan y que los profesores-educadores en realidad no instruyen.<br>\nLa universidad ideal, realmente interesada en la excelencia acad\u00e9mica, debe tender a que cada profesor instruya y eduque. Una excesiva especializaci\u00f3n \u00afinstructores por un lado y por otro educadores\u00af no resulta eficaz en la pr\u00e1ctica.<br>\nAun las clases de humanidades m\u00e1s abstractas fracasar\u00edan si no dotaran a los alumnos de ciertos conocimientos pr\u00e1cticos, si no fuesen capaces de resolver problemas con esos conocimientos. Es decir, el ejercicio intelectual de resolver problemas o, lo que es lo mismo, la capacidad de aplicar los conocimientos te\u00f3ricos a la realidad, forma parte de lo que llamamos instrucci\u00f3n: suministrar conocimientos t\u00e9cnicos, con frecuencia destinados a su inmediata aplicaci\u00f3n en el \u00e1mbito laboral.<br>\nEducar, en cambio, es formar criterio y car\u00e1cter, conceptos nada f\u00e1ciles de definir.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>PARA FORMAR CAR\u00c1CTER Y CRITERIO<\/strong><\/p>\n<p>El car\u00e1cter es la capacidad de mantener un esfuerzo continuado frente a dificultades interiores o exteriores de quien obra, por fuerte que sea el desgaste y la contradicci\u00f3n que implique.<br>\nSon dificultades exteriores las que presentan otros agentes con los que el sujeto debe interactuar; interiores, las que repercuten fundamentalmente en la afectividad, como el desaliento, la soledad, el miedo, el recuerdo de fracasos anteriores, dificultades de convivencia con profesores o condisc\u00edpulos, desconfianza en las propias capacidades, etc\u00e9tera. Tambi\u00e9n pueden ser escollos interiores la enfermedad, la falta de claridad para resolver problemas de alguna materia del curr\u00edculum escolar, proclividad a distraerse por una exuberante memoria o imaginaci\u00f3n inoportunas, etc\u00e9tera.<br>\nEl profesor tambi\u00e9n batalla con dificultades materiales de distinta \u00edndole: una crisis econ\u00f3mica, problemas familiares, falta de recursos o condiciones materiales m\u00ednimas para impartir adecuadamente una asignatura, alumnos indisciplinados o poco interesados en la materia, burocratismo sofocante para iniciativas que la hagan m\u00e1s llevadera, falta de tiempo para preparar adecuadamente la clase\u2026<br>\nLos alumnos perciben el car\u00e1cter del profesor que se esfuerza por superar esos problemas y carencias, y desgraciadamente tambi\u00e9n las negligencias o esfuerzos tibios e insuficientes. La primera formaci\u00f3n que puede dar un profesor a sus alumnos para templar su car\u00e1cter es el testimonio de su esfuerzo personal.<br>\nPara la formaci\u00f3n universitaria espec\u00edficamente, el criterio es el conjunto de valores y finalidades de \u00edndole moral, presentes en la aplicaci\u00f3n de los conocimientos te\u00f3ricos. Abarca tambi\u00e9n una serie de aprendizajes para desempe\u00f1arse en el \u00e1mbito laboral; desde c\u00f3mo entrevistar a una persona respetando su dignidad, pero sin da\u00f1ar a la empresa que quiere contratarlo, c\u00f3mo castigar a un empleado que ofende a un colega, c\u00f3mo resolver un conflicto de intereses, c\u00f3mo cobrar a los futuros clientes, c\u00f3mo aconsejar a un empleado cuyo matrimonio naufraga, y mil situaciones m\u00e1s.<br>\nMuchas llevan impl\u00edcito un problema de justicia y por tanto de dignidad humana, otras requieren solidaridad, otras misericordia, otras habilidad para acabar con una situaci\u00f3n de abuso, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>VALORES Y TESTIMONIO DEL PROFESOR UNIVERSITARIO<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo facilitar al aut\u00e9ntico profesor universitario la comprensi\u00f3n de sus metas? \u00bfQu\u00e9 pasa si prescinde de las labores b\u00e1sicas de instruir y educar?<br>\nPodemos afirmar que un profesor que no instruye adecuadamente a sus alumnos, al nivel de sus conocimientos m\u00e1s o menos incipientes y de acuerdo a lo que exige la materia en cuesti\u00f3n, perder\u00e1 toda autoridad moral para tratar de formarles el criterio y el car\u00e1cter.<br>\nLa instrucci\u00f3n puede parecer poco importante si la comparamos con la formaci\u00f3n de esas dos habilidades, pero es pura apariencia. \u00bfDe qu\u00e9 sirve a una persona tener criterio y car\u00e1cter si no sabe c\u00f3mo realizar el trabajo espec\u00edfico que se le conf\u00eda?<br>\nLo mismo ocurre a quien tiene instrucci\u00f3n pero no car\u00e1cter, de nada le servir\u00e1 saber qu\u00e9 debe hacerse en cada momento si a las primeras dificultades se desalienta. O a una persona bien instruida en alguna profesi\u00f3n y con car\u00e1cter, pero sin criterio: crear\u00e1 conflictos, no sabr\u00e1 c\u00f3mo jerarquizar las m\u00faltiples tareas a que ha de abocarse un equipo de trabajo, ni distinguir entre una desviaci\u00f3n leve de una grave.<br>\n\u00bfFalla el criterio?, habr\u00e1 car\u00e1cter para cosas como corrupci\u00f3n, arrogancia, prepotencia, mercantilismo\u2026 \u00bfFalta car\u00e1cter?, quiebra de prop\u00f3sitos, incapacidad para luchar, des\u00e1nimo o rechazo de un proyecto a las primeras dificultades. F\u00e1ciles explosiones cuando no se le da la raz\u00f3n, f\u00e1ciles depresiones o tristezas a las primeras dificultades y, sobre todo, no es una persona confiable. No se le pueden encargar tareas delicadas que exigen fortaleza de \u00e1nimo y tes\u00f3n.<br>\nNo se forma el car\u00e1cter con sermones ni exhortaciones, sino con la exigencia del profesor y el ejemplo de su propia conducta. Baste decir que en ocasiones resulta positivo hacer una alegor\u00eda entre el educador universitario y los padres, educadores por excelencia. Un padre o madre, que exijan a sus hijos cosas que ellos no hacen, crean reticencia o, mejor, repugnancia hacia esas metas que quieren inculcarles. Es la famosa frase de Emerson: \u00ablo que eres no me deja o\u00edr lo que dices\u00bb.<br>\nAlgunos profesores son impuntuales, otros entregan tarde los resultados de los ex\u00e1menes que aplican, o bien, explotan llenos de c\u00f3lera ante un suceso de ordinaria administraci\u00f3n en las aulas, como que dos alumnos conversen, uno se duerma, otro salga del sal\u00f3n Si el profesor pierde la serenidad y se deja llevar por la ira, el ejemplo para los alumnos ser\u00e1 de falta completa de templanza, es decir, de autodominio.<br>\nPuede ser poco equitativo, al calificar ex\u00e1menes beneficiar a quienes le simpatizan y reprobar a los que le resultan antip\u00e1ticos; con lo que falta a la justicia y al orden. Se puede decir tanto sobre c\u00f3mo repercute esto en los alumnos que m\u00e1s valdr\u00e1 dejarlo para otro momento.<br>\nHay un elenco de actitudes o virtudes (como las denominaban los griegos y romanos de la antig\u00fcedad y tambi\u00e9n los pueblos orientales) que desde hace muchos siglos se consideran claves en la formaci\u00f3n del criterio y el car\u00e1cter de los alumnos: orden, justicia, fortaleza, ecuanimidad, templanza, etc\u00e9tera. A sus opuestas podr\u00edamos denominarlas \u00abactitudes que destruyen un esfuerzo educativo integral\u00bb. Analicemos algunas:<br>\n<strong>1. Populismo<\/strong><br>\nAct\u00faa as\u00ed el profesor que desea resultar simp\u00e1tico a toda costa a los alumnos, al director o a otros profesores. Con esta actitud casi siempre se vulnera alg\u00fan deber de justicia y de profesionalismo, por ejemplo:<br>\na) Criticar frente a los alumnos a otros profesores, directivos, o pol\u00edticas y reglamentos de una universidad, para aparecer ante ellos como un profesor valiente y libre, simp\u00e1tico y ubicado siempre del lado de los alumnos. Ordinariamente coincide que esta clase de profesores son incapaces de comunicar esas cr\u00edticas a los directivos o a los colegas tan mal juzgados, porque no les interesa arreglar el entuerto que fulminan con sus diatribas. Semejante actitud implica falta de lealtad y justicia para con la instituci\u00f3n y sus colegas.<br>\nEsos profesores piensan que nadie descubrir\u00e1 su doble discurso con colegas y directivos, a quienes adulan cuando est\u00e1n presentes y critican a sus espaldas, porque se creen grandes diplom\u00e1ticos, pero se equivocan. En una universidad, aun de grandes dimensiones, toda cr\u00edtica termina difundi\u00e9ndose con todo y autor.<br>\nb) Acordar algunas decisiones con los alumnos contrariando la normativa de la instituci\u00f3n, sus pol\u00edticas, prescindiendo de acuerdos previos o de las personas responsables. Ejemplo: cancelar clases por motivos inconsistentes, cambios de fechas en ex\u00e1menes, excepciones a quienes gritan m\u00e1s pidiendo misericordia en las calificaciones etc\u00e9tera.<br>\nc) Vulgaridad. Cuando al profesor no le importa bajar el nivel intelectual de la clase con su vocabulario, chistes de mal gusto o expresiones altisonantes. Estos profesores deforman el honor y dignidad de las funciones universitarias. Actitudes as\u00ed no se dan jam\u00e1s en los cl\u00e1sicos o en los grandes l\u00edderes pol\u00edticos. Es indispensable distinguir el humor que podemos emplear en un aula universitaria del usual de una taberna.<br>\n<strong>2. Apasionamiento<\/strong><br>\nPor supuesto, es conveniente que un profesor ponga pasi\u00f3n en su clase, pero desastroso que se deje llevar por emociones para premiar o condenar de antemano intervenciones y evaluaciones de sus predilectos o sus proscritos. Es dejarse llevar por simpat\u00edas o fobias, por resentimientos, suspicacias y, en ocasiones, por una personalidad emocionalmente desequilibrada.<br>\nTambi\u00e9n incurren en estos defectos quienes tienen reacciones desmedidas de c\u00f3lera o un entusiasmo artificial para agradar al auditorio. Ciertamente en ocasiones adem\u00e1s de que se debe actuar en justicia castigando, es l\u00f3gico que tambi\u00e9n se experimente afectivamente gran antipat\u00eda por el alumno en cuesti\u00f3n. Sin embargo, la raz\u00f3n es la que debe medir el acto de respuesta, no el apasionamiento.<br>\n<strong>3. Debilidad<\/strong><br>\nHay profesores que por falta de car\u00e1cter no se atreven a mantener el orden en clase o a exigir en los ex\u00e1menes un esfuerzo progresivo de los alumnos al nivel de una c\u00e1tedra universitaria. Puede decirse que se manifiesta un exceso de benevolencia cuando la mayor\u00eda del grupo saca calificaci\u00f3n m\u00e1xima y no existe ning\u00fan reprobado. Es signo inequ\u00edvoco de debilidad del profesor. Tambi\u00e9n cuando el profesor permite el \u00abcopiadero\u00bb y no se esfuerza para vigilar la honestidad de los alumnos al contestar ex\u00e1menes. Esta falta de car\u00e1cter trasmina de alguna forma a los alumnos, quienes se acostumbran a salir del paso con esfuerzos mediocres y empiezan a ver con naturalidad que el profesor se haga de la vista gorda frente al fraude.<br>\n<strong>4. Violencia<\/strong><br>\nEs falta de car\u00e1cter que el profesor se deje dominar por la ira u otro tipo de susceptibilidades. Tambi\u00e9n puede ser una idea equivocada de la excelencia acad\u00e9mica el caso de los profesores que reprueban a m\u00e1s de la mitad del grupo. Algo anda mal, sobre todo si no ocurre lo mismo con otros profesores que saben exigir.<br>\nEl profesor excesivamente exigente se reprueba a s\u00ed mismo, demuestra que ni aun los alumnos que hacen un esfuerzo razonable han entendido su materia o pueden seguirle el paso que, por excesivo, representa tambi\u00e9n una injusticia. Nadie da lo que no tiene. Ordinariamente esta violencia se origina en la falta de experiencia acad\u00e9mica con su correspondiente inseguridad personal. Alg\u00fan profesor que no domina su clase quiere salir al paso de cualquier cr\u00edtica a base de violencia: reprobar a la mayor\u00eda.<br>\nLa inseguridad, adem\u00e1s de provenir de un escaso dominio de la materia, puede tener su fuente en otros factores: fracasos anteriores o timidez excesiva acompa\u00f1ada de car\u00e1cter revanchista. Alguien tiene que pagar la tensi\u00f3n que vive el profesor inseguro.<br>\nLa violencia es un precedente nefasto para que los alumnos asuman actitudes ecu\u00e1nimes y equilibradas en el trato con sus compa\u00f1eros y m\u00e1s adelante en su vida profesional. Es notorio c\u00f3mo muchos de los que la sufren, en lugar de evitarla cuando deben conducir grupos humanos, repiten exactamente el esquema del profesor violento, en ocasiones reforzado.<br>\n<strong>5. Impuntualidad<\/strong><br>\nLa impuntualidad se da en la asistencia a clase o en la entrega de calificaciones. Precedente p\u00e9simo que env\u00eda una se\u00f1al equivocada sobre la falta de justicia que implica, parece que todo da igual o que quien tiene el poder puede ser impuntual. No le obligan los deberes de justicia que cualquier l\u00edder tiene con sus colaboradores.<br>\nLa impuntualidad tambi\u00e9n es falta de car\u00e1cter, casi siempre refleja una personalidad caprichosa o blanda. Muchas dificultades se evitar\u00edan en la vida profesional si los estudiantes hubieran sido formados en la puntualidad.<br>\nEl mal se agrava cuando la impuntualidad versa sobre la entrega de calificaciones, ya que entonces el alumno no sabe qu\u00e9 debe hacer para el examen final, si su estudio fue suficiente o si ha comprendido bien la materia. Si supiera que no lo es, podr\u00eda haber reforzado su estudio con m\u00e1s tiempo o con una metodolog\u00eda m\u00e1s adecuada.<br>\nEl impuntual siempre tiene una causa que lo justifica. Muchas veces parece disco rayado. La mayor\u00eda de los habitantes del D.F. atribuye su impuntualidad al tr\u00e1nsito, sin considerar que otros, que siempre llegan a tiempo, circulan en la misma ciudad y con las mismas dificultades. Los casos de excepci\u00f3n son explicables, en cambio, resulta grotesco que un impuntual sistem\u00e1tico atribuya su p\u00e9simo h\u00e1bito al tr\u00e1nsito o a otra causa.<br>\n<strong>6. Clases mal preparadas<\/strong><br>\nIncurre en este detestable vicio quien deja todo para el \u00faltimo minuto. Le suele suceder al que despu\u00e9s de un esfuerzo serio de preparaci\u00f3n, acompa\u00f1ado de un razonable \u00e9xito al impartir la c\u00e1tedra, se conf\u00eda y, en el curso siguiente, no dedica un esfuerzo similar y se limita \u00fanicamente a los apuntes del curso anterior. Tambi\u00e9n incurre en esta anomal\u00eda quien consulta un solo libro sin intentar enriquecer ese esquema acudiendo a otros textos. Hay profesores que, sin darse cuenta, repiten de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n este dislate, incluso sus alumnos saben por sus compa\u00f1eros del a\u00f1o anterior qu\u00e9 chistes cuenta y en qu\u00e9 momento.<br>\nLos alumnos se percatan perfectamente cuando el profesor repite un libro. Muchos llegan a clase con el texto y en vez de atender al profesor se ponen a leerlo, y con raz\u00f3n, ya que lo encontrar\u00e1n m\u00e1s amplio y sin las lagunas que deja toda exposici\u00f3n oral.<br>\nConoc\u00ed a un profesor que todos los a\u00f1os destru\u00eda sus apuntes y volv\u00eda a preparar cada clase, am\u00e9n de que consultaba siempre nuevos textos y sobre todo art\u00edculos de revistas, donde suelen aparecer los avances de las ciencias o las artes.<br>\nQuien se comporta de manera rutinaria ha renunciado a la excelencia y aspira a una \u00e1urea mediocridad, se trata de un profesor desordenado y por tanto muy irregular en la calidad de su clase. Estos vicios dejan en los alumnos la idea de que se pueden hacer las cosas sin calidad y que las median\u00edas son suficientes para tener \u00e9xito en la vida.<br>\n<strong>7. Egolatr\u00eda<\/strong><br>\nEste defecto, muy relacionado con el apasionamiento y la inseguridad, consiste en un deseo casi enfermizo de aparecer como uno de los mejores profesores de la instituci\u00f3n de que se trate, aunque la falta de experiencia o la excesiva juventud justifiquen que no sea el primero. Preocupados en exceso por su prestigio, ordinariamente sus poses y actitudes suelen ser rid\u00edculas y mueven m\u00e1s a la risa que a la admiraci\u00f3n.<br>\nAl eg\u00f3latra no le interesa saber si sus alumnos est\u00e1n aprendiendo, sino salir muy bien evaluado al final del curso. M\u00e1s que educar, busca ser halagado o temido. No sabe rectificar cuando un alumno le hace ver que cometi\u00f3 una equivocaci\u00f3n, o decir \u00abno s\u00e9\u00bb, porque le parece indigno de un catedr\u00e1tico.<br>\nPor lo general, tampoco acepta recomendaciones de la direcci\u00f3n de la Escuela o Facultad donde imparte clases, le repugna ser criticado; mientras que un hombre inteligente y funcional, al rev\u00e9s, teme no detectar sus defectos y agradece las observaciones que le hagan las autoridades universitarias para mejorar su clase.<br>\nEl eg\u00f3latra piensa que los alumnos no sospechan sus limitaciones; sin embargo, siempre se dan cuenta que el profesor no sabe y consciente o inconscientemente prefieren a un hombre sencillo que las reconozca abiertamente.<br>\nEste tipo humano, por otra parte, es v\u00edctima indefensa frente a la adulaci\u00f3n y piensa que se desdora si reconoce m\u00e9ritos en quienes imparten la misma materia. Suele menospreciar a profesores m\u00e1s j\u00f3venes o mejores que \u00e9l, y le resulta traum\u00e1tico enterarse de que alguno sali\u00f3 mejor evaluado que \u00e9l.<br>\nA un profesor equilibrado y maduro le da gusto saber que los j\u00f3venes vienen empujando con calidad acad\u00e9mica, y lejos de molestarse felicita a la instituci\u00f3n que ha sabido seleccionarlos.<br>\nTambi\u00e9n el eg\u00f3latra suele tener reacciones desproporcionadas, con frecuencia anda \u00absentido\u00bb con alg\u00fan funcionario o profesor a quien no perdona cosas que casi siempre carecen de importancia.<br>\nUn profesor maduro tiene buen humor, acepta cr\u00edticas e incluso suele resolver situaciones tensas y de agresi\u00f3n con facilidad, en raz\u00f3n de su ecuanimidad. Recuerdo el caso de la pel\u00edcula Paper Chase, en que un alumno desesperado porque el profesor siempre encuentra puntos flacos cuando lo interroga, decide investigar la mente de su profesor para evitar sus trampas dial\u00e9cticas. Llegado el caso, no lo consigue; furioso ante el rev\u00e9s y a riesgo de ser expulsado, insulta al profesor: \u00abusted es un hijo de\u00bb, quien responde: \u00abes lo \u00fanico razonable que usted ha dicho en esta clase\u00bb.<br>\nEl eg\u00f3latra jam\u00e1s asistir\u00e1 a un curso de perfeccionamiento did\u00e1ctico o a o\u00edr expertos de su especialidad, ya que en su notoria autoridad y patente superioridad cree que perder\u00eda el tiempo o dejar\u00eda una mala impresi\u00f3n entre sus colegas o entre los alumnos, quienes deben pensar que nadie sabe m\u00e1s que \u00e9l.<br>\nA esta clase de profesores s\u00f3lo les interesa o\u00edr su propia voz, nunca fomentan el di\u00e1logo, ni ponen casos para discutir con los alumnos. Utilizan como tapadera su \u00ablibertad de c\u00e1tedra\u00bb. No se atienen a ning\u00fan temario, disfrutan narrando an\u00e9cdotas en las que ellos son el personaje victorioso, violan los reglamentos porque \u00abson para profesores normales no para gente de su talento\u00bb.<br>\nEn el fondo, tambi\u00e9n es un caso t\u00edpico de quien esconde su inseguridad tras la arrogancia, autoritarismo, poco respeto a los alumnos, a su tiempo y a la justicia en las calificaciones. Cuando reprueba a un alumno no da razones, su explicaci\u00f3n es \u00abporque lo digo yo\u00bb. Un exceso muy extendido que representa una grave injusticia.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>EDUCAR EN LA CORTES\u00cdA, EL ORDEN, EL RESPETO Y LA JUSTICIA<\/strong><\/p>\n<p>Estas virtudes requieren reflexi\u00f3n y estudio para encontrar en cada una el t\u00e9rmino medio, pero tambi\u00e9n exigen que el profesor las viva, las ponga en pr\u00e1ctica y demuestre con su conducta que cree en dichos valores.<br>\nPor ejemplo, un profesor que no permite que el sal\u00f3n est\u00e9 sucio al comienzo de la clase y ruega a los alumnos que le ayuden a limpiar y ordenar, recogiendo papeles, enderezando las sillas, o el que antes de marcharse borra el pizarr\u00f3n por respeto al profesor que le va a suceder, ambos dan una lecci\u00f3n \u00fatil para sus alumnos en el futuro.<br>\nEstas personas buscan inculcar respeto hacia la c\u00e1tedra universitaria, por eso no permiten a los alumnos presentarse con vestuario estrafalario o con sombreros o gorras, les pide que se descubran como una forma gr\u00e1fica de demostrar el respeto. Ese lenguaje, del que toda organizaci\u00f3n universitaria tiene que echar mano si quiere cumplir su funci\u00f3n educativa, no se expresa con palabras sino con s\u00edmbolos.<br>\nTambi\u00e9n forma en la justicia el profesor que explica por qu\u00e9 pone una mala nota. En una \u00e9poca como la que vivimos, la sociedad siempre exige la justificaci\u00f3n de las decisiones que toman quienes ocupan cargos de gobierno. Ordinariamente s\u00f3lo los prepotentes contestan \u00abporque lo digo yo\u00bb.<br>\nEl profesor que vive la cortes\u00eda y el respeto no abusa de la iron\u00eda, si la utiliza es siempre sin ofender a nadie; llama la atenci\u00f3n con moderaci\u00f3n, sin gritos ni aspavientos. Jam\u00e1s grita en clase, domina con la vista a su auditorio y se gana su respeto y afecto.<br>\nSi realmente desea ser un educador, no se mantiene indiferente ante nadie, salvo que el n\u00famero de alumnos imposibilite dar seguimiento a cada uno. Cuando no se da ese caso y s\u00f3lo presta atenci\u00f3n a los m\u00e1s atentos, los m\u00e1s estudiosos o simplemente los m\u00e1s simp\u00e1ticos, deja de ser verdadero educador, en principio deber\u00eda hacer algo similar a lo que un padre de familia: atender m\u00e1s a los que tienen m\u00e1s problemas.<br>\nTal vez, ante un alumno arrogante quepa la actitud de ignorarlo hasta que modifique su postura, pero lo normal es que est\u00e9 pendiente de todos y encuentre una palabra de \u00e1nimo o de exhortaci\u00f3n para los que se van rezagando.<br>\nUn profesor que educa en el orden se atiene al programa, examina justamente sobre lo que advirti\u00f3 que ser\u00eda materia de examen. El que desprecia el orden y la justicia suele hacer preguntas que nadie puede contestar para afirmar su autoridad.<br>\nEl profesor educador mantiene una actitud de escucha ante lo que piensan los alumnos de la materia, sus dificultades y perplejidades. Sabe escuchar y tambi\u00e9n mandar a otro momento las cuestiones que se desv\u00edan del tema de clase, pero, ni las desprecia ni contesta de manera destemplada que esa pregunta no viene a cuento.<br>\nTrata de comprender las preguntas y, cuando no sabe la respuesta lo dice con sencillez, ofrece estudiar a fondo la cuesti\u00f3n y pide a los alumnos que hagan lo mismo para establecer un di\u00e1logo en la clase siguiente y encontrar la mejor respuesta al problema.<br>\nPara ser querido y respetado no se rebaja ni se comporta como un alumno m\u00e1s. Deja clara su autoridad y misi\u00f3n conductora sin caer en el extremo opuesto de tratar con ol\u00edmpico desprecio a los j\u00f3venes. Lo normal es que surja una corriente rec\u00edproca de simpat\u00eda y afecto entre un profesor que respeta las virtudes mencionadas y sus alumnos.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>DOS EJEMPLOS<\/strong><\/p>\n<p>Un profesor de Historia del Derecho pregunt\u00f3 a sus alumnos las razones por las que evaluaban tan bien a otro colega, le contestaron: \u00abporque ese profesor nos amaba\u00bb.<br>\nYo pregunt\u00e9 en una ocasi\u00f3n a un profesor de Derecho Administrativo qu\u00e9 hac\u00eda para que sus alumnos estudiaran y lo respetaran tanto. Su respuesta fue: \u00abrealmente no s\u00e9 c\u00f3mo explicarlo, ya que hago lo que todo profesor hace en su clase\u00bb. Pero uno de los presentes, que fue su alumno, intervino: \u00abYo s\u00ed s\u00e9 por qu\u00e9 todos aprecian su clase. Es porque usted siempre fue puntual, vino al cien por ciento de sus clases, su exposici\u00f3n siempre estaba perfectamente preparada y era exigente y justo\u00bb.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"27316\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de los dramas m&aacute;s frecuentes y nocivos en la educaci&oacute;n superior es que un profesor no tenga metas claras. Pero, &iquest;qu&eacute; es carecer de ellas? &iquest;Saben los profesores con certeza en qu&eacute; consiste su papel y qu&eacute; se espera de ellos? Analizar el binomio instruir-educar ayuda a contestar estas preguntas.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1218],"tags":[94],"class_list":["post-27316","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-coloquio","tag-ejemplar_273"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>Formar e instruir, nunca una sin la otra - Revista ISTMO<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2004\/07\/01\/formar_e_instruir_nunca_una_sin_la_otra\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Formar e instruir, nunca una sin la otra\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Uno de los dramas m&aacute;s frecuentes y nocivos en la educaci&oacute;n superior es que un profesor no tenga metas claras. Pero, &iquest;qu&eacute; es carecer de ellas? &iquest;Saben los profesores con certeza en qu&eacute; consiste su papel y qu&eacute; se espera de ellos? Analizar el binomio instruir-educar ayuda a contestar estas preguntas.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2004\/07\/01\/formar_e_instruir_nunca_una_sin_la_otra\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2004-07-01T00:00:00+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"19 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2004\\\/07\\\/01\\\/formar_e_instruir_nunca_una_sin_la_otra\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2004\\\/07\\\/01\\\/formar_e_instruir_nunca_una_sin_la_otra\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Revista ISTMO\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60\"},\"headline\":\"Formar e instruir, nunca una sin la otra\",\"datePublished\":\"2004-07-01T00:00:00+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2004\\\/07\\\/01\\\/formar_e_instruir_nunca_una_sin_la_otra\\\/\"},\"wordCount\":3846,\"commentCount\":0,\"keywords\":[\"273\"],\"articleSection\":[\"Coloquio\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2004\\\/07\\\/01\\\/formar_e_instruir_nunca_una_sin_la_otra\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2004\\\/07\\\/01\\\/formar_e_instruir_nunca_una_sin_la_otra\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2004\\\/07\\\/01\\\/formar_e_instruir_nunca_una_sin_la_otra\\\/\",\"name\":\"Formar e instruir, nunca una sin la otra - Revista ISTMO\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\"},\"datePublished\":\"2004-07-01T00:00:00+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2004\\\/07\\\/01\\\/formar_e_instruir_nunca_una_sin_la_otra\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2004\\\/07\\\/01\\\/formar_e_instruir_nunca_una_sin_la_otra\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2004\\\/07\\\/01\\\/formar_e_instruir_nunca_una_sin_la_otra\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Formar e instruir, nunca una sin la otra\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\",\"name\":\"Revista ISTMO\",\"description\":\"Liderazgo con valores\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60\",\"name\":\"Revista ISTMO\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Revista ISTMO\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\"],\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/author\\\/admin\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Formar e instruir, nunca una sin la otra - Revista ISTMO","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2004\/07\/01\/formar_e_instruir_nunca_una_sin_la_otra\/","og_locale":"es_MX","og_type":"article","og_title":"Formar e instruir, nunca una sin la otra","og_description":"Uno de los dramas m&aacute;s frecuentes y nocivos en la educaci&oacute;n superior es que un profesor no tenga metas claras. Pero, &iquest;qu&eacute; es carecer de ellas? &iquest;Saben los profesores con certeza en qu&eacute; consiste su papel y qu&eacute; se espera de ellos? Analizar el binomio instruir-educar ayuda a contestar estas preguntas.","og_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2004\/07\/01\/formar_e_instruir_nunca_una_sin_la_otra\/","og_site_name":"Revista ISTMO","article_published_time":"2004-07-01T00:00:00+00:00","author":"Revista ISTMO","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Revista ISTMO","Tiempo de lectura":"19 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2004\/07\/01\/formar_e_instruir_nunca_una_sin_la_otra\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2004\/07\/01\/formar_e_instruir_nunca_una_sin_la_otra\/"},"author":{"name":"Revista ISTMO","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60"},"headline":"Formar e instruir, nunca una sin la otra","datePublished":"2004-07-01T00:00:00+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2004\/07\/01\/formar_e_instruir_nunca_una_sin_la_otra\/"},"wordCount":3846,"commentCount":0,"keywords":["273"],"articleSection":["Coloquio"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2004\/07\/01\/formar_e_instruir_nunca_una_sin_la_otra\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2004\/07\/01\/formar_e_instruir_nunca_una_sin_la_otra\/","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2004\/07\/01\/formar_e_instruir_nunca_una_sin_la_otra\/","name":"Formar e instruir, nunca una sin la otra - Revista ISTMO","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website"},"datePublished":"2004-07-01T00:00:00+00:00","author":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2004\/07\/01\/formar_e_instruir_nunca_una_sin_la_otra\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2004\/07\/01\/formar_e_instruir_nunca_una_sin_la_otra\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2004\/07\/01\/formar_e_instruir_nunca_una_sin_la_otra\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Formar e instruir, nunca una sin la otra"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/","name":"Revista ISTMO","description":"Liderazgo con valores","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60","name":"Revista ISTMO","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g","caption":"Revista ISTMO"},"sameAs":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023"],"url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/"}]}},"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27316","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27316"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27316\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27316"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27316"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27316"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}