{"id":26915,"date":"2003-11-10T00:00:00","date_gmt":"2003-11-10T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=26915"},"modified":"2003-11-10T00:00:00","modified_gmt":"2003-11-10T00:00:00","slug":"saber_envejecer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/11\/10\/saber_envejecer\/","title":{"rendered":"Saber envejecer"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"26915\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>El fantasma de la vejez sobrecoge a muchos. Se piensa en que se acabar\u00e1n los placeres de la juventud. En que la pesadez de los miembros hinchados por la artritis apenas dejar\u00e1 movernos con lentitud. En que quienes hoy nos dan un cari\u00f1o apasionado, ma\u00f1ana se alejar\u00e1n con frialdad de nosotros. En que ya no tendremos ni esperanzas ni proyectos, s\u00f3lo una vida \u00e1rida y oscura, preludio de la muerte.<br>\nSin embargo, quiz\u00e1 la vejez no sea como la pintan. Al menos, no para los que reconocen que la ancianidad es la edad de la sabidur\u00eda, quienes viven con miras m\u00e1s altas y piensan, por el contrario, que la vejez ser\u00e1 su meta. El artista, inmaduro en su juventud, va a encontrarse por fin a s\u00ed mismo con los a\u00f1os. El sabio necesita tiempo y m\u00e1s tiempo para sus investigaciones.<br>\nEn la medida en que hay esp\u00edritu, la ancianidad deja de ser una amenaza para convertirse en una ardiente promesa. No estar\u00eda mal hacer una prueba para medir la espiritualidad de las personas, fund\u00e1ndose en esta cuesti\u00f3n: \u00bfQu\u00e9 piensa usted de la ancianidad? En nuestra \u00e9poca, la mayor\u00eda saldr\u00eda de la prueba con cero. Hoy no se estima la val\u00eda de un individuo, sino su productividad econ\u00f3mica: se le mide con el mismo criterio con que se juzga a una m\u00e1quina o a una vaca.<br>\nEs que ahora no somos cultos, sino simplemente civilizados. En \u00e9pocas de cultura, los viejos han sido considerados los grandes de la naci\u00f3n. A ellos se les confiaba el m\u00e1s alto de los oficios: el de gobernar. El Sanedr\u00edn de Israel estaba integrado por 72 ancianos. El Senado Romano ten\u00eda tanto o m\u00e1s poder que el C\u00e9sar (senado viene de senectus: viejo).<br>\nY entre los genios que se han significado en la Historia, much\u00edsimos han realizado lo mejor de su obra en \u00abla tercera edad\u00bb: Pit\u00e1goras, S\u00f3crates, Plat\u00f3n, Arist\u00f3teles, Fidias y otros m\u00e1s en Grecia. Mois\u00e9s contaba ya 80 a\u00f1os cuando liber\u00f3 a su pueblo de la esclavitud de Egipto. Goethe escribi\u00f3 su Fausto tambi\u00e9n por esa edad. Miguel \u00c1ngel pint\u00f3 El juicio final ya decr\u00e9pito. Ser\u00eda interminable la lista.<br>\nUn pa\u00eds culto y no decadente estimula a sus ancianos, pues sabe que en ellos reside la parte sabia de la humanidad. Hasta el humilde carpintero senil que ya no puede manejar la sierra, instruye a los novatos: es el maestro. Al anciano no le corresponde hacer, sino ense\u00f1ar a hacer no importa que lo haga desde una silla de ruedas. Desperdiciar la fuerza m\u00e1s fina y sutil de la naci\u00f3n resulta crasa necedad.<br>\nNosotros mismos, espiritualiz\u00e1ndonos, podemos prepararnos una brillant\u00edsima vejez, en lugar de vivir temi\u00e9ndola. Nadie afirmar\u00e1 que la senectud carece de sinsabores; pero, \u00bfno padece tambi\u00e9n el ni\u00f1o grandes penas? \u00bfY la pubertad? Cada edad tiene su cruz, y la de la ancianidad no es la m\u00e1s pesada, al menos para quien sabe ser viejo.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>EL DOCTORADO DE LA VIDA<\/strong><\/p>\n<p>La psique de los viejos est\u00e1 hoy deprimida y deteriorada. Han de recobrar la conciencia de su valer, de su potencial an\u00edmico, de la preeminencia que les otorga habernos adelantado en las batallas de la vida. Y hacer que asuman su obligaci\u00f3n de servicio, hasta comprometerlos para que se desaten del marasmo y se levanten a guiar y conducir, mostrando el norte en las diferentes tareas a las generaciones titubeantes que a\u00fan no se han realizado. Se pueden haber jubilado de un empleo, pero no de la vida.<br>\nLa muchedumbre de longevos normalmente vive en su hogar, ejerce una profesi\u00f3n liberal, labora en oficinas, o dirige una empresa; est\u00e1 en los comercios, en las aulas, en los tablados del teatro y en los estudios cinematogr\u00e1ficos, en los centros de investigaci\u00f3n cient\u00edfica, en el barbecho, en la f\u00e1brica, en el gobierno.<br>\nPero entre esta mayor\u00eda hay neur\u00f3ticos que se repudian a s\u00ed mismos porque piensan que a esa edad ya no se tiene para qu\u00e9 vivir; o tambi\u00e9n los conturbados por la amenaza probable del cese; o desgraciadamente los hallamos de in\u00fatiles y estorbosos en casa esperando la muerte.<br>\n\u00a1No, no y no! A estos veteranos de la lucha vital hay que obligarlos a que se revaloren. Deben reconquistar la dignidad, el respeto y el amor a ellos mismos. Hay muchas tareas generosas que los aguardan. All\u00ed est\u00e1 un mundo desorientado y lleno de dolor que pueden guiar y consolar.<br>\nHay que hacerles sentir estas verdades. Deben grabar en su mente que esperamos lo mejor de cada uno, en \u00e9sta, su edad provecta, \u00abla buena edad\u00bb, como la califica el escritor ingl\u00e9s Alex Comfort.<br>\nNadie, pues, haga de su vejez un fracaso, cuando debe hacer de ella la brillante edad del esp\u00edritu. \u00bfPor qu\u00e9 ahora los mayores se niegan a ser grandes? \u00bfY por qu\u00e9 nuestra cretina sociedad se atreve a impedir o a eclipsar la carrera gloriosa de la ancianidad, que de suyo debe ser ilustre?<br>\nLas personas mayores suelen negarse a reconocer que ya son ancianas. Y todo el mundo hasta evita esa palabra consider\u00e1ndola injuriosa. Generalmente se recurre a eufemismos como el de \u00abpersonas mayores\u00bb, \u00abgente de edad\u00bb, \u00abse\u00f1ora grande\u00bb, etc\u00e9tera. Muy hermoso. Y aqu\u00ed tambi\u00e9n los usamos, aunque a guisa de sin\u00f3nimos solamente, pero el eufemismo cr\u00f3nico \u00a1es pura verg\u00fcenza de ser viejos!<br>\nReivindicaremos las palabras \u00abviejo\u00bb y \u00abanciano\u00bb. \u00a1Hay que pronunciarlas con orgullo! \u00bfAcaso no hemos indicado que al sacerdote cat\u00f3lico se le da el tratamiento de \u00abpresb\u00edtero\u00bb (en griego \u00abviejo\u00bb) para honrarlo, porque la ancianidad es t\u00edtulo de sabidur\u00eda? Esos vocablos castizos deben volver a ser empleados y con el mismo o mayor respeto con que se designa a alguien \u00abdoctor\u00bb: el docto, el experto, el que curs\u00f3 el \u00faltimo grado del saber.<br>\nLa juventud es apenas la escuela primaria de la vida; la madurez representar\u00eda los cursos universitarios de licenciatura; pero el doctorado del vivir s\u00f3lo se alcanza en la ancianidad. \u00bfQui\u00e9n se abochorna o toma a ultraje que le llamen doctor? Ha de enorgullecerse tambi\u00e9n de que lo llamen anciano.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>\u00a1ANCIANIDAD OBLIGA!<\/strong><\/p>\n<p>La vejez tampoco debe verse como un c\u00famulo de enfermedades org\u00e1nicas, aunque lo sea. Porque es m\u00e1s, infinitamente m\u00e1s que eso. \u00a1Cu\u00e1nto disminuye el cuerpo, empero, cu\u00e1nto crece el alma!<br>\nVerbigracia, har\u00eda el rid\u00edculo el bi\u00f3grafo de Miguel \u00c1ngel que redujera la vida de aquel genio a la simpleza de su \u00abhistoria cl\u00ednica\u00bb; pues tambi\u00e9n ser\u00eda grotesco describir la tercera edad como arterioesclerosis, cataratas, hemorroides, espodilitis y dem\u00e1s desperfectos. Adem\u00e1s, las enfermedades no han sido \u00f3bice para llegar a la cumbre. Las aver\u00edas corporales ser\u00e1n un estorbo y un fastidio, pero quedan al margen de la ascensi\u00f3n \u00bfAcaso la par\u00e1lisis de las piernas impidi\u00f3 a Delhano Roosevelt escalar la presidencia de Estados Unidos?<br>\nLas metas que ofrezcamos a los viejos para inyectarles vida vida que les escamote\u00f3 el ambiente materialista han de ser las m\u00e1s nobles, las m\u00e1s dignas del ser humano, las supremas: el bien, la verdad, la belleza. Todos deber\u00e1n elaborar sus objetivos, ya no econ\u00f3micos, sino de \u00edndole espiritual. La alta o baja calidad de nuestros proyectos es lo que confiere la baja o alta calidad de nuestra persona.<br>\nSe sufren, pues, achaques f\u00edsicos que obligan a suspender las acciones externas y tambi\u00e9n se oscurecen el entendimiento, la memoria y la voluntad, semejante a lo que ocurre a los santos y a los yoguines cuando les es arrebatado el esp\u00edritu y ac\u00e1 dejan el cuerpo, aparentando estar muertos.<br>\nSin embargo, aun el se\u00f1or que pasa de los 90 \u00f3 100 a\u00f1os, aparte de su misteriosa actividad celeste en provecho de su salvaci\u00f3n eterna que ya est\u00e1 muy pr\u00f3xima, debe seguir sirviendo a la humanidad. \u00a1Que no haya decr\u00e9pito in\u00fatil! Hasta el postrado en el lecho con grave enfermedad que parece imposibilitado para todo puede hacer algo, y algo principal\u00edsimo, esencial: puede orar y ofrecer sus sufrimientos, dar ejemplo moral de paciencia, de valent\u00eda ante el dolor, de cort\u00e9s consideraci\u00f3n para quienes le hacen el favor de atenderlo.<br>\nHay que comprometer a los ancianos, incluso a los paup\u00e9rrimos, tambi\u00e9n a los nonagenarios, lisiados o enfermos. \u00bfY por qu\u00e9 no hasta a los agonizantes? Pues aun la muerte debe ser ejemplar: hay que saber morir y ense\u00f1ar a morir. Mostrar c\u00f3mo se debe morir ser\u00e1 el \u00faltimo servicio que podamos ofrecer. Porque \u00abNobleza obliga\u00bb. Sabidur\u00eda obliga. \u00a1Ancianidad obliga!<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LOS 7 DONES DE LA VEJEZ<\/strong><\/p>\n<p>Existen siete razones s\u00f3lidas y convincentes para demostrar que es deseable la ancianidad Y de hecho la est\u00e1n anhelando todos, aunque sin darse cabal cuenta.<br>\n<strong>1. Jubilaci\u00f3n<\/strong><br>\nEn castellano \u00abjubilaci\u00f3n\u00bb deriva de la voz \u00abj\u00fabilo\u00bb: alegr\u00eda. Suena en la existencia la campana del Angelus que pone fin a tantos a\u00f1os de labores econ\u00f3micas; aparece en el cielo la primera estrella que se\u00f1ala el t\u00e9rmino de los afanes esclavos. \u00a1He aqu\u00ed la hora de la libertad!<br>\nY si los j\u00f3venes arden por ya ser libres, deben saber que est\u00e1n apeteciendo librarse del horario, por tanto desean, sin formul\u00e1rselo, arribar a la jubilaci\u00f3n, ser viejos; pues s\u00f3lo entonces lograr\u00e1n mayor libertad.<br>\n<strong>2. Realizaci\u00f3n personal<\/strong><br>\nNo siempre el oficio que se ha venido desempe\u00f1ando era del agrado; mientras que la aut\u00e9ntica vocaci\u00f3n fue inhibida. Quiz\u00e1s el m\u00e9dico cl\u00ednico prefer\u00eda la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica; o el abogado el trabajo al aire libre de una granja; o la cajera del banco tocar el viol\u00edn.<br>\nPara la mujer de hogar, una especie de jubilaci\u00f3n ocurre cuando los hijos se han casado, o ya trabajan, o ingresan a la universidad. Y ser\u00e1 entonces cuando ella tal vez decida establecer un negocio, o acaso entrar en la pol\u00edtica, o cursar la carrera con la que siempre so\u00f1\u00f3.<br>\nEl trabajo para conseguir el pan y cuidar de la familia ha cesado. Va a ser el momento de realizar al cabo los m\u00e1s bellos planes. Debe pensarse la vejez como el fin de semana, el asueto. La ancianidad es el s\u00e1bado y el domingo de la vida, para lo cual solemos forjar previamente los proyectos.<br>\n<strong>3. Logro de las ambiciones juveniles<\/strong><br>\nEl cadete que aspira a las barras de sargento, ascender a coronel y por fin a general, no ha de ver su pretensi\u00f3n saciada hasta que sea anta\u00f1\u00f3n. O el escritor que suspira por la gloria, acaso llegue a merecer el premio Nobel, mas ir\u00e1 a Suecia cuando ya ande muy lejos de la mocedad.<br>\nTodos en la juventud hemos clavado nuestras ambiciones all\u00e1, en la cumbre nevada de la vida, en nuestra ancianidad. La metas se alcanzan hasta el atardecer. Y si todos aspiramos al logro de nuestros objetivos, estamos ansiando impl\u00edcitamente la edad que nos ofrendar\u00e1 su cumplimiento.<br>\n<strong>4. Dominio de las pasiones<\/strong><br>\nLas pasiones menoscaban el libre albedr\u00edo. Anidan en nosotros desde la infancia y no nos abandonan nunca: la vejez no est\u00e1 exenta de ellas. Pero en la primaveral juventud las afecciones nos tra\u00edan y llevaban a su antojo, \u00e9ramos v\u00edctimas de esos impulsos que nos indujeron a cometer mil desatinos, de los cuales tal vez habremos de pagar de por vida las crueles consecuencias.<br>\nEn cambio, al establecernos en nuestro oto\u00f1o, aunque las pasiones sigan all\u00ed, tumultuosas y delirantes, son ahora como fieras encerradas en barrotes y poseemos la llave de la jaula. Esto es, se hallan sometidas a nuestro mando. Ya no, sin la aquiescencia de la voluntad, nos ataca impetuosa e inoportuna, la c\u00f3lera; sino que le damos rienda suelta s\u00f3lo cuando juzgamos que hay algo digno de levantar en\u00e9rgica protesta.<br>\n\u00bfPor qu\u00e9 temer a la ancianidad? Lo temible es la juventud con sus errores pasionales de largas y dolorosas consecuencias que no s\u00f3lo afectan a quien cometi\u00f3 la equivocaci\u00f3n: tambi\u00e9n laceran a inocentes.<br>\n<strong>5. Experiencia, t\u00e9cnica profesional y arte de vivir<\/strong><br>\n\u00bfQui\u00e9n no aspira a ser un experto? Es obvio que la experiencia no se adquiere con los libros, ya que requiere dos cosas: haber cruzado muchos lustros del camino y haber reflexionado inteligentemente sobre cada uno de los acaeceres de la prolongada ruta.<br>\nS\u00f3lo el homo viator de larga caminata adquiere el gran saber. Experiencia es distinguir el bien del mal en cada caso; haber aprendido las causas de los aciertos y \u00e9xitos existenciales y tambi\u00e9n las causas de los da\u00f1os y desastres. Tal sabidur\u00eda no le es dada todav\u00eda al efebo, al novato de la vida.<br>\nEl joven, aunque posea preclara inteligencia, es un turista que acaba de llegar a la laber\u00edntica ciudad de la existencia y, desorientado, se mete en callejones sin salida; o corre impetuoso en sentido contrario a donde debe ir; o choca y se hiere contra los \u00e1rboles, contra los muros, o atropella en su carrera vehemente a quien se atraviesa por su camino. \u00abM\u00e1s sabe el diablo por viejo que por diablo\u00bb.<br>\nCierto que Fausto demand\u00f3 en su vejez permutar el cuerpo decr\u00e9pito por uno de radiante juventud; pero de ninguna manera solicit\u00f3 que tambi\u00e9n se le trocara su alma vieja y sabia por una inexperta.<br>\n<strong>6. Desapego del propio cuerpo<\/strong><br>\nAdem\u00e1s, directamente contra la angustia del deterioro corporal, la vejez ofrece una d\u00e1diva que funge como ant\u00eddoto. Acontece en los grandevos un fen\u00f3meno ps\u00edquico extraordinario y providente. Ocurre al menos en quienes no se quedaron rezagados mentalmente en otra edad y viven su etapa cumbre con autenticidad. Tal modificaci\u00f3n consiste en que esos seres maduros dejan poco a poco de identificar su yo con su cuerpo.<br>\nUn d\u00eda encuentran que su cuerpo es nada m\u00e1s \u00absu\u00bb cuerpo, su propiedad. S\u00f3lo su pertenencia, desde luego la m\u00e1s \u00edntima y amada, pero que no se le confunde con el yo, que se le distingue del ego como tal. Los mayores ya no son su cuerpo, son su alma.<br>\nLa ancianidad tiene el remedio de sus males f\u00edsicos: los sentir\u00e1 como ajenos. As\u00ed podr\u00e1 uno conservar la serenidad e incluso la alegr\u00eda, aunque no se le oculten los da\u00f1os, pues los contempla desde el alto puente como las turbulencias del r\u00edo, sin ser arrastrado por sus aguas.<br>\n<strong>7. M\u00edstica<\/strong><br>\nEn los a\u00f1os grandes se siguen contemplando con placer las cosas terrenales; mas como quien disfruta de la vista del valle vislumbr\u00e1ndolo hacia abajo desde la cima alpinista de la monta\u00f1a, sin mezclarse con su prosa\u00edsmo y sus \u00edmprobos afanes.<br>\nLlega el ocaso de la vida. En el crep\u00fasculo los objetos del mundo pierden inter\u00e9s al irse desdibujando sus contornos y tintes en la sombra. Opuestamente, en la altura contrasta con su luz el firmamento que se enciende en m\u00e1gicos colores y aparecen las estrellas que no se hab\u00edan advertido durante la jornada diurna. En el m\u00edstico atardecer de la vida la mirada se extrav\u00eda hacia el m\u00e1s excelso de los misterios: se descubre a Dios.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>EDUCACI\u00d3N JUVENIL PARA LA VEJEZ<\/strong><\/p>\n<p>Lamentablemente, no todos los longevos son viejos de verdad, si por vejez entendemos madurez y sabidur\u00eda. \u00a1Hay tantos que desprestigian con sus necedades, con su conducta, la edad divina! Anta\u00f1ones sin seso mancillan hoy su alto rango y han sido los culpables de la repugnancia de los j\u00f3venes hacia los viejos.<br>\nLa causa es negarse a que se efect\u00fae la ley de la metamorfosis mental. Le es dado al individuo decidir anclarse en etapas existenciales ya transpuestas. Es posible la regresi\u00f3n nost\u00e1lgica a otra edad anterior, fen\u00f3meno que designa Freud como esencia de la neurosis. Los desventurados pseudo ancianos que por torpe a\u00f1oranza voluntariamente se rezagan, no gozar\u00e1n de los placeres de su fingida juventud ni tampoco recibir\u00e1n los maravillosos dones que ofrece la metamorfosis al anciano aut\u00e9ntico. \u00a1Qu\u00e9 pobreza la suya y cu\u00e1nta pesadumbre!<br>\nEs necesaria una intensiva educaci\u00f3n para alcanzar la vejez, para aprender la ciencia vital que conduce al doctorado de la personalidad. Si nos proponemos educar para la vejez, no habr\u00e1 necesidad de amonestar al joven exigi\u00e9ndole respeto por los grandevos, porque los nuevos ancianos brillar\u00e1n, ser\u00e1n respetables y dignos de amor. Habr\u00e1n ganado con sus virtudes y m\u00e9ritos ocupar el sitio principal y principesco en el hogar, en el trabajo, en la comunidad. No podr\u00e1 menos la juventud de ma\u00f1ana que mirarlos como a su modelo, su ideal.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LAS CUATRO METAS DEL JOVEN<\/strong><\/p>\n<p>Para hacer nuestra la cara experiencia, la sabidur\u00eda de vivir, hay una condici\u00f3n b\u00e1sica: la de poseer mente introversa, habituada a la reflexi\u00f3n. S\u00f3lo as\u00ed se aprovecha cada acontecimiento grande o peque\u00f1o de la vida. Si no se medita sobre cada \u00e9xito y fracaso, cada dolor y placer, y se desentra\u00f1an sus causas, y se lo coloca en una jerarqu\u00eda de valores, habr\u00e1n transcurrido los a\u00f1os en balde, nada se habr\u00e1 aprendido del arte de vivir. \u00abHay viejos que son muchachos\u00bb, advierte la Biblia. Son los que se ahorraron reflexionar.<br>\nLa educaci\u00f3n, antes que nada, ha de proponerse suscitar en los j\u00f3venes la costumbre de pensar. Pero al mismo tiempo deber\u00e1 dar al pueblo un hermoso concepto de la vejez, un sentido de la vida como amor servicial; y tambi\u00e9n la preparaci\u00f3n espec\u00edfica para la ancianidad modificando la conducta personal en cuatro aspectos fundamentales enfocados a crear generaciones modelo de valores que den lo \u00f3ptimo de su ser cuando alcancen la edad dorada.<br>\nSobre la idea de la vida como servicio de amor, hay que asentar cuatro aspectos educativos: econ\u00f3mico, f\u00edsico, profesional y espiritual o mental.<br>\n<strong>1. Aspecto econ\u00f3mico: la infraestructura material desde la perspectiva del esp\u00edritu<\/strong><br>\nEs preciso que el joven sea ahorrativo para que de anciano pueda ser generoso. Por otra parte, quien no asegur\u00f3 econ\u00f3micamente su vejez, terminar\u00e1 refugiado en la casa de alguno de sus hijos donde habr\u00e1 de soportar las vejaciones de la nuera, del yerno, de los nietos, lo cual menoscaba la dignidad y el honor que han de resplandecer siempre en el anciano.<br>\nPor el contrario, las personas mayores, como han de ser objeto de m\u00e1xima veneraci\u00f3n, jam\u00e1s han de constituirse en una carga para su familia ni para el Estado. El prudente habr\u00e1 amasado, en los a\u00f1os productivos econ\u00f3micamente, una moderada pero suficiente fortuna en la medida de su clase y nivel social para no llegar a ser un arrimado, sino que a \u00e9l se le arrimen los hijos en momentos de necesidad. As\u00ed, conservar\u00e1 el puesto de soberan\u00eda entre los suyos.<br>\nEs falta de caridad, de amor, malgastar hoy el dinero ateni\u00e9ndose a que habr\u00e1 alguien que cargue con nosotros en la vejez. De ahora en adelante la persona ha de responsabilizarse de s\u00ed misma, no la beneficencia p\u00fablica, no la seguridad social del gobierno. Estas s\u00f3lo han de atender imprevistos, cuando a pesar de las previsiones no queda m\u00e1s remedio que ser una carga.<br>\nSumemos otro punto de vista para reforzar la idea de educar en lo econ\u00f3mico. No hay dignidad sin libertad, y la propiedad ser\u00e1 siempre el baluarte del libre albedr\u00edo. El anciano sin posesiones habr\u00e1 de someterse a la voluntad de quien representa su apoyo, se volver\u00e1 esclavo. Con un capital razonable, ser\u00e1 libre de elegir su trabajo, sus esparcimientos, de vivir donde le parezca, y, sobre todo, podr\u00e1 dedicar suficiente tiempo a su familia y al servicio de la sociedad, que necesitar\u00e1 de su pericia y consejo.<br>\nEsta \u00e1rea de la educaci\u00f3n es fundamental. Representa la infraestructura material, s\u00f3lo que desde la perspectiva del esp\u00edritu.<br>\n<strong>2. Aspecto f\u00edsico: mente sana en cuerpo sano<\/strong><br>\nTambi\u00e9n habr\u00e1 que educar en el cuidado del cuerpo. Aunque no ser\u00e1 posible evitar el desmejoramiento de las cualidades f\u00edsicas, con una vida ordenada y la ayuda de la ciencia s\u00ed se logra retardar o disminuir los desgastes.<br>\nY como todas las comunidades necesitan peritos sanos para servir, habr\u00e1n de preocuparse los gobiernos por mantener en el pueblo las costumbres profil\u00e1cticas y morales, que han de ejercitarse desde la ni\u00f1ez a lo largo de la vida.<br>\nConviene que el Estado sostenga campa\u00f1as permanentes tanto de higiene f\u00edsica como mental: de prevenci\u00f3n de enfermedades corporales y de morbos ps\u00edquicos. As\u00ed, verbigracia, junto a la promoci\u00f3n deportiva, las t\u00e9cnicas psicol\u00f3gicas aptas para evitar las nocivas preocupaciones y liberarse de la tensi\u00f3n mortal a que nos somete nuestro siglo.<br>\nM\u00e1s que nada habr\u00e1n de promoverse de continuo campa\u00f1as contra la pornograf\u00eda y contra cada uno de los vicios devastadores, como el alcoholismo, la pereza, la drogadicci\u00f3n.<br>\n<strong>3. Aspecto profesional: sembrar la semilla de expertos<\/strong><br>\nLa educaci\u00f3n profesional en todas las ramas con miras al peritaje es la que interesa m\u00e1s inmediatamente a los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo que, m\u00e1s que levantar su econom\u00eda, requieren ya dejar de ser administrados por pol\u00edticos improvisados y ambiciosos, para serlo por expertos.<br>\nLa mejor fortuna, el energ\u00e9tico m\u00e1s preciado de una naci\u00f3n, es disponer de diestros conocedores que sepan solucionar problemas t\u00e9cnicos y sean aptos y sapientes para guiarla.<br>\nLa educaci\u00f3n ha de encargarse de crear el contagio colectivo de una entrega apasionada de cada cual a su propio oficio. En ello consistir\u00e1 la siembra de la semilla de expertos. Y aunque no en todos fructifique, muchos llegar\u00e1n a peritos y ellos ofrecer\u00e1n bienes sin cuento.<br>\nHay que crear un ambiente idealista acerca del significado del trabajo; recrear aquel esp\u00edritu de otrora. En siglos pasados lo normal era que desde el oscuro artesano hasta el funcionario ilustre consideraran la retribuci\u00f3n econ\u00f3mica como cosa secundaria, pues lo cautivador y motivante era expresarse en el trabajo, igual que el poeta en su poema: con esa misma dedicaci\u00f3n y amor.<br>\nHoy se multiplican las quejas de cesant\u00eda. Se est\u00e1 haciendo costumbre despedir u hostilizar al empleado que cumple 40 \u00f3i45 a\u00f1os para que renuncie, as\u00ed sea un ejecutivo. Pero esto ocurre a los mediocres, no a los expertos que se han hecho insustituibles. A ellos, aun despu\u00e9s de la jubilaci\u00f3n, se les llama porque se requiere su consejo y peritaje, considerando que son los \u00fanicos verdaderamente capacitados.<br>\n<strong>4. Aspecto espiritual: paradigmas vivos<\/strong><br>\nSe entiende que las cuatro \u00e1reas educativas han de ser simult\u00e1neas, aunque aqu\u00ed hayamos de enumerarlas en sucesi\u00f3n. Hecha esta advertencia, pasemos a la cuarta meta, la mental, moral, espiritual o como quiera design\u00e1rsele.<br>\nNada se ganar\u00eda con haber formado hombres realmente expertos, con buena salud y sin problemas econ\u00f3micos educados en esas tres perspectivas si aquejan a su car\u00e1cter aquellos defectos que los convierten en seres antisociales si son ego\u00edstas, malhumorados o deshonestos. Todas las ventajas se anulan cuando se carece de virtudes morales.<br>\nEl ejercicio de la \u00e9tica ha de llenar la vida entera desde sus comienzos, y estar\u00e1 encomendada a las tres agencias educadoras: el hogar, la escuela y el Estado.<br>\nCierta vez le pregunt\u00f3 alguien a Napole\u00f3n desde cu\u00e1ndo deb\u00eda educarse a un ni\u00f1o y respondi\u00f3: \u00ab20 a\u00f1os antes, educando a sus padres\u00bb. La formaci\u00f3n de padres resulta indispensable. Y, sobre esto, llevar a la pareja a la convicci\u00f3n de que es grave error empe\u00f1arse en criar a los hijos para ser felices en vez de educarlos para ser buenos.<br>\nLas virtudes requieren vigilancia permanente y prop\u00f3sito diario de fomentarlas y acrecentarlas, en tanto que los defectos y vicios se desarrollan y medran por su cuenta conforme avanza la edad, con lo que llegan a ser insoportables y destructores en la \u00e9poca senil.<br>\nUn ejemplo es el joven que s\u00f3lo en reuniones tomaba unas copas de m\u00e1s y ahora es alcoh\u00f3lico o el estudiante acostumbrado a protestar siempre en apoyo de causas justas e injustas, que se convertir\u00e1 en el viejo gru\u00f1\u00f3n a quien nada le parece y a todo le halla defecto, inaguantable en su trabajo, en su hogar, con sus amigos, y acabar\u00e1 la familia por deshacerse de \u00e9l envi\u00e1ndolo a un asilo.<br>\nAl contrario, el grandevo que aparecer\u00e1 ma\u00f1ana en el mundo ha de ser paradigma de peritos a la par que espejo de virtudes. (\u00abVirtud dec\u00eda Cicer\u00f3n tiene nombre de var\u00f3n\u00bb. Viene de vir, que significa \u00abfuerza\u00bb). Estos seres fuertes se constituir\u00e1n en modelos vivos para las otras generaciones, de manera que ofrezcan la ense\u00f1anza objetiva de c\u00f3mo se debe vivir. Entonces infundir\u00e1n el respeto que los longevos de hoy han perdido, levantar\u00e1n a su paso la admiraci\u00f3n, conquistar\u00e1n el amor. En sus ancianos, como en la mejor de las c\u00e1tedras, aprender\u00e1n los pueblos a amar con pasi\u00f3n los valores.<br>\nCon el brillo del bien moral en la frente de los ancianos habr\u00e1 una lecci\u00f3n de continua sabidur\u00eda que arrastrar\u00e1 las voluntades; una c\u00e1tedra humanista de c\u00f3mo se debe vivir y c\u00f3mo se debe morir.<br>\nQuien ense\u00f1a a abatir el temor de la muerte, abrir\u00e1 la fuente de la alegr\u00eda de vivir, pues con ello habr\u00e1 arrancado la ra\u00edz de toda angustia. La valiente sabidur\u00eda del morir libera de arrastrarse por el camino con la muerte a cuestas. As\u00ed, el joven educando de hoy se convertir\u00e1 en el m\u00e1ximo educador de las generaciones futuras.<br>\n____________________<br>\n* Resumen del art\u00edculo publicado originalmente en ISTMO 145. Marzo-abril de 1983. pp.7-21.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"26915\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Envejecer no es f&aacute;cil, por eso hay que preparase para ese inevitable momento, sobre todo hoy, cuando la vejez vive el desprecio generalizado y el encono de una sociedad cretina. Contra esta actitud de esnobismo moral, desafiamos a los detractores de la senectud con una joya que Emma Godoy nos regala desde nuestra cava. 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