{"id":26816,"date":"2003-09-09T00:00:00","date_gmt":"2003-09-09T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=26816"},"modified":"2003-09-09T00:00:00","modified_gmt":"2003-09-09T00:00:00","slug":"rebeldes_de_escaparate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/09\/09\/rebeldes_de_escaparate\/","title":{"rendered":"Rebeldes de escaparate"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"26816\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>Sorprende ver \u00abmanadas\u00bb de j\u00f3venes vistiendo igual, bajo los mismos par\u00e1metros, indistinguibles unos de otros. Lo m\u00e1s curioso es que la gente con m\u00e1s poder adquisitivo es la que en los \u00faltimos a\u00f1os ha fomentado la masificaci\u00f3n de la vulgaridad, reflejada, a primera vista, en su manera de vestir.<br>\n\u00abEstamos se\u00f1ala el fil\u00f3sofo Alejandro Llano, efectivamente, avanzando hacia la sociedad como espect\u00e1culo y la cultura como entretenimiento\u00bb. Asombra la miop\u00eda de los fan\u00e1ticos de la moda ante el declive de la autenticidad y el auge de la mercadotecnia. Basta una cascada de anuncios comerciales, la imagen de la modelo en pa\u00f1os menores, para que hordas enteras de j\u00f3venes abarroten las tiendas m\u00e1s caras tras los trapos m\u00e1s insulsos.<br>\nLas c\u00fapulas comerciales dictan los destinos del vestido personal. El poder de la caprichosa mercadotecnia indica c\u00f3mo y qu\u00e9 atuendos llevar. Contrariar esos preceptos implica jugarse la aceptaci\u00f3n social, algo a lo que muchas personas, sobre todo las m\u00e1s j\u00f3venes, no est\u00e1n dispuestas. La b\u00fasqueda, cierto, es nota peculiar de la juventud, como tambi\u00e9n lo son la autenticidad y la rebeld\u00eda la creatividad, hoy canceladas en aras de la aceptaci\u00f3n popular por la apariencia.<br>\n\u00abEl desmedido culto al cuerpo dice el soci\u00f3logo Jos\u00e9 P\u00e9rez Ad\u00e1n y la importancia que a veces se da a la belleza ha dejado en un segundo plano las grandes preguntas de la persona; ya no importa qui\u00e9nes somos, sino qui\u00e9nes parecemos ser. Es una ficci\u00f3n que da miedo e inseguridad. El miedo reside en encontrarnos desnudos de careta, mirarnos en el espejo y confrontarnos frente a la pregunta primaria: qui\u00e9nes somos\u00bb.<br>\nEn ese ambiente alienado, lo individual se diluye en aguas de libertad: as\u00ed soy yo, rebelde. El mismo Llano descubre la ra\u00edz del asunto. \u00abEs un problema comercial cuya responsabilidad hay que remitirla a la industria de la moda, a la publicidad y, en general, a la \u201cindustria cultural\u201d y del \u201centretenimiento\u201d\u00bb.<br>\nEl de la moda, agrega, \u00abno es un problema de vulgaridad sino de consumismo, de sofisticaci\u00f3n disimulada de \u201cmalditismo\u201d. Los que van \u201cmal vestidos\u201d o desvestidos no son los pobres, sino los ricos\u00bb.<br>\nPorque, como se\u00f1ala Pedro Cobo, historiador e investigador en el ITAM, \u00abla rebeli\u00f3n de las masas del siglo XX permiti\u00f3 el acceso a puestos claves a personas que no hab\u00edan recibido una educaci\u00f3n esmerada en sus familias, lo que ayud\u00f3 a la vulgarizaci\u00f3n en todos los campos\u00bb.<br>\nPero no se trata s\u00f3lo de educaci\u00f3n cient\u00edfica, \u00abaunque tenga un alto grado acad\u00e9mico, quien carece de motivos, de metas trascendentes, vive el hoy sin sentido, sin un ma\u00f1ana, nada es importante, todo es superficial, porque ni a su vida le da valor agrega Mireille Mej\u00e1n, psic\u00f3loga y maestra en Historia, por eso la vulgaridad puede entenderse como actuar sin fundamento, sin jerarquizar ni valorar, dando importancia s\u00f3lo a lo superficial\u00bb.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>ANTE LA CRISIS, \u00bfVULGARES?<\/strong><\/p>\n<p>\u00abEn la historia de la moda, el lenguaje y las costumbres, la vulgaridad siempre ha existido, pero se extiende en los momentos de crisis y en los ocasos culturales\u00bb, afirma la maestra y pedagoga Mar\u00eda Pliego Ballesteros. Y, en efecto, el momento actual no es in\u00e9dito.<br>\nCoinciden en ello la mayor\u00eda de nuestros entrevistados. Jos\u00e9 Manuel N\u00fa\u00f1ez, vicerrector de la Universidad Panamericana, opina que se trata de \u00abalgo similar a lo que ha acontecido en otros periodos cuando se ha agotado un modelo cultural. Vivimos una crisis, un tr\u00e1nsito hacia una \u00e9poca nueva en la que no termina de abandonarse el modelo cultural previo y a\u00fan no se acoge uno nuevo. La vulgaridad reaparece como un modo de identificaci\u00f3n social externo. Es un grito de la ausencia de sentido, de la p\u00e9rdida de los fondos que explican las formas en las que cuajan las buenas maneras; al quedar s\u00f3lo las formas, la reacci\u00f3n es romper con los moldes r\u00edgidos que no responden a lo verdaderamente importante que les dio origen\u00bb.<br>\nRosario Athi\u00e9, fil\u00f3sofa, se\u00f1ala que \u00absiempre ha habido ese \u201ctipo\u201d de comportamientos, que giran sobre los mismos aspectos de la vida: lo que es \u00edntimo y privado se quiere exteriorizar. Se confunde el ser libre con el rompimiento de todo lo establecido o \u201cimpuesto\u201d por los adultos\u00bb.<br>\nEl intento de la vulgaridad en el vestido es, seg\u00fan parece, escandalizar a las buenas conciencias. Entre m\u00e1s carne haya, mejor, porque hoy representa el imperio de una nueva est\u00e9tica. Como afirma Mary Carmen Bernal, directora de la Facultad de Pedagog\u00eda de la Universidad Panamericana: \u00abImpera la \u201clibre expresi\u00f3n\u201d de sentimientos y emociones. El cuerpo humano es un lienzo en el que puedo expresar todo\u00bb.<br>\nHoy, la ropa interior deja de serlo al asomarse por encima del pantal\u00f3n, los harapos dan \u00abclase\u00bb, las playeras con leyendas retro evidencian siluetas estilizadas o no tanto.<br>\nEn el fondo se busca, m\u00e1s que exhibir la intimidad corporal, rebelarse. Y la vulgaridad es la manera m\u00e1s r\u00e1pida y c\u00f3moda de hacerlo. Si hoy el estandarte del esc\u00e1ndalo es la ropa juvenil, se debe a que los rebeldes actuales son incapaces de hilar una idea revolucionaria.<br>\nLa nueva sublevaci\u00f3n, como todas, deber\u00eda consistir en preservar la libertad de cualquier yugo, incluido el del consumismo. Cierto, se trata de rebelarse contra las imposiciones de una industria que vive de la impaciencia juvenil y de la intemperancia generalizada que aviva el consumo irracional. Cada seis meses hay que cambiar el guardarropa porque s\u00ed, y no se elige, precisamente, lo que uno quisiera.<br>\n\u00abLo que hace de la vulgaridad algo tan generalizado explica Felipe Gonz\u00e1lez y Gonz\u00e1lez, profesor del IPADE es que se convierte en un expediente para no pensar, para no tener que aceptar la carga de la propia responsabilidad. Si todos lo hacen o si es generalizado, entonces se acepta. Se reduce al ser humano al consumo masivo\u00bb.<br>\nAlfonso L\u00f3pez Quint\u00e1s advierte lo grave de la pasividad en situaciones l\u00edmite: \u00abCuando acontece algo extremadamente bajo, ruin, innoble, y no se suscita ning\u00fan movimiento de protesta, podemos inferir que el tono de la sociedad ha sufrido un colapso\u00bb. Mientras esto sucede, los supuestos responsables de encabezar las protestas patrocinan, con el dinero de sus padres, el boicot contra su misma esencia rebelde.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>MANIPULACI\u00d3N A LA MEDIDA<\/strong><\/p>\n<p>Vale la pena recordar el aplauso que recogi\u00f3 entre la gente el legendario traje del cuento de Hans Christian Andersen:<br>\n\u201cEl emperador parti\u00f3 encabezando el desfile bajo el lujoso palio, y toda la muchedumbre en las calles y los balcones exclamaba: \u00a1Qu\u00e9 apuesto est\u00e1 con su traje nuevo! \u00a1Qu\u00e9 espl\u00e9ndida cola! Y nadie quer\u00eda reconocer que no ve\u00eda cosa alguna, porque eso equivaldr\u00eda a reconocerse incapaz para su cargo o bien un zopenco. Ninguno de los trajes anteriores del emperador hab\u00eda tenido \u00e9xito semejante\u201d.<br>\nHoy pocos se atreven a denunciar que el emperador va desnudo. Al contrario, muchos son c\u00f3mplices de los sastres fraudulentos y visten tambi\u00e9n ropa hecha con la famosa tela invisible para los idiotas. Desde Nueva York hasta M\u00e9xico, la mayor\u00eda prefiere ser aceptada aunque para ello deba hacer a un lado sus propias convicciones.<br>\nLa tendencia de la moda tan s\u00f3lo refleja el simplismo que priva en muchos \u00e1mbitos. Las apuestas favorecen la cantidad de novedades acumulables contra los descubrimientos paulatinos de la raz\u00f3n. En palabras de la maestra Pliego Ballesteros: \u00abes real nuestra inclinaci\u00f3n a lo f\u00e1cil, a lo que no requiere esfuerzo\u00bb.<br>\nSeguir los modos y las modas del momento reflejan, para el m\u00e9dico psiquiatra Ernesto Bolio, cuatro fisuras graves de la personalidad:<br>\n<strong>1.-<\/strong>Influenciabilidad y falta de madurez.<br>\n<strong>2.-<\/strong>Inseguridad, al pensar que para ser aceptados hay que comportarse as\u00ed.<br>\n<strong>3.-<\/strong>Falta de identidad propia.<br>\n<strong>4.-<\/strong>Querer llamar la atenci\u00f3n, pensando que la apariencia, similar a la de las figuras p\u00fablicas, dar\u00e1 el mismo reconocimiento.<br>\nCarlos Ruiz, jefe del \u00e1rea de Pol\u00edtica de Empresa del IPADE, agrega un matiz pr\u00e1ctico: \u00abquien descuida su apariencia personal, sus buenas maneras, es alguien que no puede mandarse (controlarse) a s\u00ed mismo. Sin importar el ramo, el medio o el papel que uno vaya a jugar, conocerse y controlarse es el primer paso del \u00e9xito y la realizaci\u00f3n en la vida\u00bb.<br>\nLlaman la atenci\u00f3n las facilidades para comprar y la cantidad de productos que ofrece el mercado. El profesor L\u00f3pez Quint\u00e1s denuncia el fondo manipulador de los imperativos de la moda y encuentra cinco recursos clave en quienes pretenden preparar a la sociedad para que acepten cuanto sirve a sus intereses.<br>\n<strong>1.-<\/strong>Anatematizar actitudes poco \u00ababiertas\u00bb y \u00abprogresistas\u00bb, sin matizar estos t\u00e9rminos, usados a menudo con esp\u00edritu demag\u00f3gico.<br>\n<strong>2.-<\/strong>Tachar de \u00abintransigente\u00bb a quien se muestre fiel a sus convicciones \u00e9ticas.<br>\n<strong>3.-<\/strong>Dar por supuesto que en todo pa\u00eds civilizado ya no hay costumbres inspiradas en una concepci\u00f3n trascendente de la vida.<br>\n<strong>4.-<\/strong>Desvincular el desarrollo cabal del hombre de todo cauce normativo.<br>\n<strong>5.-<\/strong>Mediante el poder sugestivo de los medios de comunicaci\u00f3n, utilizados con astucia, crear un clima de duda, vacilaci\u00f3n e indiferencia respecto a los valores que constituyen la meta y el impulso del obrar personal y social.<br>\nLa mayor\u00eda de las veces las decisiones est\u00e1n influidas por lo que puedan decir los dem\u00e1s. Lamentablemente, cuando ese juicio de la masa es determinante, la propia satisfacci\u00f3n se factura a favor de una marca y no de la propia convicci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>MODA INTERIOR<\/strong><\/p>\n<p>Remar contra la vulgaridad en la moda es ir a favor de la plenitud humana. La cuesti\u00f3n no estriba en suprimir la moda, sino en respetar su matiz de expresi\u00f3n de la interioridad. Cancelarla supondr\u00eda \u00abun racionalismo, un puritanismo que niega como propiamente humano el cuerpo\u00bb [1] .<br>\nPor eso afirma la doctora Virginia Aspe que lo contrario de \u00abla vulgaridad es el pudor, la conciencia del tesoro de no ser s\u00f3lo naturaleza, sino subjetividad, persona, \u00fanica, irrepetible, digna por s\u00ed\u00bb.<br>\nL\u00f3pez Quint\u00e1s da la pauta para entender al pudor como valor y no como tab\u00fa: \u00abNo faltan actualmente quienes parecen sentir complacencia en quebrantar las normas del pudor, a las que tachan de \u00f1o\u00f1as y obsoletas. \u201cEl cuerpo no es malo proclaman como algo obvio; todas sus partes tienen el mismo valor y deben contemplarse con normalidad\u201d.<br>\n\u00bbEn el nivel biol\u00f3gico, la afirmaci\u00f3n es cierta, pero, en el l\u00fadico o creativo, el cuerpo es \u201cla palabra del esp\u00edritu\u201d, el lugar viviente de la realizaci\u00f3n del hombre como persona. Lo que significa nuestra vida en la intimidad s\u00f3lo nos es accesible a nosotros, no a quienes se encuentran fuera de ella\u00bb.<br>\nPor ello, sigue, \u00abexhibir lo privado carece del menor sentido. Puede significar un incentivo er\u00f3tico para quienes lo contemplan; pero no tiene sentido reducir una parcela de la vida privada, en s\u00ed misma digna de respeto, a medio para enardecer los instintos\u00bb.<br>\nPedro Cobo apunta: \u00abLas buenas maneras y la apariencia personal son sin\u00f3nimos de preocupaci\u00f3n por los dem\u00e1s: hacer que mi presencia y mi forma de hablar sean agradables al otro. Si lo externo es aut\u00e9ntico, cosa que no siempre se cumple, las buenas maneras reflejan el orden interior y la serenidad\u00bb.<br>\nDe ah\u00ed la importancia de la dignidad en el vestir. Al reflejar lo interno, la moda va m\u00e1s all\u00e1 de la simple apariencia: \u00abEl adorno es natural en el ser humano, porque representa uno de los modos en que el esp\u00edritu se manifiesta finalizando lo corp\u00f3reo\u00bb [2] .<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>COMUNICAR CON ELEGANCIA<\/strong><\/p>\n<p>\u00abCuidar la elegancia recuerda Cecilia Sabido, profesora de la Universidad de Navarra es tan importante como cuidar el lenguaje. Ni m\u00e1s ni menos. Por eso la clave no est\u00e1 en recitar el viejo manual de Carre\u00f1o. Se trata de una habilidad pr\u00e1ctica y depende de nuestra capacidad para entrar en contacto con los dem\u00e1s desde nosotros mismos. Si realmente quiero hablar y comunicarme con alguien, no voy a emplear t\u00e9rminos ni palabras que no entienda. Al contrario: buscar\u00e9 ese punto de partida que se comparte. Eso es crear un lugar de encuentro, un lugar com\u00fan, una referencia.<br>\n\u00bbEl problema con las modas es no poder deshacerse de ellas. Hoy es un mero capricho. Cuando se adopta una moda radical, lo que se emite es un grito atronador que afirma este creo ser yo y luego no deja mucho lugar a que otra persona manifieste qui\u00e9n es. Es otro y por lo tanto no interesa. As\u00ed, el propio grito ensordece\u00bb.<br>\nPor eso es sensata la definici\u00f3n de vulgaridad que ofrece Gloria Tom\u00e1s, especialista en bio\u00e9tica: \u00abEs la falta de interioridad de la persona que le conduce a imitar lo exterior a ella, sin descubrir el aporte personal in\u00e9dito y rico que, con deficiencias, cada quien puede aportar a los dem\u00e1s, hecho que ha llevado a considerar tradicionalmente a la persona como una novedad radical\u00bb.<br>\nSeg\u00fan Ricardo Sada, doctor en Teolog\u00eda, ser vulgar es \u00abdejar en la penumbra la dignidad de la persona humana\u00bb. Al descuidar la apariencia, al ser vulgares, cada uno se deshace de s\u00ed mismo, echa por la borda la propia interioridad. A\u00f1ade Felipe Gonz\u00e1lez y Gonz\u00e1lez, \u00abla vulgaridad es una forma de insustancialidad que trivializa y quiere convertir en banales las m\u00e1s altas expresiones del esp\u00edritu humano. Sumerge a las personas en la ramploner\u00eda, en los casos m\u00e1s leves y, cuando se llega al exceso, en la idiotez\u00bb.<br>\nEsto obedece a que las personas han asimilado, en lugar de valores, contravalores, seg\u00fan advierte Marcela Chavarr\u00eda, investigadora del Instituto Panamericano de Ciencias de la Educaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>ESTO HAY QUE DECIR A LOS J\u00d3VENES<\/strong><\/p>\n<p>Para Alejandro Llano, el fondo de este comportamiento \u00abtiene mucho que ver con la manera como las familias de la alta burgues\u00eda dilapidan su dinero en cosas completamente superfluas, mientras a su lado hay gente que se est\u00e1 muriendo de hambre o carece de vivienda, de asistencia m\u00e9dica o de educaci\u00f3n<br>\n\u00bbDe eso es de lo que, a mi juicio, hay que hablar a los j\u00f3venes, y no tanto de qu\u00e9 parte del cuerpo deben cubrirse. Esto \u00faltimo es importante, pero nada f\u00e1cil de conseguir si no se respeta el pudor en la familia y se veranea en playas con dos sectores: el \u201ctextil\u201d y el \u201cnudista\u201d. Si no se practica la virtud de la templanza en la familia, poco hay que hacer en este terreno. Lo dem\u00e1s es \u201cret\u00f3rica bien pensante\u201d; y predicar el buen gusto a gente que lo tiene estragado parece hacer apolog\u00eda de la hipocres\u00eda burguesa, consistente en \u201cguardar las apariencias\u201d\u00bb.<br>\nDe ah\u00ed que Cecilia Sabido recuerde que \u00ablas buenas maneras no consisten en ejecutar reglas r\u00edgidas que dicen que siempre se debe comer con cubiertos. Hay platillos que se comen mejor con la mano. Igual que no se puede vestir de largo para dar un paseo por el campo. No porque no sea \u201clo correcto\u201d sino porque los tacones se hundir\u00e1n en el fango y la falda se romper\u00e1 con las ramas, las ra\u00edces y las piedras\u00bb.<br>\nQuien cuida su apariencia y sus modales se quiere a s\u00ed mismo y respeta a los dem\u00e1s. A todos nos importa c\u00f3mo nos tratan, por tanto es fundamental tratar bien a los otros, coinciden Jos\u00e9 Manuel N\u00fa\u00f1ez y Mireille Mej\u00e1n.<br>\n\u00abLo digno de admiraci\u00f3n es encontrarse con la verdad de los dem\u00e1s recalca Carlos S\u00e1nchez Ilund\u00e1in, director de la Escuela de Comunicaci\u00f3n de la Universidad Panamericana, si la moda ayuda a ese encuentro, es algo apropiado, en caso contrario, uno debe crear su propio entorno\u00bb.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>UNA BUENA RESERVA DE ELEGANCIA Y GENIALIDAD<\/strong><\/p>\n<p>Felipe Gonz\u00e1lez y Gonz\u00e1lez advierte que la conquista de la elegancia \u00ablleva a dar lo mejor de nosotros mismos. Se trata de buscar hacer lo mejor, de no conformase con lo posible, sino de llegar a lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1. La espontaneidad naturalista lleva a manifestar lo m\u00e1s inmediato, lo primero que se viene a la cabeza o a las apetencias.<br>\n\u00bbLa elegancia est\u00e1 a la mano de todas y todos. Supone aplicar el intelecto para aprender, inventar y generar formas m\u00e1s sutiles, m\u00e1s bellas, m\u00e1s verdaderas. Conjuga el fondo y la forma, por ello est\u00e1 relacionada con la cultura, las artes y la belleza.<br>\n\u00bbLa genialidad es, tambi\u00e9n, lo contrario de la vulgaridad, tiene el matiz de lo extraordinario y es una aspiraci\u00f3n. Por ello es tan escasa. Sin embargo, pienso que puede ser desarrollada. A veces nos da la impresi\u00f3n de estar abrumados por una erupci\u00f3n de vulgaridad, porque es sonora, estridente, llamativa. La vulgaridad es espect\u00e1culo p\u00fablico que desinhibe las bajezas humanas. Es exhibicionista, producto de escaparate. Por ello aparece en los espectaculares, la publicidad, las funciones y los medios de comunicaci\u00f3n masivos.<br>\n\u00bbPero creo que hay una buena reserva de elegancia y de genialidad en la sociedad y en las personas. Lo que sucede es que son menos visibles y menos llamativas, pero m\u00e1s profundas y m\u00e1s duraderas, porque se conjugan en el todo arm\u00f3nico de una personalidad que se nutre con las virtudes humanas de la discreci\u00f3n, la modestia, el buen tono y el sentido del humor\u00bb. Este optimismo debe animarnos a superar la llamada \u00abbarbarie civilizada\u00bb, a ser rebeldes aut\u00e9nticos, a ejercer la libertad que, como bien recuerda Carlos Llano, halla en las virtudes su mayor impulso.<\/p>\n<p class=\"textogris\">_____________<\/p>\n<p class=\"textogris\">[1] Virginia Aspe Armella y Roc\u00edo Mier y Ter\u00e1n Sierra. \u00abApariencia, representaci\u00f3n y artificio de la moda\u00bb en ISTMO n.237. p. 48.<\/p>\n<p class=\"textogris\">[2] Idem.<\/p>\n<p class=\"textogris\">_____________<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>RECUADRO 1:<\/strong><\/p>\n<p><strong>Son nacos y \u00a1funcionan!<\/strong><br>\nEs usual calificar de naca a la persona que no se comporta seg\u00fan el refinamiento marcado por determinados grupos sociales. Al contrario de lo que com\u00fanmente se piensa, ser naco o no, es independiente de la cantidad de dinero que se posea. Felipe Gonz\u00e1lez ha descubierto que el naco es sustrato importante de la econom\u00eda actual. Veamos por qu\u00e9.<br>\nEl naco es un tipo de ser humano que integral y estructuralmente cae en la vulgaridad. Todos podemos caer en la vulgaridad y, en ese sentido, \u00abhacer el o al naco\u00bb de manera m\u00e1s o menos espor\u00e1dica. Lo grave es el surgimiento del naco funcional. Es naco para todo: para vestir, hablar, comer o divertirse. Se trata de un naco o una naca todo terreno. Es naco las 24 horas del d\u00eda: \u00a1vaya, hasta para dormir! El naco funcional es para la sociedad de consumo un elemento que hay que cuidar, promover y garantizar su reproducci\u00f3n exponencial. Es naco porque es vulgar, com\u00fan y corriente.<br>\nEs funcional porque facilita la implantaci\u00f3n del modelo cultural dominante: ley del menor esfuerzo, b\u00fasqueda de la comodidad, renuncia al uso de las facultades intelectuales, desarrollo de las conductas instintivas.<br>\nEs un modelo de ser humano valios\u00edsimo para una sociedad consumista. Su aceptaci\u00f3n acr\u00edtica de todo lo que produce la publicidad, lo hace un excelente consumidor indiscriminado de cualquier oferta: desde ideas pol\u00edticas hasta atuendos personales. Su \u00fanica condici\u00f3n es que el producto est\u00e9 listo para consumirse sin que requiera el m\u00ednimo esfuerzo.<br>\nLo naco es lo vulgar. La \u00abnaquez\u00bb valga la expresi\u00f3n, en cambio, es estructurante. Configura al sujeto que la asume. Permea dentro de \u00e9l y lo hace integral. El naco o la naca son nacos de los pies a la cabeza. Desde el corte de pelo o el calzado que usan, hasta sus gustos y aspiraciones.<br>\nHay nacos de boutique y de tianguis. Hay nacos con celular, radio localizador y corbatas de 100 d\u00f3lares incorporados. Se regocijan en la vulgaridad de una imagen esterotipada y su conducta chabacana los provee de un impermeable, en el que se estrellan los intentos de muchas de personas para hacerlos reflexionar.<br>\nTal parece que su lema es \u00abSoy as\u00ed porque as\u00ed soy \u00a1Y qu\u00e9!\u00bb. Es una tautolog\u00eda, pero el naco no lo sabe y normalmente se siente humillado por el uso de un lenguaje m\u00e1s o menos culto. Y aqu\u00ed se corre un riesgo terrible, el naco que se siente humillado se vuelve violento: su poder destructor lo alcanza todo. La b\u00fasqueda del placer vital lleva a confundir la vitalidad con el poder de destruir.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Felipe Gonz\u00e1lez y Gonz\u00e1lez<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>RECUADRO 2:<\/strong><\/p>\n<p><strong>Trogloditas civilizados<\/strong><br>\nParece ser que no nos hemos dado cuenta de la enorme importancia que tiene para la vida social lo que en lenguaje casi arcaico llamamos \u00abbuenas costumbres\u00bb. Nos parece que su decadencia no debe ser refrenada con un mero contrapeso (limitaciones, reglas, prohibiciones, etc\u00e9tera), sino ahondando en el significado de la naturaleza del hombre, que se caracteriza fundamentalmente por dos notas que no han de olvidarse: su af\u00e1n de trascendencia y su capacidad de dominio de s\u00ed. Ser\u00eda necesario tambi\u00e9n ahondar en la \u00e9tica de las virtudes, que no limitan sino potencian la libertad. Ello, contrapuesto a lo que podr\u00edamos llamar antropolog\u00eda emotivista de la satisfacci\u00f3n inmediata.<br>\nHace ya casi cien a\u00f1os Jos\u00e9 Ortega y Gasset, y mucho antes Federico Nietzsche, denunci\u00f3 la p\u00e9rdida del sentido individual, personal e irrepetible del hombre, que se diluye en el proyecto de la masa: el hombre masa que deja de ser s\u00ed mismo y pierde su aut\u00e9ntica y genuina personalidad. Uno de los efectos m\u00e1s importantes del masificarse, coinciden ambos pensadores, es perder el sentido de la intimidad.<br>\nSe da incluso una propensi\u00f3n en el hombre masa de descarar su propia vida \u00edntima porque es el \u00fanico modo que tiene ya para aferrarse al precario resto de su propia identidad, pues al masificarse ha dejado de ser algo en s\u00ed mismo. En resumen, el hombre moderno parece haber perdido la vida interior all\u00ed donde la existencia carece de fondo y se expande hasta el infinito; su proyecto es el del \u00abreba\u00f1o\u00bb.<br>\n\u00ab\u2026la masificaci\u00f3n del hombre empieza con la pulverizaci\u00f3n de la familia, y este fen\u00f3meno no se da solamente en sistemas totalitarios y espec\u00edficamente socialistas, sino tambi\u00e9n en sociedades abiertas, donde la prisa diaria acaba con el ser humano para convertirse en un consumidor sin mayor capacidad de reflexi\u00f3n\u00bb * .<br>\nAntes, el sentido de la existencia estaba configurado por las necesidades biol\u00f3gicas, por la tradici\u00f3n y por las regulaciones estatales. Hoy, esos factores no inciden tanto en la persona; en otros t\u00e9rminos, ya no nos dicen qu\u00e9 hacer con nuestra vida. Este hecho es un arma de dos filos: la persona est\u00e1 en mejores condiciones para configurar el perfil de su existencia; pero no cuenta con las herramientas para dibujar sus trazos vitales y termina diluy\u00e9ndose en la masa. Eso es precisamente la vulgaridad: subsumirse en el vulgo.<br>\nEl ablandamiento de las costumbres hace descender la seguridad en las relaciones sociales y empieza por lo peque\u00f1o: pantalones arrugados, camisetas burdas, tratamientos insolentes, palabras soeces, y termina con una pistola en la mano. Esto es f\u00e1cil que ocurra porque la vulgaridad muchas veces no es intencional, sino descuidada por pereza, desali\u00f1o y rutina, lo cual acaba tambi\u00e9n en la impudicia.<br>\nEsta falta de seguridad nos lleva a levantar barreras materiales, aun sabiendo que no son v\u00e1lidas para detener lo que en alguna ocasi\u00f3n Alejandro Llano llam\u00f3 \u00abbarbarie civilizada\u00bb.<br>\nAnte estos hechos no cabe otra salida digna m\u00e1s que al buscar la profusi\u00f3n de la moda se fomente la calidad de los dise\u00f1os, la creatividad de los modistos, la dignidad de los modelos y el pudor de los usuarios. Esta tarea debe hacerse sobre todo en un nivel universitario, donde se supone que los estudiantes pueden comprender en las aulas lo que tal vez no viven en los \u00abantros\u00bb (que no en vano en griego significa \u00abcueva\u00bb, y nosotros podr\u00edamos a\u00f1adir: cueva habitada por trogloditas). Es decir, debemos caminar por una v\u00eda decididamente art\u00edstica, pl\u00e1stica, est\u00e9tica, elegante, menos pol\u00e9mica y m\u00e1s exigente.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Carlos Llano Cifuentes<\/p>\n<p class=\"textogris\">_________<\/p>\n<p class=\"textogris\">* Jos\u00e9 Ortega y Gasset citado en Juan Federico Arriola. La libertad, la autoridad y el poder en el pensamiento filos\u00f3fico de Jos\u00e9 Ortega y Gasset. Instituto de Investigaciones Jur\u00eddicas, UNAM. M\u00e9xico, 2003. p. 27.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"26816\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para muchos, exhibir el cuerpo es una conquista m&aacute;s de la democracia y el progreso social. 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