{"id":26815,"date":"2003-09-09T00:00:00","date_gmt":"2003-09-09T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=26815"},"modified":"2003-09-09T00:00:00","modified_gmt":"2003-09-09T00:00:00","slug":"el_triunfante_espectaculo_de_la_vulgaridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/09\/09\/el_triunfante_espectaculo_de_la_vulgaridad\/","title":{"rendered":"El triunfante espect\u00e1culo de la vulgaridad"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"26815\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>Nadie en sus cabales aspira a lo peor. La experiencia muestra que a pocos, muy pocos, les atrae lo vulgar. Al contrario. En la medida de sus posibilidades, todos se esmeran por alcanzar lo mejor de lo mejor. Ah\u00ed est\u00e1n, como ejemplos cercanos, la decoraci\u00f3n de las casas, el arreglo personal o el dise\u00f1o automotriz.<br>\nOtro ejemplo, menos ordinario, es el Real Madrid, un equipo de futbol al que no se le tolera negar la nobleza de su nombre. Lo que en la cancha se perdona a otros, al Madrid se le exige. Si los merengues ganen o pierdan no juegan con donaire e inteligencia, el calificativo \u00abvulgar\u00bb ocupa de inmediato los titulares de la prensa.<br>\nLuego del oprobioso 2-0 ante el Racing de Santander en la liga 2002-2003, el diario deportivo Marca lo defini\u00f3 as\u00ed: \u00abEs un equipo vulgar, sin orden ni concierto\u00bb. Cinco jornadas despu\u00e9s, en el Nou Camp de Barcelona, el Madrid igual\u00f3 sin goles contra un Bar\u00e7a mediocre. Aunque no perdi\u00f3, la cr\u00f3nica period\u00edstica se\u00f1al\u00f3 con dureza: \u00abSin Zidane, el Madrid es un equipo vulgar\u00bb. Para los jugadores es claro. \u00abAqu\u00ed juegas para ganar, pero jugando bien\u00bb, ha dicho m\u00e1s de una vez el central Luis Figo. La pretensi\u00f3n del Real Madrid es mantenerse como el mejor equipo del mundo y eso no se consigue s\u00f3lo con goles: hay que jugar con elegancia. Dicho con palabras del fil\u00f3sofo franc\u00e9s Alain Finkielkraut: \u00abel valor de una sociedad se mide por su ideal de la excelencia\u00bb [1] .<br>\nEl Madrid es seg\u00fan su ideal. Cuesta trabajo imaginar a Ra\u00fal protagonizando una canallada en el campo o a Casillas corriendo descortes\u00edas a los defensas contrarios. Hasta el uniforme es prueba de la obligada gallard\u00eda madrilista: blanco o negro, impecable siempre. El Madrid es el sue\u00f1o de muchos futbolistas porque, como dijo Her\u00e1clito, \u00ablos mejores escogen la gloria perpetua en lugar de cosas perecederas\u00bb [2] .<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>APOGEO DE LA VULGARIDAD<\/strong><\/p>\n<p>A pesar de esa tendencia humana a lo mejor, hoy se percibe un enrarecido auge de la vulgaridad. Al menos eso reflejan los medios de comunicaci\u00f3n. Recientemente, Vicente Verd\u00fa reclam\u00f3 sin titubeos: \u00abPr\u00e1cticamente cualquier asunto que antes proteg\u00eda el pudor, la religi\u00f3n o la instrucci\u00f3n c\u00edvica ha ido sucumbiendo en la escena p\u00fablica. () M\u00e1s que la neumon\u00eda severa y at\u00edpica, la desverg\u00fcenza, la ordinariez, la vulgaridad, se ha convertido en la epidemia m\u00e1s t\u00edpica y vistosa a comienzos del siglo XXI. \u00bfQu\u00e9 pasa aqu\u00ed, all\u00ed, en casi todas partes? \u00bfLo grosero se est\u00e1 haciendo normal?\u00bb [3] .<br>\nMuchos programas de comedia recurren a la f\u00f3rmula escatol\u00f3gica y sexual para conseguir la carcajada de la audiencia. Dif\u00edcilmente encontraremos en la televisi\u00f3n mexicana una serie que apele a otra expresi\u00f3n para hacernos re\u00edr.<br>\n\u00bfC\u00f3mo explicar que un tipo mantenga a grito pelado una conversaci\u00f3n \u00edntima a trav\u00e9s del celular y en cualquier lugar? \u00bfC\u00f3mo justificar las escenas en las que el rating y la mercadotecnia lo toleran todo? La preocupaci\u00f3n ante la creciente vulgaridad no es un simple esc\u00e1ndalo de desocupados o pusil\u00e1nimes. Lejos de lamentarse por los chistes sobre la anatom\u00eda humana o la impudicia de los reality shows, la cuesti\u00f3n es alarmante. La vulgaridad es el arma eficaz de una peligrosa especie de terrorismo y tiene en la mira dos cimientos sociales: la madurez individual y el sentido comunitario.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>SIGNOS DE INFANTILISMO<\/strong><\/p>\n<p>Es absurdo condenar a un beb\u00e9 cuyo llanto ha despertado a sus padres en medio de la madrugada. En efecto, lo propio de la infancia es ignorar l\u00edmites y comportarse s\u00f3lo en funci\u00f3n del instinto: la conducta sin asomo de inhibici\u00f3n, la indiferencia entre lo privado y lo p\u00fablico, pertenecen a la condici\u00f3n infantil.<br>\n\u00abEl ni\u00f1o recuerda Verd\u00fa no puede esperar y reclama a manotazos y llantos lo que desea. Pero, de la misma manera, el adulto m\u00e1s vulgar se impacienta con la cadencia de la lectura, demasiado premiosa a efectos de la comunicaci\u00f3n o la gratificaci\u00f3n. En lugar de la escritura prefiere el impacto de la imagen, y en torno a ella se desarrolla la cultura de la m\u00e1xima e inmediata exposici\u00f3n\u00bb [4] .<br>\nPoco a poco, el ni\u00f1o entiende de procesos; conforme crece aprende a controlar el llamado de sus sensaciones, avisa a su mam\u00e1 que necesita ir al ba\u00f1o, usa cubiertos, no grita en las noches.<br>\nLa humanidad tambi\u00e9n comprendi\u00f3 paulatinamente la obligaci\u00f3n de regular sus instintos y se impuso un orden. Estableci\u00f3 l\u00edmites, promulg\u00f3 leyes y enalteci\u00f3 el arte. Sin embargo, el clamor animal persiste y nos tira hacia esa condici\u00f3n.<br>\nLa vulgaridad es signo de una infantilizaci\u00f3n general, hacer aquello que apetece, en seguida y sin recato, como hace el ni\u00f1o que no entiende de reservas o convenciones, que se cree el amo del mundo y es incapaz de asumir la necesidad de aplazar la recompensa.<br>\nLa obsesi\u00f3n norteamericana por \u00ablo m\u00e1s\u00bb, por lo demasiado demostrada en el incesante deseo de abatir r\u00e9cords, de ir cada vez m\u00e1s alto, lejos o lo que sea, expresa muy bien esta especie de vuelta a la ni\u00f1ez: \u00abLa sutileza es poco americana. En la comida casi todo paladeo potencialmente neto est\u00e1 acompa\u00f1ado por un arsenal de salsas que abarrotan las pupilas y explotan las papilas. Cuanto m\u00e1s se acumulan los destellos, los colores y sabores, m\u00e1s importante parece el plato. Mezclar, sofisticar, agregar es una caracter\u00edstica de los fast food. () Ser norteamericano es habitar en un entorno magno, abundoso y sensacional\u00bb [5] .<br>\nSin olvidar la animadversi\u00f3n europea hacia la cultura norteamericana, debe reconocerse la falta de templanza que priva en Estados Unidos y que desde all\u00ed se irradia al mundo. Hace unas semanas, Nueva York celebr\u00f3 a Takeru Kobayashi, el devorador de hot-dogs m\u00e1s r\u00e1pido del mundo. El joven, de 25 a\u00f1os y 59 kilos de peso, fue honrado por la Gran Manzana luego de tragar \u00ab44 perros calientes en 12 minutos (seis menos que su r\u00e9cord mundial), y confirm\u00f3 la supremac\u00eda que ostenta en esa especialidad\u00bb [6].<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>El REGRESO DE LOS HOOLLIGANS<\/strong><\/p>\n<p>Al referirse a la pol\u00edtica mexicana, el ensayista Carlos Monsiva\u00eds advirti\u00f3 en cierta ocasi\u00f3n que \u00abla vulgaridad no se desprende de vocablo altisonante alguno, sino de la puerilidad del comportamiento, de la infantilizaci\u00f3n programada. Exhibir la anulaci\u00f3n del discurso racional, y ufanarse de ello, es un acto profundamente vulgar\u00bb [7] .<br>\nSer vulgar es algo m\u00e1s que una eventual perversi\u00f3n de lo existente, mucho m\u00e1s que jugar con porquer\u00edas. \u00abLlegado a un punto, a este punto actual, la vulgaridad tiende a convertirse en un estilo de vida. El estilo de una democracia degradada, el hedor de las relaciones humanas heridas, la cara obscena de la biograf\u00eda cuando la intimidad se ha comercializado y la prestancia es un lastre para la acci\u00f3n en busca de provecho personal\u00bb [8] .<br>\nEn resumidas cuentas, el ego\u00edsmo es un vigoroso nutriente de la vulgaridad. Los dem\u00e1s no importan, la calidez y el respeto en las relaciones son accesorios. \u00abFaltos de una relaci\u00f3n habitual, el residente cercano deja de ser el vecino a quien recurrir en busca de compa\u00f1\u00eda o ayuda y se transforma en una posible y extra\u00f1a amenaza\u00bb [9]. \u00bfExageraci\u00f3n?<br>\nEjemplos sobran: la desproporcionada agresividad entre automovilistas, la frialdad en el trato, el formidable aumento de quejas en los servicios, la dram\u00e1tica p\u00e9rdida de amistades s\u00f3lidas. Las graves fisuras sociales responden a la p\u00e9rdida de respeto por uno mismo.<br>\nRecordemos que \u00ablos seres humanos somos una especie inviable cuando nos comportamos como animales. Nuestra caracter\u00edstica competitiva en la naturaleza es la racionalidad. El odio destruye la raz\u00f3n. La violencia anula los beneficios de la ley. Sin normas estamos perdidos, vivimos en estado de guerra\u00bb [10] .<br>\nDespu\u00e9s de la copa mundial de 1990, los hinchas de la selecci\u00f3n inglesa de futbol pasaron a la historia como un hato de bestias. En aras de la libertad, hoy parece que los hoolligans y toda clase de suced\u00e1neos han tomado por asalto la sociedad.<br>\nLa enfermiza adoraci\u00f3n de una democracia mezquina y los resabios juveniles de comunismo y \u00abrevoluci\u00f3n\u00bb complican la defensa de la elegancia social. Exigir una conducta elegante es signo de burgues\u00eda y clasismo. Donde lo espont\u00e1neo es sin\u00f3nimo de aut\u00e9ntico y la rudeza, de sinceridad, la elegancia se condena. Es curioso que baste anteponer un \u00abperd\u00f3n, as\u00ed soy yo\u00bb para legitimar cualquier insulto.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LA PARADOJA DE LA VULGARIDAD<\/strong><\/p>\n<p>A pesar de que, como se dijo, nadie en su sano juicio desea lo peor \u00ablos cerdos se regocijan m\u00e1s en el cieno que en el agua limpia\u00bb [11] es evidente que el ser humano puede ir contra sus ideales m\u00e1s nobles a favor del simple placer sensitivo. Es m\u00e1s c\u00f3modo seguir dormido que levantarse para ir a trabajar.<br>\nCabe entonces establecer dos estilos de vida, opuestos seg\u00fan el fin que persiga cada persona: el noble y el vulgar, el esfuerzo caracteriza al primero y la inercia, al segundo. \u00abUnos hombres proyectan su vida hacia lo alto y se afanan por alcanzar esa meta ideal, mientras otros carecen de proyecto, o es este bajo o inaut\u00e9ntico, o se abandonan a la pulsi\u00f3n m\u00e1s fuerte y abdican de su misi\u00f3n. Nobles y vulgares son dos tipos antag\u00f3nicos de hombre, no dos grupos o clases sociales\u00bb [12] .<br>\nIncre\u00edblemente, \u00ablos modelos que escoge nuestra sociedad, y que mira con envidia, son a menudo monstruos de vulgaridad\u00bb [13] . Un repaso de la imagen de los protagonistas de la far\u00e1ndula arroja un saldo lamentable, no hay en ellos el menor atisbo de elegancia.<br>\nAs\u00ed, por ejemplo, la conducta que antes estaba reservada a analfabetos y cortesanas, ahora es patrimonio de j\u00f3venes \u00e1vidos de la admiraci\u00f3n p\u00fablica y la aceptaci\u00f3n social. Finkielkraut salta con asombro ante la paradoja de la vulgaridad: \u00abLa \u00e9lite de nuestro tiempo muestra su vulgaridad sin la menor verg\u00fcenza. Lo que me llama la atenci\u00f3n es hasta qu\u00e9 punto esta \u00e9lite reivindica la ausencia de maneras. (\u2026) La indelicadeza en la expresi\u00f3n no es algo exclusivo de los ni\u00f1os de las ciudades. Hoy emana de animadores, de periodistas, de comediantes, de cantantes que son las estrellas de nuestro mundo\u00bb [14] .<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>ELEGANCIA Y ORDEN<\/strong><\/p>\n<p>De la elegancia s\u00f3lo quedan nost\u00e1lgicos destellos, la hemos olvidado. Su urgente reivindicaci\u00f3n depende de cumplir con la nota m\u00e1s peculiar del ser humano: la raz\u00f3n. No somos vacas para pastar donde las ganas indiquen.<br>\nMientras la elegancia supone orden y control interior, autodominio y l\u00edmites, la vulgaridad desconoce cualquier frontera y la m\u00e1s m\u00ednima indicaci\u00f3n de la inteligencia. A\u00fan m\u00e1s. \u00abLa elegancia dice Ricardo Yepes envuelve todo el ser de la persona en cuanto esta es \u00edntegra, poseedora de su plenitud. Por eso, si ser elegante significa ser \u00edntegramente bello, esto no puede limitarse s\u00f3lo al aspecto del vestido o al arreglo externo. Por fuerza ha de incluir lo que la persona misma es y lo que de ella se manifiesta.<br>\n\u00bbEsta es la idea griega, hoy tan perdida, de que las acciones hermosas, elegantes, son aquellas que uno realiza abandonando su propio inter\u00e9s para emprender la b\u00fasqueda de lo en s\u00ed mismo valioso, aquello que merece la pena por s\u00ed mismo, lo que tiene car\u00e1cter de fin, lo que una vez alcanzado da la felicidad y la perfecci\u00f3n\u00bb [15] .<br>\nLo \u00edntegro es lo bien hecho, a lo que no le sobra ni le falta nada, lo que est\u00e1 completo y perfecto dentro de sus l\u00edmites y fines, f\u00edsicos o morales. Fascinados ante esta idea de perfecci\u00f3n, los griegos defendieron siempre el equilibrio que aprendieron del universo, del cosmos orden, en griego y dirigieron sus bater\u00edas para vencer al caos desorden en todos los frentes, incluido el moral.<br>\nEllos entendieron la belleza no s\u00f3lo en el sentido de apariencia, sino, sobre todo, como integraci\u00f3n y equilibrio entre raz\u00f3n y naturaleza. As\u00ed, para el pensamiento griego, la belleza de una persona est\u00e1 intr\u00ednsecamente relacionada con su integridad moral: el hombre virtuoso es bello.<br>\nDe aqu\u00ed que la falta de elegancia lastime la esencia humana: desde\u00f1a el propio reconocimiento como ser inteligente y, por ende, el de los dem\u00e1s. Es triste dar la raz\u00f3n a Vicente Verd\u00fa cuando afirma que \u00abla vulgaridad se manifiesta a la manera de un chapapote moral\u00bb [16] .<br>\nNo es lugar com\u00fan recordar aqu\u00ed la vuelta a las humanidades. La riqueza social que entra\u00f1an la historia, la filosof\u00eda, la literatura es impagable. Gracias a ellas, descubrimos lo esencial entre lo pasajero, lo bueno entre lo malo. En expresi\u00f3n de Alejandro Llano, su olvido \u00abconduce a la incomunicaci\u00f3n, la incomunicaci\u00f3n lleva al aislamiento y este, como advirti\u00f3 Hannah Arendt, es pretotalitario. La mejor manera de asegurar que nadie piense algo \u201cpol\u00edticamente incorrecto\u201d, es sencillamente que no piense\u00bb [17] . Se trata, ni m\u00e1s ni menos, de la mencionada victoria de la vulgaridad. Contra la sobriedad que incuba lentamente la raz\u00f3n, el resplandor inmediato de lo vulgar siempre tentar\u00e1 al esp\u00edritu humano. Por eso, frente a ese vac\u00edo fulgurante la protecci\u00f3n m\u00e1s s\u00f3lida es \u00abel gran acervo de ideas, creencias, valoraciones y narraciones sobre la vida del hombre en sociedad\u00bb [18] que consignan las humanidades.<br>\nAunque no es una p\u00f3cima infalible, la herencia human\u00edstica es el mejor asidero de la sociedad, el impulso que permite el movimiento de la reflexi\u00f3n personal como ant\u00eddoto de los embates de la corriente colectiva.<br>\nRicardo Yepes es contundente: \u00abQuien no siente necesidad de ser pudoroso carece de intimidad, y as\u00ed vive en la superficie y para la superficie, esperando a los dem\u00e1s en la epidermis, sin posibilidad de descender hacia s\u00ed mismo. Los fr\u00edvolos no necesitan del pudor porque no tienen nada que reservarse. Por eso son tan chismosos; hablan mucho, pero no dicen nada. Viven hacia fuera. Est\u00e1n desnudos\u00bb [19] .<br>\nAl final de cuentas, se trata de un asunto que rebasa los quejumbrosos lamentos de la liga de damas decentes y el vetusto manual de Carre\u00f1o. La elegancia humana es abundancia interior. La vulgaridad, indigencia.<\/p>\n<p class=\"textogris\">_____________________<\/p>\n<p class=\"textogris\">[1] Servicio Aceprensa 145\/02. Entre comillas. \u00abEl conformismo de la vulgaridad\u00bb. 6 de noviembre de 2002.<\/p>\n<p>[2] Los fil\u00f3sofos presocr\u00e1ticos. Gredos. Madrid, 1992. p. 382.<br>\n[3] Vicente Verd\u00fa. \u00abApogeo de la vulgaridad\u00bb. El Pa\u00eds. Madrid, 8 de junio de 2003.<br>\n[4] Ibid.<br>\n[5] Vicente Verd\u00fa. El planeta americano. Anagrama. Barcelona, 1996. p. 96.<br>\n[6] Reforma. M\u00e9xico, 5 de julio de 2003.<br>\n[7] Carlos Monsiva\u00eds. La Jornada. M\u00e9xico, 23 de abril de 1998.<br>\n[8] Vicente Verd\u00fa. \u00abApogeo de la vulgaridad\u00bb.<br>\n[9] Ibid.<br>\n[10] H\u00e9ctor Zagal. \u00abLa imbecilidad end\u00e9mica\u00bb en ISTMO 264. M\u00e9xico, 2003. p. 54.<br>\n[11] Los fil\u00f3sofos presocr\u00e1ticos. p. 382.<br>\n[12] Ignacio S\u00e1nchez C\u00e1mara. \u00abDe la rebeli\u00f3n a la degradaci\u00f3n de las masas\u00bb en Metapol\u00edtica n. 19. M\u00e9xico, octubre-diciembre de 2001. p. 92.<br>\n[13] Servicio Aceprensa. Op. cit.<br>\n[14] Ibid.<br>\n[15] Ricardo Yepes. \u00abLa elegancia, algo m\u00e1s que buenas maneras\u00bb en Nuestro Tiempo 508. Octubre 1996. p. 114.<br>\n[16] Vicente Verd\u00fa. \u00abApogeo de la vulgaridad\u00bb.<br>\n[17] Alejandro Llano. \u00abAdolescentes, del ideal social a la apat\u00eda c\u00edvica\u00bb en ISTMO 256. M\u00e9xico, 2001. p. 30.<br>\n[18] Idem.<br>\n[19] Ricardo Yepes. Op. cit.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"26815\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las vacas de la vulgaridad han invadido el terreno de la elegancia. Pl&aacute;ticas soeces, habituales conductas infantiloides y recurrentes referencias escatol&oacute;gicas son cotidianas, de esto dan cuenta, sobre todo, los medios de comunicaci&oacute;n. La mejor defensa es el ataque.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1218],"tags":[90],"class_list":["post-26815","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-coloquio","tag-ejemplar_268"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>El triunfante espect\u00e1culo de la vulgaridad - Revista ISTMO<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/09\/09\/el_triunfante_espectaculo_de_la_vulgaridad\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El triunfante espect\u00e1culo de la vulgaridad\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Las vacas de la vulgaridad han invadido el terreno de la elegancia. Pl&aacute;ticas soeces, habituales conductas infantiloides y recurrentes referencias escatol&oacute;gicas son cotidianas, de esto dan cuenta, sobre todo, los medios de comunicaci&oacute;n. La mejor defensa es el ataque.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/09\/09\/el_triunfante_espectaculo_de_la_vulgaridad\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2003-09-09T00:00:00+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"13 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2003\\\/09\\\/09\\\/el_triunfante_espectaculo_de_la_vulgaridad\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2003\\\/09\\\/09\\\/el_triunfante_espectaculo_de_la_vulgaridad\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Revista ISTMO\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60\"},\"headline\":\"El triunfante espect\u00e1culo de la vulgaridad\",\"datePublished\":\"2003-09-09T00:00:00+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2003\\\/09\\\/09\\\/el_triunfante_espectaculo_de_la_vulgaridad\\\/\"},\"wordCount\":2600,\"commentCount\":0,\"keywords\":[\"268\"],\"articleSection\":[\"Coloquio\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2003\\\/09\\\/09\\\/el_triunfante_espectaculo_de_la_vulgaridad\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2003\\\/09\\\/09\\\/el_triunfante_espectaculo_de_la_vulgaridad\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2003\\\/09\\\/09\\\/el_triunfante_espectaculo_de_la_vulgaridad\\\/\",\"name\":\"El triunfante espect\u00e1culo de la vulgaridad - Revista ISTMO\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\"},\"datePublished\":\"2003-09-09T00:00:00+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2003\\\/09\\\/09\\\/el_triunfante_espectaculo_de_la_vulgaridad\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2003\\\/09\\\/09\\\/el_triunfante_espectaculo_de_la_vulgaridad\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2003\\\/09\\\/09\\\/el_triunfante_espectaculo_de_la_vulgaridad\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"El triunfante espect\u00e1culo de la vulgaridad\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\",\"name\":\"Revista ISTMO\",\"description\":\"Liderazgo con valores\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60\",\"name\":\"Revista ISTMO\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Revista ISTMO\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\"],\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/author\\\/admin\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"El triunfante espect\u00e1culo de la vulgaridad - Revista ISTMO","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/09\/09\/el_triunfante_espectaculo_de_la_vulgaridad\/","og_locale":"es_MX","og_type":"article","og_title":"El triunfante espect\u00e1culo de la vulgaridad","og_description":"Las vacas de la vulgaridad han invadido el terreno de la elegancia. Pl&aacute;ticas soeces, habituales conductas infantiloides y recurrentes referencias escatol&oacute;gicas son cotidianas, de esto dan cuenta, sobre todo, los medios de comunicaci&oacute;n. La mejor defensa es el ataque.","og_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/09\/09\/el_triunfante_espectaculo_de_la_vulgaridad\/","og_site_name":"Revista ISTMO","article_published_time":"2003-09-09T00:00:00+00:00","author":"Revista ISTMO","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Revista ISTMO","Tiempo de lectura":"13 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/09\/09\/el_triunfante_espectaculo_de_la_vulgaridad\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/09\/09\/el_triunfante_espectaculo_de_la_vulgaridad\/"},"author":{"name":"Revista ISTMO","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60"},"headline":"El triunfante espect\u00e1culo de la vulgaridad","datePublished":"2003-09-09T00:00:00+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/09\/09\/el_triunfante_espectaculo_de_la_vulgaridad\/"},"wordCount":2600,"commentCount":0,"keywords":["268"],"articleSection":["Coloquio"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/09\/09\/el_triunfante_espectaculo_de_la_vulgaridad\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/09\/09\/el_triunfante_espectaculo_de_la_vulgaridad\/","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/09\/09\/el_triunfante_espectaculo_de_la_vulgaridad\/","name":"El triunfante espect\u00e1culo de la vulgaridad - Revista ISTMO","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website"},"datePublished":"2003-09-09T00:00:00+00:00","author":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/09\/09\/el_triunfante_espectaculo_de_la_vulgaridad\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/09\/09\/el_triunfante_espectaculo_de_la_vulgaridad\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/09\/09\/el_triunfante_espectaculo_de_la_vulgaridad\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"El triunfante espect\u00e1culo de la vulgaridad"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/","name":"Revista ISTMO","description":"Liderazgo con valores","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/4bb4e04f79b564f5bc9b544cc9b69c60","name":"Revista ISTMO","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/856774a17a74f8f46348ed31f3e07a2801c5380414b0aaaa7109d0c2b708d1a5?s=96&d=mm&r=g","caption":"Revista ISTMO"},"sameAs":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023"],"url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/admin\/"}]}},"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26815","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26815"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26815\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26815"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26815"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26815"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}