{"id":26520,"date":"2003-03-09T00:00:00","date_gmt":"2003-03-09T05:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=26520"},"modified":"2003-03-09T00:00:00","modified_gmt":"2003-03-09T05:00:00","slug":"el_obraje_de_mixcoac_en_el_siglo_xviii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/03\/09\/el_obraje_de_mixcoac_en_el_siglo_xviii\/","title":{"rendered":"El obraje de Mixcoac en el siglo XVIII"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"26520\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p class=\"subtit\"><strong>LA GEOGRAF\u00cdA DE LOS OBJETOS <\/strong><\/p>\n<p>Rico en im\u00e1genes e iconograf\u00eda narrativa, este libro ofrece, con el lente de un microscopio, una explicaci\u00f3n minuciosa de la geograf\u00eda dom\u00e9stica, emotiva, industrial, humana, laboral, productiva, colorida, de un obraje del siglo XVIII: el de la Pe\u00f1a. Por medio de los vestigios de una casa recuperada y renovada, que ahora forma el casco central de las magn\u00edficas instalaciones de la Universidad Panamericana, articula toda una historia de la cultura material del pueblo, del obraje y de su due\u00f1o, Francisco Antonio Casuso y Pe\u00f1a de los R\u00edos.<br>\nCuando materiales visuales se examinan hist\u00f3ricamente, no se pueden ver s\u00f3lo con un enfoque ideol\u00f3gico, sino que se tienen que mirar con modos de percepci\u00f3n distintos a los actuales. Los objetos, su tama\u00f1o, el material con los que est\u00e1n hechos, su funci\u00f3n, su color y su disposici\u00f3n encierran narrativas que no son inmediatamente aparentes para las miradas de hoy. El autor se dio a la tarea de escribir una suerte de historia recuperativa que va m\u00e1s all\u00e1 de un mero an\u00e1lisis iconogr\u00e1fico. Las herramientas mentales con las que el hombre y la mujer ordenan sus experiencias visuales son variables y culturalmente relativas, ya que la forma de ver y de interpretar est\u00e1 tambi\u00e9n determinada por la sociedad que articula su experiencia.<br>\nLa labor del historiador, entonces, es intentar la recuperaci\u00f3n de la mirada o el ojo del pasado: la forma culturalmente espec\u00edfica de analizar al empresario virreinal, al oficial del ayuntamiento, al custodio del pend\u00f3n de la ciudad, al deudor escurridizo del siglo XVIII; a las relaciones laborales de la industria textil, las barreras insuperables entre los operarios y el obrajero, el sadismo del confinamiento, lo apacible del cuarto de costura; la miseria de los trabajadores ind\u00edgenas, negros y de color quebrado frente al prestigio y la preminencia del peque\u00f1\u00edsimo porcentaje de poblaci\u00f3n due\u00f1a de tierras, minas, comercios y obrajes. En otras palabras, al recuperar la cultura visual, se recupera tambi\u00e9n un pasado m\u00e1s complejo pero m\u00e1s completo; a partir de la historia de un edificio se reconstruye toda la cultura material de su entorno incluido la experiencia humana. Pero, la explicaci\u00f3n o la especulaci\u00f3n sobre los procesos cognitivos del pasado est\u00e1 minado, es complicado porque implica entrar a las estructuras mentales y los pensamientos que una vez fueron y que legaron vestigios y memorias dif\u00edciles de atrapar.<br>\nEl libro es un homenaje a la casa de Casuso y Pe\u00f1a, que ahora cumple con otra funci\u00f3n y que tiene una poblaci\u00f3n muy distinta de habitantes dedicados al conocimiento, la investigaci\u00f3n, el estudio y la docencia. Es una visita guiada personalizada de la casa, pero al recorrer su intimidad tambi\u00e9n el pueblo y curato de Mixcoac; el obraje textilero, sus hilados, olores y colores, sus puertas, cuartos y corredores, su maquinaria y sus operarios; la casa del se\u00f1or due\u00f1o del obraje con sus verdes jardines, ventanas ovaladas, rincones y despachos; narra el ambiente de sus cuartos de dormir y sus estancias con visitantes enfrascados en tertulias acerca de las noticias del d\u00eda, aunque tambi\u00e9n cuenta la angustia de la bancarrota y de la ignominia de la c\u00e1rcel, as\u00ed como la notoriedad del incumplimiento.<br>\nEl libro recrea y recupera un ambiente por medio de una suerte de hermen\u00e9utica visual, una geograf\u00eda de los objetos. Sin embargo, nos podemos preguntar, \u00bfes posible decodificar el significado cultural codificado en un material visual para producir un significado veraz del pasado a posteriori? La pregunta es dif\u00edcil y casi imposible de contestar, ya que hasta la definici\u00f3n o el significado m\u00e1s insignificante es culturalmente relativo. La veracidad hist\u00f3rica es relativa y la aplicaci\u00f3n de criterios hist\u00f3ricos al estudio del material visual produce ficciones que, a veces, no se pueden distinguir de comentarios cr\u00edticos ahist\u00f3ricos. Quiz\u00e1s, entonces, s\u00f3lo es posible acercarse y entender la historia, el arte, la geograf\u00eda de los objetos del presente, algo de lo que sobrevive y perdura del pasado que proporciona im\u00e1genes instant\u00e1neas, tenues y parciales del pasado, im\u00e1genes que var\u00edan seg\u00fan el contexto cronol\u00f3gico, geogr\u00e1fico y cultural del que lo mira. Las interpretaciones y los par\u00e1metros culturales que uno conoce s\u00f3lo pueden ser los que uno mismo genera. La historia recuperativa del obraje de Mixcoac y de su entorno narra, con lujo de detalle, lo evocativo de una \u00e9poca, el sentimiento de las personas que vivieron en lo que hoy es parte de la Delegaci\u00f3n Benito Ju\u00e1rez.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>EMPRESAS Y EMPRESARIOS COLONIALES<\/strong><\/p>\n<p>El obraje de Mixcoac\u2026 es, adem\u00e1s, la contribuci\u00f3n m\u00e1s reciente a la ya nutrida historiograf\u00eda de la industria y los empresarios coloniales. Se sabe que los empresarios de anta\u00f1o, como los de ahora, diversificaron sus intereses e inversiones para sobrevivir en un mundo de mercados inciertos, carente de dinero circulante; un mundo de epidemias, malas o abundantes cosechas, plagas, heladas, familias numerosas y estilos de vida lujosos que pon\u00edan a su patrimonio en riesgo constante.<br>\nLos integrantes de la llamada \u00e9lite novohispana recurr\u00edan a estrategias espec\u00edficas para ampliar su margen de ganancias y sus redes sociales; se pod\u00eda ser almacenero y a la vez poseer minas y haciendas, ranchos y obrajes, casas de campo m\u00e1s una lujosa casa en la capital, ocupando tambi\u00e9n puestos en o relaciones con la burocracia real o de la ciudad y estar emparentado con miembros de la Iglesia. La relaci\u00f3n con los oficiales administrativos, judiciales y financieros y el clero ten\u00eda un beneficio mutuo, ya que los oficiales pod\u00edan adquirir mayor dinero, poder y relaciones sociales y articularse con las \u00e9lites locales, y las elites locales, a su vez, recib\u00edan el poder y el prestigio que los oficiales de la capital y del reino disfrutaban de sus puestos y posici\u00f3n social y de su identificaci\u00f3n con el monarca.<br>\nEn este sentido, Casuso y Pe\u00f1a es representativo de estas estrategias t\u00edpicas de un empresario local novohispano; fue due\u00f1o del obraje de Mixcoac, de la tienda de tlacos, del bat\u00e1n en el pueblo de San Jacinto, de numerosas casas de mayordom\u00eda y rancher\u00edas cerca del obraje. Tambi\u00e9n fue due\u00f1o de la mina La Peregrina en San Juan Huautla, cerca de Pachuca, de una casa en la ciudad de M\u00e9xico en la calle del Veneno, as\u00ed como de una tienda de pa\u00f1os y telas en el Portal de Mercaderes; as\u00ed mismo, fue regidor honorario del cabildo de la ciudad de M\u00e9xico y alf\u00e9rez real de Fernando VI.<br>\nEl mercado de textiles era competitivo pero ten\u00eda tambi\u00e9n una demanda, sobre todo de la ciudad de M\u00e9xico. Aunque la producci\u00f3n de textiles no se llevaba a cabo \u00fanicamente en los obrajes \u00be tambi\u00e9n los artesanos agremiados e independientes los confeccionaban\u00be , fueron f\u00e1bricas que agruparon bajo un solo techo al trabajo asalariado dividido entre varias tareas y m\u00e1quinas que llevaban a cabo una serie de procesos para producir, en cantidades mayores, textiles para su venta. Pero el obraje requer\u00eda de insumos que no siempre pod\u00eda costear el due\u00f1o. Uno de los costos m\u00e1s altos fue, precisamente, el pago y la manutenci\u00f3n de los 132 empleados que tuvo Casuso. Mucha de la mano de obra, sin embargo, no era asalariada sino que consist\u00eda en esclavos, reos que cumpl\u00edan su condena a cambio de trabajo forzoso y hasta deudores que saldaban su deuda con trabajo. A algunos trabajadores los reten\u00edan interminablemente con pr\u00e1cticas de adelantos de sueldo que les era imposible saldar, vi\u00e9ndose en la necesidad de permanecer en el obraje como trabajadores endeudados. La mano de obra, entonces, pod\u00eda ser inestable por enfermedad, maltrato, huidas y rebeliones, como la ocurrida en 1752 cuando los trabajadores del obraje se amotinaron violentamente ante su posible regreso a la prisi\u00f3n si el obraje se iba a la quiebra.<br>\nUno de los mecanismos m\u00e1s importantes a trav\u00e9s del cual los empresarios acced\u00edan a los recursos tanto materiales como inmateriales fue el matrimonio, la familia y el compadrazgo, que sirvieron para articularlos al interior de redes complejas de parentesco de sangre y simb\u00f3licas, as\u00ed como de relaciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas. Las familias criollas, por ejemplo, ya establecidas en torno a la tierra, se reforzaron al tomar en su seno comerciantes peninsulares que buscaban fortuna en Am\u00e9rica y frecuentemente se convert\u00edan en yernos que enriquecer\u00edan a la familia por medio de la diversificaci\u00f3n en torno al comercio. El personaje central de este libro demuestra qu\u00e9 tan difundida fue esta estrategia.<br>\nEl obraje hab\u00eda pertenecido al monta\u00f1\u00e9s Juan de la Pe\u00f1a Palazuelos, quien dio a su hija criolla, Manuela, en matrimonio a su primo espa\u00f1ol, Francisco Antonio Casuso y Pe\u00f1a de los R\u00edos, ambos oriundos del Lugar de Muriedas en el valle de Camargo cerca de la villa de Santander. A la muerte de don Juan, en 1745, su amigo y vecino, Baltasar de Soto y Noriega, lo adquiri\u00f3, pero seg\u00fan nos cuenta el libro, en 1748, con cr\u00e9ditos adquiridos de su familia y amigos, Casuso la compr\u00f3 en remate en 30 mil pesos. Recordemos que tanto los monta\u00f1eses como los vizca\u00ednos se turnaron el control del Tribunal de Comercio o Consulado de la ciudad de M\u00e9xico y que se fortalecieron, en gran parte, preservando y promoviendo su pertenencia, a distancia, a la patria chica en Espa\u00f1a. Para un monta\u00f1\u00e9s reci\u00e9n llegado a la Nueva Espa\u00f1a fue de vital importancia poder cobijarse con compatriotas bien establecidos. Las diferencias sociales se hac\u00edan secundarias ante los lazos de parentesco y de pertenencia que cobraban importancia en una sociedad en donde la pertenencia, la riqueza, el prestigio y el privilegio determinaban el lugar de un individuo en la sociedad. La familia reforz\u00f3 y dinamiz\u00f3 a la \u00e9lite novohispana: form\u00f3 una estructura econ\u00f3mica m\u00e1s amplia y diversa y la renov\u00f3 haciendo posible combinaciones de pr\u00e1cticas como el pragmatismo del comerciante u obrajero con la mentalidad m\u00e1s tradicional del propietario y cabeza de familia.<br>\nLos grandes comerciantes de la ciudad de M\u00e9xico recib\u00edan plata regularmente por medio de una variedad de mecanismos en torno a sus actividades comerciales en las zonas mineras, que a veces inclu\u00edan ser propietario de minas o socio de alguna compa\u00f1\u00eda minera. El acceso a la plata y a la moneda acu\u00f1ada era vital para hacer el comercio y para competir por el dominio del comercio interprovincial, sobre todo en las \u00e1reas que produc\u00edan para los mercados coloniales o internacionales. As\u00ed como fueron esenciales las redes sociales, el acceso al dinero era b\u00e1sico. El cr\u00e9dito, por lo tanto, fue el fundamento del funcionamiento econ\u00f3mico novohispano.<br>\nLa agricultura, la miner\u00eda y el comercio dependieron del cr\u00e9dito en un sistema que careci\u00f3 de instituciones bancarias formales; el sistema crediticio se perfeccion\u00f3 de manera informal otorg\u00e1ndole m\u00e1s flexibilidad al capital que, a su vez, facilit\u00f3 la inversi\u00f3n y ayud\u00f3 a los principales usuarios del cr\u00e9dito a acumular capital. El cr\u00e9dito, como la familia, vincul\u00f3 a gran parte de los integrantes y los intereses de los distintos grupos a pesar de sus diferencias y de los conflictos existentes. Instituciones como las cofrad\u00edas, el Consulado, el Tribunal de Miner\u00eda, el Tribunal de la Santa Cruzada y el Juzgado de Capellan\u00edas y Obras P\u00edas as\u00ed como los empresarios mismos prestaban y ped\u00edan prestado constantemente ya que el acceso al excedente de capital acumulado permiti\u00f3 que los sectores de la econom\u00eda, las instituciones y las empresas siguieran funcionando.<br>\nCuando quiebra el obraje, Casuso declara que se deb\u00eda a \u00abel mal estado de la hacienda y de las finanzas del obraje [resultado de] la escasez de ma\u00edz registrada en todos los obrajes del reino\u00bb. Aqu\u00ed, el propietario se refer\u00eda claramente a que cuando faltaba ma\u00edz, se contra\u00eda el mercado de cr\u00e9ditos. Junto con esto, los libros de cuentas demuestran que el obrajero arruinado ten\u00eda tambi\u00e9n muchas deudas con los proveedores de insumos que le facilitaron compras a cr\u00e9dito y los acreedores que le hab\u00edan facilitado capitales para sus inversiones, arrendamientos, contratos de av\u00edo, as\u00ed como para los salarios de sus operarios. Gregorio Berm\u00fadez Pimentel, quien le hab\u00eda prestado dinero a Casuso para la compra del obraje, por ejemplo, exigi\u00f3, en 1750, su pago por medio del embargo de bienes que tambi\u00e9n recomend\u00f3 el Real Fisco al que se le deb\u00eda 17,750 pesos en impuestos ca\u00eddos. Ante tal situaci\u00f3n, el obrajero vivi\u00f3 a salto de mata para evitar a los acreedores que se volv\u00edan cada vez m\u00e1s exigentes.<br>\nEl sistema de cr\u00e9dito se fundament\u00f3 en gran medida en la fe entre el principal y el prestamista. Los lazos de familia, de compadrazgo, de amistad y de negocios fueron las v\u00edas por las cuales fluy\u00f3 el capital y la confianza lo sustent\u00f3. Al establecer un acuerdo o contrato de pr\u00e9stamo, el prestatario se obligaba a honrar los t\u00e9rminos del pr\u00e9stamo que se le otorgaba con base en su reputaci\u00f3n y su notoriedad como miembro de la \u00e9lite. Al no cumplir con las obligaciones del pago de los pr\u00e9stamos y sus r\u00e9ditos, Casuso viol\u00f3 la confianza depositada en su persona y manch\u00f3 el honor del acuerdo. En 1805, Jos\u00e9 Domingo Lazo de la Vega, abogado de la testamentar\u00eda del comerciante vizca\u00edno Jos\u00e9 Antonio de Ot\u00e1egui, en relaci\u00f3n con un pr\u00e9stamo que se le deb\u00eda, resume las serias consecuencias que ten\u00eda la violaci\u00f3n de la confianza: \u00ab\u00bfQu\u00e9 de inconsecuencias se experimentar\u00edan si a los hombres se les permitiesen quebrantar la fe prometida? Sin duda que ninguno se atrever\u00eda a contraer y cesar\u00edan en tal sistema los comercios tan \u00fatiles y necesarios para conservar la vida pol\u00edtica y civil [\u2026] la fe que se promete en los pactos y contratos debe inviolablemente observarse por el inter\u00e9s que resulta a la sociedad y p\u00fablica utilidad que en esto se versa [\u2026]\u00bb. El no pagar y luego huir de las obligaciones pon\u00eda en riesgo a la familia y al deudor en una sociedad que se relacionaba con base en la fe y el honor vinculados a los valores del prestigio, los privilegios y los derechos.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>EL PRESTIGIO Y LOS PRIVILEGIOS<\/strong><\/p>\n<p>Las casas acababan con muchas de las familias adineradas que no sobreviv\u00edan a lo largo de las generaciones. La ruina de don Francisco se debi\u00f3 no tanto a sus errores de juicio, malas inversiones ni a sus gastos excesivos, sino al sistema social en su conjunto conformado por sus propias normas y valores. La lujosa casa de don Francisco Casuso y su esposa Manuela es emblem\u00e1tica de los grupos llamados burgueses del siglo XVIII novohispano, que fueron eminentemente consumidores de prestigio, o sea, de estatus social. El regidor y alf\u00e9rez ten\u00eda el derecho de caminar junto al virrey y de entonar la lealtad de la ciudad al rey don Fernando mientras enarbolaba el pend\u00f3n de la ciudad. Su familia y su casa habitaci\u00f3n deb\u00edan reflejar su nivel aunque el obraje estuviera en la ruina. La seguridad de la posici\u00f3n de la familia y el aumento de su importancia se lograba aun subordinando los gastos que se necesitaban para su buen funcionamiento. En una sociedad de Antiguo R\u00e9gimen, la identidad de grupo se consolidaba tambi\u00e9n por medio de los privilegios. Quien no se comportaba de acuerdo con su rango, perd\u00eda el respeto de la sociedad y corr\u00eda el riesgo de quedarse arruinado, fuera del c\u00edrculo de trato que le correspond\u00eda. El rango y prestigio de una familia y los privilegios sociales vinculados a \u00e9stos tambi\u00e9n estaban en constante prueba mediante el deber de realizar enormes gastos para ofrecer grandes banquetes y suntuosos regalos a sus amigos y rivales, as\u00ed como por medio de la construcci\u00f3n de lujosas y vistosas casas, testimonio p\u00e9treo de su riqueza econ\u00f3mica y social.<br>\nPero don Francisco se resisti\u00f3 a pagar de la manera acordada por sus acreedores, se acumularon sus deudas hasta terminar en la c\u00e1rcel. No pudo mantener la confianza de los acreedores ni pudo restituir por s\u00ed s\u00f3lo su buen nombre ni su \u00abreconocido y notorio abono\u00bb, como se dec\u00eda entonces. S\u00f3lo sali\u00f3 de la c\u00e1rcel cuando comenz\u00f3 a pagar sus deudas. La familia lo restituy\u00f3 ya que, con el tiempo, el comprador del obraje ser\u00eda el t\u00edo de la esposa, el capit\u00e1n Blas Mex\u00eda de Vera.<br>\nEste magn\u00edfico libro presenta una geograf\u00eda y una econom\u00eda de los objetos que narran los acontecimientos de la condici\u00f3n humana en el pasado. El viaje por la casa, por esta casa, es un viaje por el tiempo, un puente entre la casa de don Francisco y las aulas de esta Universidad; es una mirada a las pr\u00e1cticas y las relaciones del pasado, un testimonio a las personas que ya no est\u00e1n pero que forman la memoria de las calles de Mixcoac y de la Universidad Panamericana.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"26520\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El obraje de Mixcoac en el siglo XVIII (UP-Lindero Ediciones. 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