{"id":26519,"date":"2003-03-09T00:00:00","date_gmt":"2003-03-09T05:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=26519"},"modified":"2003-03-09T00:00:00","modified_gmt":"2003-03-09T05:00:00","slug":"arquitectura_volcada_al_interior","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/03\/09\/arquitectura_volcada_al_interior\/","title":{"rendered":"Arquitectura volcada al interior"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"26519\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>La arquitectura es la personalidad de un pueblo y, a principios del siglo XX, M\u00e9xico necesitaba una nueva cara que lo metiera de lleno en el certamen de belleza mundial. No s\u00e9 por qu\u00e9 extra\u00f1a raz\u00f3n los arquitectos mexicanos voltearon los ojos a Nueva York y Chicago, cuando nuestros coloridos y misteriosos pueblos donde las casas forman hermosos muros y el cielo un multifac\u00e9tico techo ya ten\u00edan un lugar en el hit-parade del arte mundial. Preludios de la globalizaci\u00f3n o fantas\u00edas de la impersonalidad, el caso es que el momento reclamaba un rascacielos.<br>\nEl uso del ascensor, que admirablemente comercializ\u00f3 Elisha Otis a partir de 1860, junto con la mayor resistencia estructural del acero, permiti\u00f3 construir los primeros rascacielos del mundo y realizar el sue\u00f1o americano.<br>\nA medida que las nuevas torres de Babel alcanzaban el cielo, Nueva York y Chicago adquir\u00edan personalidad, mientras que las dem\u00e1s ciudades, grandes y peque\u00f1as, se preguntaban si alg\u00fan d\u00eda deb\u00edan tambi\u00e9n levantar enormes edificios. Nos ganaron las ganas y, en el vanguardista Centro Hist\u00f3rico de la ciudad de M\u00e9xico, se erigi\u00f3 la Torre Latinoamericana (que, ir\u00f3nicamente, hoy se ve m\u00e1s acabada que cualquiera de los edificios vecinos del siglo XVI o XVII).<br>\nEl \u00abingenio\u00bb se sucedi\u00f3 por las calles de diversas ciudades a mayor o menor escala: Puebla, Guadalajara, Le\u00f3n La alienaci\u00f3n del nuevo estilo retras\u00f3 la vieja idea de que la arquitectura, para ser arte, debe venir (de aqu\u00ed la palabra in-venci\u00f3n) de la tierra que pisa, y que el atractivo de una ciudad o de un pueblo reside en su naturalidad, que siempre se traduce en innovaci\u00f3n.<br>\nSin duda, el funcionalismo \u00abmoderniz\u00f3\u00bb la ciudad de M\u00e9xico, pero a la vuelta de los a\u00f1os constatamos que no le sum\u00f3 personalidad. Sin embargo, tampoco puede negarse que fue ben\u00e9fico: nos despert\u00f3 de un entumecido conformismo, pues el arte siempre va adelante, siempre es lo otro, lo que nadie sabe nombrar hasta que un poeta lo dice en este caso, Luis Barrag\u00e1n.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LAS GUERRAS SE SO\u00d1ARON EN LOS LIBROS<\/strong><\/p>\n<p>Mientras el estilo internacional crec\u00eda, en su natal Jalisco, Luis Barrag\u00e1n, Rafael Urz\u00faa e Ignacio D\u00edaz Morales tramaban sin saberlo una revoluci\u00f3n de alcance mundial. \u00abLas guerras se so\u00f1aron en los libros\u00bb, dice Daniel Innerarity, y \u00e9sta no fue la excepci\u00f3n.<br>\nA sus 25 a\u00f1os, Barrag\u00e1n regresaba de Europa con dos libros de Ferdinand Bac: Les Colombiers y Los Jardines Encantados. En ellos, los tres j\u00f3venes arquitectos encontraron una respuesta y una tabla de salvaci\u00f3n, pues les revelaban la clave para que la arquitectura fuera bella: impregnar de poes\u00eda los espacios. Intu\u00edan que en el arte no hay vanguardia, sino s\u00f3lo en los materiales y que la atemporalidad reside en la belleza.<br>\nLas ideas de Ferdinand Bac, gran escritor y artista del paisaje, los cautivaron. El relato siguiente muestra uno de los conceptos claves que Barrag\u00e1n aprendi\u00f3 de Bac: el alma de los jardines.<br>\nCuando era ni\u00f1o, ve\u00eda pasearse bajo mis ventanas, a un se\u00f1or muy viejo, desde la aurora, en un jard\u00edn de su edad. \u00c9l llevaba una corbata blanca y una amplia levita bajo un delantal verde. Su porte era ol\u00edmpico, su cara enmarcada en un collar de barba blanca, y a pesar de su solideo de terciopelo negro y el bast\u00f3n, que ten\u00eda en la mano, ten\u00eda un aire diplom\u00e1tico. Un d\u00eda yo me atrev\u00ed a ir a verlo y entre macetas, flores y tulipanes, \u00e9l me dijo: \u00abHijo m\u00edo, un jard\u00edn es una reducci\u00f3n del universo, llena todas las necesidades del hombre. Si \u00e9l fuera menos tonto, no buscar\u00eda m\u00e1s lejos\u00bb.<br>\nCont\u00e9 mi visita a un joven alumno de la Escuela Polit\u00e9cnica, al que admiraba por su saber, y \u00e9ste me prohibi\u00f3 tomar seriamente la conversaci\u00f3n de este viejo chocho. Se lo jur\u00e9, pero no he cumplido su palabra. [1]<br>\nLos tres arquitectos guardaban muy bien sus secretos con los libros, porque hablar de jardines cuando se estilaban rascacielos no era bien visto. Sin embargo, Ignacio D\u00edaz Morales fue el primero en romper el silencio cuando trat\u00f3 de encerrar el universo en el jard\u00edn de la familia Ochoa.<br>\nEsto represent\u00f3 un revulsivo para los j\u00f3venes arquitectos, que comenzaron a poner en pr\u00e1ctica sus ideas subversivas: color, magia, embrujo, poes\u00eda D\u00edaz Morales recordar\u00eda m\u00e1s tarde lo que en aquel entonces pudo ser el lema de los tres revolucionarios jaliscienses: \u00abConcebir la cosa po\u00e9tica y alrededor de ella levantar los muros\u00bb.<br>\n<strong>CONCEBIR LA COSA PO\u00c9TICA\u2026<\/strong><br>\nEl proceso creativo de Luis Barrag\u00e1n es el mismo que el de los grandes artistas. \u00abComienza con la intensidad de vivir, de pensar, sentir, desechar, escoger, y con el temor de realizar algo lo menos distinto posible a lo que uno quiere hacer\u00bb. [2]<br>\nSabemos por entrevistas que Barrag\u00e1n se procuraba un ambiente est\u00e9tico, espiritual. D\u00edaz Morales lo describ\u00eda as\u00ed a la vuelta de los a\u00f1os:<br>\nLuis Barrag\u00e1n era de un esp\u00edritu muy refinado. Refinad\u00edsimo en educaci\u00f3n, en cultura porque se cultiv\u00f3 much\u00edsimo, en su manera de vivir, en su religiosidad incluso y su vida social. Ahora, la vida que m\u00e1s cuenta es su vida particular; una vida religiosa, ordenada; nunca fue vicioso, ten\u00eda novias primorosas, aunque nunca se pudo casar; era muy amante de la soledad y del silencio, y un hombre que es amante de la soledad y del silencio es una personalidad humana de selecci\u00f3n, porque es cuando t\u00fa puedes percibir cosas muy grandes y muy trascendentales. Luis fue as\u00ed toda su vida. Nunca tuvo ning\u00fan rasgo de vulgaridad en ninguna forma de su vida, fue un esp\u00edritu selecto, y luego Dios lo dot\u00f3 de esa intuici\u00f3n fenomenal de la arquitectura, y sobre todo tambi\u00e9n de esa capacidad de elegir lo bueno, y era una cosa incre\u00edble, esa la cultiv\u00f3 mucho Luis con Chucho Reyes, que era otro tipo parecido de selecci\u00f3n. [3]<br>\nBarrag\u00e1n supo traer y expresar la parte prehisp\u00e1nica y medieval de su herencia de nuestra herencia hist\u00f3rica en pleno siglo XX. Los ind\u00edgenas de esta tierra encontraban la belleza in X\u00f3chitl in Cu\u00edcatl, en las flores y el canto. Para ellos los jardines y el arte eran accesos a lo divino. As\u00ed lo entendi\u00f3 Barrag\u00e1n.<br>\nTen\u00eda, adem\u00e1s, algo de monje contemplativo y sab\u00eda dotar de un aire casi monacal a sus construcciones. Es sabido que le gustaba la poes\u00eda, la pintura, la m\u00fasica y que sus tardes estaban llenas de arte. Bac dice algo hermoso que siempre me remite a \u00e9l: \u00abAnta\u00f1o los jardines eran casi como casas de oraci\u00f3n. El solitario penetraba mudo en su misterio\u00bb. [4]<br>\nLa vida de Luis Barrag\u00e1n consisti\u00f3 en gran medida en mirar. Convert\u00eda en muros un poema, encontraba serenidad en un jard\u00edn, amaba en la danza africana la coherencia de una vida est\u00e9tica.<br>\nPara un poeta, la belleza exterior es todav\u00eda m\u00e1s bella en el interior. Barrag\u00e1n convierte lo prosaico de la vida en belleza. Es un poeta hasta en prosa; lo que para algunos es desecho para \u00e9l es poes\u00eda.<br>\nPor ejemplo, ten\u00eda una extra\u00f1a afici\u00f3n: comprar \u00e1rboles torcidos. \u00abYa conocemos las actividades de ese loco dec\u00eda cierto individuo, quej\u00e1ndose de la inflaci\u00f3n en los invernaderos causada por Barrag\u00e1n que anda echando a perder a los due\u00f1os de los invernaderos porque les compra los \u00e1rboles chuecos, enfermos, que nadie les ha llevado nunca y se los paga hasta en 25 pesos\u00bb. [5]<br>\nPara poder concebir la cosa po\u00e9tica, antes tuvo que haber sido transfigurado por la belleza. Por eso la personalidad de Barrag\u00e1n se refugia en una aparente impersonalidad, porque sab\u00eda que \u00e9l no hab\u00eda elegido la belleza, sino que fue escogido por ella. Era un vasallo del arte.<br>\nS\u00f3lo desde esta humildad, que es condici\u00f3n de la verdadera vida interior, se puede concebir la belleza. \u00abLo que hace a un gran m\u00e9dico o a un gran poeta dice Max Jacob no es el n\u00famero de libros que hayan le\u00eddo, sino la calidad de su vida interior: la digesti\u00f3n de los conocimientos y la b\u00fasqueda\u00bb. [6]<br>\nLa clave para descifrar la concepci\u00f3n po\u00e9tica de Barrag\u00e1n hay que buscarla en c\u00f3mo viv\u00eda, en qu\u00e9 gastaba sus horas, en sus amigos, sus libros, en lo que ve\u00eda en sus ventanas y la manera en que se interesaba por los ni\u00f1os. \u00abLa generosidad de este \u201cPr\u00edncipe del Renacimiento\u201d escribi\u00f3 Mathias Goeritz se muestra en todo lo que hace. Es un hombre de gran tama\u00f1o y as\u00ed es su obra\u00bb. [7]<br>\n<strong>Y ALREDEDOR DE ELLA LEVANTAR LOS MUROS<\/strong><br>\nLa obra de Barrag\u00e1n es un claro stop en medio de la revuelta que caus\u00f3 el estilo internacional a mediados del siglo pasado. Mientras la moda imperante se derramaba hacia el exterior, sus casas miraban hacia dentro.<br>\nEl contraste del rascacielos del momento y la arquitectura de Barrag\u00e1n no reside en el tama\u00f1o, sino en la intenci\u00f3n. Cuando los ventanales de los altos edificios lo ven todo y por eso no descubren nada, las ventanas de Barrag\u00e1n dejan paso a la conjetura.<br>\nEn la concepci\u00f3n arquitect\u00f3nica de los nuevos templos financieros, el cielo, la ciudad, una monta\u00f1a o un \u00e1rbol est\u00e1n afuera del edificio; en las casas de Barrag\u00e1n est\u00e1n dentro. \u00abHay que lograr que las casas sean jardines y que los jardines sean casas\u00bb, dec\u00eda, como quien persiste en descubrir la f\u00f3rmula.<br>\nBarrag\u00e1n, al igual que Louis Kahn, concibe la arquitectura como un mundo dentro de otro mundo. Desde este enfoque la naturaleza y la arquitectura son un regalo. Desentra\u00f1ando el concepto de regalo encontramos que el misterio es parte esencial del regalo y, m\u00e1s a\u00fan, los tiempos: la entrega, la suposici\u00f3n al ver el tama\u00f1o del regalo, la envoltura. Abrir: la calma o la prisa y, finalmente, el encuentro del deseo con la realidad. Esto, en arquitectura, se traduce en la calle, la fachada, el vest\u00edbulo, el pasillo, admirar y descubrir, contemplar o seguir. As\u00ed son sus casas, \u00abun sue\u00f1o dirigido\u00bb, parafraseando a Borges.<br>\nActualmente, Barrag\u00e1n corre el peligro de convertirse en una marca f\u00e1cil de copiar, porque su obra tan fotografiada capta s\u00f3lo los accidentes. Sus colores se pueden imitar, s\u00ed; pero lo que no se percibe en las fotos es la manera en que Barrag\u00e1n nos lleva de los tonos amarillos a los azules, de un techo bajo a una doble altura, y esto tiene que ver con los tiempos, con los efectos que quiere provocar (misterio, sorpresa, sortilegio).<br>\nAunque sus muros se ven sencillos y lo son la sencillez dialoga necesariamente con el sitio en que fueron colocados, con su entorno y con el tiempo; es decir, lo que uno ha visto antes y lo que ver\u00e1 despu\u00e9s de ellos. Son muros que cortan o acompa\u00f1an, que cobijan o liberan, que enmarcan un horizonte o elevan la mirada al cielo.<br>\nSus edificios tienen una voluntad de existir. Est\u00e1n hechos con las mismas reglas con las que se hizo la naturaleza. Son asombro, misterio, proporci\u00f3n, maravilla, orden, silencio, armon\u00eda palabras para \u00e9l tan queridas.<br>\n\u00abPienso que en m\u00ed se premia a quienes aman y persiguen estas hermosas palabras y la realidad que ellas reflejan\u00bb, dijo cuando recibi\u00f3 el premio Pritzker. \u00c9l sab\u00eda que la arquitectura, a diferencia de la simple construcci\u00f3n, no son los muros, ventanas, techos, sino el efecto que producen. Esta distinci\u00f3n, a veces olvidada, la hizo Lao Tse hace 4 mil a\u00f1os: \u00abLa arquitectura no es cuatro paredes y un techo, sino el aire que queda dentro\u00bb. [8]<br>\nHoy comprendemos que la ense\u00f1anza de la obra de Barrag\u00e1n no s\u00f3lo es el color y los jardines. Hoy sabemos que para ser modernos (ser\u00eda mejor decir atemporales) hay que lograr el efecto del misterio, sin importar que sea vidrio, acero, tabique, concreto, madera o titanio. Hoy sabemos que el efecto del asombro no s\u00f3lo est\u00e1 en un rascacielos; sino tambi\u00e9n en un horizonte contenido en una ventana. Hoy sabemos que hay que lograr el silencio, la magia, la proporci\u00f3n no sabemos exactamente c\u00f3mo, pero aspiramos a ello. Hoy nos resulta claro lo que Barrag\u00e1n aprendi\u00f3 de Bac: \u00abel alma de los jardines alberga la mayor suma de serenidad de la que puede disponer el hombre\u00bb. [9]<br>\n<strong>CREADORES SUBLIMES, VIDAS SUBLIMES<\/strong><br>\nBarrag\u00e1n es conocido mundialmente, pero me parece que su obra opaca otra gran ense\u00f1anza que, parad\u00f3jicamente, es condici\u00f3n de su arquitectura. Dec\u00eda su gran amigo Ignacio D\u00edaz Morales que \u00ablos creadores sublimes eran sublimes en su vida\u00bb [10] ; y esto s\u00ed es asequible para todos. Vivir en un mundo est\u00e9tico, estar en las coordenadas de la belleza, es el camino que nos muestra Barrag\u00e1n para el siglo XXI.<br>\nLeyendo a Ferdinand Bac entendemos un poco mejor su vida, que se puede imitar; y a los arquitectos nos da una de las pautas que deben gobernar la invenci\u00f3n:<br>\nLos monjes encerraban su recogimiento con im\u00e1genes y fuentes, inscripciones y altares, a fin de tener con qui\u00e9n orar, leer, cantar bajo el cielo, instruirse bajo los \u00e1rboles, plantar, respirar, caminar. \u00a1Qu\u00e9 cuidado en la elecci\u00f3n del sitio donde los monjes colocaban sus jardines espirituales! Indicaban, en sus mismas reglas, un refinamiento est\u00e9tico que nosotros hemos perdido y que valdr\u00eda la pena aplicar en nuestros d\u00edas. [11]<\/p>\n<p class=\"textogris\">[1] \u00abEl arte de los jardines\u00bb en Revue des Deux Mondes. Francia, 15 de septiembre de 1925. p. 397. Traducci\u00f3n de Margarita Gonz\u00e1lez Luna.<\/p>\n<p>[2] Mario MONTEFORTE TOLEDO. Conversaciones con Mathias Goeritz. Siglo XXI Editores. M\u00e9xico, 1993. p.54.<br>\n[3] Entrevista del arquitecto Jos\u00e9 de la Madrid a Ignacio D\u00edaz Morales en Guadalajara, Jalisco, el 24 de marzo de 1990.<br>\n[4] \u00abEl arte de los jardines\u00bb. Op cit. p. 381.<br>\n[5] Salvador NOVO. \u00abLuis Barrag\u00e1n\u00bb en El Universal. Secci\u00f3n Cultural. 29 de abril de 1996.<br>\n[6] Max JACOB. Consejos a un joven poeta. Rialp. Espa\u00f1a, 1976. p. 25.<br>\n[7] Cfr. Ensayos y apuntes para un bosquejo cr\u00edtico. Luis Barrag\u00e1n. Museo Rufino Tamayo. M\u00e9xico, 1985. p. 55.<br>\n[8] Cfr. Ibidem, p. 10. Se trata del trabajo doctoral del arquitecto Luis Barrag\u00e1n al recibir la investidura del doctorado honoris causa de la Universidad Aut\u00f3noma de Guadalajara en agosto de 1984.<br>\n[9] Antonio RIGGEN. Luis Barrag\u00e1n. Escritos y Conversaciones. El Croquis Editorial. Espa\u00f1a, 2000. p. 59. Lo cita Luis Barrag\u00e1n en su discurso al recibir el premio Pritzker, el 3 de junio de 1980.<br>\n[10] Max JACOB. Op. cit. p. 27.<br>\n[11] \u00abEl arte de los jardines\u00bb. Op. cit. p. 387.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"26519\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luis Barrag&aacute;n forma parte de una generaci&oacute;n de artistas mexicanos que busc&oacute; devolver la poes&iacute;a al espacio arquitect&oacute;nico. Al tiempo que desarroll&oacute; nuevos vol&uacute;menes habitables, nos leg&oacute; una s&iacute;ntesis est&eacute;tica y espiritual del pasado ind&iacute;gena y novohispano de M&eacute;xico. 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