{"id":26512,"date":"2003-03-09T00:00:00","date_gmt":"2003-03-09T05:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=26512"},"modified":"2023-11-08T06:07:24","modified_gmt":"2023-11-08T11:07:24","slug":"donde_empieza_y_acaba_la_responsabilidad_del_empresario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/03\/09\/donde_empieza_y_acaba_la_responsabilidad_del_empresario\/","title":{"rendered":"\u00bfD\u00f3nde empieza y acaba la responsabilidad del empresario?"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"26512\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><h3>El hombre es, de modo constitutivo, un ser de responsabilidades. Pero \u00bfcu\u00e1les son las implicaciones \u00e9ticas que el ser responsable acarrea sobre todo al hombre de acci\u00f3n, al empresario?<\/h3>\n<p>En el campo de la empresa y en muchos otros estamos inmersos en dos ideolog\u00edas contrapuestas entre s\u00ed: el liberalismo o neoliberalismo y la tendencia socializante. Su postura antag\u00f3nica se funda, precisamente, en la manera como enfocan la responsabilidad. Por ello, hablar de \u00e9tica de la empresa requiere analizar c\u00f3mo enfocamos al empresario, a la empresa misma y c\u00f3mo entendemos la responsabilidad.<\/p>\n<p>Existen cuatro sentidos de responsabilidad: consecuente, antecedente, congruente y trascendente.<\/p>\n<p>Responsabilidad consecuente. En la mentalidad del empresario, por lo general la responsabilidad queda minimizada al sentido m\u00e1s b\u00e1sico: cuando una persona responde o carga con las responsabilidades o consecuencias de sus actos. En sentido estricto, los empresarios tenemos, en efecto, esta responsabilidad.<\/p>\n<p>Pero ser responsable no se reduce s\u00f3lo a las consecuencias o resultados. Hay que a\u00f1adir otro sentido, la responsabilidad antecedente. Antes de que sucedan las consecuencias ya podemos afirmar si una persona que emprende es o no responsable, si se atiene a unos principios antecedentes, con independencia de cu\u00e1les sean las consecuencias. Si no es capaz dar raz\u00f3n, cuenta o principio de su \u00faltima decisi\u00f3n, esa persona es irresponsable.<br>\nAdem\u00e1s, toda persona \u00be el empresario tambi\u00e9n\u00be tiene una responsabilidad congruente, que se refiere a responder sobre el propio proyecto de vida; es decir, a que su situaci\u00f3n actual enganche o armonice con las decisiones que le precedieron.<\/p>\n<p>Y, por \u00faltimo, la responsabilidad trascendente corresponde a aquella persona que cumple la misi\u00f3n para la cual est\u00e1 en la Tierra.<br>\nAnalicemos estos cuatro sentidos de responsabilidad.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LA GARRAPATA IRRESPONSABLE<br>\n<\/strong>La responsabilidad consecuente suele ser la primera y muchas veces la \u00fanica que tomamos en cuenta.<\/p>\n<p>Lo primero ser\u00e1 diferenciar entre una persona responsable y una que no lo es. Responsable es aquel que considera que las acciones que promueve son suyas y, por tanto, libres; en cambio, si dichas acciones se refieren al patrimonio gen\u00e9tico o cultural y el sujeto carece de libertad para actuar, tampoco tendr\u00e1 libertad para responder de las consecuencias de sus actos.<\/p>\n<p>No habr\u00e1, pues, responsabilidad en un contexto antropol\u00f3gico en el que no haya actos libres, pues no puedo responder m\u00e1s que por aquello que depende de m\u00ed. Para una antropolog\u00eda en la que el hombre no rebase la condici\u00f3n del mero animal, cuyo comportamiento sea consecuencia fatal de sus instintos y condicionamientos, la responsabilidad carecer\u00eda totalmente de sentido. Imposible resulta la responsabilidad para aquellos que se empe\u00f1an en comparar al hombre con la garrapata. Sospechoso e indignante resulta que un grupo de alemanes eligiera a una garrapata para estudiar cu\u00e1les son sus diferencias con el hombre.<\/p>\n<p>La garrapata no percibe m\u00e1s que dos est\u00edmulos: la luz, que la impulsa a subir; y el calor, que la impulsa a bajar. Sube a los arbustos y a las ramas de los \u00e1rboles, y baja al lomo de la vaca. Las consecuencias de la parasitosis que provoca cuesta cada a\u00f1o miles de millones de pesos y nadie puede responsabilizar de ello a la garrapata, porque hay una clara continuidad entre el est\u00edmulo y la respuesta; no hace m\u00e1s que prolongar, por as\u00ed decirlo, las incitaciones del instinto.<\/p>\n<p>Cuando el animal es un poco m\u00e1s complicado ya no es tan f\u00e1cil entender la relaci\u00f3n entre el est\u00edmulo y la respuesta. Sin embargo, sabemos que el perro siempre quiere la carne en tiempo de hambre, a la perra en tiempo de celo y la sombra en tiempo de calor. Hace algunos a\u00f1os unos chihuahuenses se declararon en huelga de hambre y, sin importar la raz\u00f3n que tuvieron, sus perros chihuahue\u00f1os no declararon la huelga; los perros no tienen esa libertad para decidir no comer cuando est\u00e1n hambrientos.<\/p>\n<p>La gran diferencia entre nosotros y la garrapata, el perro o cualquier otro animal que prolonga su propio instinto, es que el hombre puede recibir una serie casi infinita de est\u00edmulos y tambi\u00e9n ofrecer una posibilidad casi infinita de respuestas, pero no hay continuidad entre ellos. Entre el est\u00edmulo y la respuesta el hombre parte de s\u00ed mismo, y ese partir de s\u00ed mismo con independencia de los est\u00edmulos recibidos es justo lo que llamamos libertad.<\/p>\n<p>El psic\u00f3logo conductista Skinner dice que eso no es libertad, sino ignorancia: no sabemos cu\u00e1l es el retru\u00e9cano de la conexi\u00f3n entre los est\u00edmulos y las respuestas del hombre. Decimos que es libre simplemente porque ignoramos c\u00f3mo act\u00faa.<\/p>\n<p>Es la primera vez en la historia de la humanidad que se ha dicho que el hombre es un animal mientras no se demuestre que es libre\u2026 \u00a1y nosotros lo aceptamos con aquiescencia y hasta con gusto! Ante Skinner, que dice que somos animales, exclamamos \u00ab\u00a1qu\u00e9 inteligente!\u00bb, en lugar de objetar: \u00ab\u00a1el animal lo ser\u00e1 usted! Yo s\u00ed act\u00fao porque quiero actuar, sin sujetarme a los est\u00edmulos que recibo\u00bb.<\/p>\n<p>Precisamente porque el hombre es libre de sus propios actos, es responsable de sus consecuencias. \u00c9ste era incluso uno de los argumentos de Arist\u00f3teles para demostrar que el hombre es libre, si no lo fuera, no ser\u00eda responsable y por lo tanto no habr\u00eda sociedad, porque no corresponde llamar sociedad a aquella donde los ciudadanos no son responsables.<\/p>\n<p>En segundo lugar, advirtamos la diferencia entre el neoliberal y el neosocialista.<br>\nEl liberal plantea un desequilibrio inarm\u00f3nico entre libertad y responsabilidad. Afirma: \u00abyo tengo libertad para hacer lo que quiero y tengo la responsabilidad que quiero\u00bb. Lo primero se lo concedemos incluso como un don del hombre frente a los animales; lo segundo no, porque efectivamente puede hacer lo que quiere, pero no puede \u00abescoger\u00bb sus responsabilidades.<\/p>\n<p>En cierto modo, as\u00ed act\u00faa el empresario irresponsable de sus consecuencias: \u00be Yo fabrico \u00e1cido sulf\u00farico. \u2014S\u00ed, pero contaminas las aguas.\u2014 Perd\u00f3n, pero no me midan por eso, sino por el precio y calidad del \u00e1cido sulf\u00farico. Si se contaminan las aguas es problema del Ministro o Secretario de Recursos Hidr\u00e1ulicos, no m\u00edo.<\/p>\n<p>Nosotros no somos libres para poner un coto a nuestra propia responsabilidad y reducirla a un peque\u00f1o punto. No podemos decir, como el liberal, \u00abs\u00f3lo soy responsable de aquello de lo que decido serlo\u00bb.<\/p>\n<p>Por ese cambio pendular que se da en las ideolog\u00edas, el socialista opina lo contrario: \u00abyo soy responsable de todo lo que sucede en el mundo porque he decidido quedarme en \u00e9l\u00bb. Leemos esto en Jean Paul Sartre, para quien el hombre es responsable de todo lo que le sucede al mundo dado que ha decidido quedarse en \u00e9l, siendo as\u00ed que es muy f\u00e1cil salirse del mundo.<\/p>\n<p>No podemos sostener ni una posici\u00f3n ni la otra: no somos responsables de todo lo que acontece; nadie tiene la misi\u00f3n de arreglar el mundo; ser\u00eda adoptar una posici\u00f3n megalom\u00e1nica, hamletiana: maldici\u00f3n y pesar por haber venido al mundo con la responsabilidad de arreglarlo. Pero tampoco podemos adherirnos a la postura seg\u00fan la cual soy responsable s\u00f3lo de lo que yo decida. De hecho, la mayor\u00eda de los problemas ecol\u00f3gicos que nos afectan provienen de esa falta de armon\u00eda entre libertad y responsabilidad.<br>\n<strong><br>\n\u00bfDE QU\u00c9 RENDIR CUENTAS?<\/strong><br>\nEl hombre es libre de hacer lo que quiere, s\u00ed, pero la responsabilidad limita su poder. Cada uno es responsable de todo aquello que provoca con sus actos libres, aunque no los haya podido predecir, porque deber\u00eda haberlo hecho.<\/p>\n<p>Siguiendo esta idea, nos adherimos al modelo de la responsabilidad consecuente que hemos llamado de c\u00edrculos conc\u00e9ntricos. El empresario \u2014y toda persona\u2014 es responsable de s\u00ed mismo, de su familia, de su empresa, del ramo de empresas en el que est\u00e1, de la C\u00e1mara si es que pertenece a alguna; es responsable tambi\u00e9n de su diputaci\u00f3n, de su patria, de su continente y ser\u00eda, ya tomando ciertos factores de megaloman\u00eda socialista, responsable de la galaxia. Pero no en el mismo sentido. Yo no soy responsable de m\u00ed mismo de igual manera como lo soy de mi familia o de mi empresa.<\/p>\n<p>Margaret Tatcher formul\u00f3 en buena parte su plan de gobierno bajo un sistema de responsabilidad en c\u00edrculos conc\u00e9ntricos, mediante cuatro puntos:<\/p>\n<p>Cada ingl\u00e9s es responsable de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Cada ingl\u00e9s es responsable de su familia (yo no voy a procurar los tortibonos, que cada quien se las arregle como pueda).<\/p>\n<p>Yo soy responsable del valor de la moneda (si hay inflaci\u00f3n o la moneda se deval\u00faa, no culpen a los comerciantes; la culpa es m\u00eda, que controlo la m\u00e1quina que emite el dinero).<br>\nMi gobierno tomar\u00e1 las decisiones que juzgue convenientes para el pa\u00eds, sean cuales fuesen las consecuencias que repercutan sobre el propio gobierno.<\/p>\n<p>Por lo menos a\u00fan conservamos en la ideolog\u00eda actual un \u00faltimo principio cl\u00e1sico de la \u00e9tica, aunque a veces s\u00f3lo sea en la cabeza: que lo cumplamos con la voluntad es otra cuesti\u00f3n. Me refiero al convencimiento de que el fin no justifica los medios. En cambio, hemos olvidado o puesto en la sombra voluntariamente, a fuer de liberales, otro principio que se redondea con el anterior: no s\u00f3lo no debo emplear medios malos para cumplir fines buenos, por muy buenos que sean; tampoco debo lograr objetivos buenos que tengan efectos secundarios desproporcionadamente malos.<\/p>\n<p>Un individuo a cargo de la propia iniciativa no debe proponerse conseguir objetivos buenos el \u00e1cido sulf\u00farico que provoquen resultados secundarios desproporcionadamente malos la contaminaci\u00f3n de las aguas. Si nos atenemos a este principio de los efectos secundarios, la empresa ser\u00eda responsable de esa contaminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es decir, el empresario est\u00e1 obligado a ser consecuente de los frutos que provoquen sus acciones aunque no los haya previsto. Uno no puede poner el l\u00edmite a su antojo, el l\u00edmite es real. Si yo tiro una piedra sin saber a d\u00f3nde va, y rompo un vidrio, no me libro de mi responsabilidad con la excusa de no saber a d\u00f3nde iba. Soy responsable del vidrio roto y mi ignorancia no me disculpa, porque deb\u00eda haber mirado a d\u00f3nde tir\u00e9 la piedra.<\/p>\n<p>Esta postura se aclara con un ejemplo infantil: un individuo pregunta a un granjero \u2014\u00bfme permite cocinar unos huevos rancheros aqu\u00ed, en el pajar? Es que si hay algo verdaderamente sublime en la vida son los huevos rancheros y soy muy bueno prepar\u00e1ndolos.\u2014 S\u00ed, pero no en un pajar, porque se incendia.\u2014 \u00c9se no es problema m\u00edo, sino de los bomberos. Que me midan s\u00f3lo por el sabor de los huevos rancheros.<\/p>\n<p>Hoy, m\u00e1s que antes, gracias a los medios tecnol\u00f3gicos y de comunicaci\u00f3n, el empresario goza de grandes posibilidades de an\u00e1lisis, de informaci\u00f3n, y tiene la responsabilidad de averiguar cu\u00e1les ser\u00e1n las consecuencias de sus actos en s\u00ed mismo, en su familia, en su empresa, en su ramo, en su c\u00e1mara, en su diputaci\u00f3n, en su pa\u00eds\u2026 aunque no en todas estas esferas en el mismo grado.<\/p>\n<p>Hay un grado en el cual nadie puede dejar de ser responsable: es el primer c\u00edrculo, uno mismo. Yo soy como he decidido ser. No me refiero al tama\u00f1o \u2014yo no he decidido ser chaparro\u2014 , sino a que una persona puede ser ego\u00edsta o generosa, y algo que va muy relacionado, simp\u00e1tico o antip\u00e1tico, o leal o hip\u00f3crita\u2026 porque quiere. Cada uno es responsable de su propia conducta y de su comportamiento. No somos garrapatas que podemos culpar al calor o a la luz.<br>\n<strong><br>\n\u00bfPOR QU\u00c9 NO COCINAR EN EL PAJAR?<\/strong><br>\nDijimos que el empresario no s\u00f3lo es responsable de sus actos y de los resultados secundarios de los objetivos primarios que persigue. Tambi\u00e9n lo es de los motivos por los cuales act\u00faa. En numerosas ocasiones, nuestra actuaci\u00f3n es la de personas que s\u00f3lo quieren medir las consecuencias de sus actos pret\u00e9ritos, sin importar las razones por las que se decidieron sus actos.<\/p>\n<p>Antes de medir las consecuencias de sus actos, es posible interpelar a la persona que decide libremente; \u00bfcu\u00e1les son los motivos, razones o causas por las que decidi\u00f3? Si no es capaz de responder a esta pregunta, sencilla para un hombre racional, entonces es ya irresponsable, por ese s\u00f3lo hecho.<\/p>\n<p>Y como toda raz\u00f3n viene respaldada por otra raz\u00f3n \u2014por qu\u00e9 se escogi\u00f3 una en lugar de otra\u2014 , la raz\u00f3n de la raz\u00f3n de la raz\u00f3n nos lleva a una raz\u00f3n que ya es inapelable; que posee el fundamento en s\u00ed mismo: se llama principio.<\/p>\n<p>Por lo tanto, el empresario es responsable, con responsabilidad antecedente, cuando puede responder de los principios de sus actos. Si no es capaz de dar raz\u00f3n de los principios por los cuales tom\u00f3 una decisi\u00f3n, es ya irresponsable de alguna manera. Debe, entonces, analizar si estas razones y decisiones enganchan o no con sus principios y convicciones perennes. Si carece de principios inamovibles, ya es tambi\u00e9n irresponsable por definici\u00f3n.<\/p>\n<p>El lector podr\u00eda arg\u00fcir: no es verdad que los hombres se sujeten a los mismos principios. Eso es una apariencia superficial. Los principios, los valores, son distintos en cada pa\u00eds, cada \u00e9poca y cada persona. Entonces \u00bfa qu\u00e9 principios debemos atenernos?<\/p>\n<p>No voy a demostrar ahora la universalidad y trascendencia de los principios. Sencillamente contar\u00e9 una an\u00e9cdota.<\/p>\n<p>Una importante empresa transnacional que maneja sus productos en 40 pa\u00edses realiza cada a\u00f1o una convenci\u00f3n. Hace unos a\u00f1os, sus ejecutivos propusieron que se abordara un tema de car\u00e1cter \u00e9tico y escogieron varias preguntas para responderlas en la convenci\u00f3n. De todas, me atengo a la primera: \u00bfla empresa a la que pertenezco debe mantener sus principios, convicciones y fundamentos en todos los pa\u00edses donde trabaja o acoplarlos a la cultura de las distintas naciones?<\/p>\n<p>Hablamos de una empresa que maneja plantas en Colombia y en Singapur, Filipinas o Nueva Delhi. Es una pregunta en verdad desconcertante. \u00bfPodemos imponer nuestros principios s\u00f3lo porque somos una transnacional, o vamos a amoldarlos seg\u00fan las distintas culturas donde trabajemos?<\/p>\n<p>Para contestar eligieron a tres personas. A Lynn Paine, profesora de la Harvard Business School, a Jacob Needelman, de la Stanford University, y a un servidor, del IPADE. Yo prepar\u00e9 mi contestaci\u00f3n suponiendo que los otros ponentes pensar\u00edan como en general piensa la cultura contempor\u00e1nea: que los principios morales son relativos a la cultura y al patrimonio acad\u00e9mico de cada uno, y prepar\u00e9 mi defensa de la universalidad de los principios, con mucho ardor (y mucho temor de que no fuera aceptada).<\/p>\n<p>Lynn Paine dijo que, en efecto, cada pa\u00eds posee sus propias costumbres \u00e9ticas, pero que una compa\u00f1\u00eda carente de un disco duro de valores de car\u00e1cter permanente dejar\u00eda de ser una empresa, se dividir\u00eda en tantos cuantos c\u00f3digos tuviera.<\/p>\n<p>Jacob Needelman, que s\u00f3lo por su nombre podemos suponer que es jud\u00edo, empez\u00f3 diciendo que cada religi\u00f3n tiene su \u00e9tica pero, si rascamos hasta el hueso las \u00e9ticas de todas las religiones, en \u00faltimo t\u00e9rmino, son la misma: la del dec\u00e1logo b\u00edblico. Y si no guardamos el dec\u00e1logo b\u00edblico, no es posible la convivencia, ni por tanto la empresa.<\/p>\n<p>Con sentimientos encontrados de gusto y disgusto a la vez \u2014por un lado me alegraba que ambos expertos defendieran unos principios universales, pero por otro, mi paper quedaba ya totalmente fuera de lugar, porque defend\u00eda algo que nadie hab\u00eda a\u00fan atacado\u2014 no le\u00ed mi texto, me adher\u00ed a las exposiciones de Paine y Needelman.<br>\n<strong><br>\nEL MEJOR NEGOCIO EXISTENCIAL<\/strong><br>\nEl empresario debe conservar los principios no s\u00f3lo desde el punto de vista personal, sino tambi\u00e9n de su empresa; dicho al rev\u00e9s, no s\u00f3lo debe conservarlos en su empresa, sino tambi\u00e9n en su \u00e1mbito personal, porque los principios de las personas se transparentan como un reflejo, van de alguna manera creando la personalidad.<\/p>\n<p>En materia de principios vale m\u00e1s la ejemplaridad con la que se viven, que su defensa. El director no puede defender determinados principios si no da ejemplo de ello; \u00bfc\u00f3mo pedir al vendedor que no mienta, si \u00e9ste sabe que el director miente a los clientes?, \u00bfc\u00f3mo pedir a un subordinado que no lo enga\u00f1e, si lo insta a enga\u00f1ar al proveedor prometi\u00e9ndole lo que no se cumplir\u00e1?<\/p>\n<p>Los principios deben ser v\u00e1lidos, pero tambi\u00e9n estar encarnados. Primero, personalmente. A cada uno le corresponde hacer un an\u00e1lisis personal y ver si en efecto guarda, vive y encarna la \u00e9tica de la empresa.<\/p>\n<p>Los principios que mantiene uno mismo o la empresa no siempre garantizan las consecuencias. Algunos creen que s\u00f3lo por respetar los principios y comportarse moralmente bien van a obtener resultados comerciales positivos. Si, adem\u00e1s de comportarse bien, un individuo es poco inteligente, le ir\u00e1 mal. Ser\u00e1 bueno, pero le ir\u00e1 mal.<br>\nQue la moral no necesariamente sea un buen negocio\u00a0 \u2014no por portarse bien se gana dinero\u2014 no significa que seguir los principios de la propia naturaleza humana sea mal negocio. Los buenos y malos negocios se dan muchas veces al margen de los principios. Pero hay un negocio, una empresa \u00fanica para nosotros, que no podemos vender ni cambiar: nuestra propia vida, en la que el comportamiento \u00e9tico da siempre buenos resultados.<\/p>\n<p>S\u00f3lo la persona que es leal, que mira de frente, que es capaz de guardar el compa\u00f1erismo con sus colegas, es una persona que est\u00e1 viviendo una buena vida o, mejor dicho, una vida buena. Puede ser que no le vaya tan bien en los negocios, pero hay otros que llevando una mala vida ganan con una mano lo que pierden despu\u00e9s en la factura del psiquiatra. Es as\u00ed que los neurast\u00e9nicos fabrican castillos en el aire, los psic\u00f3patas viven en ellos y los psiquiatras cobran la renta. Ir en contra de los mandamientos de la ley de Dios provoca neurosis, adem\u00e1s de divorcios y otras desgracias.<\/p>\n<p>La \u00e9tica s\u00ed es un buen negocio, vital, existencial; es comportarme de acuerdo con la naturaleza que Dios me ha dado para desarrollarme hasta el infinito. La bondad de ese prop\u00f3sito no est\u00e1 en discusi\u00f3n.<br>\n<strong><br>\nEL DILEMA DE CARLOS V<\/strong><br>\nQue los principios no coincidan con las consecuencias dio lugar, desde 1925, a que Max Weber, uno de los m\u00e1s importantes soci\u00f3logos modernos, afirmara que el mundo se estaba dividiendo en dos grandes campos: el de la teleolog\u00eda (telos=fin) y el de la deontolog\u00eda (deontos=deber). La sociedad, por tanto, se desgajar\u00eda en dos grandes \u00e9ticas: la de las consecuencias \u2014hago aquello que da buenos resultados\u00be y la de las convicciones\u2014 hago lo que debo hacer.<\/p>\n<p>A Weber no le sali\u00f3 bien la profec\u00eda, pero contaba con algo de raz\u00f3n. Un disc\u00edpulo suyo dijo que, en \u00faltimo t\u00e9rmino, los sajones ven m\u00e1s las consecuencias; en cambio, los latinos son m\u00e1s apegados a los principios morales. Eso caus\u00f3 una gran discusi\u00f3n sobre si efectivamente los sajones son m\u00e1s exitosos porque dejan a un lado sus principios o los latinos somos menos prominentes porque nos preocupamos del deber m\u00e1s que de las consecuencias. Aunque, en realidad, el disc\u00edpulo de Max Weber nunca estuvo en M\u00e9xico; si hubiera conocido nuestro pa\u00eds, tal vez hubiera cambiado su punto de vista\u2026<\/p>\n<p>El alem\u00e1n Robert Spa\u00ebman tom\u00f3 como ejemplo a uno de los gerentes m\u00e1s importantes de la historia que, curiosamente, combinaba en \u00e9l el modo de ser pragm\u00e1tico de los sajones y germanos y el modo de ser latino, y estudi\u00f3 su comportamiento. Me refiero a Carlos V, quien era de ascendencia alemana y nieto de los reyes de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la historia que Spa\u00ebman describe, Carlos V vivi\u00f3 un caso que ejemplifica lo que ocurre cotidianamente. Le propuso a Lutero reunirse en Worms para dialogar y arreglar sus diferencias. Lutero, protegido por los electores sajones, se neg\u00f3 a ir, pues si cruzaba las fronteras de Sajonia las tropas imperiales lo aprehender\u00edan. Entonces, Carlos V \u2014que era buena persona, aunque s\u00f3lo fuera por su ascendencia espa\u00f1ola\u2014 proporcion\u00f3 un salvoconducto a Lutero para que sus tropas no lo aprehendieran mientras se reun\u00edan en Worms y regresaba a Sajonia.<\/p>\n<p>Sin embargo, en cuanto sus consejeros supieron que Lutero hab\u00eda traspuesto las fronteras de Sajonia, le pidieron atraparlo. Carlos V se neg\u00f3, acorde a la responsabilidad antecedente y la \u00e9tica deontol\u00f3gica: \u00abAcabo de dar mi palabra\u2026\u00bb. Los consejeros, por su parte, le argumentaron con una \u00e9tica consecuencialista: \u00ab\u00bfSe da cuenta del beneficio que obtendr\u00eda su imperio y la Iglesia cat\u00f3lica si logr\u00e1semos meter a este cabecilla en la c\u00e1rcel?\u00bb.<\/p>\n<p>Carlos V no se atrevi\u00f3 a decidir hasta el d\u00eda siguiente como muchas veces algunas personas est\u00e1n indecisas entre conseguir buenos resultados este trimestre y guardar determinados principios; otras, ya sabemos que no guardan los principios para obtener buenos resultados y se llaman, por ejemplo, Enron. Cuando llam\u00f3 a sus servidores les dijo: \u00abdudo que valga la pena defender una religi\u00f3n para cuya defensa yo deba faltar a mi palabra\u00bb.<\/p>\n<p>Y es que uno de los principios m\u00e1s importantes que debe mantener la empresa es guardar la palabra dada. Si no guardamos este principio vital de la convivencia, y por lo tanto de la cohesi\u00f3n de la empresa, con nuestros colaboradores, clientes, colegas, socios\u2026 estamos cometiendo un grave error: no se fiar\u00e1n de nosotros.<\/p>\n<p>Siempre es dable esta disyunci\u00f3n entre principios y consecuencias; pero la soluci\u00f3n no es optar por unos u otras. Los hombres, los gerentes de empresa, los gerentes generales, los managers, somos individuos de s\u00edntesis. Necesitamos lograr una visi\u00f3n sint\u00e9tica lo suficientemente valiosa para que, cumpliendo con los principios, seamos capaces de obtener buenos resultados.<\/p>\n<p>Habiendo explicado que corresponde al hombre ser responsable de sus consecuencias y de sus principios, el empresario podr\u00eda realizar un peque\u00f1o ejercicio: leer el plan estrat\u00e9gico de su compa\u00f1\u00eda si carece de \u00e9l ya es irresponsable, ni siquiera vale la pena que haga el ejercicio y revisar si, adem\u00e1s de se\u00f1alar y cuantificar con precisi\u00f3n los objetivos que han de lograrse durante el periodo del plan, define alguna pol\u00edtica mediante la cual va a conseguirlos; si carece de ella, es un individuo consecuencialista que carece de responsabilidad antecedente.<\/p>\n<p>No es posible establecer objetivos sin especificar c\u00f3mo conseguirlos. Es necesario considerar que algunos deber\u00e1n cumplirse sin infringir determinados principios. Por ejemplo, al proponerse vender un producto a toda costa, habr\u00e1 que mantener el quinto mandamiento \u00be \u00abno matar al competidor\u00bb\u00be , aunque tampoco propongo pegar el legado b\u00edblico en la carpeta de estrategias.<br>\n<strong><br>\nENTRE EL \u00abQUIERO SER\u00bb Y EL \u00abSOY\u00bb<\/strong><br>\nPor otra parte, no s\u00f3lo se trata de ser consecuencialista o deontol\u00f3gico, sino que tambi\u00e9n es preciso tener una responsabilidad congruente, por la que el individuo responde de las decisiones anteriores de sus actos, de su proyecto de vida.<\/p>\n<p>Para ello, primero requiero delinear un proyecto de vida si carezco de \u00e9l ya no soy un hombre con responsabilidad congruente no s\u00f3lo respecto a las cosas que hago, sino sobre todo en el modo de ser: me gustar\u00eda ser menos marrullero dentro de diez a\u00f1os \u2014me pongo un plazo bastante amplio como para morirme antes\u2014 y quiero ser noble, leal y disciplinado\u2026 \u00c9se es mi proyecto de vida.<\/p>\n<p>Segundo, debo ser congruente con mi proyecto de vida. Si no lo soy, ser\u00e1 preciso que cambie de proyecto, pues no es factible mantener un proyecto de vida y actuar siempre de manera contraria; lo correcto ser\u00eda retrotraerme al principio y reconocer que con ese proyecto me equivoqu\u00e9, o soy lo suficientemente d\u00e9bil para no seguirlo.<\/p>\n<p>No ser b\u00edgamo tiene que ver con la congruencia: si he decidido casarme con Mar\u00eda Luisa, he renunciado a las 299 mil 999 millones de mujeres que no son Mar\u00eda Luisa no s\u00e9 si valga la pena o no, pero es una decisi\u00f3n que ya tom\u00e9; lo que no puedo hacer es mantener el matrimonio con ella y, al mismo tiempo, sostener relaciones con algunas no todas, evidentemente, ser\u00eda megalom\u00e1nico de esas mujeres a las que yo renunci\u00e9 al casarme. Debo mantener mi proyecto de vida.<\/p>\n<p>En este sentido tambi\u00e9n nos vale la comparaci\u00f3n con los animales, porque muchas veces no guardamos un proyecto de vida por circunstancias de superficialidad, por no mantenerlo vigente en la propia existencia. Por ejemplo, el modo de comer de las gallinas carece de mec\u00e1nica o proyecto alguno, porque son tontas: picotean los granos a derecha e izquierda; atr\u00e1s y adelante, sin guardar ninguna regla l\u00f3gica. Si analizamos nuestro curr\u00edculum, tal vez d\u00e9 la impresi\u00f3n del picoteo del corral de las gallinas: primero ac\u00e1, despu\u00e9s all\u00e1\u2026<\/p>\n<p>Siempre es necesario renunciar a algunas cosas. Si en mi proyecto de vida quiero ser director general de la Ford Motor Company, en ese mismo momento estoy decidiendo no ser campe\u00f3n mundial de golf. No es posible ser ambas cosas al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Por eso hay que pensar bien lo que decidimos y para ello puede sernos \u00fatil el concepto de costo de oportunidad. Es costo de oportunidad todo aquello que dejas de hacer cuando est\u00e1s haciendo lo que haces. Si ahora lo que quieres es jugar tenis o quedarte en casa porque tienes un poco de neurastenia, piensa bien el costo de oportunidad no sea que el hecho te resulte demasiado caro.<\/p>\n<p>El hombre de principios piensa bien su costo de oportunidad y sabe que al decidir un proyecto de vida debe prescindir de una serie de proyectos, tanto en la propia empresa como en lo personal, si es que quiere llegar al objetivo. La capacidad de renuncia es uno de los elementos \u00e9ticos m\u00e1s importantes.<br>\n<strong><br>\n\u00abHASTA LAS F\u00c1BRICAS DE ZAPATOS TIENEN MISI\u00d3N\u00bb<\/strong><br>\nPor \u00faltimo, hemos de considerar la responsabilidad trascendente, que no es ya la respuesta a las consecuencias de mis acciones, decidir seg\u00fan unos principios o ser congruente con mis decisiones anteriores o mi proyecto de vida, sino cumplir la misi\u00f3n para la cual estoy en este mundo. Y es, por as\u00ed decirlo, el concepto m\u00e1s central de la responsabilidad.<\/p>\n<p>Charles Taylor, quien ha estudiado filos\u00f3ficamente la empresa, afirma en su libro La enfermedad de la modernidad que la enfermedad del tiempo moderno es que el hombre no es fiel a s\u00ed mismo. Y lo relaciona con dos sentidos de congruencia o autenticidad: la fidelidad a uno mismo ser fiel a los principios porque me constituyen m\u00e1s a m\u00ed mismo que las v\u00e9rtebras de mis huesos y ser coherente con un orden superior que llama, con mucho acierto, horizonte de sentido.<\/p>\n<p>Si nosotros sigui\u00e9ramos ciegamente las consecuencias de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica, no nos plantear\u00edamos esta cuesti\u00f3n; pero si somos criaturas que existimos por un acto creador de Dios, surge la pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 raz\u00f3n nos trajo al mundo? Para hacer algo que ning\u00fan otro puede hacer, porque la misi\u00f3n de cada uno es irremplazable. Hay deberes irremplazables que son, precisamente, las responsabilidades trascendentes; si cumplo con esos deberes, con aquella misi\u00f3n para la cual he sido arrojado a la vida, en ese momento asumo mi responsabilidad trascendente de la manera m\u00e1s plena.<\/p>\n<p>Antes me era muy dif\u00edcil hablar de la misi\u00f3n que el hombre posee pero no se ha dado a s\u00ed mismo \u00be as\u00ed como no se ha dado la vida a s\u00ed mismo, tampoco se ha dado el sentido de la vida, sino que tiene un sentido ya marcado por quien le dio la vida, es decir, por Dios\u00be , hasta que los norteamericanos empezaron a hablar de la misi\u00f3n de las empresas. No ya los hombres, las f\u00e1bricas de zapatos tienen misi\u00f3n. Es m\u00e1s f\u00e1cil entender que si las empresas poseen una misi\u00f3n dentro de la sociedad en la que conviven, tambi\u00e9n los empresarios deben tener la suya dentro de la humanidad en la que est\u00e1n.<\/p>\n<p>Por ello, una pregunta fundamental para toda persona que quiere vivir \u00e9ticamente es: \u00bfcu\u00e1l es mi misi\u00f3n en el mundo, \u00e9sa que nadie puede hacer sino yo? Hay misiones que se ven con claridad que son irremplazables \u2014la misi\u00f3n de padre, de esposo, de gerente de este negocio\u2026\u2014 , pues implican, por as\u00ed decirlo, una exigencia que nadie ahora puede ejercer por m\u00ed.<\/p>\n<p>San Josemar\u00eda Escriv\u00e1, a quien tuve la gracia de conocer y acaba de ser canonizado, invent\u00f3 la palabra \u00abojalaterismo\u00bb, sin hache, para hablar de aquellas personas que consideran que la vida no tiene una misi\u00f3n y que pueden irla armando a su gusto: \u00abojal\u00e1 no me hubiera casado con Mar\u00eda Luisa\u00bb, \u00abojal\u00e1 no fuera abogado\u00bb \u00abojal\u00e1 no fuera constructor\u00bb, \u00abojal\u00e1 no estuviera en M\u00e9xico\u00bb, \u00abojal\u00e1 fuera g\u00e1ngster\u00bb. El \u00abojalaterismo\u00bb, en \u00faltimo t\u00e9rmino, es ir configurando mi forma de vida en contra de la responsabilidad trascendente.<\/p>\n<p>En resumen, debo ver cu\u00e1l es mi misi\u00f3n en la vida y trazarme un proyecto de acuerdo con ella, ser consecuente a ese proyecto de vida, sustentar principios congruentes con mi propia naturaleza y responder de las consecuencias de mis actos en esos c\u00edrculos conc\u00e9ntricos a los que antes hice referencia.<\/p>\n<hr>\n<h6 class=\"textogris\">Resumen de la conferencia \u00abLos desaf\u00edos \u00e9ticos en la gesti\u00f3n directiva privada y p\u00fablica\u00bb dictada en el V Congreso de \u00c9tica, Negocios y Econom\u00eda. Noviembre de 2002. IPADE, ciudad de M\u00e9xico.<\/h6>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"26512\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con la frescura y humor que caracteriza el tono de sus conferencias, Carlos Llano marca un territorio &eacute;tico a la labor del empresario. 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