{"id":26422,"date":"2003-01-09T00:00:00","date_gmt":"2003-01-09T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=26422"},"modified":"2003-01-09T00:00:00","modified_gmt":"2003-01-09T00:00:00","slug":"la_imbecilidad_endemica_violencia_y_palabra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/01\/09\/la_imbecilidad_endemica_violencia_y_palabra\/","title":{"rendered":"La imbecilidad end\u00e9mica: violencia y palabra"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"26422\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p class=\"subtit\"><strong>LA ENFERMEDAD DEL ODIO<\/strong><\/p>\n<p>El odio no resuelve nada. El odio genera odio. Es el camino para la violencia, para la pobreza, para la infelicidad. No habr\u00e1 paz en Medio Oriente mientras las bombas que masacran israel\u00edes inocentes sean vengadas por disparos que matan a otros palestinos inocentes.<br>\nS\u00f3lo caben dos maneras de resolver conflictos: aniquilar completamente al enemigo o reconciliarse con \u00e9l. Lo dem\u00e1s son componendas que aplazan la lucha. Responder la agresi\u00f3n con otra agresi\u00f3n es el caldo de cultivo del resentimiento y \u00e9ste el resentimiento es el bacilo de la violencia cr\u00f3nica. Sud\u00e1n, Rusia, Pakist\u00e1n, los Balcanes, Irak, Indonesia, Argelia, Venezuela, Afganist\u00e1n: la estupidez humana no conoce fronteras. La violencia se disemina por todo el mundo y da material para los titulares de los peri\u00f3dicos.<br>\nSin embargo, no hace falta ir tan lejos para observar la creciente espiral de violencia que amarga este mundo. Como chilango citadino, pues invierto varias horas diarias en el deporte de transportarme de un lugar a otro. Los atascos de tr\u00e1fico son el pan de cada d\u00eda. Ah\u00ed, al volante, la violencia se apodera de nosotros. Olvidamos las m\u00e1s elementales normas de convivencia, y \u00abechamos l\u00e1mina\u00bb como si el conductor de al lado fuese nuestro peor enemigo.<br>\nEjecutivos, profesores, m\u00e9dicos, amas de casa, se convierten de repente en g\u00e1ngsters al volante. La compasi\u00f3n, simpat\u00eda, paciencia, comprensi\u00f3n, se arrojan por la borda nada m\u00e1s encender el motor. Cuando el tr\u00e1nsito se empantana, nadie est\u00e1 dispuesto a ceder un mil\u00edmetro. Todos intentamos avanzar al mismo tiempo. La gente suena el claxon como si el bocinazo abriese carriles por arte de magia. El ruido crece. La furia se apodera de la multitud y se brinca las pocas se\u00f1ales de tr\u00e1nsito. El resultado salta a la vista: no se avanza, pues ninguno est\u00e1 dispuesto a sacrificar unos cent\u00edmetros de pavimento. Al final, todos perdemos. Nadie piensa; todos gritan.<br>\nLos seres humanos somos una especie inviable cuando nos comportamos como animales. Nuestra caracter\u00edstica competitiva en la naturaleza es la racionalidad. El odio destruye la raz\u00f3n. La violencia anula los beneficios de la ley. Sin normas estamos perdidos, vivimos en estado de guerra.<br>\n<strong>MATAOS LOS UNOS A LOS OTROS<\/strong><br>\nLa imbecilidad humana se resume en esa palabra: guerra. La vida es dura: enfermedad, vejez, soledad, cat\u00e1strofes. La t\u00e9cnica ha contribuido a mitigar el sufrimiento. Tristemente, tambi\u00e9n la tecnolog\u00eda contribuye a incrementarlos. El nuevo Prometeo del doctor Frankenstein se ha convertido en un monstruo. Las investigaciones m\u00e9dicas son puestas al servicio de los ej\u00e9rcitos para preparar armas bacteriol\u00f3gicas. C\u00f3mo si no hubiese suficientes enfermedades en la Tierra<br>\nHemos fabricado autom\u00f3viles para viajar r\u00e1pida y c\u00f3modamente, y lo que logramos es entramparnos en carreteras y avenidas. Las distancias son largas: nuestra rabia las alarga m\u00e1s.<br>\nDi\u00e1logo, consenso, solidaridad, suenan a palabrer\u00eda hueca. Poco a poco, llevamos el discurso de la guerra a los negocios, a la pol\u00edtica, a la academia, a los deportes, incluso a la familia. Se nos entrena en la universidad para competir, para ganar la carrera, para oprimir, humillar, aplastar. En el mejor de los casos, tranquilizamos nuestra conciencia con el trillado discurso del ganar-ganar, que no significa nada en boca de quienes hacen de la violencia su modus operandi.<br>\nFrente a esta cat\u00e1strofe, s\u00f3lo nos quedan tres o cuatro recursos, rezar es uno de ellos. Pero la oraci\u00f3n de los creyentes es ineficaz si no va acompa\u00f1ada de un cultivo del esp\u00edritu c\u00edvico. La polis, la comunidad, es necesaria para una vida lograda. La vida violenta es animal. No se puede llevar una vida plena en ciudades como el D.F., donde nadie se comporta civilmente.<br>\nLa civilidad se construye sobre dos piedras: respeto a la ley y di\u00e1logo. La racionalidad se manifiesta en ellos. Dialogar y respetar la ley son dos acciones t\u00edpicamente humanas. La convivencia se funda sobre ellas. La civilidad de una comunidad se mide por el cumplimiento de las normas y por la apertura al di\u00e1logo.<br>\n<strong>VOCES DE CORDURA EN UN MUNDO INSENSATO<\/strong><br>\nAmbas virtudes justicia y actitud dial\u00f3gica van m\u00e1s all\u00e1 de la ense\u00f1anza escolar. No son asignaturas de un aburrido plan de estudios. Sin embargo, de algo s\u00ed estoy seguro: de todas las ciencias y disciplinas, s\u00f3lo las Humanidades cl\u00e1sicas preparan ciudadanos. Filosof\u00eda, Historia, Literatura son los \u00fanicos instrumentos con que la escuela cuenta para educar en la civilidad. Ni el mercado ni la t\u00e9cnica forman ciudadanos.<br>\nLas Letras y la Filosof\u00eda son nuestro \u00fanico asidero intelectual en estos tiempos de irracionalidad, nos disponen al di\u00e1logo, a reconocer al otro, a valorar la diferencia y respetar la ley. No nos hagamos tontos, sin Humanidades nuestra vida comunitaria se ver\u00e1 reducida a lo que ya es: un perpetuo embotellamiento de tr\u00e1nsito.<br>\nNo todo est\u00e1 perdido. El panorama, sin duda, desalienta al m\u00e1s optimista. Latinoam\u00e9rica se descompone; el mundo isl\u00e1mico se puebla de fundamentalistas; el discurso militarista y chauvinista se apodera de Estados Unidos.<br>\nPero en medio de ese marasmo, Europa continental avanza hacia la unidad. Francia y Alemania, que pelearon tres guerras en menos de cien a\u00f1os, se han dado cuenta de que se necesitan mutuamente. La Uni\u00f3n Europea no es una historia rosa. Cotidianamente se presentan conflictos en su seno. No obstante, una guerra entre los miembros de la Uni\u00f3n Europea parece impensable. El proyecto europeo se antoja la \u00fanica voz cuerda en este planeta insensato.<br>\nMucho debi\u00f3 sufrir Europa occidental para comprender la esterilidad de la violencia. La lecci\u00f3n le cost\u00f3 millones de muertos, ciudades incendiadas, campos arrasados. Al final, a los europeos s\u00f3lo les qued\u00f3 su capacidad de di\u00e1logo. No es coincidencia que Europa sea la civilizaci\u00f3n human\u00edstica por excelencia.<br>\nLa construcci\u00f3n de la Europa de las naciones ha supuesto mucho m\u00e1s que una cultura com\u00fan, pero no podemos minusvalorar el papel de este patrimonio human\u00edstico, compartido por los europeos. Cuando se olvidaron de \u00e9l, fueron capaces de esclavizar \u00c1frica, de asesinar a 6 millones de jud\u00edos, de matarse entre s\u00ed.<br>\nPor el contrario, cuando volvieron a sus ra\u00edces, al di\u00e1logo socr\u00e1tico, a la hospitalidad benedictina, a la serenidad franciscana, a las utop\u00edas renacentistas, a la tradici\u00f3n universitaria, a la paz perpetua de Kant, entonces, Europa se levant\u00f3 de sus cenizas.<br>\n<strong>\u00bfHAY ESPERANZA?<\/strong><br>\nNuestro pa\u00eds se desmorona. La demagogia sustituye el discurso; la violencia usurpa el papel de la justicia, la obstinaci\u00f3n ocupa el puesto del di\u00e1logo. No somos capaces de respetar una se\u00f1al de tr\u00e1nsito ni de ceder el paso al peat\u00f3n cuando conducimos el coche. No debe extra\u00f1arnos que nuestros legisladores sean incapaces de ponerse de acuerdo ni que nuestro proyecto de pa\u00eds est\u00e9 sostenido por alfileres.<br>\nLas Humanidades cl\u00e1sicas no son la soluci\u00f3n m\u00e1gica para nuestra sociedad. La civilidad exige mucho m\u00e1s que Filosof\u00eda y Literatura. Pero va a ser dif\u00edcil que aprendamos a vivir la justicia y el di\u00e1logo si no aprendemos a argumentar y a reconocer a los otros como interlocutores racionales.<br>\nCuando la violencia amenaza con convertirse en la \u00fanica \u00abregla\u00bb, nos viene bien regresar a las ra\u00edces. La vida plena se distingue de la vida animal vida violenta porque los humanos tenemos el don de la palabra. Aprendamos, pues, a hablar.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"26422\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ciudad de M&eacute;xico ofrece un claro ejemplo del odio dom&eacute;stico, de la guerra cotidiana. No hace falta estar en Medio Oriente para vivir en constante beligerancia: a bordo de su autom&oacute;vil, el chilango promedio se convierte en poco menos que un separatista sefard&iacute; o un terrorista palestino. El asunto no es trivial: la revancha y el olvido del otro nos alejan del verdadero humanismo y nos acercan a la imbecilidad.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2458],"tags":[82],"class_list":["post-26422","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-inquietudes","tag-ejemplar_264"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>La imbecilidad end\u00e9mica: violencia y palabra - Revista ISTMO<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/01\/09\/la_imbecilidad_endemica_violencia_y_palabra\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La imbecilidad end\u00e9mica: violencia y palabra\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La ciudad de M&eacute;xico ofrece un claro ejemplo del odio dom&eacute;stico, de la guerra cotidiana. 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