{"id":26415,"date":"2003-01-08T00:00:00","date_gmt":"2003-01-08T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=26415"},"modified":"2003-01-08T00:00:00","modified_gmt":"2003-01-08T00:00:00","slug":"contra_la_barbarie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/01\/08\/contra_la_barbarie\/","title":{"rendered":"Contra la barbarie"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"26415\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>Vivimos en una era preocupada por fomentar la cultura del di\u00e1logo. Con frecuencia se olvida, sin embargo, que para dialogar hacen falta algunos supuestos: la honesta disposici\u00f3n al intercambio de ideas, los m\u00e1rgenes sobre los que va a llevarse a cabo la discusi\u00f3n, un esbozo de los acuerdos a los que puede llegarse y, sobre todo, la capacidad para conversar cort\u00e9smente.<br>\nLas democracias modernas se han conformado con la \u00abtolerancia\u00bb. Sin embargo, \u00abtolerar\u00bb no implica reconocer: los di\u00e1logos ser\u00edan m\u00e1s fruct\u00edferos si comenz\u00e1ramos por reconocer al interlocutor como una persona libre, inteligente y con la suficiente capacidad para aportar algo relevante al mundo desde su punto de vista. Pero eso s\u00ed, tambi\u00e9n cada uno est\u00e1 obligado a manifestar estas caracter\u00edsticas en su propia actitud.<br>\nLos ejemplos de \u00abdi\u00e1logos clausurados\u00bb son abundantes. Al menos mientras escribo estas l\u00edneas subsiste la tensi\u00f3n entre Estados Unidos e Irak, una guerra in\u00fatil e igualmente dif\u00edcil de plantear. Tampoco har\u00eda falta mencionar conflictos de orden mundial: basta con mirar el entorno nacional para percatarnos de las colisiones que sacuden con persistencia las relaciones humanas.<br>\nEn noviembre de 2002 se exhibi\u00f3 en M\u00e9xico un documental titulado Promesas. Entre 1997 y 2000, los directores Carlos Bolado, Justine Shapiro y B.Z. Goldberg filmaron una serie de entrevistas con siete ni\u00f1os jud\u00edos y palestinos en Jerusal\u00e9n. Resulta alarmante y a la vez conmovedor escuchar las opiniones de esos j\u00f3venes personajes sobre el conflicto \u00e1rabe-israel\u00ed. Se trata de un estado de violencia que cada uno percibe desde su propia situaci\u00f3n, un conflicto heredado y una forma de vida. En algunos a\u00f1os, ellos ser\u00e1n los dirigentes y protagonistas de los enfrentamientos.<br>\nLas distintas aproximaciones a un conflicto de esta magnitud son pol\u00e9micas. Independientemente de las posiciones que puedan sostenerse, las agresiones y los rechazos mutuos son dolorosos y, como en muchos otros casos, nos confrontan ante la incapacidad de los seres humanos para reconocernos, respetarnos y procurar en la medida de lo posible acercarnos con humildad entre nosotros.<br>\nFomentar el di\u00e1logo y el reconocimiento exige, en el fondo, elevar al plano m\u00e1s alto la condici\u00f3n de persona de cada uno de los interlocutores. Para ello, hace falta aproximarse a los dem\u00e1s con respeto, calidez y amabilidad. Estos son los elementos de una actitud cort\u00e9s.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>TAN VALIOSOS COMO UNO MISMO<\/strong><\/p>\n<p>La convivencia entre seres humanos conlleva una din\u00e1mica de reconocimiento; es decir, un continuo ejercicio para encontrar en el otro a alguien tan valioso como uno mismo. Varias filosof\u00edas acent\u00faan el car\u00e1cter sociable de los seres racionales, que se fundamenta, por lo general, en la capacidad humana para exponer los propios puntos de vista y entender el de los otros, utilizando argumentos algunas veces m\u00e1s y otras menos convincentes.<br>\nNo obstante, se ha perdido de vista que la argumentaci\u00f3n y el di\u00e1logo tambi\u00e9n reclaman las \u00abbuenas actitudes\u00bb. Podemos dialogar con quien sea, pero no siempre podremos \u00abentendernos\u00bb con cualquiera.<br>\nUna opci\u00f3n para superar esas limitaciones de las relaciones humanas es la cortes\u00eda. Los buenos interlocutores y conversadores se abocan a la buena argumentaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n a la calidez en el trato. \u00c9ste es el hombre cort\u00e9s. Sabe que se encuentra ante un ser humano racional, no ante un animal o un esclavo; que se dirige a una persona que merece respeto y un trato educado. Abundan quienes tienen poca sensibilidad. Una de las causas m\u00e1s comunes en la fractura de las relaciones humanas es, precisamente, la falta de sensibilidad para comprender las condiciones que afectan al otro.<br>\nLa g\u00e9nesis del esp\u00edritu cort\u00e9s se remonta a la Arabia preisl\u00e1mica. En Occidente no existe sino hasta la sociedad feudal del siglo XI. Comienza como un g\u00e9nero literario el poema amoroso en donde la dama, distante y caprichosa, es seducida por un amante que le rinde culto a la belleza lejana de su enamorada. Esos poemas se caracterizaron por su refinamiento, por una descripci\u00f3n elegante y sutil, sensual, exenta de toda brutalidad descriptiva. Pi\u00e9nsese, por ejemplo, en El cantar de los cantares, lo m\u00e1s cercano a ese refinamiento \u00e1rabe en la tradici\u00f3n occidental.<br>\nLa sutileza no ha de ser exclusiva de los amantes. El refinamiento, los buenos modales, el trato amable, contribuyen a engrandecer las relaciones humanas. En alguna medida, el encanto natural favorece el trato cort\u00e9s. Pero esto no niega la dimensi\u00f3n cultural de la cortes\u00eda. En otras palabras, ser cort\u00e9s no es asunto de arist\u00f3cratas: no estamos aludiendo a \u00ablos modales del rey\u00bb.<br>\nLa cortes\u00eda se consigue a partir de una buena labor educativa. La experiencia nos ense\u00f1a que educar en la cortes\u00eda no es algo sencillo. En muchas ocasiones, el educando se resiste si el educador no consigue aproximarse de manera favorable, convincente y ejemplar. Ser\u00eda poco efectivo que un libertino diera clases de moral sexual. Otro caso es el del profesor ingenuo que desconoce el ambiente en que viven sus estudiantes. Cuando uno trabaja con j\u00f3venes, nada mejor que tener en cuenta sus gustos y costumbres. Ello va de la mano de un sincero inter\u00e9s por comprender su modo de pensar, en vez de descalificarlos. La comunicaci\u00f3n es m\u00e1s fluida cuando intentamos entender el lenguaje del otro.<br>\n<strong>EDUCAR Y ARGUMENTAR: LOS TRAZOS DE LA CORTES\u00cdA<\/strong><br>\nLa rep\u00fablica plat\u00f3nica concibe dos ejes fundamentales en la formaci\u00f3n de las personas: la educaci\u00f3n y la argumentaci\u00f3n. Ambas est\u00e1n \u00edntimamente ligadas. Ser educado es saber comportarse a la altura de las circunstancias. Pero \u00absaber comportarse\u00bb no es adoptar formalismos establecidos. Es un ejercicio racional, deliberativo, por el que somos responsables de contextualizar nuestras acciones en funci\u00f3n de la propia dignidad y la de los otros.<br>\nEn este sentido, la sociabilidad exige aprender a intercambiar puntos de vista con los otros: argumentar. La habilidad argumentativa no es una simple deducci\u00f3n l\u00f3gica. Comprende elementos persuasivos entre los cuales se incluye un trato cort\u00e9s: a nadie seduce un trato burdo o vulgar.<br>\nEl mundo moderno, tal como lo entendieron algunos fil\u00f3sofos de la Escuela de Frankfurt en especial, Theodor Adorno y Max Horkheimer, nubl\u00f3 la cortes\u00eda al privilegiar una concepci\u00f3n utilitaria de las relaciones humanas. \u00c9sta es la era de la barbarie. El escenario tecnol\u00f3gico y productivo se instaura como un impulso por instrumentalizarlo todo: la naturaleza, el cuerpo, la pol\u00edtica, la econom\u00eda y cualquier tipo de relaci\u00f3n humana.<br>\nEn este panorama se pierde de vista que las personas no son piezas intercambiables de una maquinaria. Son, como escribe Kant en La paz perpetua, sujetos absolutos. La cortes\u00eda es la reacci\u00f3n proporcionada a este valor. Apreciarla supone reivindicar lo humano: entre personas exteriorizamos el reconocimiento a trav\u00e9s del saludo; una cosa se ignora o se quita de en medio, pero el ser humano exige deferencia.<br>\nLa cortes\u00eda es imprescindible para recuperar la \u00e9tica social y el sentido de liberaci\u00f3n de los seres humanos ante las constantes agresiones del entorno. Sin cortes\u00eda las relaciones humanas se cosifican. Sucede lo contrario a la formulaci\u00f3n del conocido imperativo kantiano, \u00abno han de considerarse los otros solamente como medios, sino tambi\u00e9n como fines\u00bb.<br>\n<strong>CORTES\u00cdA, FUENTE DE VIRTUDES<\/strong><br>\nEn 1999, la Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica edit\u00f3 un trabajo de apoyo para maestros de educaci\u00f3n secundaria, un texto del fil\u00f3sofo franc\u00e9s Andr\u00e9 Comte-Sponville. El t\u00edtulo: Peque\u00f1o tratado de las grandes virtudes. Curiosamente, la primera virtud que se estudia es la cortes\u00eda. La raz\u00f3n es muy simple: es la que origina todas las dem\u00e1s. Sin embargo, tambi\u00e9n parece la m\u00e1s pobre y superficial.<br>\nHace pocos meses trabajaba con un grupo de empresarios en un proyecto de \u00e9tica c\u00edvica. En el cap\u00edtulo dedicado a las virtudes, el equipo de fil\u00f3sofos propon\u00edamos incluir la \u00abcortes\u00eda\u00bb. Los hombres de empresa se resist\u00edan porque pensaban en algo demasiado simplista o en unos modales amanerados. Pronto descubrieron que no era as\u00ed.<br>\nLa cortes\u00eda puede parecer una \u00abvirtud\u00bb de etiqueta, una costumbre diplom\u00e1tica o un mero cuidado de las formas. Comte-Sponville acude a Diderot y su caracterizaci\u00f3n de la \u00abinsultante cortes\u00eda\u00bb del burgu\u00e9s. De nuevo la confusi\u00f3n entre cortes\u00eda y \u00abclase privilegiada\u00bb.<br>\nLa cortes\u00eda a la que aqu\u00ed me refiero no es ese formalismo burgu\u00e9s, superficial y, en muchas ocasiones, hip\u00f3crita. La cortes\u00eda con buen sentido no radica en la exterioridad protocolaria, sino en el reconocimiento de las personas y, por tanto, en un trato educado. Es lo que en castellano com\u00fan llamamos \u00abtrato humano\u00bb.<br>\nNo son personas admirables un dictador ni un ladronzuelo corteses. Ser cort\u00e9s tampoco consiste en un comportamiento ingenuo y optimista. Mucho menos es fingir actitudes amables. Es cierto que la cortes\u00eda tiene que ver con lo civilizado, lo educado, lo bien criado, lo cultivado. Nada tiene que ver con los fingimientos. Los tiranos fingen ser corteses y, como ellos, abundan personas de cortes\u00eda epid\u00e9rmica.<br>\nAl hip\u00f3crita, Comte-Sponville le denomina \u00abel cabr\u00f3n cort\u00e9s\u00bb. Perdonar\u00e1 el lector estas palabras, pero es bien cierto que la hipocres\u00eda reclama un vocablo altisonante. Ya Arist\u00f3teles en el libro III de su Ret\u00f3rica nos habla de lo necesarias que resultan las malas palabras. No obstante, saber usarlas es un arte que requiere tambi\u00e9n una buena educaci\u00f3n.<br>\nEs de poca cortes\u00eda, por ejemplo, expresarse con majader\u00edas fuera de contexto. Y cu\u00e1nta falta hace ense\u00f1ar a los j\u00f3venes que aun para decir malas palabras se necesita un m\u00ednimo de elegancia. La cortes\u00eda mucho tiene que ver con la elegancia y la buena educaci\u00f3n. Pero no se reduce a esta clase de actitudes porque seguramente un ladr\u00f3n de cuello blanco, por ejemplo, cuenta con estas caracter\u00edsticas. Y, con todo, no se ajusta a la cortes\u00eda que aqu\u00ed se plantea.<br>\nLa cortes\u00eda, como virtud, ha de entenderse \u00e9ticamente. Seg\u00fan Comte-Sponville, puede ser anterior a la moral o, mejor dicho, al principio la moral es s\u00f3lo cortes\u00eda. Si la cortes\u00eda no preexiste, tampoco puede existir la moral. \u00abLos buenos modales preceden a las buenas acciones, y llevan a ellas\u00bb, dice. Se le ense\u00f1a a un ni\u00f1o a decir gracias, sin que sepa a\u00fan qu\u00e9 es la gratitud.<br>\nSiguiendo el mismo razonamiento, podemos afirmar que primero se establecen las condiciones de un di\u00e1logo cort\u00e9s y respetuoso, y s\u00f3lo despu\u00e9s se identifican coincidencias y resuelven los desacuerdos. La cortes\u00eda es una virtud, y una virtud argumentativa, pues no hay acercamiento entre personas sin un entorno de m\u00ednima calidez.<br>\n<strong>FRUTOS DEL DI\u00c1LOGO CORT\u00c9S<\/strong><br>\nLa fuerza que ha tomado el di\u00e1logo como opci\u00f3n m\u00e1s pertinente para solucionar los conflictos, ha potenciado el renacimiento de la ret\u00f3rica, la argumentaci\u00f3n y las teor\u00edas del discurso.<br>\nUna condici\u00f3n del di\u00e1logo son las capacidades argumentativas, es decir, una serie de t\u00e9cnicas discursivas destinadas a persuadir, \u00fatiles para tomar decisiones razonables y razonadas. Nuestra disposici\u00f3n al di\u00e1logo y la argumentaci\u00f3n entra en juego en el imperio de posibilidades que ofrece la vida, oblig\u00e1ndonos a optar entre distintos cursos de nuestra acci\u00f3n.<br>\nLa \u00e9tica y la pol\u00edtica, las discusiones cient\u00edficas y cualquier actividad cotidiana en donde uno defienda un punto de vista, presuponen la elecci\u00f3n argumentada. Incluso la deliberaci\u00f3n interior que todos ejercitamos respecto a la conveniencia o no conveniencia de nuestras acciones, implica en cierta medida un di\u00e1logo, pues supone una ponderaci\u00f3n de los pros y los contras; un ir y venir entre los principios que rigen nuestra acci\u00f3n y las circunstancias en las que \u00e9sta se lleva a cabo.<br>\nLa deliberaci\u00f3n humana exige la dif\u00edcil confrontaci\u00f3n de posturas opuestas que coexisten en el mismo agente \u00e9tico. Quien se ha sometido a un r\u00e9gimen alimenticio sabe a qu\u00e9 me refiero: las razones para optar por la dieta son confrontadas por el hambre. Por ello Plat\u00f3n caracteriz\u00f3 al pensamiento como \u00abdi\u00e1logo del alma consigo misma\u00bb. Razonar sobre los propios actos implica dialogar (al menos, con uno mismo) sobre ellos.<br>\nEn este panorama, las personas somos agentes \u00e9ticos dispuestos a razonar sobre nuestras acciones. El modelo parece idealista porque quiz\u00e1 solamente es posible, en cierta medida, en gente de alto nivel cultural y buena educaci\u00f3n. Adem\u00e1s, el di\u00e1logo tiene l\u00edmites cuando versa sobre una materia particular y cambiante como los actos humanos. Precisamente \u00e9ste es uno de los \u00e1mbitos de argumentaci\u00f3n m\u00e1s dif\u00edcil y parad\u00f3jico, pues se admiten distintas conclusiones.<br>\nAqu\u00ed es donde el an\u00e1lisis del di\u00e1logo entra en acci\u00f3n. Y sobre todo la disposici\u00f3n cort\u00e9s para intentar una conciliaci\u00f3n fruct\u00edfera. El di\u00e1logo sirve para enmendar rupturas, aparece ah\u00ed donde se han fraccionado las relaciones humanas.<br>\nObviamente, el di\u00e1logo cort\u00e9s y razonado tampoco es garant\u00eda de que puedan resolverse los problemas o llegar a los mejores acuerdos. No obstante, es la condici\u00f3n de posibilidad para que al menos consigamos una mejor comprensi\u00f3n de los problemas que nos aquejan. De ah\u00ed la necesidad de dialogar razonadamente y con una disposici\u00f3n respetuosa. Nos sorprender\u00e1 la efectividad de la cortes\u00eda en algunas cuestiones de dif\u00edcil argumentaci\u00f3n.<br>\nUn buen ejemplo de la utilidad argumentativa de la cortes\u00eda lo presenta Promesas, la pel\u00edcula a la que alud\u00edamos anteriormente. B.Z. Goldberg, uno de los directores, entrevista a ni\u00f1os \u00e1rabes e israel\u00edes. Atento, receptivo y cordial, Goldberg cuestiona a sus entrevistados si admitir\u00edan como amigo a un ni\u00f1o del bando enemigo. En un primer momento, afloran los rencores muy comprensibles, ante tanto dolor acumulado y los peque\u00f1os cierran toda posibilidad a la amistad.<br>\nGoldberg confiesa al ni\u00f1o palestino su origen jud\u00edo. El ni\u00f1o, sin embargo, no rehuye el trato cort\u00e9s y afable del director cinematogr\u00e1fico. En el transcurso de la charla, el peque\u00f1o \u00e1rabe manifiesta su afici\u00f3n al futbol y su admiraci\u00f3n por el seleccionado brasile\u00f1o de este deporte. Goldberg aprovecha este entusiasmo para ponerlo en contacto con un ni\u00f1o jud\u00edo, tambi\u00e9n admirador del equipo carioca. Esta coincidencia, en apariencia intrascendente, basta para facilitar el reconocimiento, la apertura y la empat\u00eda. La calidez del director consigue que ambos ni\u00f1os se re\u00fanan, jueguen juntos y coman en la misma mesa.<br>\nLa trama b\u00e1sica de la pel\u00edcula gira alrededor de estos encuentros inocentes y amigables. Al menos por un d\u00eda, los conflictos ancestrales y los rencores heredados fueron soslayados por un amigo mutuo que supo escuchar con cortes\u00eda y reunir con amabilidad.<br>\n<strong>SUPERAR LA BARBARIE<\/strong><br>\nNuestra comprensi\u00f3n de la vida se transforma a partir de nuestras relaciones humanas, del mundo vital constituido por los v\u00ednculos humanos. Para que tales v\u00ednculos sean importantes en nuestra vida deben deslizarse hacia lo que Heidegger denomin\u00f3 Sorge, el cuidado, la preocupaci\u00f3n, la solicitud del otro.<br>\nAspiramos a relacionarnos sana y amistosamente con los dem\u00e1s. Nuestra capacidad de entrega la experimentamos de manera m\u00e1s palpable ante las personas que amamos. El fil\u00f3sofo canadiense Charles Taylor observa c\u00f3mo en nuestra vida las personas amadas juegan un papel relevante: nos desgarrar\u00eda que ellas no intervinieran en nuestros proyectos.<br>\nSeg\u00fan Taylor, el verdadero di\u00e1logo se opone a formas egoc\u00e9ntricas y narcisistas. Para optar por el di\u00e1logo cort\u00e9s hay que considerar las exigencias de nuestros lazos con los dem\u00e1s y con las realidades que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de nuestros propios deseos.<br>\nTheodor Adorno reclam\u00f3, como la tarea m\u00e1s urgente de la educaci\u00f3n, la superaci\u00f3n de la barbarie. Esto significa la superaci\u00f3n del formalismo vac\u00edo, del trato utilitarista, el reconocimiento del interlocutor y una actitud exterior proporcionada al valor absoluto que ostentan todos los seres humanos. Precisamente, la cortes\u00eda es la virtud que nos resguarda de la brutal embestida de un mundo cada vez m\u00e1s impersonal.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"26415\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Que la organizaci&oacute;n del mundo y los derroteros de las sociedades necesitan un cambio de fondo, no hay duda. Que la violencia genera violencia, es una realidad que la mayor&iacute;a acepta. 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