{"id":26412,"date":"2003-01-07T00:00:00","date_gmt":"2003-01-07T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=26412"},"modified":"2003-01-07T00:00:00","modified_gmt":"2003-01-07T00:00:00","slug":"el_recto_ejercicio_del_poder_en_las_instituciones_financieras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2003\/01\/07\/el_recto_ejercicio_del_poder_en_las_instituciones_financieras\/","title":{"rendered":"El recto ejercicio del poder en las instituciones financieras"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"26412\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>Las empresas financieras son poderosas, con independencia de su tama\u00f1o, porque pueden otorgar a las personas f\u00edsicas y a las empresas, en forma de cr\u00e9dito o de capital, los recursos financieros para desarrollar sus proyectos de inversi\u00f3n y consumo. El poder no est\u00e1 en la cantidad de recursos otorgados; sino en la facultad de dar o negar discrecionalmente.<br>\nAs\u00ed, las empresas financieras pueden decidir sobre el bienestar de las personas y, lo que es m\u00e1s importante, podr\u00edan decidir, si todas ellas se pusieran de acuerdo, qu\u00e9 empresas van a sobrevivir y expandirse y cu\u00e1les quedar\u00e1n condenadas al estancamiento y la desaparici\u00f3n.<br>\nEn la gesti\u00f3n de las empresas financieras, el riesgo de violentar la libertad de las personas es real porque tienen poder, y la tentaci\u00f3n de usarlo torcidamente puede ser fuerte.<br>\nEste poder, en principio, no es ni bueno ni malo; depende del empleo que se haga de \u00e9l. No debe usarse desp\u00f3ticamente. Las entidades financieras pueden usar su poder de manera racional, por ejemplo, otorgando el cr\u00e9dito a aquellos que re\u00fanen las condiciones para merecerlo. Pueden esforzarse en evaluar los proyectos en s\u00ed mismos m\u00e1s all\u00e1 de intereses particulares y apreciar las cualidades del proponente para llevarlos a cabo e, incluso, elaborar otros proyectos alternativos m\u00e1s convenientes y sugerir su realizaci\u00f3n, pasando as\u00ed a desempe\u00f1ar un papel m\u00e1s activo.<br>\nDe esta forma, la empresa financiera puede utilizar su poder para discriminar entre empresas en forma constructiva y, superando, sin olvidarlo, el criterio de la solvencia de los acreditados, asignar el ahorro a proyectos m\u00e1s eficientes, al servicio de estrategias competitivas que determinen un mayor crecimiento econ\u00f3mico.<br>\nNaturalmente, esta discriminaci\u00f3n entre proyectos y empresarios supondr\u00eda el abandono de inversiones menos eficientes y, tal vez, la desaparici\u00f3n de empresas faltas de creatividad innovadora. Pero esta din\u00e1mica ser\u00eda, sin duda, buena para el bien com\u00fan y constituir\u00eda un buen uso del poder.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LA EMPRESA FINANCIERA<\/strong><\/p>\n<p>Nadie puede dudar que la direcci\u00f3n de una entidad financiera, como de cualquier otra clase de empresa, se compone de decisiones que son actos humanos. Ahora bien, todo acto humano es calificable \u00e9ticamente (como bueno o malo) de acuerdo con una norma moral. Por lo tanto, la direcci\u00f3n de una empresa es siempre una actividad \u00e9tica, que puede ser realizada correcta o incorrectamente [1] .<br>\nPara reflexionar sobre la \u00e9tica en las empresas financieras, proceder\u00e1 ver, por un lado, cu\u00e1les son los actos significativos o relevantes en la direcci\u00f3n de estas entidades y, por otro, cu\u00e1les son las normas morales que servir\u00e1n para calificar tales actos.<br>\nLo primero nos obliga a definir las entidades financieras, y esto nos conducir\u00e1 al conocimiento de los fines y medios propios de esta clase de empresa y, al mismo tiempo, nos permitir\u00e1 considerar no s\u00f3lo a las personas que componen la instituci\u00f3n, sino tambi\u00e9n a las que se relacionan con ella externamente.<br>\nEn un primer nivel, la entidad financiera no se distingue de las restantes empresas mercantiles por la finalidad. La empresa mercantil se justifica por el logro de un objetivo bifronte, cuyas dos caras deben lograrse simult\u00e1neamente. Por un lado, debe crear riqueza para todos quienes participan en la empresa. Por otro, debe servir a la sociedad a la que pertenece.<br>\nPrestar verdadero servicio significa contribuir al \u00abbien com\u00fan\u00bb, entendido como la realizaci\u00f3n integral de \u00abtodos los hombres\u00bb; porque el \u00abbien com\u00fan\u00bb s\u00f3lo subsiste en la vida de las personas.<br>\nDe aqu\u00ed que haya empresas que, aun creando riqueza, no se justifican moralmente porque se dedican a una actividad que causa da\u00f1o, material o espiritual, a los miembros de la sociedad.<br>\nAhora bien, al tiempo que presta servicio, la empresa debe a\u00f1adir valor econ\u00f3mico, es decir, generar rentas para sus integrantes y para quienes se relacionan con ella. Por eso hay empresas cuya actividad es moralmente irreprochable, pero no se justifican econ\u00f3micamente.<br>\nUna comunidad de personas Toda entidad mercantil es, ante todo y sobre todo, una comunidad de personas que aportan capital y trabajo para el logro del objetivo que, bajo el impulso de la direcci\u00f3n, se proponen alcanzar. En este aspecto, tambi\u00e9n en la empresa financiera la distinci\u00f3n entre accionista, trabajador y empresario o directivo es en parte de raz\u00f3n.<br>\nPero toda empresa, adem\u00e1s de estar compuesta por personas \u00be sujetos de comportamientos morales intraempresariales\u00be , se relaciona con gente de su entorno, que tambi\u00e9n se ve afectada por el comportamiento de quienes pertenecen a ella. En este grupo ocupan lugar singular los clientes y proveedores.<br>\nEn la empresa financiera, por la \u00edndole de su actividad, los clientes son los demandantes de recursos financieros y los proveedores son los suministradores de los mismos. Tambi\u00e9n se les llama clientes de activo y de pasivo, respectivamente.<br>\nA partir de estas consideraciones generales, veamos c\u00f3mo se especifica en la empresa financiera la persecuci\u00f3n del objetivo bifronte al que me refiero.<br>\nDar y recibir En cuanto a la prestaci\u00f3n de servicio, la empresa financiera es, primordialmente, un intermediario entre aquellas unidades que, despu\u00e9s de satisfacer sus deseos de consumo e inversi\u00f3n, disponen de recursos canalizables, como ahorro financiero; y aquellas otras que necesitan recursos para realizar sus proyectos de consumo e inversi\u00f3n.<br>\nPara cumplir como intermediaria entre el ahorro y la inversi\u00f3n, la entidad financiera debe crear condiciones de remuneraci\u00f3n, seguridad y liquidez que le permitan fomentar el ahorro financiero, el cual, a su vez, se emplear\u00e1 en la financiaci\u00f3n de la inversi\u00f3n productiva.<br>\nPor otro lado, deber\u00e1 establecer condiciones de disponibilidad, costo y plazo en la financiaci\u00f3n, para que los recursos se asignen a las actividades y proyectos econ\u00f3micamente m\u00e1s deseables. Un sistema financiero ser\u00e1 eficiente cuando produzca la \u00f3ptima captaci\u00f3n y asignaci\u00f3n de recursos, y esto ser\u00e1 mayor cuanto lo sea la libertad a su interior.<br>\nLas condiciones en que se deben invertir estos recursos son establecidas con los depositantes. Pues el dep\u00f3sito recibido por las entidades financieras es irregular, porque el dinero goza de fungibilidad y ello permite que puedan invertirlo, por su cuenta y riesgo, con la obligaci\u00f3n de devolver la misma cantidad y calidad de lo recibido [2] .<br>\nEs evidente que una instituci\u00f3n financiera no podr\u00eda captar dep\u00f3sitos si no tuviera unos fondos destinados a cubrir el riesgo final; unos capitales que aseguraran, en \u00faltima instancia, la solvencia de la instituci\u00f3n. Y no es menos evidente que, sin la remuneraci\u00f3n que esperan, los capitales de riesgo no acudir\u00edan y la empresa resultar\u00eda imposible.<br>\n<strong>LA RESPONSABILIDAD DE ADMINISTRAR CAUDALES AJENOS<\/strong><br>\nLos gestores de las entidades financieras son administradores de caudales ajenos, caracter\u00edstica que est\u00e1 en la base de la moralidad exigible en su actuaci\u00f3n.<br>\nEn efecto, quienes dirigen instituciones financieras no pueden hacer con el dinero lo que quieran, sino que deben administrarlo cuidando los intereses, en primer lugar, de los depositantes \u00be que tienen derecho a recibir el principal depositado m\u00e1s la remuneraci\u00f3n pactada\u00be y, en segundo lugar, de los accionistas \u00be los propietarios de los fondos propios que han invertido para obtener rentabilidad.<br>\nPor lo general, una parte de dicha remuneraci\u00f3n se obtiene en forma de dividendo y otra en forma de beneficio llevado a reservas que, si es correctamente utilizado, se traducir\u00e1 en la plusval\u00eda de las acciones, constituyendo as\u00ed el segundo sumando de la remuneraci\u00f3n esperada por los accionistas.<br>\nLas entidades financieras proporcionan, adem\u00e1s, otra clase de servicios, no directamente relacionados con el cr\u00e9dito, que son todos los propios de la comisi\u00f3n mercantil.<br>\nLa investigaci\u00f3n de necesidades de la clientela y la forma m\u00e1s eficaz de satisfacerlas ha dado lugar a toda clase de servicios, algunos tradicionalmente prestados por instituciones no financieras y otros nunca pensados.<br>\nEntonces, el ingreso bruto de estas entidades es la suma del margen financiero entre los intereses que cobran y los que pagan, m\u00e1s las comisiones derivadas de la prestaci\u00f3n de servicios.<br>\n<strong>EL BENEFICIO Y LA CONFIANZA<\/strong><br>\nTodo lo dicho se refiere a la prestaci\u00f3n del servicio propio de las entidades financieras, que viene intr\u00ednsecamente ligada con la otra cara del \u00abobjetivo bifronte\u00bb: la generaci\u00f3n de rentas para los participantes del proceso. El logro de esta parte del objetivo se manifiesta, en \u00faltima instancia, en la obtenci\u00f3n del beneficio para los accionistas, ya que ser\u00e1 la se\u00f1al de que previamente se han satisfecho todas las dem\u00e1s rentas.<br>\nPara cualquier empresa mercantil, obtener un beneficio es un objetivo inexcusable, sin \u00e9l la empresa no puede subsistir y, por lo tanto, cualquier otro objetivo ser\u00eda inalcanzable. Pero en la empresa financiera esta exigencia es mayor; debe obtener beneficios cada a\u00f1o y, adem\u00e1s, deben ser calificados favorablemente por el mercado.<br>\nUna empresa de cualquier otro sector puede subsistir con p\u00e9rdidas espor\u00e1dicas si su rentabilidad a medio plazo es clara, pero una instituci\u00f3n financiera no, porque perder\u00eda la confianza del mercado, indispensable para su supervivencia.<br>\nSe acostumbra decir que la primera materia de las empresas financieras es el dinero, pero no es exacto porque no compran y venden dinero, sino el derecho a usarlo. Pero el derecho a usar del dinero entra\u00f1a su devoluci\u00f3n, y la confianza en este aspecto es cuesti\u00f3n de cr\u00e9dito; de creer que la promesa ser\u00e1 cumplida.<br>\nSi el signo externo de la buena marcha de la empresa que es el beneficio quiebra la confianza, el cr\u00e9dito del p\u00fablico se esfuma y la supervivencia de la empresa financiera se ve amenazada.<br>\n<strong>\u00bfQU\u00c9 CLASE DE \u00c9TICA?<\/strong><br>\nComo dec\u00eda al empezar, para reflexionar sobre la moralidad de las acciones de la empresa financiera es necesario saber a qu\u00e9 norma \u00e9tica las referiremos para determinar la valoraci\u00f3n moral que se atribuya a una acci\u00f3n.<br>\nProbablemente, el \u00e9nfasis puesto en la persona sirve ya para indicar mi preferencia por la \u00e9tica de primera persona, en contraposici\u00f3n a las \u00e9ticas de tercera persona. En la \u00e9tica de la primera persona, cuando el sujeto se propone realizar una acci\u00f3n, se pregunta sobre su relaci\u00f3n con el desarrollo de la persona hacia su fin, es decir, hacia lo que quiere ser.<br>\nPor contra, en las \u00e9ticas de tercera persona predomina la valoraci\u00f3n externa de los actos, enjuiciando las acciones de acuerdo con unas normas convencionales cuya validez habr\u00e1 que demostrar o simplemente aceptar.<br>\nLa \u00e9tica de primera persona es la de las virtudes, que son las potencialidades que dirigen a la persona a su plenitud o perfecci\u00f3n seg\u00fan el orden del ser, de acuerdo con una determinada antropolog\u00eda y concepci\u00f3n de la vida. En las de tercera persona, se exige que el comportamiento exterior del sujeto cumpla los actos que la norma impera y evite aquellos que veta.<br>\nLas \u00e9ticas de tercera persona consideran que el fin del hombre es un tema opinable, privado, que no debe influir en el juicio moral de las acciones; les resulta entonces dif\u00edcil, por no decir imposible, hallar una norma universal y constante para cimentar el comportamiento moral. Las salidas a esta dificultad se manifiestan en las \u00e9ticas de consenso, relativistas, subjetivistas, circunstancialistas, en las que s\u00f3lo se busca c\u00f3mo conseguir, en cada cultura, tiempo y circunstancias, determinados objetivos personal o socialmente deseables.<br>\nEsta postura da lugar a las corrientes consecuencialistas y proporcionalistas, seg\u00fan las cuales la moralidad de los actos humanos vendr\u00eda determinada por sus consecuencias o por la proporci\u00f3n prevista entre los efectos buenos y malos de la acci\u00f3n, en vista del bien m\u00e1s grande o del mal menor.<br>\nEstas \u00e9ticas basadas en el consenso, cambiantes con las culturas, los tiempos y las circunstancias, no pueden garantizar el funcionamiento \u00e9tico de las instituciones financieras o de cualquier empresa, ni aportar un fundamento estable para la convivencia social.<br>\nY es que el consenso se logra por votaci\u00f3n mayoritaria, que puede ser un m\u00e9todo para la convivencia pac\u00edfica, pero no para investigar la verdad. \u00abLa verdad es la que es, aunque todo mundo piense al rev\u00e9s\u00bb. La \u00e9tica social no puede basarse en algo que no sea la verdad objetiva, que s\u00ed existe, y cuyas normas se hallan escritas con validez universal y permanente.<br>\n<strong>VIRTUDES VS. C\u00d3DIGOS<\/strong><br>\nEl funcionamiento \u00e9tico de las entidades financieras no puede, por lo tanto, confiarse a la imposici\u00f3n de c\u00f3digos de conducta basados en el consenso. La \u00fanica manera de que las empresas sean \u00e9ticas es que lo sean sus integrantes, y no s\u00f3lo en su comportamiento individual privado, sino en su actividad profesional, empresarial, social o de cualquier otra \u00edndole.<br>\nEntonces, la bondad \u00e9tica en la direcci\u00f3n y gesti\u00f3n de las instituciones financieras s\u00f3lo quedar\u00e1 asegurada si quienes la ejercen viven todas las virtudes morales, especificadas o concretadas seg\u00fan las caracter\u00edsticas de estas entidades.<br>\nRespeto a la libertad Las virtudes son aquellas cualidades que capacitan a las personas para motivar sus comportamientos en orden al bien. Muchas veces se dice que el primer bien del hombre es la libertad; y puede sostenerse as\u00ed, si se acepta que la libertad no es un fin en s\u00ed mismo, es para el bien. Sin libertad no puede haber bien verdadero. Pero la libertad s\u00f3lo es tal cuando se adhiere a la verdad y al bien.<br>\nLa libertad de determinaci\u00f3n exige que nunca sea violentada la conducta humana, ni siquiera para imponer la verdad y el bien. Por eso, la primera virtud en la gesti\u00f3n de las entidades financieras es el respeto a la libertad de las personas, tanto las de dentro de la empresa como las que est\u00e1n en contacto con ella. Se opone a esta virtud toda forma de violencia o coacci\u00f3n f\u00edsica o moral para imponer obligaciones o condiciones.<br>\nUn aspecto concreto de este respeto a la libertad de las personas es la obligaci\u00f3n de informar correctamente a los clientes \u00be de activo y de pasivo\u00be y a los demandantes de servicios las condiciones a aplicar en las distintas operaciones, para que puedan compararlas con las ofertadas por otras entidades y decidir libremente.<br>\nEl mismo respeto a las personas exige que cuando se trate de un cliente cautivo no se aproveche esta circunstancia para imponer condiciones abusivas o que no sean de mercado.<br>\nOtro campo en el que se ha de manifestar el respeto a la libertad se refiere a las relaciones con el personal empleado por la entidad. Para ello hay que tomar en cuenta no s\u00f3lo los aspectos econ\u00f3micos, sino tambi\u00e9n los efectos psicol\u00f3gicos y \u00e9ticos que se puedan producir, sin perder de vista que todo esto debe ir orientado a la realizaci\u00f3n integral de las personas afectadas.<br>\nEsto no significa que las relaciones laborales tengan que enfocarse en forma \u00abpaternalista\u00bb. Lejos de ello, hay que exigir las responsabilidades inherentes a cada puesto de trabajo, de forma que, a trav\u00e9s de su ejercicio, las personas se realicen y puedan progresivamente integrarse en los procesos empresariales.<br>\n<strong>Liberalidad y magnificencia<\/strong><br>\nEl poder financiero se ejercita manejando dinero. Las virtudes propias para el manejo del dinero, o de la riqueza en general, son la liberalidad parte potencial de la justicia que, seg\u00fan Arist\u00f3teles, consiste en el uso moderado de las riquezas; y la magnificencia parte de la fortaleza, cuyo objeto propio es tender a la realizaci\u00f3n de grandes cosas con dispendio proporcionado; es decir, no necesariamente por la cantidad en relaci\u00f3n a la obra, ya que grande y peque\u00f1o, seg\u00fan el propio Arist\u00f3teles, son conceptos relativos.<br>\nSeg\u00fan la \u00e9tica tradicional, las virtudes consisten en el justo medio entre los vicios por defecto y los vicios por exceso. Los vicios opuestos a estas dos virtudes son, por defecto, la avaricia y la mezquindad y, por exceso, la prodigalidad y el despilfarro.<br>\nSer\u00eda contrario a la \u00e9tica de las empresas financieras una visi\u00f3n avariciosa o mezquina que, con una excesiva aversi\u00f3n al riesgo, condujera a retirarse de la inversi\u00f3n en empresas productoras de riqueza y creadoras de empleo para invertir s\u00f3lo en activos improductivos de cuya posterior realizaci\u00f3n se espere un beneficio especulativo.<br>\nTambi\u00e9n ser\u00eda no \u00e9tico, por el otro extremo, prodigar y despilfarrar los recursos en operaciones sin m\u00e1s productividad econ\u00f3mica y social que el lujo y la ostentaci\u00f3n, el control de medios de informaci\u00f3n o de grupos de presi\u00f3n, o, finalmente, la b\u00fasqueda de fines que, siendo en s\u00ed mismos l\u00edcitos, son perseguidos a expensas de la rentabilidad debida a los accionistas y de la solvencia frente a los depositantes.<br>\n<strong>La virtud espec\u00edfica del banquero<\/strong><br>\nEl logro del t\u00e9rmino medio, en que consiste el uso liberal y magnificente de los recursos, conduce a la virtud de la prudencia; que no en balde es gu\u00eda, medida y raz\u00f3n de todas las virtudes morales y es, sin duda alguna, la virtud espec\u00edfica del banquero [3] .<br>\nLa prudencia econ\u00f3mica es una de las cinco especies de prudencia que contempla Tom\u00e1s de Aquino. Aunque la restrinja al orden en la administraci\u00f3n del negocio familiar, afirma que la prudencia econ\u00f3mica se refiere al uso de las riquezas no como fin \u00faltimo, sino como instrumento. Y es en este sentido que la consideramos la virtud por excelencia del banquero. Los dos vicios que se apartan por defecto de la prudencia son la imprudencia precipitaci\u00f3n, falta de consideraci\u00f3n e inconstancia y la negligencia, que se opone a la solicitud y se manifiesta en no elegir los medios pertinentes. El vicio por exceso es m\u00e1s peligroso que los anteriores porque se asemeja a la prudencia; es la astucia que, con el enga\u00f1o y el fraude, busca un fin por caminos torcidos.<br>\nEn las relaciones del banquero con sus clientes se manifiesta m\u00e1s la necesidad de vivir la prudencia. Estos clientes son acreedores del banco y conf\u00edan en que la instituci\u00f3n garantizar\u00e1 la devoluci\u00f3n de los fondos que prestaron; y es responsabilidad del banco no defraudar esta confianza. De aqu\u00ed que los bancos, por la responsabilidad que tienen con sus depositantes que es mayor y previa a la que tienen respecto a sus accionistas, con ser \u00e9sta grande tienen la obligaci\u00f3n moral de invertir adecuadamente los recursos obtenidos de ellos.<br>\nPor eso, infringen sus deberes \u00e9ticos los bancos que pagan los dep\u00f3sitos m\u00e1s all\u00e1 de lo que tolera el mercado del cr\u00e9dito u otorgan el cr\u00e9dito en condiciones inferiores a las posibles, ya que de esta forma ponen en peligro su solvencia y su supervivencia, que son la garant\u00eda de los depositantes. La situaci\u00f3n es todav\u00eda m\u00e1s grave cuando hace inversiones excesivamente arriesgadas con el prop\u00f3sito de beneficiar no ya al banco, sino a alguno de sus gestores, o con el objeto de cubrir operaciones especulativas creadas por ellos mismos.<br>\nEst\u00e1 claro, adem\u00e1s, que la calificaci\u00f3n moral de esta \u00faltima clase de acciones no depende de que el prop\u00f3sito resulte fallido o no; el abuso de la gesti\u00f3n en provecho propio es censurable de suyo.<br>\n<strong>Nada que ocultar<\/strong><br>\nOtra virtud, que pertenece a la justicia y el banquero ha de tener en gran estima, es la veracidad, a la que cabe asimilar la sinceridad y la lealtad. La veracidad es especialmente necesaria porque es condici\u00f3n indispensable para mantener la confianza en que descansa la empresa financiera.<br>\nSi en alg\u00fan momento el mercado, o la sociedad en general, percibe que una empresa financiera falsea la informaci\u00f3n sobre su situaci\u00f3n, enga\u00f1a en las condiciones que publica o simula resultados mediante artificios contables; la confianza en \u00e9sta desaparecer\u00e1 y su futuro se complicar\u00e1. La virtud de la veracidad tiene especial importancia en las relaciones del banquero con los accionistas. Queda ya dicho que la principal obligaci\u00f3n de la entidad con los suministradores de capital de riesgo es la salvaguarda del patrimonio, la protecci\u00f3n de su valor en t\u00e9rminos reales [4] .<br>\nPor ello, es obligaci\u00f3n del banquero poner todos los medios para proteger, y si es posible mejorar, la cotizaci\u00f3n de las acciones de la empresa. A lo anterior se a\u00f1ade la responsabilidad de proporcionar suficiente liquidez a las acciones, mediante un adecuado tratamiento del mercado que, naturalmente, supone la canalizaci\u00f3n hacia ellas de nuevos y reales compradores.<br>\nComplementando estas dos preocupaciones integridad y liquidez patrimonial, est\u00e1 la responsabilidad de ofrecer una adecuada retribuci\u00f3n en t\u00e9rminos de dividendo y crecimiento del dividendo ajustado a las aplicaciones, que son los dos factores conducentes a la apreciaci\u00f3n del valor.<br>\nAhora bien, al servicio de estas tres responsabilidades integridad, liquidez y retribuci\u00f3n est\u00e1 la virtud de la veracidad que ha de manifestarse realizando operaciones verdaderas en cuanto a contenido y resultados. Se opone a ello la generaci\u00f3n de beneficios ficticios.<br>\nPor otro lado, esta virtud obliga a informar a los accionistas en forma cierta, clara y puntual sobre la marcha de la entidad y sus resultados, de modo que puedan tomar sus decisiones con justo conocimiento de la realidad.<br>\nTodo con medida<br>\nYa tratamos algunas virtudes agrupadas bajo la prudencia, la justicia y la fortaleza. Debemos ahora dedicar un tiempo a la cuarta virtud cardinal: la templanza. Si la prudencia es la virtud esencial del banquero, la templanza es la que debe adornarlo.<br>\nTemplanza, etimol\u00f3gicamente, significa equilibrio y moderaci\u00f3n, caracter\u00edsticas que, en sentido com\u00fan, convienen a todas las virtudes, por tender a un bien conforme a la naturaleza del hombre y en la forma conveniente.<br>\nPero la templanza es la virtud que se apropia por antonomasia del equilibrio y moderaci\u00f3n. Y son precisamente estas notas las que esperamos del banquero, pues proporcionan a los observadores externos una garant\u00eda de buena administraci\u00f3n de los caudales que le est\u00e1n confiados. Y la verdad es que, por lo general, los buenos banqueros han sido hombres austeros.<br>\n<strong>FORMAR PERSONAS \u00c9TICAS<\/strong><br>\nTras este repaso a las principales virtudes, volver\u00e9 al tema esencial. Y es que para que la actuaci\u00f3n de las entidades financieras sea \u00e9ticamente correcta, las personas que las integran deben en especial sus dirigentes o gestores compartir y respetar las virtudes morales.<br>\nA mi juicio, las preocupaciones sobre la \u00e9tica empresarial que en los \u00faltimos tiempos ocupan la atenci\u00f3n de la sociedad, no pueden saldarse elaborando un c\u00f3digo de comportamiento del sector o recomendando a cada entidad que elabore el suyo. No digo que no sea conveniente hacerlo, pero no es suficiente.<br>\nLos c\u00f3digos de conducta, en la medida que son una recopilaci\u00f3n de normas m\u00e1s o menos casu\u00edsticas, pueden conducir a incumplimientos formales y, m\u00e1s a\u00fan, a las maneras de soslayar estas normas.<br>\nEl comportamiento \u00e9tico no es tanto un problema de normas como un problema del hombre que se realiza o destruye a trav\u00e9s de sus obras. Por lo tanto, la mejora de la \u00e9tica empresarial pasa por la formaci\u00f3n moral del hombre, basada en la recuperaci\u00f3n o afirmaci\u00f3n de la conciencia moral a partir de los principios de la ley natural y sus consecuencias.<br>\nDe aqu\u00ed que la principal, y casi \u00fanica, recomendaci\u00f3n que cabe hacer es la de formar \u00edntegramente a las personas en todos los niveles de la empresa, mediante la educaci\u00f3n y, sobre todo, mediante el ejemplo.<br>\nEn ausencia de esta conciencia moral, por muchas normas de comportamiento que existan y por muchas sanciones que se establezcan para los incumplimientos, ser\u00e1n transgredidas cada vez que se presente la oportunidad de obtener la satisfacci\u00f3n de los apetitos por medios torcidos.<br>\nResumen de la conferencia \u00ab\u00c9tica en la gesti\u00f3n de las instituciones financieras\u00bb dictada en el encuentro sobre La dimensi\u00f3n \u00e9tica de las instituciones y mercados financieros. Obra colectiva editada por Fundaci\u00f3n BBV. Madrid, 1994.<\/p>\n<p class=\"textogris\">[1] El habla com\u00fan contrapone \u00e9tico a no \u00e9tico, para significar bueno o correcto, frente a malo o incorrecto. En las reflexiones que siguen, llamaremos \u00e9tico a lo \u00e9ticamente correcto y no \u00e9tico a lo \u00e9ticamente incorrecto, la direcci\u00f3n de una empresa financiera puede evidentemente, ser no \u00e9tica.<\/p>\n<p>[2] Dejo a un lado, pues se aparta de la pr\u00e1ctica habitual y nos alejar\u00eda del tema que estamos tratando, las teor\u00edas sobre la banca con cien por cien de encaje, defendidas por Von Mises y algunos de sus seguidores de la escuela austriaca.<br>\n[3] Si se me permite, a partir de este momento y para simplificar, emplear\u00e9 el nombre de banquero como paradigma de empresario financiero.<br>\n[4] Y cuando digo reales me refiero a dos cosas distintas. Por un lado, que es la obligaci\u00f3n del banco conservar el valor del patrimonio ajustado a la inflaci\u00f3n; por otro lado, quiero decir que el valor que interesa al accionista es el valor burs\u00e1til de sus acciones.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"26412\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El derecho a usar el dinero ajeno y obtener beneficios otorga un inmenso poder a las instituciones financieras. La tentaci&oacute;n de usarlo torcidamente puede ser fuerte. 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