{"id":26318,"date":"2002-11-11T00:00:00","date_gmt":"2002-11-11T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=26318"},"modified":"2023-11-04T17:44:43","modified_gmt":"2023-11-04T22:44:43","slug":"victor_hugo_el_hombre_oceano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/11\/11\/victor_hugo_el_hombre_oceano\/","title":{"rendered":"Victor Hugo: el hombre oc\u00e9ano"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"26318\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p style=\"text-align: right\"><em>La conciencia es la presencia de Dios en el hombre.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Victor Hugo<\/p>\n<p>El pasado 26 de febrero se cumplieron 200 a\u00f1os del nacimiento de Victor Hugo. Francia y Europa entera han celebrado a lo largo del a\u00f1o numerosos festejos, ceremonias y conmemoraciones diversas y at\u00edpicas. Incluso Coyoac\u00e1n dedic\u00f3 una semana al escritor franc\u00e9s. \u00bfEs Victor Hugo realmente un contempor\u00e1neo del siglo XXI, o se trata de fama pasajera, un poco moda? \u00bfQu\u00e9 puede ofrecer Victor Hugo a nuestros d\u00edas?<br>\n<strong>EL APRENDIZ DE HOMBRE<\/strong><br>\nSobre la puerta de la biblioteca, una tabla ostentaba la norma cotidiana:<br>\nLevantarse a las seis, cenar a las diez,<br>\ncomer a las seis, acostarse a las diez,<br>\nhace que vivas hasta diez veces diez.<br>\nVictor, el ni\u00f1o que le naci\u00f3 al general Hugo -ese formidable admirador de Napole\u00f3n- era un esp\u00edritu voraz, un esprit qui marche de leur en leur (un esp\u00edritu que camina de lugar en lugar)1. Insatisfecho consigo mismo, toda su vida, desde joven -desde ni\u00f1o a\u00fan- se encaram\u00f3 sobre s\u00ed mismo. La meta se la impuso siendo apenas un joven estudiante del s\u00ed mismo. La meta se la impuso siendo apenas un joven estudiante del Lyc\u00e9e Louis le Grand: \u00able serai Chateaubriand ou rienx\u00bb (ser\u00e9 Chateaubriand o nadie). Tal vez el ni\u00f1o Hugo jam\u00e1s imagin\u00f3 recibir del propio Chateaubriand las palabras que el poeta le transmitiera en 1830: \u00abConoc\u00e9is mi admiraci\u00f3n hacia vos. Mi vanidad se aproxima a vues- la libertad:tra lira. Yo me voy; vos ven\u00eds\u00bb<br>\nCatorce a\u00f1os, s\u00f3lo catorce a\u00f1os, y el ni\u00f1o Hugo era ya un rom\u00e1ntico irremediable. Los retratos de entonces son elocuentes. Las cejas, apenas dos l\u00edneas que bajan violentamente a la nariz, enfatizan la expresi\u00f3n de los ojos impacientes, que ven 40, 50 \u00f3 60 a\u00f1os despu\u00e9s. Esos ojos no se mueven en el espacio sino en el tiempo, no registran colores y objetoscircundantes sino episodios futuros. Ven la historia futura. Son como los ojos del profeta en estado contemplativo. Son los ojos del genio que, seg\u00fan \u00e9l mismo, se dirigen \u00abm\u00e1s a los siglos que a las multitudes, a las aglomeraciones de a\u00f1os que a las aglomeraciones de hombres\u00bb.<br>\nLos j\u00f3venes escritores franceses de principios del siglo XIX hab\u00edan formado un grupo, le C\u00e9nacle. Victor era el jefe. A los 25 a\u00f1os abri\u00f3 con un solo golpe, fuerte, oportuno, las puertas de la fama. Su Oda a la muerte del Duque de Berry le granje\u00f3 la confianza de Luis XVIII, mil francos y el matrimonio con Adele Foucher, su prometida. Publica de<br>\ninmediato sus Odas y poes\u00edas diversas, funda la revista Muse fran~aisey hasta lo nombran Caballero de la Legi\u00f3n de Honor. En poco tiempo nacieron cuatro hijos. La obra de teatro Hernani termin\u00f3 por hacerlos ricos. Durante los siguientes quince a\u00f1os Victor Hugo escribi\u00f3 seis obras de teatro, cuatro libros de poes\u00eda y la novela Notre Dame de Paris.<br>\nA pesar de estos \u00e9xitos, en casa las cosas no marchaban tan bien. Victor hab\u00eda conocido a una joven actriz, Juliette Drouet, a quien ya nunca dejar\u00eda Su romance con Juliette fue la curaci\u00f3n para hacer frente a aquella otra infidelidad. Adele era amante de Sainte-Beuve, poeta renombrado y uno de sus mejores amigos.<br>\nSin consuelo y con la experiencia previa del hogar paterno (tanto su padre como su madre tuvieron sendos amantes), Victor Hugo creer\u00e1 en el amor pero recelar\u00e1 siempre del matrimonio \u201cel amor abre el parentesis, el matrimonio lo cierran\u201d.<br>\nLos problemas se multiplicaron. Sufri\u00f3 dos rechazos humillantes al pretender el ingreso a la Academia Francesa. No cej\u00f3; al tercer intento por fin lo eligieron. Dos votos hicieron la diferencia. Ten\u00eda ya 39 a\u00f1os. Pronto, otra vez, la alegr\u00eda se eclips\u00f3: Leopoldine, la hija peque\u00f1a, muri\u00f3 ahogada en el Sena junto a su esposo. Golpe terrible que conmovi\u00f3 las entra\u00f1as del padre cari\u00f1oso, tanto, que le dol\u00eda la pluma entre los dedos y el papel laceraba sus ojos, el coraz\u00f3n, la vida.<br>\nBasta de literatura, gimi\u00f3, y el poeta, el hombre que hab\u00eda renovado las p\u00e1ginas francesas y hab\u00eda exhumado del olvido a Oliver Cromwell, a Hans de Islandia, a Bug-larga1 el rey eslavo y a Lucrecia Borgia, se refugi\u00f3 en su otra gran pasi\u00f3n, la pol\u00edtica. Lo que nadie sab\u00eda era que, en lo secreto, sus carpetas se entintaban con citas, ideas y argumentos. Algo se gestaba all\u00ed dentro.<br>\n<strong>A LA PAR DE LA LIBERTAD<\/strong><br>\nEl punto de fuga en la carrera pol\u00edtica de Victor Hugo fue la libertad. Un ces espirits rares et providentiels (uno de esos esp\u00edritus raros providenciales) que nos depar\u00f3 la historia, en palabras de Baudelaire. El pobre y el oprimido magnetizaron sus empe\u00f1os. Se convenci\u00f3 de que \u00abs\u00f3lo hay dos cosas en las cuales puede el arte desembocar\u00a0 ignamente: Dios y el pueblo\u00bb. Un acad\u00e9mico dir\u00eda que el romanticismo agonizaba para permitirle al realismo y al naturalismo ocupar el escenario.<br>\nVictor Hugo, defensor de la realeza por herencia materna, desde los veinte a\u00f1os se autonombr\u00f3 republicano moderado. En 1845 era ya Par de Francia, gracias al rey Luis Felipe. A partir de entonces se ocup\u00f3 en resolver \u00ablos tres problemas del siglo: la degradaci\u00f3n del hombre por el proletariado, la decadencia de la mujer por el hambre, la atrofia del ni\u00f1o por las tinieblas\u00bb.<br>\nAlgo se cuece en el vientre de Europa y Francia. All\u00ed est\u00e1 Victor Hugo, el art\u00edfice. En ese momento lo eligen diputado. Las sendas posibles son dos, bien demarcadas, distintas y divergentes: continuar el terror de la revoluci\u00f3n o \u00abel majestuoso abrazo del g\u00e9nero humano bajo la mirada satisfecha de Dios\u00bb y sus inevitables consecuencias: libertad de prensa y libertad de teatro, el eterno combate al estado de sitio y a la pena de muerte.<br>\nCuando los motines incendiaban las esquinas de Par\u00eds y los levantiscos saqueaban sus tiendas, Victor Hugo se encarama sobre s\u00ed mismo, igual que en sus a\u00f1os del Lyc\u00e9e,\u00a0 desaf\u00eda las barricadas y clama por la paz, ruega por la conciliaci\u00f3n. En la madrugada, la carta imprescindible a su Juliette: \u00abHe triunfado en parte. Estoy muerto de fatiga\u00bb.<br>\nHugo es un \u00abliberal, socialista, dedicado al pueblo, sin embargo, no republicano, a\u00fan pose\u00eddo de una cantidad de prejuicios contra la revoluci\u00f3n, pero execrando el estado de sitio, las deportaciones sin juicio previo y a Cavaignac con su falsa rep\u00fablica militar\u00bb, seg\u00fan sus propias palabras.<br>\nNo hay estructura prefabricada para etiquetarlo, ning\u00fan mote puede objetivarlo. Mira hacia Estados Unidos. Odia la esclavitud, esa forma de la \u00abasfixia social\u00bb. Trabaja desde lejos cuanto puede en la lucha antirracial en Estados\u00a0 Unidos. Con el rabillo del ojo estudia los movimientos en Italia. Se cartea con Mazzini porque est\u00e1 al tanto del Risorgimento y le preocupan las campa\u00f1as de Garibaldi. Incluso se da tiempo para escribir una carta a Benito Ju\u00e1rez, en la que intercede por la vida de Maximiliano. El paso es inevitable. Victor Hugo se adhiere al socialismo activo y combativo. El peri\u00f3dico Ev\u00e9nement -que hab\u00eda fundado con su hijo, ya preso en la c\u00e1rceles censurado. No era la primera opresi\u00f3n literaria que sufr\u00eda. En 1832 el gobierno hab\u00eda suspendido tambi\u00e9n su obrita de teatro El rey se divierte, por encontrarla irreverente. Ahora Victor Hugo es un ap\u00e1trida: se balancea de derecha a izquierda, si los primeros reniegan de \u00e9l, los otros no lo reciben. Est\u00e1 en tierra de nadie, porque ninguno de los bandos se apropia de los ideales de Iibertad. Acaso todos tengan intereses personales. Napole\u00f3n III parece ya imposible de detener, viene con toda su furia. Triunfa su golpe de estado y el poeta corre a Bruselas. Un pasaporte falso le permite subsistir Napole\u00f3n III hab\u00eda acabado con los sue\u00f1os de los republicanos.<br>\nEl exilio en Bruselas, Jersey y Guernsey durar\u00eda casi 20 a\u00f1os Sirvieron para que los t\u00f3rculos de la imprenta giraran de nuevo: Napole\u00f3n, elpequetio es la s\u00e1tira para el\u00a0 nuevo emperador, y en Castigos lo balacea con sarcasmo e iron\u00edas. De nuevo, Victor Hugo es un melanc\u00f3lico. Le rodea la soledad. Lejos de la patria y lejos de su generaci\u00f3n. As\u00ed pasa siempre con los genios. El pol\u00edtico combate ahora con la literatura, su mejor arma.<br>\nEl per\u00edodo siguiente es fecund\u00edsimo, los temas son motivos eternos: Dios, el mal, la redenci\u00f3n En 1856 se pueden leer ya sus Contemplaciones, trabaja en el poema Dios y en El fin de Sat\u00e1n. Tambi\u00e9n hay una conversi\u00f3n en este \u00e1mbito. De creyente pasa a renegar de todas las confesiones religiosas, a inconforme, incluso agresivo, coquetea con el<br>\npante\u00edsmo y juega al blasfemo.<br>\nEntender\u00e1 al g\u00e9nero humano \u00abtomado como un gran individuo colectivo, que realiza de \u00e9poca en \u00e9poca una serie de actos en la tierra\u00bb. \u00c9se e5 el prop\u00f3sito de La leyenda de los siglos, quiz\u00e1 su proyecto m\u00e1s ambicioso: el retrato del hombre \u00fanico y su paso por la historia, desde Hornero y los Vedas hasta Quinet y De Vigny.<br>\nLa leyenda de los siglos es la historia de la conciencia humana. Victor Hugo es el poeta que con s\u00f3lo dos saltos se torna profeta, vocero de la humanidad, luz del hombre futuro para quien convoca el pasado: \u00abLa intenci\u00f3n de este libro es buena: comprende el mejoramiento del g\u00e9nero humano de siglo en siglo; el hombre ascendiendo desde las tinieblas hasta el ideal; la transfiguraci\u00f3n paradis\u00edaca del infierno terrestre, la conauista lenta y suprema de la libertad, del derecho en esta vida y de la responsabilidad en la otra\u00bb. Pero el poema son\u00f3 poco, excepto entre los acad\u00e9micos y los letrados.<br>\nFue sin duda Los miserables la que conoci\u00f3 el lector com\u00fan. A los 60 a\u00f1os el esp\u00edritu de Victor Hugo segu\u00eda combativo y feroz. La novela se public\u00f3 en Bruselas y Par\u00eds hace<br>\nexactamente 140 a\u00f1os. All\u00ed estaba el escritor, \u00abseulsur cet Apre monticule\u00bb (solo sobre este \u00e1spero mont\u00edculo) que es el mundo. Describe las alturas sublimes a las que puede ascender el esp\u00edritu hurnano, y las fosas terribles y oscuras donde tambi\u00e9n se envilece.<br>\nSiempre su lucha limpia y n\u00edtida, clara y piadosa por el necesitado: \u00abMientras a consecuencia de las leyes y las costumbres exista una condenaci\u00f3n social, creando artificialmente infiernos en plena civilizaci\u00f3n y complicando con una humana fatalidad el destino, que es divino; (\u2026) mientras en ciertas regiones sea posible la asfixia social; en otros t\u00e9rminos, y bajo un punto de vista m\u00e1s dilatado a\u00fan, mientras haya ignorancia y miseria sobre la tierra, los libros de igual naturaleza que el presente podr\u00e1n no ser in\u00fatiles\u00bb, escribi\u00f3 en la primera p\u00e1gina.<br>\nEn 1870 tuvo lugar la batalla definitiva de Sedan, la \u00faltima de la guerra francoprusiana. La Francia derrotada Napole\u00f3n III abdica y huye a Inglaterra. Victor Hugo ya<br>\nhab\u00eda anunciado que \u00abquand la libert\u00e9 entrera, je rentrerain\u00bb (cuando regrese la libertad, regresar\u00e9 yo). As\u00ed fue. Volvi\u00f3 a su Par\u00eds en octubre y de inmediato fue elegido miembro del Parlamento. El griter\u00edo en las calles era \u00fanico: \u00ab \u00a1Vive Victor Hugo!\u00bb.<br>\nAl a\u00f1o siguiente se levant\u00f3 la Comuna, aquella reacci\u00f3n violenta que comentar\u00edan Marx y toda una formidable colecci\u00f3n de plumas. El gobierno la aplast\u00f3, la reprimi\u00f3 a ca\u00f1onazos. El senador Hugo declara en favor de Louise Michel, una de las insurgentes deportadas, y de otros participantes de la Comuna. Parec\u00eda absurdo que un senador<br>\ndefendiera a los insurrectos contra la Rep\u00fablica nov\u00edsima. Sus palabras son como pedradas y huye a Bruselas. Pero no llega solo; aparece tambi\u00e9n una caterva de exiliados de la Comuna. Los revoltosos, en la agitaci\u00f3n, rompen con piedras la fachada de su casa incomprendida. Una vez m\u00e1s se larga a Guernsey. \u00abMejor -debi\u00f3 pensar-, aqu\u00ed s\u00ed puede<br>\nuno escribir)) Y trabaja en otro libro, El 93. Mientras, el gobierno belga le califica como persona non grata: \u00bfqui\u00e9n pod\u00eda asegurar que el senador Huso no estaba implicado en la Comuna? Se traslada entonces a Luxemburgo, donde lo alcanza pronto su esposa Adele. En pocos meses, Adele trasladar\u00e1 otra vez su hogar, ahora a un manicomio, donde morir\u00e1 m\u00e1s tarde Corr\u00eda 1872.<br>\nCon los a\u00f1os, pasan tambi\u00e9n las circunstancias. Victor Hugo regresa a Par\u00eds. All\u00ed vive los \u00faltimos diez a\u00f1os de su vida. No fue f\u00e1cil despedirse de sus hijos, algunos de los cuales murieron por aquel entonces, y mucho menos de su Juliette, que tambi\u00e9n muri\u00f3.<br>\nSi su octog\u00e9simo cumplea\u00f1os fue inmenso, convertido pr\u00e1cticamente en j\u00fabilo nacional, sus funerales en 1885 fueron apote\u00f3ticos. Casi dos millones de personas se apretujaron en las calles de Par\u00eds. El f\u00e9retro fue honrado baio el Arco del Triunfo por cuatro jinetes con antorihas y luego se deposit\u00f3 en el Pante\u00f3n. All\u00ed se lee esa leyenda inmortal: \u00abAuxgrandsh ommes, la Patrie\u00a0 reconnaissante\u00bb (A los grandes hombres, la Patria agradecida).<br>\nSus \u00faltimos deseos fueron dos l\u00edneas: \u00abDejo cincuenta mil francos para los pobres. Quiero ser enterrado en la fosa de los pobres Rechazo las oraciones de todas las iglesias. Creo en Dios\u00bb.<br>\n<strong>UN HOMBRE COMO UN OC\u00c9ANO<\/strong><br>\nLlegar\u00e1 el momento, confiaba Victor Hugo, en que las ideas primar\u00e1n sobre las espadas. Ansiaba que la Iiteratura se afirmara sobre la historia. \u00abDante importe plus que Charlemagne, et Shakespeare importe plus que Charles-Quint\u00bb (Dante importa m\u00e1s que Carlomagno y Shakespeare m\u00e1s que Carlos V). La historia ser\u00eda subsanada por la<br>\nliteratura, los personajes literarios brillar\u00edan por encima de los hombres de la historia, porque en esa direcci\u00f3n evoluciona la condici\u00f3n humana.<br>\nEl lema que el gobierno acu\u00f1\u00f3 para conmemorar el bicentenario de Victor Hugo no es presuntuoso: \u00abL\u2019Homme oc\u00e9ann (El hombre oc\u00e9ano). Hugo el visionario previ\u00f3, entre otras cosas, el euro: \u00abUna moneda continental reemplazar\u00e1 la absurda variedad de monedas\u00bb Y no s\u00f3lo eso. Atisb\u00f3 incluso, con los ojos un poco entornados, la uni\u00f3n de Europa. \u00abEl continente permanecer\u00e1 como un solo pueblo\u00bb, adivin\u00f3; y en otro lugar: \u00abCualesquiera que sean las antipat\u00edas moment\u00e1neas y todos los celos de fronteras, todas las naciones cultas pertenecen al mismo centro y est\u00e1n indisolublemente ligadas entre s\u00ed por una profunda y secreta unidad\u00bb.<br>\nPidi\u00f3 la abrogaci\u00f3n de la pena de muerte, que Mitterrand aceptara un siglo despu\u00e9s. Luch\u00f3 por los derechos de las mujeres y combati\u00f3 la discriminaci\u00f3n racial. Se opuso firmemente a la violencia con cualquier careta y enarbol\u00f3 siempre la libertad, y no s\u00f3lo desde la tribuna, en la calle incluso. Por ejemplo, en Cosas vistas cuenta c\u00f3mo liber\u00f3 a una prostituta de la injusta acusaci\u00f3n de haber iniciado un pleito callejero. Sigui\u00f3 a la polic\u00eda, habl\u00f3 con la prostituta, argument\u00f3 en la comisaria, utiliz\u00f3 su autoridad y<br>\nfama p\u00fablica, firm\u00f3 los documentos, revoc\u00f3 el error de los agentes policiales. La escena la trasvas\u00f3 m\u00e1s tarde en Los miserables, aquel episodio en que monsreur Bamatabois molesta con la nieve a Fantine.<br>\nEl visionario err\u00f3 en al menos un punto. Desestim\u00f3 el poder\u00edo de Estados Unidos, al tiempo que confiaba excesivamente en la colonizaci\u00f3n de \u00c1frica por Francia e Inglaterra. Asegur\u00f3 que el siglo XX ser\u00eda el siglo de \u00c1frica. \u00bfCu\u00e1ntas sorpresas nos depara el continente negro y el siglo que arranca? \u00bfEl error habr\u00e1 sido s\u00f3lo de fecha?<br>\nY, cosa curiosa, aunque aseguraba la elevaci\u00f3n de Africa, estaba convencido de que la piel de los hombres era cada vez m\u00e1s blanca. Podr\u00e1n esgrimirse razones evolutivas o hasta dial\u00e9cticas, pero el porqu\u00e9 es evidente. Desde el invento de la luz el\u00e9ctrica pasamos menos tiempo bajo el sol. Huelga decir que la opini\u00f3n de Hugo no era tendenciosa ni conduc\u00eda a discriminaci\u00f3n alguna.<br>\nEl \u00abpr\u00f3logo\u00bb de Hernanl contiene ya las ideas generadoras de la vida literaria y pol\u00edtica de Victor Hugo. Pensaba en un \u00fanico valor, la libertad; entend\u00eda que todo lo que se afirma de la literatura vale para la pol\u00edtica, y viceversa. \u00abLa Iibertad en el arte, la Iibertad en la sociedad, he aqu\u00ed el doble objeto a que deben aspirar los esp\u00edritus consecuentes y l\u00f3gicos. Este principio es el del siglo y prevalecer\u00e1 a buen seguro. (\u2026) Esa alta y poderosa voz del pueblo que asemeja a la de Dios, quiere que de hoy en m\u00e1s la<br>\npoesia tenga la misma divisa que la pol\u00edtica: tolerancia y Iibertad. (\u2026) Que el principio de la libertad haga su negocio pero que lo haga bien. En Iiteratura como en sociedad, nada de etiqueta, nada de anarqu\u00eda: leyes. Ni talones rojos ni gorros rojos\u00bb.<br>\nVictor Hugo es uno de los precursores de nuestros d\u00edas.<br>\n______________<br>\n* 1 Las traducciones son m\u00edas. Agradezco las observaciones de mi amigo Marcio Orozco.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"26318\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El a&ntilde;o del bicentenario de Victor Hugo (1802-1885) est&aacute; por terminar. 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