{"id":26315,"date":"2002-11-11T00:00:00","date_gmt":"2002-11-11T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=26315"},"modified":"2002-11-11T00:00:00","modified_gmt":"2002-11-11T00:00:00","slug":"la_fuerza_del_olvido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/11\/11\/la_fuerza_del_olvido\/","title":{"rendered":"La fuerza del olvido"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"26315\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>\u00bfPor qu\u00e9 soy capaz de recordar la alineaci\u00f3n completa de mi equipo favorito de f\u00fatbol y no retengo los nombres de los asistentes a la \u00faltima reuni\u00f3n de trabajo? Es evidente que olvidamos muchas cosas. Pero mientras que las leyes de la memoria est\u00e1n bastante establecidas, desconocemos casi todo del olvido, al menos de su proceso exacto. El olvido tiene mala prensa, es mal disculpado, luchamos con m\u00e9todos eficaces contra su acci\u00f3n demoledora, aunque con escasos resultados. Sin embargo, cuando lo consideramos un fen\u00f3meno activo y positivo en vez de una secuencia perversa de la memoria ausente, adquiere dimensiones alentadoras y, hasta cierto punto, gratificantes.<br>\nNo pretendo ofrecer un recetario de f\u00f3rmulas salvadoras ni un marco adecuado a las ansiedades desvalidas quiz\u00e1s de ello me ocupe en otra ocasi\u00f3n. Baste ahora hacer una simple reflexi\u00f3n en servicio de esta notable facultad.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>HISTORIAS IMBRICADAS<\/strong><\/p>\n<p>Si para entender la memoria aplicamos un criterio modular, adorn\u00e1ndola con m\u00faltiples funciones y clasificaciones, \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1 necesario hacer para estudiar el olvido? Tomemos el caso de las mejores obras y novelas de ficci\u00f3n.<br>\n\u00c9stas se desarrollan a varios niveles a la vez. Junto a la historia argumental, la Odisea, el Quijote, el Ramayana o el relato de Gilgamesh encierran serias consideraciones sobre los imponderables de la vida. No es accidental que a menudo sean oscuras. Si fueran demasiado obvias no habr\u00eda drama, sin drama carecer\u00edan de emoci\u00f3n y, sin el compromiso emocional, la narraci\u00f3n no ser\u00eda memorable.<br>\nDe manera semejante operan la memoria y el olvido, sus historias se imbrican. Contienen protagonistas y caracteres bien dibujados que hasta un ni\u00f1o entiende pero, a la vez, encierran mensajes m\u00e1s profundos y significados misteriosos que s\u00f3lo pueden ser captados con claridad mediante las sucesivas representaciones.<br>\n<strong>\u00bfC\u00d3MO Y CU\u00c1NDO OLVIDAMOS?<\/strong><br>\nSe admite como normal que el anciano pierda paulatinamente la memoria por el propio declive funcional y org\u00e1nico. Es un hecho razonable y benigno ya que, desde la juventud, todos los d\u00edas desaparecen de nuestro cerebro miles de neuronas (aunque no tantas como se hab\u00eda calculado inicialmente). Esta muerte de las c\u00e9lulas nerviosas abre la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo las neuronas guardan los datos de la memoria o, m\u00e1s misterioso a\u00fan, c\u00f3mo al degenerarse traspasan su informaci\u00f3n a las neuronas restantes; y por qu\u00e9 la memoria m\u00e1s reciente es la primera en desaparecer, mientras que los hechos m\u00e1s lejanos son los \u00faltimos en eliminarse.<br>\nEn el fondo de esos interrogantes late nuestra ignorancia acerca de los fundamentos biol\u00f3gicos que expliquen de modo adecuado el olvido y, por tanto, de la extinci\u00f3n del aprendizaje o, lo que es peor, de la memoria en su versi\u00f3n m\u00e1s permanente. Hay una semejanza notable entre las teor\u00edas de la extinci\u00f3n y las del olvido. El grado de atenci\u00f3n o de conmoci\u00f3n emotiva se\u00f1ala los recuerdos con una marca indeleble, pero a la vez, condiciona su nivel de olvido. Los momentos que rozan el colmo de la dicha quedan marcados como imborrables, inolvidables. Evocarlos, saborear los efluvios de su recuerdo, contribuye a endulzar nuestra vida. La superior aptitud para retener y evocar llena de momentos dichosos la existencia. Y a la inversa, olvidarlos, perder su faceta rememorativa, es menguar nuestra riqueza biogr\u00e1fica.<br>\nSin embargo, olvidar es necesario, incluso muy sano. Pero no se olvida todo por igual. El olvido ataca primero lo que es accesorio y secundario, mientras que hay m\u00e1s resistencia a borrar lo que nos ha impresionado m\u00e1s vivamente o causado mayor emoci\u00f3n.<br>\nDe alguna manera, el filtrado masivo del olvido act\u00faa sobre muchas operaciones mentales, pero en especial donde nacen los recuerdos. Descarta y selecciona los segmentos de informaci\u00f3n que no deben ser archivados en la memoria. En este sentido podemos suponer que memoria y olvido act\u00faan en paralelo.<br>\nUna semejanza puede ayudar a entender la cooperaci\u00f3n de ambos:imaginemos a dos ni\u00f1os en el sube y baja, s\u00f3lo uno de ellos se eleva alternativamente. As\u00ed ocurre con las se\u00f1ales sensoriales en el procesamiento inicial: la atenci\u00f3n, alerta y decide qu\u00e9 informaciones ser\u00e1n almacenadas. Cada elemento de un grupo de datos es cribado: se guarda en la memoria o se relega al olvido.<br>\nYa desde el principio, sin que haya ocurrido a\u00fan ninguna organizaci\u00f3n del almacenamiento, el olvido cuenta con un potente factor que deteriora la informaci\u00f3n sensorial registrada. Act\u00faa sobre el procesamiento de la informaci\u00f3n borrando numerosos elementos.<br>\nDurante el proceso de representaci\u00f3n visual o fonol\u00f3gica unos 20 segundos despu\u00e9s ocurre otra acci\u00f3n del olvido que puede atacar a la memoria mediante el fen\u00f3meno llamado de interferencia. Consiste en borrar informaciones previas por la llegada y adquisici\u00f3n de nuevas.<br>\nEn ocasiones, el olvido no implica una p\u00e9rdida permanente, sino m\u00e1s bien inhabilita la capacidad de recuperar la informaci\u00f3n bajo un conjunto particular de condiciones.<br>\nPero no siempre la memoria y el olvido conviven en una actuaci\u00f3n simult\u00e1nea. En ciertos procesos cada uno impone sus leyes seg\u00fan un orden sucesivo. Act\u00faan en serie: primero, nuestro cerebro confecciona el recuerdo; pasado un tiempo, le toca el turno al olvido. Su acci\u00f3n llega empleando una semejanza para cortar y arrancar todas las malas hierbas que no dan fruto.<br>\nEl capataz que dirige tales decisiones es la atenci\u00f3n. Basta una mirada de la atenci\u00f3n hacia un recuerdo casi olvidado para quedar designado como \u00fatil y renovar su garant\u00eda de permanencia por un per\u00edodo m\u00e1s. El olvido, en su funci\u00f3n depredadora del recuerdo, es alejado de ese objetivo.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>POL\u00cdTICAMENTE INCORRECTO<\/strong><\/p>\n<p>Una definici\u00f3n sugiere que la memoria nos hace ser lo que somos, en realidad habr\u00eda que completarla diciendo \u00abdespu\u00e9s de que actu\u00f3 el olvido\u00bb. El impacto del olvido en nuestra persona y vida es muy significativo. Y, en el mundo que vivimos, tiene claras resonancias en el orden social y profesional.<br>\nSi un ni\u00f1o olvida ordenar su habitaci\u00f3n, a nadie le preocupa. Pasa lo contrario si un adulto no retira su tarjeta del cajero autom\u00e1tico o deja puestas las llaves al salir del coche. En efecto, pocos disculpan a quien por olvido no acude a una reuni\u00f3n concertada, omite felicitar a un pariente o no asiste a la importante cena familiar conmemorativa.<br>\nBajo los criterios sociales m\u00e1s comunes, tal olvido es considerado como indicio de que algo va mal. Su despiste no es disculpable, no est\u00e1 permitido olvidar. En definitiva, es \u00abindigno\u00bb; simplemente, desmerece las expectativas que corresponden a su condici\u00f3n de persona responsable. El olvido hace al hombre ingrato, quiz\u00e1s por el desafecto que invoca.<br>\nEl ritmo al que uno olvida no es proporcional a las necesidades ni a la capacidad de memorizar. Estamos dotados de un maravilloso mecanismo de criba y selecci\u00f3n de la inmensa cantidad de informaci\u00f3n que recibimos continuamente, para s\u00f3lo guardar una parte muy peque\u00f1a de ella. La descomunal informaci\u00f3n sensorial y sem\u00e1ntica que, \u00fanicamente en un d\u00eda, inunda nuestro sistema perceptivo lo abruma cada jornada.<br>\nSin embargo, no hemos de temer su influjo, al d\u00eda siguiente recordaremos muy pocas de esas masas de datos. Han quedado anuladas, borradas por completo. Una m\u00ednima parte es guardada. El resto, casi la totalidad, es relegada al olvido, que nos \u00abprotege\u00bb de modo eficaz.<br>\nEn realidad, cantidades ingentes de detalles son eliminadas desde el primer instante: la presi\u00f3n del zapato en el pie, cientos de olores ambientales, el rumor de la calle, el roce de la ropa, cambios en el suelo al caminar, conversaciones perif\u00e9ricas, im\u00e1genes del entorno, se\u00f1ales de tr\u00e1fico, personas que pasan al lado, objetos que hemos manipulado Todos esos est\u00edmulos que calificamos de fugaces desaparecen gracias a un tipo de olvido que opera a espaldas de la conciencia y podr\u00edamos llamar olvido autom\u00e1tico.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>EL EXTREMO AUTISTA<\/strong><\/p>\n<p>Una rara casualidad ha permitido penetrar en el mundo oscuro de los autistas [1] , cuando uno de ellos sali\u00f3 de su situaci\u00f3n a la normalidad. Su valioso relato forma ahora parte del patrimonio de referencia para entender un tipo de autismo.<br>\nEse hombre percib\u00eda con plena nitidez y precisa clarividencia cada uno de los incontables est\u00edmulos que llegan de modo ordinario a nuestro organismo: movimientos, sonidos, cambios de luz o formas, diferencias en viento, luz, im\u00e1genes, presiones, olores, sabores Este enorme contingente de datos golpeaba con energ\u00eda su mundo perceptivo, hasta paralizarlo y sumirlo en la m\u00e1s completa impotencia. En consecuencia, permanec\u00eda absorto y aturdido, como congelado ante la incapacidad de dar sentido y reaccionar a cada uno de los est\u00edmulos de tal universo.<br>\nLa explicaci\u00f3n del fen\u00f3meno que le llev\u00f3 a la situaci\u00f3n autista l\u00edmite ser\u00eda la carencia de los mecanismos del olvido encargados de anular los est\u00edmulos innecesarios: ese paciente no pod\u00eda despojarse de las informaciones \u00abin\u00fatiles\u00bb, lo que permite desenvolvernos en nuestro mundo con normalidad.<br>\nEn sentido contrario, quien pudiera dar curso adecuado a tan prodigiosa capacidad de percepci\u00f3n pasar\u00eda a engrosar la lista de esos inexplicables genios que nos asombran por sus dotes excepcionales.<br>\nDe hecho, cuando el vien\u00e9s Hans Aperger deline\u00f3 por primera vez el autismo, hacia 1940, se evidenci\u00f3 que la mayor\u00eda de los llamados \u00absabios idiotas\u00bb en realidad eran autistas. (Antes, en 1887, el doctor J. Langdon Down etiquet\u00f3 esa rareza como s\u00edndrome del idiot savant).<br>\nEn esas personas coexisten la deficiencia mental junto con dotes excepcionales, como el prodigioso poder de su memoria que los caracteriza y nos asombra. 10% de los autistas muestran este s\u00edndrome; o sea, que estos \u00abretrasados-sabios\u00bb aparecen miles de veces con m\u00e1s frecuencia entre los autistas que entre la poblaci\u00f3n normal.<br>\nVista la importancia protectora de ese olvido \u00abservido-al-instante\u00bb, queda por resolver el procedimiento que opera en nuestra mente y el modo como se realiza esa dr\u00e1stica selecci\u00f3n de anular el registro de informaci\u00f3n in\u00fatil.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>UN PROCESO ACTIVO<\/strong><\/p>\n<p>No acordarse es s\u00f3lo una modalidad del olvido. El proceso por el cual olvidamos o no retenemos datos y sucesos est\u00e1 muy poco estudiado. Ignoramos c\u00f3mo y cu\u00e1ndo muere el recuerdo.<br>\nA nadie se le oculta que la actividad del olvido es continua. Conforme aumenta la edad, crece el olvido. No cesa el proceso que erosiona la memoria. Este s\u00edntoma prevalente de la falta de memoria subjetiva qued\u00f3 puesto en evidencia por un estudio reciente en Alemania [2] .<br>\nSeg\u00fan lo esperado, los investigadores a cargo hallaron conforme a la edad de las personas un aumento sistem\u00e1tico en el predominio de la falta de memoria. Lo inesperado fue el predominio relativamente alto del olvido en grupos j\u00f3venes -29%- frente a los de mediana edad -34%.<br>\nAdem\u00e1s de la edad, la presencia de demencia en un familiar cercano aparec\u00eda como un fuerte indicador que predec\u00eda la falta de memoria subjetiva de las personas estudiadas. Como dato curioso, la gente que sent\u00eda controlar m\u00e1s el funcionamiento de su memoria divulg\u00f3 menos la falta de ella. Los m\u00e1s j\u00f3venes atribuyeron su olvido, sobre todo, a causas externas (tensi\u00f3n, concentraci\u00f3n), mientras que los ancianos a causas internas (edad, deterioro).<br>\nTodav\u00eda m\u00e1s llamativo fue que s\u00f3lo 11% de los olvidadizos estaban interesados en hacer algo para remediar su mala memoria. En este grupo, la educaci\u00f3n 37%, el entrenamiento de la memoria 29% y la medicaci\u00f3n 12% eran las soluciones preferidas. No se encontraron diferencias entre los encuestados m\u00e1s viejos y m\u00e1s j\u00f3venes.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>BASES NEUROBIOL\u00d3GICAS<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ocurre en nuestro organismo cuando olvidamos? Dicho de otro modo, \u00bfqu\u00e9 modificaciones org\u00e1nicas causan el olvido? Esto nos lleva en dos direcciones: buscar d\u00f3nde est\u00e1 almacenada la memoria, por una parte, y por otra, si existe un sustrato neurobiol\u00f3gico del olvido.<br>\nEstudiar el proceso del olvido tendr\u00eda poco atractivo para el profesional de la anatom\u00eda si no fuera porque se ha demostrado que, para su explicaci\u00f3n, existen aut\u00e9nticos elementos biol\u00f3gicos y estructurales. En efecto, al saber que parte de los fundamentos org\u00e1nicos de la memoria residen en la actividad sin\u00e1ptica, resulta que el riego cerebral, su metabolismo y oxigenaci\u00f3n, son capaces de condicionar la actividad mn\u00e9sica.<br>\nLos pacientes que son sometidos a choques electroconvulsivos, tienden a olvidar los sucesos previos al choque en las dos o tres horas anteriores. El hipocampo una regi\u00f3n de la zona medial del cerebro parece interrumpir su labor de procesar esos recuerdos que tardan un tiempo en ser fijados.<br>\nTambi\u00e9n ocurre un olvido traum\u00e1tico en los boxeadores golpeados con violencia durante el combate. Parte de lo ocurrido antes y despu\u00e9s de esos traumatismos box\u00edsticos es olvidado. No se registra. La p\u00e9rdida de memoria posterior a un traumatismo puede ser explicada ahora de manera m\u00e1s coherente.<br>\nEn conclusi\u00f3n, el da\u00f1o cerebral de origen qu\u00edmico, vascular, f\u00edsico, entre otros, puede interferir de modo notable los mecanismos de recuperaci\u00f3n de los datos guardados en la memoria.<br>\nExisten mol\u00e9culas promotoras del olvido. Desde los experimentos de Davis y Morris, en 1992, qued\u00f3 demostrada la existencia de un antagonista del receptor NMDA (N-metil-D-aspartato), que bloquea la plasticidad de las sinapsis sin alterar la transmisi\u00f3n de los mensajes neuronales. El animal tratado con ese antagonista quedaba incapaz de aprender. Seg\u00fan esto, tal antagonista es un factor de olvido: un actor clave que interfiere los procesos de la memoria. No obstante, parece demostrado que se puede compensar su efecto acentuando los est\u00edmulos.<br>\nEs sabido que el consumo de cannabis eleva la euforia, pero se ha demostrado tambi\u00e9n que anula la memoria, destruye casi por completo el hipocampo. Causa lesiones irreversibles que empeoran, porque su acci\u00f3n persiste y se prolonga m\u00e1s all\u00e1 del per\u00edodo en que se consumi\u00f3 la droga. Los cannabinoides end\u00f3genos (fabricados por nuestro propio cerebro) juegan una funci\u00f3n capital en el proceso de borrar ciertos recuerdos: entre otras alteraciones, apagan la actividad de las neuronas involucradas en la memoria.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>TIPOS DE OLVIDO<\/strong><\/p>\n<p>Es innegable que olvidamos de manera continua, lo comprobamos cada d\u00eda. Pero no todos los recuerdos desaparecen por igual. Algunos son borrados por completo, incluso su rastro es aniquilado. Otros conocimientos antiguos dejan constancia de que los hemos olvidado y, adem\u00e1s, tenemos conciencia de que los sab\u00edamos. Tambi\u00e9n somos conscientes de que no los hemos perdido del todo y que en otro momento seremos capaces de evocarlos. \u00bfQu\u00e9 \u00abtapona\u00bb ahora la salida de esos recuerdos y les impide que emerjan a la superficie justo en este instante?<br>\nTampoco olvidamos al mismo ritmo ni por igual a lo largo del tiempo que sigue al aprendizaje. Un lugar com\u00fan al estudiar el proceso de olvidar es remontarse a 1885, cuando Hermann von Ebbinghaus demostr\u00f3 que el olvido es muy r\u00e1pido al principio y formul\u00f3 su ley del olvido. Desde el momento de incorporar la informaci\u00f3n, la curva de aprendizaje sufre un descenso r\u00e1pido en los minutos siguientes. Sin embargo, m\u00e1s tarde su declive se estabiliza y la curva queda casi horizontal, pero en un nivel muy bajo.<br>\nEste peque\u00f1o resto aprendido se mantiene en adelante con poca mengua. Ahora bien, cuando tiempo despu\u00e9s se vuelve a estudiar esa informaci\u00f3n, de nuevo la curva de aprendizaje presenta un declive brusco al principio, pero ya no desciende tanto, el resto se mantiene a un nivel superior. De ah\u00ed la importancia de repasar para aprender.<br>\nContemplando la curva de olvido, el mal estudiante ver\u00eda razones que respaldan su pr\u00e1ctica de estudiar justo antes de un examen. Sin embargo, como se trata de formarse en una profesi\u00f3n, y para ello consumimos buena parte de la vida, no queda otro remedio que adquirir todo un bagaje cient\u00edfico y acrecentarlo de modo continuo o, al menos, lograr mantenerlo en su estado m\u00e1s pr\u00edstino. Esto conduce a la necesidad de combatir el declive causado por el olvido.<br>\nHay m\u00faltiples maneras de entender el olvido, tanto por el modo lineal, continuo o saltatorio como por la profundidad o grado total o parcial, por la cantidad de informaciones que borra y por el tiempo sobre el que act\u00faa en lapsos con efecto saltatorio o progresivo y lineal. En algunas personas el olvido es considerado como normal, mientras que en otras es patol\u00f3gico; o debido a causas org\u00e1nicas frente a otras que son simplemente funcionales.<br>\nComo hemos visto, el olvido est\u00e1 en funci\u00f3n del tiempo, pero tambi\u00e9n de otros factores. Por ejemplo, en ciertas personas afecta un amplio espectro de su memoria, pero \u00e9stas no pierden la memoria impl\u00edcita de adquisici\u00f3n de habilidades y formaci\u00f3n de h\u00e1bitos (o de procedimientos), que es la mejor estudiada en el hombre. Tal es el caso de los ancianos y de los enfermos que padecen Alzheimer o el s\u00edndrome de Korsakoff, llamado com\u00fanmente amnesia [3] .<br>\nA diferencia de los otros tipos de memorias impl\u00edcitas de impresi\u00f3n, de habituaci\u00f3n y sensibilizaci\u00f3n, de condicionamiento cl\u00e1sico simple, la memoria impl\u00edcita de habilidades y h\u00e1bitos fue denominada as\u00ed porque de ella depende que el individuo consiga ganar en destrezas y h\u00e1bitos. Curiosamente, su adquisici\u00f3n no depende de procesos conscientes o cognitivos, como comparaci\u00f3n o evaluaci\u00f3n.<br>\nLa enfermedad de Alzheimer incluye procesos de gran inter\u00e9s para el ojo atento del estudioso de las ciencias cognoscitivas y neurociencias. Es la forma m\u00e1s com\u00fan de demencia. Suele comenzar con manifestaciones de p\u00e9rdida de memoria, un dato que es preciso valorar en su justa medida. El m\u00e9dico dispone de una bater\u00eda de pruebas para diferenciar el declive normal de la memoria en el anciano, del m\u00e1s serio deterioro propio de esta enfermedad. Estas pruebas son muy variadas y tambi\u00e9n eval\u00faan las deficiencias en el habla, en la orientaci\u00f3n y dificultades en el pensamiento. Los problemas cognoscitivos y de abstracci\u00f3n se acent\u00faan conforme avanzan las lesiones cerebrales, hasta perder toda autonom\u00eda.<br>\nA primera vista, el Alzheimer y la amnesia permanente son enfermedades bastante diferentes. Quienes las padecen pierden la memoria de los recuerdos y en ambos tipos queda preservada la memoria conceptual. Sin embargo, mientras la primera es progresiva y afecta a la poblaci\u00f3n anciana, la amnesia permanente es un s\u00edndrome raro y de aparici\u00f3n brusca.<br>\nComo es evidente, las investigaciones cient\u00edficas sobre la memoria son abundantes. Pero, aparte de las amnesias patol\u00f3gicas, el olvido permanece casi inexplorado.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LA BEN\u00c9FICA CARCOMA<\/strong><\/p>\n<p>Cuando no recordamos algo lo consideramos olvidado. Ante la necesidad de evocarlo nos enfrentamos al fracaso de nuestros esfuerzos. \u00bfQu\u00e9 proceso ha operado tal desastre? Mediante un mecanismo a\u00fan oculto para la neurociencia, un recuerdo precioso que debimos aprender costosamente qued\u00f3, al cabo de los a\u00f1os, relegado al turbio mundo de lo ignoto. Todo un esfuerzo \u00edmprobo por recordar es arruinado a causa del olvido, el cual vendr\u00eda a ser considerado como una suerte de anti-memoria: la carcoma demoledora que anidamos.<br>\n\u00bfSer\u00e1 todo negativo en el olvido? \u00bfSer\u00e1 la memoria lo blanco y el olvido lo negro? \u00bfSer\u00e1 que mantenemos una lucha pura y dura entre dos colosos en equilibrio irreconciliable, esto es, o retiene la memoria o destruye el olvido?<br>\nTodo lo contrario, aunque parte de esto es verdad, no es un juego de \u00absuma cero\u00bb lo que t\u00fa ganas, yo lo pierdo. Hay ciertas equivalencias en dicho binomio. Pues, en efecto, el olvido es mucho m\u00e1s y de mejor signo que la memoria deteriorada o la ausencia de un recuerdo debido: lo negado por la memoria. Hay una vertiente muy positiva del olvido que, si comprendi\u00e9ramos en su justo alcance, le dar\u00edamos la bienvenida como portador de acci\u00f3n ben\u00e9fica.<br>\nOlvidamos todo lo que no nos representa importancia actual, no encierra gran significado, no se relaciona con nuestro inter\u00e9s, no participa de la actividad diaria, no satisface una necesidad presente, no es reforzado o deja de evocarse, o no conlleva esfuerzo cognitivo.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>OLVIDO CONSTRUCTIVO<\/strong><\/p>\n<p>Como hemos visto, pasar por alto ciertos detalles experienciales contiene un alto contenido autoformativo. Y, en determinadas circunstancias, relegar al olvido percepciones inconvenientes linda con los terrenos del altruismo. Delata cierta sensibilidad frente a circunstancias adversas, confirma una efectiva capacidad de autodominio.<br>\nAfirmar que el olvido tiene un alto potencial creativo puede parecer parad\u00f3jico. \u00bfSer\u00e1 que construye nuestra vida y visi\u00f3n del mundo? \u00bfAct\u00faa el olvido a la manera del escultor que retira todos los trozos in\u00fatiles del bloque informativo? Ciertos datos as\u00ed parecen confirmarlo.<br>\nEn efecto, parece evidente que todos percibimos y convivimos el tiempo presente de la historia captando un lado subjetivo del panorama, pero a fuerza de olvidar logramos un resultado que es netamente personal. Seg\u00fan esto, se puede llegar a comprender por qu\u00e9 el resultado de lo que cada uno retiene y olvida circunscribe y construye su fisonom\u00eda individual.<br>\nAs\u00ed como la motivaci\u00f3n interna es importante para dirigir la atenci\u00f3n (y aprender), esa motivaci\u00f3n tambi\u00e9n ejerce un potente efecto de \u00abborrador\u00bb. Justamente, es el olvido. Mediante su acci\u00f3n podemos detener o \u00abhacer circular\u00bb ciertos recuerdos mal\u00e9ficos. El papel psicofuncional de ese borrar ejecutando la capacidad del olvido, es evidentemente higi\u00e9nico.<br>\nGran parte de nuestra higiene mental depende de saber olvidar o, en su defecto, envolver los recuerdos negativos en la comprensi\u00f3n m\u00e1s s\u00f3lida y herm\u00e9tica. Domesticar esa propiedad es un arte tan dif\u00edcil como sano.<br>\nComo hombres tenemos virtudes y limitaciones, pero entre las gracias que nos adornan, tambi\u00e9n contamos con las dignas propiedades del olvido.<br>\nY para resumir su valor, viene a cuento lo dicho por un sabio de las letras como Quevedo: \u00abtoda cosa, por servir se acaba,\/ y acaba por no servir, sirviendo\u00bb<\/p>\n<p class=\"textogris\">_____________________<\/p>\n<p class=\"textogris\">[1] El autismo es una alteraci\u00f3n del desarrollo, hay quien no lo considera una enfermedad.<\/p>\n<p>[2] Commissaris C.J. y cols. Patient Educ. Couns. Mayo, 1998. 34:25-32.<br>\n[3] La p\u00e9rdida de la memoria expl\u00edcita que afecta a todas las modalidades sensoriales se conoce con el nombre de amnesia. Cuando se refiere a todos los sucesos anteriores al accidente amn\u00e9sico, se trata de una amnesia anter\u00f3grada; por el contrario, el sujeto con amnesia retr\u00f3grada olvida todo lo acontecido con posterioridad al accidente que caus\u00f3 su amnesia.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"26315\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No olvidar puede convertirse en una tortura. A pesar de ello, el olvido no es tan bien visto como la memoria. 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