{"id":26120,"date":"2002-07-01T00:00:00","date_gmt":"2002-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=26120"},"modified":"2023-11-08T06:08:16","modified_gmt":"2023-11-08T11:08:16","slug":"una_economia_de_la_hospitalidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/07\/01\/una_economia_de_la_hospitalidad\/","title":{"rendered":"Una econom\u00eda de la hospitalidad"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"26120\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>La evidencia de que el crecimiento econ\u00f3mico no resuelve autom\u00e1ticamente la redistribuci\u00f3n de la riqueza ha hecho patente nuestra carencia de referencias \u00e9ticas para articular la solidaridad. La sociedad muestra, con obscena desnudez, que la econom\u00eda produce exclusiones que no acertamos a comprender ni corregir.<br>\nEl aumento de desempleo y la aparici\u00f3n de nuevos modos de pobreza han adquirido dimensiones y formas in\u00e9ditas; estas formas actuales de exclusi\u00f3n no pueden entenderse con las categor\u00edas tradicionales de explotaci\u00f3n, pues suponen una exclusi\u00f3n radical y una inclusi\u00f3n precaria, en tanto que la condici\u00f3n salarial de muchos es inestable.<br>\nHan surgido as\u00ed dos problemas especialmente graves: la disgregaci\u00f3n de los principios organizadores de la solidaridad y el fracaso de la concepci\u00f3n tradicional de los derechos sociales a la hora de ofrecer un cuadro satisfactorio para pensar la situaci\u00f3n de los excluidos.<br>\nAnte las fracturas sociales ya no se trata de relegitimizar al Estado; la intervenci\u00f3n p\u00fablica ha recuperado toda su justificaci\u00f3n. El problema es c\u00f3mo asegurar la cohesi\u00f3n social.<br>\nPara entender y actuar en esta situaci\u00f3n no vale la teor\u00eda de la crisis del Estado providencia, que no se ha adaptado a las nuevas realidades. El eje del debate no es la oposici\u00f3n entre lo p\u00fablico y lo privado. M\u00e1s all\u00e1 de los problemas de financiaci\u00f3n y las disfuncionalidades, son los principios organizadores de la solidaridad los que est\u00e1n en el centro de la nueva cuesti\u00f3n social.<br>\nLa convergencia de lo econ\u00f3mico y lo social no es autom\u00e1tica. La pobreza actual resulta especialmente ins\u00f3lita porque finaliza decenios de aparente homogeneizaci\u00f3n de la sociedad impulsada por el irreversible crecimiento econ\u00f3mico.<br>\nSuperar la crisis de empleo s\u00f3lo depende de un trabajo de la sociedad sobre ella misma, de modificar comportamientos y funcionamientos sociales que desbordan lo econ\u00f3mico en sentido estricto y que he englobado aqu\u00ed bajo el t\u00e9rmino gen\u00e9rico de hospitalidad.<br>\nY es que las discusiones sobre el reparto del trabajo y otras de naturaleza semejante han puesto sobre la mesa un problema que puede traducirse, prescindiendo de la jerga econ\u00f3mica, en la vieja pregunta acerca de si son todos los que est\u00e1n y est\u00e1n todos los que son. La met\u00e1fora que podr\u00eda ilustrar nuestras dificultades es la de c\u00f3mo pasar de un taller de reparaciones sociales a una econom\u00eda de la hospitalidad.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>ESTADO DE BIENESTAR EN CRISIS<\/strong><\/p>\n<p>Habr\u00eda que explorar las posibilidades de un nuevo derecho a la inserci\u00f3n, algo as\u00ed como una hospitalidad econ\u00f3mica; la descortes\u00eda en el plano de las relaciones personales tiene su trasposici\u00f3n econ\u00f3mica en el fen\u00f3meno de exclusi\u00f3n sistem\u00e1tica de los desempleados.Esta exclusi\u00f3n plantea algunas dificultades te\u00f3ricas:1.<\/p>\n<ol>\n<li>El enfoque estad\u00edstico es inadecuado para comprenderla. Los excluidos no forman una categor\u00eda ni pueden ser objeto de una acci\u00f3n social concreta, su situaci\u00f3n se define por una carencia. No constituyen una fuerza o clase social. Ser\u00edan como una \u00abno-clase\u00bb o un grupo virtual.<\/li>\n<li>De ah\u00ed que estos grupos sean \u00abirrepresentables\u00bb: no pueden tener portavoz o delegados.<\/li>\n<li>Como la idea tradicional de representaci\u00f3n consiste en derivar un \u00f3rgano pol\u00edtico de la estructura social y presupone una sociolog\u00eda impl\u00edcita, no hay sindicatos de desempleados y han fracasado todos los intentos de transformarlos en una fuerza colectiva. El sindicalismo convencional defiende los intereses de sujetos incluidos en el mundo laboral, intereses que a veces chocan con los de quienes pretenden acceder a ese mundo.<\/li>\n<\/ol>\n<p>A su vez, la exclusi\u00f3n social plantea problemas pr\u00e1cticos espec\u00edficos, que pueden entenderse por contraste con el funcionamiento de una sociedad de inserci\u00f3n laboral plena. La legitimidad pol\u00edtica del orden mercantil descansaba en el hecho de que todos pueden encontrar en \u00e9l un lugar gracias a su trabajo. Esto no quiere decir que todos lo consiguieran, pero, salvo imposibilidad f\u00edsica, este obst\u00e1culo circunstancial se deb\u00eda a una crisis coyuntural al insuficiente desarrollo del mercado de trabajo, a la dificultad de desplazarse, no a una adaptaci\u00f3n insuficiente a las exigencias de la producci\u00f3n.<br>\nLa situaci\u00f3n actual es muy diferente: la estructura del mercado laboral amenaza con una descualificaci\u00f3n social duradera de amplias categor\u00edas de individuos normales, cuyos mecanismos est\u00e1n ligados a las mutaciones econ\u00f3micas recientes; as\u00ed, el desarrollo de la exclusi\u00f3n econ\u00f3mica est\u00e1 listo para convertirse en una situaci\u00f3n estable y no una disfunci\u00f3n pasajera del desarrollo econ\u00f3mico.<br>\nNo es consecuencia del desequilibrio global entre oferta y demanda. Que el crecimiento no mejora la situaci\u00f3n de los excluidos muestra que una parte de la poblaci\u00f3n en edad de trabajar est\u00e1 en los m\u00e1rgenes del sistema productivo. A la visi\u00f3n cl\u00e1sica del desempleo como consecuencia de un desequilibrio econ\u00f3mico se opone la imagen de una crisis difusa de los mecanismos de integraci\u00f3n por el trabajo.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>SEGUROS DE DESEMPLEO Y SOLIDARIDAD<\/strong><\/p>\n<p>La concepci\u00f3n tradicional de los derechos sociales como compensaciones de una disfunci\u00f3n pasajera enfermedad o paro de corta duraci\u00f3n, es insuficiente en un contexto de desempleo masivo y exclusi\u00f3n creciente. Esta visi\u00f3n fue concebida para tratar las desventajas como riesgos coyunturales, no para sanar situaciones m\u00e1s estables.<br>\nPor eso asistimos a una perversa espiral de autodestrucci\u00f3n de la solidaridad: para indemnizar el desempleo los poderes p\u00fablicos gravan los costos del trabajo, lo que implica su reducci\u00f3n. Hay una ruptura total entre indemnizaci\u00f3n e inserci\u00f3n.<br>\nPara escapar a este dilema deben distinguirse aseguraci\u00f3n una t\u00e9cnica y solidaridad un valor, sin que esto suponga considerarlas antit\u00e9ticas (la aseguraci\u00f3n es tambi\u00e9n un modo de producir solidaridad;sin embargo, la cuesti\u00f3n no debe limitarse a un razonamiento econ\u00f3mico.<br>\nAunque las prestaciones sociales constituyen una expresi\u00f3n del v\u00ednculo social y testimonian una forma de igualdad, en el fondo refuerzan la l\u00f3gica individualista. La reparaci\u00f3n econ\u00f3mica sustituye al ejercicio pol\u00edtico de la solidaridad y de este modo la justicia s\u00f3lo es entendida en t\u00e9rminos de compensaci\u00f3n y reparaci\u00f3n.<br>\nSi la redistribuci\u00f3n social es asunto meramente econ\u00f3mico y la comunidad pol\u00edtica una sociedad de reparaci\u00f3n generalizada, el protagonista no es el ciudadano, sino la v\u00edctima. As\u00ed, es natural buscar hacerse digno de indemnizaci\u00f3n: que me reconozcan como paria apaleado, no como ciudadano libre.<br>\nEste tipo de asistencia social cae en una l\u00f3gica de reparaci\u00f3n caritativa dif\u00edcilmente compatible con nuestro sentido de la dignidad humana y ajena a un v\u00ednculo social que implica derechos y deberes.<br>\nDesde los a\u00f1os treinta, la idea de derecho al trabajo se ha disuelto progresivamente en la perspectiva keynesiana de pol\u00edticas p\u00fablicas de estimulaci\u00f3n de la actividad econ\u00f3mica.<br>\nQuiz\u00e1 enfrentamos una nueva exigencia social: mantener la inserci\u00f3n laboral como piedra angular de la lucha contra la exclusi\u00f3n.<br>\nPertenecer a una sociedad no s\u00f3lo implica ser solidario, supone un principio m\u00e1s radical de utilidad rec\u00edproca que vincula a sus miembros; reconocer la utilidad social es m\u00e1s importante que recibir una indemnizaci\u00f3n econ\u00f3mica. Precisamente, el empleo concilia autonom\u00eda personal e integraci\u00f3n social. Sin \u00e9l desaparece un vector del propio reconocimiento y una experiencia de cooperaci\u00f3n.<br>\nEl derecho a la inserci\u00f3n mediante el trabajo es m\u00e1s que un derecho social cl\u00e1sico paternalista, pues la protecci\u00f3n implicaba dependencia, considera a los individuos ciudadanos activos y no s\u00f3lo personas a quienes asistir. Al articular auxilio econ\u00f3mico y participaci\u00f3n social, la noci\u00f3n de inserci\u00f3n contribuye a definir un derecho muy propio de la democracia y obliga tambi\u00e9n a reconsiderar los principios organizadores de la sociedad actual.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LA NUEVA EQUIDAD<\/strong><\/p>\n<p>La sociedad debe ser un espacio acordado de redistribuci\u00f3n, configurado sobre el reconocimiento de una deuda mutua. La tarea de la pol\u00edtica es mantener en forma el v\u00ednculo social, hacerlo visible y pr\u00e1ctico.<br>\nLas distinciones simples entre sanos y enfermos, trabajadores y desempleados, activos y jubilados, presupon\u00edan que todos corr\u00edan riesgos iguales. El principio impl\u00edcito de justicia que sosten\u00eda al Estado providencia consist\u00eda en que los riesgos se repart\u00edan por igual y de forma aleatoria, pero lo social ya no puede entenderse \u00fanicamente en t\u00e9rminos de riesgo. Los fen\u00f3menos de exclusi\u00f3n son frecuentemente situaciones estables.<br>\nEl Estado providencia funcionaba bajo lo que Rawls ha llamado \u00abvelo de ignorancia\u00bb [1]: todos pod\u00edan considerarse solidarios seg\u00fan se percib\u00edan como un grupo afectado por riesgos relativamente homog\u00e9neos. Esto deja de ser as\u00ed cuando, al conocer mejor sus diferencias, la sociedad modifica sensiblemente la percepci\u00f3n de lo justo y lo injusto, y pone a prueba los fundamentos del contrato social.<br>\nEl principio de diferencia las desigualdades s\u00f3lo son aceptables cuando pueden beneficiar a los m\u00e1s desfavorecidos est\u00e1 formulado sin conocimiento de sus destinatarios. Los individuos lo adoptan porque prev\u00e9n que quiz\u00e1s sean ellos los menos favorecidos. \u00bfPero qu\u00e9 pasa si sabemos qui\u00e9nes son ricos y pobres? Se puede dudar de la adopci\u00f3n l\u00f3gica y autom\u00e1tica del principio. Lo procedimental es insuficiente y los individuos son directamente apelados a su sentido de responsabilidad.<br>\nCuando se multiplican las informaciones disponibles sobre los individuos, se pone en marcha una din\u00e1mica de insolidaridad: la informaci\u00f3n alimenta la diferenciaci\u00f3n. Si yo s\u00e9 que me beneficiar\u00e9 menos que otros de la jubilaci\u00f3n, \u00bfpor qu\u00e9 aceptar\u00e9 cotizar igual que ellos? La informaci\u00f3n es el gran alimento de la protesta social, en tanto que aumenta las posibilidades de conocer la propia situaci\u00f3n y compararla con otras.<br>\nEl desarrollo del Estado de bienestar y su crisis manifiestan que la solidaridad no se deriva de un principio procedimental, apol\u00edtico, sino que requiere un tratamiento diferenciado de los individuos, pol\u00edtico y circunstancial.<br>\nEsto no significa que seamos m\u00e1s ego\u00edstas, sino que los procedimientos de expresi\u00f3n de solidaridad son m\u00e1s abstractos y mec\u00e1nicos, incapaces de tramitar un inter\u00e9s com\u00fan. El Estado ha enmascarado las relaciones y generado una irresponsabilidad difusa y ciega frente a las consecuencias sociales de los propios actos.<br>\nLa redistribuci\u00f3n financiera hecha por el Estado, por ejemplo, es algo totalmente desconectado de las relaciones sociales sobre las que debe sustentarse. Pocos conocen el importe real de las cotizaciones sociales ligadas a su sueldo (la noci\u00f3n de salario bruto carece de sentido) y el IVA es \u00abindoloro\u00bb, los consumidores apenas aprecian el esfuerzo que les supone; s\u00f3lo el impuesto sobre la renta da lugar a una exacci\u00f3n claramente perceptible por los interesados.<br>\nNo tenemos ning\u00fan medio para conocer las relaciones entre las contribuciones individuales y su utilizaci\u00f3n colectiva. El Estado es un intermediario que oscurece las relaciones sociales y recubre la solidaridad real con mecanismos an\u00f3nimos e impersonales, de tal modo que \u00e9sta deja de percibirse.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>IRRESPONSABILIDAD GENERALIZADA<\/strong><\/p>\n<p>De todo lo anterior resulta una irresponsabilidad generalizada. Pensamos que salarios, precios, beneficios, impuestos y cotizaciones son indiferentes a las relaciones sociales. Durante mucho tiempo, la sociedad aseguradora realiz\u00f3 una socializaci\u00f3n de la responsabilidad que sustitu\u00eda la imputaci\u00f3n de las faltas por un r\u00e9gimen de indemnizaci\u00f3n.<br>\nAs\u00ed, los mecanismos de producci\u00f3n de solidaridad han llegado a ser abstractos, formales, ilegibles. Es necesario un m\u00ednimo de visibilidad en las relaciones sociales frente a la insistencia de Rawls sobre la conveniencia de hacer de la sociedad algo opaco.<br>\nAl aumentar la transparencia social, las necesidades y aspiraciones emergen de forma m\u00e1s localizada. La solidaridad no puede basarse s\u00f3lo en reglas y procedimientos, necesita una dimensi\u00f3n voluntaria.<br>\nEl Estado ser\u00eda mejor aceptado si sus mecanismos fueran expl\u00edcitos para todos [2]. Este esfuerzo por la verdad, no exento de riesgos, obliga a observar todo lo que rechazan o ignoran los modelos macroecon\u00f3micos: peque\u00f1os privilegios, extrema heterogeneidad de la condici\u00f3n salarial, falta de equidad fiscal.<br>\nY aunque la transparencia tenga un costo engendra tensiones y conflictos el ideal democr\u00e1tico no consiste en negar o ignorar esos conflictos, sino en hacerlos productivos. La democracia es una forma pol\u00e9mica de vida en com\u00fan, la producci\u00f3n de normas negociadas que no alcanzan el estatuto abstracto y definitivo que Rawls pretende.<br>\nParece necesario una especie de nuevo contrato intergeneracional que ampl\u00ede la forma en que pensamos la equidad. A la idea simple de reducci\u00f3n de las desigualdades reducci\u00f3n instant\u00e1nea de las disparidades salariales se suman poco a poco las de equidad intergeneracional o nueva igualdad de oportunidades. Este planteamiento escapa de la mera racionalidad econ\u00f3mica e incluye una dimensi\u00f3n pol\u00edtica sobre la que ha de articularse la discusi\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>NUEVOS PAR\u00c1METROS DE DESIGUALDAD<\/strong><\/p>\n<p>Integrar a los obreros en el capitalismo ha supuesto compromisos y una progresiva socializaci\u00f3n de las relaciones profesionales. De la simple explotaci\u00f3n y dominaci\u00f3n, la relaci\u00f3n salarial se ha integrado a la sociedad. En cierta medida, un movimiento inverso marca la historia social reciente. Los empresarios reclamaron y lograron una gesti\u00f3n m\u00e1s libre de la mano de obra.<br>\nLa flexibilizaci\u00f3n del mercado laboral ha favorecido cierta movilidad a cambio de la debilitaci\u00f3n de los v\u00ednculos sociales, como lealtad, responsabilidad o cohesi\u00f3n. La desreglamentaci\u00f3n social reviste una multitud de formas: desde las ilegales trabajo clandestino, falsa jubilaci\u00f3n hasta la fragilidad general del trabajo englobada en el t\u00e9rmino \u00abprecarizaci\u00f3n\u00bb.<br>\nEstos procesos muestran que la sinergia entre el desarrollo econ\u00f3mico y el social no es evidente; incluso que el crecimiento ingobernado de la econom\u00eda destruye el tejido social de igual modo que degrada el entorno natural.<br>\nEntonces, los actuales conflictos sociales se establecen sobre nuevos par\u00e1metros de desigualdad. En las sociedades industriales, la estandarizaci\u00f3n socioprofesional e implicaci\u00f3n en el trabajo eran factor de integraci\u00f3n. Al finalizar la lucha de clases principal amenaza de la cohesi\u00f3n, los conflictos sociales, sin contenido ideol\u00f3gico y de dif\u00edcil traducci\u00f3n pol\u00edtica, se atomizan. El aumento de la exclusi\u00f3n social es consecuencia de la segmentaci\u00f3n y p\u00e9rdida de identidad de la clase obrera.<br>\nEsta sociedad se caracteriza por una mayor indeterminaci\u00f3n social de las relaciones de producci\u00f3n: mientras que la l\u00f3gica econ\u00f3mica industrial estructuraba las relaciones sociales, ahora son normas culturales las que fijan el significado social y condicionan su desarrollo.<br>\nLos indicadores econ\u00f3micos en general, y la competitividad en particular, no deben considerarse representativos del desarrollo social. Paralelamente al salario y a la estabilidad del contrato de trabajo, la realidad de las condiciones laborales est\u00e1 constituida de igual modo por multitud de ventajas raramente recogidas en las estad\u00edsticas.<br>\nAunque todos seamos iguales, trabajar en una gran empresa asegura de facto el derecho a ser mejor defendido por los sindicatos y beneficiarse en materia de condiciones y duraci\u00f3n del trabajo, protecci\u00f3n social, formaci\u00f3n permanente, etc\u00e9tera.<br>\nEl agravamiento de las diferencias es consecuencia inevitable del debilitamiento sindical y de que las negociaciones sociales se han desplazado hacia las empresas. Al mismo tiempo, la debilidad del Estado de bienestar har\u00e1 que ciertas fuerzas sindicales en posici\u00f3n m\u00e1s estrat\u00e9gica a\u00fan negocien contratos de trabajo.Iremos hacia una sociedad bastarda donde el reforzamiento de los mecanismos del mercado coexistir\u00e1 con la pervivencia de formas estatistas r\u00edgidas y el desarrollo de una corporativizaci\u00f3n social parcial.<br>\nSi las relaciones econ\u00f3micas y sociales dejaran de pensarse sobre el modelo de resistencia patol\u00f3gica de la segunda a la primera, la crisis del empleo podr\u00eda verse como desorden de ambas o, m\u00e1s exactamente, de su articulaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>ESFERAS P\u00daBLICA Y PRIVADA, \u00bfINDEPENDIENTES?<\/strong><\/p>\n<p>Primera exigencia de esta revisi\u00f3n es relativizar la oposici\u00f3n entre lo p\u00fablico y lo privado, ya insostenible por muchos motivos. Considerar, por ejemplo, que lo privado es el \u00e1mbito del don y la gratuidad de la hospitalidad es tan ingenuo como pensar que en el espacio \u00edntimo del hogar no hay obligaciones fundadas por el derecho.<br>\nProbablemente sea esa consideraci\u00f3n asocial de las relaciones interpersonales una causa de su creciente fragilidad. Pero tambi\u00e9n es v\u00e1lido lo inverso: la gratuidad nunca est\u00e1 completamente ausente de las relaciones humanas. La econom\u00eda no se reduce a lo instrumental y el contrato no elimina la dimensi\u00f3n \u00abdom\u00e9stica\u00bb de la relaci\u00f3n laboral.<br>\nLa l\u00f3gica del mercado se distancia de otras formas de actividad econ\u00f3mica. Un ejemplo es suficiente: el an\u00e1lisis macroecon\u00f3mico no toma en cuenta los servicios que supone el trabajo dom\u00e9stico, en la medida en que no dan lugar a intercambios monetarios. Es decir, si cada uno fuera a hacer el trabajo dom\u00e9stico a casa de su vecino, el PIB aumentar\u00eda 50% [3] .<br>\nEsta paradoja no es casual, refleja lo que se valora desde el origen de la revoluci\u00f3n industrial y la instauraci\u00f3n de la econom\u00eda de mercado: el trabajo remunerado inscrito en el desarrollo de la divisi\u00f3n del trabajo y que aumenta la productividad y riqueza.<br>\nSimult\u00e1neamente, las formas de solidaridad estatal no compensan los efectos de la atomizaci\u00f3n social. La alternativa a esa din\u00e1mica perversa entre individualismo y demanda de Estado debe tener una dimensi\u00f3n societaria: hacer una sociedad civil m\u00e1s densa y desarrollar espacios de intercambio y solidaridad que puedan insertarse en su seno, que no se proyecten sobre los polos exclusivos del mercado y del Estado.<br>\nLa \u00fanica forma de reducir, sin retroceder, la demanda de Estado es sustituir lo estatal por lo social. Pero mientras las fronteras entre Estado y sociedad p\u00fablico y privado permanezcan r\u00edgidas, estaremos condenados a pagar un precio creciente por un Estado con prestaciones comparativamente decrecientes.<br>\nLa otra frontera que debe relativizarse es la que separa econom\u00eda y sociedad, cuyas l\u00f3gicas no son antag\u00f3nicas. De cierta manera, todo es distribuci\u00f3n en el funcionamiento econ\u00f3mico y social. No existen movimientos ordinarios de un lado y redistribuci\u00f3n de otro.<br>\nEs equivocado pensar que el rendimiento econ\u00f3mico a largo plazo de las pensiones de jubilaci\u00f3n sea \u00fanicamente funci\u00f3n de las decisiones del inversor. Si invierto a 50 a\u00f1os, mis decisiones no determinar\u00e1n el resultado de la inversi\u00f3n, sino la actividad econ\u00f3mica de las generaciones futuras.<br>\nEl Estado compone y descompone lo social, fortalece o debilita las relaciones entre los individuos. Las pol\u00edticas p\u00fablicas tambi\u00e9n deben afirmar valores y dar cuerpo a las aspiraciones p\u00fablicas, ser vectores de movilizaci\u00f3n social, mantener una imagen de la vida buena com\u00fan.<br>\nLa pol\u00edtica se niega a s\u00ed misma si renuncia a indicar un objetivo a la sociedad. Aunque est\u00e9n agotadas como instrumentos de expansi\u00f3n del Estado providencia, las pol\u00edticas sociales deben movilizar los agentes sociales y modificar la sensibilidad p\u00fablica respecto al problema de la exclusi\u00f3n social.<br>\nSi no conduce a un debate p\u00fablico sobre las contradicciones \u00e9ticas y culturales del desarrollo econ\u00f3mico, el di\u00e1logo entre econom\u00eda y \u00e9tica s\u00f3lo ser\u00e1 una ret\u00f3rica de la virtud en la gesti\u00f3n empresarial o de piadosas banalidades. El discurso \u00e9tico no sustituye la discusi\u00f3n pol\u00edtica sobre las condiciones de justicia social.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>SOCIALIZAR LA ECONOM\u00cdA<\/strong><\/p>\n<p>Desde que ya no existe la coherencia feliz entre lo econ\u00f3mico y lo social, el tratamiento separado de las cuestiones de cohesi\u00f3n social y empleo no puede originar otra cosa que efectos perversos.<br>\nEs necesario pasar de un tratamiento social del desempleo a un tratamiento social de la econom\u00eda: englobar lo econ\u00f3mico en una pol\u00edtica de cohesi\u00f3n social. Ser\u00eda una econom\u00eda c\u00edvica, ciudadana, sin pretensi\u00f3n de autonom\u00eda frente a lo cultural y lo pol\u00edtico. Evidentemente, pasar de la pol\u00edtica econ\u00f3mica centralista a la econom\u00eda pol\u00edtica sobrepasa los reflejos caritativos y se sit\u00faa en la \u00e9tica p\u00fablica.<br>\nMuchas pol\u00edticas sociales se equivocan al no modificar el reparto del territorio que est\u00e1 en el origen de los problemas que pretenden resolver. Algunas ideas bienintencionadas el basic income o la allocation universelle reposan en ocultar la realidad social, diluyen la culpabilidad y permiten que las cosas no cambien.<br>\nAs\u00ed, el desempleo parece una calamidad natural y el salario social un seguro contra la desgracia. Se naturaliza en vez de politizarse. Confundir aseguramiento y solidaridad mantiene la l\u00f3gica individualista del sistema de protecci\u00f3n social.<br>\nEl problema de fondo radica en disociar lo econ\u00f3mico y lo social la eficacia y la solidaridad como esferas absolutamente separadas, y configurar una l\u00f3gica del rendimiento econ\u00f3mico individual sin responsabilidades sociales y una organizaci\u00f3n estatal destinada a corregir los costos sociales del mercado.<br>\nEl Estado providencia asumi\u00f3 todos los dispositivos de protecci\u00f3n social impl\u00edcita que estaban diseminados en el sistema productivo. Un buen n\u00famero de trabajadores menos eficientes o poco cualificados que antes estaban integrados en las empresas se han convertido ahora en desempleados indemnizados. La verdadera cuesti\u00f3n es c\u00f3mo producir efectos equivalentes a este antiguo modo de acoplamiento de lo social en lo econ\u00f3mico. El objetivo ser\u00eda encontrar la manera moderna de internalizar lo social a fin de hacer compatible la modernizaci\u00f3n econ\u00f3mica y el fortalecimiento del tejido social. En otros t\u00e9rminos: c\u00f3mo pasar de una sociedad de indemnizaci\u00f3n a una de inserci\u00f3n, de una l\u00f3gica de reparaci\u00f3n de da\u00f1os a una acci\u00f3n sobre la materia misma de lo social.<br>\nEl verdadero problema est\u00e1 en el tejido social y no s\u00f3lo en el tratamiento de las disfunciones o el modo de gesti\u00f3n del gasto p\u00fablico. Solamente la reintegraci\u00f3n de los individuos en la esfera del trabajo puede romper el parad\u00f3jico c\u00edrculo vicioso: la soluci\u00f3n a un problema la indemnizaci\u00f3n del desempleado agrava ese mismo problema.<br>\nDisociar lo econ\u00f3mico y lo social tambi\u00e9n acent\u00faa la separaci\u00f3n entre ciudadano miembro de la colectividad y trabajador miembro de la sociedad civil. Las alternativas son bien conocidas: las sociedades liberales se rigen por la l\u00f3gica de asalariar la exclusi\u00f3n, mientras que el sistema estatista establece derechos sociales sin ciudadan\u00eda.<br>\nA pesar de su amplitud, los l\u00edmites de la intervenci\u00f3n p\u00fablica en el funcionamiento del mercado del empleo son patentes. Adem\u00e1s de reactivar las viejas recetas keynesianas, las pol\u00edticas sociales deber\u00edan entenderse como pol\u00edticas de cambio cultural y apuntar al v\u00ednculo social en cuanto tal.<br>\nUrge establecer los derechos sociales como derechos de ciudadan\u00eda, suavizando as\u00ed la contraposici\u00f3n entre lo pol\u00edtico y lo econ\u00f3mico. La tarea del Estado consistir\u00eda en favorecer la integraci\u00f3n de la econom\u00eda en el desarrollo pol\u00edtico y cultural de las sociedades.<br>\n____________________________<\/p>\n<p class=\"textogris\">[1] John RAWLS. Una teor\u00eda de la justicia. FCE. M\u00e9xico, 1979.<\/p>\n<p>[2] Pierre ROSANVALLON. La crise de l\u2019\u00c9tat-providence. Seuil. Par\u00eds, 1981. p. 125.<br>\n[3] A. CHADEAU y A. FOUQUET. \u00abPeut-non mesurer le travail domestique?\u00bb en \u00c9conomie et Statistiques. no. 136. 1981.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"26120\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de los excesos del capitalismo es la exclusi&oacute;n social: desempleo, marginaci&oacute;n laboral y falta de equidad fiscal, entre otros efectos, deshumanizan la sociedad. En medio de soluciones polarizadas, Innerarity propone recuperar el sentido humano de la econom&iacute;a, v&aacute;lido para todo tipo de Estados.<\/p>\n","protected":false},"author":24,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[78],"class_list":["post-26120","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-miscelanea","tag-ejemplar_261"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>Una econom\u00eda de la hospitalidad - Revista ISTMO<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/07\/01\/una_economia_de_la_hospitalidad\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Una econom\u00eda de la hospitalidad\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Uno de los excesos del capitalismo es la exclusi&oacute;n social: desempleo, marginaci&oacute;n laboral y falta de equidad fiscal, entre otros efectos, deshumanizan la sociedad. En medio de soluciones polarizadas, Innerarity propone recuperar el sentido humano de la econom&iacute;a, v&aacute;lido para todo tipo de Estados.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/07\/01\/una_economia_de_la_hospitalidad\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2002-07-01T00:00:00+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2023-11-08T11:08:16+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"danielinnerarity\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"danielinnerarity\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"20 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/07\\\/01\\\/una_economia_de_la_hospitalidad\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/07\\\/01\\\/una_economia_de_la_hospitalidad\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"danielinnerarity\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/ca234f56d23e8a980347310f8ba63688\"},\"headline\":\"Una econom\u00eda de la hospitalidad\",\"datePublished\":\"2002-07-01T00:00:00+00:00\",\"dateModified\":\"2023-11-08T11:08:16+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/07\\\/01\\\/una_economia_de_la_hospitalidad\\\/\"},\"wordCount\":3957,\"commentCount\":0,\"keywords\":[\"261\"],\"articleSection\":[\"Miscel\u00e1nea\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/07\\\/01\\\/una_economia_de_la_hospitalidad\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/07\\\/01\\\/una_economia_de_la_hospitalidad\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/07\\\/01\\\/una_economia_de_la_hospitalidad\\\/\",\"name\":\"Una econom\u00eda de la hospitalidad - Revista ISTMO\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\"},\"datePublished\":\"2002-07-01T00:00:00+00:00\",\"dateModified\":\"2023-11-08T11:08:16+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/ca234f56d23e8a980347310f8ba63688\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/07\\\/01\\\/una_economia_de_la_hospitalidad\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/07\\\/01\\\/una_economia_de_la_hospitalidad\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/07\\\/01\\\/una_economia_de_la_hospitalidad\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Una econom\u00eda de la hospitalidad\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\",\"name\":\"Revista ISTMO\",\"description\":\"Liderazgo con valores\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/ca234f56d23e8a980347310f8ba63688\",\"name\":\"danielinnerarity\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/b435cdeb16305dbf3461d8129dd72ce99311eda675189d2f46f4823c3e1050d2?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/b435cdeb16305dbf3461d8129dd72ce99311eda675189d2f46f4823c3e1050d2?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/b435cdeb16305dbf3461d8129dd72ce99311eda675189d2f46f4823c3e1050d2?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"danielinnerarity\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/author\\\/danielinnerarity\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Una econom\u00eda de la hospitalidad - Revista ISTMO","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/07\/01\/una_economia_de_la_hospitalidad\/","og_locale":"es_MX","og_type":"article","og_title":"Una econom\u00eda de la hospitalidad","og_description":"Uno de los excesos del capitalismo es la exclusi&oacute;n social: desempleo, marginaci&oacute;n laboral y falta de equidad fiscal, entre otros efectos, deshumanizan la sociedad. En medio de soluciones polarizadas, Innerarity propone recuperar el sentido humano de la econom&iacute;a, v&aacute;lido para todo tipo de Estados.","og_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/07\/01\/una_economia_de_la_hospitalidad\/","og_site_name":"Revista ISTMO","article_published_time":"2002-07-01T00:00:00+00:00","article_modified_time":"2023-11-08T11:08:16+00:00","author":"danielinnerarity","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"danielinnerarity","Tiempo de lectura":"20 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/07\/01\/una_economia_de_la_hospitalidad\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/07\/01\/una_economia_de_la_hospitalidad\/"},"author":{"name":"danielinnerarity","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/ca234f56d23e8a980347310f8ba63688"},"headline":"Una econom\u00eda de la hospitalidad","datePublished":"2002-07-01T00:00:00+00:00","dateModified":"2023-11-08T11:08:16+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/07\/01\/una_economia_de_la_hospitalidad\/"},"wordCount":3957,"commentCount":0,"keywords":["261"],"articleSection":["Miscel\u00e1nea"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/07\/01\/una_economia_de_la_hospitalidad\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/07\/01\/una_economia_de_la_hospitalidad\/","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/07\/01\/una_economia_de_la_hospitalidad\/","name":"Una econom\u00eda de la hospitalidad - Revista ISTMO","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website"},"datePublished":"2002-07-01T00:00:00+00:00","dateModified":"2023-11-08T11:08:16+00:00","author":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/ca234f56d23e8a980347310f8ba63688"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/07\/01\/una_economia_de_la_hospitalidad\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/07\/01\/una_economia_de_la_hospitalidad\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/07\/01\/una_economia_de_la_hospitalidad\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Una econom\u00eda de la hospitalidad"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/","name":"Revista ISTMO","description":"Liderazgo con valores","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/ca234f56d23e8a980347310f8ba63688","name":"danielinnerarity","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/b435cdeb16305dbf3461d8129dd72ce99311eda675189d2f46f4823c3e1050d2?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/b435cdeb16305dbf3461d8129dd72ce99311eda675189d2f46f4823c3e1050d2?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/b435cdeb16305dbf3461d8129dd72ce99311eda675189d2f46f4823c3e1050d2?s=96&d=mm&r=g","caption":"danielinnerarity"},"url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/danielinnerarity\/"}]}},"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26120","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26120"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26120\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2661674,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26120\/revisions\/2661674"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26120"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26120"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26120"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}