{"id":25822,"date":"2002-01-01T00:00:00","date_gmt":"2002-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=25822"},"modified":"2023-11-04T14:20:49","modified_gmt":"2023-11-04T19:20:49","slug":"envidia_puerta_abierta_a_la_tristeza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/01\/01\/envidia_puerta_abierta_a_la_tristeza\/","title":{"rendered":"Envidia: puerta abierta a la tristeza"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"25822\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>Hay temas de los que se suele hablar y escribir poco. Unas veces por la dificultad objetiva que encierran, y otras porque resultan inc\u00f3modos para quien podr\u00eda abordarlos, tal vez porque subjetivamente le afectan y prefiere dejarlos de lado. La envidia se encuentra en este segundo caso. Debido a que su influencia en la vida de la mayor\u00eda de las personas es frecuente, adem\u00e1s de fundamental interfiere con lo que m\u00e1s deseamos: \u00abes un serio obst\u00e1culo para la felicidad\u00bb [1] , merece la pena afrontarla.<br>\nSi todos queremos ser felices, habremos de profundizar en este tema para comprenderlo y alejarlo de nuestra existencia. Es una tarea costosa porque resulta dif\u00edcil reconocer la propia envidia: muy pocas veces escuchamos a alguien decir que es envidioso, cuando no tiene inconveniente en declararse ante los dem\u00e1s como ambicioso, desordenado, soberbio o destemplado. En un mundo competitivo como el nuestro, la propensi\u00f3n a la envidia se agudiza considerablemente.<br>\n<strong>\u00bfPOR QU\u00c9 ELLOS S\u00cd, Y YO NO?<\/strong><br>\nTom\u00e1s de Aquino explica que la envidia tiene como caracter\u00edstica espec\u00edfica el \u00abentristecerse del bien ajeno, en cuanto se mira ese bien como un factor que disminuye la propia excelencia o felicidad\u00bb [2] . Analicemos cada una de estas nociones.La tristeza del bien ajeno. La tristeza aparece como efecto inmediato y directo de la envidia. Si la alegr\u00eda deriva de la posesi\u00f3n de un bien, la tristeza es causada por su relaci\u00f3n con el mal. Cuando alguien pierde un ser querido, fracasa en un proyecto profesional o padece una grave enfermedad, se siente triste por esos sucesos adversos, que en s\u00ed mismos son malos.<br>\nExperimentar la tristeza en estos casos es natural porque la presencia del mal es evidente, aunque quepa la posibilidad de sobreponerse a ella y, sin dejar de sentir el dolor que la origina, encauzarla d\u00e1ndole un sentido. \u00bfSe puede decir lo mismo del entristecimiento que la envidia produce?<br>\nLa envidia consiste en entristecerse del bien ajeno. Nos encontramos, pues, ante una situaci\u00f3n distinta y un tanto sorprendente: lo que causa la tristeza no es un mal, sino un bien. Esto ya no es normal, porque lo que el bien suele provocar naturalmente es alegr\u00eda. Si el resultado, en cambio, es la tristeza, no se ve c\u00f3mo pueda justificarse la reacci\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan, lo anormal de tal respuesta ante el bien hace que resulte vergonzosa esa reacci\u00f3n y que instintivamente se intente ocultar.<br>\nEsto explica la dificultad para que alguien se reconozca como envidioso: no es f\u00e1cil justificar la tristeza ante la presencia del bien. Y entonces se intenta disimular, aunque no siempre se consiga.<br>\nLos ni\u00f1os, que no tienen doblez, no pueden ocultarla y la suelen manifestar con suma espontaneidad: todos hemos presenciado la reacci\u00f3n violenta del ni\u00f1o que arrebata a otro un juguete, o las l\u00e1grimas de la ni\u00f1a ante el regalo que su hermana acaba de recibir. En los adultos, aunque desear\u00edan que no se notara, la envidia aflora de diversas formas, como veremos m\u00e1s adelante. \u00bfPor qu\u00e9 estas reacciones?Un defecto en el modo de mirar. Comencemos por aclarar por qu\u00e9 el bien del otro produce tristeza, cuando deber\u00eda generar alegr\u00eda. La respuesta no est\u00e1 en el bien en s\u00ed, sino en mi modo de percibirlo o juzgarlo: es algo de lo que carezco y que, en el fondo, no acepto.<br>\nLa no aceptaci\u00f3n de mi carencia me lleva a mirar ese bien con retorcimiento, que se traduce en inconformidad con quien lo posee. Si yo aceptara con paz mis limitaciones y estuviera identificado con lo que soy y tengo, el bien de los dem\u00e1s no me inquietar\u00eda, m\u00e1s a\u00fan, me alegrar\u00eda. Y en este caso, al alegrarme de los m\u00e9ritos de los dem\u00e1s, estar\u00eda actuando conforme al querer de Dios [3] .<br>\nDesde otro punto de vista, se puede decir tambi\u00e9n que el origen de la envidia radica en el egocentrismo, que toma cuerpo en forma de comparaci\u00f3n. El propio sujeto se convierte en el t\u00e9rmino de referencia de los valores que descubre en los dem\u00e1s y, en lugar de mirarlos objetivamente como cualidades que los har\u00edan dignos de admiraci\u00f3n, los ve en funci\u00f3n de s\u00ed mismo y de manera negativa, como algo de lo que carece.<br>\nEsta desviaci\u00f3n en el enfoque, provocada por la comparaci\u00f3n, produce tristeza por su efecto egoc\u00e9ntrico la alegr\u00eda depende tambi\u00e9n de nuestra capacidad de salir de nosotros mismos y porque concentra la atenci\u00f3n en lo negativo: la carencia personal de esos valores. Si fu\u00e9ramos capaces de descubrir lo bueno que hay en los dem\u00e1s, sin compararnos y con una disposici\u00f3n generosa, abierta al bien del pr\u00f3jimo, no habr\u00eda reacciones de envidia.<br>\nEn un proyecto de investigaci\u00f3n norteamericano se entrevist\u00f3 a un centenar de personas consideradas felices, con la esperanza de descubrir un denominador com\u00fan. En un momento dado los investigadores se percataron de que mucho m\u00e1s de la mitad de ese centenar de personas felices 70% exactamente proven\u00eda de ciudades peque\u00f1as; pero, por m\u00e1s que ello pudiese ser significativo, no representaba ciertamente la clave interpretativa que se andaba buscando.<br>\nFinalmente, los investigadores se vieron obligados a acu\u00f1ar una palabra para describir lo que hab\u00edan encontrado entre esa gente feliz: todos eran \u00abdescubridores de bien\u00bb (goodfinders), en el sentido de que ten\u00edan la capacidad de ver el bien en todo y en todos [4] .<br>\nLa envidia, como se ve, adolece de un defecto en el modo de mirar el bien de los otros. El mismo origen etimol\u00f3gico de la palabra hace referencia a esta manera equivocada de orientar la mirada: procede del lat\u00edn invidia, que significa mirar con malos ojos, esto es, con mirada retorcida interpretar negativamente lo positivo por excelencia: el bien.<br>\nEste mirar torcidamente el bien de los dem\u00e1s puede derivarse tambi\u00e9n en mirarlo m\u00e1s de la cuenta, lo cual provoca, por a\u00f1adidura, un entorpecimiento para valorar el bien propio.<br>\nS\u00e9neca dec\u00eda que \u00abquien mira demasiado las cosas ajenas no goza con las propias\u00bb. En cambio, quien sabe conformarse con lo que tiene o, mejor a\u00fan, agradecerlo, puede disfrutarlo sin que el bien de los otros le perturbe.La propia excelencia disminuida. Si damos un paso m\u00e1s y nos preguntamos por qu\u00e9 el envidioso se siente afectado negativamente al descubrir el bien ajeno, la respuesta la encontramos en la \u00faltima parte de la afirmaci\u00f3n de Tom\u00e1s de Aquino: porque mira en ese bien un factor que disminuye su propia excelencia o felicidad [5] .<br>\nEsto lo entiende f\u00e1cilmente quien vive compar\u00e1ndose con los dem\u00e1s y de alguna manera cifra su val\u00eda personal en salir favorecido de esas comparaciones. Si yo valgo porque soy mejor que el otro, porque poseo m\u00e1s cosas que \u00e9l o porque lo supero en uno u otro aspecto, entonces dejar\u00e9 de valer en cuanto me vea superado. Cada elemento positivo que surja en el otro me disminuir\u00e1 y, en consecuencia, causar\u00e1 mi tristeza.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>EL COLOR DE LA ENVIDIA<\/strong><\/p>\n<p>Aunque cueste mucho reconocerse envidioso e incluso se intente disimularlo, hay algunas manifestaciones que revelan la envidia al buen observador. Todas ellas pretenden reducir de alguna manera el bien ajeno para compensar el efecto peyorativo que provoca en quien envidia. Tal vez la m\u00e1s evidente sea la cr\u00edtica, que pretende subrayar deficiencias que quitan valor al envidiado. Tambi\u00e9n la difamaci\u00f3n, que consiste en propagar hechos negativos que disminuyen la fama de la otra persona.<br>\nDe manera m\u00e1s sutil, el silencio o la aparente indiferencia ante los m\u00e9ritos de los dem\u00e1s, o una especie de resistencia o bloqueo que impide contemplar con apertura y visi\u00f3n positiva lo que hacen sus logros y val\u00eda personal puede ser tambi\u00e9n una manifestaci\u00f3n de este problema.<br>\nOtros recursos, como la burla o la iron\u00eda ante las cualidades o buenos resultados del otro, frecuentemente llevan la intenci\u00f3n de relativizar sus m\u00e9ritos y quitarles brillo, por la envidia que producen.<br>\nAl envidioso le cuesta elogiar y, cuando ante la evidencia de los hechos no le queda m\u00e1s remedio que hacerlo, se siente obligado a a\u00f1adir un complemento reductor al elogio: \u00abfulano es muy inteligente, pero no muy culto\u00bb; \u00abmengano tiene mucho prestigio profesional, pero es ego\u00edsta\u00bb; y as\u00ed sucesivamente. O, en el mejor de los casos, dice: hay que reconocer que es un buen arquitecto o un m\u00e9dico competente, si no tiene otra salida, m\u00e1s que aceptarlo. Como la envidia consiste en la tristeza del bien ajeno, impide felicitar sinceramente o congratularse con quien ofrecer\u00eda motivos.<br>\nLa envidia suele manifestarse tambi\u00e9n corporalmente. Como el ser humano forma una unidad, no s\u00f3lo lo f\u00edsico repercute en lo ps\u00edquico como la salud en el estado de \u00e1nimo, sino tambi\u00e9n a la inversa: las emociones pueden producir efectos fisiol\u00f3gicos. Y as\u00ed como la verg\u00fcenza ruboriza el rostro, el sentimiento de envidia parece generar una reducci\u00f3n de la circulaci\u00f3n sangu\u00ednea que se refleja en la palidez de la cara. Por eso se habla de la p\u00e1lida envidia o de la envidia l\u00edvida.<br>\nHay, finalmente, una versi\u00f3n peculiar de la envidia que manifiesta con mucha evidencia su malicia y consiste en alegrarse con el mal ajeno, disfrutando pausadamente cada una de las desgracias que ocurren al otro.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>AMBICIOSOS Y PUSIL\u00c1NIMES<\/strong><\/p>\n<p>Aunque cualquier persona pueda sentir envidia, hay quienes poseen una especial propensi\u00f3n. Tom\u00e1s de Aquino dice que suelen ser envidiosos los ambiciosos de honor, los pusil\u00e1nimes y los viejos [6] . Dejando de lado a estos \u00faltimos, cuya inclinaci\u00f3n a la envidia puede originarse en la falta de aceptaci\u00f3n de las limitaciones impuestas por la edad, veamos los otros dos casos.<br>\nEl pusil\u00e1nime, de \u00e1nimo peque\u00f1o, padece habitualmente un sentimiento de inferioridad que le lleva a sentirse agredido por todo lo que resulta superior a \u00e9l y, en esa medida, se considera disminuido. Ese sentimiento suele estar vinculado a la inseguridad provocada por diversos factores, entre ellos, fracasos no resueltos interiormente, falta de resultados en el cumplimiento de obligaciones o en metas propuestas, alg\u00fan defecto f\u00edsico no asimilado, etc\u00e9tera.<br>\nLa soluci\u00f3n en este punto radica, por una parte, en aceptar las propias limitaciones y, por otra, en hacerse consciente de los propios valores y capacidades para empe\u00f1arse en sacarles el m\u00e1ximo partido, en funci\u00f3n del desarrollo personal y el servicio a los dem\u00e1s.<br>\nCuando la pusilanimidad se torna en magnanimidad en grandeza de esp\u00edritu la vida se concibe como un don que genera agradecimiento en lugar de inclinarnos a la envidia: \u00abPara encontrar el punto justo, que es el mejor y m\u00e1s verdadero y m\u00e1s bello, en cada acci\u00f3n de la vida diaria, hace falta haber reflexionado no s\u00f3lo sobre cada una de ellas en particular, sino sobre el valor de la vida diaria misma. Al intentar vivirla con la mejor de las virtudes, es decir, con grandeza de esp\u00edritu, experimentamos y ayudamos a que los dem\u00e1s perciban el hechizo transcendente de la existencia que se nos regala\u00bb [7] .<br>\nEl ambicioso de honor tambi\u00e9n queda especialmente expuesto a la envidia por su egocentrismo y vanidad. Posee un af\u00e1n desordenado por destacar en todo respecto de los dem\u00e1s y no soporta que alguien lo supere. Cuando esto ocurre, siente que le est\u00e1n usurpando un derecho que considera exclusivo y la reacci\u00f3n de envidia no se hace esperar. El efecto final es la tristeza, que puede convertirse en frustraci\u00f3n o incluso en resentimiento acompa\u00f1ado de una reacci\u00f3n violenta de venganza.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>GENTE COMO UNO<\/strong><\/p>\n<p>Se puede experimentar la envidia frente a personas superiores, inferiores o iguales. En el primer caso, porque el envidioso no se puede equiparar con quienes est\u00e1n por encima de \u00e9l, por ejemplo, el disc\u00edpulo respecto del maestro. Mientras m\u00e1s evidente y objetiva es la superioridad, hay menor riesgo de envidia porque pesa poco el factor comparativo.<br>\nEn el segundo caso, la envidia aflora cuando se percibe el progreso del inferior y se juzga como amenaza a la propia situaci\u00f3n, cuando deber\u00eda ocurrir lo contrario, sobre todo si al superior le corresponde promover al otro, como advierte Lewis con un ejemplo: \u00abEl profesor universitario tiene que trabajar con la vista puesta en el momento en que sus alumnos est\u00e9n preparados para convertirse en sus cr\u00edticos y rivales. Deber\u00edamos sentirnos felices cuando llega ese momento, como el maestro de esgrima se alegra cuando su alumno puede ya \u201ctocarle\u201d y desarmarle\u00bb [8] .<br>\nPero, definitivamente, es entre iguales cuando con m\u00e1s frecuencia suele surgir la envidia, porque es con quienes naturalmente se compite y establecen comparaciones.<br>\n<strong>\u00bfY T\u00da QU\u00c9 ENVIDIAS?<\/strong><br>\n\u00bfQu\u00e9 es lo que se envidia en los dem\u00e1s? La respuesta a esta cuesti\u00f3n nos permite clasificar las diversas clases de envidia, seg\u00fan el aspecto concreto que la causa, y que puede ser cualquier forma de prosperidad o valor en el pr\u00f3jimo. Bajo esta consideraci\u00f3n cabr\u00eda hablar de los siguientes tipos de envidia:<\/p>\n<ul>\n<li>Material: frente a los bienes materiales y econ\u00f3micos de los dem\u00e1s. Suele ser la forma m\u00e1s habitual y frecuente de todas.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>F\u00edsica: ante la belleza corporal o las condiciones fisico-atl\u00e9ticas de alguien.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Intelectual: la originada por la capacidad o dotes intelectuales del otro.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Cultural: ante los conocimientos de los dem\u00e1s, sus criterios o visi\u00f3n de la vida.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Psicol\u00f3gica: es m\u00e1s sutil y se refiere al tipo de personalidad, a ciertas cualidades emocionales, como la simpat\u00eda o alegr\u00eda.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Social: frente al nivel socio-econ\u00f3mico de otros o capacidad de relaciones humanas. El itinerario del resentido social ordinariamente comienza por no sentirse aceptado por los dem\u00e1s, de ah\u00ed pasa a la envidia y posteriormente al resentimiento.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Espiritual: aunque pueda resultar sorprendente, tambi\u00e9n cabe la envidia frente a la riqueza espiritual de ciertas personas, que consiste principalmente en su relaci\u00f3n con Dios.<\/li>\n<\/ul>\n<p class=\"subtit\"><strong>PASI\u00d3N O VICIO<\/strong><\/p>\n<p>De acuerdo a la estructura y constituci\u00f3n del ser humano, cabe distinguir en la envidia varias dimensiones. En primer lugar, es un sentimiento, una pasi\u00f3n, como lo advierte Garc\u00eda Hoz: \u00abEn el panorama psicol\u00f3gico ocupa la envidia un lugar entre los sentimientos superiores (\u2026;es una tendencia de aversi\u00f3n contra el que, por el mero hecho de su superioridad, nos afecta desagradablemente; es fundamental esta conciencia de la propia inferioridad.<br>\nPsicol\u00f3gicamente hablando, tiene la envidia su contrario en la simpat\u00eda, tanto como sentimiento de atracci\u00f3n, cuanto por la existencia de la afinidad de sentimientos entre los simpatizantes\u00bb [9] .<br>\nComo el sentimiento tiene car\u00e1cter emocional, puede convertirse en una pasi\u00f3n y traspasar el nivel racional de la persona, haciendo que pierda el dominio de s\u00ed misma. Por eso la envidia puede conducir a reacciones violentas y descontroladas, hasta la supresi\u00f3n de quien la provoca. Por envidia, Ca\u00edn mat\u00f3 a su hermano Abel [10] .<br>\nLa envidia es tambi\u00e9n un acto de la voluntad, dotado de libertad y, como va en contra del orden establecido por Dios para el ser humano en contra de la ley del amor, tiene car\u00e1cter de pecado: \u00abLa envidia es un pecado capital. Manifiesta la tristeza experimentada ante el bien del pr\u00f3jimo y el deseo desordenado de poseerlo, aunque sea en forma indebida\u00bb [11] .<br>\nDesde el punto de vista moral, hay que tener presente la diferencia entre un acto libre de la voluntad y el mero sentimiento como tendencia emocional. Esto \u00faltimo, si no se consiente si la voluntad lo rechaza y procura contrarrestar la mala inclinaci\u00f3n [12] no es pecado.<br>\nFinalmente, cuando los actos libres se repiten en sucesivas ocasiones, suelen dar origen a h\u00e1bitos que, si son malos, se denominan vicios. As\u00ed, adem\u00e1s de ser un pecado que se puede cometer aisladamente, la envidia se convierte en vicio si se reitera una y otra vez.<br>\nCuando al vicio se une la pasi\u00f3n, las consecuencias pueden ser imprevisibles. \u00abLa envidia es a la vez un vicio y una pasi\u00f3n; el primero se contrapone a la virtud y el segundo recae sobre el plano afectivo, pero como algo que embarga tanto, que tiene tanta fuerza por su contenido, que siendo algo emocional es capaz de traspasar el nivel intelectual y provocar en \u00e9ste una ceguera de sus facultades\u00bb [13] .<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>\u00abLA BUENA ENVIDIA\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>La emulaci\u00f3n es la otra cara de la envidia y, si cabe, su vertiente positiva. Emular es imitar, con competitividad sana, triunfos y ejemplos positivos observados en otras personas. Responde a un sentimiento noble y aut\u00e9ntico de superaci\u00f3n. Por eso, en el lenguaje coloquial se le suele llamar envidia sana o buena: lleva a la propia persona, gracias a un esfuerzo de su voluntad estimulada por el triunfo ajeno, a empresas humanas de altura. En el orden sobrenatural, cabe incluso hablar de santa envidia [14] .<br>\nLa envidia se distingue tambi\u00e9n de los celos, aunque coincide con ellos en que en ambos casos hay un problema de rivalidad. Su objeto es la consideraci\u00f3n, estima, afecto o cari\u00f1o que debe compartirse, cuando se consideran como derecho exclusivo; por eso los celos establecen siempre una relaci\u00f3n triangular: hay una tercera persona que interfiere, real o imaginariamente, en el amor hacia alguien. En cambio, la envidia recae directamente sobre los bienes o valores de quien los posee.<br>\nEn la aut\u00e9ntica amistad no hay lugar para la envidia, porque uno se considera part\u00edcipe del bien del amigo y se alegra con \u00e9l. Tampoco lo hay para los celos: \u00abLa amistad es el menos celoso de los amores. Dos amigos se sienten felices cuando se les une un tercero, y tres cuando se les une un cuarto, siempre que el reci\u00e9n llegado est\u00e9 cualificado para ser un verdadero amigo. Pueden entonces decir, como dicen las \u00e1nimas benditas en el Dante, \u201cAqu\u00ed llega uno que aumentar\u00e1 nuestro amor\u201d; porque en este amor \u201ccompartir no es quitar\u201d\u00bb [15] .<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>ENVIDIA, ANTESALA DEL RESENTIMIENTO<\/strong><\/p>\n<p>El odio es lo contrario al amor, consiste en desear el mal al pr\u00f3jimo; por eso suele ir unido de alguna forma a la envidia, ya que la reacci\u00f3n del envidioso pasa f\u00e1cilmente de entristecerse ante el bien del otro a desear su mal. Marina lo define as\u00ed: \u00abExperiencia de que alguien impide, obstaculiza o imposibilita nuestros fines no s\u00f3lo por su comportamiento, sino por el simple hecho de existir: odio. Sentimiento aversivo, que puede acompa\u00f1ar a otros sentimientos como la envidia\u00bb [16] .<br>\nEntre la envidia y el resentimiento [17] hay varias diferencias: la envidia ordinariamente es la antesala del resentimiento y \u00e9ste, adem\u00e1s, incluye un af\u00e1n reivindicativo: \u00ab\u00bfCu\u00e1ndo se encamina la envidia hacia el resentimiento? Cuando otra persona tiene algo de lo que uno carece, y esta posesi\u00f3n es atribuida a alg\u00fan tipo especial de injusticia. Esto se refiere tanto a lo que esa otra persona posee como a lo que a uno le falta o, incluso, a la combinaci\u00f3n de ambos. Es entonces cuando se van gestando en el interior de esa persona deseos de tomarse la justicia por su mano\u00bb [18] .<br>\nMara\u00f1\u00f3n establece otras distinciones entre la envidia y el odio con el resentimiento: \u00abDebe anotarse que el resentimiento, aunque se parece mucho a la envidia y al odio, es diferente de los dos. La envidia y el odio son pecados de proyecci\u00f3n estrictamente individual. Suponen siempre un duelo entre el que odia o envidia y el odiado o envidiado. El resentimiento es una pasi\u00f3n que tiene mucho de impersonal, de social. Quien lo causa, puede haber sido no \u00e9ste o aqu\u00e9l ser humano, sino la vida, la \u201csuerte\u201d. La reacci\u00f3n del resentido no se dirige tanto contra el que pudo ser injusto o contra el que se aprovech\u00f3 de la injusticia, como contra el destino. En esto reside lo que tiene de grandeza. El resentimiento se filtra en toda el alma, y se denuncia en cada acci\u00f3n. La envidia o el odio tienen un sitio dentro del alma, y si se extirpan, \u00e9sta puede quedar intacta\u00bb [19] .<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>PUERTA A LA FELICIDAD<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>El primer paso consiste en percatarse del da\u00f1o que la envidia produce: a quien la experimenta, porque es un obst\u00e1culo para su felicidad y para su relaci\u00f3n con Dios; en las relaciones con los dem\u00e1s, porque es fuente de divisi\u00f3n y distanciamiento; en el pr\u00f3jimo, porque si se convierte en resentimiento puede incluir la intenci\u00f3n de da\u00f1arlo.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Aceptarse a s\u00ed mismo, incluyendo tanto defectos como cualidades, lo cual coincide con la virtud de la humildad, que es la verdad sobre uno mismo. Quien se acepta a s\u00ed mismo puede aceptar a los dem\u00e1s y alegrarse con sus valores.No compararse con los dem\u00e1s o, si se quiere, compararse pero con la disposici\u00f3n positiva de superarse al descubrir su val\u00eda (emulaci\u00f3n), y no para hacer depender el juicio sobre s\u00ed mismo de la referencia a los otros.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Ser capaces de ver el bien en todo y en todos (goodfinders), antes que lo negativo. Si no se tiene esta disposici\u00f3n, puede adquirirse mediante un esfuerzo continuado en la manera de percibir la realidad, hasta que se forme el h\u00e1bito de la visi\u00f3n positiva.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Fomentar la magnanimidad, la grandeza de esp\u00edritu, sobre la base de una autoestima bien orientada fundamentada en los dones recibidos de Dios para erradicar todo sentimiento de inferioridad.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Como la envidia ordinariamente procede del orgullo egocentrismo, vanidad, ambici\u00f3n desordenada, cultivar la humildad, mediante el olvido propio y el servicio a los dem\u00e1s, es el mejor ant\u00eddoto.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Distinguir entre la envidia como sentimiento y como acto de la voluntad, y mantener firme la decisi\u00f3n de no consentir la envidia aunque el sentimiento permanezca.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Para poner en pr\u00e1ctica con eficacia los medios anteriores se requiere, finalmente, la ayuda de Dios, que hace falta pedir y recibir con el convencimiento de su necesidad.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Desde una perspectiva trascendente, el fundamento de la felicidad y el cauce profundo para evitar la envidia radican en el hecho de que la persona humana es \u00abla \u00fanica criatura en la tierra a la que Dios ha amado por s\u00ed misma\u00bb [20] . Este amor es concreto, en el sentido de que Dios tiene un proyecto preciso para cada hombre, de cuya realizaci\u00f3n depende su felicidad. Quien se identifica con su propio proyecto y comprende que es el m\u00e1s adecuado, porque en \u00faltima instancia procede de Dios, no se compara ni se inquieta ante el proyecto de los dem\u00e1s no da cabida a la envidia y mantiene abierta la puerta hacia la felicidad.<br>\n____________________<\/p>\n<p class=\"textogris\">[1] Enrique ROJAS. Una teor\u00eda de la felicidad. Dossat 2000. Madrid, 1966. p. 323.<\/p>\n<p>[2] Cfr. Tom\u00e1s DE AQUINO. Suma Teol\u00f3gica. 2-2 q. 36, a. 2.<br>\n[3] \u00ab\u00bfQuerr\u00edais ver a Dios glorificado por vosotros? Pues bien, alegraos del progreso de vuestro hermano y con ello Dios ser\u00e1 glorificado por vosotros. Dios ser\u00e1 alabado -se dir\u00e1\u00be porque su siervo ha sabido vencer la envidia poniendo su alegr\u00eda en los m\u00e9ritos de otros\u00bb. San Juan Cris\u00f3stomo. Hom. in Rom. 7, 3.<br>\n[4] Cfr. P. POUPARD. Felicidad y fe cristiana. Herder. Barcelona, 1992. pp. 23-24.<br>\n[5] Ver nota 2<br>\n[6] Cfr. Tom\u00e1s DE AQUINO. Op. cit. 2-2, q. 36, a. 1, ad 3 y 4.<br>\n[7] Rafael ALVIRA. Filosof\u00eda de la vida cotidiana. Rialp. Madrid, 1999. p. 11.<br>\n[8] Clive S. LEWIS. Los cuatro amores. Rialp. Madrid, 1994. p. 63.<br>\n[9] V\u00edctor Garc\u00eda HOZ. Pedagog\u00eda de la lucha asc\u00e9tica. Rialp. Madrid, 1963. p. 248.<br>\n[10] Cfr. G\u00e9nesis, 4, 3-8.<br>\n[11] Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica. Coeditores Cat\u00f3licos de M\u00e9xico. M\u00e9xico, 1999. n. 2539.<br>\n[12] \u00abSi cortas de ra\u00edz cualquier asomo de envidia, y si te gozas sinceramente con los \u00e9xitos de los dem\u00e1s, no perder\u00e1s la alegr\u00eda\u00bb. Josemar\u00eda Escriv\u00e1. Surco. MiNos. M\u00e9xico, 1987. n. 93.<br>\n[13] Enrique ROJAS. Op. cit. p. 311.<br>\n[14] \u00abHabr\u00e1s pensado alguna vez, con santa envidia, en el Ap\u00f3stol adolescente, Juan, quem diligebat Iesus \u00be al que amaba Jes\u00fas\u00be . \u00bfNo te gustar\u00eda merecer que te llamaran \u201cel que ama la Voluntad de Dios\u201d? Pon los medios, d\u00eda a d\u00eda\u00bb. Josemar\u00eda Escriv\u00e1. Forja. MiNos. M\u00e9xico, 1996. n. 422.<br>\n[15] Clive S. LEWIS. Op. cit. p. 73.<br>\n[16] Jos\u00e9 Antonio MARINA. El laberinto sentimental. Anagrama. Barcelona, 1997. p. 125.<br>\n[17] Cfr. Francisco UGARTE. Del resentimiento al perd\u00f3n. Una puerta a la felicidad. Ediciones Populares. Guadalajara, 2000.<br>\n[18] Enrique ROJAS. La ilusi\u00f3n de vivir. Temas de hoy. M\u00e9xico, 1999. p. 143.<br>\n[19] G. MARA\u00d1\u00d3N. Tiberio. Historia de un resentimiento. Espasa-Calpe. Madrid, 1981. pp. 28-29.<br>\n[20] Documentos del Concilio Vaticano II. Gaudium et spes. 24, 3.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"25822\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&iquest;Por qu&eacute; nos molesta el &eacute;xito ajeno y no aceptamos que otros son mejores? &iquest;Por qu&eacute; aspiramos a los bienes de los dem&aacute;s? &iquest;Por qu&eacute; no estamos satisfechos con nosotros mismos?<\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[75],"class_list":["post-25822","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-miscelanea","tag-ejemplar_258"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>Envidia: puerta abierta a la tristeza - Revista ISTMO<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/01\/01\/envidia_puerta_abierta_a_la_tristeza\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Envidia: puerta abierta a la tristeza\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"&iquest;Por qu&eacute; nos molesta el &eacute;xito ajeno y no aceptamos que otros son mejores? &iquest;Por qu&eacute; aspiramos a los bienes de los dem&aacute;s? &iquest;Por qu&eacute; no estamos satisfechos con nosotros mismos?\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/01\/01\/envidia_puerta_abierta_a_la_tristeza\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Revista ISTMO\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2002-01-01T00:00:00+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2023-11-04T19:20:49+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Ugarte Corcuera\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Ugarte Corcuera\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"21 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/01\\\/01\\\/envidia_puerta_abierta_a_la_tristeza\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/01\\\/01\\\/envidia_puerta_abierta_a_la_tristeza\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Ugarte Corcuera\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/c60883826cc9ba2dc1ab3f2aca187753\"},\"headline\":\"Envidia: puerta abierta a la tristeza\",\"datePublished\":\"2002-01-01T00:00:00+00:00\",\"dateModified\":\"2023-11-04T19:20:49+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/01\\\/01\\\/envidia_puerta_abierta_a_la_tristeza\\\/\"},\"wordCount\":4179,\"commentCount\":0,\"keywords\":[\"258\"],\"articleSection\":[\"Miscel\u00e1nea\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/01\\\/01\\\/envidia_puerta_abierta_a_la_tristeza\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/01\\\/01\\\/envidia_puerta_abierta_a_la_tristeza\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/01\\\/01\\\/envidia_puerta_abierta_a_la_tristeza\\\/\",\"name\":\"Envidia: puerta abierta a la tristeza - Revista ISTMO\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\"},\"datePublished\":\"2002-01-01T00:00:00+00:00\",\"dateModified\":\"2023-11-04T19:20:49+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/c60883826cc9ba2dc1ab3f2aca187753\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/01\\\/01\\\/envidia_puerta_abierta_a_la_tristeza\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/01\\\/01\\\/envidia_puerta_abierta_a_la_tristeza\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/2002\\\/01\\\/01\\\/envidia_puerta_abierta_a_la_tristeza\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Envidia: puerta abierta a la tristeza\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/\",\"name\":\"Revista ISTMO\",\"description\":\"Liderazgo con valores\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/c60883826cc9ba2dc1ab3f2aca187753\",\"name\":\"Francisco Ugarte Corcuera\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/168dcea11111e82b3ccf43adfd7a759b743f5b1249b39a5625bf7d9c97bce658?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/168dcea11111e82b3ccf43adfd7a759b743f5b1249b39a5625bf7d9c97bce658?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/168dcea11111e82b3ccf43adfd7a759b743f5b1249b39a5625bf7d9c97bce658?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Ugarte Corcuera\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/dim-id.com\\\/pruebaentradas2023\\\/author\\\/franciscougarte\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Envidia: puerta abierta a la tristeza - Revista ISTMO","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/01\/01\/envidia_puerta_abierta_a_la_tristeza\/","og_locale":"es_MX","og_type":"article","og_title":"Envidia: puerta abierta a la tristeza","og_description":"&iquest;Por qu&eacute; nos molesta el &eacute;xito ajeno y no aceptamos que otros son mejores? &iquest;Por qu&eacute; aspiramos a los bienes de los dem&aacute;s? &iquest;Por qu&eacute; no estamos satisfechos con nosotros mismos?","og_url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/01\/01\/envidia_puerta_abierta_a_la_tristeza\/","og_site_name":"Revista ISTMO","article_published_time":"2002-01-01T00:00:00+00:00","article_modified_time":"2023-11-04T19:20:49+00:00","author":"Francisco Ugarte Corcuera","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Ugarte Corcuera","Tiempo de lectura":"21 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/01\/01\/envidia_puerta_abierta_a_la_tristeza\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/01\/01\/envidia_puerta_abierta_a_la_tristeza\/"},"author":{"name":"Francisco Ugarte Corcuera","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/c60883826cc9ba2dc1ab3f2aca187753"},"headline":"Envidia: puerta abierta a la tristeza","datePublished":"2002-01-01T00:00:00+00:00","dateModified":"2023-11-04T19:20:49+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/01\/01\/envidia_puerta_abierta_a_la_tristeza\/"},"wordCount":4179,"commentCount":0,"keywords":["258"],"articleSection":["Miscel\u00e1nea"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/01\/01\/envidia_puerta_abierta_a_la_tristeza\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/01\/01\/envidia_puerta_abierta_a_la_tristeza\/","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/01\/01\/envidia_puerta_abierta_a_la_tristeza\/","name":"Envidia: puerta abierta a la tristeza - Revista ISTMO","isPartOf":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website"},"datePublished":"2002-01-01T00:00:00+00:00","dateModified":"2023-11-04T19:20:49+00:00","author":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/c60883826cc9ba2dc1ab3f2aca187753"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/01\/01\/envidia_puerta_abierta_a_la_tristeza\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/01\/01\/envidia_puerta_abierta_a_la_tristeza\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2002\/01\/01\/envidia_puerta_abierta_a_la_tristeza\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Envidia: puerta abierta a la tristeza"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#website","url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/","name":"Revista ISTMO","description":"Liderazgo con valores","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/#\/schema\/person\/c60883826cc9ba2dc1ab3f2aca187753","name":"Francisco Ugarte Corcuera","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/168dcea11111e82b3ccf43adfd7a759b743f5b1249b39a5625bf7d9c97bce658?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/168dcea11111e82b3ccf43adfd7a759b743f5b1249b39a5625bf7d9c97bce658?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/168dcea11111e82b3ccf43adfd7a759b743f5b1249b39a5625bf7d9c97bce658?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Ugarte Corcuera"},"url":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/author\/franciscougarte\/"}]}},"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25822","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25822"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25822\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2661932,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25822\/revisions\/2661932"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25822"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25822"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25822"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}