{"id":25719,"date":"2001-11-01T00:00:00","date_gmt":"2001-11-01T05:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=25719"},"modified":"2001-11-01T00:00:00","modified_gmt":"2001-11-01T05:00:00","slug":"vulgaridad_el_ocaso_de_la_belleza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2001\/11\/01\/vulgaridad_el_ocaso_de_la_belleza\/","title":{"rendered":"Vulgaridad: el ocaso de la belleza"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"25719\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p class=\"subtit\"><strong>EL CASTIGO DE LA C\u00c1RCEL<\/strong><\/p>\n<p>Oscar Wilde, caballero elegante y mimado por la sociedad victoriana, escribi\u00f3 la pat\u00e9tica carta De profundis a su antiguo amante lord Alfred Douglas. Wilde, sin dinero y deshonrado, termin\u00f3 en la c\u00e1rcel despu\u00e9s de un pleito judicial con el padre de lord Alfred.<br>\nTras las rejas escribi\u00f3 la ep\u00edstola, cuyas l\u00edneas destilan amargura por doquier. Pobre, sucio, humillado, estigmatizado por el affaire homosexual, Wilde cay\u00f3 desde las alturas y fue estrellado en el fango para regocijo de sus enemigos. Sobre Wilde, el sensual amante de la belleza, llovi\u00f3 lodo, oprobio, mugre y escarnio.<br>\nEl escritor fue tratado como un reo cualquiera. Oscar Wilde, genio chispeante, hombre de mundo, vestido a la moda, fue obligado a sumergirse en una tina de agua fr\u00eda en la que ya se hab\u00edan enjuagado una decena de rufianes malolientes.<br>\nAcostumbrado al champ\u00e1n, a la seda, a los mayordomos con guante blanco, hubo de comer al lado de letrinas y vestir andrajos.<br>\nNarra el escritor: \u00abLos dioses hab\u00edan sido generosos conmigo. Pose\u00eda genio, un nombre distinguido, una elevada posici\u00f3n social, brillo y audacia intelectual. Hac\u00eda del arte una filosof\u00eda y de la filosof\u00eda un arte. Alteraba las mentes de los hombres y los colores de las cosas (\u2026) El teatro, la novela, el poema en prosa, el poema en verso, el di\u00e1logo sutil y fant\u00e1stico, cuanto yo tocaba lo embellec\u00eda con nueva especie de belleza (\u2026) demostr\u00e9 que tanto lo falso como lo verdadero no son m\u00e1s que formas de existencia intelectual. Consider\u00e9 el arte como la suprema realidad y la vida como un simple modo de ficci\u00f3n\u00bb.<br>\nLa aristocracia inglesa aplaud\u00eda a Wilde, mientras \u00e9l se mofaba de los lores y ladies en su propia cara. La hip\u00f3crita sociedad victoriana festejaba la estudiada superficialidad de Wilde, su displicencia, su mordacidad, su hedonismo, eso s\u00ed, salpicado todo de finesse y distinci\u00f3n. Oscar Wilde era c\u00ednico, pero educado. Su vida se aboc\u00f3 a la b\u00fasqueda de placeres, de experiencias, de sensualidad y belleza. Se enrol\u00f3 de lleno en el gran teatro del mundo.<br>\nWilde alcanz\u00f3 el \u00e9xito en sociedad despoj\u00e1ndose de ideales y cultivando las formalidades, la imagen, el ingenio y el chiste. Glamour, belleza, arte, placer, ficci\u00f3n, apariencia, fueron los ejes de su triunfo. Ser artificial fue su precepto: \u00abDetesto la vulgaridad del realismo en literatura. Al que es capaz de llamarle pala a una pala, deber\u00edan obligarle a usar una. Es lo \u00fanico para lo que sirve.\u00bb<br>\nLa c\u00e1rcel transform\u00f3 la frivolidad de Wilde. All\u00ed oli\u00f3 sudores, orines, piojos, excremento. Desde la c\u00e1rcel, escribi\u00f3: \u00abHasta el sol y la luna han huido de nuestro lado. Afuera, el d\u00eda puede ser azul y oro; pero la claridad que se filtra a trav\u00e9s del cristal empa\u00f1ado de la ventana enrejada bajo la cual estamos sentados es gris y m\u00edsera. El crep\u00fasculo invade nuestra celda y reina tambi\u00e9n en nuestro coraz\u00f3n\u00bb. En la c\u00e1rcel no existe la belleza; es parte del castigo. Wilde, acostumbrado a vivir para la belleza, se qued\u00f3 sin ella en las inmundas mazmorras inglesas.<br>\nTodos no s\u00f3lo Wilde requerimos de dosis de belleza para llevar una vida plena. Qu\u00e9 dif\u00edcil resulta la vida de quien s\u00f3lo convive con tolvaneras, naves industriales, casas improvisadas, basureros, peseros y camiones destartalados, m\u00fasica estruendosa y desafinada. Sin belleza la vida no es plena.<br>\n<strong>UN BELLO RIESGO<\/strong><br>\nA pesar de que nuestra sed de belleza es natural, hace falta desarrollar la sensibilidad est\u00e9tica. No necesitamos instrucci\u00f3n para distinguir \u00ablo bello de lo feo\u00bb, sino de un ambiente para despertar nuestra sensibilidad est\u00e9tica. Disfrutar de la belleza no es tan f\u00e1cil: la austeridad espartana ciega los ojos para lo bello, el hedonismo sibarita embota el alma.<br>\nAs\u00ed como a todos nos gusta comer, pero algunos no disfrutan plenamente de la mesa por falta de salud f\u00edsica o espiritual, as\u00ed sucede con la belleza. Un europeo despreciaba la frutas tropicales (mamey, mango, guayaba) \u00abporque no saben a manzana, no saben a pera, \u00a1no saben a nada!\u00bb. Como si la manzana y la pera fuesen el criterio \u00faltimo de sabor.<br>\nNuestros prejuicios, preocupaciones y prisas cotidianas, frecuentemente nos impiden apreciar la belleza. El punto no es si la guan\u00e1bana es \u00abbuena\u00bb o no; el punto es que la manzana no es la \u00faltima palabra en frutas.<br>\nWilde amaba las experiencias nuevas. Ignoro si alguna vez prob\u00f3 la fruta de la pasi\u00f3n (la fruta, \u00bfeh?). Era aventurero. Tal actitud no es reprochable. \u00abTodos los hombres tienden naturalmente a saber\u00bb, sentenci\u00f3 Arist\u00f3teles.<br>\nLa belleza es un riesgo. Comenta Borges: \u00abrecuerdo que Cansinos-Ass\u00e9ns escribi\u00f3 un poema en prosa muy hermoso en el que ped\u00eda a Dios que lo protegiera, que lo salvara de la belleza, porque, dec\u00eda, \u201chay demasiada belleza en el mundo\u201d\u00bb.<br>\nSi aprendemos a percibir la belleza habremos aprendido a llevar una mejor vida. \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n hay entre verdad, belleza y bien? No responder\u00e9 a la pregunta de frente. Apuntar\u00e9 un defecto que estropea nuestra capacidad de verdad, de belleza y de bien.<br>\nSIN EXCESO: BELLO Y BUENO<br>\nBromeaba Bernard Shaw, las traducciones son como las mujeres; las que son fieles son feas, y las bellas son infieles. All\u00e1 Shaw, sus amigas y sus libros.<br>\nAfortunadamente, belleza y bien no est\u00e1n necesariamente divorciados. No es el caso de las traducciones y amigas de Shaw. Los griegos, por ejemplo, utilizaban la palabra kalos para referirse a las acciones nobles, valerosas, dignas de elogio y simult\u00e1neamente \u00abbellas\u00bb. Para nombrar lo feo, malo, sucio, innoble, utilizaban el t\u00e9rmino kakos. Del griego kakos derivan muchas de nuestras pintorescas expresiones aztecas.<br>\nLa virtud, la verdadera virtud, se consideraba bella y viceversa, la verdadera belleza se entretej\u00eda con cualidades como honor y lealtad. La virtud, justo medio, se conceb\u00eda como ponderaci\u00f3n, ecuanimidad. Ni exceso ni defecto. La educaci\u00f3n griega giraba en torno a la moderaci\u00f3n y la belleza. El ciudadano griego deb\u00eda ejecutar acciones bellas y nobles.<br>\nLa belleza griega se constru\u00eda a partir de la armon\u00eda y el orden. El exceso es malo y feo porque atenta contra la proporci\u00f3n. La pasi\u00f3n desbocada, sin medida, es r\u00edo fuera de madre, torrente avasallador que puede ser impresionante pero deja tras de s\u00ed destrucci\u00f3n y muerte. \u00bfSe dej\u00f3 llevar Wilde por el exceso?<br>\n<strong>POR LA MESURA HACIA LA BELLEZA<\/strong><br>\nLa mesura es la trama de la belleza. Gozar de la belleza requiere y propicia serenidad. Resulta dif\u00edcil apreciar un cuadro en una estaci\u00f3n del Metro, o disfrutar una pieza musical (cl\u00e1sica o ranchera, lo mismo da) mientras se conduce en un atasco de tr\u00e1fico. N\u00f3tese, para disfrutar de la belleza no hace falta \u00abla pose\u00bb, la actitud afectada, artificial y postiza. Se requiere serenidad y cierta mirada penetrante.<br>\nLas pasiones exacerbadas impiden apreciar la belleza. El odio, la ira, la tristeza, el enamoramiento nos atontan. El deudo, sumido en dolor, dif\u00edcilmente goza de la belleza de una novela o una pel\u00edcula. La pasi\u00f3n le consume. Un chico enamorado vaya paradoja tampoco aprecia la belleza de su amada. El enamoramiento le ciega y le impide ver las verrugas y arrugas de su bien amada.<br>\nLa belleza produce placer, pero no todo placer proviene de la belleza. Embriagarse es m\u00e1s o menos placentero, sin embargo la borrachera impide gozar de la belleza. Es tambi\u00e9n el caso de la pornograf\u00eda, donde la corporeidad se reduce a la genitalidad.<br>\nLa belleza requiere inteligencia y cuerpo. Ni los \u00e1ngeles ni los animales pueden disfrutar, propiamente hablando, de la belleza. Unos carecen de sentidos y a otros les sobran. Solamente Dios y el ser humano pueden disfrutar de la belleza del mundo.<br>\n<strong>UN GOCE QUE NO EMPALAGA<\/strong><br>\nDisfrutar de la vida no es f\u00e1cil. La existencia est\u00e1 pre\u00f1ada de sinsabores. El dolor, aun cuando sea escaso, es como una gota de vinagre en una copa de estupendo vino. Una gota, tan s\u00f3lo una, basta para arruinar la cata.<br>\nNo es extra\u00f1o que al toparnos con el placer ansiemos disfrutarlo. Qui\u00e9n sabe si ma\u00f1ana habr\u00e1 oportunidad de disfrutar la vida. La imprudencia de un chofer es suficiente para arrojarnos cuadrapl\u00e9jicos a la cama del hospital. Las salas de urgencias son testigos cotidianos de la futilidad de nuestros placeres.<br>\nLa felicidad no es materia de c\u00e1lculo num\u00e9rico; no es la diferencia entre ingresos menos egresos, el saldo de goces menos dolores. La muerte de un hijo destroza doblemente a los padres. Primero, por la muerte del ni\u00f1o; segundo, porque les recuerda que sus hermanos pueden morir ma\u00f1ana.<br>\nPor ello, la belleza atrae el coraz\u00f3n del ser humano. Disfrutar de lo bello nos provoca un goce muy especial; no empalaga tan r\u00e1pidamente como el placer puramente f\u00edsico. El placer generado por la belleza es m\u00e1s estable que \u00e9ste. Disfrutar de la belleza constantemente no requiere de afrodis\u00edacos.<br>\nContin\u00faa Oscar Wilde desde su celda: \u00abA veces, el desperdiciar una juventud eterna me produc\u00eda un extra\u00f1o goce. Cansado de las alturas, baj\u00e9 a lo m\u00e1s profundo en busca de nuevas sensaciones (\u2026) El deseo fue al final una enfermedad o una locura. Lleg\u00f3 a no importarme la vida de los dem\u00e1s; tomaba el placer donde lo hallaba y segu\u00eda luego mi camino. Olvid\u00e9 que cada acci\u00f3n cotidiana hace y deshace el car\u00e1cter y que aquello que se realiza en la mayor intimidad de la alcoba hay que lamentarlo luego a gritos, desde el tejado. Dej\u00e9, sin sospecharlo, de ser mi propio due\u00f1o y el conductor de mi alma\u00bb.<br>\nAcercarse a la belleza requiere un dominio m\u00ednimo sobre los sentidos. Dominar no es aplastar. Ser se\u00f1ores de nuestra sensibilidad no es constituirnos en dictadores de nuestro cuerpo. El contacto inteligente con la belleza forma nuestra sensibilidad. Ense\u00f1orearnos sobre nuestras pasiones afina, afila, aguza nuestros sentidos. La belleza del mundo es patrimonio de quienes viven con los sentidos despiertos, la raz\u00f3n en vigilia y la voluntad templada.<br>\nEl af\u00e1n desmedido de belleza es demencia. La inmoderada solicitud por el conocimiento, la avidez de placer o el desatinado empe\u00f1o por asfixiar las pasiones tambi\u00e9n son tipos de locuras. Son exceso, falta de mesura. Kakos y no kalos, exageraci\u00f3n y no virtud. \u00bfCu\u00e1l es el lugar que debemos otorgar en nuestra vida a la belleza? \u00bfDebemos, como Wilde, convertir la belleza en nuestro dios?<br>\n<strong>VULGARES INSENSIBLES<\/strong><br>\nEl mundo es fealdad espolvoreada con belleza (\u00bfo viceversa?). Muerte, miseria, pobreza, enfermedad, nos acechan constantemente. Podemos hacernos tontos y pretender ignorar la realidad del dolor y el sufrimiento. Tarde o temprano el vinagre se mezcla con el vino. Recuerdo una reuni\u00f3n con un colega distinguido, inteligente, rico, entrado en a\u00f1os. Frente a nosotros com\u00eda una anciana. Sus manos deformadas por la artritis se aferraban al tenedor. El colega la observ\u00f3: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 dura es la vida! Llegar\u00e1 el momento cuando utilizar los cubiertos sea doloroso\u00bb.<br>\nLa fealdad se opone a la belleza, pero tambi\u00e9n a la vulgaridad, a la groser\u00eda, a la idiotez.<br>\n<strong>\u00bfY esto qu\u00e9? \u00bfViene a cuento con la historia del tenedor y de la tetraplejia?<\/strong><br>\nEl dolor es atrozmente ineludible. Para los cristianos, el dolor es el camino elegido por Dios para llevarnos al Cielo. Para los descre\u00eddos es la triste realidad, es un hecho desp\u00f3tico.<br>\n\u00bfC\u00f3mo enfrentar el dolor? Est\u00e1n la fe, los analg\u00e9sicos, los antidepresivos, por supuesto la belleza, pero tambi\u00e9n est\u00e1 la comprensi\u00f3n. Los corazones de piedra no se compadecen ante el dolor. Son perversos. Las personas vulgares no se enteran de que alguien sufre; son remedos de seres humanos.<br>\nLa vulgaridad es incapacidad, ceguera para captar lo sublime (Chesterton). El mucho sentir o el mucho pensar han adormecido los sentidos del individuo vulgar. La vulgaridad radical es la ausencia de sensibilidad. El hombre la mujer vulgar aprovecha los entierros para cultivar sus relaciones p\u00fablicas. Teniendo frente a s\u00ed la avasalladora realidad de la muerte, el tipo vulgar cierra negocios.<br>\nSer vulgar es un exceso, se condimenta la vida con especias y aceites. Se atrofia la capacidad de capturar los relieves del mundo. La vulgaridad no percibe matices ni medios tonos. Echa de menos la estridencia, la sordidez, la intensidad.<br>\nLa vulgaridad es estar \u00abfuera de tono\u00bb; desconocer la grandeza o miseria del momento. El individuo vulgar desconoce la belleza y el bien porque carece de interioridad. Es puro cuerpo y, por tanto, es \u00abuna cosa\u00bb m\u00e1s entre los muebles, plantas y animales. No sabe gozar de la belleza pues animalizado solamente puede relacionarse con el mundo por el placer y la utilidad. Las \u00fanicas categor\u00edas del tipo vulgar son cantidad y placer. No da cabida a la compasi\u00f3n, la solidaridad, la congratulaci\u00f3n, el goce est\u00e9tico.<br>\nEl individuo vulgar es idiota porque no sabe capturar la belleza, no profundiza en el meollo de los negocios. Antiguamente se pensaba que el libertino el borracho, el libidinoso terminaban locos. Algo hay de raz\u00f3n, la b\u00fasqueda incesante de novedades denota la finitud del mundo, pero tambi\u00e9n la incapacidad del individuo de encontrar verdad, bien y belleza en el mundo.<br>\nEl vulgar exprime las posibilidades de placer y pronto aparece la sed. Y es que el placer es agua superficial, de charco, no es manto fre\u00e1tico. El vulgar no escarba en busca de los manantiales, sino que se contenta con el agua de la superficie, del momento, por eso vulgaridad y superficialidad son parientes pr\u00f3ximos.<br>\nDe nuevo cito a Wilde: \u00abLa fortuna, el placer y la gloria pueden ser \u00e1speros y vulgares; pero el dolor es lo m\u00e1s sensible de la creaci\u00f3n. Nada existe en el mundo del pensamiento que no responda al dolor con su latido exquisito y terrible a la vez\u00bb.<br>\nLa apuesta total por la belleza est\u00e1 destinada al fracaso. El dolor se impone. Las horas de gimnasio fortalecen el cuerpo; no preparan para el sufrimiento. Pensar todo en t\u00e9rminos de belleza es vulgar, idiotez.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"25719\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un panorama de comprobado encanto oculta la verdadera belleza, la que no se confunde con el placer ni se pierde entre los excesos cotidianos. Atrapada en las apariencias, la belleza se transforma en vulgaridad, espacio moment&aacute;neo sin trasfondo.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1218],"tags":[74],"class_list":["post-25719","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-coloquio","tag-ejemplar_257"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>Vulgaridad: el ocaso de la belleza - Revista ISTMO<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2001\/11\/01\/vulgaridad_el_ocaso_de_la_belleza\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_MX\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Vulgaridad: el ocaso de la belleza\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Un panorama de comprobado encanto oculta la verdadera belleza, la que no se confunde con el placer ni se pierde entre los excesos cotidianos. 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