{"id":25619,"date":"2001-09-01T00:00:00","date_gmt":"2001-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=25619"},"modified":"2001-09-01T00:00:00","modified_gmt":"2001-09-01T00:00:00","slug":"las_agendas_o_la_perdida_de_la_memoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2001\/09\/01\/las_agendas_o_la_perdida_de_la_memoria\/","title":{"rendered":"Las agendas o la p\u00e9rdida de la memoria"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"25619\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p class=\"subtit\"><strong>LA ODISEA DEL RECUERDO<\/strong><\/p>\n<p>Plat\u00f3n profetiz\u00f3 el desuso de la memoria. En la antigua Grecia la mnemotecnia era un arte bien desarrollado. Se sabe que La Il\u00edada y La Odisea fueron poemas creados en el siglo IX a.C. cuando la escritura no exist\u00eda a\u00fan. Sin embargo, ambos relatos llegaron hasta nuestros d\u00edas gracias a la vieja tradici\u00f3n de repetir para aprender y luego transmitir. Esto sucedi\u00f3 por generaciones hasta el arribo de la escritura, calculado entre los siglos V y IV a.C.<\/p>\n<p>Los rapsodas encargados de difundir estos poemas eran los hom\u00e9ridas, de ah\u00ed que las narraciones de la guerra de Troya y el regreso de Ulises a su natal \u00cdtaca se atribuyan a Homero, a pesar de que estudios filol\u00f3gicos pongan en duda su existencia.<br>\nLo indudable es que todos gozamos de estas aventuras gracias a su impresi\u00f3n, ahora en papel, antes en tablillas de cera. Pero esta nueva invenci\u00f3n \u00e6la escritura\u00e6 no deleit\u00f3 a todos. Plat\u00f3n fue enemigo declarado del nuevo arte. Al final de su di\u00e1logo Fedro relata el mito de Theuth y Thamus, que expondr\u00e9 brevemente.<\/p>\n<p>Theuth, dios egipcio a quien se le atribu\u00eda el descubrimiento del n\u00famero, el c\u00e1lculo, la geometr\u00eda, la astronom\u00eda, el juego de damas, el de los dados y la escritura, va al encuentro de Thamus, rey de todo Egipto. En su visita, el dios pretende mostrarle sus artes al rey, entre las cuales destaca la invenci\u00f3n de las letras, invento que \u00e9l presume har\u00e1 m\u00e1s sabios y memoriosos a los egipcios. Pero a Thamus no le agrada, afirma que su \u00fanico efecto ser\u00e1 la p\u00e9rdida de la memoria, ya que se fiar\u00e1n de lo escrito y llegar\u00e1n al recuerdo desde fuera, mas no desde ellos mismos.<\/p>\n<p>A partir de este invento la costumbre de repetir mnemot\u00e9cnicamente un poema qued\u00f3 olvidada, junto al Parten\u00f3n, en la antigua Grecia. Esta tradici\u00f3n no es exclusiva del mundo hel\u00e9nico. Los egipcios, excepto los escribas, sacerdotes y faraones, propalaban sus ense\u00f1anzas de forma oral sin tablilla alguna. Los chinos, incas, mayas y aztecas lo hicieron del mismo modo. La escritura era algo vedado para la mayor\u00eda y asociado con lo sagrado.<br>\nActualmente, las sociedades funcionan distinto. Las letras son una herramienta que escap\u00f3 al misterio para introducirse en lo com\u00fan. El manejo de tanta informaci\u00f3n ser\u00eda imposible sin su uso. La gente est\u00e1 acostumbrada a leer, por lo que la lectura se convierte en requisito indispensable para la supervivencia humana.<\/p>\n<p>La lectura tambi\u00e9n es sin\u00f3nimo de cultura. Un pueblo le\u00eddo es un pueblo educado. La leyenda que apoya el d\u00eda nacional del libro en nuestro pa\u00eds reza as\u00ed: \u00ableer para ser mejores\u00bb, y una revista nacional imprime la siguiente frase: \u00abuno es lo que lee\u00bb. La escritura ya es una realidad y no conviene ignorarla. Sin embargo, como todo, tiene sus excesos.<\/p>\n<p><strong>EL MUNDO DE FUNES<\/strong><br>\nAprenderse todo de memoria, probablemente con el fin de evadir lo escrito, es uno de los extremos de este invento. En Funes, el memorioso, Borges nos advierte de los riesgos de vivir s\u00f3lo para la memoria. Memorizar es, ante todo, tener presente algo pasado. Pero, \u00bfd\u00f3nde queda el futuro, figura temporal de la existencia?<\/p>\n<p>El hombre es un ser en el tiempo (Dazeit), como bien observ\u00f3 Heidegger, por lo que s\u00f3lo recordar es dejar a un lado algo de nosotros mismos. La esperanza, por ejemplo, es un hecho futuro basado en una realidad presente. El peligro de memorizar \u00e6el m\u00e1s grave en mi opini\u00f3n\u00e6 es el que advierte Borges en su cuento: la p\u00e9rdida del discurrir dial\u00f3gico, el olvido del pensamiento Si lo \u00fanico que se hace es vivir para la memoria, entonces no hay tiempo para pensar.<\/p>\n<p>El cineasta alem\u00e1n Wim Wenders afirma con verdad que \u00abrepetir es humillante\u00bb, tanto para el autor como para quien lo hace, por lo que dejar\u00e9 al mismo Borges hablar del tema: \u00abhab\u00eda aprendido sin esfuerzo el ingl\u00e9s, el franc\u00e9s, el portugu\u00e9s, el lat\u00edn. Sospecho, sin embargo, que no era muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no hab\u00eda sino detalles, casi inmediatos\u00bb.<br>\nLa obsesi\u00f3n de memorizarlo todo conduce al abandono de aquello que, seg\u00fan Arist\u00f3teles, nos diferencia de los animales: la racionalidad.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPARA NO OLVIDAR?<\/strong><br>\nEl otro defecto que pari\u00f3 la escritura fue escribirlo todo (contra esto luch\u00f3 Plat\u00f3n). La creaci\u00f3n de las agendas ejemplifica lo dicho. El Diccionario de la Lengua Espa\u00f1ola dice sobre la agenda: \u00ablibro o cuaderno en que se apuntan, para no olvidarlas, aquellas cosas que se han de hacer\u00bb. (Est\u00e1 claro que el c\u00e9lebre diccionario no ten\u00eda contemplada la creaci\u00f3n de las Palm.)<\/p>\n<p>Ignoro cu\u00e1ndo fue creada la primera agenda, pero puedo adivinar que fue casi simult\u00e1nea a la creaci\u00f3n de la escritura. Como en todo, virtudes y defectos nacen juntos. La agenda es la iconizaci\u00f3n de un mundo cada vez m\u00e1s desmemoriado. Su definici\u00f3n carga con su propio defecto: \u00abpara no olvidarlas\u00bb.<\/p>\n<p>Nuestra civilizaci\u00f3n es un vertiginoso presente que anhela un gran futuro, sin jam\u00e1s voltear al pasado. Estamos reinventando nuestras fallas. La historia es abandonada. El defecto, como ya se pudo advertir, sigue el mismo cauce que el de memorizarlo todo; se olvida el pasado, error igual de terrible para la humanidad.<\/p>\n<p><strong>SIN MEMORIA: REGRESO AL PASADO<\/strong><br>\n\u00bfPor qu\u00e9 todav\u00eda hay guerras? Una de las m\u00faltiples respuestas sugiere la amnesia hist\u00f3rica. A pesar de las tr\u00e1gicas consecuencias que se sabe trae una batalla \u00aba muerte\u00bb, se siguen armando ej\u00e9rcitos para atacar (o para defenderse). Vivir en constante presente provoca la repetici\u00f3n de los yerros. As\u00ed como pensar es olvidar diferencias, aprender es retener el pasado para utilizarlo en el presente y en el futuro.<\/p>\n<p>Nuestro pasado es ignorado, descuidado y pisoteado porque el ser humano ha perdido el h\u00e1bito de recordar. Escribirlo todo conduce a olvidarlo todo. Como bien observ\u00f3 el rey egipcio, los seres humanos recuerdan, a partir de este exceso, emp\u00edricamente. El error radica en que no siempre es posible tener la advertencia frente a nuestros ojos. Ah\u00ed es cuando la memoria interna juega un papel decisivo.<\/p>\n<p>No hay nada en la realidad que nos recuerde que pelear, hacer la guerra, es da\u00f1ino, salvo que estemos en guerra. S\u00f3lo ser\u00e1 posible conocerlo al revivir el pasado plasmado en los libros. En este sentido la escritura es un gran utensilio, pues permite conocer una consecuencia tr\u00e1gica sin tener que experimentarla en vida.<\/p>\n<p><strong>DE MACONDO A LAS PALM<\/strong><br>\nCrear h\u00e1bitos para hacernos vulnerables no es recomendable. Utilizar una agenda para recordar todas nuestras actividades es crear una debilidad. Una persona que ha perdido u olvidado su preciado memor\u00e1ndum vive indefensa, no sabe cu\u00e1les son sus actividades del d\u00eda.<\/p>\n<p>Sin embargo, no se ha percatado de que lo m\u00e1s seguro y confiable es la mente. Ah\u00ed nada se pierde, nada se deja en otro lado (claro, siempre y cuando memorizar sea un h\u00e1bito). Saber qu\u00e9 tengo que hacer sin recurrir a algo externo a m\u00ed es lo m\u00e1s sano. El ser humano tiene la capacidad de almacenar una infinita cantidad de datos en su cerebro. S\u00f3lo basta pensar en el hecho de que La Il\u00edada y La Odisea se memorizaban de cabo a rabo. \u00bfAcaso este mismo ser humano, 30 siglos m\u00e1s tarde, no es capaz de llevar una agenda mental?<br>\nLo m\u00e1s curioso es que la agenda sirve para recordar que hay una cita a tal hora, el cumplea\u00f1os del jefe, el sal\u00f3n y la clase o la fecha de un examen (junto con la hora). Pero, \u00bfc\u00f3mo recuerdan esas personas que deben abrir todos los d\u00edas, a todas las horas, la agenda para revisar los pendientes? Es un vicio, un c\u00edrculo vicioso en el cual est\u00e1n atrapados por ellos mismos, y s\u00f3lo la voluntad de practicar un poco de mnemotecnia los salvar\u00e1 de su propia cat\u00e1strofe.<\/p>\n<p>Para colmo, la tecnolog\u00eda se encarga de \u00abfacilitar\u00bb las cosas. En nuestros d\u00edas es posible conseguir agendas de todos tama\u00f1os, formas, colores, electr\u00f3nicas o tradicionales. Las Palm son la aberraci\u00f3n de cualquier agenda. Aunque es frecuente ver a la gente con una de ellas, este exceso elimina, no s\u00f3lo la capacidad mnemot\u00e9cnica, sino la escritura.<br>\nPara escribir en ellas es necesario aprender una nueva grafolog\u00eda. Por ejemplo, la k ahora es la mitad de la k, la f ya no es f y el 4 es parecido a una u. Parad\u00f3jicamente, aquello que hizo posible la agenda es succionado por su creaci\u00f3n, consecuencia hasta cierto punto l\u00f3gica.<\/p>\n<p>El descuido de la memoria lleva al desuso de la escritura. \u00bfSer\u00eda esto lo que ten\u00eda en mente Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez cuando describe la epidemia de olvido que azota a Macondo en Cien a\u00f1os de soledad? Si era o no, lo cierto es que Macondo cada vez toma forma m\u00e1s real, pero me pregunto, \u00bfqui\u00e9n ser\u00e1 Melquiades para resucitar nuestra memoria?<br>\nPor lo menos, todav\u00eda sabemos leer, aunque no dudo que tambi\u00e9n lo olvidemos. Ya existen agendas-grabadoras: se le \u00abhabla\u00bb a la agenda y al apretar un bot\u00f3n \u00e9sta repite el mensaje; la invenci\u00f3n de Thamus ha quedado superada, con el defecto de que no la supedit\u00f3 la memoria sino el olvido. El refr\u00e1n dice cr\u00eda cuervos y te sacar\u00e1n los ojos; lo corrijo y aplico a este tema: cr\u00eda agendas y te secar\u00e1n la memoria.<\/p>\n<p><strong>REDESCUBRIENDO LA HISTORIA<\/strong><br>\nPlat\u00f3n rechaz\u00f3 la escritura, no porque fuera mala en s\u00ed misma, sino debido a las tropel\u00edas que cometemos los seres humanos. Ser\u00eda contradictorio pensar que verdaderamente tuvo en mente abolir las letras impresas (escritas en su tiempo), pues \u00e9l escribi\u00f3 36 di\u00e1logos en los que leg\u00f3 su pensamiento.<\/p>\n<p>El fundador de la Academia no era tonto y s\u00ed bastante realista. Conoc\u00eda bien la naturaleza humana con sus vicios y pasiones, y la debilidad de la voluntad es uno de los vicios m\u00e1s frecuentes. La malicia de la agenda proviene del abuso que de ella se hace, sobre todo de la escritura, abuso que Plat\u00f3n vislumbr\u00f3 hace 25 siglos, por muchos olvidados.<br>\nSin embargo, para todo mal existe una cura, una p\u00f3cima. El brebaje m\u00e1gico que curar\u00e1 la amnesia tiene varios ingredientes:<\/p>\n<p>1) El estudio del ayer, pues al leer nuestro pasado estamos conociendo nuestro presente. La historia, y por lo tanto la memoria, es lo que somos, olvidarlo es olvidarnos, abandonarnos en las manos de lo que no es, de lo que no quer\u00edamos ser.<br>\n2) Procurar recordar lo que hicimos en el d\u00eda. Antes de dormir hacer un examen de lo hecho ese d\u00eda. Al principio costar\u00e1 mucho esfuerzo, pero en la medida en que se convierta en h\u00e1bito el esfuerzo apenas se notar\u00e1.<br>\n3) Apuntar lo menos posible y confiar m\u00e1s en nuestra memoria, pues all\u00ed nada se pierde y, como dice el refr\u00e1n, \u00ablo que bien se aprende jam\u00e1s se olvida\u00bb.<br>\n4) Tratar de memorizar una direcci\u00f3n o n\u00famero telef\u00f3nico diario, relacionando los datos con alguna referencia sensorial, familiar, hist\u00f3rica, c\u00f3mica, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>En el mejor de los casos, estos consejos pueden ayudar a obtener una memoria l\u00facida y siempre lista para dar el dato correcto. Lo que s\u00ed es seguro, es que ejercitan la memoria y benefician tambi\u00e9n la sinapsis establecer lazos neuronales, que no le cae mal a nadie.<br>\nNo rechazo las agendas, sino su mal uso, principal culpable de lo que actualmente somos: una sociedad sin memoria hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Los recuerdos permiten al hombre vivir y revivir sus an\u00e9cdotas y con ellas regodearse. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de nosotros si no pudi\u00e9semos recordar lo que hicimos ayer? \u00bfD\u00f3nde, entonces, nos buscar\u00edamos? Estas son preguntas que antes de pedir respuesta invitan a reflexionar y, por qu\u00e9 no, a encontrar en el camino la memoria.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"25619\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&laquo;D&eacute;jame apuntarlo&raquo;, &laquo;&iquest;me lo repites?&raquo; es la cotidiana e imperceptible p&eacute;rdida de la memoria. En nuestros d&iacute;as, retener un n&uacute;mero de tel&eacute;fono es tarea digna de un genio. Con el &aacute;nimo de salvaguardar la enorme cantidad de informaci&oacute;n generada en la actualidad, recurrimos constantemente a la agenda. 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