{"id":25616,"date":"2001-09-01T00:00:00","date_gmt":"2001-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=25616"},"modified":"2023-11-08T06:04:48","modified_gmt":"2023-11-08T11:04:48","slug":"adolescentes_del_ideal_social_a_la_apatia_civica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2001\/09\/01\/adolescentes_del_ideal_social_a_la_apatia_civica\/","title":{"rendered":"Adolescentes, del ideal social a la apat\u00eda c\u00edvica"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"25616\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p><em><span style=\"color: #993366\">Los adolescentes de hoy reciben de la sociedad una vida ap\u00e1tica: confort, acceso a infinidad de datos y desprecio a las Humanidades. Sobre esta base \u201cendeble\u201d se educa a quienes dentro de poco llevar\u00e1n las riendas de la cosa p\u00fablica y privada. Urge que la sociedad asuma su papel como responsable, no s\u00f3lo de informar, sino de formar \u00e9tica y culturalmente a los nuevos ciudadanos.<\/span><\/em><br>\nTiempo de efervescencia y descoordinaci\u00f3n afectiva, la adolescencia constituye un tramo clave en la formaci\u00f3n de la personalidad, no s\u00f3lo por los frecuentes traumas que condicionan a veces el ulterior curso de la vida sino, sobre todo, porque es cuando comienzan a despuntar los ideales que casi siempre impulsar\u00e1n el resto de la existencia individual. Se ha dicho, con raz\u00f3n, que una vida lograda es un ideal vislumbrado en la juventud y realizado en la madurez.<br>\nLos conocedores de la psicolog\u00eda evolutiva se\u00f1alan la emergencia del \u00abyo\u00bb, de la autoconciencia vital diferenciada, como uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s caracter\u00edsticos de la adolescencia; al tiempo que consideran que el normal desarrollo de esta conciencia de la propia identidad desemboca en el descubrimiento de la alteridad.<br>\nLa integraci\u00f3n en este territorio de m\u00e1s dilatados horizontes se ha complicado de una manera nueva y sorprendente a partir del final de los a\u00f1os sesenta. La conciencia del \u00abyo\u00bb individual se ha exacerbado o, al menos, descompensado en toda una generaci\u00f3n, denominada precisamente la me generation o \u00abgeneraci\u00f3n del yo\u00bb.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>DE \u00abLA FIEBRE DEL S\u00c1BADO POR LA NOCHE\u00bb A \u00abLA FARRA\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>La crisis hist\u00f3rica cuya fecha de partida convencional es mayo del 68 ha adquirido mayor importancia a la habitualmente concedida. Han desaparecido, en buena parte, los fen\u00f3menos m\u00e1s clamorosos de la revuelta estudiantil de aquellos a\u00f1os. Los j\u00f3venes ya no son revolucionarios: presentan m\u00e1s bien un conformismo acr\u00edtico y un consumismo desbocado.<br>\nSiguen presentes, sin embargo, la resistencia a integrarse a un tipo de sociedad que consideran ajena y el individualismo que les lleva a desconfiar de la presunta capacidad de acogida de una sociedad cuya dureza materialista les desagrada profundamente.<br>\nPor eso, como ha dicho Lustiger, \u00ablos j\u00f3venes acampan fuera de la ciudad\u00bb. Si antes se entregaban a \u00abla fiebre del s\u00e1bado por la noche\u00bb, hoy \u00abla farra\u00bb prolongada hasta bien entrada la ma\u00f1ana triunfa tambi\u00e9n la noche del viernes y comienza a extenderse hasta el jueves.<br>\n\u00bfPor qu\u00e9, ya desde la adolescencia, los j\u00f3venes prefieren la noche tard\u00eda, la madrugada incluso? Quiz\u00e1 porque es un tiempo vac\u00edo, libre de los convencionalismos de una sociedad aburguesada, con la que no se identifican. Si acaban por integrarse en ella, a edad m\u00e1s avanzada cada vez, lo har\u00e1n en muchos casos sin grandes ilusiones, con planteamientos individualistas que raramente incluyen proyectos ambiciosos de tipo cultural, religioso o pol\u00edtico.<br>\nNinguno de estos fen\u00f3menos es casual o pasajero. Responden a la quiebra de todo un modelo social propio del capitalismo tard\u00edo al que se suele llamar \u00abEstado del bienestar\u00bb: una imbricaci\u00f3n entre Estado, mercado y medios de comunicaci\u00f3n, en la que los medios de intercambio simb\u00f3lico son el poder, el dinero y la influencia persuasiva. Las transacciones decisivas de tal configuraci\u00f3n se producen entre poder y dinero, dinero e influencia, influencia y poder.<br>\nEstos son intercambios an\u00f3nimos y, ocasionalmente, opacos. De manera que la corrupci\u00f3n generalizada que afecta a los pa\u00edses del entorno no es una especie de desajuste o trastorno pasajero, sino que est\u00e1 posibilitada y no pocas veces casi exigida por la propia estructuraci\u00f3n social.<br>\nNo es extra\u00f1o que de manera m\u00e1s habitual que consciente los j\u00f3venes descubran a temprana edad la \u00edndole descarnada y c\u00ednica de ese entramado, sientan escaso aprecio por \u00e9l y teman (en lugar de esperar) su integraci\u00f3n en un ambiente social poblado por ese tipo de personas que, a comienzos del siglo XX, Max Weber anticip\u00f3 que ser\u00edan \u00abespecialistas sin alma, vividores sin coraz\u00f3n\u00bb.<br>\n<strong>A LOS J\u00d3VENES LES FALTAN MAESTROS<\/strong><br>\nLa vigencia de este modelo social imperante no es fatal y sin alternativa posible. No s\u00f3lo es deseable que esa configuraci\u00f3n d\u00e9 paso a comunidades m\u00e1s humanas y solidarias; ese cambio de mentalidad, aunque de forma escasamente advertida, ya se viene produciendo en las dos \u00faltimas d\u00e9cadas.<br>\nEn su momento lo denomin\u00e9 \u00abnueva sensibilidad\u00bb, caracterizada por un avance de los factores cualitativos respecto a los cuantitativos y por la importancia concedida al mundo vital y sus solidaridades interpersonales. Las repercusiones de este nuevo modo de pensar en el \u00e1mbito social y pol\u00edtico las he estudiado en mi libro Humanismo c\u00edvico.<br>\nEl humanismo c\u00edvico propone revitalizar las comunidades ciudadanas y la activa participaci\u00f3n en la esfera p\u00fablica. Es una nueva cultura de responsabilidad c\u00edvica, opuesta tanto al estatismo agobiante como al economisismo consumista, que tambi\u00e9n rechaza el narcisismo individual, el cual lleva a no pocas personas a refugiarse en el cerco privado y a desentenderse de lo que antes se llamaba \u00abbien com\u00fan\u00bb, hoy denominado con menor fortuna \u00abinter\u00e9s general\u00bb.<br>\nEn mi opini\u00f3n, toda promesa de formaci\u00f3n c\u00edvica de los j\u00f3venes se ha de plantear desde una visi\u00f3n del hombre y la sociedad que valore por encima del dinero, poder e influencia la dignidad intocable de la persona humana y su derecho y deber a participar en las cuestiones sociales y pol\u00edticas que a todos afectan y que comprometen el futuro de esas vitalidades, estrenadas en la vertiente nueva de la juventud.<br>\nLos j\u00f3venes se hallan hoy, por lo general, casi completamente desasistidos en lo que concierne a esa preparaci\u00f3n \u00e9tica y cultural que les capacitar\u00eda, no tanto para integrarse en un tinglado mec\u00e1nico y desmotivador, como para lanzar sus propias propuestas de regeneraci\u00f3n social y perfeccionamiento humano. A los j\u00f3venes les faltan aut\u00e9nticos maestros.<br>\n<strong>APRENDER EL OFICIO DE LA CIUDADAN\u00cdA<\/strong><br>\nLa formaci\u00f3n c\u00edvica no consiste en una informaci\u00f3n te\u00f3rica impartida en clases determinadas, sino en aprender el oficio de la ciudadan\u00eda: una especie de saber artesanal, un craft hecho de capacidades de di\u00e1logo, mutua comprensi\u00f3n, inter\u00e9s por los asuntos p\u00fablicos y prudencia a la hora de tomar decisiones.<br>\nEs un conocimiento pr\u00e1ctico, asequible s\u00f3lo en comunidades vitales cercanas a las personas \u00e6familia, universidad\u00e6, que las valoran por s\u00ed mismas y con finalidades de mejora \u00e9tica y social.<br>\nEs decir, la educaci\u00f3n c\u00edvica s\u00f3lo se logra cuando los j\u00f3venes se insertan en un ethos: en un ambiente f\u00e9rtil, moralmente denso, humanamente acogedor, que abra caminos para la autorrealizaci\u00f3n y suscite el entusiasmo en ellos. Es la s\u00edntesis de bienes, virtudes y normas que se entrelazan para configurar un \u00abestilo de vida\u00bb, una cultura, un modo panor\u00e1mico de percibir el entorno social y el mundo f\u00edsico.<br>\nNo es un conjunto de reglas de comportamiento ni un artilugio pedag\u00f3gico m\u00e1s o menos sofisticado; es vida: el poso y el peso que se depositan cuando se vive intensamente seg\u00fan unas convicciones que superan con mucho las convenciones t\u00edpicas de la sociedad burguesa, donde lo importante es \u00abguardar las apariencias\u00bb.<br>\n<strong>LA SOCIEDAD DEL ESPECT\u00c1CULO<\/strong><br>\nSeg\u00fan Ratzinger, la realidad hace superflua la apariencia. Y esto adquiere crucial importancia en una sociedad poblada de simulacros, como es la \u00absociedad del espect\u00e1culo\u00bb en que vivimos, donde lo que se valora es el brillo, la prestada claridad, el reflejo de luces artificiales en la superficie de objetos niquelados.<br>\nEn cambio, una sociedad que vive a fondo su \u00e9tica y cultura no valora el brillo, sino el resplandor, la luminosidad que brota del alma al rostro, la impronta exterior de una vida interna rica y cultivada. El resplandor es natural, real y hondamente humano.<br>\nSi hoy maleducamos a toda una generaci\u00f3n desde el punto de vista c\u00edvico, es porque les ense\u00f1amos a que valoren el brillo y ni siquiera aprecien el resplandor. Les inducimos a pensar seg\u00fan la raz\u00f3n instrumental y no les dejamos sosiego ni libertad para esforzarse en ejercitar la inteligencia meditativa.<br>\nRecapacitemos en los mensajes dominantes que reciben hoy los j\u00f3venes. Tanto la familia como la escuela y los medios de comunicaci\u00f3n les impulsan a valorar el \u00e9xito individual \u00e6sin advertir que, como dice Leonardo Polo, \u00abtodo \u00e9xito es prematuro\u00bb\u00e6 y les disuaden de comprometerse con empresas cuyo fin no sea triunfar, sino servir a los dem\u00e1s y alcanzar una vida lograda \u00e9ticamente, la \u00fanica que ofrece valores absolutos.<br>\n<strong>PODER DECIR TONTER\u00cdAS EN CINCO IDIOMAS<\/strong><br>\nLa propia ense\u00f1anza reglada pone todo el \u00e9nfasis en los procedimientos. Se habla, por ejemplo, de \u00abaprender a aprender\u00bb. Pero no se contesta ni siquiera se formula la pregunta clave: \u00ab\u00bfAprender qu\u00e9?\u00bb.<br>\nLos contenidos son lo de menos, se arguye, porque pueden encontrarse en cualquier base de datos. Lo importante es que estos adolescentes, llamados a vivir en la sociedad de la informaci\u00f3n, dominen las nuevas tecnolog\u00edas inform\u00e1ticas que van a poner a su disposici\u00f3n inmediata todo el saber disponible en el mundo entero.<br>\nTan vano y falso planteamiento hace cada vez m\u00e1s actuales los versos de T. S. Elliot: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la sabidur\u00eda que se nos ha perdido en conocimiento? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el conocimiento que se nos ha perdido en informaci\u00f3n?\u00bb.<br>\nComo dec\u00eda (injustamente) el castizo Miguel de Unamuno del cosmopolita Salvador de Madariaga, \u00abes capaz de decir tonter\u00edas en cinco idiomas\u00bb. Pensemos en el gran esfuerzo y dinero invertido para que los adolescentes hispanohablantes aprendan ingl\u00e9s, la lingua franca del siglo XXI.<br>\nPero no se les pregunte a esos muchachos por la pol\u00edtica de Tony Blair, el problema de Ulster o la econom\u00eda americana, porque sencillamente lo ignoran. Eso s\u00ed, est\u00e1n completamente \u00abal loro\u00bb de lo \u00faltimo en m\u00fasica pop o marcas de ropa.<br>\nInform\u00e1tica e ingl\u00e9s como preparaci\u00f3n para estudiar administraci\u00f3n o ingenier\u00eda y conseguir as\u00ed una buena posici\u00f3n econ\u00f3mica. En esto se agota el panorama cultural y social abierto ante las prometedoras inteligencias, potencialmente infinitas, de quienes pronto tomar\u00e1n el relevo en la direcci\u00f3n de la cosa p\u00fablica y las empresas privadas.<br>\n\u00bfQu\u00e9 se hizo del frondoso \u00e1rbol de las ciencias? \u00bfD\u00f3nde quedan las humanidades cl\u00e1sicas y los grandes libros? \u00bfQu\u00e9 fue de los ideales para cambiar el mundo que germinan en la primera juventud? Se ignora: no saben, no responden. Sobre base tan somera es inviable que se desarrolle una formaci\u00f3n c\u00edvica.<br>\n<strong>MARGINACI\u00d3N DE LAS HUMANIDADES<\/strong><br>\nLa tierra f\u00e9rtil donde se asomar\u00edan los primeros brotes de un humanismo c\u00edvico es, precisamente, el cultivo de las Humanidades: Historia, Filosof\u00eda, Literatura, Arte, Lenguas cl\u00e1sicas. Tan maltratadas est\u00e1n, que incluso algunos pol\u00edticos han percibido el tremendo error que supone marginarlas de los programas de estudio, desde la ense\u00f1anza primaria hasta la Universidad.<br>\nSe empieza a notar qu\u00e9 sucede cuando los j\u00f3venes conocen perfectamente su \u00abentorno\u00bb, dominan la vida de los h\u00e9roes locales, utilizan la jerga de la semi\u00f3tica y la teor\u00eda de conjuntos, pero no saben nada de historia universal, Shakespeare no les suena ni en ingl\u00e9s, y cuando se les pregunta qu\u00e9 significa cogito, ergo sum y qui\u00e9n pronunci\u00f3 tan famosa frase, responden: \u00abMe han cogido, yo soy. Y la pronunci\u00f3 Jesucristo en el Huerto de los Olivos\u00bb.<br>\nEl olvido de las Humanidades conduce a la incomunicaci\u00f3n, la incomunicaci\u00f3n lleva al aislamiento y \u00e9ste, como advirti\u00f3 Hannah Arendt, es pretotalitario. La mejor manera de asegurar que nadie piense algo \u00abpol\u00edticamente incorrecto\u00bb (por ejemplo, tratar a los inmigrantes magreb\u00edes como seres humanos), es sencillamente que no piense. Muerto el perro, se acab\u00f3 la rabia. Y as\u00ed tendremos la paz de cementerios y c\u00e1rceles.<br>\nLas Humanidades facilitan alcanzar cuatro metas educativas de la mayor trascendencia: la comprensi\u00f3n cr\u00edtica de la sociedad, la revitalizaci\u00f3n de los grandes tesoros culturales de la humanidad, el planteamiento profundo de las cuestiones fundamentales de la vida humana, y el incremento de la creatividad y la capacidad de innovaci\u00f3n.<br>\nEstas finalidades poseen hoy la mayor actualidad. Porque, sorprendentemente, el gran desarrollo de los sistemas inform\u00e1ticos no se ha debido, como inicialmente se pens\u00f3, a la construcci\u00f3n de poderosas m\u00e1quinas de calcular, sino al proceso de textos desarrollado sobre todo en laptops.<br>\nLa cultura posliteraria que se anunciaba para el final del milenio se transform\u00f3 en un mundo poblado de libros: el personaje del a\u00f1o 2000, seg\u00fan la revista Time, es precisamente el promotor y presidente de Amazon, la librer\u00eda virtual que env\u00eda cualquier libro a cualquier lugar del mundo, pronto y sin excesivo gasto.<br>\nPadres, pol\u00edticos y educadores, debemos plantearnos a fondo esta cuesti\u00f3n, en la que nos jugamos nuestro futuro inmediato. No podemos olvidar algo que se ha experimentado con indudable \u00e9xito desde hace 25 siglos: las mentalidades j\u00f3venes s\u00f3lo podr\u00e1n formarse en la ciudadan\u00eda si su educaci\u00f3n es una simbiosis con las grandes creaciones de nuestra civilizaci\u00f3n occidental.<br>\nSer\u00eda una l\u00e1stima que ahora que existen los medios t\u00e9cnicos para que todos conozcan los fundamentos de la cultura en la que viven, dispersaran su vida en aficiones y entretenimientos insustanciales.<br>\n<strong>ABRIRSE A OTRAS VIDAS<\/strong><br>\nEl gran acervo de ideas, creencias, valoraciones y narraciones sobre la vida del hombre en sociedad, se encuentra en los grandes libros, en los cl\u00e1sicos antiguos y modernos. Al leerlos nuestra vida se abre a otras vidas, reales o imaginadas. Ah\u00ed se reflejan los tipos b\u00e1sicos de personas y comportamientos, los discursos y haza\u00f1as que nos han conducido a ser lo que somos.<br>\nLa mayor proporci\u00f3n de educaci\u00f3n c\u00edvica posible para un adolescente se encuentra en la sosegada lectura de la Ant\u00edgona de S\u00f3focles, de la \u00c9tica a Nic\u00f3maco de Arist\u00f3teles, de las Confesiones de san Agust\u00edn, de El Quijote, de los cuentos de los hermanos Grimm, de los poetas del 27, de El se\u00f1or de los anillos, de La historia interminable de Michael Ende y de otras muchas obras que mejoran tanto a quien por ellas transita, que le hacen capaz de entender la riqueza humana que contienen.<br>\nEl conocimiento de la Literatura, la Filosof\u00eda y la Historia nos ayuda a distinguir lo pasajero de lo permanente, lo esencial de lo accidental, lo humano de lo inhumano, el bien del mal.<br>\nLa mujer y el hombre de muchas y buenas lecturas es dif\u00edcil que caiga en los extremos del dogmatismo o del escepticismo, del relativismo o del fanatismo. Porque aprender\u00e1 que en el ser humano conviven una vocaci\u00f3n sublime y una profunda miseria, que el hombre supera infinitamente al hombre y que no hay soluciones autom\u00e1ticas o puramente t\u00e9cnicas para los problemas sociales.<br>\nLas Humanidades nos descubren los maravillosos secretos del lenguaje como veh\u00edculo del pensamiento e instrumento de comunicaci\u00f3n. Nos ense\u00f1an a hablar y escribir correctamente, no como los guionistas o locutores de radio y televisi\u00f3n, que martirizan hora tras hora el pobre idioma castellano, mejor usado hoy en los pa\u00edses hispanoamericanos que en su tierra natal.<br>\n<strong>UNA TRAGEDIA FAMILIAR: \u00abMAM\u00c1, QUIERO ESTUDIAR FILOSOF\u00cdA\u00bb<\/strong><br>\nDec\u00eda Borges que un caballero s\u00f3lo defiende causas perdidas. Y s\u00e9 bien que casi perdido est\u00e1 el cultivo de las Humanidades que, como dec\u00eda el beato Josemar\u00eda Escriv\u00e1, implica la supremac\u00eda del esp\u00edritu sobre la materia. Porque resulta que una chica que lee mucho \u00abes un poco rara\u00bb, mientras que el chico que se pasa horas ante la televisi\u00f3n o los videojuegos hace \u00ablo que corresponde a un muchacho de su edad\u00bb.<br>\nNo digamos la tragedia familiar que se produce cuando la chica en cuesti\u00f3n dice que quiere estudiar Filosof\u00eda y Letras, en lugar de una carrera de provecho, que le ayudar\u00e1 a labrarse un porvenir seguro (y a\u00f1ado por mi cuenta aburrido o tal vez desgraciado).<br>\nNo es prudente tampoco que los j\u00f3venes tomen, en su inmadurez, decisiones de tipo social o religioso que puedan condicionar su futuro. En cambio, no parecen tan inmaduros a la hora de iniciarse en pr\u00e1cticas menos virtuosas y m\u00e1s disolventes que la sociedad de consumo les brinda en bandeja, sobre todo cuando disponen de mucho dinero.<br>\nLa formaci\u00f3n c\u00edvica est\u00e1 estrechamente relacionada con la adquisici\u00f3n de las virtudes morales e intelectuales: fortaleza, prudencia, sabidur\u00eda, templanza, arte y justicia. Las virtudes son excelencias del car\u00e1cter que no se pueden desarrollar a trav\u00e9s de una ense\u00f1anza meramente te\u00f3rica. Como dec\u00edan los fil\u00f3sofos griegos, no se pueden ense\u00f1ar: s\u00f3lo se pueden aprender.<br>\nLuego, los protagonistas de la educaci\u00f3n no son los padres o profesores: el gran protagonista y autorresponsable de su educaci\u00f3n es el propio educando, el hijo o el alumno.<br>\n<strong>\u00bfQUEREMOS A LOS J\u00d3VENES?<\/strong><br>\nEs imprescindible que tomemos a los j\u00f3venes en serio. Como dec\u00eda el maestro Corts Grau, a la juventud hoy se le adula, imita, seduce, tolera pero no se le exige, no se le ayuda de verdad, no se le responsabiliza porque, en el fondo, no se le ama. Y esto es, en definitiva, lo que los j\u00f3venes sospechan y, aunque no se atrevan a declararlo, proceden en consecuencia.<br>\nEl amor noble y normal de padres y maestros hacia los j\u00f3venes se sustituye por el emotivismo y la inundaci\u00f3n afectiva, demostraciones de cari\u00f1o tan ostentosas como superficiales, apreciables, por ejemplo, al pie de los autobuses escolares: parece que los ni\u00f1os partieran como voluntarios hacia Kosovo, de donde no se sabe si volver\u00e1n vivos.<br>\nLa familia es algo mucho m\u00e1s serio que esa carga de sentimentalismo que hoy padecemos. Es una escuela de vida personal y social, donde el modo de existir en cada edad va aprendiendo de los modos de existir de las dem\u00e1s edades. El ni\u00f1o aprende de j\u00f3venes y adultos. Los j\u00f3venes, de ni\u00f1os y viejos. Y los viejos aprenden de todos y a todos ense\u00f1an, si es que no se les ha internado en eso que un colega m\u00edo llama \u00abancianarios\u00bb.<br>\nSi me permiten esta confesi\u00f3n personal, yo no cambiar\u00eda a mis ocho hermanos y hermanas por nada del mundo. De mis padres y de ellos he aprendido casi todo lo que s\u00e9 acerca del hombre en sociedad. Por lo que se refiere a la educaci\u00f3n c\u00edvica, tambi\u00e9n aprend\u00ed bastante durante los a\u00f1os que viv\u00ed en una residencia universitaria. De manera que, desde hace unos 30 a\u00f1os, el mundo no me ha ense\u00f1ado nada esencialmente nuevo.<br>\n<strong>\u00abARRIESGAR LA VIDA\u00bb<\/strong><br>\nMe temo que el actual modelo de vida familiar y escolar aunque sea m\u00e1s libre y menos severo presenta un cierto car\u00e1cter un\u00edvoco y mon\u00f3tono, que no fomenta las virtudes ciudadanas.<br>\nNuestra sociedad parece pensada a la medida del adulto infantilizado, ese que compone las millonarias audiencias de programas televisivos con encefalograma plano. Deber\u00edamos tener m\u00e1s voluntad de aventura, m\u00e1s capacidad de riesgo, m\u00e1s disposici\u00f3n para esa actitud que Teresa de \u00c1vila sintetizaba en la expresi\u00f3n \u00abarriesgar la vida\u00bb.<br>\nPara \u00abarriesgar la vida\u00bb, la virtud m\u00e1s necesaria es, parad\u00f3jicamente, la sobriedad, la templanza. El exceso de comodidades y satisfacciones materiales embota la imaginaci\u00f3n y la facultad de sorprender y dejarnos sorprender. Mucho m\u00e1s interesante que ese estado donde \u00abno falta nada\u00bb, es la actitud de estrenar la vida cada d\u00eda, de no dejarse atrapar por la rutina y la mediocridad.<br>\nQuien no sufre alguna carencia material se encuentra en lo que los griegos llamaban apatheia, es decir, apat\u00eda. No sentir ni padecer es una de las mayores desgracias que a uno le puede pasar y uno de los peores legados que se pueden transmitir a las generaciones j\u00f3venes. Con ello est\u00e1 \u00edntimamente relacionada la justicia, especialmente en su aspecto social, hacia los m\u00e1s pobres y necesitados. Es un aut\u00e9ntico esc\u00e1ndalo que una sociedad democr\u00e1tica y b\u00e1sicamente cristiana tolere diferencias de nivel de vida clamorosas y crecientes.<br>\nUn aspecto de la \u00abnueva sensibilidad\u00bb, a la que antes me refer\u00eda, es que los j\u00f3venes empiezan a percibir lo injusto. A su vez, el \u00abhumanismo c\u00edvico\u00bb deber\u00eda configurar un modo de ver las cosas que no admitiera las formas de servidumbre y desamparo extendidas hoy por m\u00e1s de medio mundo.<br>\nLa formaci\u00f3n c\u00edvica ha de enraizarse en un ambiente de libertad, austeridad, servicio, fortaleza para denunciar la injusticia y no ser c\u00f3mplices de la corrupci\u00f3n, comprometidos con la verdad aunque se hunda el mundo, como decimos en Navarra.<br>\n\u00abUna palabra de verdad vale m\u00e1s que el mundo entero\u00bb, reza el proverbio ruso que Solzyenitzin incluy\u00f3 en su discurso de recepci\u00f3n del Nobel de Literatura, ceremonia a la que las autoridades sovi\u00e9ticas le prohibieron asistir. \u00ab\u00bfQu\u00e9 puede la verdad contra la rueca de la violencia?\u00bb, se preguntaba Solzyenitzin en aquel discurso que nunca pronunci\u00f3.<br>\nA la actitud de amor a la verdad siempre le cabe decir que no: mientan todos ustedes, pero no cuenten con mi colaboraci\u00f3n; finjan honradez mientras son corruptos, pero sin mi ayuda; pli\u00e9guense d\u00f3cilmente a leyes inmorales, pero les anticipo mi desobediencia civil. Desde luego, vivir el humanismo c\u00edvico resulta peligroso, pero como dec\u00eda Plat\u00f3n es un \u00abbello riesgo\u00bb.<br>\n<strong>UNA VISI\u00d3N CRISTIANA DE LA VIDA<\/strong><br>\nLa rebeld\u00eda ante los poderosos de este mundo no es posible sin la ayuda de Dios. La visi\u00f3n cristiana de la vida pone en el centro el amor a los dem\u00e1s, la solidaridad de quienes forman un solo Cuerpo y saben que la salvaci\u00f3n no es un asunto individualista. Todos dependemos de todos en un sentido muy profundo y esencial.<br>\nUna educaci\u00f3n c\u00edvica cristiana y humanista ha de fomentar lo que Macintyre llama \u00abvirtudes de la dependencia reconocida\u00bb, entre las que se encuentran la generosidad, el agradecimiento, la compasi\u00f3n, el cuidado de discapacitados o enfermos, la alegr\u00eda, la solidaridad y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, la misericordia o piedad.<br>\nLa propia independencia, la libre actuaci\u00f3n personal, s\u00f3lo se logra desde la base de la dependencia, y nunca la elimina del todo. Porque la libertad humana no consiste en la carencia de v\u00ednculos, sino en la calidad de ellos y en la fuerza vital con la que uno los acepta y les es fiel.<br>\nLa completa independencia o personal autonom\u00eda es una ficci\u00f3n que ya apuntaba en la satisfecha autarqu\u00eda propuesta por la \u00e9tica griega, considerada el gran ideal humano en la Ilustraci\u00f3n moderna, especialmente en su versi\u00f3n kantiana. Las derivaciones actuales de este planteamiento son el utilitarismo y el emotivismo, muchas veces asociados entre s\u00ed.<br>\nEl que es a un tiempo utilitarista y emotivista piensa que s\u00f3lo hay dos tipos de motivos para decidir la propia conducta:<br>\n1) La elecci\u00f3n racional, la rational choice, el c\u00e1lculo de la mayor cantidad de bien posible para el mayor n\u00famero de gente posible. Presenta el problema de qu\u00e9 g\u00e9nero de bienes valorar, a qui\u00e9n se va a beneficiar \u00e6a m\u00ed mismo y a quienes me rodean o a quien m\u00e1s lo necesite\u00e6, y si hemos de primar a los actuales habitantes del planeta o cuidar que no dejemos una tierra contaminada y desertizada a quienes vengan despu\u00e9s.<br>\n2) El sentimiento de simpat\u00eda hacia otros. Este emotivismo inmediato, si no est\u00e1 ordenado por h\u00e1bitos morales firmemente adquiridos, conduce al relativismo \u00e9tico y a la arbitrariedad sentimental.<br>\nTales planteamientos utilitaristas y emotivistas no dan cuenta de las relaciones mucho m\u00e1s diversificadas y abiertas que realmente se establecen entre las personas.<br>\nNos encontramos en un continuo proceso de dar y recibir, casi nunca sometido estrictamente a la crispaci\u00f3n ego\u00edsta del do ut des.<br>\nLa mayor parte de nuestras relaciones interpersonales no las motiva el c\u00e1lculo racional o emociones inmediatas, sino que responden a relaciones de amistad, familiares o laborales, en las que muchas veces y en ocasiones durante largo tiempo ayudamos a otros sin esperar nada a cambio, o algo m\u00e1s dif\u00edcil de aceptar nos dejamos ayudar sin expectativas de poder devolver los favores en el futuro.<br>\nSi s\u00f3lo hici\u00e9ramos lo que pensamos que nos conviene o enciende nuestras emociones inmediatas, casi todo quedar\u00eda por hacer; la sociedad se parar\u00eda. Como han demostrado recientemente economistas merecedores del Nobel, las actividades que realizamos con mayor atenci\u00f3n y cuidado son aquellas por las que no recibimos ninguna retribuci\u00f3n econ\u00f3mica.<br>\nAdem\u00e1s, es falso que si todos buscan su inter\u00e9s ego\u00edsta, el inter\u00e9s general resultar\u00e1 de la suma y difusi\u00f3n de esos beneficios. Tal planteamiento neoliberal no funciona, entre otras cosas porque como se\u00f1ala Amartya Sen en situaciones de extrema miseria las personas no pueden pensar cu\u00e1l es su inter\u00e9s, presionadas por encontrar el puro y simple sustento diario.<br>\n<strong>S\u00d3LO HAY UNA \u00c9TICA<\/strong><br>\nEn la base de estos errores te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos se encuentra la separaci\u00f3n entre \u00e9tica p\u00fablica y privada. La primera se agotar\u00eda en el cumplimiento de las normas constitucionales y el respeto al derecho positivo; la segunda se ver\u00eda relegada exclusivamente al cerco privado, sin ninguna manifestaci\u00f3n pol\u00edtica o econ\u00f3mica.<br>\nLo cierto es que s\u00f3lo hay una \u00e9tica, que presenta aspectos privados y p\u00fablicos no delimitables entre s\u00ed de modo neto ni separables dr\u00e1sticamente.<br>\nSi alguien no es honrado en su vida personal o familiar, ser\u00e1 muy raro que se comporte con honestidad en la esfera p\u00fablica, le faltar\u00e1 el temple moral necesario para evitar comportamientos que seducen por su encanto inmediato. A su vez, si alguien no se conduce rectamente en lo p\u00fablico, ese desgarramiento existencial se traducir\u00e1 en las relaciones m\u00e1s \u00edntimas y personales.<br>\nLa formaci\u00f3n c\u00edvica presenta, por lo tanto, un car\u00e1cter \u00e9tico con esenciales proyecciones pol\u00edticas, en el m\u00e1s amplio sentido de esta palabra. El hombre bueno ha de procurar, simult\u00e1nea e inseparablemente, ser tambi\u00e9n buen ciudadano.<br>\nReducir la moral al \u00e1mbito personal, familiar o profesional, con abandono de la esfera p\u00fablica, es un enfoque burgu\u00e9s e insuficiente de la \u00e9tica. Nadie puede ser moralmente bueno en una campana de cristal.<br>\nEn la sociedad del conocimiento y la informaci\u00f3n se registra un alto grado de complejidad, seg\u00fan el cual los mensajes p\u00fablicos est\u00e1n penetrando continuamente en el terreno privado, y las personas particulares han de tomar todos los d\u00edas decisiones que afectan a otra mucha gente.<br>\nLo que demanda la sociedad es una \u00abnueva ciudadan\u00eda\u00bb, mucho m\u00e1s activa y responsable, en donde las personas no se conformen con ser invitados de piedra en el concierto p\u00fablico, sino que ejerciten con energ\u00eda y decisi\u00f3n su libertad social, su responsabilidad c\u00edvica y su creatividad cultural.<br>\nLos nuevos ciudadanos, quienes habr\u00e1n de tomar el relevo de la cosa p\u00fablica dentro de poco, tendr\u00e1n el honor y la carga de configurar ese mundo tan distinto al actual de una forma hondamente humana. Ser\u00e1 necesario que aprendan una asignatura que no est\u00e1 en los libros de texto ni se puede incluir en los planes de estudio.<br>\nLa formaci\u00f3n c\u00edvica se adquiere como por \u00f3smosis en las relaciones de parentesco y vecindad. Esto pone en primer t\u00e9rmino la necesidad del buen ejemplo. S\u00f3lo quien conviva con buenos ciudadanos aprender\u00e1 a serlo. En esta disciplina, todos somos disc\u00edpulos y maestros a un tiempo. Cada uno debe pensar: que no sea yo el que les falle.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"25616\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los adolescentes de hoy reciben de la sociedad una vida ap\u00e1tica: confort, acceso a infinidad de datos y desprecio a las Humanidades. 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