{"id":25518,"date":"2001-07-01T00:00:00","date_gmt":"2001-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=25518"},"modified":"2001-07-01T00:00:00","modified_gmt":"2001-07-01T00:00:00","slug":"gabriel_zaid_la_ecuacion_de_vivir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2001\/07\/01\/gabriel_zaid_la_ecuacion_de_vivir\/","title":{"rendered":"Gabriel Zaid: la ecuaci\u00f3n de vivir"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"25518\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p><em><span style=\"color: #800080;\">No es s\u00f3lo su peculiar sensatez, mezcla de candor e iron\u00eda. No es s\u00f3lo que sea due\u00f1o de un estilo elegante y econ\u00f3mico. No es s\u00f3lo que, en prosa y poes\u00eda, sepa combinar humor y belleza. En el nervio de la labor creadora de Gabriel Zaid hay una intuici\u00f3n que lo distingue: la actividad po\u00e9tica y la actividad pr\u00e1ctica, largamente separadas en dominios incomunicables, son impulsadas por un mismo motor.<\/span><\/em><br>\nLa inspiraci\u00f3n creadora anima tanto la poes\u00eda como la pr\u00e1ctica de Gabriel Zaid, porque \u00abno s\u00f3lo hace versos: sopla y lo mueve todo\u00bb. La inspiraci\u00f3n (m\u00e1s el oficio, claro est\u00e1) transforma un saco de palabras en un poema y una caja de herramientas en un negocio. Frente a la actividad puramente contemplativa, que modifica exclusivamente al sujeto, la poes\u00eda y la pr\u00e1ctica son actividades transformadoras y, para Zaid, afines: \u00abLa pr\u00e1ctica no es algo estrecho, mec\u00e1nico y sin misterio, sino creaci\u00f3n; y la poes\u00eda es pr\u00e1ctica: hace m\u00e1s habitable el mundo\u00bb.<br>\nJugando con el estereotipo del regiomontano, podemos decir que su conciliaci\u00f3n entre poes\u00eda y pr\u00e1ctica va m\u00e1s all\u00e1 de los textos: es o\u00adntol\u00f3gica. Zaid encarna esta doble contradicci\u00f3n: un poeta de Monterrey, un ingeniero poeta. \u00c9l mismo es la demostraci\u00f3n de su teorema. \u00bfIndustria y poes\u00eda? Claro, porque la poes\u00eda es industria y porque la industria es po\u00e9tica.<br>\nQue Zaid es un pensador anfibio es una met\u00e1fora s\u00f3lo parcialmente correcta. En efecto, se desenvuelve c\u00f3modamente lo mismo entre el espinudo territorio de las f\u00f3rmulas matem\u00e1ticas que en el a veces no menos enhierbado jard\u00edn de la poes\u00eda. Pero, a diferencia de los anfibios, no salta del elemento acu\u00e1tico de la creatividad al arenero de la vida pr\u00e1ctica. Su apuesta no es por respirar en dos atm\u00f3sferas, sino por unificarlas y nadar la vida con un mismo par de aletas. \u00abNo hay de un lado la vida pr\u00e1ctica y del otro la vida creadora. Un hombre creador que no es pr\u00e1ctico es un mal artista. Un hombre pr\u00e1ctico que no es un creador, no es un hombre pr\u00e1ctico, es un burro de noria\u00bb.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>HACER M\u00c1S HABITABLE EL MUNDO<\/strong><\/p>\n<p>A la hora de tomar la pluma, Zaid lleva adelante la conciliaci\u00f3n: no duda en mezclar conceptos como belleza y elegancia con realidades de empresa o econom\u00eda, del mismo modo en que no tiene pudor alguno en utilizar, por ejemplo, la estad\u00edstica para hablar de la vida cultural, de las antolog\u00edas po\u00e9ticas, de la lectura misma de poes\u00eda.<br>\nPrimera colaboraci\u00f3n de Zaid en Letras Libres. Primer p\u00e1rrafo:<br>\n\u00abEntre los cuentos y leyendas del folclor industrial, hay la historia del que llevaba materiales en una carretilla, sospechosamente. Una y otra vez, los inspectores revisaban la documentaci\u00f3n, y todo estaba en regla; revisaban los materiales, para ver si no escond\u00edan otra cosa, y era in\u00fatil. El hombre se alejaba sonriendo, como triunfante de una travesura, y los inspectores se quedaban perplejos, derrotados en un juego que no entend\u00edan. Tardaron mucho en descubrir que se robaba las carretillas\u00bb.<br>\n\u00bfTema del art\u00edculo? La prosa de Alfonso Reyes. La an\u00e9cdota que utiliza Zaid para hablar de los cr\u00edticos que dejan pasar a Reyes (sin apreciarlo) porque son incapaces de ver que el valor de su obra est\u00e1 en el veh\u00edculo mismo, en su prosa inagotable no s\u00f3lo viene como anillo al dedo a su argumentaci\u00f3n. Adem\u00e1s, nos divierte much\u00edsimo a los que est\u00e1bamos tan aislados en una cultura po\u00e9tica, y tan ignorantes de una cultura pr\u00e1ctica, que nunca imaginamos que existiera algo as\u00ed como un \u00abfolclor industrial\u00bb.<br>\nZaid combina referencias a la Harvard Business Review con fragmentos de Lope de Vega. Se niega a separar los saberes vergonzosamente pr\u00e1cticos (como las teor\u00edas de administraci\u00f3n) de los orgullosamente in\u00fatiles (como la poes\u00eda), porque, a su modo de ver, ambos son pr\u00e1cticos y po\u00e9ticos. Y ninguno es vergonzoso, excepto si es de mala calidad, sea un mal poema o un defecto de f\u00e1brica.<br>\nAmbos son pr\u00e1cticos porque tanto el alumbrado p\u00fablico como los versos de Pellicer hacen m\u00e1s habitable el mundo. Ambos son pr\u00e1cticos porque hacerle una modificaci\u00f3n exitosa al invento de la bicicleta requiere ingenio e inspiraci\u00f3n, igual que hallar la consonante para rimar bien un poema.<br>\nEn la antolog\u00eda de poetas mexicanos Where Words Like Monarchs Fly, George McWhirter, amigo y traductor de Zaid, menciona de \u00e9l en una ficha biogr\u00e1fica que es ingeniero de profesi\u00f3n y director de una compa\u00f1\u00eda que compila listas de maquinaria industrial y proveedores alrededor del mundo. De Monterrey hacia el norte, al parecer, no hace falta impudor para incluir este dato en la biograf\u00eda de un poeta.<br>\n<strong>PAR\u00c9NTESIS REGIOMONTANO<\/strong><br>\nHabiendo ca\u00eddo en esa nueva trampa de la curiosidad que consiste en teclear un nombre propio en un buscador de Internet para ver qu\u00e9 arroja, me encontr\u00e9, entre las pocas p\u00e1ginas que hablan de Gabriel Zaid, el reproche de que frecuentemente se recicla, que toma un art\u00edculo y lo pone aqu\u00ed y all\u00e1 y en donde se pueda. Si hiciera falta una respuesta, habr\u00eda que decir, jugando de nuevo con el estereotipo, que la cuna pesa. \u00bfY acaso los que fueron acunados bajo el Cerro de la Silla no se distinguen por sacarle mucho jugo a los recursos? Jugando tambi\u00e9n con la sentencia de Graci\u00e1n, se puede decir: si lo bueno y breve se publica dos veces, \u00a1qu\u00e9 bueno!<br>\nY ya que estamos en el asunto de la cuna, se\u00f1alemos de una vez la franqueza de Zaid. Dicen que la gente del norte es muy directa; muy bruta, dicen tambi\u00e9n. Y Zaid no niega la cruz de su parroquia. El mejor ejemplo es su breve nota a Yuria, de Jaime Sabines, recogida en Leer poes\u00eda. En dos p\u00e1rrafos de longitud, Zaid rescata un poema (\u00ab\u00a1Qu\u00e9 costumbre tan salvaje \u00e9sta de enterrar a los muertos!\u00bb) y ofrece dos balances brutos: una caracterizaci\u00f3n de Sabines poeta y un juicio sumario sobre su obra.<br>\nLa caracterizaci\u00f3n es exacta: \u00abSabines tiene una poderosa capacidad para sentir cosas que nadie hab\u00eda sentido, para dejarse llevar por emociones primitivas y primigenias que s\u00f3lo oscuramente daban rostro, hasta que este b\u00e1rbaro tuvo la fatalidad de ir a dar precisamente a la boca del lobo, de luchar contra las fauces de sombras devoradoras, de ver su muerte cara a cara y mostr\u00e1rnosla. Lo mejor de Sabines tiene siempre algo de lucha b\u00e1rbara con Dios\u00bb.<br>\nEl juicio sumario recuerda la misteriosa reacci\u00f3n que Virginia Woolf adjudica al lector cuando se topa con una gran novela: \u00a1Pero si esto es lo que siempre he sentido, lo que desde antes sab\u00eda! Zaid nos ofrece lo que cualquier buen lector de poes\u00eda sab\u00eda con anticipaci\u00f3n, sin atreverse a decirlo o sin poder quiz\u00e1 formularlo: \u00abEl libro es desigual como todo lo de Sabines. Hay algunos poemas de una inocencia infame, por ejemplo el que empieza: \u201cCantemos al dinero\u201d. \u00bfQu\u00e9 importa? Se pueden tirar cuatro quintas partes de la obra de Sabines y el resto ser\u00eda a\u00fan (y quiz\u00e1 m\u00e1s) imponente\u00bb.<br>\nHay muchos ejemplos de este regiomontano a quien los nombres no asustan al momento de hacer cr\u00edtica. Tambi\u00e9n en Leer poes\u00eda, Zaid descalifica, por postizo, un poema de Villaurrutia; lamenta un libro fallido de Bonifaz Nu\u00f1o, y saca el aguij\u00f3n para decir sobre \u00abCada cosa es Babel\u00bb, de Lizalde, que \u00abdesde que Gorostiza puso su pica en Flandes, es m\u00e1s o menos inevitable la tentaci\u00f3n del gran-poema-visi\u00f3n-del-mundo\u00bb. En C\u00f3mo leer en bicicleta Zaid opina que en el libro Corriente alterna, de Octavio Paz, no hay corriente.<br>\n<strong>LA CONEXI\u00d3N REYES<\/strong><br>\nPero retomemos el hilo que est\u00e1bamos enhebrando: la unificaci\u00f3n que hace y dice Zaid de la poes\u00eda y la pr\u00e1ctica. No es casualidad que otro poeta regiomontano, tambi\u00e9n gran ensayista, aunque mucho m\u00e1s abundante en p\u00e1ginas que Zaid, haya escrito: \u00abHay quienes dicen que los poetas son ineptos para la acci\u00f3n; hay quienes creen que los ni\u00f1os no sufren; hay tambi\u00e9n quienes aseguran que el hombre es sencillo. Caben todas estas especies en el mismo g\u00e9nero de error\u00bb.<br>\nSi reparamos en el binomio Zaid-Reyes, los hilos se cruzan en varios puntos. Editado por Joaqu\u00edn Mortiz en 1972, Leer poes\u00eda abre con un texto sobre Alfonso Reyes. En una sola p\u00e1gina Zaid da con una intuici\u00f3n atinad\u00edsima, de esas, otra vez, que un lector de la poes\u00eda de Reyes tendr\u00eda en la punta de la lengua sin poderla quiz\u00e1s expresar: hay algo que buscamos en la poes\u00eda y que en los poemas de Reyes no se da. \u00abTienen encanto, pero no fascinaci\u00f3n\u00bb, dice Zaid. Podemos leer muchas p\u00e1ginas consecutivas de sus poemas sin que nuestra atenci\u00f3n se enganche en ninguno. \u00abSe leen como agua. \u00bfSu contenido alcoh\u00f3lico es muy bajo?\u00bb<br>\nZaid no s\u00f3lo responde con gracia esta pregunta (deliciosa en su met\u00e1fora et\u00edlica), con el pretexto de hablar de los poemas de Reyes, nos ense\u00f1a algo sobre nuestro modo de leer poes\u00eda: \u00abnuestra orientaci\u00f3n hacia lo intenso y lo fascinante no aprecia f\u00e1cilmente una voz natural, como la de Reyes\u00bb. Esta orientaci\u00f3n nos veda el disfrute de muchos poemas; nos vuelve un poco toscos y limita nuestra capacidad de degustar matices de m\u00e1s delicada vibraci\u00f3n; nos aleja de los tonos menores, a los que alud\u00eda el mismo Reyes al advertir que quien s\u00f3lo canta en do de pecho no sabe cantar.<br>\nSigamos con los poemas de Reyes para engarzar con uno de los rasgos m\u00e1s sobresalientes del pensamiento de Zaid. Buscamos algo en ellos dice en la citada nota de Leer poes\u00eda, algo que no encontramos. \u00abDespu\u00e9s andamos en la calle, libres, sueltos, a la medida de las cosas, sin saber a qu\u00e9 agradecerle ese andar en el d\u00eda como en nuestro elemento, y nos acordamos de haber le\u00eddo largamente a Reyes\u00bb.<br>\nComparemos ahora este p\u00e1rrafo con las palabras finales del primer ensayo de Los demasiados libros: \u00ab\u00bfQu\u00e9 demonios importa si uno es culto, est\u00e1 al d\u00eda o ha le\u00eddo todos los libros? Lo que importa es c\u00f3mo se anda, c\u00f3mo se ve, c\u00f3mo se act\u00faa, despu\u00e9s de leer. Si la calle y las nubes y la existencia de los otros tienen algo que decirnos. Si leer nos hace, f\u00edsicamente, m\u00e1s reales\u00bb.<br>\nY es que, para Zaid, ni hacemos poes\u00eda por la poes\u00eda misma, ni hacemos industria por la industria misma: lo hacemos todo por la vida. Por eso se fija especialmente en el ep\u00edgrafe que Reyes escogi\u00f3 para su Trayectoria de Goethe: \u00ab\u00a1Acu\u00e9rdate de vivir!\u00bb. La frase va para el poeta cuya vida no se ensancha a trav\u00e9s de la poes\u00eda, tanto como para el industrial que se olvida de vivir por estar volcado en la fabricaci\u00f3n. El poeta y el industrial, ambos hacedores, ambos concentrados en su propia poiesis, en su producci\u00f3n, pueden fallar en lo m\u00e1s fundamental: hacer vida. \u00abLa cuesti\u00f3n de la vida dice Zaides m\u00e1s importante que la cuesti\u00f3n de los versos, los negocios, la pol\u00edtica, la ciencia o la filosof\u00eda\u00bb.<br>\nAntes de toparme con los textos de Gabriel Zaid, yo me inclinaba si es que la disyuntiva todav\u00eda existe o tiene alg\u00fan sentido hacia la consigna del arte por el arte. Lo dem\u00e1s era contaminaci\u00f3n. Luego entend\u00ed que \u00abel arte por el arte\u00bb, adem\u00e1s de afirmaci\u00f3n de la libertad creativa, es una respuesta a la instrumentalizaci\u00f3n del arte, su contrapeso, igual que el \u00abarte comprometido\u00bb es contrapeso del extremo esteticista. Leyendo a Zaid me ha parecido encontrar la s\u00edntesis: ni el arte por el arte, ni el arte por la pol\u00edtica. Todo por la vida.<br>\n\u00abEl sentido pr\u00e1ctico se ejerce con la totalidad del ser\u00bb, resume Zaid. Por el sentido pr\u00e1ctico acertamos o erramos en nuestro hacer po\u00e9tico, \u00e9tico, familiar, profesional y pol\u00edtico. Con el mismo sentido pr\u00e1ctico el contador es buen contador de dineros y de s\u00edlabas. Y buen organizador de su alma, de su familia y de su comunidad.<br>\nClaro que esto no garantiza que los versos del auxiliar contable tengan la belleza de los de Pellicer, del mismo modo que la destreza po\u00e9tica del tabasque\u00f1o no quita que haya sido un \u00abdesastre editorial\u00bb. Lo grave ser\u00eda que el poeta malogre su propia vida (mal poeta ser\u00eda, en el sentido zaidiano de la palabra), o que el contador no descubra el sentido po\u00e9tico, es decir creador, de su vida (poco pr\u00e1ctico ser\u00eda, tambi\u00e9n en las coordenadas de Zaid).<br>\n<strong>UNA AMBICI\u00d3N DE TOTALIDAD<\/strong><br>\nNo hay por qu\u00e9 aferrarse al retrato rom\u00e1ntico del poeta que fracasa rotundamente en la vida (porque el mundo no lo comprende, no vuela a su altura de albatros), como si su incapacidad para ser feliz fuera condici\u00f3n de su genio. \u00abLo que hace creador a un hombre no es vivir perseguido por la desgracia. Si as\u00ed fuera, una gran parte de la poblaci\u00f3n consistir\u00eda de genios desnutridos\u00bb.<br>\nUn silogismo inv\u00e1lido: hay en la biograf\u00eda de muchos genios una predisposici\u00f3n al fracaso existencial; mi vida es un lamentable fracaso existencial; luego soy un genio. O quiz\u00e1 peor: tengo talento art\u00edstico; m\u00e1s me vale apurarme a tirar mi vida por la borda, no vaya a ser que no se den cuenta de mi genio.<br>\nOtro silogismo que resulta de leer mal las biograf\u00edas: los artistas somos incapaces para la vida pr\u00e1ctica; yo soy un artista; luego me est\u00e1n vedadas la solvencia econ\u00f3mica y la mec\u00e1nica popular. Estas imposturas, dice Zaid, ya no nos quedan. \u00ab\u00bfHay alguna raz\u00f3n para que un poeta lo sea menos si practica seriamente alg\u00fan deporte, sabe llegar puntualmente a una cita o administrar un presupuesto?\u00bb<br>\nHay tambi\u00e9n una l\u00f3gica sin fundamento del otro fracaso, el que se fragua a pesar del olfato financiero: soy un hombre de negocios muy exitoso; luego soy incapaz no s\u00f3lo para la belleza, sino para la vida personal.<br>\nEl sentido art\u00edstico, como el sentido para los negocios, es eminentemente sentido pr\u00e1ctico. Lo necio ser\u00eda que el poeta se niegue a aplicar su talento a la hoja en blanco de la vida, al arte de vivir. Lo necio ser\u00eda que al hombre de negocios no le cuadren las cuentas de su propia existencia. Sin duda el arte de vivir es m\u00e1s dif\u00edcil de dominar que el de escribir, pintar o componer, m\u00e1s dif\u00edcil que el de hacer dinero, pero su obra es la m\u00e1s noble de todas: la vida lograda. El fetichismo del arte no difiere mucho del fetichismo del dinero.<br>\nGabriel Zaid quiere mezclar el sexto sentido del artista con el sexto sentido del hombre de negocios. Ambos sentidos son po\u00e9ticos (producen un objeto y hacen m\u00e1s habitable el mundo) pero parciales. Zaid acaricia \u00abla ambici\u00f3n de una poes\u00eda total\u00bb. Su conciliaci\u00f3n de poes\u00eda y pr\u00e1ctica tiene un principal objetivo: \u00abla conquista creadora de ese desierto inhabitable y oprimente del mundo cotidiano\u00bb.<br>\n<strong>UNA FILOSOF\u00cdA DE LAS CADERAS<\/strong><br>\nAlgo quim\u00e9rico inalcanzable en su totalidad hay en la ambici\u00f3n de Zaid, en esta conciliaci\u00f3n entre poes\u00eda y pr\u00e1ctica. Quim\u00e9rico como el deseo surrealista de hacer de la vida poes\u00eda. La prosa diaria puede ser po\u00e9tica; la cotidianeidad prosaica no es prosaica cuando es creadora. Vivir as\u00ed ser\u00eda el para\u00edso, pero s\u00f3lo lo conseguimos por momentos. La ecuaci\u00f3n no es perfecta. Buscamos hacer po\u00e9tico, creador, el d\u00eda a d\u00eda, y a veces lo conseguimos, pero con frecuencia perdemos el paso. Como bailarines no somos, ni de lejos, impecables.<br>\nLa mejor encarnaci\u00f3n y el mejor s\u00edmbolo de esos momentos de unidad es precisamente el baile, donde para lograr lo m\u00e1s in\u00fatil se necesitan dotes pr\u00e1cticas, donde se tocan el cuerpo y el esp\u00edritu y pierden por un rato sus fronteras, donde pensamiento y movimiento se confunden:<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el alma?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Tus mejillas anidan pensativas.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el alma?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Tus manos ponen atenci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el alma?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Tus caderas opinan<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Y cambian de opini\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">B\u00e1rbara, cel\u00e1rent, d\u00e1rii, ferio.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Tus pies hacen discursos de emoci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Todo tu cuerpo, brisa de inteligencia,<\/p>\n<p>De cuerpo a cuerpo, roza la discusi\u00f3n.<br>\nLa consciencia se ha fundido, se ha diluido por todo el cuerpo. Pero no est\u00e1 muerta, no ha sido anulada: est\u00e1 m\u00e1s viva que nunca, puesto que baila. Se puede hacer una analog\u00eda entre la conciliaci\u00f3n de poes\u00eda y pr\u00e1ctica que distingue a Zaid, y su poema Danz\u00f3n transfigurado: cuando pensamiento y movimiento sean inseparables, todo ser\u00e1 baile; el tiempo ser\u00e1 m\u00fasica cuando la actividad vital no est\u00e9 separada en poes\u00eda y pr\u00e1ctica.<br>\nCristo se transfigura cuando se presenta en el monte Tabor con toda su gloria: en toda su corporeidad resplandeciente, divina. No se distingue el resplandor de su alma del resplandor de su cuerpo. Ausencia de dualidad. Es un instante del para\u00edso, y por eso Pedro sugiere hacer tres chozas y quedarse a vivir all\u00ed. En el Danz\u00f3n transfigurado de Zaid tampoco hay dualidad: el cuerpo es brisa de inteligencia y los pies hacen silogismos de emoci\u00f3n. Lo corp\u00f3reo se aligera hasta tener la transparencia de un pensamiento, mientras que el alma se espesa y se nos vuelve cuerpo: el alma es mejillas, pechos, brazos. Un movimiento de caderas es toda la filosof\u00eda que hay. Es filosofar. \u00a1Ah, si este danz\u00f3n no terminara nunca!<br>\nTal plenitud, la prefigurada por un baile ininterrumpido, es inalcanzable por ahora. Est\u00e1 en el futuro. Y por eso el poema abre con algo as\u00ed como una promesa: \u00abAlguna vez\/ alguna vez\/ seremos cuerpo hasta los pies\u00bb. Todo ser\u00e1 cuerpo. No es la muerte del esp\u00edritu, sino su encarnaci\u00f3n total: la conformidad de un ser dual en un solo principio, en una sola forma.<br>\nAlguna vez (alguna vez) toda la pr\u00e1ctica, sin interrupci\u00f3n, ser\u00e1 po\u00e9tica. Mientras tanto, lo que podemos hacer es bailar, musicalizar el tiempo: hacer de todo movimiento una danza, es decir, tratar de hallar, como Gabriel Zaid, \u00abla poes\u00eda en la pr\u00e1ctica\u00bb.1<br>\n\u00a0<br>\n1 Zaid sugiere conciliar la poes\u00eda con la pr\u00e1ctica. Otro pensador mexicano, Carlos Llano Cifuentes, ha propuesto una reunificaci\u00f3n an\u00e1loga. Ha sido un error separar, argumenta Llano, el mundo profesional (el de los negocios, la ciencia y la pol\u00edtica) del Lebenswelt, el mundo de la vida corriente. Los valores que privan en las relaciones personales (amistad, solidaridad, compasi\u00f3n, tolerancia) deben volver a regir la vida de las organizaciones. Parafraseando a Zaid: No hay de un lado la vida profesional y del otro la vida personal. Un empresario que es un mal hombre es un mal empresario. El hincapi\u00e9 de Llano es \u00e9tico: reinsertar la \u00e9tica en el mundo de la empresa. El hincapi\u00e9 de Zaid es est\u00e9tico: redescubrir lo po\u00e9tico que tiene la pr\u00e1ctica (y su contratuerca: lo pr\u00e1ctico que tiene la poes\u00eda). Carlos Llano: fil\u00f3sofo y empresario. Gabriel Zaid: poeta y empresario. En ambos casos ser\u00eda m\u00e1s acertado -para mostrar la unidad de sus quehaceres, para expresar que no se es alternativamente una cosa o la otra- sustituir la conjunci\u00f3n \u201cy\u201d por un guion o un neologismo.<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"25518\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No es s&oacute;lo su peculiar sensatez, mezcla de candor e iron&iacute;a. No es s&oacute;lo que sea due&ntilde;o de un estilo elegante y econ&oacute;mico. 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