{"id":25017,"date":"2000-09-01T00:00:00","date_gmt":"2000-09-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=25017"},"modified":"2000-09-01T00:00:00","modified_gmt":"2000-09-01T00:00:00","slug":"george_orwell_un_rebelde_en_la_granja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2000\/09\/01\/george_orwell_un_rebelde_en_la_granja\/","title":{"rendered":"George Orwell. Un rebelde en la granja"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"25017\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>En la Granja Manor del Se\u00f1or Jones, uno de los animales m\u00e1s estimados era el Viejo Mayor, un cerdo de doce a\u00f1os. Poco antes de morir, Mayor comunic\u00f3 a todos ellos su visi\u00f3n del futuro, seg\u00fan la cual un d\u00eda se rebelar\u00edan frente a los hombres para alcanzar su libertad. Pocas jornadas despu\u00e9s, aprovechando una larga borrachera de Jones con el consecuente descuido en la alimentaci\u00f3n de los animales, \u00e9stos llevan a cabo su revoluci\u00f3n, encabezados por los cerdos. Triunfan y comienza la construcci\u00f3n de Granja Animal, la rep\u00fablica de los cuadr\u00fapedos. Despu\u00e9s de a\u00f1os de sacrificios se llega a una situaci\u00f3n sorpresiva:<br>\n\u00abPor primera vez Benjam\u00edn [el burro] consinti\u00f3 en romper la costumbre y ley\u00f3 lo que estaba escrito en el muro. All\u00ed no hab\u00eda nada excepto un s\u00f3lo Mandamiento. \u00c9ste dec\u00eda:<br>\n<strong>TODOS LOS ANIMALES SON IGUALES,PERO ALGUNOS ANIMALES SON M\u00c1S IGUALES QUE OTROS\u00bb .<\/strong><br>\nEste \u00fanico mandamiento de la \u00faltima fase de la Granja Animal implantado por el clan de los cerdos, con Napole\u00f3n a la cabeza, retrata tanto los a\u00f1os finales de la dictadura de Stalin (no del prometido proletariado marxista) como la debilidad y ambici\u00f3n de los hombres: no hay utop\u00eda posible en este mundo porque la fuerza egoc\u00e9ntrica del poder corrompe a los humanos. Terminan por confundirse los opuestos: \u00abNo hab\u00eda duda de la transformaci\u00f3n ocurrida en las caras de los cerdos. Los animales asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y nuevamente, del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir qui\u00e9n era uno y qui\u00e9n era otro\u00bb .<br>\nEs el fracaso inevitable de una utop\u00eda. Nadie pod\u00eda haberla descrito mejor que quien tom\u00f3 la consigna de ser un fracasado como forma de rechazar una sociedad a la que odiaba, \u00abuna forma de venganza contra los ganadores, un modo de repudiar la naturaleza corrupta del \u00e9xito convencional: la estrategia, la ambici\u00f3n, el sacrificio de los principios\u00bb . Revela la decepci\u00f3n ante quienes fueron sus gu\u00edas: tambi\u00e9n ellos son como aqu\u00e9llos a los que censuraban y contra los que se levantaron.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>UN ESCRITOR CON PRINCIPIOS<\/strong><\/p>\n<p>Eric Arthur Blair, verdadero nombre de George Orwell, fue un taciturno ni\u00f1o que se puso como objetivo el no asemejarse jam\u00e1s a sus mayores. Naci\u00f3 en 1903. Para \u00e9l, el Imperio Brit\u00e1nico de principios del siglo XX, con su complejo de superioridad, no significaba m\u00e1s que lo que realmente era: un imperio desp\u00f3tico, la esclavitud de pueblos nacidos libres, la imposici\u00f3n de formas de vida ajenas, el menosprecio hacia los desfavorecidos. \u00bfPor qu\u00e9, si los hombres nacemos iguales por naturaleza, unos se consideran \u00abm\u00e1s iguales que otros\u00bb? Y para su desgracia, \u00e9l era hijo de un leal miembro de la polic\u00eda imperial inglesa que prest\u00f3 sus servicios muchos a\u00f1os en la India. Su padre era altivo, orgullosamente ingl\u00e9s, fiel al sistema y modos de su gobierno, convencido de su discurso y su proceder.<br>\nOrwell nunca acept\u00f3 las paradojas de su vida. Cuando en 1945 Rebeli\u00f3n en la Granja fue un \u00e9xito internacional, se apresur\u00f3 a minimizarlo asegurando que su siguiente libro ser\u00eda un fracaso . Pero, por el contrario, fue otro gran \u00e9xito: 1984, la novela futurista que habla de un mundo globalizado, de la tiran\u00eda de los gobiernos, de la guerra continua, de la imposibilidad de vivir un amor verdadero, es decir, con libertad.<br>\nNaci\u00f3 para ser un magn\u00edfico escritor. Sin embargo, el solo pensamiento de ser un gran escritor, es decir, un ganador convencional, le aterraba. Por eso su primera obra, Down and Out in Paris and London (traducida al espa\u00f1ol con el castizo t\u00edtulo de Sin blanca [sin dinero] en Par\u00eds y Londres), trata de la vida de los vagabundos, los soslayados por una sociedad del bienestar. Para ello se disfraz\u00f3 como tal y deambul\u00f3 por los barrios bajos de esas dos ciudades, sin dinero, comiendo al d\u00eda, como ellos, durmiendo bajo puentes o en pocilgas que rentaban camastros. \u00abQuer\u00eda aprender sobre las condiciones de vida de los m\u00e1s pobres entre los pobres\u00bb , y lo logr\u00f3. Aprendi\u00f3 sobre la vida de los rechazados y consigui\u00f3 vender su libro. Estaba destinado a ser un escritor con principios.<br>\nEl joven Eric repudi\u00f3 tambi\u00e9n el sistema educativo. Obtuvo las notas necesarias para conseguir una beca en Eton como \u00abestudiante real\u00bb y cursar el bachillerato. No as\u00ed para Oxford, Cambridge o cualquier otra universidad de prestigio. Nunca por incapacidad, sino por su actitud, muy a pesar de los sacrificios de sus padres. No estaba dispuesto a ser un hijo del sistema. Y de nuevo apareci\u00f3 la paradoja: se incorpor\u00f3 a la polic\u00eda imperial y se traslad\u00f3 a Birmania. All\u00ed estuvo cinco a\u00f1os para luego dimitir y dedicarse a la tarea literaria. La visi\u00f3n de su nuevo destino queda plasmada en unas frases del m\u00e1s pintoresco de los personajes de Down and Out, Boris, un inmigrante ruso, tambi\u00e9n vagabundo: \u00abEscribir es hacer el ganso. S\u00f3lo hay un modo de ganar dinero con la literatura y es casarse con la hija de un editor. Pero llegar\u00edas a ser un buen camarero si te afeitaras el bigote\u00bb .<br>\n<strong>EL ROSTRO HUMANO FRENTE AL ESTADO<\/strong><br>\nAs\u00ed vio la faz de los desfavorecidos. La hab\u00eda contemplado antes, en Birmania, con todos aquellos pobres de quienes se aprovechaban los invasores y los nativos m\u00e1s acomodados y favorecidos por el r\u00e9gimen extranjero. En sus libros y en sus cr\u00edticas literarias quedar\u00eda de manifiesto el conocimiento y aprecio por el rostro humano. No se pod\u00eda tratar a la persona como un n\u00famero m\u00e1s, como un individuo insignificante en el engranaje de una maquinaria imperialista.<br>\nEn Rebeli\u00f3n en la Granja, cuando Boxer, el fiel y abnegado caballo es trasladado a la ciudad para ser \u00abmejor atendido por el veterinario\u00bb \u2013 y en realidad es llevado al descuartizadero porque ya est\u00e1 viejo -, lo \u00faltimo que ven de \u00e9l los dem\u00e1s animales es su rostro: \u00aben ese momento, como si hubiera o\u00eddo el alboroto, la cara de Boxer, con la franja blanca en el hocico, apareci\u00f3 por la ventanilla trasera del carro\u00bb. A Boxer no le valieron sus m\u00e9ritos en la \u00abBatalla del Establo de las Vacas\u00bb, ni sus jornadas y horas extras voluntarias en beneficio de Granja Animal bajo su lema \u00abtrabajar\u00e9 m\u00e1s fuerte\u00bb, ni la ciega lealtad guiada por su consigna: \u00abNapole\u00f3n siempre tiene raz\u00f3n\u00bb. Los cerdos que gobernaban consideraron un desperdicio que tantos kilos de carne y hueso murieran y fueran sepultados, cuando pod\u00edan canjearse por unas monedas al venderlo al descuartizador. Como nada valieron los gemidos de los parientes del condenado a la horca cuya ejecuci\u00f3n presenci\u00f3 Orwell en Birmania: \u00abLamentablemente \u2013 dice -no me hab\u00eda entrenado para ser indiferente a la expresi\u00f3n del rostro humano\u00bb . Es la misma opresi\u00f3n ejecutada por dos autoridades diferentes: en Birmania, el imperialismo ingl\u00e9s; en Granja Animal, por los l\u00edderes de la Revoluci\u00f3n de Octubre representados orwellianamente como cerdos.<br>\nEl rostro humano frente al aparato gubernamental, frente a las dictaduras y tiran\u00edas de todos los signos. Porque el aparato no tiene cara, es inhumano. As\u00ed, en 1984 la omnipresente cara del Gran Hermano es una cara con bigote, rasgos duros, definidos, pero vac\u00edo. Su imagen es precisa y sin embargo no consigue reflejar una persona . Las descripciones orwellianas de rostros aparecen en sus obras con breves toques magistrales y manifiestan las distintas personalidades. Pero no es lo mismo con el Gran Hermano. En otra novela de la misma \u00e9poca, El cero y el infinito de Arthur Koestler, se describe a un personaje similar, el N\u00famero 1, \u00abque, sentado en su despacho y dictando con su aire impasible, se hab\u00eda transformado poco a poco en su propio retrato, en este cromo c\u00e9lebre, colgado encima de cada cama y en cada comedor de todo el pa\u00eds y que os miraba con sus ojos helados\u00bb .<br>\nY as\u00ed como encontramos la presencia impersonal, la faz de mirada vac\u00eda del Gran Hermano, hay otros retratos en sus obras. Una de las primeras, La marca, se abre con la presentaci\u00f3n de uno de los protagonistas, el odioso, corrupto y nefasto U Po Kyn: \u00absu rostro era grande, amarillo y sin arruga alguna y ten\u00eda ojos obscuros\u00bb . Las escenas siguientes nos hablan de su despotismo, acorde con su figura. U Po Kyn contrasta con dos personajes de 1984: el proscrito caricaturista Rutherford, que \u00abera un hombre monstruoso con una crencha de cabellos gris grasienta, bolsones en la cara y unos labios negroides muy gruesos\u00bb . Pero sobre todo contrasta con la bella Julia, quien con Winston Smith compondr\u00e1 la historia rom\u00e1ntica de esa novela: \u00abEra una joven de aspecto audaz, de unos veintisiete a\u00f1os, con espeso cabello negro, cara pecosa y movimientos r\u00e1pidos y atl\u00e9ticos\u00bb ; \u00abla muchacha logr\u00f3 ponerse de rodillas. Ten\u00eda la cara muy p\u00e1lida y los labios, por contraste, m\u00e1s rojos que nunca. Clav\u00f3 los ojos en Winston con una expresi\u00f3n desolada que m\u00e1s parec\u00eda de miedo que de dolor\u00bb .<br>\n<strong>HOMBRES VAPORIZADOS<\/strong><br>\nLa p\u00e9rdida de significado del rostro humano en una tiran\u00eda o en un sistema totalitario, independientemente de si \u00e9ste es socialista, capitalista o nazi , es esencial para la subsistencia del r\u00e9gimen. El hombre se disuelve en el todo, pasa a ser un elemento, propiamente un individuo: una unidad substancial, que lo mismo da que se trate de una persona o de una lombriz.<br>\nEn 1984 los ca\u00eddos en desgracia eran primero vaporizados \u2013 en t\u00e9rminos de la neolengua-, y luego pasaban a ser nopersonas , seres sin rostro. Y para cualquier imperialismo (sin importar su signo) la eliminaci\u00f3n \u00aboficial\u00bb es un acto patri\u00f3tico. Orwell se levanta ante este planteamiento: \u00abUna vez vi ahorcar a un hombre; me pareci\u00f3 peor que mil homicidios\u00bb. Es una voz contra la pena de muerte, una voz a favor del ser humano, con su rostro, su familia, su historia, sus miserias y sus logros.<br>\nEn la historia aparentemente inhumana de El cero y el infinito, parece que Rubachof, el protagonista, s\u00f3lo en un momento comienza a tener remordimientos de conciencia sobre su actuaci\u00f3n a nombre del Partido, concretamente por haber mandado a la muerte a varios personajes: es cuando empiezan a rondarle los rostros, con sus peculiaridades, de esos miembros del Partido a quienes se hab\u00eda catalogado como \u00abtraidores\u00bb por motivos ideol\u00f3gicos, es decir, por no aceptar las pol\u00edticas contradictorias, y hab\u00edan sido liquidados. Los rostros aparecen en la memoria y reclaman su vida. Ah\u00ed est\u00e1n Richard, Loewy y Arlova, mientras que cada uno de los millones de campesinos ejecutados o dejados morir por \u00abideol\u00f3gicamente in\u00fatiles\u00bb son s\u00f3lo una cifra, un n\u00famero.<br>\n\u00bfCu\u00e1l era la opci\u00f3n posible en los a\u00f1os de juventud de Orwell? El socialismo. Su mente se fija en los ideales revolucionarios que dicen preocuparse por los pobres. Eso lo lleva a alistarse en las filas republicanas en la Guerra Civil Espa\u00f1ola. Y de nuevo la paradoja: escapa con vida de la guerra, pero los peores momentos los vivi\u00f3 ante las purgas llevadas a cabo en ese bando por los comunistas. \u00c9stos cre\u00edan ganada la guerra y se aprestaban a limpiar los cuadros dirigentes de aquellos que no fueran plenamente ortodoxos. Triste historia. Sheldon nos cuenta c\u00f3mo Orwell se enter\u00f3 de la muerte de uno de sus compa\u00f1eros ingleses, un fiel a las fuerzas republicanas; la Direcci\u00f3n de Seguridad lo encarcel\u00f3, como hab\u00eda hecho con los dirigentes del POUM (Partido Obrero de Unificaci\u00f3n Marxista), y luego declar\u00f3 que hab\u00eda muerto de apendicitis. Orwell jam\u00e1s se crey\u00f3 aquello y en Homenaje a Catalu\u00f1a se queja de que hayan dejado morir en esa prisi\u00f3n como a \u00abun animal abandonado\u00bb, a un joven que se hab\u00eda jugado la vida frente a las balas de los franquistas . \u00c9l mismo, junto con su esposa Eileen, tuvo que salir huyendo de Espa\u00f1a porque sospech\u00f3 que estaba en la lista de las purgas de los prosovi\u00e9ticos, sospecha confirmada a\u00f1os despu\u00e9s, en 1989 .<br>\n<strong>Y DESPU\u00c9S DE LA REBELI\u00d3N<\/strong><br>\nLa experiencia espa\u00f1ola no lo decepcion\u00f3, a pesar de todo lo sufrido y de las traiciones. Pero su conocimiento del sistema sovi\u00e9tico fue bastante profundo, tanto como para concretarse m\u00e1s adelante en sus dos mejores y m\u00e1s famosas obras: Rebeli\u00f3n en la Granja y 1984. Cualquier motivo es bueno para emprender su lectura. Los cincuenta a\u00f1os de la muerte de su autor pueden serlo tambi\u00e9n. Su contenido pol\u00edtico no implica reducci\u00f3n del m\u00e9rito literario. Por el contrario, la sobria y limpia prosa de Orwell pesca al lector desde las primeras frases. El genio queda de manifiesto en la estructura de las obras tanto como en su desarrollo. Los an\u00e1lisis del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico como paradigma de los sistemas totalitarios van envueltos en una narrativa apasionante. Es dif\u00edcil soltar cualquiera de estos libros una vez que se comienza su lectura.<br>\nLos retratos de Stalin como Napole\u00f3n en Rebeli\u00f3n en la Granja y como el Gran Hermano en 1984, as\u00ed como los de Trotski como Snowbol y Goldstein, respectivamente, y del resto de la camarilla, sus procedimientos, las purgas y justificaciones dan la impresi\u00f3n de que los libros fueron escritos en \u00e9poca m\u00e1s reciente. Pero no. Rebeli\u00f3n en la Granja hubo de aguardar un a\u00f1o para ver la luz, pues cuatro editores la rechazaron por ser \u00abpol\u00edticamente incorrecta\u00bb en el momento que la escribi\u00f3 Orwell: 1944, cuando Stalin era uno de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial. Y 1984 se public\u00f3 en 1949. Ambas consolidaron al gran escritor justo antes de morir. La fama le lleg\u00f3 pr\u00e1cticamente en el lecho de muerte. Sus d\u00e9biles pulmones no resistieron el r\u00edgido r\u00e9gimen de vida austera autoimpuesto. Sonia Bronwell, con quien hab\u00eda tenido una aventura amorosa a\u00f1os antes, respondi\u00f3 al llamado de Eric Arthur Blair para desposarse con \u00e9l unos d\u00edas antes de su muerte.<br>\nQuiz\u00e1 tambi\u00e9n en esto fracas\u00f3. Su gran amor, Eileen, su primera esposa, no pudo darle hijos y muri\u00f3 sorpresivamente en una operaci\u00f3n rutinaria mientras \u00e9l se encontraba lejos. Y Sonia, aquella \u00abjoven de aspecto audaz, de unos veintisiete a\u00f1os, con espeso cabello negro, cara pecosa y movimientos r\u00e1pidos y atl\u00e9ticos\u00bb, no correspondi\u00f3 propiamente al amor: se apiad\u00f3 de \u00e9l en sus \u00faltimos momentos y se aprovech\u00f3 de su fama y dinero como heredera universal. Poco se interes\u00f3 por el hijo adoptivo de su difunto esposo. 1984 la retrata como una Julia atractiva pero inasible, una Julia desconocida temida y deseada. Era su anhelo. Sin embargo, en la realidad Sonia se asemeja m\u00e1s a Katharine, la primera esposa de Winston Smith en esa misma novela, para quien el amor se debe al sistema (el matrimonio y engendrar hijos es un deber de Estado), no a la persona. Fuera de aquella aventura de a\u00f1os atr\u00e1s, en Sonia parece que prevalecieron los valores de otro Estado, el liberal, para el cual el dinero est\u00e1 por encima de la persona.<br>\nLos \u00abproles\u00bb tampoco han llegado a responderle. \u00abSi hay alguna esperanza, escribi\u00f3 Winston, est\u00e1 en los proles [] Hasta que no tengan conciencia de su fuerza, no se rebelar\u00e1n, y hasta despu\u00e9s de haberse rebelado, no ser\u00e1n conscientes. \u00c9ste es el problema\u00bb , y contin\u00faa si\u00e9ndolo. La \u00abtelepantalla\u00bb, el instrumento de proyecci\u00f3n y, sobre todo, vigilancia que \u00e9l retrata en 1984, aparece tanto en la televisi\u00f3n actual como medio de embrutecimiento y manipulaci\u00f3n, como en los sistemas digitalizados de control y vigilancia de Internet; otro tanto acontece con los productos de la pornosec: la pornograf\u00eda m\u00e1s burda destinada al pueblo; la \u00abneolengua\u00bb como medio de justificaci\u00f3n, propaganda y, tambi\u00e9n, manipulaci\u00f3n; las estructuras burocr\u00e1ticas como instrumento de exclusi\u00f3n; los privilegios de quienes se consideran \u00abm\u00e1s iguales que otros\u00bb y tantas otras cosas que retienen a los menos favorecidos en sus lugares \u00ednfimos.<br>\n<strong>GRANJAS DE AYER Y DE HOY<\/strong><br>\nSon muchos los elementos actuales en los distintos pa\u00edses que nos recuerdan esas incisivas descripciones orwellianas: \u00ablas tres consignas del Partido [del Gran Hermano]: LA GUERRA ES LA PAZ, LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD, LA IGNORANCIA ES LA FUERZA\u00bb , as\u00ed como los nombres y funciones de los cuatro ministerios: \u00abEl Ministerio de la Verdad, que se dedicaba a las noticias, a los espect\u00e1culos, la educaci\u00f3n y las bellas artes [y que en realidad reescrib\u00eda la historia cuando un h\u00e9roe era evaporado]. El Ministerio de la Paz, para los asuntos de guerra. El Ministerio del Amor, encargado de mantener la ley y el orden. Y el Ministerio de la Abundancia, al que correspond\u00edan los asuntos econ\u00f3micos [es decir, administrar el hambre y la carencia de bienes]. Sus nombres, en neolengua: Miniver, Minipax, Minimor y Minindancia\u00bb .<br>\nEric Arthur Blair falleci\u00f3 el 21 de enero de 1950 en el hospital m\u00e1s pr\u00f3ximo a su granja. Tres a\u00f1os m\u00e1s tarde mor\u00eda Stalin, el Gran Hermano de 1984, el Napole\u00f3n de Rebeli\u00f3n en la Granja.<br>\nNo le toc\u00f3 ver c\u00f3mo desaparec\u00eda la persona y continuaba el sistema, el Partido, tal como lo vislumbr\u00f3 y retrat\u00f3 en esas obras. Esa situaci\u00f3n no le sorprender\u00eda.<br>\nQuiz\u00e1 se asombrar\u00eda m\u00e1s al descubrir que \u00e9l mismo estaba no s\u00f3lo en la lista de la KGB, sino tambi\u00e9n en los archivos del FBI. Los Estados resultan similares aunque parezcan radicalmente opuestos. Si el siglo XX fue el siglo de las agencias de inteligencia y las polic\u00edas secretas , no escapan a ello ninguno de los dos bandos de la llamada Guerra Fr\u00eda: tanto sovi\u00e9ticos como occidentales se asemejan en este aspecto. 79 p\u00e1ginas atestiguan la vigilancia del Gran Hermano sobre George Orwell . Un expediente m\u00e1s. Un n\u00famero y una clave en los infinitos archivos secretos del Estado. No importa el rostro. Al fin y al cabo, Orwell, como Winston Smith, era plenamente conocido por los sistemas de los Ministerios del Amor, sin importar si \u00e9stos se llamaban KGB o FBI. Si hubiera sido preciso, habr\u00eda sido evaporado.<br>\nEl peligro de tener un rebelde en la granja\u2026<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"25017\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En enero de 1950 mor&iacute;a Eric Arthur Blair en un hospital de la campi&ntilde;a inglesa. Pr&aacute;cticamente solo, sin siquiera la compa&ntilde;&iacute;a de su segunda esposa con quien se hab&iacute;a casado unos d&iacute;as antes. Terminaba as&iacute; la vida de uno de los escritores que m&aacute;s impactaron e incomodaron a la Inglaterra del siglo XX: George Orwell, como era com&uacute;nmente conocido. Una r&aacute;pida mirada a su vida y obra resulta por dem&aacute;s interesante en el principio de este tercer milenio.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[3],"class_list":["post-25017","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-miscelanea","tag-ejemplar_250"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v21.2 (Yoast SEO v27.6) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>George Orwell. 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