{"id":24920,"date":"2000-07-01T00:00:00","date_gmt":"2000-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/192.168.1.157\/istmo\/?p=24920"},"modified":"2000-07-01T00:00:00","modified_gmt":"2000-07-01T00:00:00","slug":"el_profesor_universitario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dim-id.com\/pruebaentradas2023\/2000\/07\/01\/el_profesor_universitario\/","title":{"rendered":"El profesor universitario"},"content":{"rendered":"<button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24920\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button><body><p>Un conocido poeta escribi\u00f3: \u00abQuien no es feliz en su oficio, no es en \u00e9l eminente\u00bb. Referido a la labor del profesor universitario, el oficio viene a ser una ocupaci\u00f3n profesional que, realizada con ciencia y t\u00e9cnica, talento y entusiasmo, logra dar a esa instituci\u00f3n artificial que es la universidad, su m\u00e1ximo valor humano y cultural y su m\u00e1s firme contacto con la realidad.<br>\nEste oficio es lo que convierte o debe convertir a la universidad en taller luminoso de la cultura y en conciencia moral de la sociedad. Universidad entre cuyos objetivos est\u00e1n, seg\u00fan V\u00edctor Savoy: la transmisi\u00f3n y discusi\u00f3n de los conocimientos m\u00e1s avanzados en todos los campos; investigaci\u00f3n orientada hacia la incrementaci\u00f3n de los conocimientos, sin abandonar la posibilidad de resultados pr\u00e1cticos e inmediatos; y preparar cient\u00edfica y t\u00e9cnicamente profesionales a nivel superior. O, dicho por Ortega y Gasset: ense\u00f1ar a ser hombre culto; ense\u00f1ar a ser buen profesional, y ser un centro de investigaci\u00f3n .<br>\nComo todo oficio, el del profesor universitario es la respuesta a una llamada. Limit\u00e1ndonos al orden natural, se puede entender por vocaci\u00f3n ese impulso interior que condiciona natural o culturalmente a un individuo hacia el ejercicio de determinada actividad laboral, en la que encuentra un alto grado de satisfacci\u00f3n personal.<br>\nEsp\u00edritu de servicio efectivo y satisfacci\u00f3n personal en ese servicio son, pues, las principales caracter\u00edsticas de la vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>ENSE\u00d1AR: INFLUIR EN LA PERSONA<\/strong><\/p>\n<p>De acuerdo a lo anterior, se llama profesor (del lat\u00edn professus: part. pas. de profiteri: declarar p\u00fablicamente), en general, a la persona que por vocaci\u00f3n y libre elecci\u00f3n se dedica profesionalmente a las tareas educativas; quien poseyendo los conocimientos necesarios tiene adem\u00e1s la intenci\u00f3n, la preparaci\u00f3n pedag\u00f3gica y el dominio t\u00e9cnico de la ense\u00f1anza formativa.<br>\nEs profesor quien, con voluntariedad profesional, influye en la vida espiritual de otros mediante la ense\u00f1anza, con el fin de ayudarlos a pasar de un estado a otro m\u00e1s perfecto. O \u00abla persona que de modo profesional act\u00faa sobre uno o varios individuos concretos con el prop\u00f3sito de elevarlos a una mayor perfecci\u00f3n\u00bb . Dicho de otro modo: es el profesional que, \u00abposeyendo el don natural o adquirido, preparaci\u00f3n espec\u00edfica, autorizaci\u00f3n necesaria y la responsabilidad de la educaci\u00f3n intencional y sistem\u00e1tica, se dedica a ella como medio de realizaci\u00f3n personal y subsistencia\u00bb . Siempre considerando que educar es, sobre todo, suscitar el m\u00e1ximo desarrollo del esp\u00edritu humano, porque la esencia del acto educativo consiste, m\u00e1s que en la realizaci\u00f3n de valores vitales, en la valorizaci\u00f3n de la vida, individual y socialmente considerada.<br>\nYa en la pr\u00e1ctica encontramos que entre los maestros, algunos tienen una personalidad m\u00e1s llena de cualidades, de valores profesionales y humanos, que les permiten ayudar, exigir y comprender m\u00e1s y mejor a los alumnos. Poseen mayor eficacia pedag\u00f3gica, m\u00e1s educatividad. Son personalidades m\u00e1s atrayentes, m\u00e1s influyentes y, por lo mismo, educan m\u00e1s y mejor que otras.<br>\nLo anterior ha suscitado, desde siempre, la controversia de si la aptitud educadora es innata o adquirida. Mucho se repite que el profesor, como el poeta, no se hace: nace. S\u00f3lo que, tambi\u00e9n en la pr\u00e1ctica, cualquier ciudadano tiene el derecho de proclamarse poeta y no pasa nada, pero eso no lo autoriza a constituirse en profesor. No resulta muy sensato aceptar sin m\u00e1s la aspiraci\u00f3n de Mirabeau: \u00a1Todo hombre tiene derecho a ense\u00f1ar lo que sabe!\u2026 y menos cuando se apostilla: \u00a1incluso lo que no sabe!<br>\nMe parece innecesario ahondar en esta discusi\u00f3n. Baste recordar que un reclamo cultural (adquirido, ejercitado), actuando sobre una disposici\u00f3n natural (cualidad innata), son elementos necesarios para determinar la personalidad y la aptitud para cualquier ocupaci\u00f3n. Para Burton: \u00abEnse\u00f1ar no es cosa f\u00e1cil. No puede ser hecho con posibilidades de acierto por individuos indiferentes, mal informados y sin habilitaci\u00f3n, portadores de una personalidad inexpresiva y de limitada experiencia vital. La ense\u00f1anza exige conocimientos amplios y perspicacia sutil, aptitudes definidas y una personalidad que se caracterice por su estabilidad, firmeza y dinamismo\u2026 La labor docente es una de las m\u00e1s complejas entre las actividades profesionales. En verdad, si ha de ser ejecutada con perfecci\u00f3n, es, entre los trabajos humanos, uno de los m\u00e1s dif\u00edciles\u00bb .<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LA AUTORIDAD DEL MAESTRO<\/strong><\/p>\n<p>Las caracter\u00edsticas que exige el oficio docente son las de toda persona buena; sin olvidar que antes de ser maestro, se es hombre. El conocimiento del mundo por emergencia de esta naturaleza primera, se plasma en la sentencia de Terencio: \u00abSoy hombre y nada humano me es ajeno\u00bb.<br>\nNo es, pues, el maestro, un ser ideal, sino real, con necesidades, aspiraciones y problemas. Esta condici\u00f3n humana explica que al profesor no se le pueda pedir que sea perfecto, pero s\u00ed que se esfuerce por vivir con dignidad, porque se educa, sobre todo, con el ejemplo. De este modo, la conducta digna del maestro (del lat\u00edn magistrum: acus. de magister: de gran m\u00e9rito entre los de su categor\u00eda) constituye su m\u00e1s positiva recomendaci\u00f3n y fuente de prestigio y autoridad.<br>\nA la condici\u00f3n de ejemplaridad del maestro sigue, entonces, la de autoridad.<br>\nEn nuestros d\u00edas hay profesores que, partidarios de la democratizaci\u00f3n de la ense\u00f1anza, se niegan a hacer valer su autoridad o, m\u00e1s bien, no quieren hacer ostentaci\u00f3n de ella, como si tener autoridad fuese un pecado pedag\u00f3gico.<br>\nPero al concientizar la responsabilidad de la intenci\u00f3n educativa, la autoridad se convierte en una necesidad m\u00e1s all\u00e1 de toda decisi\u00f3n caprichosa del profesor, exigiendo de \u00e9l que sea fiel a la responsabilidad que le ha proporcionado la autoridad educativa. La autoridad del maestro es requisito exigido para que el alumno logre su autonom\u00eda. De este modo, en la medida en que el educador mismo se subordina a las exigencias de su responsabilidad educativa, en esa misma medida la representa y queda constituido en aut\u00e9ntica autoridad.<br>\nEl maestro no tiene otra posibilidad que someterse a la exigencia de esta responsabilidad. Si lo logra o no, es cosa que no siempre est\u00e1 en su mano. La \u00e9tica profesional no espera que el maestro sea perfecto, pero s\u00ed le exige que no olvide a qu\u00e9 se ha comprometido. Si se exige la perfecci\u00f3n misma, se induce al educador a que haga una falsa ostentaci\u00f3n de esa perfecci\u00f3n y entonces nos estamos burlando de \u00e9l\u2026 o \u00e9l se est\u00e1 burlando de nosotros.<br>\nPorque comunica el saber y ayuda a asimilarlo, en no pocos casos los alumnos llegan a ver al profesor como gu\u00eda seguro en la universidad, en la profesi\u00f3n y en la vida. Por eso el maestro necesita car\u00e1cter, prestigio y autoridad. No usurpa la autoridad. \u00c9sta emana de la influencia ejercida por su personalidad. La verdadera autoridad del profesor consiste, m\u00e1s bien, en el ascendiente, respeto y cari\u00f1o de unos alumnos que ven c\u00f3mo se entrega a su labor; que se sienten comprendidos; que nunca hiere y siempre anima; que sanciona sin ofender; que es justo, porque da a cada uno lo que le corresponde; que a su alrededor hay trabajo, aprendizaje, tranquilidad y buen humor. Esto s\u00f3lo puede ser el reflejo fiel de una vida interior rica y arm\u00f3nica.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>MOTIVOS PARA EDUCAR<\/strong><\/p>\n<p>Kerschensteiner, al tratar de responder a la pregunta: \u00bfcu\u00e1les son las motivaciones del oficio docente? se\u00f1ala, en primer lugar, la tendencia natural que hay en todo ser humano a cuidar de los dem\u00e1s, en especial, de las generaciones j\u00f3venes. Si falta esta tendencia dice podemos inducir que se trata de alguna anomal\u00eda social o espiritual, condicionada por alguna situaci\u00f3n especial. De esta tendencia de \u00edndole socio-cultural, surge la tendencia de ayuda rec\u00edproca, como autoridad, subordinaci\u00f3n o simult\u00e1neamente ambas direcciones .<br>\nEstas motivaciones son de origen espiritual: la sociedad humana vive en el esp\u00edritu porque es, sobre todo, comunidad de ideas y de quereres. S\u00f3lo el esp\u00edritu sabe del amor a la verdad, al bien, a lo bello, a la comprensi\u00f3n del contenido del mundo, de la cultura y de la realidad trascendente. Este amor se convierte en voluntad educativa del esp\u00edritu; es decir, se convierte en amor, en su forma m\u00e1s pura. Amor que busca valorizar la vida del otro, el aumento infinito de su valor: su plenitud humana y sobrenatural.<br>\nDe este modo, los instintos del cuidado por los dem\u00e1s, las experiencias originales y tendencias sociales, la voluntad de valor, el aumento infinito del valor del otro, m\u00e1s una personal estructura espiritual, basan el trabajo educativo en el que act\u00faa toda la responsabilidad del profesor y donde \u00e9sta encuentra respuesta por parte del educando.<br>\nCuando esta profunda motivaci\u00f3n constituye la forma de vida de una persona, su motivo dominante, crea la personalidad del profesor. La obra que esta motivaci\u00f3n realiza es el desarrollo de la sensibilidad axiol\u00f3gica y de la capacidad creadora de valores en el otro, desde dentro de \u00e9l mismo. Esta motivaci\u00f3n abarca al mismo tiempo el sentido y valor objetivo de la vida que la educaci\u00f3n permite liberar .<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>LA MISI\u00d3N DEL PROFESOR<\/strong><\/p>\n<p>Para Jaspers, al educador se le asigna la misi\u00f3n de suscitar y estimular al alumno para despertar en \u00e9l la conciencia de su propia responsabilidad en la realizaci\u00f3n de s\u00ed mismo. El alumno debe llegar a hacerse cargo de su propia formaci\u00f3n, con la ayuda de otros y por medio del uso adecuado de su libertad. Su tarea es pasar del \u00aben s\u00ed\u00bb, modo de existir irresponsable e impersonal, a \u00abser para s\u00ed\u00bb, que sabe realizar con consciencia y libertad su propia personalidad . Desde este punto de vista, el oficio docente separa lo que el alumno es de lo que debiera ser. Capta y gusta el valor superior que su acto educativo, acompa\u00f1ando a la libertad del alumno, debe producir realmente, de manera objetiva y evaluable. El oficio docente es, pues, perfectivo (adem\u00e1s de perfectible) y conforma una personalidad humanista y una conducta duradera de dedicaci\u00f3n consciente a la elevaci\u00f3n del hombre.<br>\nY, al tratar de caracterizar la relaci\u00f3n educativa entre profesor y alumno, Jaspers concluye que \u00e9sta tiene su propia misi\u00f3n, y debe intentar la armon\u00eda entre una relaci\u00f3n t\u00e9cnica y una relaci\u00f3n existencial, ya que participa de su doble exigencia, pero no debe confundirse con ellas.<br>\nEn la relaci\u00f3n educativa, la influencia del profesor produce realidades en el alumno y, al mismo tiempo, goza de lo producido como quien se ve pose\u00eddo por el asombro.<br>\n\u00abVive se\u00f1ala Flitner la juventud varias veces. Puede poseer, a la vez, la alegr\u00eda de la juventud, la esperanza del futuro, la experiencia de los a\u00f1os y la prudencia de la madurez. S\u00f3lo \u00e9l puede percibir antes que nadie, en toda su fuerza, la luz del sol que mana de la juventud; vivir su dicha como un presente, del que tan pocas veces es consciente la misma juventud debido a una falsa perspectiva, y que el adulto vive solamente como algo pasado, desaparecido hace tiempo\u00bb .<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>FUNCIONES Y COMETIDOS DE LA ENSE\u00d1ANZA<\/strong><\/p>\n<p>Mucho se ha dicho acerca de las funciones t\u00edpicas del profesor. Tratando de concretar, podemos decir que la verdadera tarea del profesor universitario, como tal, est\u00e1 en la clase. Es \u00e9l quien ense\u00f1a y quien, de manera met\u00f3dica, transmite los valores de la cultura a los j\u00f3venes universitarios.<br>\nSeg\u00fan Garc\u00eda Hoz , el maestro tiene dos cometidos esenciales: 1) convive con sus alumnos y los forma; 2) instruye a sus alumnos.<br>\nAl primer cometido corresponde:<br>\na) Capacidad para conocer de un modo pr\u00e1ctico (natural) y cient\u00edfico a sus alumnos.<br>\nb) Paciencia, amor y alegr\u00eda: cualidades muy necesarias, pues su carencia ocasiona m\u00faltiples incomodidades al maestro y a los dem\u00e1s.<br>\nc) Ecuanimidad: incluye imparcialidad con los alumnos, dentro y fuera de la clase.<br>\nAl segundo cometido corresponde:<br>\na) Cualidad intelectual: no es que precise una inteligencia brillante, pero s\u00ed un m\u00ednimo de orden y claridad mental para dominar los contenidos cient\u00edficos del nivel respectivo de ense\u00f1anza, as\u00ed como las relaciones que existen entre los diferentes campos del saber humano.<br>\nb) Capacidad para el planeamiento y programaci\u00f3n del trabajo del curso, mensual, semanal y diario: esto lleva consigo una labor constante de estudio y puesta al d\u00eda, lo mismo en contenidos que en t\u00e9cnicas de trabajo.<br>\nc) Capacidad pedag\u00f3gica espec\u00edfica: que sepa llegar con su palabra o sugerencia a la mente de los alumnos, adapt\u00e1ndose a sus modos de comprender. Este ponerse a la altura del educando, es la capacidad did\u00e1ctico-expresiva, privilegio del verdadero maestro.<br>\nEl que quiere ense\u00f1ar de manera conveniente debe conocer perfectamente la materia del programa y ser capaz de comunicarla con claridad y orden. Debe poseer una amplia y s\u00f3lida cultura general, ya que su saber debe ser m\u00e1s extenso que la materia que ha de ense\u00f1ar. As\u00ed podr\u00e1 descubrir lo importante, interesante, \u00fatil y accesible de su asignatura, y estar\u00e1 mejor capacitado para hacer resaltar el lugar que ocupa en el conjunto del plan de estudios y hacer las debidas correlaciones con la realidad existencial de los alumnos.<br>\nDe este modo, el profesor podr\u00e1 realizar las funciones que le son propias, seg\u00fan le sean encomendadas: tutor\u00eda, docencia, investigaci\u00f3n, publicaci\u00f3n, consultor\u00eda, administraci\u00f3n, coordinaci\u00f3n, direcci\u00f3n\u2026 Y su labor podr\u00e1 incidir con las funciones propias de la instituci\u00f3n universitaria, que son, seg\u00fan N\u00e9rici:<br>\na) Funci\u00f3n profesional. Mira a la formaci\u00f3n profesional de nivel superior y fundamenta el c\u00f3mo y el porqu\u00e9 de su actuaci\u00f3n profesional.<br>\nb) Funci\u00f3n creadora. Procura estimular la imaginaci\u00f3n y el ingenio en el campo de las letras, artes y ciencias, teniendo en cuenta nuevas formas de expresi\u00f3n, comunicaci\u00f3n y producci\u00f3n.<br>\nc) Funci\u00f3n de investigaci\u00f3n. Su finalidad es fomentar una actitud amigable para los cambios, teniendo como punto de mira que tanto la realidad humana como la realidad que la rodea sean mejor conocidas, a fin de que se adopten las providencias que exigen las nuevas necesidades de la vida social.<br>\nd) Funci\u00f3n de aplicaci\u00f3n. Aprovecha los resultados de la investigaci\u00f3n, tendiendo a la promoci\u00f3n y confrontaci\u00f3n de la producci\u00f3n humana en todas partes y sectores, para reflexionar sobre la misma.<br>\ne) Funci\u00f3n social. Contempla las necesidades sociales de la comunidad y del pa\u00eds. La universidad deber\u00eda indagar los fines y medios para la sociedad. Debe ser, as\u00ed mismo, una escuela de la comunidad, ya que su deber consiste en atender las necesidades de la comunidad en la cual est\u00e1 ubicada. As\u00ed, la universidad, en sus estudios, debe partir de lo particular (problemas concretos de la comunidad), dirigirse a lo universal (estudio de los mismos problemas en otras partes y otros pa\u00edses con car\u00e1cter general) y volver a lo particular (orientada ahora a proponer soluciones que remedien o aten\u00faen las dificultades de la comunidad).<br>\nf) Funci\u00f3n consultiva. Refuerza la funci\u00f3n social, de manera que las autoridades legislativas y ejecutivas puedan consultar a la universidad cada vez que problemas de importancia aflijan a la comunidad.<br>\ng) Funci\u00f3n internacional. Orientada al estudio objetivo y cient\u00edfico, y por lo mismo desapasionado, de los puntos de conflicto entre las naciones. Todo indica que la universidad podr\u00e1 ser el lugar com\u00fan, el campo neutral de estudio de las divergencias entre los grupos humanos.<\/p>\n<p class=\"subtit\"><strong>CAR\u00c1CTER \u00c9TICO DEL QUEHACER EDUCATIVO<\/strong><\/p>\n<p>La educaci\u00f3n, m\u00e1s que ser transmisi\u00f3n de valores, es valorizaci\u00f3n de la vida por medio de la cultura. El sentido de la cultura es el perfeccionamiento del hombre. Esto hace que el acto educativo sea un acto esencialmente \u00e9tico. Por esto, cuando el profesor-educador se exige y exige a los alumnos, su exigencia tiene este sentido \u00e9tico, y esa exigencia guarda proporci\u00f3n con lo que el profesor da.<br>\nDe este modo, la actuaci\u00f3n del profesor inspira confianza en la medida en que tiene confianza en s\u00ed mismo, en el poder de la educaci\u00f3n y en la impronta perfectiva de la formaci\u00f3n universitaria. En la medida en que estima la perfectibilidad de los alumnos y sabe actuar de modo que aun el menos brillante conserve el sentimiento de su propio valor, aunque s\u00f3lo sea porque ha comprendido que debe mejorar su actitud, revisar sus criterios, elevar sus miras\u2026 o porque pronto vendr\u00e1 la correcci\u00f3n del examen y entonces ser\u00e1 llamado para recibir m\u00e1s ayuda, redoblar y reorientar sus esfuerzos.<br>\n\u00abEste es dej\u00f3 escrito don Carlos Cardona el car\u00e1cter \u00e9tico del quehacer educativo, \u00e9ste es su fin, y es lo que compromete a la persona misma del educador, que ha de educar en la libertad y para la libertad, porque ha de educar personas, seres libres, para ayudarles a ejercitar su libertad, a realizar de modo pleno el acto propio de la libertad, que es el amor electivo, la dilecci\u00f3n\u00bb .<br>\nEl mismo autor, al se\u00f1alar que el buen maestro no es aqu\u00e9l que transmite un mensaje, sino que todo \u00e9l es un mensaje, nos recuerda que:<br>\n\u00abEl educador el testigo de la verdad, como dice Kierkegaard no debe hacerse admirar, sino que tiene que hacerse imitar. Ser admirado y ser imitado no son dos t\u00e9rminos absolutamente excluyentes. De lo que se trata es de que la natural admiraci\u00f3n ante lo bueno invite a la imitaci\u00f3n. Esto se produce, en primer lugar, cuando el modelo no es fr\u00edo, glacial, distante, falto de cordialidad o de humanidad en el trato. En realidad, para m\u00ed es realmente admirable aquel que me ofrece una imagen realmente imitable y que estimula\u2026<br>\n\u00bbLa primera condici\u00f3n, por tanto, es que el modelo sea c\u00e1lido, cordial, humano, asequible. En segundo lugar con la prudencia que cada situaci\u00f3n concreta exija, el modelo ha de mostrar, con sus propias dificultades, que la pr\u00e1ctica del bien, que el ejercicio de la virtud, nos resulta ardua a todos, que hay que vencerse, que no siempre se logra. En este sentido, el que los educandos adviertan alg\u00fan defecto en el educador no me parece negativo, aunque \u00e9l deba procurar siempre dar buen ejemplo, pero jam\u00e1s de modo artificioso, para tener realmente autoridad moral, necesaria para educar\u2026<br>\n\u00bbGracias a esta autoridad, el adolescente puede sentirse libre cuando se le exige que se sujete a las normas de conducta, de disciplina y a las obligaciones del trabajo acad\u00e9mico. Recibe y entiende el sentido y la finalidad de estas normas y de esa disciplina. Se trata a alguien como a un ser libre cuando se le da a conocer el porqu\u00e9 del acto que se le pide. Una imposici\u00f3n inmotivada se convierte en un reto, en una invitaci\u00f3n a la rebeld\u00eda. Aqu\u00ed hay que recordar que la confianza, m\u00e1s que pedirla, hay que merecerla\u2026<br>\n\u00bbEs necesario tambi\u00e9n hacer comprender que la disciplina es necesaria en cualquier colectividad. Y en un plano m\u00e1s concreto, ayudar a que el educando entienda la finalidad de las normas a las que debe sujetarse, de manera que ni de lejos parezcan arbitrariedad y abuso de poder\u00bb .<br>\nEse carisma del profesor no puede desaparecer detr\u00e1s de la funci\u00f3n. Hay profesores que est\u00e1n animados s\u00f3lo por el inter\u00e9s de la materia que ense\u00f1an. \u00abYo les llamar\u00eda dice Flitner los arist\u00f3cratas. Se presentan como una figura dominante. Est\u00e1n delante de la clase pero no cerca de los alumnos. No se preocupan por las dificultades, reales o ficticias, o los intereses del alumno. Me refiero sigue diciendo al tipo del especialista o del profesor perfecto desde el punto de vista did\u00e1ctico, que da bien su clase, pero no educa suficientemente porque se mantiene encerrado en su ciencia. Es s\u00f3lo un funcionario meticuloso y concienzudo. Otros se interesan \u00fanicamente por los resultados de los ex\u00e1menes, y no se preocupan por los objetivos que verdaderamente hay que esforzarse por alcanzar. Otros no buscan m\u00e1s que la satisfacci\u00f3n personal que produce el ejercicio de la autoridad\u00bb .<\/p>\n<\/body><button class=\"simplefavorite-button has-count\" data-postid=\"24920\" data-siteid=\"1\" data-groupid=\"1\" data-favoritecount=\"0\" style=\"\">Leer despu\u00e9s <i class=\"sf-icon-star-empty\"><\/i><span class=\"simplefavorite-button-count\" style=\"\">0<\/span><\/button>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cometido del profesor universitario es uno de los m&aacute;s complejos, la ense&ntilde;anza le exige responsabilidad, autoridad y ejemplaridad. 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